Hola a todos después de tanto tiempo, perdonen por hacerlos esperar así y sólo deseo que alguien aún lea este capítulo. No me he olvidado de ninguna de mis historias, lo que pasó fue que simplemente me saturé y ya no sabía cómo seguir este ni los demás fics que tenía, pero la inspiración volvió, he terminado una historia y ahora estoy dispuesta a seguir con esta hasta el final. Saludos a todos.

Clases de baile

Cuando Kristoff abrió los ojos al nuevo día por un momento se sintió fuera de lugar al estar en una habitación tan elegante y cálida, tuvieron que pasar unos segundos para darse cuenta que desde hace tiempo ya no dormía a la intemperie o en un establo y otros tantos más para recordar que tampoco se encontraba en Arendelle, sino en Corona acompañando a Anna para la boda de la princesa Rapunzel. Esos ligeros olvidos le pasaban a menudo incluso cuando estaba en el castillo de Arendelle, su vida había dado un vuelco totalmente inesperado desde que había conocido a su adorada Anna que algunas veces era difícil acostumbrarse. Tenía que admitir que dormir entre fragantes y suaves sábanas era un cambio que no era del todo malo. De hecho era agradable, aunque lo único que echaba de menos era a su peludo amigo Sven quien dormía en los establos reales al lado de los demás caballos, sin embargo por la forma en que lo alimentaban al proporcionarle zanahorias ilimitadas, Kristoff dudaba que su querido reno pasara alguna penuria durante su estancia en el nuevo reino.

Se levantó para lavarse la cara con el agua fresca que los sirvientes del castillo dejaban todos los días en su habitación, se acercó aún con los pies desnudos a la ventana para contemplar por un momento el panorama. El verdor de la vegetación deslumbraba por doquier y el palacio tenía una vista panorámica al encontrarse en el punto más alto de la ciudad. A juzgar por lo que veía, el reino de Corona era ligeramente más grande que Arendelle y con un clima más cálido, las montañas por las que hicieron su viaje Anna y Kristoff se habían perdido en la distancia. El montañero rubio pensó que en esa ciudad los recolectores de hielo debían tener un trabajo más pesado para traer desde tan lejos los cubos, debía ser arduo. Su vista se posó en lo diminutas que se veían las personas del pueblo, quienes iban de un lugar para otro preparando todo lo que fuese necesario para un día tan importante: comida,flores, obsequios e inclusive llevaban unas curiosas linternas que serían lanzadas esa misma noche hacia el cielo. Y es en ese instante cuando apareció una de sus más grandes preocupaciones en su mente: al final del día tendría que cumplir con la promesa que le hizo a Anna de que bailaría con ella.

Tragó saliva por un instante. Aún no sabía cómo es que iba a salir de ese aprieto, así que lo mejor que tenía pensado era decirle a Anna la verdad, en toda su vida había estado en una pista de baile digna de un palacio. Había ido a los bailes de Arendelle donde todos los habitantes danzaban de una forma sencilla, sin pretensiones y más por diversión que por una convención social. Nunca en su vida había visto un baile en el interior del castillo, donde los pasos siguen un orden estricto y riguroso, teniendo la desventaja de quedar en ridículo en caso de pisar a la pareja de baile en turno. A pesar de las palabras que Eugene le dijo la noche anterior,Kristoff no lograba sentirse confiado y mucho menos nervioso.

El silencio de su habitación se vio interrumpida por la entrada de Anna quien parecía un torbellino cargado de emociones esa mañana.

- "¡Kristoff! Creí que aún estarías dormido así que quise venir a despertarte. El castillo está muy agitado desde hace horas."- dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja, dándole un ligero beso en la mejilla a su amado montañero.

- "Me gusta despertar temprano. No sólo en el palacio la gente está ocupada, hay un gran movimiento afuera. Supongo que es normal al menos por este día."

- "Todo mundo se ve feliz por esta boda y yo sólo espero no hacer el ridículo cuando nos presentemos a la ceremonia, Elsa tiene puestas grandes esperanzas en mantener buenos lazos con Corona. Me siento nerviosa."

