Hola a todos, Se que me tarde algo y lo lamento es que tengo que escribir muchas cosas, entre todas está este fic, pero por nada del mundo lo dejare. Me gusta cómo va...bueno a veces. Gracias por apoyarlo, por sus alertas y favoritas y reviews. Gracias Gracias.
Una cosa, algunas cosas del fic correspondientes a las zonas erogenas las saque de internet, por si alguien los ve o algo y no digan que me lo robe. Solo algunas cositas, pura información.
Por cierto si a alguien le gusta el DracoxHarry, estoy escribiendo un fic de ellos, por si quieren leerlo y dejarme comentarios de que tal lo hago con esa pareja.
Gracias por todo y pues comencemos.
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Intentaba mantener la cabeza despejada y normalizar la respiración. Había leído la nota que Canuto le había enviado durante la clase de Astronomía, su interior estaba confundido por un lado se sentía feliz por haber pasado la prueba de su amigo, a pesar de su timidez y sus miedos.
Podría incluso decir que ya no se sentía tan avergonzado ante la situación, a veces solo un poco, el antiguo Remus regresaba y le decía que aquello era demasiado, de hecho hace unas horas sintió esa vocecita en su cabeza, cuando leyó en el pequeño pedazo de pergamino
Espérame desnudo en la sala de Menesteres, Lunático
-Canuto.-
Como todo alumno obediente, ahí estaba, acostado en la gran cama que se apareció en cuanto entro en la sala que viene y va. Completamente desnudo, esperando con paciencia a que su amigo y profesor diera señales de vida, sus dedos golpeaban lentamente su estomago, mientras tarareaba una melodía, intentando relajarse.
Paso su mirada por el cuarto, escaso de muebles pero bastante confortable, una pequeña chimenea con un sillón frente a ella, la amplia cama de sabanas azules con dos buros, uno a cada lado y un cuarto de baño a la izquierda. Todos los muebles tenían un toque moderno y elegante, pensaba que debería verse en verdad mas con tantas cosas elegantes a su alrededor.
Cerró los ojos y puso atención en su reparación o al menos eso intento hasta que escucho una suave risa.
Giro su cabeza y vio a Sirius Black, recargado en el respaldo del sofá, con una sonrisa picara y unos ojos brillantes- Muy buen alumno- susurro acercándose, mirando el cuerpo desnudo de Remus. Vislumbrando cada pequeña cicatriz que cruzaba la piel del lupino.
-Llega tarde profesor- murmuro Remus, sonriéndole e incorporarse sobre sus brazos, quedando aun semi acostado en la cama – Puedo preguntar… ¿Por qué estoy desnudo?-
-Es obvio, tenemos clase. La ropa solo nos estorbara para lo que haremos- respondió Sirius acercándose a su amigo y sentándose a su lado, tan cera que sentía el calor que desprendía el cuerpo del otro. – Llegue tarde porque estaba buscando esto- menciono sacando un libro de pasta verde.
Remus tomo el libro entre sus largos dedos y abrió con curiosidad dejándose caer de nuevo sobre la cama – Busaca el capitulo 9- le dijo su amigo imitándole, recostándose de manera despreocupada, dejando que toda su cabellera negra se expandiera por las sabanas azules.
Remus, paso las hojas buscando el capítulo que Canuto le pidió, al encontrarlo sintió un poco de nervios en la base de su estomago – Zonas Erógenas- susurro en voz baja.
-Venga Lobito, lee en voz alta- susurro suavemente su acompañante.
-Zonas Erógenas. Son aquellas zonas del cuerpo aparte de los órganos sexuales que brindar placer en el cuerpo. Estas están distribuidas en todo el cuerpo y no todas son las mismas en todo el cuerpo.
Algunas personas sienten placer en las orejas, en el cuello en los labios en el pecho o en los pies y otras no. Depende de cada sujeto en específico.
