Lord Voldemort paseaba con calma en su habitación, tan oscura como un mismísimo amanecer sin sol. Leía detenidamente algo que le había llegado (cosa que le sorprendía) ese mismo día, solo que como lo había interrumpido no se había percatado de la utilidad del hombre que la traía… si tan solo no fuese tan impulsivo…
-Potter… Qué tiene que ver en todo esto? – murmuraba para sí, y un brillo esquizofrénico se adueñaba cada vez más de su mirada – entonces… sí hay una manera… infantil, pero hay una manera…
-Señor! Señor! Acaban de confirmar que Amycus… - irrumpió un mortífago de las ligas menores (ya ya ya… cómo se supone que les diga si no son más que gusanos para Voldy???)
-Silencio – dijo él sin inmutarse, y sin siquiera sacar la varita, causó que el hombre se retorciera del dolor por mal educado – para la próxima toca la puerta, y dile a Bludd que por favor pase por aquí, "necesito" que busque unas cosas… qué decías de Amycus? Cierto, asesinó de nuevo… qué tiene de interesante? Fue y sería escoria de no estar muerto… qué estas esperando? – Miró con asco al hombre que lloriqueaba tendido en el suelo – entraste aquí para servir a tu señor… si no harás nada es mejor que mueras!
-No señor! – chilló el hombre, con el rostro bañado en lágrimas – le prometo que no volverá a suceder… - le suplicó, y le besó la punta de la grisácea túnica. Voldemort hizo el amago de sonreír, y luego le dio una patada.
-Para tocar a Lord Voldemort se necesita permiso, insolente… qué decía? Cierto… Potter, Potter, Potter, con que hermanos… eso sí que es interesante…
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-Harry… - llamó Ron, con la cabeza contraída de tanto pensar. – Harry… - repitió, sintiendo unos golpecitos en su cabeza. Estaba echadote en la cama, haciendo nada. – Harry! – llamó con algo de molestia.
-Um… déjame dormir… - fue lo que dijo el chico, embotándose en su cobija
-Dile eso a Hedwig, que tiene como media hora intentando abrirme un hueco en la cabeza… - le dijo el pelirrojo, mirando de reojo a la lechuza, que picoteaba el cabello rebelde de Harry y picoteaba la frente de Ron a los pocos segundos, en un círculo vicioso…
-Hedwig, deja dormir a Ron – La voz de Harry se arrastró y serpenteó. Hombre! Acostarse a las tres luego de un día de pesadilla para que lo despertaran a las 5 no era nada agradable…
-No sirvió de nada… párate morsa! – Ron se sentó, se desordenó inconscientemente el cabello y le lanzó una almohada – además, tenemos entrenamiento a las 6, qué olvidaste que tenemos partido Hoy, contra los Ravenclaws?
-Es pan comido… baja… yo voy en cinco… cinco… minu… - un descomunal bostezo cruzó su cara – minutos… - terminó, y se colocó de nuevo en posición fetal.
-Como quieras. Yo voy a comer… - dijo con calma el pelirrojo, y se dirigió a la puerta.
-Vas a bajar en pijama? – le preguntó Dean, que al parecer acababa de despertar y miraba de forma extraña a Ron
-Y qué tiene de malo?
-Nada… creo que las chicas pensarán que te ves más sexy en pijama que con los pantalones de siempre – comentó, y Seamus se levantó de un brinco. Harry no vio nada, y Ron Tampoco, pero como la que escribe sí lo vio, ha de deciros: Seamus miró con los ojos como platos a Dean, el cual le guiñó un ojo en forma de complicidad y se metió a la cama con rapidez, antes de que alguien lo viese. Finnigan negó varias veces, antes de dirigirse a la ducha…
-Vamos Harry! Despiértate! – le gritó Seamus, cerrando la puerta con fuerza – creo que es necesario que atiendas a Hedwig o terminará por sacarnos los ojos a toditos por tu culpa!
-Voy… qué empeño con no dejar dormir al señor Potter – rezongó, y quitando el molesto bóxer del medio de sus nalgas, se desperezó y se sentó en la cama – Oye Dean, qué te está pasando últimamente? – preguntó como quien no quiere la cosa y desatando por fin la carta que, bastante arrugada por la agitación y llena de plumas, brilló al tener el contacto con su mano. Se quedó atónito por unos segundos, Hedwig casi le arranca el dedo del medio (y dale con la mala memoria…) y siguió viendo a Dean, el cual había empezado a hacer un ovillo con la sábana.
-A mi?.. na- nada. Porqué lo dices?
-A pues por eso. Pareces chica. Me estás asustando realmente. Es que acaso tu y Seamus hicieron el plan de sacar de quicio a estos dos pobres chicos desamparados? – dijo en broma, y la última frase la dijo en voz alta. No obstante, no esperaba que dentro del baño algo se quebrara sonoramente y que Dean se sonrojara. Qué demonios…? ay no me digas eso… qué trauma… lo que me hacía falta – estoy en broma! – aclaró, y una pequeña y nerviosa sonrisa de Dean no le hizo sentirse mejor – oigan, desde cuándo Neville duerme en el cuarto de Ginny? Ya hasta extraño sus ronquidos… - comentó, cambiando de tema abruptamente.
-No duerme allá, se va bien temprano para hacerle compañía antes de las clases, y llega tardísimo… - aclaró Seamus, desde el baño…
-Auch! Hedwig! Para ya! – aprehendió a la lechuza por picotearlo, y miró la carta de nuevo. Allí, descansando en su mano, parecía tener vida propia, puesto que pululaba sin parar, de una forma efímera e ilógica. – Que rayos es esto? – le dio la vuelta, y se sorprendió al ver el sello de un Hébrido Negro enlazado a dos serpientes de plata que parecían serpentear acariciando la piel rugosa de la criatura. "Señor Harry James Potter Evans Gaunt. Cama a la esquina del dormitorio de chicos. Séptimo piso, torre de Gryffindor. Séptimo Curso. Hogwarts", ese era el encabezado, y creyó que jamás, después de su primera carta mágica recibida, había visto una dirección tan exacta. La abrió lentamente, y notó que el pergamino que estaba dentro parecía tan viejo que le dio miedo tocarlo. Y si se desvanecía o algo por el estilo?. Cuando casi lo desdobló, la puerta del baño se abrió, y dio paso a un Seamus aseado, el cual llamó con la cabeza a Dean. Los dos salieron sigilosamente, y no habían terminado de cerrar la puerta cuando Neville entró.
-Buenos días Harry. Vengo a descansar un rato, Ginny me prohibió que no descansara por estar con ella, creo que soy un poco posesivo – admitió con pena, y los cachetes enrojecidos. Harry sonrió e hizo mueca de que no le importaba
-Siempre que la trates bien, no hay problema
-Insisto, ella vio algo en mí que nadie más había visto, y creo que es mi parecido con el señor Potter – se burló un poco, y se echó en la cama.
-Ginny te quiere por quien eres, no por haber nacido el mismo día que yo o cosas por el estilo – Casi se le escapa el hecho de que él podría haber ocupado su sitio. Pero ya bastaba con la creciente valentía de Neville, no quería que ésta se fuera a pique, en consideración a la posibilidad que Voldemort lo matara en cualquier momento, por eso de no dejar cabos sueltos.
-Si… me lo demuestra, pero…
-No le des tantas vueltas. Voy a quitarme el sucio. Espero verte en el juego, aunque creo que Ron y Luna estarán un poco incómodos… - se miraron los dos chicos y sonrieron. Ambos pensaban lo mismo: Luna siempre apoyaba a Gryffindor al luchar contra las otras casas, pero estaban seguros de que esta vez el sombrero típico de la ravenclaw sería un águila imponente y no el común león…
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-Y Harry, dónde está? – Preguntó con interés Parvati, al tiempo que miraba lujuriosamente a un chico de séptimo de Hufflepuff – Dios, ese Boot cada vez está mejor…
-No necesito que me digas eso Parvati – respondió Hermione, con un libro de Aritmancia en la mano y una copa de jugo de calabaza en la otra – no sé, ahí viene Ron, pregúntale a él, puesto que duermen en la misma habitación…
-Me muero de hambre! – fue el saludo de Ron, y se echó en la mesa, buscando con la mirada a cierta rubia en la mesa de al lado…
-Qué educado… - fue el comentario de Hermione, luego de que el jugo bajase por completo, hacia su laringe – dónde está Harry? – La mirada de Ron le hizo modificar la pregunta – Parvati quiere saber dónde está Harry…
-No tiene nada de malo que preguntes por mí – comentó el buscado, y hermione se volteó bruscamente – buenos días – dijo, y se sentó al lado de su hermano – para qué me buscabas Parvati?.
