Hola como estan mis queridos lectores.

arturo saldias.7: Gracias por tu review, tus cumplidos y el detalle dejar un comentario me llenan de aliento para seguir con esto.

Tambien gracias a las demas personitas que se toman un tiempo para leer mi creacion, ver las visitas que recibe me pone muy feliz :D

Ahora unas explicaciones que se me olvido decir. Un Jötunn es una especie de gigante en la mitologia nordica, con una fuerza casi comparable a la de los dioses, lo cual los lleva a una rivalidad.

Las extrañas letras que leeras que uso en algunos nombres no tienen una regla para ser pronunciadas en si, pero si quieren darse una idea de como es que yo las pronuncio es algo asi

La letra "ö" la pronuncio como "oe" en ingles = Joe-tunn.

La letra "ð" la pronuncio como se pronuncia "th" en ingles, that=ðat XD

La ligadura de "æ" simplemente la digo como "ae"

En verdad no se si sea la forma correcta, pero leyendo un poco creo que asi serian.

Bueno empecemos :D


"Inicios"


Hipo estaba de nuevo en el espeso bosque, junto al único claro visible y junto al arroyo. Ese lugar donde vio a chimuelo por primera vez se había convertido en su segunda casa y más aún en lugar muy especial.

Hipo estaba sentado solo, con los pies cruzados, y comiendo los dulces del regalo de chimuelo.

—Bueno, entonces ¿Dónde lo podemos encontrar?—Hipo dijo al aire como si hablara solo.

—Mejor no busquemos más problemas—Menciono chimuelo desde algún lugar no visible.

Hipo cogió un chocolate y lo lanzó al aire —Este no lo atrapas.

Chimuelo salió de entre las sombras de los árboles y arbustos, tomo el dulce antes que cayera al suelo. —Deberías fortalecer tu brazo, lanzas muy lento—Se burló el dragón de forma amistosa.

—Tal vez, luego, ahora tengo cosas más importantes que hacer. Anda dime, no perdemos nada en hablar con él.

—Bueno "el" no es tan abierto a una conversación.

—Tal vez no lo conoces muy bien.

—Créeme si lo conozco.

—Ok, solo platicaremos con él una vez, no insistiremos más.

— ¿Insistiremos? Aquí tú eres el testarudo.

Hipo llevaba insistiendo desde el segundo día en que le compartió su problemita, ese chico realmente tenía una fuerte determinación. No era que chimuelo no quisiera resolver sus asuntos pero ya había experimentado parte de la fuerza de ese sujeto, sabia de lo que era capaz y si algo salía mal no terminaría bien para su amigo o incluso para los dos.

—Bueno, tú ganas.

—Entonces ¿Dónde está?

Chimuelo trago su bocado y miro la caja de los chocolates, el dulce sabor de ellos se había convertido en una especie de droga para él.

—No recuerdo, tal vez otro caramelo me refresque la memoria.

—El ultimo, disfrútalo— Hipo tomo un chocolate y lo lanzo a su amigo.

Este lo tomo, tan pronto lo mordió dio vueltas por el suelo de felicidad.

—Debes controlarte, te crearas una adicción.

—Tal vez, luego, ahora tengo cosas más importantes que hacer.

Hipo rio con ironía—Que gracioso... vamos buscar al Vættir.

—Ok, sube yo te llevo.

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Hipo iba recostado en el lomo del dragón, observando las nubes y una parvada que volaba junto a ellos. Llevaban un largo rato volando y el bosque no se terminaba, parecía hacerse mágicamente más grande de lo que era.

Chimuelo miraba hacia abajo buscando algo entre los verdes arboles del bosque.

—Sabes es extraño ver el horizonte, en la ciudad siempre hay edificios que bloquean esta hermosa vista.

El dragón levanto la mirada y observo el azul cielo, tan inmenso y tranquilo como de costumbre, cosas de su vida diaria le eran tan sorprendentes hipo así como lo cotidiano del chico era increíble para él, había olvidado lo grandioso que era la capacidad de asombro.

—Es por ahí—menciono el dragón.

Justo debajo y enfrente de ellos se apreciaba una cascada no muy grande. Era raro para hipo pues los mapas no marcaban ninguna, ni siquiera un rio en ese bosque.

—De donde salió esa... a olvídalo, ¿seguro que es ahí?

—Ahí fue donde lo vi la última vez.

—Bueno, baja, hagámosle una visita.

Chimuelo descendió en una saliente del barranco donde se encontraba la cascada, el lugar les daba una hermosa vista de ella, una brisa que se desprendía de la demás agua y reflejaba un pequeño arcoíris con ayuda del sol, pero ninguno tuvo tiempo para admirarla.

