CAPÍTULO 7. NUEVO PROFESOR
BELLA POV.
Si desde el primer día en que lo vi no pude dejar de pensar en él, mucho menos desde la maravillosa sorpresa que me dio en la playa... su hermosa sonrisa y sus detalles eran una de las tantas cosas que me encantaban de él y que habían estado rondando en mi cabeza todo el tiempo.
Edward se encontraba viajando con su familia y no nos habíamos podido ver el fin de semana; ya me estaba haciendo muchísima falta y solo habían pasado dos días desde que nos vimos. En tan poco tiempo él se había convertido en una persona muy especial para mí y no quería despertarme de este hermoso sueño.
El sonido de mi móvil me sacó de mis pensamientos
- Aló
- Hola preciosa, ¿cómo estás?- Una estúpida sonrisa se me formó inmediatamente al escuchar esa voz; ya habíamos hablado pero cada vez que lo oía, me recordaba lo perfecto que era.
- Bien y tú como vas?
- Bien princesa, un poco aburrido pero bueno ya estamos arreglando todo para regresar esta tarde a Los Ángeles.
- Y por qué estás aburrido, acaso no estabas en la fiesta de tu tío?
- Si, ayer fuimos al matrimonio y luego fue la recepción, pero en cualquier lugar voy a estar aburrido si tú no estás a mi lado, me haces mucha falta.
- Tú también me has hecho mucha falta, pero bueno ya pronto nos vamos a ver
- Si, eso me tiene muy feliz; si quieres mañana paso por tu casa por la tarde y salimos un rato, te parece?
- Si muy buena idea
- Ok entonces mañana te marco cuando salga de la universidad. Cuídate, te quiero mucho Bella, no lo olvides
- Y yo a ti, nos vemos mañana. Adiós
Todo el resto de la tarde me la pase con esa sonrisa, hasta mi mamá me preguntó por qué estaba tan feliz. Terminé de hacer unos trabajos para la universidad y después Alice me obligó a ser su maniquí para terminar de hacer unos diseños; ya no estaba tan brava con ella ya que se la había pasado el fin de semana ayudándome en todo y haciéndome cualquier favor que le pidiera, era una fastidiosa inoportuna, pero aún así la quería muchísimo.
- Ya casi terminas duende?
- Espérate Bella un minuto, y no me digas así pues tú no eres muy alta que digamos- Dijo terminando de coser un pedazo del vestido
- Pues más que tú si
- Boba; ya terminamos, por favor quítatelo con mucho cuidado, no quiero que le pase nada o si no me muero
Después de cambiarme y de que Alice terminara su hermoso vestido, bajamos a comer con Charlie y René que ya habían vuelto de Forks; mi papá se encontraba muy bien y esperábamos que siguiera así y no fuera necesario practicarle ninguna operación.
- Chicas su padre y yo vamos a regresarnos a vivir a Forks, Charlie ya terminó su tratamiento aquí y el doctor Cullen nos recomendó un ambiente menos estresante para su completa recuperación.
- Y cuándo se van a ir?- Dijo Alice con cierto tono de tristeza en su voz, ella era demasiado consentida y nunca había estado lejos de mis papas
- En una semana mi amor, volvemos a nuestra casa; pero tienen que ir a visitarnos, no es que se olviden de sus viejos- Reímos todos.
- Ningún viejos papá, ustedes están jóvenes y hermosos, y nunca dejaremos de estar pendientes de ustedes ni de visitarlos
Terminamos de comer mientras nuestros papás nos hablaban como niñas pequeñas que se van a quedar solas.
- Tranquilo papá no te preocupes, Alice tiene 21 años y yo 23 y sabemos cuidarnos, además lo importante es tu salud y que sigas todas las indicaciones que te da el doctor.
- Oye, no reveles mi edad que cada vez me siento más vieja- Reímos todos, Alice y sus grandes comentarios.
- Ok mis niñas, espero que sigan portándose muy juiciosas- Como siempre Charlie tan protector con nosotras.
...
- Hey muñeca ¿cómo estás?- Me encontré a Jacob cuando estaba entrando al salón para mi primera clase; casi todo el tiempo me la pasaba con él aquí en la universidad y nos habíamos vuelto buenos amigos.
- Bien Jake, gracias. Y a ti cómo te fue el fin de semana?
