7. A quien madruga, Dios le ayuda


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6:00 AM. Torre de Astronomía.

Todo está oscuro en el torreón. De pronto, en esa pequeña línea que hace fundirse el cielo con la tierra, comienzan a aparecer pequeños despuntes de luz. Tonos rojos, naranjas, rosas y amarillos que hacen estallar las colinas que rodean Hogwarts en bolas de fuego y convierten el lago en un espejo brillante que al mirar siente que le quema los ojos; como ella. Exactamente la misma sensación de ardor, de quiero-mirar-pero-no-puedo.

Se ha levantado hace apenas una hora, aunque quizás el término "levantarse" no sea el más adecuado en esta situación, quizás sea más exacto utilizar "se cansó de la cama", porque dormir, mucho no durmió. La imagen de Lily, con su pelo rojo cimbreando sobre sus hombros; sus ojos verdes reluciendo como los de un gato entre los pasillos de la biblioteca y ese cuerpo que ni con agua fría se lo quitaba de la mente, no ayudaron mucho.

6:30 AM. Todavía en la Torre de Astronomía.

Ya casi es de día completamente, los tonos rojos y anaranjados dejan paso al azul del agua y al verde de las montañas. El fuego se extingue.

Justo cuando la última estela de rojo abandona la torre, aparece ella: Lily Evans, la diosa de los leones con su melena roja ondeando.

-Lily, ¿qué haces aquí?- pregunta un abrumado James, intentando asimilar su sola presencia que parecía llenar toda la torre de calor y rojo.

-Venía a despedirme de todo, de Hogwarts, del lago, de las montañas… y supongo que este es el mejor sitio para hacerlo. Y además estás tú aquí.-Parecía una estatua, una bella estatua de frío mármol: sin sentimientos ni emociones.

-Bueno, supongo que en ese caso te debo dejar sola, para que te despidas de todo y tal…- Para corroborar sus palabras decide levantarse y acercase hacia la puerta, donde ella todavía está.

Al pasar se miran, un cruce de palabras sin sonido alguno. Sus verdes iris sumergiéndose en los marrones de él. Un leve roce de manos a modo de despedida y el contacto se rompe. Ella avanza cara el balcón de la torre y él baja las escaleras cara algún lugar lejos de ella, de ese contacto que duele tanto.

La ha visto, eso es lo que importa ¿no? ¿Puede considerarse eso como un golpe de suerte? A quien madruga, Dios le ayuda. ¿Cómo le ayuda verla?


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...LunA...