-Tonks me exigió que te entregara esto. Y cuando digo exigió, es que EXIGIÓ "Solo a Harry, a más nadie" fueron sus palabras textuales…
-Gracias – respondió el chico, en lo que la morena le puso una carta en la mano – dónde está Lavender?
-A pues no vas a saber? Esa y seamus se van a cada minuto al primer rincón que encuentran – dijo con picardía – Eh! Terry! – llamó, y se retiró. El trío de Gryffindor se quedó, masticando en silencio.
-Um… y qué tal van las cosas en la sala de los menesteres? – Preguntó Ron, con medio pan metido en la bocota. Hermione puso cara de asco.
-Normal – contestó Harry
-Estancadas – contestó Hermione, al tiempo. Ron sonrió.
-Normales y estancadas… creo que hice una buena elección al salirme.
-No bromees… sabes que Draco y yo estamos demasiado desconcentrados.
-No puedo hacer otra cosa, si Tonks se entera de que os he dejado solos, se muere, pero primero me mata. – comentó como si nada, y Ron sonrió. – de qué te ríes?
-De ti
-Vaya, hemos mejorado, la sinceridad aumenta… - dijo, divertido, jugando con su copa de jugo de calabaza. Hermione frunció el entre cejo.
-Aún no entiendo porqué lo hizo.
- El qué, herms?
-El colocar a Harry a cuidar de Draco y de mi. Sabe que no…
-Puedes hablar en primera persona cuando estoy aquí…
-Disculpa – las mejillas de Hermione se tiñeron de rojo – Tonks sabe perfectamente que detestas a Draco, y el ponerte a tratar con él todo el santo tiempo…
-Es algo que tengo que hacer. Prefiero cuidar… - "te" iba a continuar, pero modificó un poco la frase – que todo salga correctamente, a que Tonks no se enoje y demás, a que ella se enfade y me meta su varita por algún lugar doloroso…
Ron tuvo que taparse la boca con las manos para evitar bañar a sus dos amigos de la brutal carcajada que se apoderó de él.
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-Y así, fue como los elfos, los que conocemos actualmente, fueron perdiendo poco a poco sus poderes – explicaba monótonamente el profesor Binns. Harry no le perdía ojo a Hermione, la cual apuntaba con una flojera poco típica en ella.
-Me extraña que le hables de nuevo como antes, bueno, que lo intentes – confesó ron con voz queda, la pata de la pereza lo estaba aplastando y lo hacía sentir demasiado enfermo como para hablar rápidamente – ahora, más me extraña que la mires tanto…
-A qué te refieres? – preguntó distraído Harry. Tenía las manos descaradamente introducidas en sus bolsillos, en uno de los cuales se hallaba la carta recibida hacía pocas horas.
-A que tienes toda la clase viendo a Hermione, a eso me refiero.
-Es que me estoy habituando. Siempre hemos visto a Hermione como una chica más, pero si te fijas… - señaló a dos Hufflepuffs que eran más descarados que Harry, estaban embelezados con Hermione – ya no es la misma patito feo que conocimos en primero. Hasta ahora creo que nos hemos dado cuenta realmente…
-Creo que hasta ahora tú te has dado cuenta realmente. Yo lo hice hace mucho… - confesó Ron, y Harry dejó que sus ojos imitasen a dos sombrillas.
-¿A qué te refieres?
-Hay algo que he debido contarte hace mucho. Algo que ocurrió en cuarto, y que... digamos que selló nuestra amistad para siempre – terminó Ron, con tal voz que Harry comprendió que no hablaría de nuevo hasta que lo considerara necesario – ahora, señor Potter, haga el favor al señor Weasley de no ponerse quisquilloso como su amiga Granger preguntándole todo el santo día a qué se refiere, ¿está claro? – comentó con el tono un poco más alto, para que hermione escuchase. La chica les sonrió y Harry se dio media vuelta, a ver al profesor.
-Esta clase apesta. ¿Hasta cuando estaremos en esto?
-Nos quedan… ya va – Ron pasó un papelito con la varita a Hermione, la cual se sobresaltó por la interrupción. Pocos segundos después hacía muecas con los labios, respondía y miraba de nuevo al profesor, luchando internamente contra el sopor… - exactamente seis meses y cuatro días para salir de Hogwarts, o sea, nos quedan unos cinco meses y medio viendo historia de la magia. ¡Hermione! ¡Podrías ser más cariñosa con este pobre chico! – agregó, y Hermione se ruborizó. Harry vio la nota de reojo "Ocho meses Ron. Deja de molestarme o la varita que acosa a Harry te acosará a ti, aunque hablemos en casos distintos. Tu entiendes".
-¿Tu entiendes? ¿A qué se refiere con eso?
-Leyendo correspondencia ajena? – Ron negó, sermoneando en broma – eso es de chicas, no del victimario…
-Todavía no se sabe si mi pellejo va a quedar en el campo de batalla…
-Eso es una vil mentira. Ya te dije que tengo que contarte algo…
-¿Y cuándo será eso? ¿Antes o después de que te muestre esto? – Harry sabía que si había alguien más curioso que él, ese era Ron. Sus ojos brillaron al ver la carta, tan brillante, en las manos de Harry – ¿qué es eso? – dijo, corrección, casi chilló.
-No lo sé. Lo leeré y luego te la muestro, parece algo importante porque Hedwig casi me mata a…
-Portney y Wazly, ¿podrían hacer el favor de callarse y poner atención? – Reprendió de repente Binns, y los chicos se rieron de sus propios apellidos, asintiendo – como les decía, Cashlu amenazó cortantemente a su hermano de sangre y le cortó la cabeza… - era increíble lo molesto y aburrido que sonaba una pelea entre elfos míticos en la boca de aquél muerto…
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-Es oficial, me estoy muriendo – decretó Pansy, con una cara de pérdida única. Blaise chascó la lengua y la miró reprobatoriamente.
-Draco Malfoy no es el único chico de esta tierra, debo habértele dicho un millón de veces, ¡y ustedes! ¡Miren por donde andan! – Les espetó a Crabbe y a Goyle, que lo seguían como perros… - además, la mitad de los chicos de Hogwarts quisieran andar contigo…
-¿Y me supongo que tu eres uno de esos, o me equivoco? – le lanzó directamente la chica, en vías hacia el campo de quidditch. Extrañamente, ese día el juego era en la tarde.
-Pues sí, también te lo he dicho un millón de veces. Que fue por ti fue que entré a las filas del señor tenebroso, para hacerte compañía.
-Cállate y mejor no sigas diciendo sandeces. Esperemos que los "intelectuales" le ganen a los leoncitos, potty ya me tiene verde…
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-Háblame Amycus, qué obtuviste? – preguntó con voz queda el señor tenebroso. La mujer, haciendo una reverencia, le entregó un libro de tamaño descomunal con unas runas como título. – señor, después de una búsqueda exhaustiva…
-Aquí sale lo que ando buscando?
-Sí mi señor.
-Perfecto, ya puedes irte, detesto privar a mis mortífagos de su diversión – agregó con sorna, y se desapareció, mirando fijamente el libro – si lo que decía ese papelito es cierto, en este momento debes ignorar lo que decía. Si eso es así… espero terminar con esto lo antes posible…
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-Potter lleva la delantera! ¡Pero miren a Corner! ¡Está luchando con dientes y garras! ¡Todo por celos! ¡Vaya Weasley! No pensaba que pudieras levantar tales pasiones! – gritaba con alegría Zacharías Smith
-Smith! – chilló McGonagall, negando y tratando de quitarle el micrófono.
-¡30 a 20 a favor de los leones! ¡Idiota pícale el ojo! Métele la escoba por…
-¡Deja de decir eso! ¡Tienes que narrar el partido!
-Y ahora Weasley, no una sino el otro hace una parada espectacular! Miren a Lovegood! Esta definitivamente es la revelación del año! La golpeadora de los azulejos! Oh! Creo que la cara de Weasley no debe ser de felicidad!...
Las narraciones eran vívidas, y si bien Ron (con un brazo con un líquido espeso repugnante... se había fracturado en la práctica de la mañana) y Hermione no quitaban la vista del campo (más el primero que la segunda, claro está), tenían una conversación…
-¿Entonces tiene una carta que aún no ha leído? ¿Por qué? – Preguntó Hermione, con la bufanda a medio cuello – es extraño, aunque…
-No le des tanta vuelta, aunque he pensado seriamente en contarle lo que pasó en cuarto y lo que hicimos en quinto…
-No puedes hacer eso, lo prometimos Ron.
-Qué prometimos? Somos amigos, es algo que debería haber sabido hace mucho…
-Pero no es justo! – las mejillas de hermione estaban coloradas, aunque sería imposible determinar si era por pena o por el viento helado que hacía.
