Lo siento mucho! , he estado un poco ocupada y no había podido completar este capítulo. Aún no puedo creer que ha pasado más de un mes desde la última vez que actualice!...donde se fue el tiempo!?

En fin, espero que el capítulo anterior allá despertado intriga en más de alguno...

ACLARACIONES:

-Atha, Sellene, Emily y sus correspondences ancestros de las últimas son de mi creación.

-Atha es hermana gemela de Remus; él cual es mayor solo por minutos.

-Sellene y Emily son más de lo que parecen, no las subestimen. Que pronto saldrán más indicios de los secretos que guarda Sellene.

Y no crean que El primer capítulo lo he olvidado!, está esperando el momento en que afecte a la historia...

Acá está el nuevo capítulo, espero que les gusté. Supongo que con el título ya pueden adivinar que pasará...


Capítulo 7: Una melodía desde el alma

"Alguna vez te has detenido por un momento a escuchar ese insistente sonido que es el soplar del viento antes de una tormenta? ¿No? Pues...será mejor que lo hagas. Quizás, pueda sorprenderte por lo que tiene que contarte."-

Una poderosa y fuerte magia se desató en el castillo, no basto más que unos segundos para que creciera y se volviera pesada, no hubo ser mágico en el castillo que no lo sintiera, aunque solamente unos pocos comprendieron la magnitud del problema. La magia en su estado más puro cargaba el aire y volvía denso el aire, impidiéndoles respirar. Mandam Pomfrey se interrumpió en medio de su discurso sobre el estado en el que se encontraba el chico que le habían traído a la enfermeria hace tan sólo unos minutos miro significativamente a Albus y a Minerva, con quienes se había puesto en contacto ni bien Severus se había ido a atender otros asuntos de carácter urgente. Dejando a un muy malherido Draco a su cuidado

En ese instante ocurrieron muchas cosas al mismo tiempo.

Un fuerte sonido cortó el aire en medio de la enfermería, dejando caer a su paso dos cuerpos en el centro del lugar. Exactamente en el mismo instante en que se abrieron de un portazo las enormes puertas de la enfermeria.

Atha, estaba en la entrada de la enfermería, mientras los cuerpos de Sirius y Harry aterrizaban en el duro suelo del lugar, producto del traslador.

Con un ágil movimiento, Pomfrey aparto de la vista a Draco antes que los repentinos visitantes le viesen. Todo sucedió en un confuso torbellino de incoherencias, en una fracción de segundos y una vez superado el shock inicial de la simultánea aparición en la enfermería; se vieron asfixiados por esa pesada explosión mágica. Los adultos se miraron, todos pensando en la misma persona: Sellene.

El lugar quedo despejado en un abrir y cerrar de ojos, quedando considerablemente más vacia en cuanto se echaron a correr por el pasillo los profesores y padrinos de Harry; en dirección a la fuente de poder que soltaba toda esa impresionante cantidad de magia.

Si hubieses estado allí, no te habrias extrañado de la expresión de harry, porque lo más probable es que hubieses echó lo mismo. Se quedo allí parado un rato, antes de salir de su aturdimiento y mirar a madam Pompfrey parada de espaldas a una cama con las cortinas cerradas en busca de una explicación. La enfermera, salió de su estupor y con un brusco gesto le dijo:Sal de aquí Potter, luego te enteraras. Ahora tengo muchas cosas que hacer. Y sin más lo tomo del brazo y lo saco al pasillo cerrando las puertas de la enfermería tras él.

¿Qué demonios acaba de pasar? Se preguntaba en medio de un desierto pasillo, sin pista o rastro alguno de a donde habían ido todos. No era exactamente como sí hubiese esperada una fiesta de bienvenida, o algo por el estilo...pero el ser prácticamente ignorado fue lo último que esperó.

Sin notarlo, abrumado por las sensaciones y esa magia que exhumaba tristeza que rodeaba todo el castillo lo fue llenando, sin ser muy consciente de ello. Notaba algo raro en el ambiente pero no podía decir con exactitud que era, ni porque derrepente se sentía tan cansado, y tan deprimido; aún más al encontrarse solo...

Dejo que sus pies vagarán por cuenta propia, subiendo escalera y caminando sin pensar en nada y observando el paisaje desde cualquier ventana, lánguidamente. Sin dejar de caminar.

