Naruto propiedad de M.K.
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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Men's Club
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VII
« Error tras error »
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Golpeaba con la punta de su pie derecho el piso, además de morderse las uñas y dejar que sus ojos vagaran por toda su sala, evitando chocar con la mirada de Yahiko.
–Ayer ya no me dio tiempo hablar contigo, después de que terminamos de tocar no te encontré por ningún lado –habló el pelinaranja desde el otro sillón.
–Si pues…mn, bueno, te dije que Kakashi sensei me firmaría mis libros, ¿no?, lo hizo, ¿quieres verlos? –se paró con prisa caminando a su habitación, lo que fuera por dejar de sentir como la atravesaba con la mirada.
– ¡Alto ahí! –ordenó el chico con voz autoritaria–, regresa aquí Sakura.
Giró al instante y se acomodó en el mismo lugar del que acababa inútilmente de huir.
– ¿No tienes algo que contarme? –apresuró serio.
– ¿Yo? –se hizo la desentendida–, mn…no, para nada, todo cool –sonrió mostrando su dentadura.
– ¿Qué tal tu cita? –lanzó la pregunta sin que ella tuviera tiempo de cambiar el tema.
– ¿Mi cita?...ah, mi cita –se tensó al recordar lo que pasó esa noche–, bien, nada fuera de lo normal –no pretendía mentirle a su amigo, pero tampoco estaba preparada para decirle que lo había arruinado todo acostándose con Sasuke.
–Sakura…
– ¿Si? –volvió a sonreír.
–Ya lo sé todo –aclaró fulminándola con los ojos entrecerrados.
– ¡Demonios!, debí suponer que esos chismosos les contarían a los de la banda –ladró entre dientes, mitad ofendida y mitad culpable por haber intentado ocultarle eso a Yahiko.
– ¿Me puedes decir en qué momento decidiste mandar al demonio nuestro fabuloso plan?, no ya sé, fue cuando te diste cuenta que pasar una noche con Sasuke valía más que mi tranquilidad y la propia felicidad de tu amiga, ¿verdad? –estaba furioso, él metiéndose en ese asunto para ayudarla, y ella mandando todo al traste por su calentura.
–Las cosas no son así Yahiko, sí, lo admito, cambié el plan, pero pensé que sería mejor…escúchame por favor –se acercó hasta él, en parte necesitaba desahogarse.
Desde que Sasuke le confesó que pretendía seguir viéndola –cuando se hallaba caracterizada de Tsukumo–, no tenía un momento de paz, no sabía qué haría, no quería seguir viéndolo eso era un hecho, pero dudaba que pudiera liberarse de ese problema con facilidad.
–Habla mientras soy joven –intentó calmarse.
–Cuando vi la manera en que me miró, supe que le parecí atractiva, así que decidí cambiar de táctica. Es decir, quise hacerme la fácil, ya sabes, a los hombres mientras menos sea el reto de conquistar a una mujer, más rápido se aburren, pensé que pasaría eso con Sasuke, que al verme como una cualquiera que se va con él en una noche, no le interesaría volver a encontrarse conmigo…pero…
–Pero le diste la mejor noche de su vida, y ahora no querrá soltarte –resopló y le dedicó una mirada de reproche–. Sakura, tu idea fue buena, pero, ¿no se te ocurrió pensar que al cumplirle todas sus fantasías, en vez de parecerle una pérdida de tiempo le parecerías una muy buena atracción?
–Es que…un momento, ¿Cómo sabes que la pasó tan bien? –su tono de temor reemplazó a su preocupación, ¿acaso Sasuke les contó a todos en el club lo que ellos hicieron? –, ¿él…él se los dijo?
–No precisamente, pero después del espectacular beso que se dieron y de cómo se agasajaron frente a los clientes, según me contaron, ¿crees que no llamarías la atención?. Todos saben que la "prima de Tsukumo", es el nuevo interés amoroso de Sasuke Uchiha, así que lo confrontamos en una charla de amigos, su mirada descarada y sonrisa altanera fueron suficientes para saber que practicaron el maldito Kama Sutra. Sakura, si pensabas acostarte con él lo hubieras hecho de la peor forma, así sí te aseguro que no te hubiera vuelto a buscar –apuntó con el ceño fruncido.
