Estuve de vacaciones, pero fué una semana pedida para tramites. Pensé que tendría tiempo de escribir un poco el fic y no u u ¡Pero aquí les traigo el capítulo nuevo!

Hoy creo que son necesarias unas aclaraciones: En un momento Izaya canta una canción, justo cuando estaba escribiendo comenzó a sonar y me pareció gracioso, ya en el capítulo siguiente la pondré de comienzo... Casualmente ahora empezó a sonar otra vez. Mi idea para el capítulo siguiente, es usarla completa.

Por otro lado, el libro que nombra Izaya existe, tengo que presentar un examen sobre el mismo. Pero no tiene nada que ver sobre la homosexualidad.

Y creo que ya estamos listos para comenzar!

Capítulo 06

Explosión

Izaya deja escapar un suspiro, casi de frustración, mientras ve como su invitado sorpresa lucha entre los algodones y el alcohol:

-¿Sabes algo de primeros auxilios?

Ambos se encuentran sentados en la sala de Izaya, cada uno en un sillón, separados por una mesita ratona, en la que Shizuo se encargó de desperdigar todo el interior de la cajita de primeros auxilios. El rubio tomó un pedazo de algodón enorme y lo bañó en alcohol, casi la mitad de la botella y cuando ese menjunje tocó su herida, lo hizo aullar como una bestia a la que habían apuñalado, por segunda vez. Durante un rato, estuvo soplando el corte del pecho, retorciéndose como un canguro que trata de meterse en su propia bolsa; cuando no obtuvo resultados, agitó ambas manos sobre la herida, como si la saludara o tratara de volar.

Ahora esta rendido sobre el sillón, mientras la sangre sigue brotando de la herida, un poco menos que cuando subieron al departamento de Izaya. Este ultimo se pone de pié, lo que alerta al rubio, que le clava los ojos, mientras cuando lo ve tomar el algodón y ponerle alcohol, para luego rodear la mesita y sentarse frente a él.

-No me toques, pulga.

-Sólo limpiaré la herida.

Shizuo le gruñe, en advertencia y no le saca los ojos de encima, ahora centrados en las manos que se acercan a su pecho y comienzan a limpiar al rededor de la herida.

-Tienes manos de niña.

-Son dedos de pianista.

-¿De dónde sacaste eso?

-No lo sé, dicen que los pianistas tienen dedos lindos.

-Por favor...

Izaya alza la mirada, cruzandola con la de Shizuo y sonríe:

-Aguantas muy bien el dolor. Pero se ve que tienes un limite.

-Sí siento dolor.

-Por supuesto, hace un momento parecías una ñiñita a punto de llorar.

-¡Ya basta!

-Esta bien, esta bien... Lo siento...- baja la mirada y sigue limpiando la herida, pero acompañando la cura con unas caricias. A pesar de ser una bestia desagradable, tiene una piel muy suave.

Shizuo no deja de mirarlo, alerta, al menos hasta que retira el algodón. Cuando comienza a poner la venda y la cinta, cierra los ojos y se deja tratar.

-Mann gegen Mann...- comienza a cantar Izaya, acercándose un poco más- Mann gegen Mann...

-Uhm...- le gruñe- Odio el ruso. Deja de cantar.

-No es ruso, es alemán.

-¿Cuantos idiomas sabes?

-Oh, ninguno más. Pero esa canción se me ha pegado estos días y la estuve cantando. Estoy seguro de que no la se bien.

-No imagino que clase de música puedes escuchar tu.

-¿De verdad? Es que no soy de la música, me gusta más la lectura.

-Oh... ¿Así que eres literario...?

-Algo así ¿Tu?

-Yo prefiero la radio.

Izaya lo siente con la guardia baja y sonríe, acercándose un poco para besarle el pecho, pero cuando apenas lo rosa, Shizuo abre los ojos de inmediato y se pone de pie, Izaya da un salto sobre la mesita y vuelve a su lugar, en el sillón de enfrente.

-¿¡Qué haces!?

-Dicen que los besos sanan.

-¡Los dados con amor! Los tuyos son puro veneno.

-¿Ahhhh? ¡Pero qué cruel...!

Shizuo toma la mesita y la alza por sobre su cabeza:

-Terminaré contigo, aquí y ahora...

-¡Calma! No es para tanto... Al menos dime a que viniste.

-Ah...- Shizuo suelta la mesita, dejándola caer detrás- Sí...

-Mi mesa... ¿Sabes lo que costó?

-Puedes comprar otra- esquiva los restos de la mesita y busca la cocina.

Izaya se inclina un poco, para seguirlo desde su lugar, mientras el rubio hurga en las puertas del departamento:

-Hoy no tengo mucho tiempo. Debía encontrarme con Namie hace unos 20 minutos ¿Vas a decirme o no?

Shizuo masculla algunas palabras, que Izaya no logra escuchar, asíque se pone de pié y lo sigue en silencio. Cuando el rubio da con la cocina, entra y se sirve un poco de leche, abriendo las puertas sin descaro. Con su vaso lleno, regresa a la sala donde habían estado antes y toma asiento en el sillón.

