Cap.7
¿Aún no lo has superado, Clarissa? Violette me miró.- ¿Ian? -la miré. Ella no estaba asustada. Había olvidado que Vi era una persona a la que pocas cosas le dan miedo y lo que había pasado no entraba en esa categoría. Asentí pero noté que Kailen estaba peor que yo, seguía temblando y todos comenzaron a murmurar. Me armé de valor y le pedí permiso de salir al profesor. Él accedió sin darle importancia, Vi se quitó para dejarme salir.
- Abraza a Kailen, le servirá -le dije en voz baja, caminé hacia la puerta con calma y al cerrarla tras de mí, salí corriendo a buscar un baño.
Nos dijo que el uso de esas maldiciones era castigado y luego nos pidió que tomáramos apuntes. Respiré hondo y comencé a copiar lo que escribía aunque seguía temblando un poco y la letra me salía chueca. Tenía dolor de cabeza y sentía que alguien me llamaba, volteé la mirada y Henry me veía, intenté sonreírle un poco.
Vi puso su mano sobre la de Kailen y le bajó la pluma. Le sonrió.- Yo te paso los apuntes, no entenderás nada si sigues escribiendo -había notado que se le dificultaba escribir.
Alcancé a llegar a un baño para vomitar, agradecí no haber desayunado aquella mañana y me enjuagué la boca temblando ligeramente. Tienes que ser fuerte, Clarissa. Recuerda que quien necesita ayuda ahora es Kailen, ella siente lo que los otros y tú no. Miré el espejo. Estúpido primo, ¿dónde estás cuando se te necesita?
Clary volvió y le pasé un trozo de pergamino con los apuntes que ya había tomado, estaba más calmada aunque aún con dolor de cabeza. Después de tomar muchos apuntes la clase terminó, eché todo sin orden alguno a la mochila.
Tomé los apuntes de Kailen pero se lo regresé porque no tenía ganas de copiar nada y traté de prestar atención al resto de la clase. Cuando se terminó, sólo me colgué la bolsa y Vi se levantó junto conmigo.
Henry nos esperaba en la puerta, dudé un poco, había cosas que quería preguntarle al profesor. Suspiré.- Vamos a comer -me colgué la mochila.
Asentí y la seguimos. Miré a Violette y le sonreí agradecida de que se hubiera quedado con Kailen el resto de la clase.
Cuando llegamos con Henry se me quedó viendo, abrí mi mente de nuevo a él y me espanté.- No... No es eso... ¡no leas de mí cosas que no debes!
-Entonces dinos por tu cuenta qué pasa.
-No puedo y no lo haré... no digas nada...-caminé rápido hacia ningún lado en especial.
- Kailen, espera -miré a Henry.- ¿Qué está pasando? -vi de reojo a Violette y ella estaba perdida mirando al profesor salir del aula.
-Creo que ya sé qué le pasó en las vacaciones de Navidad del año pasado -decidió buscarme luego, esperando que le contara.
- Entiendo... creo -dije en voz baja, sabía que Vi no tenía que enterarse sobre lo que hacía Kailen pero empezaba a tomarle cariño y me sentía mal al ocultárselo. Pero no es tu secreto, Clarissa. Suspiré y avancé al Gran Comedor sin mucha hambre.
-¿Recuerdas que ella se vio con un mortífago? Luego dejó de escribir. Cuando volvimos a la escuela estaba rara y a veces tenía miedo de la nada. En clase cuando el profesor nos mostró la maldición cruciatus... se recordó a ella misma en el suelo sintiendo dolor y me cerró el acceso a su mente - dijo mientras caminaba a su lado.
- Ahora muchas cosas cobran sentido -dije mientras pensaba en como temblaba en la clase, yo creía que era por lo que leía en la mente de los demás. Tenía que decírselo a Nick, sabía que esa información le iba a interesar.- ¿Sabes quién lo hizo?
Negó.- No hubo rostros en lo que alcancé a ver y siempre me ha evitado el tema. Creo que tiene miedo de que lo sepamos, por eso ahorita se fue.
