Entrenamiento
"Nuestro objetivo es asegurarnos que aprendan tácticas de supervivencia básica en los próximos tres días. A su disposición encontraran diferentes secciones para practicar con armas a escoger, personas de las cuales aprender así que les recomiendo enfocarse en eso. Cuentan con agentes para practicar, utilícenlos. No les conviene alzar un enfrentamiento aquí entre distritos, ya tendrán tiempo para eso. A trabajar."
Ayra, la mujer encargado de Entrenamiento termina su discurso y antes de dar la vuelta para alejarse, se asegura de hacer contacto visual con cada uno de los Tributos a su alrededor. Sus ojos color aceituna se fijan en los míos y mantiene la vista fija en mí hasta que los Distritos uno y dos deciden alejarse, y ella también lo hace.
"Qué hacemos primero?" Lex me pregunta, sus ojos saltan de Tributo a Tributo. Está en guardia y es muy obvio.
La joven del Distrito Siete, Harmony camina detrás del joven de su Distrito hacia la sección de armas y se apodera de dos hachas. Si puede utilizar esas, entonces no es tan vulnerable como originalmente creí.
"Quinn?"
No contesto y camino hacia un rincón de la Sala donde hay árboles y dos agentes de la Paz listos para enseñarnos como atar nudos. En la parte superior de la Sala cuento a un grupo de veintidós Vigilantes, hombres y mujeres charlando amigablemente entre ellos mientras degustan del banqueta que ha sido proporcionado exclusivamente para ellos.
Sus ojos nos observan cuidadosamente mientras charlan y conversan sin miedo a apuntarnos cuando hablan de nosotros. Me preocupa la táctica que Katniss mencionó pero me esfuerzo por recordar que la Sesión Privada es la que cuenta, por ahora es mejor no mostrarse hábil.
Decido continuar.
"Es en serio?" me pregunta Lex mientras inspecciono la rama de un árbol lo suficientemente flexible como para utilizar en un nudo.
"Puedes hacer lo que quieras" aún no lo miro, "o puedes aprender a hacer nudos conmigo"
"De que nos van a servir los nudos?" me pregunta entre dientes.
"A no morirnos de hambre" le contesto con mis ojos fijos en los suyos. Como lo esperaba, levanta las manos y se aleja de mí echando fuego.
No me importa y en realidad me alivia que se aleje de mí, no lo quiero cerca, no quiero distracciones.
Por las siguientes dos horas me siento en el piso y un Agente discute conmigo la fuerza necesaria que cada nudo necesita y probamos juntos todas las trampas que logro colocar con éxito. Todas funcionan y no tengo nada más que aprender con él así que continúo y llego a la sección de espadas y cuchillos.
Los dos Tributos del Distrito Nueve también están en esta sección y ambos me asesinan con la mirada al poner pie en el lugar. Spencer, la chica tiene una espada tan larga como mi pierna empuñada en su mano derecha y sus brazos están cubiertos de músculos casi similares a los míos. En una pelea física, no estoy segura quien saldría vencedora.
Al decir verdad, la imagen me aterra, sé que me tiene en la mira al igual que el joven de su Distrito, Sebastián también me mira con cautela y a diferencia de Spencer el me regala una media sonrisa burlona, dejándome saber que no me tiene miedo, que no represento amenaza alguna.
Pero no estoy aquí para ocasionar problemas, no todavía.
"La variedad es increíble?" comento, con mis ojos fijos en la mesa de exposición de cuchillos y no miento, los hay de todas formas, varios tamaños y los puños de variados colores.
"Son solo cuchillos" Spencer escupe en mi dirección.
"Hermosos por lo que veo" le sonrío aquella sonrisa de la cual Katniss se burló y que a Rachel le encanta. Spencer se frunce y con la mirada fija en mis labios deja la espada en la mesa y se aleja.
"Tienes razón" Sebastián me sonríe mientras le da vuelta a un cuchillo entre sus dedos, "son hermosos" lanza el cuchillo y la punta se clava justo en el centro de la cabeza del maniquí a unos treinta pies adelante. "Y letales, justo como me gustan."
Spencer será difícil de leer pero sigue siendo solo una chica, Sebastián por otra parte no teme que sus intenciones sean claras como el agua. Me quiere muerta y quizá yo sea su objetivo principal después de aquella demostración.
