~ VII ~ Matrimonio ~

Ichigo ya había pasado tres años viviendo en la Sociedad de Almas.

Los esfuerzos del pelinaranja (obras de caridad, gestiones administrativas, adquisiciones, ahorro de capital, adopción de almas del Rukongai, entre muchas más cosas) habían rendido sus frutos, y los Shiba por fin comenzaban a recuperar la gloria que alguna vez tuvieron.

Era domingo. Aquél día, los Kuchiki habían invitado a los Shiba a una ceremonia de té en la que deberían discutir cosas de nobles. Kukkaku, como líder del clan, estaba conversando a puertas cerradas con Byakuya y su abuelo, acompañada de Ganju.

Por lo que Ichigo estaba afuera con Rukia esperando a que se desocuparan.

Ambos llevaban yukatas aquél día, Ichigo vestía una azul oscuro que Kukkaku guardaba porque solía ser de Kaien, y Rukia tenía una blanca con diseño de flores de cerezo, que había sido un regalo de Byakuya.

─Me aburro─ murmuró Rukia mientras golpeteaba el hombro de Ichigo

─Yo también─ el pelinaranja puso su mano sobre la cara de Rukia y la empujó despacio hacia atrás para botarla.

─No seas imbécil─ dijo Kuchiki ─Me despeinas.

La pequeña shinigami tenía el cabello perfectamente recogido, hasta que Shiba le quitó el prendedor que lo afirmaba, dejando suelta su larga cabellera negra.

─Ahora si pareces una mujer─ dijo Ichigo

─Yo voy a hacer que parezcas una mujer─ susurró Rukia, enojada, porque una de las sirvientas de la familia había gastado dos horas peinándola.

Ichigo se puso de pie.

─De acuerdo, ven─ le dijo, extendiéndole una mano

Rukia la aceptó dudosa.

El pelinaranja se paró detrás de ella y, con movimientos muy torpes, la peinó.

La muchacha no sabía qué hacer. Ichigo jamás había hecho algo como eso, era inesperado, extraño y sin duda muy diferente de lo que él haría.

─Bien, no está perfecto, pero peor es nada─ dijo el chico en cuanto terminó. Él solía peinar a sus hermanas cuando era más pequeño, así que se alegraba de no haber olvidado cómo se hacía.

─ Eh... ¿Gracias? ¡Eso fue muy extraño! ─ dijo Rukia sin saber que Ichigo sólo encontró una excusa para jugar un rato con su negra cabellera.

En eso, Byakuya abrió la puerta del salón en el que había estado conversando por horas con Kukkaku. Tanto el hermano mayor de Rukia y los primos de Ichigo llevaban unas bonitas yukatas.

─Ichigo, Rukia, por favor entren─ ordenó el Capitán, siempre serio.

Ichigo y Rukia se miraron sin entender. Entraron en silencio y se sentaron juntos, en dos cojines que previamente alguien había colocado para ellos.

─Iremos al grano─ dijo Kukkaku ─Toda esta reunión ha sido para decidir cuándo y dónde se casarán.

Los dos shinigamis se quedaron perplejos.

─Espera, Kukkaku...─ dijo Ichigo ─ ¿Quién va a casarse?

─Rukia y tú─ respondió Byakuya, en tono serio

Ichigo se quedó helado. ¿Casarse con Rukia? Eso sonaba más cómo una pesadilla. Una bonita pesadilla, pero pesadilla al fin y al cabo.

─ ¿¡QUÉ!? ─ Gritó la pelinegra, claramente desesperada.

─Te están salvando el pellejo, niña─ dijo Kukkaku ─Los Omaeda querían que te casaras con uno de sus hijos. Ichigo al menos es un poco más guapo.

Un escalofrío recorrió toda la espina dorsal de Rukia. Entre un Omaeda e Ichigo, preferiría a Ichigo mil veces y a ojos cerrados.

─ ¿Por qué yo? ─ Murmuró Ichigo, convencido de que la ojivioleta no querría casarse con él

─Salvaste a la Sociedad de Almas muchas veces, eres mi tercero al mando, confío en ti y sobretodo...─ contestó Byakuya ─Te llevas bien con ella. No queremos que Rukia se case con alguien a quien no soporta.