- Entonces... tenemos que esperar a que ella nos diga, no podemos presionarla -le dije mientras me ponía en el lugar de Kailen, sabía que no accedería tan fácil.
-Sí, supongo -entraron al Gran Comedor.- No la veo.
Me puse de puntas y miré todo el comedor.- Es cierto, no está... debe estar en alguna otra parte, su sala común, la biblioteca, en el lago...
Se encogió de hombros.- ¿La buscamos después de comer?
- No tengo hambre.
- No desayunaste, Clary -me dijo Vi, suspiré.- Y tenías el estómago revuelto hace rato.
- Pero no tengo hambre.
-No es bueno que estés con el estómago vacío, Clary. Yo tampoco tengo mucha hambre, así que comamos un poco. Si no al rato te sentirás mal -la guió a su mesa.
- Está bien -Vi se sentó junto a mí pero miré la comida y nada se me antojó.
-Come un poco de pollo y un pastelillo de los que tanto te gustan, nos vemos en la puerta, princesa Clarissa. Ahí te encargo que coma, Vi - dijo Henry y fue a la mesa de Hufflepuff.
- Y te dijo princesa de nuevo -dijo mientras se servía comida y ponía un plato frente a mí con lo que él había dicho.
- No fastidies -mordí el pastelillo primero.- Te pareces a Nick, es como si no se hubiera ido.
- Me estás diciendo niño -soltó una risita.- Come el pollo antes -suspiré y la obedecí.
Henry comió rápido un poco de todo y guardó un par de pastelillos por si me encontraban y tenía hambre. Luego fue a esperar a Clary a lado de la puerta, en lo que terminaba de comer se sentó a leer un poco de transformaciones.
- ¿Ya terminaste? -preguntó Vi cansada de tanto esperarme. La miré con los ojos entrecerrados y me terminé el pastelillo que quedaba de un solo bocado. Me pasó un vaso con jugo y se levantó.- Ya te están esperando en la puerta -suspiré y la seguí.
Cuando Henry las vio acercarse guardó el libro y buscó el estuche de sus lentes mientras se levantaba.- ¿Comiste bien?-se rindió y se los dejó puestos.
- No, pero hice lo que pude -contestó Vi con una sonrisa.- Los dejo, tengo clase. Espero que encuentren a Kailen pronto.
- Gracias por todo, Violette -le dije con una sonrisa y la despedí con la mano.
-Nos vemos luego - le sonrió y la vio irse.- Vamos entonces.-iba a hacer su costumbre de darle el paso pero recordó que ella siempre le decía que fueran al mismo paso así que caminaron juntos.- ¿A dónde vamos primero?
- Supongo que... -dije algo al azar.- Busquemos en el lago, ¿no?
Asintió y caminaron hacia allá. Los vi salir desde donde estaba, sonreí un poco, no me iban a encontrar ahí, seguía dentro del castillo. Caminé hacia la biblioteca, me senté en donde siempre y lo volví a recordar, me molesté ¿por qué no simplemente desaparecía y ya? Ahora tenía dos conflictos en mente.
- Creo que no está aquí -miré por todos lados pero no la vi.- Sigue dentro seguramente.
-¿La biblioteca, la torre de astronomía o donde las lechuzas?-preguntó mientras caminaban de regreso.
- ¿Las tres? -solté una risita.- ¿O qué dices?
Asintió.- ¿A cuál vamos primero?- le sonrió.
- Creo que... la biblioteca queda más cerca... -dije mientras pensaba dónde estaba cada lugar.
-Vamos entonces -bostezó y caminaron hacia allá. Ahí seguía, en una esquina de la biblioteca con un libro sobre mi cara y los ojos cerrados, entre dormida y despierta.
- Y aquí es cuando pienso que la biblioteca no debería ser tan grande -dije en la entrada.- ¿Nos separamos?
-Está bien. Tú revisa por allá y yo por acá -dijo mientras señalaba.- ¿Cómo nos avisamos?
- ¿Gritamos? -meneé la cabeza.- Si uno no vuelve a la puerta en unos... quince minutos, el otro buscará del lado contrario... ¿o demasiado embrollo?