- Pues bien en rumba y con muchas chicas lo normal- Reímos- No mentiras Bella, fui a visitar a mi papá a Forks
- Tu papá vive en Forks? Qué bien, mi familia y yo somos de allá
- Que coincidencia Bella, mi familia también es de Forks y yo me vine a vivir con mi tío Sam a los Ángeles cuando tenía como 9 años.
- Y tu estudiaste en el instituto de Forks?
- Si, hasta que me vine para acá
- Entonces debimos estudiar juntos cuando éramos chiquis- Definitivamente cada día me encontraba con más sorpresas
- No sé, no creo; porque me acordaría de una niña tan hermosa como tú
- Que lindo Jake, gracias. Bueno ya vuelvo, al parecer el profesor fastidioso Newton se demora
- Ok, no te demores- Salí rápidamente del salón un poco apenada por lo que me acababa de decir Jacob, esas palabras habían sonado un tanto comprometedoras.
Fui al baño y terminé de arreglar mi cabello que se encontraba un poco alborotado por la lluvia de esta mañana. Cuando iba al salón vi que la puerta ya estaba cerrada; shit, otra vez me encontraría con el fastidioso de Newton. Golpeé suavemente y cuando abrieron la puerta no podía creer lo que estaba viendo...
- Siga señorita, llega tarde a mi clase
- ¿Y tú qué haces aquí?
- Siga por favor, después hablamos- Entré todavía con una cara de completa confusión, siguiendo con la mirada al causante de mi shock cerebral
- ¿Jake quién es ese tipo?
- Es el nuevo profesor, Newton se retiró no sé por qué; tranquila que acabó de llegar no te perdiste de nada- Mi cabeza estaba en blanco
- Chicos por favor hagan silencio; primero que todo buenos días- Todo la clase le respondió a su saludo, mientras yo seguía tratando de asimilar lo que estaba ocurriendo- Como ya les dijo el decano, el profesor Newton se ha retirado de la universidad por motivos personales y yo soy su nuevo remplazo, mi nombre es Edward Cullen y soy su nuevo maestro de Teoría y práctica del dibujo artístico- Cuando terminó de hablar me miró fijamente y de sus labios brotó una sonrisa pícara; era un estúpido lo sabía y no me había dicho nada, tenía que hablar muy seriamente con él.
- Bella tienes algo?, te noto como si hubieras visto un fantasma
- Nada Jake, tranquilo; solo que estaba recordando unas vueltas que tengo que hacer esta tarde
- Ok muñeca, me avisas si algo necesitas
- Si, no te preocupes- No podía parar de mirarlo, se me hacía muy extraño verlo, primero que todo en este lugar y mucho más como mi profesor, siendo solo dos años mayor que yo. Pero de lo que estaba segura es que era un idiota completo, sabía que me iba a poner así cuando lo viera y aparte de eso le causaba gracia la situación, no me gustaba para nada esto.
- Ok muchachos entonces espero que hayan traído todo sus materiales, vamos al salón de dibujo porque ya comenzaremos la clase- Cogió sus cosas y salió mientras todo el mundo terminaba de sacar lo que necesitaba; Jake me ayudó a cargar lo mío, estaba preocupado, me imagino lo pálida que me encontraría en ese momento. Llegamos al salón y no estaba Edward, fácilmente pude percibir su delicioso aroma que reconocí inmediatamente.
Estaba terminando de armar el caballete y acomodar el lienzo, cuando entró con su perfecto rostro y qué decir de ese varonil cuerpo que cada vez me tenía más mal, pero no era hora de pensar en eso, estaba muy brava con él y me debía una larga explicación.
- Bueno el día de hoy vamos a ver cómo están de creatividad, en su lienzo pueden realizar cualquier figura, lo importante es que exprese lo que más le guste hacer, lo que le apasiona hacer; es un pequeño ejercicio para que se desestresen y además para que cada uno vaya reconociendo su estilo propio para pintar, entonces manos a la obra- Todo el mundo empezó muy emocionado a pintar mientras yo no podía apartar la vista de esos hermosos ojos esmeralda.
Edward tenía su propio lienzo y también empezó a realizar el ejercicio, no podía ver lo que estaba haciendo ya que se encontraba casi frente a mí. Bueno solo me quedaba relajarme y esperar que cosa me iba a decir para arreglar todo esto.
Una playa empezaba a darse forma entre el blanco lienzo; desde niña me encanta el mar y la arena y siempre que podía iba a la Push, una playa cercana a Forks y me la pasaba horas acostada en la playa a pesar del frío que allí hace, dibujando innumerables cosas y viendo el hermoso atardecer que llegaba cada día.