–Es que…quería que fuera especial, nunca me había dejado llevar, y bueno…tanto así como Kama Sutra, pues tampoco, solo tomé algunos consejos de las novelas eróticas de Kakashi sensei –mencionó orgullosa.
–Ya lo suponía, tú de femme fatal, si cómo no –ironizó sarcástico.
– ¡Oye!
–No puedes culparme por estar molesto, a mí nunca me mostraste tanto entusiasmo –recalcó ofendido.
–Vamos Yahiko, nuestra relación no fue verdadera, simplemente estábamos experimentando. Es más, te digo que ni yo misma puedo creer lo que hice, ni siquiera con Utakata que fue mi disque primer amor me sentí así –suspiró intranquila.
–Si lo sigues viendo esto no acabará bien Sakura, no para ti. Conozco esos ojos soñadores que tienes, Sasuke te hará pedazos –¿Cómo estar molesto con ella por más tiempo?, la pobre de la pelirosa estaba muy asustada, ella no era mujer para el azabache, él la trataría como un juguete –en el mejor de los casos–, ella era una chica frágil e inocente a pesar de las circunstancias, no quería que resultara herida–, ¿Qué harás?
–Verlo nuevamente, Tsukumo se lo prometió, tuve que decirle que le arreglaría otra cita con mi prima Sakura, así que lo veré mañana para almorzar.
–Sakura…
–No te preocupes Yahiko, seré yo misma, no más planes ni ideas basadas en la suposición, esta vez le dejaré claro el tipo de mujer que soy, y cuando se dé cuenta que soy una aburrida que no volverá a tener sexo con él, ahora si ya no me buscará –explicó decaída.
Sasuke le gustaba, más que gustarle reconocía que la convivencia diaria y aquel encuentro pasional que tuvieron, la llenaron de una extraña sensación de curiosidad. Él era un hombre sumamente atractivo, lo sabía desde la primera vez que lo vio, pero nunca imaginó que en algún momento él sentiría esa atracción por ella, ¿Qué tenía de especial cómo para que su jefe siquiera la mirara?, era bonita, pero no hermosa, su cuerpo gozaba de algunas curvas, pero tampoco es que fuera irresistible, y aun así él quería verla de nuevo, ¿Por qué?, ¿tan buena fue la sesión de sexo?, nunca habría pensado que eso fuera suficiente para llamar la atención de un hombre como él.
–Eso espero, más que nada por tu bien Sakura –la mano y la voz de Yahiko la trajeron a la realidad.
–Yo también –mintió.
No, lo cierto es que ingenuamente, tenía la ilusión de que él quisiera conocerla más allá de la cama, que cuando descubriera su mente y sentimientos, lo carnal pasara a un segundo plano, y él le mostrara ser más que un mujeriego que gusta de tener a todas las mujeres a su disposición. Era un ridículo cuento en su cabeza, pero sería bello que como en las novelas que ella leía –y en un futuro escribiría–, Sasuke se terminara enamorando de su esencia.
El sonido distintivo del timbre la sobresaltó, se puso de pie rápidamente y se dirigió a abrir, Yahiko la observó con los hombros alzados, como preguntándole quién la buscaría a esas horas de la mañana, él solía ser el único en despertarla para continuar con las clases.
– ¡Ino! –exclamó sorprendida por la chica rubia que la veía con alegría.
– ¡Saku! –se aventó a sus brazos y la oprimió fuertemente–, tienes idea de lo preocupada que he estado, llevas poco más de una semana en ese bar y… –calló al notar al chico que permanecía inmóvil en el sillón de su amiga–, ¿Quién es él? –le susurró a la de ojos verdes.
–Ah Ino, él es Yahiko, nuestro aliado –sonrió ampliamente, indicándole al de cabello naranja que esa mujer era el motivo por el que ella se hacía pasar por hombre–, Yahiko, ella es Ino.
