Menuda acogida tuvo el capítulo anterior *-* Me alegra que os gustara tanto, en serio *_*
Este capítulo es la transición hacia la recta final del fanfic, espero que también os guste, aunque no es ni por asomo tan impactante como el otro.
Capítulo 6: Fantasmas
Kid dejó la mochila en el suelo junto a sus pies y miró a su alrededor, al descolocado espacio que era el salón de su nuevo piso alquilado a las afueras de su barrio de toda la vida, con la pintura de las paredes a mitad despegarse de estas y los muebles, aunque viejos, de aspecto cómodo y funcional, desprovistos de cualquier toque personal y esperando a ser utilizados.
-No está mal –observó Law, adentrándose en la habitación y dejándose caer en el sofá. –Es cómodo –añadió, estirándose perezosamente.
-No me importa mucho tu opinión –dijo Kid, pasando de él y yéndose al que iba a ser su dormitorio para colocar su ropa en el armario. Un poco destartalado el mueble, y con la madera algo corroída, pero tendría que servir, al menos por un tiempo.
-Me ofendes, Eustass-ya –dijo Law, sin molestarse siquiera en fingir que el comentario lo había afectado.
-Nadie te ha pedido la opinión, ocupa translúcido –respondió Kid desde la habitación, y Law se rio.
-Soy bastante opaco, muchas gracias.
-Cuando quieres –masculló Kid, que lo habría fulminado con la mirada de tenerlo delante.
-Pues es verdad –concedió Law, apareciendo de repente junto a Kid, que ya estaba demasiado acostumbrado a esa clase de cosas como para inmutarse y solo le dedicó la mirada asesina que le debía.
-¿Por qué no te haces útil y colocas algo?
Law lo miró un momento.
-Bueno, ya que voy a vivir aquí… -Y se fue a la cama, donde estaban los contenidos de la mochila tirados, a por algo de ropa.
Trabajaron un rato en silencio, vaciando la mochila e investigando a ver de qué disponían en el piso y qué tendría que comprar Kid.
-¿Qué vas a hacer ahora? –Preguntó Law, inspeccionando el estado de unos platos que había encontrado en un armario de la cocina.
-Había pensado en estudiar un módulo para mecánico –respondió Kid desde debajo del fregadero, comprobando el estado de las tuberías.
-Suena bien. Estos platos parecen salidos de un concurso de tiro, vas a necesitar otros –como para poner énfasis a sus palabras, Law tiró un plato al suelo, ganándose un grito y una mirada asesina de Kid. Si el pelirrojo no intentó darle una hostia, fue porque Law había cogido el hábito de volverse intangible cada vez que lo hacía y Kid se había dado más de un golpe contra algo por eso.
Law había estado en proceso de destripar una de las series que se presentaban a sí mismas como "de médicos" en televisión cuando escuchó cómo la puerta se abría y vio a Kid entrar a casa, cansado como solía ser el caso pero con un aire extrañamente serio a su alrededor.
-¿Va todo bien? –Preguntó, apagando la televisión con agradecimiento. Había estado a punto de perder los nervios con esa cosa, y Trafalgar Law se consideraba una persona bastante paciente.
Kid lo miró, atrapando los ojos grises de Law con los suyos rojizos, con una seriedad que le dijo a Law que algo había pasado.
-Han traído el coche para su revisión anual.
Se quedaron en silencio, mirándose, y finalmente Law dijo:
-Oh, ya veo.
-Tenemos que ir de compras –siguió Kid, sin moverse.
Law se levantó, sin esperar a que le dijera nada, y se acercó a él, deteniéndose frente a Kid y dándole un beso en los labios.
-No tienes que hacerlo si no-
Una mano en su nuca y un beso forzoso lo interrumpió.
-No me vengas con esas ahora, no pienso echarme atrás –masculló Kid contra sus labios.
Law le dedicó una sonrisa.
-No esperaba que lo hicieras, pero tenía que decirlo.
Ace y Marco salieron a buscar algo para comer, dejando aparcada por un par de horas la investigación que no parecía dar ningún fruto.
Habían estado investigando, sin éxito, a Trafalgar Law, buscando algo que indicase que pudiera haber sido la primera víctima, hasta que, una semana atrás, habían encontrado un nuevo cadáver: Vergo, el segundo al mando de la organización de Donquixote Doflamingo, había aparecido muerto en una calle poco transitada tras una noche de lluvia, en una zona donde los comercios no tenían cámaras de seguridad. Todo apuntaba, desde la tubería en su mano hasta los arañazos en el suelo causados por unas botas al patinar por él con impulso y una marca en la pared, a que se había peleado con su asesino, y no solo eso: a diferencia de las demás víctimas, Vergo no tenía una expresión de miedo en su rostro, sino una de enfado que parecía apuntar a que había estado discutiendo con el asesino antes de morir, una indicación de que podía saber quién era.
Por desgracia, seguían sin encontrar nada que los llevase a ese misterioso asesino.
-Casi no hay gente ya en la organización, ¿no podríamos ponerles vigilancia a los miembros que quedan y esperar a que uno sea atacado? –Sugirió Ace tras terminarse su tercera hamburguesa junto al puesto de la calle, pero se fijó en que Marco no lo estaba mirando: completamente quieto, ignorando su propia comida, Marco miraba a un punto al otro lado de la calle.
Siguiendo su mirada, Ace ni siquiera se percató de cuándo el envoltorio que tenía en la mano cayó al suelo, completamente atrapado y desconcertado ante lo que encontraron sus ojos. En el otro lado de la calle, alejándose entre una multitud de gente, estaba un joven de veintipocos años, alto y delgado, moreno, con perilla, patillas, ojeras y un rostro que se había aprendido de memoria hacía ya semanas.
