Disclaimer: Glee no me pertenece, la canción de Katy Perry tampoco y Harry Potter tampoco.

Bueno, esto es el final. Este es el último capítulo, gracias por vuestro tiempo y por vuestros comentarios, de verdad que animan mucho. Ha sido muy divertido escribir esto.


ÚLTIMO CAPÍTULO.

Apenas son las seis de la mañana pero en el hogar de los Anderson ya hay movimiento, al menos en el cuarto de Blaine. El moreno sale del baño chasqueando los dedos al ritmo de You Should Be Dancing, una de sus canciones disco favoritas. Espera pacientemente a que el ritmo le indique cuando comenzar y separa los labios para dejar que su voz llene la habitación. Tan sólo lleva la ropa interior puesta pero con eso le basta para hacerse el dueño de la canción. Canta y se mueve al ritmo de la música, sintiendo en cada célula de su cuerpo la libertad. Se sube a la cama tras haberse puesto los pantalones y sigue cantando, esta vez más fuerte. Para cuando termina la canción está de vuelta en el suelo con una enorme sonrisa en los labios.

-Vaya, me dejas impresionado. No sabía yo de este talento tuyo.

La voz de su hermano mayor lo pone nervioso y por eso Blaine tropieza con sus propios pies y cae al suelo. Ahí recuerda que no aún no se ha puesto la camisa y rápidamente se cubre el pecho con un cojín.

-Cooper, qué, tu…

-Tranquilo tigre y no te tapes no tienes nada que yo no haya visto ya.-Dice el mayor feliz de poder disfrutar de ese sencillo momento con su hermanito.

-¿Qué quieres? Tengo que ir al instituto.

-Tranquilo, anda dame la mano.

Y con la ayuda de Cooper se levanta del suelo y termina de vestirse en silencio.

-Lo haces bien, en serio.

-¿Tu crees?-Pregunta Blaine con cierto miedo en la voz.

-Blaine, son las seis de la mañana, ¿de veras crees que estoy capacitado para mentir a estas horas intempestivas?

-No, claro que no.-Y Blaine no puede evitar sonreír. Pero su sonrisa dura poco porque enseguida se queda pensativo.- Sabes, en el instituto hay un coro.

-¿Y?

-¿Debería…?

-Por intentarlo no pasa nada, además eres un genio.-Cooper se acerca despacio a Blaine y lo abraza fuerte, tanto que lo levanta del suelo un palmo. Justo como a Blaine le gusta.

-Gracias Coop.

-De nada Blainie.-Se separan un poco y Cooper lo mira con todo el cariño que tiene.- Por cierto, ese coro no será en el que está ese animador que te tiene loco, ¿no?

-No sé de qué me hablas.-Blaine se traba con su propia lengua y un fuerte sonrojo cubre sus mejillas, maldito Cooper.

-¡Cachorrito!-Exclama el mayor mientras persigue a Blaine por toda la habitación para darle otro abrazo.

-Basta, basta.-Pero lo cierto es que Blaine no quiere que pare, así es divertido.

-Por cierto enano del demonio, acabo de llegar del trabajo, como no apagues la música te vas a enterar.

Blaine para en seco con la sonrisa aún en los labios, no le tiene miedo a Cooper, nunca cumple sus amenazas, pero apaga la radio de todos modos.

Cooper sonríe y se marcha a su habitación, ha pasado una mala noche en el hospital y necesita dormir un poco. Se desploma sobre la cama sin quitarse los zapatos y cierra los ojos, más bien sus párpados se caen solos. A los pocos minutos siente los labios de Blaine en su mejilla y la puerta cerrándose. Ese animadorcillo no sabe lo que se pierde, y con ese pensamiento se queda dormido.

-Lo sé Mercedes, lo sé, siempre es lo mismo.

-Bueno, sé que esta vez no es tan urgente pero…

-Siempre la misma historia.-Suspira Kurt mientras se deja caer sobre la taquilla.- Si no conseguimos miembros el Glee desaparecerá, Kurt no te he dicho que te pongas con las chicos…

-Sé que crees que te gusta más ser Cheerio que ser parte del Glee pero no es así.

-No intentes convencerme, ser Cheerio es lo único que me mantiene a salvo de ser "carne fresca" en este infierno.

-Pero…

-Lo siento cielo, tienes razón, mejor encontrar a alguien pronto, al menos así Rachel estará calladita un rato.

Mercedes le sonríe justo antes de darle un abrazo.

-Y dime, tienes a alguien en mente, chico blanco.

-No, no creo que nadie en su sano juicio decida unirse a nuestra pequeña familia a estas alturas. Pero tengo algo que puede animarte,

-¿Qué es?-Pregunta sonriente la morena.

-Tengo la nueva revista de Vogue.

-Genial.

Mercedes se agarra al brazo de Kurt y así se marchan a su primera clase aburrida del día.

