Pov Kuroo
Como cada martes, sólo iba a Nekoma para el entrenamiento del club.
Por lo que tenía toda la mañana libre hasta pasadas las dos de la tarde.
Así que igual me levanté temprano. Porque si no lo hacía, Kei seguramente se iría sin desayunar.
A Kei no le gustaba bañarse a la mañana, así que sólo debía levantarle con tiempo para que desayunase tranquilo.
Por lo que, aún estaba oscuro cuando me levante, y caminé con sigilo hacia la cocina.
Prendí la televisión y mientras calentaba mi café, le prepare a Kei unos huevos revueltos, algunos onigiris y su jugo favorito.
El informe del tiempo pronosticaba tiempo frío y un día despejado. Pero las lluvias no se harían esperar nuevamente.
Quince minutos antes de que sonará su despertador, subí la calefacción así no sentiría frío cuando se levantase.
Termine mi café mientras chequeaba mi Facebook.
-¿Que es tan gracioso?
Pregunto sentándose pesadamente en el taburete de la mesada.
-Bokuto y sus memes. Me hace reír demasiado.
Pero a lentes no le causaba gracia. Lanzó un resoplido bastante sonoro, mientras le dejaba en frente suyo, el desayuno.
Era tan lindo verlo celoso tan temprano.
-¿Me das un beso?- pedí de pie a su lado.
A regañadientes giro su rostro somnoliento.
-Buen chico -
Kei pensó que sería un beso casto y ya. A cambio le metí la lengua hasta el fondo queriendo sentir cada rincón.
Aún sorprendido, me dio el paso y disfruto de aquello.
No quería parar nunca, hasta que Oi un suave quejido. Me solté sin ganas y acaricie su mejilla.
-No se ponga celoso tan temprano. ¿De acuerdo? ...
-No hables de Bokuto entonces.
Sonreí acariciando su cabello.
A Kei no le agradaba Bokuto, es decir... Porque una vez oyó rumores que él y yo teníamos algo. Eso era totalmente falso. Era mi mejor amigo y nada más.
Yo le habia sido sincero a Lentes. Y no dejaría mi amistad con Bokuto.
Así que dos por tres sufría de los celos de un cuervo un poco malhumorado.
-No seas injusto Kei. Es como si yo te pidiera que no hables de Kageyama.
-Es diferente.
-No lo es. Es tu amigo y hay días donde te preocupas más por él que por cualquier otra cosa. Y aun así no digo nada.
-¿Estas celoso?
-No. Sé que Tobio está enamorado de Hinata. Y sé que tú me quieres a mí no a Kageyama. ¿Verdad? Aun así... Eres mío.
-Son celos.
-No lo son. Eres mío y de nadie más. ¿Entendiste? ... ¿Quieres que te lo haga entender? ...
Sonreí de lado a lado.
-Esa sonrisa...no hay tiempo.
-Lo sé, nene. Desayuna.
-¿Que harás hoy?
-Iré a casa. Buscare todas las cosas. Las pocas que quedan.
-Ayer...te hice lugar en mi armario. Espero quepan tus cosas.
-Con tal de vivir aquí, no me importa dejar la ropa en caja. Igual te compraré un armario nuevo. Así tenemos lugar como se debe.
Mi pobre corazón se aceleró un poco al notar una media sonrisa de parte suya.
Es bueno saber, que nuestra relación iba ascendiendo.
Yo quería toda mi vida con él.
Y tenía planificado, si la suerte me acompañaba empezar a cumplir etapas más serias aún.
...
Kei desayuno tranquilo y se marchó temprano.
Así que organice todo, dejé ordenada la cocina y el comedor, y me marché a mi casa para traer la poca ropa que tenía allí, y algunas cosas más.
Debía hablar con mi madre para avisarle que debíamos poner en venta el lugar. No tenía pensado volver.
Y aun así, que Dios no quiera, pero si las cosas no funcionaban luego con Kei, no podría vivir ahí. Había muchos recuerdos de allí que mostraban y me hacían rememorar todos los esfuerzos que hice, todo el dolor y el amor que me llevo conquistar al amor de mi vida. Así que no podría vivir allí nunca más.
...
Arme un bolsón y también guarde muchas fotografías en mis años de preparatoria.
Hacía mucho tiempo que había perdido contacto con Kenma.
Cuando terminamos la escuela, él se mudó a una ciudad de Europa. Ya no recuerdo cual.
Pero fue muy sorprendente como la distancia nos hizo olvidarnos.