- "Te aseguro que lo harás muy bien, si te llevaste tan bien con la princesa nada puede salir mal."

- "Tienes razón, tal vez no deba preocuparme tanto. Pero y si algo sale mal ¿qué haré? Puede que me tropiece con ese enorme vestido que me regaló Elsa, puede que me de hipo en la ceremonia y lo eche todo a perder o puede que haga un ridículo en el baile, si es así Elsa me matará o algo peor."- al parecer la hiperactiva joven se encontraba más presionada de lo que Kristoff esperaba con todo este asunto y al hablar de lo del baile, hizo que él se angustiara también.

- "Lo único que debes hacer es relajarte… y bueno… con respecto a lo del baile…"- Kristoff trataba de explicar a Anna sus preocupaciones con respecto al tema, sin embargo la chica parecía que se le daba muy bien interrumpir.

- "Sí, lo sé. Sólo espero hacerlo bien, te advierto que es probable que te pise una que otra vez, así que lo único que te pido es que no grites muy fuerte para que la gente no se dé cuenta. Soy pésima bailando."- dijo ella apenándose un poco por su reciente declaración, el rubor en sus mejillas lo único que lograba era resaltar su encanto, su tierno rostro embelesó momentáneamente al chico para después tomar por sorpresa lo que Anna acababa de confesarle.

- "Un segundo… entonces ¡¿no sabes bailar?!- la pregunta salió más fuerte de lo que Kristoff pretendía, ella no sabía bailar pero estaba demasiado emocionada por hacerlo no importando que le diera unos cuantos pisotones a su pareja de baile.

- "No, no sé bailar ni un poco."- ella lo dijo con total desenfado.

Kristoff le lanzó una mirada de desconcierto que ella no pudo notar puesto que sus ojos se posaron en el suelo para repetir nuevamente su petición, esta vez con algo más de pena.

- "Es por eso que te pido que si te piso mucho, trates de ocultar el dolor. Me daría mucha vergüenza que los demás se dieran cuenta, especialmente la princesa o sus majestades ¿lo prometes?"- con la mirada tan dulce que ella le lanzaba era imposible decir "no" para Kristoff.

Él se recuperó del impacto que le ocasionó la confesión de Anna, puso su mano sobre su pecho y exclamó solemnemente:

- "¡Prometo que su secreto estará a salvo conmigo, Princesa Anna de Arendelle."- hizo una reverencia a su apenada novia, besó su mano y le dio una sonrisa tan encantadora que Anna no pudo evitar que sus mejillas se llenaran de un rubor natural y que la hacían ver radiante.

- "Detente, no tienes que bromear así."-dijo ella.

- "No bromeo, mis palabras con muy en serio. Además de guardar tu secreto también prometo no gritar aunque me pises mil veces, pero lo que me no entiendo es ¿por qué si no sabes bailar estás tan ansiosa por hacerlo?"

- "Es bastante simple en realidad. Lo que ocurre es que toda mi vida que veía el salón de bailes vacío me preguntaba cómo sería si estuviera llena de gente bailando, riendo, divirtiéndose y mis padres nunca dieron una fiesta en ese lugar jamás. Así que yo bailaba muchas veces a solas, imaginado que en realidad me encontraba rodeada de toda esa gente que existía sólo en mi imaginación. Honestamente, lo único que hacía era saltar y correr de un lado a otro con una melodía que inventaba, y ahora que tú estás conmigo es la primera vez que tengo una pareja de baile. Quiero saber qué se siente bailar con alguien, y lo mejor de todo es que ese alguien eres tú."- Anna estaba feliz al decirle esas palabras tan sinceras y esperaba que Kristoff pudiera comprenderlas pero él guardó silencio después de eso.

- "Sé que es tonto todo lo que te he dicho pero yo creí que…"- Anna seguía hablando al ver que él no hablaba.