Existen ciertas zonas que ayudarán a estimular el deseo sexual durante el juego previo; esta etapa es importante pues no sólo iniciará la excitación sexual, sino que ayudará a la pareja a sentirse más vinculada emocionalmente- Leyó Remus sintiendo como repentinamente la temperatura del cuerpo aumentaba - ¿Por qué leemos esto?- pregunto sonrojado.
Sirius se incorporo hasta quedar sentado – Sencillo, ese libro menciona los puntos mas populares, así que vamos a probar cada uno de ellos. ES muy importante que aprendas a distinguir las señales del cuerpo de tu acompañante, así que tu y yo iremos una por una, hasta ver cuáles son tus zonas sensibles y cuáles son las mías. ¿De acuerdo?-
El castaño también se incorporo, sentándose derecho y sin responder volvió a fijar su vista en el libro - 1. Los labios- leyó en voz alta.
-Los labios tienen una piel muy delgada, ya que tienen muchas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos, los cuales están directamente conectados con el corazón; todo esto los hace muy sensibles, sobre todo en los bordes y en las comisuras. Por lo cual se recomienda pasar 5 alrededor de cinco minutos solo besándose o pueden estimularlos con la lengua, los labios, dientes, dedos o algún objeto…-
Cuando Remus aparto sus ojos castaños del libro y los fijo en su amigo, Sirius ya estaba peligrosamente cerca, mirándole fijamente y relamiéndose los labios en una clara invitación. Con un poco de impaciencia, el moreno tomo la nuca del castaño y lo acerco lentamente.
-Veamos si tienes esa debilidad—murmuro rozando solo levemente sus labios como si ambos se estuvieran dando una tímida caricia, Sirius deslizó cuidadosamente su dedo índice al centro del labio inferior del castaño, oprimiéndole un poco, notando la suave textura de estos.
Dejo a su dedo recorrerlo con lentitud, primero el inferior y luego el superior, terminando la caricia con un leve pellizco, tomando el labio inferior de Remus entre sus dedos y jalándolos levemente.
Con las caricias, el loba se sentía ansioso peor nada que le excitara demasiado, solo podía pensar que quería besar a su necio amigo, pero este seguía explorando sus labios con bastante delicadeza.
Al notar la acelerada respiración de Remus, el moreno sonriendo se acerco y deposito un delicioso beso, Remus llevo una mano a la mejilla de su amigo y la otra a su cuello, acercándolo más. Disfrutando de aquel momento. Separándose solo cuando la falta de aire les reclamo atención.
-Sique leyendo- dijo Canuto con su voz ligeramente rasposa. Remus sonrió y tomo de nuevo el libro abriéndolo en la pagina correcta y suspirando siguió leyendo ante la atenta mirada de Sirius.
-2. Nuca.- La zona donde se unen el cuero cabelludo, la nuca y la espalda es muy sensible, pues ahí convergen diversos tipos de tejido. Además, un masaje en esta zona elevará la producción de oxitocina que procesa las sensaciones de bienestar y placer- concluyo
Esta vez no se sorprendió cuando Black le abrazo por la espalda, retirando con mucho cuidado su cabello, dejando visible su nuca, comenzando a dar pequeños y húmedos besos sacándole risas a su amigo – Eso solo me da cosquillas- menciono Remus, soltándose del abrazo de Padfoot y mirándole con malicia - ¿Por qué no me dejas intentarlo a mi?- preguntó y antes de que el otro le respondiera ya se había colocado atrás de Sirius, hacendó los mismos movimientos que hizo el otro antes, acercándose y besando ligeramente la zona.
Sin embargo no vio gran cambio en Canuto, al menos no hasta que mordió su nuca de manera sugerente, succionando un poco de piel, vio como los vellos de su nuca se erizaban, respondiendo a sus atenciones. Fascinado acaricio lentamente la piel, sintiendo ligeros toques de electricidad.
-Parece que te gusta- dijo divertido el castaño ganándose un pequeño golpe en el hombro. Ambos sonrieron animadamente y aun con una leve risa Remus siguió leyendo.