Al principio, como todos... Teníamos esa euforia de hablar seguido. Y de a poco... O bastante rápido, que se yo, no hablamos más.
Nos saludamos cada cumpleaños...Pero más de eso no.
¿A caso no éramos tan amigos? ...
Supongo que no toda tu vida, la pasas con las mismas personas. Y son etapas.
Kenma era un buen recuerdo como todos mis amigos de la preparatoria.
Pero bueno, quien sabe, si las cosas salían como yo quería... Tal vez pronto lo contactaría... Tantos años de amistad, merece saber las buenas nuevas.
Tome otra fotografía. Me gustaba mucho. Salíamos los tres capitanes amigos: Bokuto, Daichi y yo, el día que nos cruzamos los tres en las nacionales.
A pesar de ser rivales, nuestros partidos habían sido tan pero tan agradables, que obviamente quien no gano, se sentía mal...Pero también celebraba el triunfo de los otros.
No soy de aquellos que me enojo con los demás por perder.
Sino más bien conmigo mismo y me impongo a superarme y ser mejor. Me propongo ganar la próxima vez.
Ese año, Karasuno gano las nacionales.
Recuerdo que Nekoma y Fukorodani fuimos a Miyagi a celebrar el gran triunfo.
Fue una barbacoa excepcional.
Y nos hicimos aún más amigos.
Aún tengo contacto con Daichi y Sugawara.
Ambos viven en Sapporo. Y juegan voleibol profesional.
Tienen campeonatos y demás.
Es un buen equipo y como son profesionales, ganan buena plata al final del mes, haciendo lo que les gusta.
También pronto recibirían un llamado de mi parte.
...
Una vez hecho todo, me dirigí a Nekoma para cumplir mis horas allí.
...
Ese día llegue realmente tarde a casa de Kei... Más bien a casa. Ahora vivía oficialmente con él.
Vi que las luces de la cocina se encontraban encendidas... Y eso no era propio de él.
Y lo escuché reír. Hacía mucho no lo hacía.
-Hahah ¿En serio? ...
-Si... ¿puedes creerlo?
-Hahah sisi creo que sí.
-Tetsurou es así... Cuando las cosas no le salían hacia esos berrinches...
-Pero... ¿Qué edad tenía?
-Tal vez 5 años... Cuando yo no podía comprarle algo, se agarraba de las piernas del vendedor y lloraba como una niña. ¿Sabes la vergüenza? Un día le bajó el pantalón a un puestero de flores.
-¿De flores?
-Si...quería que le comprase a toda costa un ramo de rosas.
-¿Pero por qué quería eso?
-No recuerdo...Pero eran caprichos que se le ponían en la cabeza. Pero pobre los vendedores con este niño.
Dios...odiaba esa parte de mi madre... Pero no mucho. Contándole esas vergüenzas mías... Conseguía sacarle miles de sonrisas.
A parte el bello cuadro que tenía para ver.
Ambos codo con codo cocinando... Y riendo.
Las personas que más amaba, juntas compartiendo tiempo.
-Por favor Mamá...deja de dejarme en ridículo.
Mi madre se sobresaltó.
-Tetsurou...cariño...estábamos preocupados. Es tarde.
-Se nota... Estabas contándole otra vez esas cosas.
Me acerqué a ella y la salude.
Kei limpio y seco sus manos y me regaló una sonrisa que aún le perduraba y un beso en la mejilla.
Aun no perdía la timidez frente a mi madre.
-Bueno... Yo iré a estudiar un poco.
-Si cariño...te llamaremos cuando esté lista la cena. - comento mi madre.
Kei asintió y se alejó. Aunque yo quería pasar tiempo con él, ahora me era imprescindible quedarme solas con mi madre.
-¿Te quedarás a cenar mamá? ...
-No, debo irme. A parte... No sería apropiado.
-¿Pudiste comprar los que yo quería?
Mi madre me guiño el ojo y saco de su bolso de mano una pequeña caja.
La abrí para encontrarme con una bella alianza de oro blanco.
-Es exactamente la que quería.
-Estoy segura que le gustará. ¿Ya estás dispuesto para hacerlo?
-Si mamá. Necesito casarme con él. Merece sentirse amado en todas las maneras posibles.
(continuara)
...
Pov Tobio.
….
"El intermediario" de John Grisham.
Era el libro que más me había llamado la atención.
No sé si era por su nombre o la reseña.
Un abogado exitoso...para evadir la cárcel debía mudarse de encubierto a Italia.
