CAPITULO 7

Zorro y yo empezamos a escalar por la pared de piedra, primero subió Zorro y después yo, cuando iba a subir, Zorro me ofreció su mano y yo, pues la acepté.

Ainhoa: Muy caballeroso.

Zorro: ¿Ahora como entramos?

Ainhoa: Eso déjamelo a mi.

Me quité un ganchillo y lo metí en la cerradura y empecé a forzarla hasta que no se como, se abrió la puerta.

Ainhoa: ¡Toma ya!

Zorro: ¿No lo habías hecho antes?

Ainhoa: Que va, es la primera vez.

Zorro: Y pretendías venir tu sola...

Ainhoa: Entremos.

Llegamos a una sala, a cada lado había bustos de dioses y personajes célebres. Saqué de mi mochila un pequeño cuaderno y empecé a ojearlo.

Ainhoa: ¡Aquí está!

Zorro: ¿Qué pasa?

Ainhoa: Ya se como encontrar el pasadizo donde están todos los manuscritos.

Zorro: ¿Y como?

Ainhoa: Mira.

Le enseñé la página, en la que ponía esto.

1 2

3 4

5 6

7 8

1-8-2-7-3-6-4-5

Zorro: Vale, me rindo, ¿qué tengo que ver?

Ainhoa: Supongamos que cada número corresponde a un busto. Estos están colocados de la misma manera que en el dibujo. Mi teoría es que si unimos cada busto, de con una losa que se pueda quitar o que active algo. ¿Probamos?

Zorro: Vale.

Ainhoa (pasándole la libreta): Ve diciéndome cada número.

Saqué una cuerda.

Zorro: Numero 1.

Ainhoa: Entonces...aquel. (Fui a uno de los bustos y le até la cuerda) Sigue.

Zorro: Número 8.

Ainhoa: Ese...aquel. ¡Jo Zorro!, está muy lejos.

Zorro: ¿Y que quieres que le haga?

Fui hasta el siguiente busto y le rodeé la cuerda.

Ainhoa: Siguiente.

Así estuvimos hasta terminar con todos los bustos. Vi que la cuerda siempre se unía en un mismo punto, me acerqué a este.

Ainhoa: Bueno, Zorro. Ya sabemos que esta losa no es.

Zorro: ¡¿Hemos hecho todo esto para averiguar que esta losa no es? ¡Me cago en la madre que me...! (Suspiró)

Ainhoa: Que es coña, tío. Es esta losa.

Saqué una herramienta con un filo fino y empecé a sacar la losa.

Ainhoa: Si es que soy la puta ama.

Zorro (murmurando): Con lo de puta estoy de acuerdo...

Ainhoa (con un aura oscura a mí alrededor): ¿Decías algo, cariño?

Zorro: Na...nada. ¿Entramos?

Ainhoa (guardando la herramienta): Vale.

Saqué una pequeña linterna y bajé por unas pequeñas y estropeadas escaleras de madera, detrás de mí iba el espadachín. Empezamos a caminar por un estrecho y sucio pasillo.

Ainhoa: Que limpios son estos curas.

Zorro no dijo nada. Seguimos caminando hasta llegar a una sala con varias estanterías vacías con una vitrina en medio, con un libro y un pergamino al lado.

Ainhoa (con estrellitas en los ojos): Mira Zorro. Mi tesoro (dije imitando al bicho raro y calvo del señor de los anillos (no se como se llama))

Zorro (levantando la vitrina): Lo cogemos y nos vamos enseguida.

Ainhoa (cogiendo el libro y el pergamino): ¿Es que tienes miedo?

Zorro: ¿Serás?

De repente se escuchó el ruido de un arma cargándose, nos dimos la vuelta y vimos a un hombre muy tragueado, vestido de negro.

Hombre de negro: Gracias por conseguirme el pergamino. Entregádmelo.

Ainhoa: ¿Y si nos negamos?

Hombre de negro: Moriréis me lo entreguéis o no. ¿Es que no te acuerdas de mí?

Al ver esa sonrisa tan asquerosa, me di cuenta de que él era el que asesinó a mi padre.

Ainhoa (con los ojos abiertos de par en par y totalmente de piedra): No puede ser...

CONTINUARÁ...


¿Conseguirán salir de esta? ¿Sáldran el pergamino y el libro sanos y salvos? Lo veremos en el próximo capitulo.

¡COMENTARIOS! ^^