Blaine llega al instituto un poco tarde, por eso no ve a Kurt en las taquillas, eso lo pone un poco triste pero no puede decaer, es un día importante. Gracias a Cooper se ha decidido a dar un paso importante, muy importante, Blaine J. Anderson va a unirse al Glee club. Con ese pensamiento grabado a fuego en la cabeza entra en la clase de química, en la que espera poder hablar con Mike Chang, pues el chico asiático está en el coro.

La clase se le hace un poco larga, otra vez, pero cuando por fin termina Blaine se acerca a hablar con Mike.

-Hola.-Dice tímidamente.

-Hola.-La sonrisa amable de Mike le invita a seguir.

-Tu… em… Eres parte del coro, ¿no?

-Si, espera un momento ¿Estás pensando en unirte?

-Bueno, si.

-Eso es genial, hablaré con el señor Schue para que hagas la prueba esta tarde. Qué emoción, verás cuando se lo cuente a Tina.

Y con esas últimas palabras Mike se marcha. Blaine no sabe qué pensar, la verdad es que no había pensado ninguna canción aún. Necesita algo para cantar, algo que sea impactante, refrescante, dulce, algo que sea él, algo como… Una sonrisa cubre su rostro, lo tiene, tiene la canción perfecta.

-¡Chicos, chicos!

La repentina llegada de Mike a la mesa del Glee en el comedor sobresalta a todos sus ocupantes. No es normal ver al chico asiático así de alterado.

-¿Qué ocurre cariño?

-Tina, chicos, he encontrado al nuevo miembro de Glee.

Los ocupantes de la mesa se miran perplejos, quién en su sano juicio habría accedido a semejante propuesta.

-He hablado con el señor Schue y va a hacer la prueba esta tarde.

Blaine entra en la sala del coro acompañado por Mike. Está más nervioso de lo que creía, ya no sabe si su elección es la correcta. Ni siquiera tiene muy claro que a Kurt le parezca bien que esté en el Glee. Kurt, pero cómo no se le ha ocurrido preguntarle si le parecía bien. ¡Por todos los calcetines de Dobby! Tiene que salir de ahí, necesita salir de esa sala. Intenta darse la vuelta para salir corriendo pero alguien está entrando por la puerta y acaban chocando. Blaine cae encima del desconocido, al que enseguida reconoce, sin necesidad de abrir los ojos, porque su aroma es lo suficientemente revelador. Ha caído justo encima de Kurt, como le confirman sus ojos en cuanto los abre. Se queda perdido en esos ojos azules e infinitos y olvida el resto del universo. Olvida que están en la sala del coro, que él está allí para hacer la prueba y olvida también que probablemente Kurt lo mate por hacer semejante locura. Para Blaine sólo existe ahora ese rostro de ángel.

-¿Te importaría quitarte?-Dice Kurt con toda la paciencia del mundo.

Blaine se pone de pie rápidamente y le tiende una mano a Kurt quien la acepta y se ayuda de ella para levantarse.

-Kurt, Blaine es el chico del que os he hablado antes.-Dice Mike aprovechando que tienen las manos cogidas. Presentación resuelta.

-Un placer yo… Un momento que tú qué.

Blaine se asusta un poco ante el grito de Kurt pero no aparta su mano.

-¿No tienes bastante con que te den duchas de colores todos los días? ¿Es que tu madre no te quiere e intentas ver si con una visita al hospital se preocupa por ti? No, ya lo tengo, eres indiferente a la muerte, es eso ¿verdad?

Ante semejante discurso Blaine no puede evitar troncharse de la risa. Se está riendo tanto que tiene que soltar la mano de Kurt para agarrarse el estómago. Se quita las gafas para limpiarse los ojos de las pequeñas lágrimas que le han empezado a salir.

Kurt se queda sin habla un momento, está irresistible así. Pero tiene que dejar de pensar en eso, tiene que averiguar por qué quiere Blaine unirse al coro. Y lo más importante, ¿desde cuando canta el moreno?

-No sabía que os conocierais, al menos no mucho-Dice Mike alzando una ceja.

-No.-Reacciona Kurt enseguida.- Es solo que, bueno no soy ciego, he visto lo que le hacen en los pasillos.

Blaine sabe que debería sentirse molesto por la rotunda negativa de Kurt pero en ese momento no cree que nada pueda nublar su felicidad. En ese momento comienza a entrar el resto del coro junto con el señor Schue. Todos ocupan sus lugares, incluido Kurt, y dejan a Blaine en el centro de la sala, junto al piano.

-Bien, chicos este es Blaine y ha decidido unirse al Glee. Dadle un fuerte aplauso.

Lo cierto es que el aplauso que le dan ni siquiera puede considerarse aplauso, pero menos es nada.

-Bueno Blaine, dile a los músicos lo que quieres cantar y, ¡Adelante!

Blaine se acerca a los músicos y les susurra la canción tan bajito que tiene que repetirla dos veces. Mientras los chicos de Glee se miran los unos a los otros, excepto Kurt que está inmerso en su intento de convertir a Blaine en piedra.