–Mucho gusto –se puso de pie caballerosamente para presentarse.
–Igualmente. Frentona, ¿has dicho nuestro aliado? –la miró sin entender.
–Ahm, tengo una idea, seguro vienes a que te cuente mis avances, ¿verdad? –la de ojos azules asintió sin despegar la vista del chico de piercings–, bueno, pues se me ocurre que Yahiko puede ponerte al corriente, mn, yo necesito cumplir con unos pedidos de Naruto, me pidió que fuera al bar más temprano, así que me ocuparé –explicó atropelladamente cuando ellos abrieron los ojos preocupados porque los dejara solos.
–Bueno si estas ocupada tal vez entonces solo deba esperar –argumentó Ino con vergüenza de convivir con el extraño.
–Ah, no te preocupes, no creo que Yahiko tenga algún problema en platicarte cómo me va, ¿cierto Yahiko?
–Ehm, pues…no, en absoluto, tengo ensayo, pero eso será hasta dentro de dos horas –se rascó la cabeza nervioso.
–Lo ves, así podrán conocerse y de paso idear algún plan para que mi estadía no se alargue más en ese bar. Solo espéranos unos minutos Ino, debo darle a Yahiko algo –se aproximó al chico y se lo llevó a la recamara jalándolo por el brazo.
Los vio retirarse lejos de su presencia, la actitud de Sakura fue sospechosa, pero lo que más le inquietaba era ese hombre, ¿un aliado?, ¿de dónde lo conocía su amiga?, ¿él sabría todo el plan que urdieron para investigar a Itachi?, ¿sería realmente de confianza?. No tenía derecho de reclamarle a Sakura su actuar, después de todo su amiga pelirosa se estaba sacrificando bastante por su causa, decidió confiar y esperar a que ellos regresaran para aclarar sus dudas.
– ¿Qué pretendes? –cuestionó Yahiko soltándose de su apretón.
–Nada, realmente no puedo quedarme a hablar con Ino, y ella necesita que le explique mi avance, ¿Quién mejor que tú para hacerlo?. Solo dile que voy bien, ya sabes, que no sospechan nada, y que me adapto a esto de ser hombre, Yahiko, por nada del mundo menciones que Itachi tiene otra relación, ¿entendido? –lo vio asentir–, no quiero que Ino se entere hasta que sepa todo acerca de esa mujer. Tampoco le menciones mi desliz con Sasuke –recordó mordiéndose el labio–, de preferencia mantenla distraída con detalles que la tranquilicen y no que la pongan nerviosa –aconsejó buscando su uniforme para arreglarse e irse al bar.
–Bien, solo porque luce muy interesada en saber cómo vamos –aceptó a regañadientes.
–Bien, ese es mi muchacho –le palmeó la espalda regresando a la sala–. Listo Ino, ¿Por qué no van a ese café que tanto te gusta amiga?, a Yahiko le encantará –sugirió abriendo la puerta para que salieran.
–Claro, ¿vamos? –sonrió tímidamente la chica.
–Si –musitó el pelinaranja yéndose de ahí con la rubia.
"Harían una hermosa pareja", cerró la pelirosa lanzando un suspiro. Que más diera ella porque su amiga olvidara al Uchiha mayor y se enamorara de alguien que tuviera más cosas en común con ella. No entendía como su amiga se enamoró tanto de aquel serio y malhumorado pelinegro, ella era alegre, espontánea y muy bromista, en cambio él, "bah, el amor es así, si a ella le hacía feliz estar con Itachi, ¿Quién soy yo para juzgarla?", razonó dirigiéndose a la ducha.
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–Vaya, entonces tú fuiste novio de la frentona, ¿Quién lo diría?, tienes demasiado estilo para haber andado con ella –rió ante la risa de él.
Tenían rato conversando, al principio solo un silencio desagradable se había instalado en ellos, pero después, la personalidad sociable de Ino salió a flote y logró entablar una conversación bastante amena con Yahiko.