-No me jodas… -Murmuró Ace, sin darse cuenta siquiera, yendo a cruzar para seguirlo, pero apenas tuvo tiempo de ver cómo desaparecía en la entrada del metro con muchas otras personas, llegando a fijarse un poco en el hombre que parecía acompañarlo: de unos dos metros de alto, también veintipocos años, musculoso y pelirrojo, quién quiera que fuera ese hombre parecía haber estado discutiendo con Trafalgar Law.
-¿Has visto eso...? –Le preguntó a Marco, estupefacto. Aquello no tenía sentido, había visto las fotos del asesinato de aquel hombre, estaba convencido de que era él.
Marco lo miró, pareciendo aún más asombrado que antes.
-¿Tú también lo has visto?
Ace asintió, todavía sin creerse del todo lo que acababa de pasar.
-¿Era él? ¿Pero cómo…?
-Ven conmigo –dijo Marco, dejando su hamburguesa y llevándose a Ace de nuevo a la comisaría, prácticamente arrastrándolo de un brazo, para mayor desconcierto del joven.
Thatch estaba terminándose el café y jugando una partida al solitario cuando Marco y Ace entraron en el departamento como alma que lleva el diablo y se fueron en dirección hacia él, asustándolo y haciendo que cerrase la partida de cartas por instinto a pesar de que sabía que ninguno de los dos le reprobaría nada. En seguida se arrepintió, cayendo en la cuenta de que había llevado una puntuación muy buena.
-Thatch, –habló Marco, deteniéndose frente a él, y el castaño supo que iba a pedirle algo de trabajo incluso antes de que se lo dijera, -¿todavía tienes la lista de hombres por encima de metro noventa?
Marco estaba muy serio y Thatch se fijó, distraídamente, en que Ace parecía demasiado conmocionado para fijarse en sus alrededores.
-¿Vuestros mil y pico sospechosos? Claro.
-Redúcela a tíos de veintipocos años, a partir de dos metros y pelirrojos.
Thatch lo miró desconcertado un momento, después sonrió ampliamente al comprender que tenían una pista.
-Marchando.
Introdujo los nuevos parámetros de búsqueda en el ordenador y observó con satisfacción que, al volver a cargar la lista, solo un nombre la componía. Eso era puntería.
Eustass Kid, veintiún años, sin antecedentes, mecánico. Alguien de quien nunca habrían sospechado con todos los demás candidatos.
Thatch se levantó, entusiasmado.
-¡Vamos a detenerlo! –Exclamó.
Marco, que no parecía para nada alegre, negó con la cabeza.
-No tenemos pruebas.
Thatch lo miró, extrañado.
-¿Entonces cómo habéis dado con él?
Marco hizo un gesto con la cabeza, primero a sí mismo y luego señalando a Ace, y Thatch se fijó con más atención en la expresión completamente pasmada y desconcertada del joven. Miró a Marco, que asintió con la cabeza con una sonrisa tristona, y comprendió a qué se refería. Oh. Por supuesto, tendrían que habérselo esperado del nieto de Garp.
-Pues vaya mierda, vamos a tener que relacionar al chaval con Doflamingo de alguna otra forma –protestó, tratando de aligerar el ambiente. Ahora que tenían un nombre, sería solo cuestión de tiempo.
Se dio cuenta de que Marco estaba mirando fijamente la pantalla, a la fotografía del sonriente pelirrojo que los miraba, obviamente orgulloso, desde un permiso de conducir.
-El caso es que conozco a este chico.
Ese comentario logró sacar a Ace de su desconcierto e hizo que mirase al rubio junto con Thatch.
-¿En serio? -Preguntó el más joven.
-Su padre murió de sobredosis hace unos años. El chico no parecía un drogadicto ni nada por el estilo, así que me alegré por él, parecía tener posibilidades.
Thatch silbó, sin poder evitar el aire de humor que le salió.
-Pues se ha convertido en un ciudadano modelo.
Kid se dejó caer pesadamente en el sofá, tirando la pequeña bolsa que había comprado junto al mando de la televisión, en la mesita, y le pasó el brazo por los hombros a Law cuando este se sentó a su lado.
-Odio viajar en metro –protestó el pelirrojo.
-Lo has dejado claro, pero no hay quién aparque en el centro y no podíamos arriesgarnos a que te multaran.
Kid resopló.
-Ya, ya… Lo que no entiendo es qué coño hace un traficante de drogas vendiendo justo al lado de la comisaría central de policía.
Law le sonrió.
-El último sitio donde la gente busca es justo delante de sus narices.
Kid le devolvió la sonrisa.
-Cierto.
Se quedaron un momento en silencio, disfrutando cada uno del contacto con el otro, y al cabo de un rato Kid preguntó:
-¿Tienes los planos?
Law asintió distraídamente, la cabeza apoyada sobra el hombro de Kid y los labios rozando la piel de su cuello.
-Los terminé hace meses.
La mano alrededor de sus hombros bajó a envolver su cintura y Kid lo acercó más a su cuerpo.
-Perfecto.
Law se movió, sentándose sobre las piernas de Kid.
-No tienes que empezar ahora mismo, aún tenemos un par de días –dijo, antes de besarlo con ganas.
Kid lo abrazó por la cintura, atrayéndolo hacia sí.
Sí, aún quedaban un par de días más.
Continuará
¿Qué os ha parecido? :D