─No lo soporto...─ susurró Rukia, mirando a Ichigo con burla.

Pero, contrario de lo que ella pensaba, el pelinaranja no se enojó. Sólo expresó mucha tristeza por eso.

─Yo... Creo que Ichigo y yo deberíamos hablar a solas un momento, Nii-sama─ pidió Rukia, con seriedad, elegancia y estilo, algo que sólo ella podía conseguir.

─Adelante─ indicó Byakuya.

Rukia invitó a Ichigo a tomar un té a la terraza.

─Si no quieres casarte puedo convencer a Kukkaku de que cancele el trato y...─ comenzó Ichigo

─Quiero casarme contigo─ interrumpió Rukia.

El shinigami quedó confundido con eso.

─Mira, Ichigo, creo que llegó el momento de ser sinceros...─ La teniente se sonrojó bastante ─Yo no quería que las cosas entre nosotros se confundieran, así que lo oculté lo mejor que pude pero...─ Rukia tomó aire ─Tú me gustas, me gustas desde hace mucho tiempo.

Ichigo tardó unos instantes en procesar la información. Se sonrojó muchísimo cuando entendió todo.

─Yo...─ El chico no sabía qué hacer, ¿cómo se confesaba la gente? ─Yo me siento igual.─ sentenció, diciendo lo primero que se le ocurrió.

Desvió la mirada para no sentir tanta vergüenza.

Una empleada llegó con dos tazas y una tetera, que Rukia le había pedido. La ojivioleta sirvió té para ambos en silencio. Claramente Ichigo necesitaba procesar todo y no quería presionarlo. Además, Rukia sabía desde el principio los sentimientos de Ichigo, pero jamás había querido mencionarlo.

Ambos bebieron su té en silencio.

Cuando llegó la hora de volver a la reunión, los dos caminaban lentamente. Entonces, el corazón de Rukia se aceleró mucho.

Ichigo había tomado su mano.

─ ¿Qué haces? ─ Dijo ella avergonzada mientras correspondía el apretón de manos

─No sé─ contestó él, rascándose la mejilla con su mano libre

─Eres un idiota.

─Vas a casarte con este idiota. Tendrás que acostumbrarte.

Rukia rió.

Una vez que llegaron a la reunión, informaron que ambos estaban de acuerdo con casarse para unir a sus familias.


─ ¡Ichigo, apúrate! ─ Gritó Rukia desde la puerta hacia el mundo humano

─Voy, voy─ contestó Ichigo un par de metros más atrás ─No deberías estar tan ansiosa, te va a dar algo

─ ¡Cállate! ─ contestó la ojivioleta, sonrojada

Iban al mundo humano a ver el vestido de novia de Rukia y el traje de Ichigo. Y la teniente no estaba ansiosa solo por eso, sino porque la boda sería en tres semanas y todo tenía que estar listo para entonces. Bueno, de todas formas Byakuya estaba organizando toda la ceremonia, pero los invitados, los trajes y darles la noticia de su matrimonio a todos corría por cuenta de ellos. Y solo tenían tres días para hacer todo eso.

Una vez que atravesaron la puerta, llegaron directamente a la tienda de Urahara. Allí los estaban esperando Kon, Ginta, Ururu y Tessai junto con Kisuke.

─ ¿Y Yoruichi-san? ─ preguntó Ichigo luego de saludar a todos

─Ah, ¿no lo sabes? ─ dijo Urahara, comenzando a abanicarse –Decidió volver a la Sociedad de Almas y ahora es profesora de la Academia.

Ichigo y Rukia quedaron muy atolondrados con la noticia.

Luego de procesar la información sobre Yoruichi, ambos shinigamis recogieron sus gigais y les dieron la noticia de su matrimonio. Urahara no parecía muy impactado, pero a los demás, sobre todo Kon, les sorprendió mucho la noticia.

