- ¡AHHHHHH! - Grité adolorida tratando de arrancar las enredaderas, pero eran realmente más fuertes.

- Y ahora Lavi… - Dijo sonriente. - ¿Para abajo o para arriba? - Dijo jugando mientras levantaba y bajaba los brazos haciendo que el piso en el que estábamos parados se volviera algo inestable. - ¿Que se los trague la tierra o les perforo los pulmones? - Preguntó divertida mientras Allen se tensaba aun más.

- Pues... pulmones... si se los traga la tierra tal vez ella quiere repetir su golpe roca y salir de allí rápido....

- Como digas... - Grecia estiró sus brazos y poco a poco la enredadera fue subiendo.

- Esto, mezclado con el calor que está haciendo, tiene que darles dificultad. - Dijo Lavi serio.

- Cojones... - Sollocé furiosa. - ¿¡Cómo pueden decirlo como si fuese un juego!? - Me quejé aun tratando de liberarme.

Sólo esperaba que el maldito efecto no tardara... por favor... por favor...

La enredadera comenzaba a cubrir el pecho de Allen.

- ¡Por favor! - Grité sin esperanza.

Entonces Grecia se movió levemente, como si algo pasase por su cuerpo, en un momento cayó al piso y unos ligeros rayos se formaron a su alrededor.

Las enredaderas se volvieron lo suficientemente débiles para poder romperlas, corrí hacia Allen y arranqué todas las que pude, ayudándole.

- ¡¿Grecia?! - Gritó Lavi.

- Justo a tiempo... - Suspiré. - ¿Recuerdas la descarga pasada? Siempre procuramos dejar un poco en el cuerpo... ahora está haciendo que sus órganos internos se contraigan... - Lo miré rápido. - Tranquilo... no la matará... pero hasta que la carga pase seguramente le dolerá bastante...

Grecia se retorcía en el piso y era una imagen de verdad horrible de ver, mientras tanto yo tenía mis propios problemas, Allen no respondía no importa cuánto lo llamará... ¿A-Acaso no pasó a tiempo?

- ¡Allen, despierta! - Le miré triste. - ¡Es una orden! ¡Te ordeno que despiertes! - Le grité. - ¡Allen es una orden! ¡Esto es mi culpa, lo sé, p-pero prometiste no dejarme! ¡L-Lo prometiste! ¡¿Me mentiste?! - Lloré y cubrí el rostro. - ¡Mentiroso!

- ¿E-Estás bien? Tus manos sangran... - Tomó mi muñeca sonriendo.

- ¡Allen! - Sonreí. - Y-Yo estoy bien...- Lo abracé. - Ahora lo estoy... - Lo abracé con más fuerza.

- Nunca faltaría a mi promesa. - Me dijo Allen mientras trataba de ver mis piernas cuando lo abracé. - Si hubiera reaccionado... yo... esto no hubiera pasado...

- Tú estás más malherido... - Lloré en su hombro. - Perdóname...

- No llores... - Dijo secando mis lágrimas y dibujando una sonrisa en su rostro. - Estamos ambos con vida ¿no es cierto? Si te hubiera pasado algo peor no sé que habría hecho. Y sigo aquí, no tienes porque llorarme todavía.

- Prometo que serás el primero en enfermería, yo espero... por ahora tenemos que acabar con esto. - Sonreí no muy sinceramente.

- Sabes que sé cuando estás fingiendo tus sonrisas... Haces estas caras... - Dijo imitándome realmente exagerado y no pude evitar reír un poco. - ¿Ya ves?, esa sonrisa es la que me gusta.

- No sé qué haría sin ti... - Ahora si era una sonrisa sincera. - ¿Qué debemos hacer ahora? ¿Atacamos a Lavi? - Pregunté obligándome a, de verdad no quería...

- La verdad no sé que puedan hacer con una luchadora tan herida... Probablemente algo suave no les haga mucho daño... - Dijo Allen mientras intentábamos ponernos en pie lo cual era bastante difícil gracias a las heridas que teníamos ya en la piernas.

Mientras en mi mente las ideas pasaban pensando en que hechizo poder hacer que simplemente debilitara a Lavi lo suficiente como para que este duelo se acabara, volteé a verlos y la imagen era algo chocante. Grecia estaba tirada en el suelo y Lavi la veía sin saber que hacer; buscando las palabras que decir para intentar parar eso.

- Gres... Concéntrate... Yo sé que puedes...

- AHHHHHHHHHHHHHHHHHH. - Se escuchaba de la boca de Grecia que se retorcía del dolor.

- Por favor Gres... - Las siguientes palabras de mi contrincante era interrumpidas por gritos casi después de cada palabra.

- Lavi... Ordena...

- Gres no puedes seguir... Es que ya no puedes ni moverte....

- Ord...ordena...