-Cómo que no? Tiene que saberlo, si la carta dice algo así como que se tiene que enfrentar a you know who va a irse a luchar sin saberlo?
-No! No creo que diga eso?
-Y potter se lanza en picada! Definitivo! Es un imbécil pero un imbécil que juega genial!
-Zacharías Smith otra más como esa y estás fuera!
-Pero profesora! Excelente pase por parte de la cazadora de ravenclaw! La cosa se pone pareja!
-No seas tan ordinario Smith!
-Ron te prohíbo terminantemente que hagas eso! – le chillaba en el oído Hermione a Ron.
-Ya te dije que pienso hacerlo! La culpa me carcome!
-Eso tendría que decirlo yo, y sin embargo, me aguanto!
-Es nuestro amigo!
-Es Harry! Si se entera por otro lado, y se entera de una forma errónea, roguemos a dios!
-No lo hará! Solo lo sabemos tu y yo!
-Herms!
-Ron!
-PUNTO PARA GRYFFINDOR!!!!!!!!!!!!!!! Definitivamente Thomas es un buen cazador! Y Potter y Patil parecen marido y mujer! pa'rriba y pa'bajo juntos!
-ZACHARÍAS SMITH LE DECLARO EN IMPOSIBILIDAD DE NARRAR EL JUEGO, DEME AHORA MISMO ESE MICRÓFONO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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-Dios! Padma me tenía acosado! – confesó Harry, en medio de la algarabía que había en la sala común. Gryffindor había ganado por una corta diferencia de 20 puntos. 230 a 210.
-Pero igual nuestro buscador ha cogido la snitch!
-Eso le pasa por buza! – Expresó Ginny, con muchas botellas de cerveza de mantequilla en la mano – tomen! Cortesía de los Weasley! – les lanzó a los chicos, y entre todo el bullicio, haló a Harry y lo apartó un poco – has hablado con Herms?
-Que dices? – Gritó Harry – no te oigo!
-Que si has hablado con Herms!
-Con Hermione??????????????
-Si!
-De qué?
-Cómo que de qué?
-Harry! – llamó Ron, no, bramó Ron.
-Qué! – respondió el ojiverde, mirando a Ginny con cara de "qué se supone que tengo que decirle"
-Tu sabes qué me refiero!
- De qué me hablas?
-Mira criatura del demonio tu crees que Ronald Weasley aguanta tanto? Lee la bendita cosa esa! – gritó Ron, y más de un abucheo burlesco sonó – qué? Están celosos chicas?
-Silencius! – Un rayo potente de luz blanquecina se vio, y todos quedaron en silencio – Dejen oír! Sin siguen con tal escándalo tendré que suspender la fiesta! – Hermione Granger, con el ceño hasta las rodillas, bajaba las escaleras.
-Hermione! – Reclamaron los hermanos Creevey, luego de recuperar su voz – déjanos! Acabamos de ganar!
-Ustedes no jugaron!
-Mujeres! – chillaron los chicos, y Hermione negó con la cabeza, al tiempo que Ron halaba a Harry hacia las escaleras
-Toma! No soy tu secretaria! Léela! Para que así me digas qué es eso!
-Ron!
-Vamos!
-Está bien! – Los dos chicos se dirigieron hacia su dormitorio, y hermione, pasmada, los siguió
Sus pasos eran ruidosos, pero en la sala común nadie se percató de su no presencia. Todos seguían tomando y jugando, mientras que el buscador y el guardián del equipo de quidditch cerraban con violencia la puerta.
-Ya te dije que no tengo ni idea de lo que es.
-A pues eso se sabe abriéndola, no lo crees?
-Eres más fastidioso que mi tía, toma, léela y me dices qué es. Te apuesto mi vida a que es una carta original de alguna chica de tercero, no sé qué me ven.
-A pues yo sí. Eres Harry Potter, qué no te basta con eso? – Ron recibió la carta, y esta brilló aún más cuando se posó en sus manos.
-Tu también levantas pasiones.
-Sí, como el mejor amigo del niño que no murió.
-Podemos cambiar puestos.
-No gracias, con la amenaza constante de mi madre y las letanías de Hermione me bastan, gracias.
-De hermione?
-Harry! – gritó Ron
-Qué?
-Sabes hablar en runas?
-Qué? – la expresión en sus ojos eran toda una poesía urbana
-Esto está en runas o en latín viejo, porque no sé que dice allí.
-Ves lo útil que puede ser aprender runas antiguas? – Hermione Granger entró en la habitación, y Harry se quedó de piedra.
-Qué haces tu aquí?
-Harry…
-Pues no los vi allá abajo y quise subir con ustedes, algún problema?
-No… verdad que no señor Potter? – Ron lo miró significativamente, y Harry se encogió de hombros – a Harry le llegó esto, y no sabemos qué dice…
-Cuál es el emisor?
Hola! Me extrañabas?
Demonio de pesadilla! Qué haces tú aquí?
Cómo que qué hago aquí? Qué pregunta es esa? Estoy siempre aquí!
Pero apareces cuando te da la gana!
Cuando me necesitas…
-Cómo es eso de "voy en camino a brindar luz en tu sendero. He sido expulsada por defenderte, ahora no tienes remedio que aceptarme, de no ser así, mi hermana ayudará a tu contrincante y te verás en una guerra imposible de ganar. No te separes del Guardián y del Líder". – preguntó Hermione, mirando directamente a Harry, el cual parecía ligeramente contrariado.
-Ah? Y qué voy a saber yo? No sé cuál es el emisor…
-Quienes son "El Líder" y "El Guardián"? – preguntó a su vez Ron, sorprendido y mirando a Hermione – y cómo es que tradujiste eso en tan poco tiempo?
-Está en élfico rúnico. Por eso lo entiendo, lo enseñaron a principios de sexto. – hermione dijo eso con auto suficiencia, y ron dejó a sus ojos rodar – porqué tienes esa cara?
Contesta que pareces retrasado
Fuera de aquí!
Qué no te extraña esa carta?
Ni siquiera me dejaste oír lo que decía! Fuera, FUERA!
Qué mal humor! Porqué te estorbo tanto?
-Pues porque eres un fastidio! – gritó Harry, exasperado, y Ron y Hermione quedaron helados.
-Cómo que es un fastidio? Harry qué te pasa! – le espetó Ron, y los ojos de Hermione se cristalizaron con tanta sinceridad.
-No hacía falta que lo dijeras de esa forma – Hermione soltó la carta y salió de la habitación. Harry no entendía nada.
-Qué se supone que le dije?
-Harry, le dijiste que era un fastidio, podrías explicarme porqué demonios le dijiste eso a Hermione? Y en ese tono? – Ron parecía dispuesto a golpearlo dolorosamente.
-Eso no era con ella! Agh! No entenderías, Hermione! – Harry corrió hasta la puerta, y vio a Hermione en las escaleras – ya subo. – se acercó a ella y puso una mano en su hombro – oye… lo de fastidiosa…
-No hacía falta que fueras tan grosero. De un tiempo para acá has estado extrañísimo conmigo, pero no pensé que fuera por "fastidiosa"
-No… no me refería a ti. Es difícil de explicar… - Harry parecía apenado, y Hermione se le quedó viendo directamente a los ojos. Segundos de tensión… respiración entrecortada… – No me mires así que se me hace más difícil. Ya te dije que todo está bien… y qué más?
-Estaría bien que me dijeses qué es lo que tanto te molesta de mí.
-De ti?
-Sí, de mí… - Hermione miró hacia el principio de los peldaños, y notó que los hermanos Creevey y Dean eran agarrados de una forma impulsiva y grotesca por parte de Ginny, la cual sonreía disimuladamente hacia los chicos y luego les gritaba algo in - entendible. Hermione sonrió y Harry arqueó una ceja – Ginny tiene más de un mes intentando que hable contigo, sabes?
-Ah si? – Harry se desordenó el cabello de forma nerviosa, y por no saber qué hacer exactamente, optó por sentarse al lado de Hermione – pues… ha hecho lo mismo conmigo…
-Y qué te ha dicho?
-Nada fuera de lo común… que estás bien… y que últimamente te la pasas de más con el imbécil de Malfoy.
-Lo sabía. Pero quiero que sepas que no los dejaré de apreciar por él, ni a Ron ni a ti.
-Yo jamás he dicho eso! – chilló Harry, negando con la cabeza y respirando profundo. Se supone que tengo que ser frío, no este saco de nervios en la que estoy convertido justo ahora.
Exactamente!
Agh! Cómo te odio!
-Lo ves? Por culpa de esta vocecita es que te he gritado allí arriba! – Harry se golpeó compulsivamente la frente - pero tu no tienes nada que ver, eso era lo que tenía que decirte – especificó Harry, teniendo una cancha de insultos dentro de sí. Se puso de pie y se sacudió – Vamos arriba, busquemos a ron y tratemos de olvidarlo todo, por lo menos hoy – lo ves? Así está mejor… actúa con naturalidad…
-Eso era todo lo que tenías que decirme? Pensé que hablarías de otra cosa…
-Como qué?