- Perdón Bella- Me sacó de mi mundo la fingida voz de preocupación de la idiota Jessica Stanley, no llevaba ni dos semanas en la universidad y me caía muy mal y mucho más cuando me acababa de regar pintura roja en mi camiseta blanca.
- Que pena nena, es que perdí el equilibrio por este estúpido asiento- Yo seguía ahí parada con ganas de matar a esa hipócrita pero de la rabia no me salía ni una sola palabra.
- Ven Bella y vamos para que te limpies- Me dijo Jacob mientras me sacaba del salón, y antes de salir nos paró un serio Edward.
- Solo la señorita Swan puede ir, usted se queda aquí terminando el ejercicio- Le dijo a Jacob mientras lo miraba con cierto odio en sus ojos
- Solo la voy a acompañar, ¿algún problema con eso?
- Yo creo que ella puede ir sola, así que por favor a su lugar o si no quiere que me vea obligado a hacerle un memorando
- Ahorita nos vemos Bella- Jacob me soltó y se dirigió a su puesto mientras le daba la última mirada asesina a Edward; no sé que le pasaba el día de hoy a Edward pero no era para nada la persona que había conocido.
Salí rápidamente del salón directo al baño mientras tenía toda mi camiseta llena de pintura, precisamente un minuto antes me había quitado la bata porque estaba acalorada y esta idiota aprovechó. Mojé mis manos y las pasé por mi rostro tratando de bajar la temperatura y el rojo intenso de mis mejillas.
- Maldita sea!- Dije mientras volvía a mirar mi ropa y pensaba en cómo iba a salir así vuelta nada.
- Tranquilízate Bella- No sabía con quién estaba más brava, pero a él no lo quería ver para nada.
- Vete Edward Cullen, no quiero verte, quieres seguir burlándote de mi o qué?
- ¿Qué te pasa? yo en ningún momento me he burlado de ti- Lo miré tratando de mostrarle toda la piedra que tenía, entré a un baño y cerré la puerta lo más fuerte que pude; ya sé que parecía una niña pequeña pero no quería verlo.
- Preciosa, sal de ahí, por qué te pones así conmigo si no te he hecho nada- Escuche su dulce voz detrás de la puerta grisácea.
- Te parece poco no haberme contado que ibas a trabajar aquí y que además ibas a ser mi profesor, y mira como le hablaste a Jacob, el es mi amigo y me quería ayudar
- Si te iba a limpiar esa mancha y después a ayudarte a quitar la camiseta o qué?- Dijo en tono sarcástico- Además si no te dije que iba a trabajar aquí era porque quería que fuera una sorpresa y creí que estarías feliz de verme acá
- Pues si me alegra mucho que estés aquí pero no me gusta que me oculten las cosas, y deja tus estúpidos celos Edward- Parecía loca gritándole a una puerta, pero quería decirle todo
- Pues si estoy celoso y ¿qué?, ese chucho no te mira como una simple amiga y ya sal de ese baño que odio hablarle a una puerta- Me dijo tratando de tranquilizarse
- No quiero, estoy muy brava contigo y no te quiero ver
- Ah ok, si eso es lo que quieres no me vas a volver a ver- Dijo mientras escuchaba sus pasos alejarse, en ese momento sentí una enorme tristeza y me recorrió una horrible sensación de soledad por todo el cuerpo.
Terminé de limpiar algunas lágrimas que se me escaparon y salí del baño, di unos pequeños pasos cuando sentí como alguien me agarraba por la cintura y me tapaba la boca, llevándome nuevamente el cubículo en donde estaba.
- Con que no me quieres ver, no?- Me dijo Edward cuando me volteo y quedamos frente a frente, sus ojos mostraban algo de tristeza y rabia a la vez
- Me quieres matar de un susto o qué?- Le dije mientras cruzaba mis brazos y lo miraba fijamente.
- Por qué eres así Bella, yo solo quería darte una sorpresa, además aquí el problema es tu camiseta manchada y tus pataletas de niñita pequeña
- Y si te parezco tan niñita pequeña porque sigues aquí- Le dije mientras trataba de zafarme de su agarre.