Hipo desmonto a chimuelo con cautela, esperando a que algo los atacara, una cueva se adentraba a la montaña justo a la derecha del fondo de la cascada, era ahí donde el espíritu habitaba la mayor parte de su tiempo.

—Antes de entrar prométeme que si algo sale mal, te alejaras de aquí inmediatamente—Chimuelo sonaba preocupado.

Hipo se acercó a su amigo y le acaricio la barbilla, realmente no captaba la seriedad de las palabras del dragón, pensaba que solo era algo sobreprotector.

—Por supuesto—dijo hipo de inmediato.

Bajaron de la saliente y se adentraron a la cueva, dentro era muy frio causado por la humedad de la cascada y la falta de iluminación, hipo se abrazó a sí mismo para intentar mitigar la sensación. —No dijiste que era un congelador.

—Que delicado—Chimuelo rio—Lo dragones somos más resistentes a las temperaturas, perdón.

Hipo caminaba a la par de chimuelo, entre más se adentraban a la cueva más oscura esta se hacía, pronto hipo no vería nada, por suerte, a pesar de su maldición, la de chimuelo era mejor y veía por los dos.

El sonido de sus pasos y alguna gotera hacían eco en las paredes del lugar, la respiración de hipo se hacía más pesada. Todo era oscuro, hipo no sabía si llevaba los ojos abiertos o cerrados, el no saber que había a su alrededor le creaba cierto temor.

Chimuelo seguía de guía, usando su olfato para rastrear al Vættir.

— ¿Cuánto más tendremos que caminar? creo que una piedra se metió en mi zapato.

—Recuerda de quien fue la idea.

—Hubieras explicado más como era su dulce hogar—añadió un poco de sarcasmo en las últimas palabras.

—Ya falta poco, puedo olerlo, espero que ya hallas elegido las palabras que le vas a decir.

—Pensé en algo como: "Buenos Días señor guardián del bosque, mi querido amigo quiere pedirle que

El dragón interrumpió al chico—Silencio, creo que escuche algo.

Levanto la cabeza un poco y paro una oreja. —Por aquí—dicho eso el dragón se apresuró; Hipo casi corría para llevarle el paso.

Unos metros más adelante una ligera luz se hizo visible. Llegaron a ella para ver que daba a una caverna donde los rayos se colaban por algunas grietas en el techo. Era inmensa, como una plaza entera de largo y como un edificio de alto.

Siguieron adelante ambos, mirando a todos lados.

—Creo que se tomó unas vacaciones—Hipo dijo, el lugar era tan solitario como el resto de la cueva.

Se volvieron a escuchar unas piedras cayendo seguidas de una voz con un tono muy grave— ¿Quien anda ahí?

Ambos se quedaron congelados, esa persona imponía terror con solo oírla.

—Los animales tienen más que sabido que mis aposentos son inaccesibles para ellos, lo que nos deja con un ser ajeno a este lugar.

Hipo abrió la boca para decir algo pero antes que saliera algún sonido el dragón lo callo con un empujón—Es el.

—Eh hecho una pregunta y solicito que sea contestada, ¿Quién osa invadir mi hogar?

Una luz empezó a reflejarse por detrás de unas rocas, lo que la producía parecía estar acercándose a ellos.

En efecto se acercaba. Antes que pudieran pensar en retirarse, emergió del fondo una silueta, era de un hombre el cual brillaba, tenía un pelo largo color rubio claro, su piel era blanca y estaba arrugada, como la de un anciano. Portaba una túnica blanca muy percudida y rasgada.

— ¿Un humano?—Dijo, tan pronto diviso a hipo.

Continúo acercándose e hipo pudo distinguir que sus ojos carecían de pupila, eran completamente blancos y tenía unas peculiares orejas puntiagudas, ligeramente más grandes que las de un adulto.

—Cómo es que llegaste aquí chico, este lugar...—el vættir cayo cuando vio a chimuelo, su color negro lo hizo pasar desapercibido. —Cómo te atreves a dejarte ver por este lugar, acaso debo ser más duro contigo para que entiendas.

Chimuelo comenzaba ligeramente a encogerse por el miedo que infundía tal sujeto pero al sentir la mano de hipo en su lomo se irguió, lista para luchar en cualquier segundo.

—Tu no me ordenas—Dijo chimuelo con agresividad.

— ¿Quieres probarme de nuevo?

Hipo observaba la escena, si seguían así seguro acabaría muy mal mucho menos podrían conseguir que revirtiera su maldición. Tenía que calmarlos, llevar por otro lado esa tensa conversación.

—Tranquilo amigo—le dijo a chimuelo—Estamos aquí para pedirte un favor.