Y se escaparon del escándalo que iba a hacer su amigo de felpa diciendo que tenían que ir a ver los trajes.

Una vez que llegaron a casa de Uryuu y Orihime, esta última les abrió la puerta.

─ ¡Kurosaki-kun, Kuchiki-san! ¡Bienvenidos! ─ dijo Orihime, siempre entusiasta.

Tenía una gran panza, de seis meses de gestación. Su cabello seguía siendo hermosamente largo y brillante, pero ahora lo llevaba recogido en una trenza que caía por su hombro derecho. Ese día, llevaba un bonito vestido amarillo que resaltaba aún más su embarazo.

─ ¡Inoue, estás embarazada! ─ exclamó Rukia luego de abrazar a su amiga.

─Sí, es un niño─ contestó la muchacha ─Tuvimos que aplazar nuestro matrimonio por él.

Rukia puso su mano sobre la barriga de Orihime.

─Se está moviendo...─ murmuró impresionada

─Claro que sí, Rukia, los bebés se mueven─ dijo Ichigo acercándose a las dos ─ ¿Puedo? ─ le preguntó a Orihime si podía sentir al bebé también.

─Adelante─ contestó ella.

Ichigo puso su mano en la barriga de Orihime y además de sentir los movimientos de aquél pequeño ser humano, sintió una pequeña cantidad, pero poderosa, de reiatsu.

Decidió no decir nada.

─Pasen, por favor─ invitó Orihime ─Uryuu no tarda en llegar, les serviré un poco de jugo.

La casa era bastante pequeña, pero muy acogedora. Tenía escrito Inoue por todos lados, con una decoración muy característica de ella.

Les sirvió jugo de judías rojas. Al contrario de cómo suena, a ambos les gustó.

Con un poco de esfuerzo, Orihime se sentó en el sillón frente a Ichigo y Rukia.

─Hace mucho tiempo que no los veía...─ dijo la muchacha pelinaranja ─ ¿Qué es de su vida, chicos?

Ni Rukia ni Ichigo supieron por dónde empezar, así que sólo hablaron.

─Bueno, me hicieron ir a la Academia de Shinigamis...─ comenzó Ichigo ─Y ahora soy el tercero al mando del 6to escuadrón.

─Estoy haciendo el trabajo de capitana del 13avo escuadrón hasta que el Comandante decida ascenderme─ contó Rukia

─Resulta que ahora la familia Shiba es muy popular...─ agregó el Shinigami

─Y vamos a casarnos─ dijeron ambos al mismo tiempo, mirándose con una sonrisa estúpida, que no denotaba la felicidad que sentían por eso, sino que mostraba que ninguno de los dos terminaba de creérselo aún.

Orihime abrió mucho sus ojos.

─ EEEH!? ¿¡VAN A CASARSE!? ─ gritó sorprendida

─Bueno, pasaron algunas cosas pero sí, nos vamos a casar─ contestó Rukia, sonrojándose un poco

─Vinimos a ver a Ishida para que nos haga los trajes─ comentó Ichigo, recordando el cartel que estaba fuera de la casa: "Sastrería Ishida"

─Ah, es por eso─ comentó Orihime, sonriendo ─Fue a hacer un encargo, ya debe estar por volver.

En eso, el sonido de la puerta abriéndose interrumpió la conversación.

─Kurosaki, Kuchiki-san─ dijo Uryuu en cuanto entró, ya que no podía percibir los reiatsu de los shinigamis gracias a los gigais que Urahara les dio.

Entre Inoue, Rukia e Ichigo pusieron al día a Uryuu.

─Será un honor para mí hacer sus trajes, chicos─ dijo el Quincy, haciendo una reverencia ─Vengan por aquí, tengo que tomarles unas medidas.

Ichigo ayudó a Inoue a ponerse de pie y, junto a Rukia, caminaron hacia una puerta que unía la casa con la sastrería de Uryuu.

─Entonces...─ comenzó a medir a Ichigo ─ ¿Es una boda tradicional u occidental?