- Porque me enamoré de esta niñita y así haga las pataletas que haga siempre voy a estar aquí contigo, te quiero Isabella y deja ya esta actitud que en serio me estoy poniendo de mal genio- Solo con decirme eso quedé desarmada totalmente, ¿estaba enamorado de mi?, esas palabras se adentraron en lo más profundo de mi corazón e hicieron que las malditas mariposas en mi estomago volvieran a revolotear.
- No me vas a decir nada?- Me dijo mientras sus facciones denotaban tristeza
- Qué quieres que te diga? Que eres un tonto, que no me cuenta las cosas, que es un celoso y del cual también estoy enamorada- No sé de adonde me salieron esas palabras, solo sé que las dije y sentí como me liberaba de un enorme peso
- Eso quería que me dijeras- De sus labios salió una pícara sonrisa y sus manos me sujetaron más fuerte de la cintura mientras me elevaba un poco y acercaba su rostro al mío. Su dulce aliento golpeó fuertemente mi cara y sentía como mi corazón se aceleraba a mil por hora. Hasta ese momento me sentí dentro de la realidad.
Sus suaves labios empezaron a rozar los míos de una forma muy tierna y a la vez provocativa; envolví mis brazos en su cuello mientras trataba de acercarme mucho más a él. Su lengua delineaba el contorno de mis labios mientras pedía permiso para adentrarse más; un juego con nuestras lenguas terminó convirtiéndose en una de las más grandes pero deliciosas batallas. Nunca antes nadie me había besado de la forma que Edward lo estaba haciendo, solo con sentir su dulce sabor me estaba llevado a la locura y lo único que pedía era más y más. Terminamos el beso más dulce y exquisito del mundo porque ya nos estábamos quedando sin aire, su nariz rozó la mía depositando pequeños besos desde la punta hasta mis labios nuevamente; acaricio mi rostro y en lo único que me fijaban eran en esos hermosos orbes verdes que reflejaban un gran amor.
- Te quiero Bella- Dijo soltando en mis labios un susurro imperceptible para el oído humano, pero muy fuerte para el corazón
- Y yo a ti- Le brindé una de mis mejores sonrisas, mientras le transmitía también todo el amor que empezaba a sentir por él.
- Mira preciosa me ensuciaste toda la bata- Dijo mientras se formaba un puchero adorable en su boca, y no pude aguantarme soltar una pequeña risita por lo tierno que se veía.
- Pero tú al menos te la quitas y ya quedas bien, pero a mí me toca devolverme a mi casa así vuelta nada- Copie su mismo gesto mientras se acercaba a mí y me daba un rápido beso
- Quítate la camiseta y te pones la mía- Al principio creí que estaba molestando, pero su cara decía lo contrario
- En serio quieres que me quita la camiseta aquí?- Le dije abriendo mis ojos como platos- Además tú te vas a quedar sin camiseta
- Tranquila tengo camiseta y camisa entonces no hay problema. Te vas a cambiar o vas estar todo el resto de día así?- Me dijo intimidándome con su mirada.
- Ok tu ganas, pásame la camiseta- En frente mío Edward se quito la bata y empezó a soltar los botones de la camisa con delgadas rayas azules que tenía y luego retiró su camiseta blanca dejando su torso desnudo; de por Dios, si casi me muero con ese beso, al ver su musculoso cuerpo casi me da algo ahí. Era un completo dios griego, cada parte de su pecho era perfecto y además tenía unos fuertes brazos, Edward me quería matar o qué?
- Hay algo que te gusta de lo que ves?- Me dijo cuando me estaba pasando la camiseta
- Pásame más bien eso rápido y voltéate, no mires nada. Eso te pasa por ser un mostrón- Empezó a reírse mientras se giró y apuntaba cada botón de la camisa. Rápidamente me cambie la manchada prenda y me puse la camiseta de Edward, me quedaba grande entonces decidí hacerle un nudo en el lado izquierdo.
- Ya casi
- No mires niño mostrón, ya te puedes voltear
- Oye Bella definitivamente tú te puedes poner un costal y te ves divina, mamacita- Me hizo reír mientras me daba otro beso. Salimos del cubículo vigilando que nadie estuviera por ahí o si no que pensarían al vernos ahí, bueno a decir verdad eso no me importaba casi, pero tocaba tener cuidado.
- Ya no estás brava conmigo?
- Pues estoy menos brava, pero aún sigo así.
- Mejor, con eso te puedo contentar más- Me dijo guiñándome un ojo y se dirigió a la sala de profesores por otra bata para mí y para él.