Decidí leerlo.
Eran pasadas las 19 cuando llegue a mi casa y venía con la mente puesta en leer esos maravillosos libros que Shouyou me había prestado.
Sólo había leído un libro en mi vida. Se llamaba "La sombra del viento" y había una frase que siempre me quedo grabada.
"Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. "
Nunca lo había querido entender hasta ese momento.
Quería abrir las páginas y tratar de encontrarme con la presencia, con el rastro que Sho había dejado en él.
Quería descifrar porque le había gustado... Porque habia elegido leerlo y porque me lo había recomendado.
Quería absorber cada cosa. Cada maldita cosa que aquel libro desprendiese de él.
Toque mi labio, sin poder dejar de sonreír. Aún tenía marcado a fuego el sabor de los suyos. Ese sabor dulce y suave. El cual era tan adictivo.
Cerré mis ojos tratando de recordar esa hermosa fragilidad que me volvía loco.
Deseaba fuertemente hacerle sentir cuanto le quería.
Deseaba poder hacerle mío nuevamente. Decirle de la forma que mejor sabia cuanto le quería. Tenerle en mis brazos, en mi cama, noche y día.
Pero... Las sombras me acechaban.
...
Abrí con lentitud aquellas suaves páginas para encontrarme con una nota.
Una caligrafía limpia y prolija.
"¿Te acuerdas de aquel día que decíamos de viajar a Italia? ... Este libro me hizo querer ir a conocer alguna de sus hermosas villas. ¿Qué te parece si alguna vez, nos tomamos un café en Palermo? ... "
Akemi Sato.
¿Cómo se atrevía?... ¿cómo era capaz de prestarme algo así?...
¿Acaso no tenía un poco de consideración con mis sentimientos?...
¿No habia entendido la noche anterior cuan celoso me ponía?
Realmente me sentía intimidado con Akemi… desde el primer momento que él lo nombro. Es decir… ¿en verdad tenían algo?...
No soportaría jamás, que Akemi se lo llevase de viaje…ya odiaba que lo subiera a su auto.
Dios mío…solo una semana, me basto para sentirme realmente inferior en todos los aspectos.
Akemi me ganaba en todos los terrenos…. Y lo peor es que yo no sabía si tenían algo o no… yo estaba en penumbras…y creo que no tenía el derecho de preguntar…pero al ¡diablo todo! ¡Debía saberlo! Debía saber si existía algo más que amistad…yo lucharía por él…si lucharía, y si tenían algo se lo arrebataría…Hinata seria mío nuevamente. Me valía madre si yo al lado de Akemi era un pobre bastardo infeliz…el seria mío nuevamente a como dé lugar. Y le haría saber a Sato, quien mandaba.
Si yo, que me di cuenta tan tarde cuanto amaba a Shouyou…y aun lo sigo haciendo y lo hare, pasen los años que pasen… si yo aún me sentía de ese modo… estaba segurísimo que él también seguiría sintiendo lo mismo que yo.
Él quería dejar lo nuestro atrás…y eso era realmente imposible. Porque lo nuestro seria eterno. Y yo estaba dispuesto a enmendar todos esos errores que él no quería recordar…que él quería matar y no lograba.
No me importaba cuanto me costase romper, ese coraza de la que Hinata hizo alarde el primer día que nos reencontramos…yo rompería esa y todas las que me encontrase en el camino, hasta llegar a ese ser sonriente y feliz que iluminaba mi pobre y oscura alma. Que le daba ese toque de felicidad, que nunca aprecio y que hoy por hoy me es indispensable para seguir respirando.
Amaba a Hinata Shouyou más que a mi vida, y eso es decir demasiado. Y él merecía mucho más que mi patética existencia, pero aun así…era lo máximo que yo podía entregarle…y aspiraba a que le fuese suficiente.
Tenía ganas de arrojar ese libro contra la pared y así desahogar esa ira interna que me producían los celos.
Pero no lo hice, por respeto a Sho…porque él, era el único que podía hacer doblegar mi maldito orgullo y tragarme todo y mucho más.
Cerré mi puño y golpee con fuerza la pared… pero aun así, el rencor que sentía no disminuía en absoluto.
Rencor hacia ese gran fantasma llamado Akemi Sato.
….
¿Shouyou volvería a aparecer luego de aquel beso?...algo me decía que sí. Que el volvería…y no por los libros el volvería por más… buscando más de aquello, que a ambos nos gustaba tanto en nuestra adolescencia: estar juntos.