Iban en su segundo capuchino y la verdad es que él estaba de lo más cómodo, la chica era graciosa e inteligente, además de sonriente. No le costó trabajo responderle a todas sus preguntas y a la vez hacer él mismo las suyas, quería conocer más de la relación de Ino con Sakura, después de todo lo que ella le platicó, entendía perfectamente porque su ex novia se arriesgaba de aquella manera por ella.
–Bueno, en ese entonces ella tenía más estilo que yo –defendió a su amiga de cabellos rosas.
–Es una bendición que en vez de echarnos de cabeza nos hayas ayudado, gracias –tomó su mano la cual permanecía extendida en la mesa–, para mí ha sido tan difícil desde que Itachi me dejó, al principio dudaba que Sakura lograra algo, pero sé que lo conseguirá, confío mucho en ella, y ahora con tus clases, estará más segura –sonrió agradecida.
–Es una buena causa la que la motiva, y no tienes nada que agradecer, seguiré ayudándolas en lo que pueda –completó posando su otra mano sobre la de la rubia, dándole apoyo ante la triste mirada que luchaba por esconderse detrás de su sonrisa.
"Ese es…Yahiko", a lo lejos un pelinegro que entraba al local para comprarse su expreso detallaba a la pareja que se apostaba en un rincón, "y esa es la ex de Itachi", reconoció a la rubia exuberante de ojos azules. Se dio media vuelta olvidando sus deseos de comprar su café, ¿Por qué uno de los de la banda saldría con esa mujer?, además precisamente Yahiko, eso no tenía otra explicación más que la que él se imaginaba, el pelinaranja pretendía fastidiar a su jefe, reconoció Sai. Sonrió eficaz, esa información valía mucho si sabía utilizarla, y por supuesto que lo haría.
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–Te juro que estas serán horas extra Tsukumo, y muy bien pagadas –le recordó Naruto cuando la vio arrastrar la carretilla de carga con aquellas pesadas y frágiles cajas.
–Eso espero Naruto-san –se dirigió a la bodega de almacenaje.
Menos mal era el último viaje, ahora solo le quedaba acomodar toda la mercancía en su lugar, se pasó el antebrazo por la frente secándose el sudor. Ella sería la encargada de la bodega, mientras Suigetsu y Deidara acomodaban unos nuevos muebles que reemplazarían unas mesas –todavía bastante útiles a su parecer–, a los Uchiha no les importaba gastar dinero en remodelaciones innecesarias, resopló agachándose para tomar una caja.
–Así que es de familia –escuchó la deliciosa voz de Sasuke a su espalda.
–Perdón –soltó la caja con cuidado y volteó a verlo.
El azabache rió burlón al darse cuenta de que Tsukumo no se dio por enterado de su broma, obviamente se refería al bien formado trasero que tenía, misma cualidad que compartía con su prima, el solo rememorar los glúteos de aquella bella pelirosa sintió un escalofrío recorrerlo.
–Olvídalo, chiste personal –se acercó a él y lo ayudó a acomodar las cajas.
Con la ayuda de Sasuke el tiempo de trabajo se redujo a la mitad, se concentró todo lo posible en su labor, no quería ni mirarlo, si lo hacía, se dejaría envolver por su arrebatadora mirada y se delataría en seguida. Yahiko le aconsejó mantenerse alejada, pero para su mala suerte, aunque no lo volviera a ver como Sakura, convivía a diario con él como Tsukumo, y esa relación era igual de amenazante. Ahí conocía al verdadero Sasuke, al amigo que no le importaba ensuciarse con tal de ayudarla, al jefe que se preocupaba por sacar adelante su negocio, al hermano que velaba por el bienestar de todos.
Sacudió la cabeza tratando de acallar sus pensamientos, era ridículo que en una semana se hubiera enamorado de ese hombre, tal vez era un atontamiento temporal –eso esperaba–, porque de estar enamorada, su misión en ese lugar quedaría seriamente comprometida.
–Listo tachuela, vamos por un trago para destensar el cuerpo –lo invitó dándole un golpecito en el hombro.
–Claro –caminó tras él.
–Debo suponer que ya hablaste con Sakura, ¿el almuerzo sigue en pie verdad? –se detuvo antes de llegar a la barra encarándolo con expectación.