-Como Malfoy, por ejemplo.
-Es decisión tuya si le hablas o no. Yo no tengo derecho a meterme, después de todo, soy solo tu amigo – solo tu amigo… solo tu amigo… definitivamente tendré que tomar unas cuantas terapias… preferiría matarme ahora mismo con Voldemort…
-De qué vocecita hablas? – Reflexionó Hermione, aceptando la mano del chico.
-De una que sí que es fastidiosa y no me deja a sol ni a sombra…
-Conciencia
-Cómo?
-Prefiero llamarle así que vocecita – Hermione sonrió, tapándose la boca, y subió antes que el chico.
-Así que ese es su cochino nombre. Demonios, pensé que solo a mí me molestaba…
-Nada que ver, si no la tuvieses estaría realmente preocupada, vamos, que tenemos que descubrir quién te envió esa carta… - Hermione agarró de la mano a Harry, y éste, un poco sorprendido, se dejó llevar…
Aquí empezamos, ya verás dentro de unos meses…
Cállate…
Iba a decir que su relación sería como antes… mal pensado…
Es diferente ser mal pensado a ser mal expresado, idiota, ya déjame en paz.
Imposible…
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-OSEA QUE POR HACER MI PAPEL TENGO QUE IRME! JA! VAYA CINISMO! – Gritó una chica, roja de la ira.
-Escucha… no es eso. Es que nuestras normas son muy explícitas, y no estabas en derecho a huir durante tanto tiempo y estar a su lado, acompañándolo…
-Yo no huí! Hice lo que toda guardiana debe hacer!
-No.
-Pero ella también está con Meltho! No es justo! Porqué a ella sí se le permite y no a mi! Somos la misma!
-Ella solicitó nuestro permiso. Además, no tomó plumas ni magia prohibida sin autorización.
-Yo no hice tal cosa!
-La tomaste y no avisaste
-Les he dicho un millón de veces que dejé encargado a Chry!
-Él murió la semana pasada.
-Ese no es mi asunto! Regreso y me encuentro con que soy expulsada! Justo cuando más necesita mi ayuda!
-La profecía debe ser cumplida, y al final, ni tu ni Nagini deben intervenir
-Pero no es justo! – Repitió ella – solo fueron 38 plumas! De millones! De millones de millones encerradas! Solo fue una bolsa! Una bolsa de millones de bolsas! Solo fue lo necesario para llegar con él sin ser reconocida!
-Fue una intromisión en su destino.
-No lo fue! Él necesitaba una lechuza y eso fue lo que le di!
-Hedwig!
-No me diga que no estoy en lo cierto alteza! No lo haga! Porque sabe perfectamente que sí lo estoy!
-Serás la próxima reina de este lugar, mantén la compostura.
-No mantendré un demonio! Está bien! Si lo quieren de esa forma, de esa forma se hará! Pero no quiero quejas! Cuando Nagini venga lloriqueando porque resulta que Meltho no aceptó!
-Dudo mucho que Kenneth acepte.
-Pero no es cuestión de que acepte! Es la única forma de salir victorioso!
-No se trata de una victoria! Se trata de llevar la paz a su mundo y al nuestro! Y si a esta edad, cuando aún eres considerada una adolescente como él en su mundo, no lo has entendido, no permitiremos que te marches de aquí!.
Una docena de rayos azules eléctricos dieron contra una puerta de metal y encerraron en cuestión de segundos a una chica morena con alas nacientes en el final de su espalda.
-NO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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Harry Potter despertó agitado. Entre cervezas de mantequilla, escobas que lo golpeaban con fuerza y un grito de mujer que le reventó los tímpanos, tuvo que ponerse erguido para no sentir que explotaba. Qué significaba todo eso? Hedwig… dónde estaba su lechuza?.
Miró con descuido hacia la ventana, que yacía con calma, abierta, dejando que una brisa gélida se colase hacia adentro, desordenando un poco más sus cabellos.
-Estás delirando señor Potter… - aún podía recordar de dónde había sacado el señor Potter, solo que en ese momento no le apetecía regresar tan atrás…
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-Calma amada mía… calma… - susurraba con cariño Voldemort a Nagini, la cual, entre sus piernas, siseaba con "amor" a su "amo" – pronto sabrá tu paladar degustar la sangre de Potter, sé que ambos estamos impacientes, pero antes necesito saber cuál es tu conexión con mi profecía, porque parece que tu llegada a mí no fue solo por un hermoso y maravilloso regalo…
…………………………………………. Flash Back ………………………………………….
-Tom! – gritó una niña de unos nueve años, al hallarse en un acantilado – regrésanos ahora mismo al orfanato! No me gusta este lugar!
-Pero Melisa! Me pediste que se sacara de allí y te llevase a un lugar hermoso! – le contestó el chico, de unos diez años, con la malicia brillándole en los ojos.
-Madame Rebeca se molestará y todo será tu culpa! De regreso! Estoy muerta de miedo!
-Conmigo no te pasará nada! Estás más que segura!
-Ah!!!!!!!!!!!! – gritó la chica, y la cara del joven Tom brilló aún más, al ver que en las piernas de la niña se enredaba una pequeña víbora de un verde botella atrayente. – TOM! AYÚDAME!
-Tan solo espera que llegue allá! No te preocupes! No te hará daño!
-Lo sé!
-No me refería a ti… - le contestó a la niña en lo que llegó. Tomó con cuidado a la serpiente y la miró directamente a los ojos… - Hola Nagini, hacía tiempo que habías anunciado tu regreso, porqué has tardando tanto?
-Conoces a este animalejo? – preguntó la niña, molesta por la reacción de su compañero.
-Nunca más insultarás a Nagini, verdad que no? – le espetó, acercándole los pequeños pero afilados colmillos de la serpiente a la chica, la cual quedó estática al sentir el filo en su brazo derecho – es una falta de respeto, y sabes que odio la mala educación.
-Eres malo Tom, muy malo…
-Gracias… vamos Nagini, tenemos mucho de qué hablar…
……………………………………………… Fin Flash Back …………………………………………..
Los ojos del señor oscuro seguían brillando con malicia, la misma que tiempo atrás había asustado a la pequeña Melisa, y la misma que hacía que sus plebeyos temblasen de terror solo al oír el canto de su túnica.
Un movimiento de varita seguido con una ligera mueca por parte de su muñeca hizo que una copa de martini apareciera entre sus dedos. La posó al lado de su ferviente serpiente, y luego convocó una para sí.
-Meltho… quién demonios es Meltho, cariño… quién? – se preguntaba, al tiempo que dejaba deslizar el líquido hacia sus blanquecinos labios y sonreía, sin una razón aparente.
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Harry no sabía si gritar o echarse a reír. Llevaban más de una hora esperando y Draco Malfoy no hacía acto de aparición. Había pedido a Ginny que lo acompañase en esa ocasión, puesto que no tenía nada que hacer y estar allí, solo, con ellos dos, en ese plan, era simplemente misión imposible.
-Entonces no sé qué demonios fue lo que hizo, pero el caso es que Michael se quedó como una estatua. Deberías haber visto su cara, el pobre Neville estuvo todo el día escondido de mí. No entiendo porqué no entiende que lo amo… deberías explicarme eso – le comentaba la pelirroja, al tiempo que estaba cómodamente recostada en sus piernas.
-Pues tendría que preguntarle, aunque está empeñado en decirme que es por mi, que todo lo que sientes hacia él es por mi, de mi, para mi… a veces es asfixiante…
-Tendrían que hablar con él, si estuviese en una posición semejante, pensaría lo mismo – agregó Hermione, terminando de completar su redacción para Encantamientos. Todavía estaban en el encantamiento fidelius y pasaban al perfeccionamiento del hechizo esclarecedor.
-Herms… vamos, tu sabes tanto como yo que Neville lo que tiene es… Hedwig! – gritó Ginny, al ver que la lechuza blanquecina de Harry se estrellaba contra el piano ya adaptado, y tras de ella, un sorprendido Draco Malfoy entraba en escena.
-Malfoy! – Harry, sin pensárselo dos veces, se puso de pie y en menos tiempo de lo que tardaría diciendo "idiota" puso su varita en la garganta de la serpiente – qué rayos le has hecho a mi lechuza! – le gritó, y Malfoy tenía cara de "imbécil de qué hablas?" – Hedwig! – corrió hasta su mascota y la tomó en brazos. Notó que estaba toda ensangrentada y que una de sus alas tenía un color azulado repugnante – qué le has hecho!
