- Cariño. - se lamentó Renne acariciando sus cabellos. - No me gusta verte así.

- Estoy bien mamá. - le aseguró limpiando las lágrimas que se le habían escapado mientras limpiaba su plato al acabar su cena.

- Lo que sea qué pasó no fue importante. - le susurró besando su cabeza. - Pronto te darás cuenta que todo esto no es más importante que él.

Acarició su vientre con cariño.

Bella sonrió a su madre agradecida y siguió con su tarea. Renne no quería ir a trabajar al bar ese día para quedarse con ella.

- Ve mamá... sabes que el dinero es necesario. - le recordó con pena.

La puerta sonó justo cuando su madre iba a contestar.

Renne y ella se miraron sorprendidas, rara vez tenían visitas y mucho menos a esa hora. La mujer mayor se acercó a abrir.

- Oh, hola. - saludó sorprendida luego miró hacia Bella interrogante.

Bella se asomó curiosa a ver al visitante. Su respiración se cortó.

Edward estaba parado con claras señas de nerviosismo en la puerta.

- Hola. - enterró sus manos en su chaqueta. - ¿Podemos hablar?

Bella endureció la mirada.

- No. Lárgate. - iba a cerrar la puerta en su cara pero él se adelantó colándose dentro.

- ¡¿Qué crees que haces?!- gritó empujándolo.

Renne asustada por su reacción alejó al muchacho.

- Hey, sin golpes. - la reprendió. - No puedes exponer al bebé de esa manera.

- No vengo a pelear. - prometió el cobrizo levantando las manos. - Yo sólo quiero hablar contigo.

- ¡Lárgate! - gritó histérica. - ¡Lárgate de mi casa!

- Por favor tranquilízate cariño. - le pidió su madre preocupada. - No te alteres.

- Bella por favor. - le rogó el muchacho. - Sólo...

- ¡Mamá, fue él!- se quejó empezando a llorar. - Fue quien metió esas botellas de alcohol a mi habitación ya que quería emborracharme, fue él quién rompió la mesa de la cocina en un arranque de cólera, fue por él que tuve que cambiar de trabajo ya que golpeó a mi jefe en el restaurante, él rompió mi ventana porque no lo quise dejar entrar, él le dijo a toda la escuela que estaba embarazada y ... dijo que era de otro. - terminó llorando. - Todo es culpa de él. Todo. ¡Mi vida esta destruida por él!

- Bella... - suplicó de nuevo. - Yo...

- Quiero que se vaya mamá. - le suplicó ahora. - Lo odio, no quiero verlo.

Renne había escuchado atentamente y trataba de ser serena.

- Vete por favor. - pidió mirando al cobrizo. - Ya hiciste bastante.

- No, por favor señora Swan. - suplicó. - Lo arreglaré todo, lo prometo.

- Vete. - insistió empezando a empujarlo e interponiendo su cuerpo para que no se acercara a Bella que estaba más que dispuesta a golpearlo.

- Voy a cambiar, en serio lo haré. Por...

- ¡No menciones a mi hijo, te mataré si lo haces!

- Esta muy alterada, si te importa vete antes que sea yo la que te mate. - le indicó con seriedad.

- Por favor. - suplicó retrocediendo hasta chocar con el marco de la puerta. - Estoy aquí Bella, quiero dar la cara. ¡Maldita sea estoy aquí!

- ¡Hey! - gritó Renne. - En mi casa no se maldice. Realmente estas colmando mi paciencia. Exiges y ni siquiera sé cual es tu nombre. - se burló molesta. - Sal de aquí muchacho, mi hija no quiere verte.

- Soy Edward Masen. - empezó rápido. - Soy...

- ¡Un hijo de puta! ¡Eso eres! - grito molesta.

El muchacho ya estaba fuera de la casa.

- Vete. - insistió Renne.

- Soy el papá de ese bebé.

Ahora fue Bella la que reaccionó y empujó la puerta dejándolo fuera.

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Un capítulo corto porque tanto drama de golpe puede ser nocivo. ¿Qué les pareció? Escríbanme eh, ya saben que los leo y me motivo. Sólo debo aclarar que no hubo ningún tipo de abuso de parte de Edward creo que Bella tiene el suficiente carácter como para evitar que algo así ocurra o en todo caso denunciar.