Decido no tocar los cuchillos y me alejo nuevamente, Lex está intentando levantar una lanza con una sola mano, pero al parecer no puede, no encuentra el balance. Me alejo de él justo cuando se empiezan a reír de su inutilidad.
Al llegar la hora del almuerzo varios Agentes empujan carritos llenos de comida hasta el centro de la Sala de Entrenamiento y nos informan que tenemos treinta minutos para comer lo que queramos.
En un verdadero banquete y cada uno tiene que servirse lo que desee comer. Lex corre a mi lado al momento que me apodero de un plato y cubiertos y no se despega de mí durante todo el almuerzo. Nos sentamos en el filo del ring metálico y comemos en silencio aunque Lex se esmera por empezar una conversación conmigo acerca de los demás Tributos, en la cual no participo.
Observo que los Distritos Diez y Once se sientan a comer juntos e incluso comparten diferentes mordidas de sus platos, como si fueran grandes amigos y me hace pensar.
La única que ha robado de mi plato ha sido Rachel y cada vez que lo hizo, siempre me causó gracia. Ojala este bien, es lo único que pido.
Mientras todos comemos, los vigilantes bajan y conversan con los Agentes que nos ayudan a entrenar por varios minutos antes de desaparecer por una puerta trasera. No vuelven a la parte superior por el resto del día.
Al acercarme al depósito de basura veo a Azimio reír con gusto con su compañera de Distrito y me doy cuenta de que al igual que todos, él está haciendo lo necesario para vivir.
"Hola guapa" doy vuelta y me encuentro con la joven del Distrito Dos. Está tan cerca de mí que prácticamente puedo sentir el calor de su cuerpo.
"Me acabas de robar la línea" le sigo el juego aunque estoy más que confundida con su actitud y ella ríe complacida.
"Y tú el aliento" me dice descaradamente. Debo admitir que su confianza es atractiva y no juega nada mal. Su compañero de Distrito nos observa, más no dice nada.
"Qué puedes hacer, Dos?" le pregunto, mis labios cerca de los suyos. El estómago me da vueltas mientras ella cierra los ojos en un acto de sumisión. El recuerdo de mi novia, y de su sonrisa casi me provocan lágrimas al pensar en lo que estoy haciendo.
"Te mostraré" me dice y toma mi mano para llevarme al último punto de entrenamiento de la sala donde hay una habitación de vidrio. Me quedo parada afuera y ella presiona un par de botones antes de entrar. Su compañero a un metro de mí, aún sin hablar.
A un lado de la habitación hay una selección de armas de la cual ella toma dos palos y los pesa en sus manos antes de empezar a darles vuelta y menearlos con suma destreza a su alrededor. De repente, aves amarillas empiezan a volar a su alrededor. No son reales, son hologramas, un programa de simulación.
Me mira y me guiña un ojo antes de voltear y golpear a la primera ave justo en la cabeza. Su danza es mortal, da vueltas en el aire, sus piernas no dudan en cumplir con todas sus órdenes y se desgonza más de una vez al escapar de una picazón.
Al explotar el último holograma en varios puntitos amarillos, ella salta contenta y coloca los palos en su lugar antes de salir.
"Qué te pareció?" su sonrisa casi me hace tropezar.
"Nada mal" me encojo de hombros, fingiendo aunque me ha dejado más que sorprendida.
"Y qué puedes hacer tu?" me reta.
"Tendrás que esperar a ver, cielito."
Le toco la barbilla y me alejo. Cielito? No puedo creer que acabe de decir eso.
El Distrito Dos no está indefenso, la chica sabe pelear, no será fácil de eliminar aunque aun no entiendo porque me mostró todo eso. Su compañero parece estar pegado a su lado y por el resto del día no lo veo platicar con nadie más que ella.
Harmony con dos hachas en sus manos pelea con un Agente en un ring metálico mientras varios Tributos la observan. La manera en como maneja las pesadas armas es natural y son como dos extensiones de sus brazos. Su compañero de Distrito está escalando una red de obstáculos y no es el único, Azimio, el joven musculoso del Distrito Ocho escala a su lado y rápidamente gana ventaja e incluso patea en la cara al del Siete.