-Potter, yo no he tocado a tu gallina. Déjame en paz. – Caminó hasta Hermione e hizo una reverencia leve – discúlpame por tardar, es que los entrenamientos de…
-Quidditch, no sigas. Ese parece el pan nuestro de todos los chicos. Al punto, tenemos solo una hora para actuar, puesto que son las 9 menos cuarto…
-Entonces nos quedan 15 minutos.
-Somos de séptimo todos, excepto ginny, que creo que…
-No me iré de aquí – afirmó, y Harry, sin decir nada, salió, directo a la casa de Hagrid, dispuesto a tumbar la puerta si era necesario. La mirada reprobatoria que Hermione dirigió a Ginny en ese momento fue de poema
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Harry Potter caminaba con prisa. Con su lechuza en manos, y sintiendo un extraño palpitar dentro de sí, cruzaba pasillos y subía escalones (o los bajaba) casi sin percatarse de ello. Luego, la luz, allí estaba: ENFERMERÍA
Tocó la puerta con tanta fuerza que pensó que se debió haberse lastimado unas dos horas más tarde, pero en ese preciso momento, no le importó. Tocó desesperado, y luego de unos cinco minutos, una enfadada Poppy Pomfrey abrió, con sendo ceño en la cara
-Se puede saber porqué demonios intentas derribar la puerta? Qué olvidaste que aquí hay enfermos?
-Es mi lechuza – dijo sin tantos tapujos – está gravemente herida, y la profesora Glubby dice que no puede hacer mucho, puesto que las heridas son demasiado fuertes, y que solo usted o Dumbledore podrían hacerla sanar – explicó, y mostró a una inconsciente Hedwig, que parecía descansar en sus brazos, a la ceñuda enfermera.
-Tendrás que quedarte si de verdad la aprecias tanto. Hay que aplicarle hechizos aturdidores para que no se despierte con tanto dolor, y si despierta y no ve a su dueño, querrá sacarme los ojos, tengo experiencia – abrió la puerta y pidió con una mirada que guardara silencio, ante lo cual el ojiverde asintió – puedes ir a buscar lo que necesites, no estará consciente de nuevo sino en unos 15 minutos – le comentó, pero Harry negó con la mirada – está bien, es decisión tuya, me la permites por favor?, y disculpa la agresividad.
-La entiendo, pero entiéndame usted a mi – le dio Harry por contestación, sentándose en la cama en la que habían posado a Hedwig – cuánto tiempo estará aquí?
-Para mañana en la tarde estará perfecta, pero… - la mujer miraba reprobatoriamente las alas de Hedwig, que parecían de verdad maltratadas – qué rayos le obligas a hacer a tu lechuza?
-Nada. Siempre es libre de volar…
-Entonces debe tener alguien que la molesta, porque estas cicatrices no son normales – explicó pausadamente, mostrándole a Harry unas feas cicatrices en el nacimiento de las alas primarias y secundarias de su lechuza – y nada fáciles de eliminar, tomando en cuenta que es un animal.
-Hedwig no es solo una lechuza – reprochó Harry, y si en ese momento hubiese estado más pendiente del sonido de su mascota, hubiera notado el débil gorgojeo que salió de ella.
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-Dices que todavía no llega? – preguntó Ron, con el pijama casi por las rodillas y mirando directamente a Hermione. Eran las seis menos cuarto, y luego del respectivo repertorio de insultos a Hermione por despertarlo tan temprano, el pelirrojo se hallaba tomando café.
-No. No he querido ir a buscarlo por Filch. A esta hora sabes que ronda nuestro piso…
-Squib asqueroso – rugió el león, y Hermione lo fulminó con la mirada – no es porque sea un squib que lo odio! Es que es un squib que nos odia por no ser squibs como él, y en vez de ocuparse de aprender, está todo el tiempo molestándonos, con la zancadilla al hombro!
-No, silencio. – Pidió Hermione, creyendo escuchar unos pasos apurados – alguien viene…
-A esta hora?
-Ron… - repitió Hermione, al tiempo que el cuadro de la señora gorda diera paso a una agitada Ginny Weasley (claro, la Señora Gorda replicó hasta decir basta por despertarla a esa hora)
-Vieja del demonio! No vuelva a hacer eso! – le gruñó la hermana menor de Ron a la señora Gorda, quien bufó y cerró la entrada – qué hacen ustedes despiertos?
-Qué? Esa no es la pregunta! La pregunta es qué rayos estabas haciendo tu fuera de la sala común a esta hora! Un momento… no dormiste aquí?! – Ron dejó que su taza cayese al piso y manchara la alfombra de un marrón asqueroso – dónde pasaste la noche Ginny Weasley?!
-Quién te hace pensar que no dormí aquí? – Ginny apoyó sus manos en las caderas, y Hermione la miraba fijamente – ni lo intentes Hermione, ya sé que lo intentas hacer. Con tu miradita de anoche me basta. Pensaba deciros qué acabo de descubrir, pero como la pareja mágica no hace otra cosa que pensar mal de mí, esta pecadora va a acostarse, que bien agitada que estuvo la nochecita! – sin dar más explicaciones se fue dando zancadas hacia su habitación, y las orejas de ron estaban que explotaban.
-Qué se ha creído, no, qué te has creído! Regresa aquí mismo y explícate! – exigió al viento, mirando, iracundo, a Hermione – y qué pasó anoche?
-La corrí del salón de los menesteres para evitar que Filch la reprendiera por andar fuera de la sala común luego de las nueve. Juré que estaba aquí, jamás pensé… - la nota de culpabilidad en su voz era brillante.
-La corriste? – los ojos del Weasley chispearon – no recuerdas…
-Es que no pensé que no regresaría aquí… ya me esperaba que estuviese molesta, pero… porqué no pasó la noche aquí?
-LA CORRISTE! TE QUEDASTE SOLA CON MALFOY?
-Ese es el punto Ron? Que me haya quedado sola con Malfoy después que harry saliera como alma que lleva el mismísimo Voldemort con Hedwig en brazos?
-Si! ESE ES EL PUNTO!
-Me parece que no estás puntualizando bien. Voy a hablar con Ginny – le dijo, tragándose la ira que en ese momento circulaba por su sangre – y a ver si así o entiendes – cerró los ojos, y cuando los abrió, flechas preparadas y apuntando estaban en ellos - YO NO TENGO NADA CON DRACO MALFOY! – Otro herido más para la "guerra de Vietnam" que no fue otra cosa que pelea de varitas. Su voz bien que especificó, y subió las escaleras de la misma manera que ginny lo había hecho minutos atrás. En ese momento, Lavender bajaba con una cara de sueño única. Miró la cara contraída de Ron.
-Buenos días, qué…
-AGH! MUJERES! TODO MUJERES! – Gritó, explotó, y salió de la sala común, dejando a una muy nula Lavender Brown.
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-Porqué luces tan preocupada, Gea? – preguntó el hombre largo de expresión recia. – lo sentiste?
-Si. Tanto Hedwig como Nagini fueron heridas gravemente. Se los dije, si una es herida, la otra lo sentirá…
-Pero se empeñan en oponerse la una a la otra.
-Tal como los padres de Meltho y Kenneth, siendo hijos de una misma madre…
-Tenemos que reestablecer el equilibro perdido.
-No hace falta me lo digas. Lo conozco, su intención no ha de dar frutos. Prepara a los aliados, es hora de que estas dos hermanas comprendan que su papel en el mundo mágico, más allá de hacer compañía a sus protegidos, es precisamente ese, protegerlos.
Un resplandeciente rayo de luna entró en una sala circular de unos ocho metros de largo por unos 50 de ancho. Dos personas de elevada estatura y vestimentas blancas caminaron en direcciones opuestas.
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-Qué se ha creído! Definitivamente… - Zabinni despotricaba de manera magistral frente al espejo de su habitación. Cuándo repugnaba a Draco Malfoy. Si él no existiese, su amor lo miraría más allá de la nariz, más que "el idiota con idealismos de ser un Malfoy". Es que si no se hubiese atravesado ese mal parido día, todo sería perfecto (n/a: Disculpen la mala expresión mal parido, es que es un muy, muy mal día. Ya lo verán. Y gracias a ese día, muchas cosas en esta historia tendrán explicación , o por lo menos eso intentaré o.O?). Si no fuese por ese choque, por la entrada idiota a ese mundo que desconocía, todo hubiese sido perfecto. Si se hubiese enterado un año más tarde, como todos los niños que entraban a aquella institución mágica, quizá no hubiese caído y en ese momento una carta negra dirigida a él no estaría temblando en sus manos, un poco sudorosas de la rabia.
…………………………….……. Flash Back …………………………………….
