Primero que todo una disculpa, porque he estado ocupada y he descuidado todo mas que nunca antes, además de que las deje allí plantadas sin recibir mas lemon ni nada, solo quiero aclarar que ese día, entraron a mi cuarto y tuve que cerrar todo de repente. "mi mente también" PERO aquí está la parte en donde les pido que se amarren los interiores porque híjole…
MAYORES DE 14 PLZ! No quiero traumas!
Adrenalina.
Eso era lo que Bill sentía al recorrer la piel de Dipper con tanta lujuria y precisión.
¿Dónde estaba la ropa de ambos?
Tan lejos como su sentido común.
El mayor bajaba y subía por todo el cuerpo del adolecente sintiéndolo estremecerse debajo suyo, y al ver el bulto que poco hacía por esconderse entre las piernas del castaño, le hizo saborearse los labios antes de probarlo.
Cada centímetro de ese delicado miembro, que seguramente y a juzgar por la desesperada reacción del propietario era virgen.
Pero no era suficiente, quería darle más.
Quería que se derritiera de placer por algún instinto carnal que hasta ese momento noto, había surgido en el por ser humano.
Y le encantaba experimentar con su alguna vez enemigo.
Le fascinaba también, que el miedo y el nerviosismo que tenia su acompañante se desvanecieron al momento de sentir que dos manos le jalaban del pelo, como incitándole a continuar.
Pero esa no era decisión de Dipper.
Bill continuo a la par acariciaba el cuerpo debajo suyo, dejando alguna que otra marca que sabría un omnisciente cuando se hicieron; los espasmos del muchacho cada vez era mas fuertes hasta que de una fuerte vez se vino.
Afortunadamente, fue en la mano del rubio.
Dipper, jadeando, atino a sonreírle cansado, con la idea de que después de eso se irían a dormir evitando hablar se eso al día siguiente.
¿Pero cuando era el turno de Bill?
Dipper sintió como lo volteaban bruscamente boca abajo, jalando sus caderas para quedar en una especie de pose obscena y desequilibrada.
Apretó las almohadas bajo sus manos enrojeciéndose por completo por los sucios comentarios que el mayor ni por poco se aguantaba.
-¿Bill, que rayos crees que haces?-
Se iba a girar de posición, pero una mano aplasto su cabeza contra su almohada dejándolo con la cabeza de lado apresada.
-Me divierto.-
Dipper sintió un ligero, por describirlo sutilmente, dolor en el trasero. ¿Había sido eso un dedo?
Con los ojos abiertos al máximo, porque lo que venía seguramente no estaba en sus planos comenzó a quejarse de que lo soltara ya y se dejase de bromas; pero las respuestas de Bill solo lo hacían pensar; que enamorarse de un demonio había sido una mala idea.
-Te prometo no parar, Dipper, hasta que las piernas te tiemblen y los vecinos sepan mi nombre.-
.
¿Por qué no lo había intentado antes?
El placer que sentía era hilarante, aún más que el dolor, si es que había punto de comparación.
Sumada a las embestidas, los gemidos del chico.
Ay, el chico.
Dipper tenía la voz de un ángel.
Más aún porque resulta que siempre si le gusto el juego.
Y esa sensación tan estrecha que se sentía al poseer al chico, era por mucho mejor que en verdad, poseer su cuerpo.
Vaya la redundancia.
Estaba, poseyendo su cuerpo en ese instante.
Instante que duro hasta que el orgasmo vino a él y, por segunda vez al muchacho.
Estaban agotados, y si no fuera porque un pequeño ser se atrevió a hablar, hubiesen seguido la noche entera.
-Oigan, oí ruidos extraños y no puedo dormir en ese cuarto; toda la habitación retumba como si alguien estuviese moviendo los muebles en otra habitación…- Rev!Bill comenzó a llorar, demasiado distraído como para notar que estaban allí, todos sonrojados. Desnudos, uno encima de otro. -¿¡Puedo dormir con ustedes!? ¡Por favor! Ya no lo soporto…-
En posición fetal sobre el suelo, y con el ojo cubierto de lágrimas recibió un quejoso "si" en respuesta; flotando nervioso hacia la cama y encontrando extrañamente caliente las sabanas que apenas y cubrían a sus 'cuidadores.'
-Buenas noches, Dipper...-
-Buenas noches, Bill…-
-Buenas noches a los dos también. G-gracias chicos…-