Me parecía casi increíble que ella siguiera pidiéndole eso a su sacrificio, no era algo normal, ella no quería dejarlo; quería seguir con él hasta que esto llegara a su fin. En ese instante Lavi se paró y avanzó delante de Grecia.

- Careless se los suplico, atáquenme. Ya no puedo ver esto... No quiero seguir viendo a Grecia así, no puedo... Por favor... - Dijo mientras raramente una sola lagrima corrió por su mejilla tocando el suelo. Podría jurar que escuché el sonido que hizo cuando cayó. - Por favor...

- N-No puedo... - Pensé pero supongo que se me escapó de los labios. - Lavi no puedo... T-Te dolerá... no puedo simplemente hacerlo sabiendo que no vas a poder defenderte o intentarlo...

- Necesito que lo hagas... Cualquier dolor que me provoques será menor a lo que estoy sintiendo en este momento... Ver a Gres así es el mayor dolor que voy a poder sentir en la vida... Realmente si me atacas sólo harás que este dolor acabe.... Por favor...

- Y-Yo... Lavi... - Para entonces ya estaba llorando. - ¡Allen golpe de roca! - Grité antes de ocultar el rostro en su espalda, no podía ver lo que seguía...

Allen obedeció tristemente... La roca golpeó a Lavi que cayó al lado de Grecia.

- ¡Baka! ¡¿Q-Qué ha-haces! - Lloró Grecia. - ¡N-No puedes pe-pedirles... n-no te ri-rindas! - Lloraba ella sofocando los gritos.

- Sólo así iba a acabar. - Murmuró Lavi mientras se arrastraba en el suelo hacia nosotros y con gran dificultad se ponía de nuevo en pie. - Hazlo de nuevo. - Me gritó mientras volteaba a ver a Grecia y sonreía débilmente. - Aun no me he desmayado, y sólo cuando lo haga esto se acabara.... - Volvió a mirarme. - Careless, su turno... que esto acabe tan sólo depende de ustedes...

- Allen no puedo... no te puedo ordenar que lo lastimes más... por favor Lavi... Allen… no me obliguen... - Cubrí mi rostro.

- Romy... - Dijo esta vez mirándome sólo a mí. - Me estás haciendo más daño al no hacer nada... Tuviste el valor de lanzarle el rayo que la tiene así - Dijo volteando a ver a Grecia. - Ten ahora el valor de atacarme para que lo que empezaste acabe...

La culpa... Él tenía razón, todo esto era mi culpa... todo era mi culpa.

- Allen... no te lo puedo ordenar... no puedo... tú... y-yo no puedo... ¿no puedes decidirlo por ti, por favor? - Lloré sin poder mirar a Lavi.

- Care, sabes que no puedo.... Sabes que tienes que hacerlo tú... Te lo está pidiendo... Sólo un pequeño golpe, recuerda que por el simple calor ya le es difícil respirar....

- ¡Allen no puedo, entiéndelo! - Le grité furiosa. - ¡NO puedo, ¿Ok?! ¡No me importa si me lo está pidiendo... no puedo! ¡Es fácil para ti decirlo, ¿no!? ¡Tú no tienes que responsabilizarte! ¡¿Por qué no me entiendes? ¡Eres un idiota!

Su expresión fue... lo peor que jamás he visto... no podía creer que esas palabras habían venido de mí... sólo esperaba que fuese un sueño del que pudiera despertar...

- Y-Yo... Golpe de roca... - Susurré bajando la mirada.

- ¡Lavi! - Gritó Grecia desesperada.

Lo siguiente que pasó fue en segundos, el hechizo se desvaneció tan rápido como tocó a Lavi, él se desmayó y cayó al suelo; el mundo imaginario donde nos encontrábamos se desvaneció.

- Careless, el equipo Timeless ya no puede pelear. - Dijo el árbitro. - Su sacrificio está... - Las siguientes palabras no quería oírlas. - Está desmayado. – Maldito… ¿Les pagan por hacernos sufrir antes del resultado?

Segundos después Grecia corrió hacia Lavi que yacía inconsciente en el piso.

- ¡Cómo pudiste! - Dijo casi gritando, tanto que no parecía la misma caperucita de hace un rato. - ¡¿Por qué?! ¡Lavi! ¡¿Por qué tenías que hacer esto?!

Yo los miraba sin saber que decir, sin saber si alegrarme o no por haber ganado la batalla. Allen me miraba con una mirada perdida y opaca que sólo me hacía sentir aun peor.

Unas enfermeras corrieron rápidamente para ponerse alrededor de Lavi y Grecia.

- Grecia... Yo... Yo no quería... - Lloré mirándole.

- ¡T-Todo es culpa de Lavi! - Gritó llorando. - ¡E-Ese baka! - Lloró desconsolada.

- Estará bien... él lo hizo por ti... porque te ama... como equipo son muy unidos - No podía decir lo mismo de lo que mi actitud dio a entender antes en mi propio equipo.

