Los personajes le pertenecen a Meyer.
TU NO EXISTES
Capítulo 7
'PEOR QUE LA ENFERMEDAD'
Música
Johann Sebastian Bach: Toccata & Fugue in D minor
── No seas descortés Cullen invítame a tú casa, no, mejor no, entre menos tenga que ver con ustedes mejor.
A lo lejos escuche un aullido de un lobo, al instante Jacob contestó, era la señal para decir que estaba bien, no podía negarlo, eran criaturas fascinantes ¡espera! ¡Un momento! ¡Bella estuvo con ellos! Los malditos tenían mal genio, Oh Bella, estabas rodeada de peligrosos seres sobrenaturales y tú los aceptaste en tú vida ¡Un gatito tierno entre fieros leones!
Me quedé en silencio, él sonreía. Como el telón de una obra de teatro su mente se abrió para mí, miles y miles de imágenes vinieron y me golpearon con la fuerza de un volcán en erupción. Imágenes violentas, sangrientas, y en todas ellas, mi Bella era la protagonista.
── Todo empezó el mismo día que la dejaste en el bosque maldito bastardo ¿sabías que se internó buscándote?
── No, yo dejé una nota con su letra para que Charlie no se preocupara, ella debía estar en su casa a los pocos minutos de haberme ido.
── Pero no fue así, idiota, ella te buscó como una loca desesperada, grito tú nombre hasta que se cansó o no tuvo voz, pero era de noche y se perdió, estaba entumecida de frío y de dolor, y esa noche llovió a torrentes, todos estábamos desesperados en encontrarla hasta que finalmente uno de los nuestros lo hizo y la trajo a casa, pero estaba ardida de fiebre, más de 39 grados, hubo que llevarla al hospital, le dio pulmonía y hubo que ponerle oxigeno, fueron días de agonía para Charlie.
Apreté mis manos y aguante, sabía que lo peor no había llegado.
── Finalmente salió del hospital, pero ya estaba rota, volvió a la escuela, pero interpuso entre ella y todos un muro de hielo que ni siquiera sus padres eran capaces de romper, hasta Charlie la amenazó con mandarla a Florida con su madre, pero ella gritó y dijo que primero muerta que salir de Forks, es así que fingió recuperarse, intentó salir con sus amigos, pero un día descubrió que haciendo cosas estúpidas y arriesgadas ella te veía, me contó que tú le hablabas, que siempre estabas advirtiéndole cosas, cada día se puso peor, fue su deseo de adrenalina la que la trajo a mí y yo ── estúpido de mi ── le enseñe a montar en moto.
── ¿Qué? ¿Cómo pudiste? ella era un imán para los accidentes.
Bella, yo no sabía ¿Verme? verme a mí, mi amor, yo también te veía todos los días.
── Durante un tiempo, todos creímos que ella estaba mejor, pero no era así, sólo fingía, día a día ella se alejaba más, pero ya era demasiado tarde para mí, yo ya la amaba con locura.
Los celos fluyeron por los poros de mi piel, maldito sarnoso, no tenías derecho a respirar su aire.
── Traté de quitarte del camino, traté y traté, pero no. Aun, estando ausente, yo competía con tú presencia. No hay nada más terrible que competir con el ideal de alguien, mis fallas, mis defectos, mi humanidad, todo fue mi enemigo.
No sentía pena, mis celos ridículos eran más grandes, yo debía ser el primero, nadie más.
── ¿Humanidad? Tú no eres humano.
── Todo cambió para mí cuando supe lo de ser licántropo, me odie, era una fenómeno igual que tú. La dejé por unos días, pero todo empeoró, fue en aquellos días cuando apareció la pelirroja y su amigo Laurent.
── ¿Qué? ¡Victoria! Yo la busque por décadas y ella nunca apareció, ¡No! ¡No! Era a mí a quien perseguía no a mi niña ¿Había algo más cruel que eso? Sí, Yo.
── Matamos al hombre, pero a ella no, fue en ese momento cuando le confesé o mejor dicho ella descubrió mi secreto. Eso me liberó, yo estaba feliz, sentí como mis cadenas se rompían, ella me ofreció su amistad de manera incondicional. Amistad, solo amistad, pero yo quería más. Entre cuidar la reserva de la pelirroja y proteger a Bella se nos iba todo el tiempo. Pero ella no mejoraba, seguía viéndote por todas partes, hasta se tiró del acantilado ── no una sino varias veces, pero la primera fue la peor, casi muere ── buscando verte. Las cosas se calmaron durante casi un mes hasta que un día apareció él.
Vi a Victoria, la muerte de Laurent, ella arrojándose del acantilado, ahogándose, su rostro pacifico casi feliz ¿Me veías, en ese momento, mi ángel?