No supo como ni cuándo, pero cuanto al fin fue consciente de su entorno, pudo notar con exactitud que se encontraba en el sexto piso, suspirando, apoyó la espalda contra el muro y se dejó caer hasta el suelo.

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Se encontraba en la parte baja del tejado,con las rodillas firmemente pegadas a su pecho y sus finos brazos rodeándose así misma en un intento de consuelo y de darse calidez. Levantó la cabeza de entre sus piernas y observo con somnolencia a su alrededor. El sol ya se estaba ocultando...
Cuando se perdió, decidió sentarse en el borde de una ventana, pero el impulso de ver, de salir y sentir la libertad de la naturaleza la llevaron a ese particular sitio y sentarse en el techo de una de las torres.
La espalda la apoyaba en la pared de una de las columnas del castillo.
Por suerte estaba resguardada con el alero de la ventana sobre su cabeza, o sino no podría ni sentir los dedos con el frío que estaba haciendo.
La temperatura del ambiente caía drásticamente a medida que pasaba el tiempo.
Perezosamente estiro las piernas y froto su cuello dolorido con las manos.
Se había quedado dormida.

Miro hacia el horizonte, a lo lejos se veía el sol ocultandose, cambiando a su paso los colores del mundo, pero había algo más que atraía su atención. El bosque...parecía cargado de una extraña magia que curiosamente la reconocía. Pero había algo en el aire que la llamaba, una magia que la abrumaba y sentía algo curioso como cuando se había desmayado en su casa. Pero ahora solo sentía tristeza, una tristeza muy grande, cuyo peso crecía y se hacia muy pesado para poder cargarlo ella sola. Incluso podía jurar que le estaban hablando.

-Demonios, si tan sólo las cosas fueran distintas. Cuando pensé que las cosas comenzaban a mejorar- escuchó que le decía una voz ronca con molestia.

-Bueno, no creo que mejoren mucho con esa actitud-comento más para sí misma y el estúpido diálogo que mantenía su cerebro. Parecía estarle respondiendo. Genial!, sólo falta que me vuelva más loca y converse conmigo misma- pensaba Emily con una sonrisa irónica.

Dejoó escapar un suspiro de alivio cuando no escucho ninguna respuesta y dejaba claro que solo lo había imaginado.

-y tu que sabes?, acaso has tenido que desconfiar de todos y buscar por ti mismo formas de sobrevivir?! -le espectó la voz ronca con furia. Demás esta decir, que la cara de Emily era todo un poema, se sobresaltó con la totalmente inesperada respuesta y ante todo pronóstico se oyó a sí misma respondiendo.

-Pues nunca he tenido que sobrevivir por mi cuenta -en esta parte le pareció haber escuchado un quedo Já de triunfo- pero claro que se lo que es desconfiar de todos! Además que sabes tu? No has vivido casi toda tu vida, casi 16 años...una mentira que tu madre se esforzaba por mantener para que estuvieras a salvó!. Porque te quieren muerto! No has tenido que mudarte del sitio que toda tu vida pensaste que era tu hogar porque las cosas se salieron de control!, no has tenido que mantenerle secretos a tu madre!, porque sabes que sí se enteraba, te quitaría la magia!. Tampoco has tenido que quedarte solo en medio de tanta gente que te juzga Y te trata de fenómeno! No has tenido que lidiar toda tu vida con sueños extraños! Ni desear conocer a tu padre, debido a que tu madre no puede decirte nada, porque le causa dolor! Tú no sabes lo que es sentirse completamente sola y asustada de todo y del mundo! Porqué después de todo NO EXISTES!-dijo exaltada en voz cada vez más alta antes de terminar por romperse. Había guardado mucho tiempo todos eso sentimientos y ahora ya no podía volver atrás. Se sentía tan estúpida el haber estado peleando consigo misma y más encima él estar gritándole a su propia conciencia. Abrazó sus rodillas sollozando con desesperación.

-Puede que no haya pasado eso, pero definitivamente mi vida es muy similar.- dijo la voz de manera muy suave; pero esta vez la ignoro. No volvería a caer en engaños de su mente de nuevo.

Creyó sentir un crujido de una bisagra al abrirse o algo así, pero no le importaba. Siguió sollozando en el tejado, perdida en su propio mundo, ajena a lo demás; como siempre lo hacia, en un reflejo mecanismo de autodefensa.