-Bien, voy a cantar,-siente que le falta el aire pero entonces mira a Kurt a los ojos y todo desaparece.- Teenage Dream de Katy Perry. Sólo espero estar a la altura.-Añade con toda la confianza que tiene.

Conforme Blaine canta las caras de los diferentes miembros del coro cambian, se miran entre ellos boquiabiertos, ciertamente no creen lo que oyen. Kurt tiene los ojos abiertos de par en par de pura sorpresa, sobretodo cuando Blaine guiña un ojo en su dirección en mitad de la canción. El baile no es muy elaborado pero la voz, la voz…

Cuando termina de cantar Blaine sonríe y mira al señor Schue que lo felicita enseguida. Todo el mundo aplaude aún con cara de incredulidad.

-¿Podría ir al baño?-Dice Blaine tras ser aceptado en el Glee.-Creo que me fallan las piernas.-Sonrisa encantadora y claro que el señor Schue lo deja ir al baño.

-¿Por qué no me lo habías dicho?

-Hola Kurt, no sé, se me ha ocurrido esta mañana, yo…

Pero Kurt no lo deja terminar, se lanza sobre sus labios y lo besa con fuerza. Blaine es un idiota, no puede ser un perdedor, no más de lo que ya lo es. No puede consentir que le pase nada, pero como siempre Kurt no dice lo que piensa, solo se entrega en ese beso que se vuelve cada vez más necesario para ambos.

-¿Por… Por…-Dice entrecortadamente Kurt. Por el tono de voz y por el hecho de que oculta su rostro en su cuello Blaine sabe que Kurt está sollozando.

-Pensé que con lo que te gusta la música sería una bonita sorpresa para nuestro cuarto aniversario.

Kurt se separa perplejo y se seca los ojos.

-Hoy hace cuatro meses que tu y yo… Bueno que tenemos lo que sea que tengamos.

Kurt sonríe y besa de nuevo a Blaine.

-Eres un idiota, lo sabías.

-Algo he oído por ahí.

-Entonces eres un perdedor.

-Si, eso parece.

-Cantas muy bien, aunque sigo enfadado.

Blaine lo besa de nuevo, lo besa con toda la ternura y todo el amor que tiene por Kurt. Que, como el todopoderoso Dumbledore sabe, es mucho. Kurt lo siente, siente en ese beso lo que Blaine significa para él. Siente que en esos labios están las respuestas que necesita, siente que en Blaine está todo, se siente completo. My missing puzzle piece… si, justo como en la canción. Cuando se separan ambos están llorando.

-Dilo, por favor.-Susurra Kurt contra los labios llenos de Blaine.

-Te quiero Kurt.-Blaine ya no puede contener el llanto, por fin, por fin…

-Yo también te quiero Blaine.

Blaine pasa de las lágrimas silenciosas al llanto desconsolado, se siente feliz, muy feliz pero no puede evitar llorar. Abraza a Kurt con delicadeza y se acuna en su cuello.

-Gracias, gracias.-Le susurra cálidamente desde donde está.

-Gracias a ti, mi pequeño Nerdy.

Blaine se separa y lo mira, Kurt lo besa, lo besa como Blaine suele besarlo, con los sentimientos a flor de piel, con el corazón en un puño.

-Sólo son unos centímetros.-Y ambos ríen porque no quieren seguir llorando.

-Lo sé, pero no me importa.

-Entonces.-Dice y entrelaza sus dedos con los de Kurt.- Puedo poner en Facebook que somos pareja.-Pregunta pícaro.

-Como si tú tuvieras de eso.-Y ambos ríen de nuevo, porque es cierto Blaine no tiene de eso, es tan nerdy que no tiene Facebook.- Te parece si nos saltamos el Glee y te borro las lágrimas a besos.

-Sólo si yo también puedo borrártelas a ti.

-Trato.

-Trato.

-Alguna vez te has dado cuenta de que te gusta repetir lo que digo.

-Eso no es cierto Kurt.

-Ya, claro.

Y se marchan con los dedos entrelazados y las llorosas caras cubiertas por sendas sonrisas. Kurt sigue siendo un Cheerio, Blaine sigue siendo un Friki, incluso podría decirse que su situación ha empeorado, pero eso ya no importa. Se tienen el uno al otro y no necesitan nada más, Kurt y Blaine contra el mundo. Ellos y su amor, sólo eso. No importan los uniformes, los disfraces, las gafas, los juegos de rol, quién demonios sea Gandalf o quién demonios sea la mejor vestida de la última gala de Hollywood. No, eso es irrelevante. Importa que a Kurt le gustan los rizos de Blaine y que eso ya no será nunca más un secreto, así como también importa que sus hijos serán preciosos y con un enorme talento. Al menos eso piensa Kurt, porque Blaine sólo puede pensar en que le va a dar un infarto sólo por agarrar la mano de Kurt en público.

FIN.