-3. Las orejas. Son puntos sensibles para algunas personas en especial el lóbulo y la parte trasera que se une al cuello, es importante ser delicados ya que la piel es sensible y puedes herirla con facilidad- En ese momento si se le puso la piel de gallina, ya había experimentado el placer que le ocasionaba aquello, así que se tenso un poco cuando sintió las manos de Sirius sobre sus hombros.
El moreno se acerco lentamente y beso con tranquilidad la unión de la oreja con el cuello, notando enseguida como la respiración de Lunático se aceleraba, mordió ligeramente la oreja y dejo correr su lengua, delineando con bastante cuidado.
-ahhh..mm…- Remus no podía reprimir los suspiros que escapaban de sus labios, encogiéndose sobre si mismo intentando controlar las ganas que tenia de girarse y devorar los labios de Sirius.
Despacio, tomo el lóbulo y lo mordió ligeramente arrancándole un gemido al castaño, satisfecho se aparto levemente – Creo que ya sabíamos de ese punto en tu cuerpo- susurro volviendo a morder la orejita ahora roja y caliente de Remus.-Continua-
-…4… Lo-os ..p-pezones.- al lobo le costaba trabajo seguir leyendo ya que su cuerpo aun estaba temblando por la estimulación recibida además de que al estar tan cerca la respiración de Canuto seguía chocando con su oreja - Los pezones, tan-…tanto en hombres co-omo mujeres, están llenos de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas, que…..que los hacen muy sensibles; puedes estimularlos con los dedos o con la boca- acabo de leer con un poco de complicaciones y varias pausas.
-Esto es muy importante, Moony. Debes de tener cuidado ya que la piel es más delgada, ¿entiendes?- el aludido solo asintió con la cabeza, sonrojado a más no poder y cubriendo ligeramente su erección con sus manos.- Perfecto- susurro Sirius.
Sintió las manos de Black acariciando su estomago subiendo hasta sus pezones, comenzando a estimularlos levemente, estos respondieron comenzando a endurecer, aquello dio pauta a que Sirius los pellizcara ligeramente, estremeciendo a Remus -¿Se siente bien?- pregunto el pelinegro, susurrándole en el oído.
-Si…se siente muy bien- respondió dejando caer su cabeza sobre el hombro de su amigo, suspirando y soltando leves gemiditos. Las caricias se hacían cada vez más insistentes y sugerentes por lo que ya le era insuficiente tomar aire por la nariz. Tenía la boca ligeramente abierta.
Fue en ese momento en el que Canuto paro sus caricias, soltando a Remus y empujándole levemente hacia delante, desabrochándose la camisa y quitándosela del cuerpo, dejando ver sus pectorales y sus fuertes brazos.
-Inténtalo tu Lunático-
Con manos temblorosas y la cara roja, Remus llevo sus manos al centro del pecho de Sirius, notando el pulso acelerado y la firmeza de ese cuerpo, tan diferente al suyo, su piel era blanquísima y podía notar los fuertes y trabajados músculos, lentamente y con la palma abierta puso cada mano sobre cada uno de los pezones oscuros de Canuto.
-Tócame- le dijo Sirius, Remus subió su rostro encontrándose con la brillante y seductora mirada de su amigo, se sintió aun mas excitado que antes cuando le mordieron la oreja y sin saber bien el porqué, acercó su rostro al de Sirius, acariciando levemente sus labios con los propios antes de que le beso llegara.
Con verdadera lentitud ambos se devoraban, desfrutando de las sensaciones que les atravesaban. Sin prisas, el castaño movió sus manos, acariciando los obscuros pezones, jugueteando con sus dedos índices, estimulándolos y sin dejar de corresponder al beso que cada vez era más intenso.
Una mezcla de labios, lengua y cálida saliva. Sirius pensó que aquello se sentía en verdad delicioso, estar así, con el pequeño Remus le encantaba, se sentía en verdad afortunado del momento, sintiendo como su amigo se desvivía por brindarle placer a su cuerpo, y ¡Vaya que lo estaba logrando!.