Una mano suave se apoyó en su hombro y sobresaltada se volteó tan rápido que se resbalo en el tejado, por suerte un firme brazo alrededor de sus hombros la afirmó. Giro el rostro suavemente y se encontró con joven como de su edad, poseedor de unos impresionantes ojos esmeralda que la miraban con curiosidad.

-¿Quién eres?-pregunto él tras unos minutos de observarse mutuamente. Emily sintió que perdía el habla en cuanto esa manó la toco, esta tan sorprendida, que le tomó unos minutos hilar unas cuantas palabras.

-E..Emily..pero tu..qué ..como!? Qué haces aquí?- pregunto al mismo tiempo que los dientes le castañaban sin notarlo, al estar tanto tiempo en el frío. El sol ya casi desaparecía en el horizonte. Harry se acercó y un poco más a la pared y se afirmó del marco de la compuerta de madera por la que había entrado.

-Ven, vamos adentro-dijo extendiéndole la mano. Pero al verse rechazado por su clara desconfianza hacia él, suspiro y se alejó de ella. Afirmandose del borde de la compuerta saltó al interior del castillo, alejándose del techo. Rápidamente lanzo un hechizo de calefacción a la habitación y se volvió hacia la puertita.- Vamos, entra. No creo que quieras morir de hipotermia. Dijo invitándola a pasar, ahora, desde el suelo de la torre y no desde el techo.

Emily dudo por un momento, pero ¿no era eso lo que ella quería? ¿Lo qué había estado esperando? Que alguien la sacara de allí o abrieran la puerta para poder salir de ese lugar en el que había estado atrapada tanto tiempo. Dejando de lado las inseguridades y prejucios, gateo lentamente hasta la compuerta, con mucho cuidado, siendo consciente por primera vez de lo helada que estaba. Le dolían las extremidades y los músculos, estaba tan agarrotada y dolorida que cada pequeño movimiento combinados con el hielo era horriblemente tortuoso. Aún así no flanqueo en ningún momento y con cuidado llego al la compuerta; sin aceptar la ayuda del muchacho; deslizo las piernas por el borde y las dejo colgando un rato en la habitación del interior que se sentía muy calida.a Tomando impulso, se deslizo con ayuda de los brazos hacia abajo. Las piernas le flaquearon en cuantó toco el suelo, agotadas por el esfuerzo.

Harry, que estaba a una distancia prudente, previniendo algo así la alcanzó a afirmar antés de que se desplomara en el suelo. Deslizó el brazo de la chica por sus hombros para poder apoyarla mejor mientras se recomponía. Se dió la vuelta y cerró la puerta por la que entraba el aire.

Emily se sentía molesta, por no poder hacer las cosas, pero estaba tan cansada, helada y aterida por el frío, que lo único que deseaba era tirarse al suelo y dormir en esa tibia habitación; pero haciendo un último esfuerzo se afirmó del muchacho que la sostenía y se deslizó contra él en busca de mayor apoyo.

-¿Estas bien?-pregunto él, al ver que se le cerrraban los párpados.

-Si, sólo muuy...agotada, pero llévame fuera, si? Mi madre debe estar histérica buscandome.-mascullo con voz cansada y dejándose guiar por el, que curiosamente le daba confianza o al menos eso quería creer.

-bien vamos- respondió. Y a paso lento llegaron a la puerta de la torre. La cual en cuanto la abrió, fueron golpeados por una fuerte magia en el aire. Esta vez Harry la sintió con más intensidad, y más asfixiante que antés. Pero no tuvo tiempo de pensar mucho, porque su compañera profirió un grito ahogado de dolor y el agarre que tenia en él se debilito.

Rápidamente la miró, la tendió cuidadosamente en el piso, se le resbalaba al tener ninguna cooperación de su parte para cargar con el peso de la joven.

Observó su rostro que estaba crispado en una inequívoca señal de que sufría. Tenía los ojos cerrados y los labios muy apretados, casi blancos. Estaba tiritando con más violencia que antes y las manos estaba cerrada en puños, rígidos a ambos lado de su cuerpo. Harry se acercó y depósito la cabeza de la niña en su piernas, sentandose en el suelo.

-Qué...que ocurre!- pregunto asustado al ver que cada vez parecía sufrir a cada instante mayor dolor. Con un enorme esfuerzo la joven abrió los parpados observándolo, casi con la vista des enfocada. Mamá-fue el único susurro que salió de sus labios antes de caer desmayada encima de él.