Se escuchaba desesperado, pudo sentirlo en su timbre vocal. Le costaba admitir que la ansiedad por volver a ver a la de ojos verdes era atemorizante, esa mujer no debió irse sin despedirse, al hacerlo provocó que su interés despertara enormemente, siempre era él quien tenía que lanzarlas fuera de su cama, no al revés. Necesitaba verla, asegurarse que Sakura se sometería a sus deseos igual que todas las demás, comprobar que a ella le urgía sentirlo de nuevo como él a ella.
–Sí, mi prima aceptó verte, según ella quiere aclararte algo –evadió su sonrisa de victoria y continuó–, pero no le pregunté qué, así que ya lo descubrirás tú mañana.
–Hn, no olvidaré este favor tachuela –le despeinó el cabello como solía hacerlo.
Se sentaron en la barra, aprovechando que Naruto acomodaba unas botellas, Sasuke le indicó servirles unos tragos, Suigetsu y Deidara también se acercaron, con tranquilidad comenzaron a bromear hasta que una dulce y tenue voz los distrajo.
–Naruto-kun –voltearon a la vez, encontrándose a una mujer hermosa de cabello negro con reflejos azulados y ojos grises.
– ¡Hinata! –saltó la barra llegando hasta la chica–, te he dicho que tienes prohibido pararte aquí –la tomó del brazo apretándoselo con fuerza.
–Yo…perdón Naruto-kun –agachó la cabeza temerosa–, es que…
– ¡Es que nada Hinata!, ¿seguro viniste sola, cierto? –el tono frío del rubio contrastaba con su juguetona personalidad.
Sintió una extraña furia recorrerle las entrañas, ver a uno de los que creyó sus amigos tratar así a aquella –a su criterio– indefensa mujer, hizo que se le entiesaran los hombros y se le cerraran los puños. La pobre chica lucía tan sumisa a la mirada congelante de Naruto, lo peor fue que los demás permanecían indiferentes a la escena. Se puso de pie decidida a auxiliar a la pelinegra de mirada triste, antes de que diera dos pasos Sasuke le colocó la mano frente a su pecho.
–Ese asunto no te incumbe tachuela –sentenció haciendo que los otros posaran sus ojos en ella.
– ¡Detesto que me desobedezcas Hinata, tu lugar está en la casa con las niñas, no en la calle, y menos en mi trabajo! –volvió a escuchar los gritos del rubio.
–Si una mujer es lastimada, si me incumbe –con un manotazo apartó el brazo de su jefe y se dirigió a la pareja.
–Ahora mismo te llevo, por tu culpa tendré que dejar mis deberes de lado –apretó mas su brazo haciendo que ella soltara un quejido y cerrara los parpados conteniendo el llanto.
– ¡Naruto detente! –profirió con seriedad.
El de ojos azules giró sorprendido hacia su empleado, Tsukumo lo atravesaba con fiereza. Entendía que no era lugar para sacar su mal carácter, pero la sobreprotección que siempre le brindaba a Hinata no le permitía pensar con claridad, odiaba que ella anduviera por las calles conociendo los peligros que la rodeaban.
–Tsukumo, esto es un asunto personal, te ruego que no interfieras –indicó dándose la vuelta arrastrando a su mujer para que comenzara a andar.
–Usted lo hizo del dominio público al gritonearle frente a nosotros. He de suponer que ella es su esposa, dígame Naruto-san, ¿siempre la trata de esa forma? –el gerente paró en seco–, ¿siempre la lastima y humilla con sus gritos?
– ¡Suficiente!, Naruto llévate a Hinata a casa, ustedes sigan acomodando lo que falta, tú Tsukumo ven acá –la mano de Sasuke apretaba su hombro.
– ¡Pero…! –iba a comenzar a discutir solo que su jefe no la dejó, la dirigió a la oficina y se encerró con ella–. ¿Por qué hiciste eso? –reclamó furiosa.
–Porque ese asunto no te concernía.
– ¡Él la estaba lastimando! –gritó ofendida.