Si…a mí me fascinaba pasar tiempo con él, aunque me di cuenta tarde. Creía que solo éramos buenos amigos, que disfrutaban el tiempo compartido y otras cosas…no sabía que era amor…no quería aceptarlo como tal.
Pero ahora, como se lo dije un día Tsukishima, puedo decirle a cualquiera, que tan enamorado y perdido me tiene otro hombre…si otro hombre, un hombre con todas las letras, que no merecía sufrir, como seguramente lo ha hecho, al punto de cambiar y dejar atrás, todas esas cosas que tanto amaba.
Pero sé que a pesar de sus esfuerzos…él no me habia dejado atrás, podía presentir, que siempre me ha tenido presente.
….
Acomode los libros, sobre la mesa. No podía leerlo, tampoco quería abrir el resto, no quería más sorpresas por aquel día.
Me senté en mi cama a meditar, a ver que hacía con mi vida amorosa, cuando sonó el timbre.
Realmente raro, jamás tenia visitas. Y Kei tenía llaves, pero él solía anunciarse antes de venir.
No quise abrir…era mejor que quien fuera, se marchase. No tenía ánimos para nada.
Pero volvió a sonar cada vez más insistente, haciéndome perder, la poca paciencia que me caracterizaba.
Abrí la puerta con brusquedad, para hacerle saber a mi visitante, cuanto me molestaba su presencia.
Pero todos los humores se bajaron cuando lo vi a él.
-Hola…
-Sho…tu… ¿Qué haces aquí?... ¿cómo sabes dónde vivo?
-¿puedo pasar?
-claro… disculpa el desorden…-
Me temblaba la voz y el cuerpo.
Aunque yo imaginaba cuantas cosas quería hacerle saber y sentir…me sentía nervioso de tenerle en mi casa.
Desocupe mi viejo sillón y le ofrecí asiento.
-perdón…no es muy cómodo…no es la gran cosa.
-no te preocupes…está más que bien. Qué lindo lugar…
-no es nada comparado al tuyo…o tal vez al de tu amigo…que seguramente es mucho mejor…es lo que pude rentar…
Cerré mis ojos un momento, al sentir como se me escapaban palabras muy incorrectas.
-No digas eso…-susurro- el estatus social es lo último en lo que me fijo…no pensé que me tachabas de materialista-
La falta de tacto de ambos estaba disparando una conversación con un final más que fallido.
-Lo siento, estoy nervioso- confesé con sinceridad- ¿cómo es que sabes dónde vivía?
-Akemi.
Otra vez.
-¿él?
-Si…no sé como pero conoce a Bokuto…así que le pregunto a él, si podía preguntarle a Kuroo tu dirección.
-¿Por qué hizo eso?
-Porque yo quería verte.
Me quede en un sueño… ¿en serio habia dicho eso?
-Yo
-¿Por qué me besaste?...
-¿Por qué no hacerlo?
Si, lo admito…cuando sentía que algo era mío, el tacto es lo último que yo tenía.
-No tenías derecho a hacerlo…
-¿Por qué no?...
-Porque nunca consideras mi sentimientos.
-¿y cuáles son? Dímelos.
-No lo sé Tobio…déjame pensar un momento, déjame respirar siquiera unos minutos. Solo quiero una buena respuesta ¿Por qué me besaste?
-Porque tú eres mío. Y quiero que lo sepas.
Shouyou negó, y sé que mi respuesta no fue la acertada.
-Así no son las cosas…no puedes poseer personas…no has cambiado nada. Ni siquiera un poco.
Shouyou se levantó molesto del sillón.
-Espera… ¿Qué haces?
-No puedo hacerlo…debo irme.
Maldita sea…otra vez todo se hundía, y el huía de mí.
-¿Por qué?... ¿por qué debes irte? ¿A caso Akemi no te deja pasar más de cinco minutos conmigo? ¿Le contaste que te bese?... ¿y es tan poco hombre para no venir él mismo a reclamar?
Hinata escuchaba cada pregunta con una expresión horrorizada.
-¿Qué?... ¿qué tiene que ver Akemi? Ni siquiera he dicho nada ahora de él.
-¿Qué tiene que ver?... ¡oh vamos! … ¿está contigo no?...vamos dime de una vez que es tu novio… ¡dímelo!...