-Draco! Draco! Espérame! – gritaba una muy divertida Pansy, con su cabello negro hasta la cintura y los ojos azules que impactaban a cualquier idiota con menos de 13 años encima. Un molesto chico rubio, de unos 10 años, caminaba de prisa, fúrico por no saber dónde se había metido exactamente su padre y haberlo desprovisto de la seguridad que la magia le brindaba – Draco!
-Déjame en paz Pansy! Qué no entiendes que estoy buscando a mi papá? Porqué tienes que andar todo el día conmigo! – se quejó, y se paró, por unos segundos, embelesado, frente a una panadería –muggle-, mirando un pastel de fresas gigante – muévete! Si nos quedamos mucho tiempo aquí capaz que nos perdemos!
-Bah! Contigo me quedo donde sea – le indicó la niña, y el niño rodó los ojos.
-Cállate, no soporto que me digas esas cosas. No entiendo porqué tu papá insiste en que estés conmigo!
-Porque nos vamos a casar! – le chilló la chiquilla, sin caber dentro de sí por estar con la primera ilusión de la niñez. Lo abrazó y el niño vio doble de la rabia.
-Suéltame ahora mismo! – le bramó, y la chiquilla, triste, lo soltó, y se quedó estática – no quiero, óyeme bien, NO QUIERO, verte más nunca en mi vida, está claro? NO QUIERO! VETE! – le gritó con un timbre de voz envidiable a los antiguos cazadores de voces masculinas infantiles francesas. De la nada, la chica desapareció de su vista, y el rubio se echó a reír – lo ves? Así está mucho mejor, ahora… dónde rayos estoy? – se preguntó a sí mismo, con miedo. – Pansy…?
…
-Auch! – dijo un niño moreno, al sentir que alguien caía encima de él y le hacía derramar unos huevos que había comprado por mandado – quién eres tu? – le preguntó, al ver que era una chica. La chica más bella que jamás se había encontrado, a decir verdad.
-Déjame! – fue la inmediata respuesta, y se alzó, llena de tierra – suéltame! – le chilló, cuando el moreno intentó ayudarla a sostenerse en pie – juro que voy a matarlo!.
-A quién vas a matar?, bueno, quién va a ser tu segunda víctima? – preguntó con sorna, y Pansy miró al moreno como a una cucaracha – qué? Has matado a mis huevos – señaló el suelo, y sonrió – Me llamo Blaise Zabinni, soy hijo de uno de los mayores empresarios de aquí de Londres. Me dirás como te llamas o irás a matar más huevos?
-Huevos… de qué hablas! Yo solo quiero encontrar a Draco y matarlo! – le explicó, con los ojos llenos de lágrimas. El chico llamado Blaise sacó de su chaqueta un pañuelo y se lo entregó – para qué…?
-Tienes la cara sucia – dijo, divertido, con algo de sonrojo en los pómulos – mi madre ha dicho que cuando una dama tenga necesidad de mi pañuelo, se lo ofrezca sin tanto pensar – el niño se explicó con sencillez, y luego sonrió.
-Porqué… eres un muggle? – preguntó de repente la chica con asco, tirando el pañuelo.
-No… no soy un muggle, pero tengo familiares que lo son, qué tiene de malo? – preguntó con inocencia el chico, y Pansy se echó a reír
-Que qué tiene de malo? Estás loco! – le espetó, y cogió el pañuelo, lanzándoselo en la cara.
-Eres una mal educada. Te apuesto que un muggle, una niña cualquiera, es más educada, y bonita, que tu – fue la respuesta del chiquillo, tomó su pañuelo, se dio media vuelta y empezó a andar.
-Te vas a atrever a dejarme sola? – inquirió la niña, desafiante.
-Pues estabas sola, caíste en mis huevos, los partiste, me dices loco, me voy, te quedas solo de nuevo. Considéralo un pequeño flash en tu vida – este niño parece muy maduro… solo Draco me habla así pensó Pansy, y se fue tras el chico.
-Oye! Pero… yo no quiero quedarme sola con tanto muggle.
-Ellos no te van a herir
-Pero son asquerosos.
-Y qué tiene?
-Que son asquerosos, mi padre siempre ha dicho que son la escoria humana, y yo también lo creo.
-Crees todo lo que dice tu padre?
-Por supuesto! – rezongó la chica, erguida de orgullo
-Bah, con razón eres así. Tu padre es Joseph Parkinson?
-Si! Ese mismo!
-Qué bien. Mi padre es Albert Zabinni. Ahora, adiós.
-Albert Zabinni? – la niña pareció recordar algo – es amigo de mi padre! Siempre están…
-Juntos. Lo sé, tu padre vive más en mi casa que en la tuya
-Cómo es que…
-No nos conocíamos? Simple, casi nunca he estado en casa.
-Porqué?
-No puedes quedarte callada verdad? – el niño sonrió de nuevo, y esta vez Pansy compartió la sonrisa.
-Mi madre me ha enseñado a ser conversadora y simpática
-Eres de todo menos simpática, mis pobres huevos…
-Oye!
-Y ahora qué?
-Vas a tu casa?
-Si, porqué?
-Porque me gustaría ir, ya que mi Draco…
-Tu Draco? Draco Malfoy? El Hijo de Lucius Malfoy?
-Aja – la chica estaba cada vez más complacida. Aquél no era un chico común… aunque su color no era del todo convenible…
-A pues míralo allí parado. Pensé que hablabas de otro Draco.
-Conoces a otro Draco? Draco! Dónde está? – reaccionó, y Blaise señaló una esquina. Allí, con cara de perro, estaba Draco Malfoy, tan sucio como Pansy – Draco! Dónde estabas! – se echó a correr y no sintió cuando un auto – muggle – a toda velocidad pasaba…
…………………………………………. Fin Flash Back………………………………………
Era más que suficiente. Con lo demás, lo que seguía, su momento de salvarla, el momento en el que él se llevó la gloria, en el que ella le agradeció y olvidó que iría a su casa… No más. Miró la carta que estaba un poco húmeda ya, pero no podía dejar de pensar en eso. No podía sacársela de la cabeza. Por ella estaba en eso, por sacarla de allí, por conocerla como lo hacía, por más que ella lo negase. Para evitar un sufrimiento caótico cuando él la dejase, y de ser posible, estar allí, arriesgándose, solo por ella…
"Querido Blaise:
Tu padre ha hablado con el Lord. Quiere informarte que entrarás en sus filas, junto con nuestros amados Draco y Pansy, el mes que viene. Te preguntas, de seguro, porqué ha sido adelantada la fecha. Es de fácil comprensión: Necesita aliados dentro de Hogwarts, ya que los poco que tiene suelen ser… poco eficientes. Sin más que decirte, y con amor.
Mamá."
El mes que viene. Esa frase no se le saldría jamás de la mente. El mes que viene haría algo sumamente idiota, marcaría su cuerpo, por alguien que seguramente le daría crédito a otro, daría la media vuelta y lo dejaría lleno de preguntas y dudas, cual una vez en su niñez, un día de julio…
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-Qué ocurrió? – preguntó Ron a Hermione, al ver la marcada expresión de preocupación que había puesto, después de deslizar su mirada por una carta oficial de la orden (para nadie era un secreto su existencia, inclusive les habían pedido – alumnos de 1ero hasta séptimo – formar parte de ella…), al tiempo que ingería huevos revueltos con pan.
-Esto es grave Ron… aquí dice que Tonks fue atacada y está internada de gravedad en San Mungo. – le mostró el profeta al pelirrojo, el cual dejó que sus ojos mostrasen su sorpresa, al tiempo que Luna se sentaba en su mesa, al lado izquierdo de él.
-Buenos días – saludó, son la voz risueña que la caracterizaba, y al ver la expresión de los chicos, se enserió un poco – qué os ocurre?
-Atacaron a Tonks – fue la inmediata respuesta de Hermione – cerca de la orden. Aquí dice que estaba a unas tres cuadras de allí… HARRY! – llamó, cuando vio una cabellera en desorden acercarse a la mesa de los leones.
-Mira! Qué es lo que trae en las manos? – se extrañó luna, mientras unos acaramelados (y desconectados… y fijamente observados) Ginny y Neville se sentaban a comer.
-Buenas – sonrió Neville – Ron, desde cuando Harry recibe correo de lechuzas negras? – quiso saber, sorbiendo un poco de jugo de calabaza, al igual que su novia.
-Negras?