-¿Estas jugando conmigo?- pregunta Izaya, mientras Shizuo bebe tranquilo.

-No...- deja la mitad del vaso lleno- Pero necesitaba un poco de espacio.

-Creo que mi casa es lo suficientemente grande- toma asiento en el brazo del sillón, apoyandose en el respaldo- ¿Qué vienes a confesarme? Estas aquí, paseándote como un león enjaulado, y con el torso desnudo...

Shizuo se pone de pié en un salto y le arroja el vaso de leche, que Izaya esquiva por poco. El vidrio explota contra el piso y el liquido salta a las paredes.

-¡Oye!- reprocha.

-¡No te vuelvas a acercar así!- le grita Shizuo- ¡Y deja de decir esas cosas raras!

-Oh~ Calma ¿Sabías que el matrimonio gay esta aprobado? Eso quiere decir que ya es legalmente normal.

-¡No! ¡No lo es! Ser puto no es ser normal.

Izaya lanza una carcajada:

-Como seres biológicos, lo normal sería aparearnos sólo para la reproducción. Por ser seres más complejos, como los delfines, otra opción es por placer. Pero el ser humano va más allá de eso. Ningún ser humano en este mundo es heterosexual.

-¡Eso que dice no es cierto!

-Oh, sí lo es. Los delfines se aparean por placer. Los simios superiores también.

-¡Hablo de lo otro!

-¡Ahhh! Sí, sí. Si todos fuésemos sólo heterosexuales, nos aparearíamos con cualquiera. Pero no, a algunos les gustan las mujeres pechugonas, a otros las que parecen niñas y a otros el mismo sexo. En teoría, todos somos bisexuales. No lo digo yo, lo dicen los grandes psicólogos.

Shizuo frunce el ceño:

-¿En qué libro?

-En "Etnopsiquiatría en el proceso de reducción de la otredad".

-Ah...- Shizuo desvía la mirada, pues de pronto se siente tonto- Bien. Eso es verdad- sólo porque el libro lo dice- ¡Pero conozco bien mis gustos!

-Y yo los respeto. Por eso espero que tu respetes los míos y dejes de insultarme de la forma en que lo haces.

-Ash ¡No vengo aquí a hacer amistas contigo!

-Entonces ya dime...- trata de mantenerse serio. Le extiende la mano- Anda, hagamos una tregua, hasta que alguno de los dos decida romperla.

Shizuo mira por sobre el hombro, desconfía:

-Contigo no podré mantener mucho la paz.

-No importa- presiona un poco, cuando le estrecha la mano-. Te respeto y espero de tu parte lo mismo. De todas formas, sólo como un dato extra ¿Sabías que tu punto G está en la próstata?

Shizuo suelta el agarre:

-¡Maldición! ¡Deja de decir esas cosas raras!

-¡No es raro! Esta demostrado biologicamente.

-¡No me importa!

-Dime de una vez a que viniste, Shizuo- se pone de pié, caminando a la cocina, para buscar un trapo con que limpiar la leche y los vidrios.

-Rayos... ¡Quiero ayudarte!

Izaya se detiene a medio entrar en la cocina y gira sobre sí, para ver a Shizuo:

-¿Ayudarme?

-Eres una maldita plaga. Pero una plaga a la que conozco.

-Eso es muy dulce de tu parte.

-¡Callate! No lo hago con ninguna intención hacia tí, sino hacia la ciudad. Eres el caos en persona, pero no te metes con quienes no debes. De todos a los que involucras en tu maldita historia, de aluna forma se acercaron a tí o aceptaron hacerlo. Sí eres de los que te apuñalan por detrás cuando no quieren ser parte de tu juego, pero debo ser el único que esta bajo esas condiciones. Todos los demás, siempre aceptaron.

-No entiendo a que vas.

-Voy a que, de alguna forma, contienes muchas cosas que de otra explotarían. Todas las mafias y los grupos de idiotas están bajo tus hilos.

-¿Eso puedo tomarlo como que me extrañas cuando no estoy en la ciudad?

-¡Ni te atrevas! Pero es por eso que quiero ayudarte.

-Pensé que la culpa te carcomía y no podías dormir, por eso viniste a esta hora para disculparte- suspira-. Eres una bestia sin corazón ni alma. Cuando todo termine, te mataré.

-No si yo lo hago antes...

-¡Bien! Pero recuerda que estamos en tregua, hasta que alguno de los dos la quiebre. Y pienso mantenerla hasta que todo este problema sea resuelto.

-¿Al menos sabes quien fué?

-No. De hecho, hace media hora debía estar reunido con Namie para empezar a investigar...- busca su celular- La llamaré para pedirle que venga aquí.

-¿Por qué no lo hiciste desde el principio?

-Porque no confío en ella.

-¿Y ahora te sientes más seguro?

-No. Pero si supiste donde vivo, es porque alguien te lo dijo, así que no estoy tan oculto como creía.

Shizuo regresa al sillón y se sienta, mientras Izaya habla por teléfono y va de la cocina a la sala, para limpiar la leche, los vidrios y hacer a un lado la mesa rota.

-¿Te sientes tranquilo conmigo?- pregunta Shizuo.