── ¿Qué? Un momento ¿Quién? ¿Él?
── Si, el otro hombre en la vida de Bella, uno como tú, pero diferente.
La mente de Jacob Black me mostró a ese otro, en la memoria de Ángela también apareció pero de manera difusa, pero en la cabeza del lobo, aquel hombre se me mostró en toda su plenitud, un ser como nunca he visto… un vampiro como nunca los he visto.
── Parece que siguió a Bella durante días, ninguno de los lobos lo detecto, de pronto él apareció en su vida, de un momento a otro él se convirtió en su guardián, días después supimos de él, nadie confiaba, pero ese hombre era el ser más poderoso que nosotros habíamos visto, él tenía un aire de hombre antiguo y parece que lo era, su nombre era Zachary, era frío y distante, nos dijo que quería a Victoria que la había seguido durante casi cincuenta años a ella y a su compañero, deseaba vengarse porque ambos mataron a dos de sus amigos, Bella era la carnada y ella acepto gustosa ¿sabes porque? Creyó que en medio de esa persecución terrible tú vendrías, estaba al borde de una muerte terrible y por primera vez en un año estaba feliz, creyó que vendrías, pero no lo hiciste y el desastre se cernió sobre nuestras cabezas, un ejército de vampiros recién nacidos y locos venían por ella, lo único que nos quedaba era defendernos, fue entonces cuando ese hombre se unió con nosotros los lobos para matarlos a todos, bajo la promesa que después se iría, nadie lo vio alimentarse, sus ojos eran tan negros que asustaban, con la única que hablaba era con Bella, no sabíamos donde vivía, sólo que aparecía y desaparecía como traído por el viento, me moría de rabia… mi humanidad de nuevo no era interesante, ni mi condición de monstruo tampoco, ella estaba interesada en otro tipo de bestia.
La ponzoña con sabor a hiel se agrupaba en mi boca, me había ido para evitar el desastre y el desastre estaba en frente de ella, la dejé sola con ellos, sola… Dios Alice me odiaras por eso, me odiaras tanto como yo me odio.
── Ese hombre, Zachary, casi no hablaba, tenía un extraño acento, nunca dijo de donde venía, no era como ustedes, entre más evitara los humanos, más cómodo estaba, pero tenía un extraña fascinación con Bella, ella lo atraía… decía que ella era un extraño animal exótico, que tenía una capacidad increíble para las catástrofes, y que además era muy muy valiente, porque pasaba por las peores desgracias siempre pensando que podía resistirlas. Entre ellos existía una comprensión que no necesitaba palabras. Pero por muy fuerte que fue la compenetración que tuvieron, él no fue capaz de evitar que, finalmente, Victoria llegara a ella. Aunque creo que la misma Bella busco que aquello pasara. Hasta el final, tuvo la esperanza que tú regresaras. Me volví loco, no la encontrábamos por ninguna parte, Zachary, Sam, Paul y yo barrimos el bosque, la encontramos más allá de la frontera, en Canadá, esa mujer era cruel, no la mató inmediatamente, la torturó durante tres días, fue terrible.
La imagen de Bella rota, fracturada y sangrante, fue como si mi cuerpo fuese desgarrado miembro por miembro.
── ¡Basta!
── No, lo escucharás todo, me debes este placer Edward Cullen, me lo debes. Victoria no nos escuchó llegar, ese hombre podía silenciar cualquier presencia, si hubiésemos demoramos un poco más, Bella habría muerto. Mi pobre amiga no gritaba, tan sólo aguantaba el dolor, fue su negativa de gritar la que dilato su muerte; llegamos y el hombre mató a Victoria y a su cómplice sin piedad. Bella agonizaba, corrimos con ella hacia el hospital, Charlie fue un problema, no sabemos cómo, pero Zachary lo calmó, Charlie calló y todo el hospital calló con él, meses para que Bella se recuperara, pero lo hizo sólo por fuera, no volvió a hablar de nada, su mente se perdía, aquel hombre se quedó con ella hasta que un día desapareció totalmente, se fue como vino, en silencio. Bella se hundía cada día más, caminaba sola por el bosque, se paraba horas frente al mar, se perdía por días en la moto, volvía y se ocultaba en su casa, días en que no hablaba para después parecer la misma Bella de siempre, sarcástica y vivaz, pero yo sabía que todo era mentira, pero yo no perdí las esperanzas ¿No se puede amar para siempre? ¿No es así? Cullen, al menos eso creí ¿Sabes por qué? Un día como un acto de magia, ella simplemente cambio, la muerte de Renée la cambio, dejo de ser ese fantasma sombrío y errático, empezó a trabajar, se convirtió en alguien bello, aunque solitario, entonces yo pensé ¡la tengo! ¡La tengo! Hasta que un día me dijo que se iba a estudiar, que no volvería, que jamás volvería, le pregunté ¿Qué sería de mí? Ella simplemente me contestó que era lo mejor, que nunca me amaría porque ella me haría mucho daño y se fue, Cullen, se fue y todo se fue con ella, no hay rastro, su casa se quemó años después, hasta el recuerdo de Charlie también se esfumó de la memoria del pueblo.