-Tengo una idea - sacó un trozo de papel e hizo dos avioncitos, agitó la varita sobre ellos.- En teoría... si lo lanzo debería llegar a ti y si tú lo lanzas debería llegar a mí -le dio uno.- Quien la encuentre lo lanza, luego lo lanza de vuelta a quien le llegó y lo sigue... ¿te parece?-estaba algo dudoso de si funcionaría.
Asentí y tomé el avión.- Es mucho mejor que mi idea -avancé por donde él me dijo buscando a Kailen.
Henry caminó buscándome, hasta que se distrajo con un libro que estaba abandonado en una mesa. Mientras yo ya me había quedado dormida.
- Debe estar por aquí... -susurré cuando llevaba un cuarto de biblioteca revisado, ponía atención a cualquier persona que estuviera escondida tras un libro. Cuando di la vuelta en un pasillo, vi a una personita con cabello alborotado y un libro en la cara.- Supongo que es ella... -avancé para cerciorarme.
Estaba bien dormida soñando con muchas cosas, tanto felices como tenebrosas, normales y extrañas. Henry siguió buscando ahora con tres libros bajo el brazo.
Me asomé por debajo del libro. Es ella. Sonreí y lancé el avión que Henry me dio para que viniera. Busqué una silla y me senté cerca de ella. No pensaba despertarla.
El avión se estrelló justo en su mejilla.-Hasta así me lastimas -rió y lo lanzó de vuelta siguiéndolo. Cuando llegó lo atrapó antes de que se estrellara contra ella.
Me iba a mover cuando vi al avión muy cerca pero él lo atrapó antes.- Está dormida -le dije en voz baja y sonreí.- Parece que sí funcionaron.
Asintió con una sonrisa.- Creí que no funcionarían -se sentó en el suelo a su lado.- ¿La despertamos?
Negué.- Se ve tranquila, es mejor que la dejemos descansar -vi los libros que cargaba.- Parece que encontraste cosas en el camino...
-Estaban abandonados y me llamaron la atención, son de transformaciones, ando investigando algunas cosas.
- ¿Qué investigas? -extendí mi mano para que me los enseñara.
-Cosas -le pasó los libros. - Cómo transformar seres vivos en otros o darles características de otros.
- Cierto, a ti se te da lo de Transformaciones -tomé los libros y los hojeé un poco, me reí cuando leí un título.- Eso hace que me acuerde de la abuela.
-¿Por qué?-se recargó en el sillón así quedaba de frente a ella.
- Mi abuela es un animago y uno de los libros los menciona -sonreí al ver el rostro de la abuela Georgette en mi cabeza.- Por eso la recordé.
-Ya veo ¿Te ha contado sobre cómo uno se convierte en animago?
- No, no me ha contado -le dije mientras seguía hojeando los libros.- Bueno... una vez lo intentó... pero me abstuve de escuchar.
-¿No te interesó? -sonrió y se estiró.-La profesora McGonagall dice que es un proceso un tanto complicado pero que con práctica se logra.
- Sí me interesaba... y me sigue interesando -solté una risita y le devolví los libros.- Sabía que lo iba a intentar si me decía, pero al darme cuenta de que soy mala con Transformaciones... no quise correr riesgos.
-Te falta practicar nada más -sonrió, me giré y caí sobre él.
- Tal v... -me reí cuando vi que era aplastado por Kailen.- ¿Están bien?
Henry me empujó y caí de sentón en el suelo.-Estás pesada -me dijo.
-¿Quién te manda a estar ahí?-me sobé.
- Ya despertaste -seguí riendo.- ¿Estás mejor?
Asentí y suspiré. -Las sospechas de Henry son ciertas -sonreí un poco.- No quise decirles porque me dijo que si se enteraba que alguien sabía nos torturaría... y no quiero que les pase nada... pero supongo él no sabrá... además no saben quién es.
-¿Quién es?
-No les voy a decir -me volví a subir al sillón.
- Henry... -le sonreí a Kailen.- No es necesario que nos digas, yo habría hecho lo mismo que tú, tenías miedo y lo entendemos... bueno, yo lo entiendo. Lo dirás cuando estés preparada...
