27 de agosto
Estuvo todo el día tentada de llamarle para decirle cuatro cosas bien dichas. ¿quién se había creído que era? ¡Llevaba una semana en Nueva York y no se había dignado a comunicárselo! Entró en casa hecha una fiera y dejó el arma sobre la mesa, se quitó la cazadora y se dirigió directamente a la nevera a por algo de beber, preferiblemente alcohol. Tenía la cabeza dentro cuando oyó el sonido de mensaje en el móvil. Tuvo una corazonada que le revolvió las tripas así que decidió ignorarlo. Cerró la nevera, se dirigió a su habitación y se puso una camiseta y un pantalón corto. Se sentó en el sofá y miró el móvil que estaba junto al arma. Con un suspiro ahogado se levantó a por él y miró la pantalla.
"Estás enfadada"
No era una pregunta.
"Has hablado con Alexis"
Tampoco era una pregunta.
"Dime algo"
No lo hizo.