- "No, no lo es. Yo soy quien me siento tonto, la verdad era yo quien temía el no saber casi nada sobre baile, temía que te dejara en vergüenza después del baile de esta noche. Pensé tanto en mis miedos y no pude darme cuenta de los tuyos, quiero decirte que puede que yo también te pise unas cuantas veces así que antes de que eso ocurra, me disculpo si te lastimo."- Kristoff se rascaba la cabeza aliviado de hacer su confesión también, dio un suspiro de alivio.

- "Creo que si este baile resulta ser un desastre para los dos, al menos quiero que nos divirtamos. Tendremos muchos más bailes para practicar, espero que eso no te moleste."

- "Jamás me molestaría por bailar con la encantadora princesa de Arendelle, tenlo por seguro, además puede que inventemos algún paso juntos y todos nos envidien esta noche, lo último que debe morir son nuestras esperanzas en que podemos hacerlo bien ¿no te parece?"- a Kristoff la idea de bailar con ella le resultaba agradable ahora, tal vez era la confianza y valor que ella tuvo al decírselo sin temor.

Anna se mordió el labio de forma pícara y cuando hacía eso, significaba que se traía algo entre manos.

- "¿Qué ocurre? ¿dije algo malo?" preguntó Kristoff quien percibía las intenciones de su linda y ocurrente novia.

- "Inclusive puede que lo inventemos ahora mismo."

- "¿Inventar qué?"- él no podía creer que estuviera en bailar justo allí y en ese preciso instante.

- "Obviamente algún paso de baile."- dijo ella sonriente mientras corría a cerrar la puerta de la habitación muy emocionada con su idea.

- "Yo no sé si sea una buena idea"- comentó Kristoff nervioso.

"¡Vamos! ¡Será divertido! Fue idea tuya en primer lugar."- Anna tomó la mano de Kristoff antes de que este pusiera alguna otra objeción a su brillante plan.

El Maestro Recolector de Hielo de Arendelle pudo comprobar por medio de muchos pisotones que Anna no mentía en cuanto a lo de su nula habilidad para bailar, pero una vez concluida tan peculiar lección, él era ahora quien esperaba ansioso el tan famoso baile de bodas.


Debidamente ataviada con un elegante vestido verde oliva que Elsa le había mandado hacer para tan especial ocasión, los ojos de Anna no podían despegarse de los extraños invitados que entraban a la capilla ese día.

- "¿Oye Anna?"- preguntó bajito Kristoff a quien el traje que Elsa mandó para él le quedaba como anillo al dedo.

- "¿Sí…?"

- "¿Estás segura que está es la boda correcta? Creo que parece una reunión de mercenarios o algo así"- comentó él al ver la indumentaria de algunas de las personas presentes.

- "No estoy segura realmente."- Anna aún continuaba algo asombrada con los invitados de tan peculiar ceremonia.

- "Perdonen, me faltó acomodar unas cuantas flores en su lugar."- un hombre con aspecto temible estaba acomodando unos cuantos lirios al lado de Anna y Kristoff, ella no pudo evitar dar un pequeño gritó de sorpresa.

- "Listo, quedaron adorables. La princesa Rapunzel quedará encantada con mis perfecta planificación de la ceremonia."- dicho esto se retiró alegremente a su lugar designado.

- "Al parecer conocen a la princesa."- esto cada vez le parecía a Anna más y más bizarro.

- "Tal vez sean sus amigos, ella no fue princesa toda su vida después de todo. Estuvo desaparecida 18 años ¿recuerdas?"- dijo Kristoff.

- "¿Y qué se supone que era antes? ¿pirata?"

Kristoff no pudo reprimir una pequeña risa ante lo dicho por Anna, la música comenzó a sonar para anunciar la llegada de la novia. Anna volteó para ver quién tocaba tan angelical melodía y un hombre con… ¿un garfio? Se encontraba absorto en su interpretación, decidió que esa imagen era bastante extraña así que prefirió centrar su atención en la princesa que iba con paso lento rumbo al altar.

A Anna cada vez le intrigaba más Rapunzel, ella era en definitiva una princesa fuera de lo común con poderes mágicos y todo un grupo de mercenarios que parecían adorarla.