-Sí, supongo -bostecé, recordé algo- ¿A ti no te he dicho que descubrí que mi mamá era escocesa verdad? -le comenté a Clary.
Negué.- No me habías dicho -solté una risita.- Me alegra que sepas más sobre ella.
Asentí y sonreí.- También me he enterado de cosas malas pero bueno… Tengo hambre.
-Eso te pasa por saltarte la comida.
Es mejor saber que quedarte con la duda, ¿no? Sin importar el tipo de información... -miré a Henry.- ¿No le trajiste comida?
Henry sacó los pastelillos y me los dio.-Gracias, ya no me caes tan mal -mordí uno.- Tengo las actas de defunción muggles donde dicen que no se encontraron los cuerpos.
- Podría no ser una información alentadora... pero si no se encontraron los cuerpos... -miré hacia el techo.- Alguna de ellas podría seguir viva, ¿no? ¿No habías comprado un pensador? -me recargue en la silla.- Tal vez deberías verlos ya que estés más tranquila...
-Lo compré pero no lo he usado -empecé a comer el otro.- ¿Estarían conmigo cuando lo use?
- Claro que sí -sonreí.- No sé qué piense la cosa con lentes que tienes a un lado.
-Ahí estaré, ha de ser interesante -dijo él.
-Entonces un día de estos checamos -sonreí y terminé de comer.
Asentí y miré mi reloj.- Como parece que ya estás mejor, me voy. Le prometí a Vi que haría los deberes con ella.
-No me dejes con él, empezará a hacer preguntas que no quiero responder -me levanté, él frunció el ceño.
Me reí.- Ni modo que le ate una cuerda en el cuello y me lo lleve. Puedo traer a Vi acá si quieren...
-Mejor... te la regalo -dijo Henry mientras se levantaba.- Dejé lo que necesito en mi dormitorio, probablemente haga la tarea en la sala común.
- No sé quién se quiere deshacer de quien -me volví a reír.- Decídanse.
-Hago tarea con ustedes si no es problema -dije con una sonrisa.
- Entonces traigo a Vi a la biblioteca porque se suponía que íbamos a estar en nuestra sala común -consulté el reloj de nuevo.- ¿Me esperas aquí o me acompañas?
-Ah... si quieres olvídalo para que no cambien sus planes. Vayan y yo me quedo aquí a estudiar - sonreí. -Tengo un nuevo walkman así que puedo distraerme con la música.
- Como tú quieras... no te voy a acosar con preguntas como él pero me preocupa un poco dejarte sola... -lo pensé por un momento.- O tal vez tú quieras estarlo por un rato...
-No tienen que preocuparse por mí, puedo estar bien sola - no quería estar sola pero quería ser capaz de estar bien por mi cuenta.
La miré por un momento.- Está bien, pero si necesitas algo me avisas, ¿sí? -volteé a mi alrededor y bajé la voz.- No debería hacerlo pero la contraseña de mi casa es "serpiente plateada" para lo que necesites, entras y me buscas.
Asentí.-Gracias -sonreí.- De todos modos podría entrar si quisiera a tu casa, no sería la primera vez que entre.
Henry negó.- "Hay que obedecer las reglas, Henry" ¿No dijiste eso?- fruncí el ceño y miré a otro lado.
-Ya vete a hacer tu tarea.
- Es cierto -me reí y me levanté.- Los veo en la cena -empecé a caminar sin dejar de reír.
Henry caminó a su lado, los vi irse y luego me acosté de nuevo a pensar un poco. A la hora de la cena llegué temprano al Gran Comedor, antes de que hubiese comida en las mesas.
Me despedí de Henry cuando me dirigí a las escaleras para ir por Vi a su salón e irnos a la sala común a hacer los deberes.
Estuve tentada en ir a la casa de Slytherin pero decidí no hacerlo, estuve haciendo tarea ahí hasta que la comida apareció entonces comencé a comer. Cuando Henry llegó yo ya casi había terminado.