Harry sin entender ya nada, pero muy asustado la tomo en brazos con facilidad, por lo liviana que estaba. Es muy pequeña pensó, mientras la cargaba a la enfermería a toda velocidad.

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En lo más recóndito del castillo

Atha fue la primera en llegar, tras una larga carrera a las mazmorras. Cada vez que se acercaban a la magia está más parecía golpearles, y repelerles. Si no fuera por los hechizos de protección que aplicaron sobre sí mismos; hechizo que muy pocos conocían y que pocas veces utilizaban; para poder neutralizar la magia en su estado más puro y hacer que rebotara en vez de absorberla no hubiesen podido llegar tan lejos. Dobló por otro pasillo con Sirius pisándole los talones, con Dumbledore y Minerva un poco rezagados por el cansancio.

Al fondo de ese pasillo lograba ver una puerta cerrada. Giró la perilla desesperada, pero esta sin importar cuanto fuerza o hechizos le aplicasen a la puerta, ella, o su marido, no cedía.

Dumbledore llego resollando y desde la distancia lanzo un potente Bombarda, destruyendo la puerta al instante.

Una figura yacía en el suelo ante sus pies, estaba hecha un ovillo y un gritó agónico salía de ella, un grito desesperado y un llanto estremecedor. Si no fuese porque justo las personas que estaban ante ella, eran los encargados de poder manejar una situación así, no hubiesen podido acercarsele sin haberse desmayado por el potente grito.

Atha se acercó a su amiga y la abrazó con el corazón encogido, pero Sellene no parecía siquiera notar la presencia de los demás.

Sirius se acercó al interior del lugar iluminando todo el espacio con su varita; y alli, al fondo vio a la niña de la foto que le había mostrado Atha, a él y a Remus. Su ahijada yacía muerta frente a ellos, con claros signos de tortura. Conmocionado, Sirius se acercó. Pero para su sorpresa, la figura muerta se comenzó a alargar y las facciones a cambiar. Ahora, era su esposa quien yacía muerta frente a él.

Con confusión miró a su lado y verifico que a estaba su esposa susurrándole palabras calmantes a su mejor amiga. Entonces lo entendió. Era un Boggart. Un maldito Boggart, que se hallaba encerrado en una de las más antiguas habitaciones del castillo, y para su mala suerte había sido Sellene, quién se había topado con él.

El Boggart fue encerrado por Dumbledore, y Sellene no fue posible de calmar, ni explicarle nada. No escuchaba, ni sabía nada de lo que ocurría a su alrededor. Permanecía ajena en su pequeño mundo.

Atha estaba destrozada, ya no sabía que hacer por su amiga. Sellene no tenía ningún familiar más que su hija para sacarla de ese estado y su hija, no podía hacer absolutamente nada para sacarla de ese estado, aun cuando apareciera.

Dumbledore meditaba, buscando en su mente que hacer, mientras Minerva se ocupaba del boggar. Y lo llevaba lejos de allí.

La magia pareció absorberse por el fino cuerpo de Sellene, ya no quedaba la abrumadora sensación de asfixia de antes, un pequeño murmullo comenzó a elevarse en su garganta, y cada vez se fue haciendo más nítido, estaba cantando.

Ajena al resto de las Personas, Sellene se puso de pie y camino con la mirada en trance, cantando una desgarradora canción, aún peor que el llanto.

Todos los habitantes del castillo, sin importar que fuesen humanos, centauros, Kelpies, Elfos, o plantas sintieron la delicada canción como una suave nana, una melodia ancestral que llegaba hasta el centro de tu sistema nervioso y reflejaba los sentimientos de la autora en todas las almas que la escucharan.

Con pasos temblorosos, Atha camino hasta una ventana, donde vió a lo lejos a su amiga desplegar sus alas y volar por alrededor del castillo. No supo cuanto tiempo paso de esto, el tiempo pareció detenerse, al igual que el mundo y la realidad se vuelve confusa.

Lo único que podría decirles es que cuando la canción termino encontraron a Sellene tirada en el suelo de los jardines de Hogwarts, inconsciente. Algo la había detenido.

Había drenado su magia por completo


Algo extraño ocurre con Sellene no lo creen? Porqué será que Emily es afectada sin razón? Qué creen que habrá pasado con Severus que se tuvo que marchar tan apresurado? Tendrá que ver con Voldemort?...

Espero sinceramente que este capítulo no los decepcioné luego de haberlos hecho esperar tanto...:)