-Llamabas Hermione? – Harry, absorto y ligeramente contraído, tomó asiento -Ron… necesitamos hablar, los tres. Lo que me llegó hace poco sigue… les explico… - no era cómodo insinuar que necesitaba estar a solas con ellos, pero…
-Tonks está en el hospital – informó Ron, sin tantos adornos. Ginny dejó deslizar su tenedor y Neville palideció – y Remus está con ella, o por lo menos eso dice – señaló el periódico, y pareció quedar en blanco unos segundos – y se suponía que hermione estaba aquí… - buscó con la mirada y vio que hermione sacudía con fiereza su pierna derecha, en la salida del gran comedor – entendido! – gritó, y tomó a Harry por la túnica – disculpen chicos, vámonos – le indicó al ojiverde, el cual asintió. Es que esto pasa todo junto? Primero esto de que no es solo aquí, y ahora, lo de Tonks y remus… díganme que Malfoy se volvió candy candy y ahí sí que RIP con el señor potter… qué demonios tendré que ver con el tal Shyniu, suponiendo que sea chico?
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-Si seguimos así para cuando lleguen las festividades de nuestra graduación solo seremos tres. Este idiota empieza a enfermarme – declaró Hermione, con una clara muestra de furia, sus labios apretados lo develaban todo. Ron se sacudía el cabello y Harry caminaba de un lado al otro.
El trío mágico estaba en una habitación del tercer piso. Era el salón en el que el ojiverde y la castaña practicaban, salón que se habían negado en compartir con Ron. Egoísmo? No. Zona de batalla? Pues claro!. En ese momento, Hermione estaba sentada, Ron acostado con la vista en el techo y harry, como mencionado atrás, caminando de un lado a otro.
-No podemos permitir que you who know siga en esto…
-Voldemort – rectificó Hermione, impaciente.
-Eso mismo, Voldy – corrigió Ron, y siguió – no me preocupa tanto la graduación como el hecho de que haya atacado cerca de la orden…
-Estás insinuando que no me importa eso? – los ojos de hermione chispearon y ron se contrajo un poco.
-No dije eso…
-No estamos para discusiones. Si esto es alarmante, a ver qué tal es esto – Harry desdobló lo que aparentemente era lo que leía cuando entró en el gran comedor – "Las cosas han cambiado. He hurtado verdades ocultas, y el Actor representa un peligro mayor al de Meltho en estos momentos de tu vida. Su dolor y mucha impaciencia lo llevarán a cometer errores. Te suplico que esta vez me escuches. Estaré en lo que llaman 'salón de los menesteres' esta noche, luego de las 12, contraseña "una linda butaca iluminada", tres veces. Ve solo o con el Líder, no me molesta. Es tu decisión llevar o no a El Actor. Por ningún motivo olvides a Kenneth, o el Guardián, que es lo mismo. No te sorprendas, por lo menos no de una forma tan visible. Cuídate porque no puedo hacerlo todo el tiempo por ti.". – Harry tomó aire y miró los rostros de sus amigos. Ron parecía enormemente confuso y Hermione tenía el ceño terriblemente fruncido. – qué les parece? De locos o una verdadera carta?
-Pues… - no hizo falta ser adivino como para saber que Hermione había utilizado el encantamiento convocador con la carta (n/a: exacto, hasta yo lo supe ;p), la iluminó unos segundos y luego la pasó a Ron – es notorio que no tiene ninguna maldición…
-Si, de eso me encargué… por algo sigo en pie, ah! Y gracias por lo de imbécil – acotó Harry, y Ron se puso en pie. Bueno, ese era su objetivo, porque quedó agachado.
-Esta carta, bueno, esta y la otra, me parecen basura. Qué tal que sea una o unas chicas que lo que quieren es hacerte una violación en masa o algo familiar? – lanzó, y Hermione rodó los ojos, aunque el comentario de Harry la hizo sonrojarse un poco.
-No quise decir eso – aclaró – pero es lógico que me preocupe… con respecto a tu teoría Ron, no lo creo, tomando en cuenta que no sabemos quienes son las personas a las que se refieren…
-He pensado que las cartas podrían estar erradas, pero es que la dirección es demasiado obvia…
-Qué tal si preguntamos a mamá desde cuando los inferi caminan libremente por Grimmauld Place? – inquirió Ron, como quien no quiere la cosa, y Hermione asintió. – Gracias Dios por hacer que estos cabezotas me oigan…
-No seas cínico que para cabezota tú. Pero lo que me preocupa es… desde cuando Voldemort ha conseguido que los inferi paseen así por así sin ser detectados? Y otra cosa, si Tonks está mal herida y Remus también, quién cuidará de Harry aquí?
-Yo estoy lo bastante grandecito como para cuidarme yo solo, gracias – acotó Harry, y hermione rodó los ojos – es verdad!
-Yo no me refiero a eso… Malfoy! Qué le pasó! – un draco malfoy pálido y visiblemente maltratado entraba al salón. No le interesaba nada, solo olvidar lo que acababa de ver, en su mente, y que estaba seguro de compartir, por más que lo negase, con Weasley.
-Weasley… - susurró el rubio, y pareció quedar en blanco, con las gotas de sudor perlando su frente…
……………………………………………………. Flash Back …………………………………………………….
-Si sigues mirando de esa forma tan compulsiva a Weasley te juro que la mataré – resopló Pansy en su oído, al tiempo que Zabinni sonreía.
-Ese no es tu asunto, puedo ver a quien quiera cuando y como quiera, está claro? – hielo. Témpano. Ráfaga. Todo en una sola mirada.
-Porqué rayos me odias tanto? – preguntó Pansy, un poco hastiada.
-No te odio, solo que a veces me asfixias con tanta melcochera digna de Blaise, que desde que tengo memoria se babea por ti. Con permiso… - Draco rodó su silla y salió del Gran Comedor a zancadas. Cuando estaba a una distancia considerable, y luego de asegurarse que estaba solo, respiró profundo. – qué rayos te está pasando? Empiezas a enfermarme…
Tu me enfermas, deja de negar mi existencia!
Silencio, un malfoy no puede darse el lujo de estar sintiendo esta ridiculez, menos por una chiquilla como la menor de los limpia suelos.
Pero sabes perfectamente que Granger…
Granger es un tema aparte. No la menciones si de verdad aprecias tu vida.
Como quieras, pero debes concordar que es lo mejor…
Si terminas con "lo que le ha pasado en la vida" juro que te mataré. Ya te dije que un Malfoy no puede darse el lujo de pensar en tantas banalidades!
Pero ella es más que una banalidad…
Ella es como Sofía, es por eso que…
Sofía… volvemos a las andadas. Podrías olvidarle ya? Me enfermas…
De nuevo la frase…
Debes hacerlo!
-Y en qué idioma se supone que te diga que es imposible! – gritó, fuera de sí, y sintió un vahído que lo hizo ver en blanco. Una carta. Llamas. La misma carta. Un palacio en llamas. Una lechuza. Una serpiente. El palacio en llamas. Un grito desgarrador. Sus lágrimas. El suelo, un destello rojizo… una voz que siempre reconocería…
-Malfoy! – gritó Ginny, al ver que un sudoroso y pálido Draco Malfoy descendía lentamente por las escaleras, y parecía perder el control – Aresto momentum! – gritó la pelirroja, y el cuerpo de malfoy levitó por unos segundos, solo para caer estrepitosamente en el suelo. – Demonios! Nunca le agarraré el truco! – bajó rápidamente y le tomó por el brazo, y sintió como si un témpano de hielo le escociera las llamas. Ella, inexplicablemente, también había caído en una especie de pesadilla en lo que todo era niebla, gritos, llamas y un palacio custodiado por la imposible – de – no – reconocer hedwig…
……………………………………………… fin flash back ………………………………………
-Dónde está… yo la vi… - balbuceaba el rubio, al tiempo que se dejaba caer en los brazos de Hermione, la cual había acudido ante el grito de Harry.
-Draco… - susurró Hermione, al tiempo que el chico se dejó reposar en sus brazos, y Harry y Ron quedaban nulos. El príncipe de las serpientes parecía exhausto, y Harry se le quedó viendo.
-Esto no es normal Hermione. De quién hablaba, de Ginny? Es la única weasley a la que podía referirse, solo quedan ella y Ron aquí…
-Si este engendro le hizo algo a mi hermana lo mato! – gritó Ron, y salió disparado de la habitación.
-Vamos, hay que llevar a este saco de papas a la enfermería – comentó Harry, haciendo ademán de cargar a Malfoy, pero hermione se lo impidió. – qué ocurre? Porqué no dejas que me le acerque?
-Porque lo conozco. Trae a la señora pomfrey, por favor.
-Lo conoces? – Harry no daba creencia a lo que oía, y de nuevo el instinto animal que creía tener dominado se le fue hasta la cien. Respiró profundo – es un Malfoy, si está inconsciente, no se opondrá a ser ayudado.
-Y yo soy una granger, y sé que no podría mentirle al decirle que tú, la persona que… digamos no aprecia del todo, fue el que lo salvó
-Eso le daría una lección!
-Lección de qué? Esto no se trata de que aprenda algo! Sino de asegurarnos de que no lo haya ocurrido nada extraño!