Subimos al Gran Comedor a la cena después de estar un largo rato con los deberes. Cuando entramos, saludamos a mis amigos y nos sentamos en nuestra mesa.
-Henry.
-¿Sí?
-¿Por qué tienes plumas de lechuza en tu manga?-pregunté tras notar un par de plumas cafés que le colgaban.
-Porque fui a mandar una carta y se estaban peleando unas lechuzas.-dijo con toda naturalidad y siguió comiendo. Me le quedé viendo un rato y luego volví a mi comida.
Mi cena fue escasa aunque Vi me insistió a que comiera más, me negué y mejor la vi comer.- ¿Ya has hablado con Gabor? -me preguntó de repente para que dejara de mirarla.
- ¿Y eso a qué viene? -le dije de manera evasiva.
- Te pidió algo... y no le has contestado, ¿verdad? -soltó una risita.
-¿De qué hablabas ayer con la profesora McGonagall? No creo que le pidieras ayuda.
-¿Ahora tú eres la que interroga?
-Curiosidad-me serví jugo.- Yo pienso hablar con el profesor...
-No creo que sea buena idea. Tal vez te enteres de cosas que no quieres saber -comió y se quedó pensando.
-Sé cuidarme sola Henry. No tienes que decirme qué debería o no hacer.
- No he hablado con él -me recargué en una mano.
- ¿Cuándo lo harás?
- Cuando sepa qué responderle -me miró.- Sí, aún no me decido.
-No lo creo así -susurró, me molesté.
-Claro que puedo -me levanté.- Tengo ya catorce años, no los once con los que me conociste, así que no me estés molestando con eso.
-Sinceramente ¿crees que puedes cuidarte de ti misma?
-Sí... sí puedo -tomé mi mochila y salí del Gran Comedor.
- No entiendo porque tardas tanto.
- Violette...
- Ya entendí -miró hacia la puerta.- Tu amiga Kailen está saliendo del comedor -señaló y volteé. Fruncí el ceño.- Tal vez ya haya terminado de cenar.
- Se habría despedido -suspiré.- A menos que... -sólo falta que Henry le haya preguntado sobre el ataque. Es un tonto.
Henry siguió comiendo tranquilamente. Iba a ir a la torre de astronomía pero en ese momento unos alumnos de primero estaban teniendo su clase. Me senté en unas escaleras y saqué el libro que me había dado Clary por mi cumpleaños, empecé a leerlo, se me cayó y noté algo curioso. Alguien había estado escribiendo notas en ese libro, reconocí la letra.- Creo que ya me resignaré...- seguí leyendo.
- ¿A menos que...? -preguntó Vi al terminar de comer.
- Que el idiota de allá haya metido la pata, pero no me siento de humor para regañarlo -se volvió a reír.- Vámonos a la sala común, quiero dormir.
Me pregunté qué habría pensado de mis cartas, recordé la última y me apené a la vez que me molesté. Noté que los alumnos empezaban a salir, supuse que pronto saldría Henry y no tenía ganas de verlo. Tuve la idea de colarme en la casa de Slytherin y pasar ahí la noche pero luego descarté la idea.
- Vamos entonces -se levantó y esperó a que yo lo hiciera. Se rió.- Soy demasiado débil para cargarte -la miré con cara de pocos amigos.
- Está bien -me levanté y la seguí pero en la puerta me detuve.- Debería preguntar por lo menos qué pasó...
Henry las encontró en la puerta.-Buenas noche, Violette, Clarissa. Nos vemos mañana.
Lo retuve del suéter antes de que se fuera.- Ningún "nos vemos mañana". ¿Por qué se fue Kailen así de repente y sin despedirse? -lo miré y Vi mejor se alejó.
-Se enojó conmigo.
Suspiré.- ¿Qué le hiciste?
-Se quejó de que la cuido...y le dije que ella misma no podía cuidarse, algo así -suspiró.
Lo solté.- Ya vete pues -alcancé a Violette. Ella sabe lo que hace.
Levantó una ceja, esperaba que lo regañara. Caminó en silencio a la sala común, yo ya estaba durmiendo en mi cama.