-¡Basta!...sigues siendo el mismo arrogante de siempre. Ese orgullo horrible que tienes, que te hace pensar que tienes derecho sobre los demás. Que solo celas lo que te pertenece. ¡Soy una persona! Entiéndelo… tú no sabes lo que es querer… tu solo tomas posesión. Y lastimas sin considerar cuanto dañas el querer de los demás.
Y la conversación se habia disparado horriblemente.
Mi corazón se hizo pequeño cuando le Oi llorar.
¿Por qué a pesar de todo, se nos hacía difícil ser sinceros en ese aspecto?... ¿por qué el, como yo, no podíamos decir abiertamente que nos pasaba? El huía y yo buscaba conflicto. Y no éramos abiertos entre nosotros, creando confusiones innecesarias.
-Akemi…es un amigo. Si, aunque te cueste creerlo. Alguien que me quiere sinceramente, pero no por eso soy de su propiedad. Solo es un buen amigo.
Lance una risa sarcástica…sin querer hacerlo, pero mi yo interno era más fuerte.
-¿Aun no lo entiendes?
Sho usaba ese tono de vox perdido. El mismo tono que usaba cuando dilataba su hermosa mirada…pero esta vez tenía la cabeza gacha y la voz quebrada.
-Lo siento…
-Es tan fácil hablar y luego pedir disculpas…Akemi no es malo. Es alguien que me ayudo.
-¡Oh por el amor de Dios! Él directamente te mato. ¡Reacciona!...
-¡El me ayudo a su manera! No todas las personas son iguales y actúan de la misma forma. Él es diferente y su método de ayuda también. Pero no por eso puedo calificarlo como malo.
Su voz se quebró aún más y era la primera vez que lo veía llorar con tanto sentimiento por algo que no fuera el voleibol…y el alma se me volvió trizas.
Trate de acercarme…pero no pude.
-¡No!...quédate ahí, déjame terminar.
El corazón se me contrajo más y me hacía doler todo el cuerpo.
Sho respiro hondo y aunque sus lágrimas seguían su curso, él las ignoro.
-Llegue verdaderamente en pedazos aquí. Y me encontré con él. Y luego…le conté cada cosa…hasta el más mínimo detalle. Y tal vez por eso, tú odias mis cambios… mi corte de pelo, él que ya no juego…
-Extraño tu sonrisa- interrumpí- realmente extraño verte reír…y necesito que lo hagas. ¿Por qué ya no lo haces?
-Tú lo has dicho…no sonrió. Si lo hago Tobio, sigo sonriendo, me sigo riendo…pero me cuesta hacerlo contigo.
-¿Por qué?
-Tú mataste mi sonrisa. El día que me rechazaste. De eso eres tú el culpable.
Sus palabras se clavaron de lleno en mí. Y me sentí fallecer. Claro… ¿Quién otro podría ser el culpable? Mate lo que más ame y amo de él.
Dios…
Escuche un suspiro y volvió hablar.
-A pesar que quiero no puedo hacerlo. No puedo olvidarte. Y hay algo que nunca le dije a Akemi…nunca le comente que tan perdido siempre me sentí en tus ojos azules…
Dios… ¿Qué quería decir con todo eso?...
-Nunca le dije de tus ojos…de lo enamorado que me tenían. Y por eso, cuando note, las cosas que Ake-chan proponía para que me olvidara del pasado…omití contarle ese gran detalle. No creas que he sido tan fuerte…o tan frio para olvidar todo. Te llevo presente cada día de mi vida… ¿no entiendes? Te recuerdo cada vez que me choco con todas las cosas azules que tengo. Tengo infinidad de camisetas azules y siempre llevo una debajo de la ropa. Ahora mismo tengo una. Me hiciste mucho daño…pero aun así…aun así no es fácil dejar atrás lo que he amado. Lo que sigo amando.
Shouyou dejo de hablar. Y yo no tenía nada para decir.
Escuchar la confesión lo decía todo.
Aun me amaba.
Aún tenía la suerte de ser amado por él…
Me acerque alucinado…no tenía palabras.
Sho se alejó de mí…pero la pared le impidió irse.
-Necesito besarte…- y mi voz se quebró también.
Y por primera vez, sin rastro de brusquedad o violencia, tome sus mejillas con cariño y le bese.
Me fue fácil hacerme paso en su boca, y reclamar ese terreno…ese terreno que nunca debería de dejar de ser mío.
Lo abrace mientras duro aquel beso. Si lo abrace fuertemente…y él me devolvió el gesto. Yo quería hacerle sentir protegido y querido…pero el que resulto con esos sentires fui yo…yo me sentí más querido que nunca.