Ahora sentía su pantalón verdaderamente apretado, así que dejándose llevar por la pasión tomo la cadera de Remus e inclinándose comenzó a guiar al chico al colchón, acostándose sobre el, aplastándole ligeramente, coloco una pierna en cada lado de las caderas del ojos de miel.
Remus tomo entre sus manos el rostro de Sirius, sin dejar de besarle, poco a poco sus dedos fueron a su cabello y se enredaron en esa hebras negras. Sintió como Canuto comenzaba a moverse haciendo una deliciosa fricción desde sus caderas hasta su entrepierna.
El moreno deslizo sus manos desde la nuca, bajando por el pecho del lobo acariciando ligeramente los pezones, tocando con firmeza su estomago, deslizándose hasta su ombligo. Vio como el libro que antes leían caía por el borde de la cama, peor poco le importaba. Sabia a la perfección las zonas que faltaban.
Pero esta vez no continuaría solo con sus dedos, le enseñaría a Remus algunos trucos que debería aprender y poner en práctica si quería llegar a ser un gran conquistador.
Fue así como rompió el beso, bajando por la barbilla y siguiendo el trayecto que realizo con sus manos hasta llegar al estomago de Lunático – Ombligo- susurro
-¿Qué?- respondió confundido con su voz ronca y raspada. Sirius ya no contesto nada, introdujo su lengua con lentitud en el pequeño orificio en su estomago. Descubriendo un sabor ligeramente salado por el sudor. Por su caricia el castaño sonrojado se arqueo un poco soltando varios gemidos. -Pad…- suspiro
A pesar de la sensualidad del acto Remus no parecía sentir demasiado en esa zona, así que bajo un poco, mordiendo la piel del vientre. Una de sus manos subió por l apierna de lunático, acariciando levemente, dejando correr una corriente eléctrica. Jamás pensó que la piel de su amigo sería tan tersa y suave, le agradaba bastante sentirlo así, entre sus brazos.
-¡Pad!- el repentino gritito de Remus le hizo que volteara a verlo, sus mejillas sonrojadas y de nuevo su boca abierta, agitando su cabeza de un lado a otro, fue cuando se dio cuenta que había estimulado algo, una parte del cuerpo del lobo que le había puesto de aquellas forma.
Llevo de nuevo sus labios al vientre de su amigo y le beso con cuidado y ternura, pero no tuvo la reacción esperada, así que movió sus manos, subiendo por las rodillas hasta tocar la piel interna de sus muslos. La boca de Lupin volvió a abrirse y su espalda hizo un bello arco.
-¡Bingo!- murmuro Sirius comenzando a torturar a Remus con eso, haciendo que el pobre castaño no parara de decir incoherencias entre jadeos.
La voz de Remus estaba un poco ronca de tantos soniditos que emitía y de nuevo dejándose llevar por sus instintos se incorporo, haciendo que su amigo le imitara.
Sirius creyó que se había sobrepasado y que por ello Remus le había detenido pero sus ojos se agrandaron cuando sintió los brazos del chico sobre sus hombros y sus labios eran atrapados de nueva cuenta.
Aquel momento se sentía increíblemente de ensueño, Sirius rodeo la cintura de Moony y de nuevo se dejo caer, posesionándose contra el pequeño castaño, repartiendo besos por su cuello hasta volver a atrapar la orejita caliente y roja.
Remus comenzó a soltar varios jadeos y con placer jalo el cabello de Sirius, retorciéndose de goce ante la maestría que tenia Sirius de volverle loco.
Sus manos temblorosas se desprendieron con mucho cuidado de los cabellos negros tocando su nuca. A pesar de que Canuto le mantenía contra las sabanas y le torturaba lamiendo el lóbulo de su oreja quería devolver un poco el placer que sentía.
Deslizo con lentitud sus dedos, bajando por la columna, lo más lento y suave que podía.
Las caricias de Sirius se detuvieron enseguida, la espalda se arque y en un movimiento intenso hecho la cabeza hacia atrás, alborotando su cabello – ahhh…- un jadeo se escapo de sus labios y Remus por primera vez vio el rostro de Sirius perdido en placer.