Conforme pasaban los días, más deberes nos dejaban los profesores. Y la escuela hacía arreglos y una especie de limpieza general para la bienvenida de las dos escuelas invitadas al Torneo. Había una hoja en vestíbulo que decía que los invitados llegarían el 30 de octubre.
Tenía que estarle recordando constantemente a Henry que no se enojara. Por mi parte yo misma me seguía diciendo que no debía darle más importancia de la necesaria, pero pensaba en ese día y mi estómago se hacía un nudo de nervios.
Antes de que se hiciera el día, estaba emocionada de que mi primo regresara aunque no se lo demostraba a los demás, el profesor Moody se le ocurrió otra fantástica idea. Practicar la maldición imperius en los alumnos. Sentí escalofríos.
Henry me miró.- Cállate - susurré, el profesor nos hizo formarnos. Tenía curiosidad y a la vez ganas de salir de ahí.
Empecé a ver como los demás chicos hacían lo que el profesor les ordenaba, por más absurdo y tonto que pareciera. Vi me puso una mano sobre el hombro y sonrió.- Piensa que puede ser divertido -la miré con los ojos entrecerrados y soltó una risita.
Reí con Vi.- Verlo ha de ser divertido, mas no el estar ahí - Henry estaba frente a nosotras, también hizo lo que el profesor quiso pero al final cayó en vez de solo pararse como el profesor quería.-Vas Violette.
Violette sonrió y pasó con el profesor. Él le aplicó el maleficio pero ella pareció no haberle afectado, por más que se le indicaba que se pusiera a brincar como conejo, sólo veía como temblaban sus piernas, dio un solo brinco y cayó sentada. Nos sonrió.
-Tu amiga me da miedo -le susurré a Clary. Me tocaba, suspiré, pensaba en Mulciber, quise resistirme al hechizo del profesor pero no pude ni un poco. Una vez que hubo terminado me sentí enojada y débil a la vez. Mi padre era experto en esa maldición y yo planeaba un día enfrentarlo.
Respiré hondo y caminé hacia el profesor. No pasará nada, sólo es una práctica como cualquier otra... Me resistí un par de segundos pero no lo suficiente y caí en la maldición. Al terminar me sentí aliviada y me dirigí con los demás.- No sé cómo le haces, Vi.
Recargué mi frente en la espalda de Henry, pensando. Bufé y me crucé de brazos. Estuve tentada a volver a formarme hasta que lograra resistirla.
- No quieres saberlo -volvió a sonreír. La miré con media sonrisa.
- Creo que me lo imagino... pero me alegra que ya haya pasado.
-No es justo -susurré y me volví a recargar en Henry. -¿Deberíamos practicar la resistencia por separado, Henry?
-Estás loca Kailen. No te metas con esas maldiciones.
-Deja de decirme qué hacer o que no... Ya sé que no está bien pero... es necesario poder resistirlas...
- Entonces no tengo que decírtelo -dijo sin dejar de sonreír.
- Toda una caja de sorpresas, Rose -hizo un puchero.- Ya sé, no te gusta que te llame por tu apellido.
-Pensé que era su segundo nombre.-comenté.
Negó.- Es su apellido, pero no entiendo por qué no le gusta -me miró y me reí.- Odia las rosas y evidentemente su apellido se las recuerda.
-Las rosas son bonitas, sobre todo las moradas.
Vi sonrió y yo asentí.- Prefiero los lirios -dijo encogiendo de hombros, yo me reí.
Henry pensó algo y reí.- Morirás seguramente si intentas algo.
-No haré nada -me revolvió el cabello.
- ¿Intentar qué? -pregunté curiosa, Vi se distrajo mirando al resto de los alumnos.
-Tener otra novia -señalé discretamente a Vi.
-Que no lo haré.-dijo él.
- Vi ya maduró, no te haría caso de todas maneras -sonreí.
- De todos modos no me gusta como para eso, es linda pero no -se estiró.
Me reí.- "Como para eso"... suena tan extraño después de todas las novias que has tenido...
-También he madurado un poco. Ya no voy a tener novias a lo tonto -sonrió, reí.