— ¿Y qué te hace pensar que yo regalo favores humano? acaso no sabes quién soy.

—Lo siento, no era mi intención faltarle al respeto señor...

—Auðumn me llamo, Auðumn.

—Ok, bueno Auðumn me entere del problema que tuvieron entre ustedes dos y sus consecuencias. Y bueno, estaba pensando si—Hipo hacia ligeras pausas buscando las palabras— existía la posibilidad...de...no sé... revertir la maldición.

—Yo no revierto mis acciones, todo lo que hago es por una razón.

—Por favor, haremos—Hipo volteo a ver a su amigo, chimuelo era muy orgulloso por lo que ponerse al servicio de su enemigo no sería una opción—Haría—hipo corrigió— haría cualquier cosa para ayudarlo.

Chimuelo no había perdido de vista a Auðumn ni un segundo pero las palabras de hipo lo hicieron voltear a mirarlo. Nadie había visto por él y aunque sería más el quien cuidara de hipo que hipo de él, esas simples palabras significaron mucho para él.

— ¿Cualquier cosa eh?, ten cuidado con lo que dices, "cualquier cosa" puede ser más de lo que puedes manejar.

El sujeto se dio la vuelta dispuesto a retirarse, pero antes se dirigió a hipo.

—Bueno hay algo que puedes hacer por mí.

—Claro, lo are.

—Si, mirad, hay un par de trolls merodeando por mi bosque, son una molestia para mis animales. Podría ocuparme de ellos en un segundo pero es un desperdicio de mi poder y además ya estoy viejo para esto.

— ¿Así que quieres que me encargue de ellos por ti?

—Exacto, eres un chico muy listo.

Hipo accedió de inmediato, solo pregunto dónde encontrarlos y empezó a caminar fuera de esa cueva junto con su amigo.

— ¿Cuál es la prisa muchacho? No as oído el trato completo.

Hipo paro en seco y miro al vættir— ¿Que más debo saber?

—Tienes que hacerlo solo, sin ayuda de esa criatura—dijo señalando a chimuelo.

Hipo y chimuelo se miraron, ambos sabían que sería imposible que lo lograra, los trolls eran semejantes a los humanos pero eran más bestias que otra cosa, tenían una mentalidad muy baja pero poseían una gran fuerza y eran muy ingeniosos y tramposos.

Enfrentarse a un par sería complicado para un guerrero, hipo solo era un chico común cuyo único entrenamiento físico era en gimnasia, cuando era un blanco para los demás jugando quemados.

—Y para asegurarme que así lo hagas...

Auðumn levanto la mano con la que señalaba a chimuelo y cerro el puño, el lugar empezó a temblar haciendo que pequeñas rocas cayeran del techo, ambos chicos se alarmaron pero antes que alguno se moviera unas grietas aparecieron debajo del furia nocturna y de ellas salieron una especie de raíces, gruesas como un brazo, de color blanco y un resplandor azul que sujetaron a chimuelo de inmediato por las patas y las alas.

El dragón rugió y lanzo sus llamas en contra de ellas pero fue en vano. Las extrañas raíces se precipitaron al suelo, dejando al dragón apretado contra él.

— ¡Libéralo!—Hipo grito. —No lo hare solo.

El vættir rio—No es que no puedas, ya aceptaste y hasta que me traigas a los trolls liberare a chimuelo.

Hipo corrió a un lado de su amigo, observo las lianas y las jalo en un intento por liberarlo.

—No creo poder liberarme.

—Espera chimuelo, iré a por esos trolls.

—Tendrás que enfrentarte a ellos con inteligencia, recuerda que son muy tontos, ten cuidado son muy tramposos.

Hipo se levantó y corrió de nuevo hacia la salida, había metido a su amigo en otro aprieto, fue su idea ir con ese tipo y ahora tendría que liberarlo lo antes posible.

—Espera chico, ¿cuál es la prisa?—Auðumn se burlo

— ¿Ahora qué? ¿Tendré que hacerlo con los ojos vendados?

—Eres muy simpático, no, toma esto.

El vættir arrojo una botella con un líquido verde en ella, hipo logro cogerla por suerte, seguro que el delgado cristal se hubiera quebrado si se le caía.

Hipo pregunto que era, extrañado de recibir algo de esa persona.

—Es para que te sea más fácil traerme a ese par, si logras hacer que lo ingieran, se reducirán en tamaño y peso, podrás traerlos en tu bolsillo, pero cuidado, solo dura como una hora en tiempo humano.

Hipo asintió y se despidió de su amigo.

—Volveré lo antes posible.

—Solo ten cuidado.


Nos leemos despues, que tengan un bonito dia, tarde o noche