── ¿Por qué creíste que estaba conmigo?
── Porque ella desapareció, sólo estuvo en la universidad seis meses, después no volvió a escribir, no llamaba a Charlie, las cartas las devolvían, su correo electrónico fue borrado, no había nada, su padre enloqueció, la buscó por años, eso parecía a lo que seres como ustedes hacen, todos pensamos que tú habías vuelto y que te la habías llevado y que Charlie la siguió después.
Estaba entumecido, las palabras de Jacob Black eran como miles de cuchillos, eran palabras amargas, él no me ahorró ninguna recuerdos, es más los glorificaba, Bella en la moto, frente al acantilado, ella herida, perdida, Victoria y sus ojos rojos, su muerte. Todo de manera aterradora hasta la última imagen de Bella despidiéndose con vista a no volver jamás.
── No creí vivir, Cullen, para disfrutar verte sufriendo así, durante años los celos me consumieron, la rabia y la impotencia, ahora soy libre, tienes razón, matarte sería hacerte un favor, no lo mereces, ahora sabes que es estar en mi lugar, sueño con que Bella haya encontrado su lugar en el mundo sin tú recuerdo, que haya dejado atrás este mundo de fábula de terror que fueron cuatro años de su vida, sueño con que haya vivido feliz ¿Te imaginas, Cullen? Quizás su tiempo compartido con otro, su risa, sus besos, su placer dado a otro, su vida con otro, es fascinante el concepto que no sea contigo.
La rabia me inundó, lo cogí del cuello y lo levante, quería matarlo, despedazarlo.
── Vamos, Cullen, mátame eso no cambia en nada el hecho de que durante treinta años ella no ha estado contigo, que ella ya no está en tú vida, nunca más, jamás.
── ¡Cállate, maldito infeliz!
Lo solté y le grite:
── ¡Lárgate de mi casa!
── No, lárgate tú de Forks. Hemos tenido suficiente, queremos paz y tranquilidad, tú y tu especie nos quitaron casi todo, en la batalla perdimos a casi ocho de nosotros, aún no nos reponemos de las perdidas, así que Cullen no tienes derecho, ninguno, vete de aquí o si no vendremos todos y te despedazaremos. Vete de aquí, ya no hay nada, nada que te retenga, nada, ella se fue, Cullen se fue, no existe.
Lo vi convertirse en lobo y perderse en la oscuridad.
Me dolía hasta respirar, todo el odio, la rabia, el asco por mí, no existes Isabella Swan ¿no existes para mí? no, soy demasiado avaricioso, aún no estoy saciado de ti, no, aún no, no te iras tan fácil ¿Me odias, Isabella Swan? Yo te amo, te amo tanto que hasta amaré tú despreció, no te desprenderás de mi, barreré cada centímetro de tierra, pero yo te encontraré y me gritaras tú desprecio a la cara, no estas muerta, yo lo sé, esperas por mí, esperas por mí, lo sé, lo presiento… esperas por mí.
Entré de nuevo a la casa, casi treinta llamadas de mi familia, desconecté el aparato, debía pensar, debía pensar cómo encontrarla te buscaré aunque sea debajo de las piedras.
Puse los pies en mi habitación, mi vieja habitación, aquella donde pase pensando en ti de manera feliz. Estaba casi desierta, un viejo mueble, un estante, una lámpara, una mesa destartalada por el tiempo, un enorme libro de recopilación de las Brontë, un CD de música, un cuadro de un paisaje de Holanda ¡Espera! ¿Qué? Yo nunca tuve una recopilación de las Brontë, el maldito libro era de Bella. Corrí hacía el y de pronto de sus hojas cayó una carta, olía a ella, casi grito de dicha, su olor de nuevo, ¿Una carta? La tire al suelo, una temible carta, vamos Cullen ¡léela! No seas cobarde. La abrí y allí estaba su letra menuda e impredecible
Edward
Te digo adiós….
Editado por XBrontë
A todas las chicas que dejan comentarios, a las lectoras fantasmas, a las preciosas de Facebook, mil y mil gracias por leer esta versión retorcida de un Edward al que muchas pudimos percibir en la saga. Debo confesar que dudo mucho que esta historia tenga un final color de rosa, no la veo de esa manera. Si deciden seguir aquí, muchas gracias.