-Eres una bomba de tiempo, pero tienes principios- se sienta a su lado y sonríe-. Por eso quise que habláramos, porque tenerte de enemigo me entretiene, pero no es beneficioso para ninguno de los dos. Hiciste por mi lo que nadie hizo, ni mi propia familia.

-Por algo nadie hizo nada bueno por mi ¿Desde cuando eres tan retorcido?

Izaya sonríe y apoya la cabeza en el respaldo del sillón, mientras lo mira:

-¿Amar a los humanos es retorcido? Todos los antropologos lo hacen, los psicólogos, muchos historiadores...

-Ellos tienen títulos ¿Tú que tienes?

-Mucho amor que dar.

-¿Y dónde está tu pareja? ¿O tus hijos? No quieres ni a tus hermanas.

-Creo que soy asexual.

-Eso no existe ¿A quien no le gusta coger?

-A mi. A mi no me gusta... O más bien no me interesa.

-¿Entonces, como terminamos como terminamos la otra vez? Tu estas solo porque así lo quieres.

-Creo que a veces me siento algo solo, como cuando observo a los humanos y los veo rodeados de amor sincero. No como esos que se reúnen sólo porque tienen algo en común, o las parejas que se andan juntan en el enamoramiento absurdo. Hablo de esos que cruzan por un segundo las miradas y su expresión lo dicen todo, y no necesitan estar hablando de uno y del otro para afianzar el vinculo, sino sólo mirarse y recordar porque se escogen una y otra vez.

-¿De dónde saliste tan romántico?

-A lo que voy, es a que no suelo sentirme sólo, aunque muy escasas veces sí. Pero contigo no se puede hablar enserio.

Shizuo hace un silencio y luego lo mira:

-Creo que las personas sientes lo que sienten porque quieren, tanto lo negativo, como lo positivo- dice de pronto-. Hay tantas personas en este mundo, incluso en la ciudad ¿Cómo es posible que alguien pueda sentirse solo o mal acompañado? Simplemente ve y busca a alguien más...

-Wow... ¿La bestia tiene una mente profunda o sólo uniste palabras para tratar de sorprenderme?

-Piensa lo que quieras ¿Nunca escuchaste que vivir sólo cuesta vida? Ése es mi lema.

-El mio es...

-Nadie preguntó por tí- lo interrumpe- ¿No hay forma de que no hables de tí por un momento?

-Shizu chan es malo...

-¡No me llames así!

-Lo es. Quiere ser escuchado, pero no escuchar a los demás.

-¡Tu nunca escuchas a los demás!

-No- Izaya sonríe-, los observo. Y así aprendo. Las palabras no son más que un intento de convencimiento.

-¿Y tú de qué tratas de convencerte?

-De nada. Yo trato de convencer a los demás. Pero lo que realmente valen, son los actos, porque decir, se pueden decir muchas cosas ¿Pero hacer? Hacer es lo más difícil- deja caer la cabeza, del respaldo del sillón, a las piernas de Shizuo, recostándose boca arriba-. Todo lo que diga Shizu chan no vale nada para mi, lo que sea que diga cualquier persona, no tiene valor.

-Eres de los que detestan la poesía ¿Verdad?

-La poesía es lo más mundano entre todas las palabrerías. Puedo expresar de la forma más hermosa los sentimientos más profundos y luego seguir con mi vida como si nada, o puedo no decir nada y dejar todo por ti.

-Uhm... Si es por tus actos, deberían condenarte de por vida.

-Shizu chan tiene razón, todas las personas con las que trato aceptaron estrechar la mano conmigo, de una o de otra forma. Sólo él me rechazó, incluso antes de que se lo pidiera oficialmente, sabía que diría que no. Todos los demás fueron fáciles de comprar.

-¿Entonces todo lo que ma haces es porqué te dije que no?

-Puedes tomarlo como que trato de llamar tu atención.

-No me alivia.

Izaya se sienta, chocando las frentes, pero suave:

-Shizu chan es una bestia que destroza todo a su paso y no deja nada. Pero no es algo de lo que se sienta orgulloso, por el contrario, siempre se ve frustrado luego de destruir... ¿Y por qué no me mató hasta ahora...?

-Porque no soy un asesino.

-Lo sé y me alivia saberlo. Pero me gusta ver cual es tu límite, hasta dónde puedo llevarte.

-Estas enfermo.

-Tal vez un poco loco- se sienta sobre él, frente a frente-. Me gusta arriesgar, a ver que pasa...- lo abraza por el cuello, escondiendo en rostro en la curva de Shizuo, para comenzar a besarlo.

Recorre el cuello entre besos, uno por uno, hasta atreverse a lamer a lo largo, consiguiendo que la piel del otro se erice. Sonríe y se mantiene callado, mientras retoma los besos, haciéndose desear por más.

Cuando siente que la temperatura de la piel de Shizuo cambia, se da permiso de pegar un poco más los cuerpos, cadera con cadera, encontrando con sorpresa que la entrepierna del otro ya esta hinchada.

-Uhm...- sonríe y entonces junta los labios en un beso ¿Hasta dónde le permitirá seguir?