-No entiendo porqué lo defiendes tanto! no olvides quien es!
-Y tu no olvides quien soy yo! Ve por madame pomfrey!
-Agh! – Harry se sostuvo un momento en las paredes, la cicatriz había ardido de una forma peculiar y había causado que toda la frente le escociera.
-Qué te pasó? La cicatriz…?
-No importa, Granger. Ya mismo voy por madame pomfrey – escupió, y salió del salón dando tumbos.
Qué significaba aquello? Tenía casi un año sin sentir nada, se suponía que Voldemort ya sabía contrarrestar ese efecto, que él no sentiría más su rabia, o su euforia, y en ese momento, se había percatado de una forma tan palpable que inclusive parecía hecha adrede. Estaba feliz. No cabía en sí de regocijo…
-Señora Pomfrey – susurró el ojiverde, cuando llegó sudando a la enfermería – es necesario que me acompañes, hay un alumno… Ron? Qué haces… Ginny? – dos cabelleras del color del fuego llamaron su atención. Una estaba regada en una almohada, y la otra le susurraba.
-Sí… la encontré tirada en las escaleras cerca del salón. Es extraño. Parece no reconocerme pero dice mi nombre, el tuyo y el de Malfoy una y otra vez. – la voz de su amigo temblaba de una manera desesperante, y por unos segundos a Harry se le olvidó por qué había ido a la enfermería.
-Pero… está bien? – se acercó a la cama, y Poppy le puso una mano en el hombro – qué ocurre?
-Me buscabas para algo, cierto cariño? – cuando no se le despierta a media noche, es una persona amable, sí, sí, sí.
-Ah? Ya va… cómo está ella? – le preguntó, y la cara de la enfermera ensombreció un poco.
-No me gusta ser alarmista, pero si seguimos así tendremos que llevarla a San Mungo. Tiene un shock emocional demasiado fuerte, espero que no le hayan aplicado un imperio o algo similar. Cuando se le habla, o por lo menos cuando intenté hacerlo… Albus! Gracias a Dios! – expresó la mujer, separando el contacto con Harry y mirando al ceñudo director – necesito que me digas cómo está. Creo que lo más prudente es llevarla a San Mungo, pero…
-Muchas gracias, Poppy. Harry, Ron, sé que están preocupados, pero podrían darme un poco de espacio? – pidió cortésmente el director, y los jóvenes asintieron, aunque Ron se paró del lado opuesto, sin soltar las manos de su hermana. Harry recordó…
-Señora Pomfrey, profesor, en uno de los salones del tercer piso Draco Malfoy está de una manera similar a la de Ginny. No responde, no habla, está como ido…
-Porqué no lo mencionaste antes! – reprendió la enfermera, y salió disparada. A los cinco segundos escucharon sus pasos de regreso – qué no piensas decirme dónde queda? Albus, espérame mientras regreso con Malfoy.
-Pero y… - miró significativamente a Ginny y luego a Ron, el cual negó.
-Ése también necesita ayuda. Ve que me apuesto la vida a que Hermione está desesperada – creo que hasta que no te hable completamente no me dejaré de sentir culpable… Harry asintió y salió, guiando a la señora Pomfrey, al tiempo de Dumbledore aplicaba un sencillo hechizo revelador sobre el cuerpo de la menor de las Weasley.
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-Ha quedado claro? – preguntaba el Lord, al tiempo que Nagini siseaba en sus pies. A su alrededor, el aquel bosque inhóspito, unos 15 mortífagos asentían, con la cabeza en el suelo. – la semana que viene, no quiero errores… quiero que el señor Potter y yo tengamos una… cómo la llamaría cualquiera de ustedes? A ver… Goyle? – señaló con la varita, y el hombre alzó la cara, temblando de pies a cabeza.
-Encuentro…
-Un encuentro está en género masculino, error – ni qué decir que ese hombre chilló.
-Entrevista – susurró la inequívoca Bellatrix, y el hombre poderoso con la capa grisácea asintió.
-Como siempre, cumpliendo mis expectativas, o por lo menos intentándolo. Entonces, dentro de 7 días, ese pueblo pequeño y divertido sentirá la furia de Lord Voldemort por declararse como el único sitio sin una pizca de mundo muggle, al tiempo que alberga mestizos y sangre sucias en su interior! – sus ojos chispearon, y sus súbditos lo supieron: si esa misión, encomendada a ellos por hombres de confianza, fallaba, el Lord estaría sumamente molesto, y la alegría del seguro encuentro con Potter se volvería odio…
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Tranquila. Te escapaste, pero no lo notó. Ves? Así que no tienes que estar como semejante manjar. Ya, deja de caminar tanto que te vas a marear. Media noche. Qué te cuesta esperar hasta la media noche? Eso no es difícil. Bueno, es obvio que va a ser una sorpresa para Kenneth y para el Líder, pero será que viene el Actor? Si lo deja venir va a ser una imprudencia, pero hay que estar preparada para todo tiempo de sorpresa. Me pregunto si Nagini habrá hecho lo mismo, puesto que las dos llegamos a sus manos a la misma edad. Aunque si no lo ha hecho, a esta época, es una traidora… bah! Y qué más se puede esperar de esa desertora? No entiendo porqué Gea y Erebo se pusieron a la defensiva… - una chica morena con el cabello más debajo de las caderas, completamente blanco, caminaba de aquí para allá, mirando de vez en cuando la entrada de una habitación amplia, iluminada, que tenía una pequeña mesa, con un viejísimo libro en ella, justo en el centro – tranquila con un rayo! Solo te quedan seis horas de espera! – se reprendió a sí misma.
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Me pasé. Se supone que cada capítulo no debe rebosar las 20 páginas, y aquí estoy yo, abarcando casi 30 páginas. Madre de exagerada, sí, pero es que… bueno, ya verán. Qué ocurrió con Draco y con Ginny?, qué pueblo será atacado? Qué ocurre con Harry y Hermione? Dónde se metió Luna? Quienes son Allad, Estrella, y qué les pasó a las ya presentes Hedwig y Nagini? Quién es la chica morena de cabello blanco, y qué pito toca en la historia? Ja! Muchas preguntas que intentaré responder al regreso, pero por ahora, el preview de lo que viene, así como una canción que me ha marcado, por lo menos, después de escuchar a quien ya conocen, de una forma u otra (puede que al final de la historia les diga qué personaje elegí para personificarlo, pero por ahora, no está en planes xD) (Ojo… son como tres escenas diferentes, no crean que enloquecí o algo así…)
+ Eso quiere decir que en dos meses, como máximo, será abierta la oportunidad de que se encuentren, sin importar dónde se encuentren?
+ Sí. Y si Nagini y yo estamos con ellos, respectivamente claro está, y ustedes permanecen a su lado, es probable que gane, pero si eso pasa…
+ El cuento de Gea y Erebo, si, eso no me interesa, yo lo que quiero saber es cómo es que me engañaste tanto tiempo.
+ Aguanté todo lo que una amiga debe, y quiere, aguantar! Y estoy dispuesta a más! No te basta con saber eso?
Listo D, ahora, la canción. Cambio de última hora señores, le sale otra de Ricardo Arjona (sí, me vuelven locas sus líricas, y qué?)
Canción: Soledad
Disco: Solo (inteligencia pura y de la buena, "pes")
Un hotel que no es de nadie
Una cama que no es mía
Se me muere un día más
Un avión a cualquier parte
Una mano que saluda
No recuerdo bien quien es
Un saludo de internet
Una novia en la cartera y una foto con los fans
El afín en la tele buscando algún remedio contra la soledad
Soledad acompañada
Soledad endemoniada
Tantos gritos tantas luces
Tanta gente y soledad
Soledad de no estar solo
Soledad de andar pensando
Si valdrá algún día la pena tanta ausencia por cantar
Soledad de andar buscando,
Soledad de deshacerse,
Deshacerse de esos sueños que se hicieron realidad
Soledad.
Un sueño de pastillas
Un café que me incorpora
Un diario bajo la puerta
A las diez una entrevista
Reconcibo algo de muerte que se roba algo de mí
Mientras que un itinerario me maneja por la vida como pieza de ajedrez
Si cantar por vocación no es cuestión de calendario sino de respirar
Soledad acompañada
Soledad endemoniada
Tantos gritos tantas luces
Tanta gente y soledad
Soledad de no estar solo
Soledad de andar pensando
Si valdrá algún día la pena tanta ausencia por cantar
Soledad de andar buscando,
Soledad de deshacerse,
Deshacerse de esos sueños que se hicieron realidad.
Soledad…
¿A dónde va la prisa, los aplausos, las canciones, a donde irá ese tiempo que gané o que perdí?
Cantando….
Isabel Rada