El joven del Siete cae de espaldas, su cabeza al golpear el piso produce un sonido sordo y Harmony suelta las hachas antes de correr a su ayuda.
Azimio sonríe desde la cúspide de los obstáculos y hace un show de mostrar sus bíceps antes de saltar y caer de pie a dos metros de donde están Harmony y su atontado compañero aún en el suelo.
Tengo rabia con Azimio y conmigo misma por no hacer nada mientras se aleja riendo. Las reglas obviamente no significan nada para él.
"Ese sí que es letal" me comenta Hannah del Seis, sus ojos pegados en la forma de Azimio quien ahora levanta una bola de acero por encima de su cabeza.
"Le gusta la atención" me encojo de hombros y ella sacude la cabeza. Un mechón de cabellos rubio se escapa de su moño y yo me encargo de ubicarlo detrás de su oreja derecha.
Yo sonrío y ella se ruboriza. "A todos nos gusta de vez en cuando" tímidamente me dice.
"A unos más que a otros por supuesto."
Abre la boca pero no me dice nada y se aleja caminando aunque las dos sabemos que quiere correr.
Los Distritos Diez y Once practican con lanzas juntos en una de las habitaciones y se felicitan unos a otros cuando logran dar en los objetivos. Parece que una alianza ha nacido ahí sin que nadie se diera cuenta.
Es común en los Juegos la existencia de alianzas, aunque tienden a ser los Distrito Uno y Dos los que las conforman, este año esos Tributos no están interesados en alianzas por lo que he podido recolectar, pero otros aparentemente sí.
Decido que practicar con un arco no me vendría nada mal y paso el resto del día siendo regañada por un Agente que no logra entender como alguien puede ser tan inútil con el uso de tal arma. Mi postura nunca llega a ser la correcta, mi codo no colabora a quedarse en el lugar apropiado y mi espalda siempre se inclina hacia adelante justo antes de disparar.
Nunca doy al blanco.
Lex sube conmigo al ascensor de mala gana y justo antes de que las puertas se cierren los Tributos del Distrito Cuatro entran también.
El joven me mira mortal, me odia y su odio emana de su cuerpo en olas gigantes pero mi mirada esta fija en su acompañante y el corazón se contrae en mi pecho.
Y es que ella me recuerda tanto a Rachel que me duele verla. "Como te ha ido hoy?" no puedo evitar platicarle y al principio pienso que el joven va a golpearme pero ella me sonríe.
"Hay mucho por aprender. No tuviste tanta suerte con el arco" me dice, una suave sonrisa de pena en sus labios. Me ha estado observando.
"Es como tu dijiste, hay mucho por aprender. Soy Quinn" le estiro la mano y ella me da un apretón delicado antes de que su compañero me empuje con su mano en mi pecho.
"Sabemos quién eres, genio y sabemos quién es el payaso también" se ríe con malicia, sus ojos pegados a los de Lex.
"Noah es un poco bruto" ella dice y lo empuja para atrás, "todas en casa lo sabemos" el ríe casi juguetonamente y ella voltea hacia mi nuevamente, "mucho gusto, yo soy Marley."
La puerta del ascensor se abre y ellos bajan antes de que yo pueda decir nada. Al cabo de unos momentos me doy cuenta que Lex me está mirando fijamente pero también lo ignoro al bajar del ascensor antes que lo haga él cuando llegamos a nuestro piso.
"Ven siéntate!" Effie me toma del brazo y me lleva hasta unos de los sillones, "tú también, cariño!"
Lex se sienta a mi lado, sus ojos buscan los míos y finalmente levanto la vista. No habla, ni siquiera parpadea al mirarme con asombro y quizá miedo, no puedo estar segura. Katniss y Haymitch se nos unen al cabo de unos segundos y empieza el interrogatorio.
Mientras Lex se encarga de puntualizar todas las destrezas de los demás Tributos y las razones por las cuales va a ser imposible ganar, Katniss levanta el mentón hacia mi dirección y la informo de lo que pude notar.
"Los Distritos Diez y Once se están llevando muy bien, practicaban con lanzas y se felicitaban entre ellos, también almorzaron juntos"
"Una alianza?" Haymitch pregunta.
"Es lo más probable"
"Hablaste con alguien?" Katniss me incita y luego de observarla por un momento, asiento con la cabeza.