─Tradicional─ contestó Ichigo

─ ¿Qué fecha? ─ Siguió Ishida

─Dentro de tres semanas─ dijeron el shinigami y su prometida, al mismo tiempo y con las mismas caras de idiotas de antes

─ ¿¡TRES SEMANAS!? ─ Gritó Uryuu, sorprendido mientras terminaba de medir a Ichigo

Ichigo asumió que su amigo jamás se había sentido tan desesperado. Estaba escuchando cómo murmuraba mil cosas, que probablemente eran para organizarse en ese tiempo.

─Es broma, en tres días los tendré listos chicos─ dijo Uryuu, subiéndose los lentes

─Uryuu es conocido por ser el sastre más rápido de Karakura─ dijo Inoue, sintiéndose orgullosa de su prometido.

Ishida comenzó a medir a Rukia.

Conversaron de un par de cosas aleatorias entre los cuatro, hasta que salió a la luz el bankai de Rukia.

─ ¿Alcanzaste el bankai? ─ Preguntó Orihime a su amiga

Ichigo y Rukia solían tener muchos entrenamientos extremos de bankai, así que no era una sorpresa para él.

─Claro que sí─ contestó Rukia, siendo un poco altanera ─Pero aún no lo controlo a la perfección, por eso el Comandante está esperando para ascenderme a Capitana.

─Ya veo─ contestó Orihime, quedándose pensativa un instante antes de sonreír


Chad y Tatsuki hicieron una sociedad y abrieron un bonito dojo en el que ambos enseñaban defensa personal y otras artes marciales.

─ ¡Ichigo! ¡Rukia Kuchiki! ─ exclamó el gran moreno al ver a sus amigos entrando por la puerta del dojo. Los niños a los que estaba haciendo clases voltearon para verlos también, y les saludaron con sus manitos.

─Vaya, vaya─ dijo Tatsuki ─Bienvenidos chicos, hace mucho que no los veía.

Luego de que terminaran la clase, los cuatro se sentaron en las gradas.

─Vinimos a invitarlos a...─ comenzó Rukia, pero le dio vergüenza a mitad del camino.

─ ¿A qué? ─ Preguntó Sado, sin imaginarse la noticia.

─Bueno, pasaron un par de cosas...─ dijo Ichigo

─ ¡Y vamos a casarnos! ─ Exclamaron ambos, mirándose con las mismas caras de idiotas que habían puesto en casa de Uryuu y Orihime.

Tatsuki y Sado se quedaron en blanco un momento, luego, ambos levantaron sus dedos pulgares en señal de aprobación.

Rukia tenía unos bonitos pergaminos que eran las invitaciones, así que les entregó una a cada uno.

─Las invitaciones les sirven para entrar al Seireitei, son permisos especiales del Comandante Kyoraku─ explicó Rukia

─Ya veo...─ dijo Tatsuki, mirando su pergamino.


Una vez al frente de la clínica Kurosaki, tanto Ichigo como Rukia se sentían nerviosos. Una cosa era darle la noticia a sus amigos, pero otra muy diferente era darle la noticia a la familia de Ichigo. Y a ambos les parecía descabellado intentarlo.

─Oye, Rukia─ dijo Ichigo

─Dime─ contestó la chica

─Aún estamos a tiempo de irnos de aquí.

─Si nos vamos despacio no lo notarán, ¿verdad?

Ambos comenzaron a caminar lentamente en marcha atrás, pero no tardaron en detenerse súbitamente debido a que una aterradora presencia apareció entre ellos. Vieron como un objeto volador no identificado caía desde el techo de la casa.

─ ¡HELLO ICHIGO! ─ Gritó el proyectil destinado a caer entre ellos.

Tanto Ichigo como Rukia esquivaron e Isshin aterrizó muy duramente en el suelo. Si no se quebraba algo era porque definitivamente tenía sangre de Godzilla.

─Hola papá─ saludó su hijo ─Necesito que te comportes y entremos luego a la casa.

El excapitan se puso de pie muy rápido y cambió su desplante a uno muy serio.

─ ¿Qué pasó? ─ preguntó

─Pasaron muchas cosas, Isshin-dono─ contestó Rukia, poniéndose muy seria.