Se maravillo en cuanto sintió los dedos de Remus, a pesar de que lagunas chicas habían dado con su punto sensible, jamás había sentido aquello, cada pequeño pedazo de piel que Moony había tocado le palpitaba, estaba más caliente de lo que había recordado estar en cualquier otro encuentro.
Debido a la intensidad llevo su cabeza al hombro de Remus, jadeando e intentando jalar aire a sus pulmones, queriendo recomponerse ante aquella abrumante caricia, peor su amigo no paro, siguió acariciándole la espalda esta vez en círculos, bajando más y mas hasta sus caderas.
-Bi-ingo- dijo el castaño entre suspiros agarrándose con fuerzas a las caderas de Sirius y cerrando los ojos, disfrutando del momento. El moreno sonrió y se acerco tomando los labios de Remus en un rico beso.
No podía negar que se moría de ir más delante con el castaño pero sabia que todo tenia su tiempo. Le costó horrores no darle la vuelta y tomarlo, solo calmo ese instinto pesando en que pronto podría tenerle de aquella manera. En que sería el primero en tener a Remus y le enseñaría todo para que este fuera bueno en la cama.
-Bien hecho- murmuro poniéndose de pie y dejando a un desnudo Lupin sobre las sabanas, confundido y con una gran erección.
-¿A dónde vas?- pregunto Lunático incorporándose y viendo como el moreno se dirigía al cuarto de baño.
-¿A dónde crees? A quitarme el calentón que me has puesto. La clase de hoy fue muy buena-
-¿Vamos a parar?- preguntó el castaño sintiéndose en verdad frustrado, ahora intentando tapar su entrepierna, bastante avergonzado.
-Sí, y esto mismo harás con Kingsley, tiéntalo y para en el último momento, no te dejes poseer tan fácilmente, Moony. Créeme que le enloquecerás. Me daré una ducha y tu pon en práctica el lindo arte de tacarte. Así te desharás de tu problemita y practicaras- le termino de decir ya en el baño, encendiendo la ducha y desprendiéndose de la ropa.
Solo escucho un bufido de molestia y sonriendo se metió en el agua. Jamás lo aceptaría ni bajo cruciatus ni bajo ningún hechizo, pero sus manos le temblaban, su corazón galopaba demasiado rápido y aun podía percibir el calor, el aroma y el sabor de Remus.
Sabía que en ese estado no podría calmarse con solo la ducha, tendría que tocarse, que liberarse el mismo para estar bien y enfrentar a su castaño amigo. Se cubrió el rostro con ambas manos
– Rayos…rayos…rayos-
Desesperado se cubrió los oídos al escuchar un gemido del cuarto que había abandonado, sabía que Remus se estaba dando placer y se moría de ganas de salir e ir con él, pero apretando sus manos y haciendo todo uso de su autocontrol reprimió ese impulso pero sin poder detener sus manos que buscaron puntos de placer en su propio cuerpo.
Temblando de pies a cabeza y con el nombre de Remus en sus labios, imaginando al chico sobre las sabanas azules, acariciándose.
-¡RAYOS!-
CONTINUARA…..
Si llegaste hasta aquí déjame saber que te pareció, eso me hace super feliz y me da más ideas jaja
Mientras ya saben un pequeño adelantito del cap que viene. Gracias a todos y espero con ansias sus reviews.
En el siguiente cap…
"No podía negar que era interesante, estar así, sobre el regazo del moreno, besándose lentamente, sintiendo como una mano le acariciaba el cabello y la otra apretando su cintura.
Pero había algo extraño… NO SENTIA NADA. Absolutamente nada, no sentía esas cosquillas en su estomagó ni ese calor recorrer su cuerpo.
No lograba entender bien porque, ¿por qué no sentía lo mismo que sentía con…?
Rompió el beso, abriendo los ojos con verdadera angustia. Esto no se sentía para nada placentero como cuando estaba con él. Con Sirius."