- Gracias... - Me miró casi sonriendo.

Las enfermeras pusieron a Lavi en una camilla y Grecia las siguió de cerca negándose a soltar la mano de Lavi...

Allen salió caminando del lugar, entrando a los vestidores, yo corrí tras él, antes de ver a Dreamless pelear debía dejarle en claro que no sentía lo que dije...

- Allen. - Lo tomé del brazo para detenerlo. - Perdóname Allen, no lo decía... yo... no quise...

Allen no respondía, estaba mirándome como si mis palabras hubieran sido una daga que lo había herido profundamente.

- Allen yo... yo no podía... Si tú pidieras que te atacaran para salvarme... Yo... yo no podría... No dejaría que hicieras eso... Por favor entiéndeme. - Dije ahogándome en lágrimas.

Bajó la mirada y se soltó.

- Mejor apresúrate si quieres llegar a ver a Dreamless... Romina. - Dijo frío, sin expresión alguna.

- T-Tú jamás me habías dicho mi nombre así... jamás así... - Dije llorando.

- ¿Así te llamas no? - Dijo frío sin voltear a verme.

- Ya veo... me lo merezco... - Bajé la mirada llorando. - Pensé... yo... yo nunca creí en las promesas... sólo que cuando tú dijiste 'por siempre' no dude en creerte... p-pero veo que gracias a mí se convirtió en una mentira... - Me volteé dispuesta a irme a las gradas para ver a Joe y Star...

- Yo nunca había prometido nada... Y mira lo que prometo y lo que recibo a cambio... - Me dijo también sin mirarme. - Pensé que después de lo que te había dicho, después de que te había hecho entender que somos uno, que sin ti mi mundo se acabaría... Pensé que entenderías que a Lavi le pasaba lo mismo... Igual que yo, él no podía vivir sin ella...

- Tú te pones en el lugar de Lavi... yo en el de Grecia... si esa fuese la situación, imagínate que tú como mi luchador estás en el lugar de Grecia... ¿Permitirías que el oponente me golpeará hasta quedar inconsciente...? - Le miré a los ojos. - Mírame a los ojos Allen y dime si permitirías que me hicieran eso...

- No. - Dijo seriamente. - Sería capaz de dar mi vida a cambio antes de que te pusieras en medio. Sería capaz de, en medio de todo el dolor, pedir que acabaran conmigo con tal de que no te lastimaran.

- ¿Ahora me puedes entender? Allen lo que te dije no tiene perdón... y no sabes lo arrepentida que estoy... dejé que un momento de duda me hiciera decirle de lo peor a la persona que más me importa y si pudiera desearía regresar el tiempo para jamás habértelo dicho... ¿podrás perdonarme? - Me acerqué temiendo que me rechazara... de hacerse para atrás y dejarme seguramente correría a cortarme las venas...

- Romy. - dijo de nuevo con una voz suave lo cual me calmó un poco. - Tienes que entender. - Miró al techo sin voltear todavía. - Que Lavi estaba dispuesto a sacrificarse por ella; yo lo estaría a hacer mil veces más si eso te mantiene viva. Si yo sé que estás a salvo no importa si me han lanzado el peor de los hechizos, nada dolerá tanto como verte sufrir. - Volteó y me miró a los ojos. - Sabes que no tengo nada que perdonarte...

- Sí, sí tienes... - Chillé.

- No. lo que dijiste fue tan sólo porque te dejaste llevar otra vez por tu bondad Romy... Sí es cierto, tus palabras me hirieron, pero si me has pedido disculpas por algo a lo que no debí darle oídos, es porque de nuevo muestras una cualidad que no tengo. - Se acercó más a mí. - Sabes que eres lo más importante para mí, no sería capaz de dejar que algo te pasara, y lastimar tu corazón me pesaría aun más que te hirieran en batalla... Y sé que puedo hacerlo si me alejo, por eso ten por seguro que no va a pasar...

- ¿Cómo puedes tú ser el mismo niño que jugaba conmigo a las escondidas? - Lo abracé acurrucando la cabeza en su hombro. - Allen... Juro que jamás en la vida volveré a decirte cosas como esas... nunca... jamás... sólo si juras por lo que más quieras que nunca te irás de mi lado...

- El juramento que me pides lo llevo ya tatuado en la piel. - Dijo mostrándome su cuello. - Esa es la marca, es lo que sella éste pacto, es lo que nos une para toda la vida. Sólo nosotros dos llevamos éste juramento pegado a la piel, sólo tú y yo somos Careless, solo tú y yo... - Sus palabras se ahogaron cuando me besó, luego puso sus brazos y me pegó mas a él. - Solos tú y yo...

- Siempre… siempre tú y yo… solos tú y yo… - Me sonrojé mirando a sus ojos antes de que me callara con otro beso.