Ichigo notó que Rukia quería aprovechar la situación para preocupar un poquito a Isshin.

─Bien, entremos─ aunque no lo demostrase, el Dr. Kurosaki estaba muy asustado… si había problemas en la Sociedad de Almas e Ichigo no podía encargarse de ellos, entonces nadie podría. Isshin podía jactarse de que su hijo era el shinigami más poderoso que hubiera existido jamás, pero si había algo que él no pudiera solucionar, el mundo estaría acabado.

Una vez adentro, saludaron a Karin y a Yuzu, que estaban sentadas en el comedor. Se sentaron todos alrededor de la mesa y Rukia comenzó a hablar.

─Han pasado muchas cosas─ comenzó la teniente, usando todos sus dotes teatrales para parecer realmente preocupada y seria. Ichigo sólo le seguía el juego, mirando hacia abajo y aguantándose la risa ─La verdad, nosotros dos al principio no sabíamos qué hacer, pero luego mi hermano nos ayudó un poco y…─ para seguir con la farsa, comenzó a llorar

─ ¿Qué pasa? ─ preguntó Yuzu, asustada. No sabía qué diantres estaba pasando allí

─ ¿Les dices tú? ─ Rukia, siempre inteligente, le dijo a su prometido que diera la noticia para no tener que pasar por eso. Las ganas de reír fueron sustituidas por todo el odio que podía sentir por ella, que era muy poco.

─De acuerdo─ contestó con desagrado. Tomó algo de aire para juntar valor (algo muy denigrante para él, que no temía enfrentarse a los más descabellados oponentes) y dijo: ─Rukia y yo vamos a casarnos.

Así, sólo lo soltó.

A las mellizas les costó cerca de un minuto procesar la noticia. Ambas sonrieron ampliamente y diciendo "felicidades", fueron a abrazar tanto a su hermano como a su cuñada.

Isshin, en cambio, estaba congelado en su sitio.

─ ¡MASAKI! ¡NUESTRO BEBÉ YA ES TODO UN HOMBRE! ─ gritó luego de pegar un salto que lo dejó junto al poster gigante de Masaki ─ ¡RUKIA-CHAN LO HA CONVERTIDO EN UN HOMBRE!

─Deberíamos escapar ahora que está distraído─ murmuró Ichigo en el oído de su prometida

─No lo creo, sabe usar shunpo─ contestó ella


Ya por la noche, luego de una pequeña celebración familiar por el compromiso, Ichigo y Rukia estaban en la habitación del shinigami. Isshin había insistido en que ahora podían dormir juntos, así que obligó a la teniente a ir con su prometido.

─Las cosas son muy tranquilas ahora─ comentó Rukia, que estaba sentada en la cama junto a Ichigo, ambos mirando por la ventana

─Sí─ contestó el chico.

Sin desviar la mirada del cielo, tomó la mano de Rukia. Ella le correspondió con suavidad.

─Tienes las manos frías─ comentó el pelinaranja. En efecto, siempre tenía las manos frías.

─Es que hace un poco de frío─ respondió la pelinegra, mirando a su prometido.

Ichigo le devolvió la mirada y, en un acto completamente instintivo, la besó.

Fue un beso más bien torpe. Sobre todo porque chocaron sus dientes y tuvieron que parar.

─Creo que tenemos que practicar un poco─ murmuró el pelinaranja con sarcasmo, sonrojado, avergonzado y adolorido

─Cállate─ contestó Rukia, tapándose la cara con la mano libre

─Cállame─ contraatacó Ichigo

Inesperadamente, Rukia juntó algo de valor y agarró a Ichigo por la camiseta, acercándolo a ella. Volvió a besarle, esta vez con más intensidad.


Yo les dije que en el capitulo 7 había IchiRuki

Hola gente! Cómo están? Yo estoy muy bien :3

Espero que les haya gustado, además me esforcé mucho haciéndolo largo (déjenme un review por eso :c)

Me tengo que ir ya, así que nos leemos pronto beibis!

Amy Fuera~! ¡BANKAI!