"La del Dos es una excelente peleadora"
"Kitty?" Haymitch se frunce, "fue voluntaria, claro que tendrá habilidades. Toda la vida se la pasan entrenando"
"Harmony, del Siete es increíble con las hachas"
"Su compañero no tanto" ríe Lex antes de que todos lo fulminemos con la mirada. Me pregunto si hay algo mal con él o si aún no se ha dado cuenta que eso es justamente lo que los demás Tributos piensan de él.
"Alguien más?"
"Azimio, no respeta las reglas. Pateó la cara del chico del Siete cuando subían por una red de obstáculos"
"A cenar!" Effie anuncia, su voz deja un eco en mis oídos pero todos nos dirigimos a la mesa con su llamado. Aunque a todos nos fastidie su interminable entusiasmo y estricto horario, nadie se lo discute.
"Nuestros Tributos deben estar bien alimentados antes de hablar estrategias" anuncia con alegría al acompañarnos en la mesa.
Pero no discutimos más, la cena termina siendo un círculo de tensión que Lex se encarga de crear solo.
Es cuando siento que voy a reventar de la rabia y también porque he comido demasiado que giro y mirándolo a los ojos lo tomo por el cuello de la camiseta blanca que aun lleva puesto y lo halo hacia mí.
"Habla de una vez por todas o te voy a sacar las ideas de la cabeza con este cuchillo."
Yo no soy la única sorprendida, ni tampoco en saltar. Katniss me quita el cuchillo de mesa tan rápido que ni siquiera la veo venir mientras Haymitch me sienta grotescamente en la silla empujándome los hombros.
Pero Lex? Lex tan solo me mira con curiosidad y miedo tan claro que siento puedo olerlo.
"Qué demonios?!" el grito de Haymitch retumba en mis oídos.
"Modales en la mesa!" no hace falta decir que todos ignoramos el frustrado grito de Effie.
"Porque prefieres hablarles a ellos y no a mí?" me pregunta y quiero hacerlo entender que no estamos de paseo, vamos a morir, nos van a matar o peor, nos suicidaremos cuando estemos en la Arena.
"Por qué no entiendes dónde estamos? Abre los ojos de una vez por todas" le ruego.
"Es por qué se parece a Rachel? Ella y la otra, la de las hachas? Por eso les hablas? Por eso las miras?"
Entonces si pierdo la cabeza y me abalanzo sobre él y mi puño casi hace contacto con su nariz de no haber sido brutalmente apartada. Katniss aprieta mis piernas con las suyas y con ambas manos sostiene mi rostro.
Aun así logro gritar. "No hables de Rachel!"
No sé porque me causa tanta rabia escuchar el nombre de mi novia salir de sus labios, no lo quiero que piense en ella y por qué lo haría de todas maneras?
"Cálmate" la voz de mi mentora es baja, suave, tranquilizadora. "Tendrás todas las oportunidades para callarlo, pero no todavía"
"No puedo creer los modales de ambos! Deberán tener charlas personalizadas conmigo antes de sus entrevistas. Acomodare sus horarios para el día de mañana y el siguiente."
Haymitch suelta una carcajada y Katniss también se permite reír. Ninguno parece afectado por mi explosión de rabia, es más; parece que se lo esperaban.
"Ese es tu castigo" me dice al pararse y soltarme las piernas. Lex aún esta petrificado a su silla, en la misma posición que lo deje al casi estrellarlo contra la misma.
Pero no me alejo antes de agacharme un poco para verlo a los ojos y asegurarme de que me escucha claramente. "No vuelvas a repetir su nombre."
Al día siguiente me enfoco en aprender a crear una fogata, lo cual extrañamente encuentro muy fácil y tranquilizante; y las palabras de Katniss no se borran de mi mente cada vez que hablo nuevamente con algún otro Tributo. Lex no se vuelve a acercar a mí y para el segundo día de entrenamiento me encuentro almorzando con Harmony y su callado compañero de Distrito.
No destaco en nada y Katniss me felicita por ello. Lex destaca en todo, especialmente en su habilidad casi natural de estropear la prueba más sencilla que puede haber en la Sala. Haymitch tira la toalla con él e incluso me palmea la espalda antes de cenar.