– ¡No me grites!, ¿se te olvida que soy tu jefe? –la retó con soberbia.
– ¡Eso no te da derecho a permitir que un acto salvaje como lo es el maltratar a una mujer se lleve a cabo!
–Última advertencia Tsukumo, modera tu maldito tono de voz –advirtió sombrío.
Entendía al chico, era impulsivo y bastante torpe a la hora de ser prudente, pero no por eso dejaría que le hablara de aquella manera. Además él estaba defendiendo a Naruto, conocía a la perfección a su amigo, no maltrataba a Hinata, la corregía para que no volviera a realizar esos errores que las mujeres tan a menudo cometían.
– ¿O qué? –le respondió impetuosamente.
–O te despido –la mirada del muchacho se volvió rencorosa.
– ¿Me despedirías por defender mis ideales? –extrañamente su voz fue de decepción.
–Ya te dije que las cosas no son como crees, Naruto está en todo su derecho, Hinata es su esposa y él la trata como mejor le parece –declaró convencido de sus palabras.
–Claro, al fin hombres, se defienden entre ustedes malditos machistas –murmuró con la respiración agitada.
– ¿Qué dijiste? –arqueó una ceja esperando que le aclarara sus murmullos.
–Nada que te incumba, jefe –recalcó socarrona.
–Tsukumo
– ¡Qué!, es que no lo comprendo Sasuke, todos ustedes son una bola de cavernícolas, ¿no tienen sentimientos?, esa mujer necesitaba ayuda y tu prefieres defender a Naruto, ¿acaso eres igual a él?, ¿maltratarías a mi prima frente a todo el mundo por tus ideas sexistas? –se llevó la mano a sus falsos cabellos en busca de sosiego.
–Parece que no vas a calmarte nunca, largo de aquí, vete a tu casa y duerme un poco, cuando te pones tan voluble pareces una señorita –le dio la espalda con la intención de dejarlo solo.
– ¡No me pienso ir así como así!
Le molestó que la tratara precisamente como lo que era, una mujer, él no quería tomar en serio sus quejas, prefería rehuirle como lo hacían todos los hombres, que al saber que no ganarán una pelea, solo evitan la confrontación.
–Que te vayas, es una orden –volteó encontrándose con la mirada retadora de su empleado.
Tachuela le caía muy bien, por eso no deseaba que los ánimos siguieran calentándose de ese modo.
–Sabes qué, hasta aquí con tus malditas órdenes. ¡Tú y ese aprovechado, junto con la pareja de idiotas de Deidara y Sai pueden irse al demonio! –las palabras fluían por su boca como si no pudiera contenerse de quedarse callada, algo en su interior le decía que estaba olvidándose de algo importante, pero ignoró esa vocecita y se perdió en su indignación.
– ¿Acabas…acabas de mandarme al demonio? –comentó con demasiada gravedad y bastante contrariado.
–Yo… –"ay no, ¿en qué estaba pensando?, no me puedo ir, ¡Ino!", recordó cuál era su real motivación para permanecer en ese sitio–, Sasuke yo…
–Pues el que se va al demonio eres tú Ayuzawa, ¡estas despedido!
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Buenas, buenas!
Ah esa Sakura, ya se había tardado en salir pateada del bar, haha, pero creo que lo merecía por altanera, aunque sus motivos fueran buenos no debió ponerse con Sansón a las patadas hehe. Naruto, u.u, es raro verlo en esta actitud, pero como antes se vio, este club si es algo machista, ya se darán cuenta, además tampoco son golpeadores ni nada por el estilo, solo algo retrógradas.
En fin, espero les haya gustado el capítulo, ¿creen que el pobre de Tsukumo sea perdonado, o todo estará perdido?, ya veremos qué pasa. Gracias por leer, comentar, alertas y demás. A las personas que se nos van uniendo en el camino, ¡gracias por el apoyo y sean bienvenidas/os!
Un fuerte abrazo, un saludo hasta donde sea que se encuentren, espero que estén de lo mejor, cuídense mucho. Estaremos leyéndonos ojala muy pronto!