Effie y Katniss nos informan acerca de lo que mis ojos no pueden ver desde el interior, pues las transmisiones de los entrenamientos son muy vistas y aparentemente ya hay favoritos del público, en los que sorpresivamente si destaco. Katniss ya no tiene ningún prejuicio en hablar en frente de Lex y Haymitch tampoco se esfuerza por dirigirse a él.
Los tres repentinamente me bañan en consejos e instrucciones que debo seguir en la Sala y en la Arena, y aunque su trabajo también es entrenar a Lex, ninguno le presta ya atención y quiero sentir simpatía, quiero ayudarlo pero realísticamente se convertiría en una carga para mí y una carga es algo que no necesito si quiero vivir.
"Habrán cuchillos en la Sesión privada, utilízalos bien" Katniss aprieta mi mano antes de entrar en el ascensor.
"Has lo que puedas muchacho" Haymitch le da un abrazo a Lex y ambos descendemos al último día de entrenamiento.
En las últimas horas de entrenamiento me apodero de una hacha y me dedico a repetir de memoria los movimientos fluidos de Harmony cuando luchaba con el Agente hace dos días, pero me resulta extremadamente difícil conseguir algo ya que el hacha es tan pesada en comparación con mis cuchillos. Pero aun así aprendo a no dejar que su peso me gane y para la hora del almuerzo me siento satisfecha.
Harmony me acompaña nuevamente al almuerzo y es al momento en que empiezan a llamar al Tributo Uno para su Sesión Privada. Nadie habla mientras vamos quedando menos y menos. Todos envueltos en miedo mientras vamos quedando menos.
Todos nos jugaremos la vida en los próximos minutos y nadie quiere decir una sola palabra. Joseph, el compañero de Harmony va primero y luego de tan solo cinco minutos ella también se va.
Pasan horas pero finalmente quedamos solo Lex y yo. Sus piernas tiemblan mientras los minutos pasan y cuando su nombre resuena por el parlante en la Sala vacía, salta y con sus ojos fijos en los míos respira fuerte.
Asiento con la cabeza y él se retira rápidamente. Los siguientes quince minutos son una tortura y cuando mi nombre también resuena en la habitación, estoy sudando.
Mi oportunidad para demostrar que valgo la pena y que tengo lo necesario para ganar, es ahora.
Pienso en Rachel y el hijo que está por venir, en el rostro de mis hermanos y en el de mi madre que seguramente están esperando ansiosos los resultados. Debo darles algo a lo que aferrarse, debo ganar, prometí que regresaría y tengo que cumplir con esa promesa.
Al entrar al gimnasio los escucho reír, los Vigilantes están riendo a carcajadas y cuando me paro justo en frente de ellos luchan por contener la risa.
"Ha llegado la compañera" una mujer dice y me pregunto que habrá hecho Lex y si sus risas son una burla o no?
Me dirijo hacia la mesa de armas. Lanzas de todos los tamaños, espadas finas y anchas, hachas, arcos y cuchillos a mi disposición. Harmony, Emily y las demás ya habrán demostrado puntería, no puedo ser repetitiva y monótona, tengo que darles algo que no han visto esta tarde.
También hay tarros de pintura, bolas de hule y cuerdas en la mesa y sin pensarlo dos veces aseguro siete cuchillos en mi cinturón y agarro la funda con bolas de hule, mis ojos en los maniquís a mi derecha.
Katniss me dijo que me asegure de tener su atención antes de hacer nada, es entonces cuando me paro justo en frente de los Vigilantes y hablo.
"Buenas tardes, Quinn Fabray. Distrito Doce."
Todos me escuchan, pero no espero a nada y suelto las bolas de hule al aire detrás de mí, a mi derecha.
Con cuatro cuchillos en las manos empiezo a lanzarlos. Escucho los maniquís al recibir el impacto del metal siete veces y al finalizar sonrió al ver que no cometí ningún error.
Las bolas de hule están pegadas al corazón de los siete maniquís con los siete cuchillos que tenía en mi cinturón.
Con la adrenalina corriendo por mis venas como un torrente sin fin, también llevo a cabo la última sugerencia de Katniss y les hago una reverencia; y repito sus palabras: "Gracias por su consideración" y salgo de la habitación sin mirar atrás.
…
