Hola de nuevo (: Todavía estoy contenta, así que me apuré en hacerles otro capítulo, y es un poco más largo, 2064 sin mis comentarios xDD Eso, no tengo nada que decir, salvo gracias por los reviews, siempre trato de contestarles a todas, sólo me faltaron NaruHina123123456, HimekoDai y Kyary que no se puede xd pero que sepan que aprecio sus palabritas (:

**Como siempre, personajes, locales y demases, créditos a quienes corresponda.


Alfred no entendía muy bien lo que pasaba. Matt había llegado algo extraño a casa, y ya llevaba casi una semana obligándolo a hacer caligrafía intensivamente. ¿De verdad tenía que transcribir todos esos textos? ¡Le dolía su manito! Y ni hablar de ortografía. Cada vez que escribía algo mal Matthew lo hacía escribirlo 100 veces de la forma correcta. Aunque bueno, si realmente se equivocaba en todas esas palabras, qué vergüenza que su Arthie hubiera leído sus cartas.

Paró un momento para descansar su muñeca. Desde aquel día fatídico en que su hermano había decidido tenerlo bajo tortura no había tenido mucho contacto con el inglés, salvo esa nota. Esa hermosa nota que había recibido el día lunes, justo antes de irse. Sonrió nuevamente –como cada vez que la recordaba- y la sacó del cajón de su escritorio para leerla de nuevo.

Oh~ ¡Qué belleza! Estaba tan contento desde que le había contestado. Su letra era elegante –como todo en él- Estaba escrita con una pluma negra y tenía un increíble parecido con las cartas antiguas que le habían mostrado en su clase de historia, de esas con elegantes terminaciones y mayúsculas decoradas. Agrandó su sonrisa, ¡estaba tan emocionado! Miró la carta en sus manos, para leerla:

"Mi muy estimado Sr. Desconocido:

Eso fue alguna suerte de estrambótica y excepcionalmente desagradable broma ¿verdad? ¿El pelirrojo del auto negro? ¡Eso resultaría inapropiado y abyecto en exceso! El sujeto en cuestión resulta ser mi insufrible e inhumano hermano mayor, persona cruel con quien, incluso de no ser mi congénere, no me involucraría de modo alguno, puesto que personas de su calaña no ofrecen más que inconvenientes y ambigüedades.

De todos modos, espero haber disipado aquella incertidumbre tuya y haberte además liberado de la aprensión que esta podría conllevar. En palabras simples, no debes preocuparte por posibles corolarios a tu persona debido a tan sugestivas atenciones conmigo; y de paso me sirvo de la presente misiva para gratificar tan buena disposición de tu parte.

Muchas gracias, mi muy preciado Desconocido.

Atte.

Arthur Kirkland."

Soltó un suspiro enamorado. Honestamente, no había entendido nada la primera vez que la leyó y tuvo que buscarse un diccionario. Pero no importaba, ya hasta se había aprendido de memoria el significado de cada palabra ¡Estaba soltero! Y no sólo eso, ¡le gustaban sus cartas! O "atenciones" como le había escrito. No pudo evitar reírse en voz alta, es que estaba demasiado contento y no podía evitar andar con cara de bobo todo el día, sobre todo por lo de "mi muy preciado Desconocido" ¡Le dijo preciado! ¿No era fantástico? Se le escapó otra risilla. Simplemente no podía ser mejor.

. . .

Día lunes nuevamente y Alfred buscaba a su británico por los pasillos, tal vez dejaría alguna nota o algo, no estaba seguro, según el plan debía hacer presencia ese día o el siguiente, y tenía que ser algo realmente lindo. ¿Qué tal algo para adornar su habitación? Podría ser un poster de Harry Potter, o tal vez una caja del té que le gustaba. Sonrió, cualquiera de los dos podría ser un buen regalo…

Y ahí estaba. Su sexy brit, sentado en una banca cerca del comedor del colegio. ¿Por qué estaba comiendo ahí tan solo? ¿Habría tenido algún problema con sus amigos? Pensó seriamente en ir y sentarse junto a él, tal vez con la excusa de que no habían más bancos libres o simplemente hacerlo descaradamente. Podría hacerle algo de conversación, averiguar algo más sobre él, sus gustos, sus disgustos. Sobre su familia y ese hermano suyo de pelo rojo, que le hablara de sus padres y de sus amigos, que le confiara algo de su vida. Podría incluso invitarlo a una cita. Tal vez el cine, o un paseo por el parque, comer un helado, pizza, y decirle algo lindo…

Pero no se atrevió. No después de su sueño.

Se sonrojó y desvió la mirada, nervioso. Había tenido un sueño algo… extraño con Arthur –de nuevo-. No es que fuera algo pervertido, ni el típico sueño húmedo. Sólo…. Sólo era Arthur, Arthur comportándose de una forma demasiado sensual para lo que su infantil e inocentona persona podía soportar. Lo miró de nuevo, analizando su rostro y su cuello. Ese cuello níveo y estéticamente alargado que había recorrido y llenado de besos en su fantasía. Ese mismo por el cual había deslizado su lengua y marcado con sus dientes. Soltó un suspiro. Había imaginado a Arthie suspirando y posando su cuerpo sobre el suyo, apoyando su mano tras su nuca para atraerlo a su cuello, pidiéndole sus atenciones, y deslizando sus dedos por su cabello, complacido.

Shit. Shit, shit, shit, shit, shit! ¡No!

Sacudió su cabeza para quitar las imágenes mentales y se apoyó sobre un árbol sosteniendo su cabeza. ¡No podía ponerse a pensar en esas cosas! ¡No ahí, en el colegio y tan cerca de su amado! Se deslizó por el tronco hasta quedar en posición fetal en el suelo y suspiró. Se sentía terrible. Es decir, no era la primera vez que tenía un sueño algo subido de tono ni nada, y aunque la noche anterior no hubiera llegado a algo más, salvo unos cuantos lametones y corridas de mano, se sentía un sucio pervertido por andar imaginándose esas cosas con un su encantador e inocente británico que nada sabía de sus cochinas intenciones. Suspiró de nuevo mientras cubría su rostro con ambas manos y trató de dejar de pensar en eso.

De pronto, y de manera totalmente repentina, sintió una mano posarse cuidadosamente en su cabeza y una voz demasiado familiar le preguntó si estaba bien. No way. Levantó su mirada lentamente, encontrándose con unos impactantes ojos verdes que le miraban preocupados. Sip, era él. Y Alfred estaba comenzando a entrar en pánico.

-x-

Arthur estaba aburrido, aburrido y cansado. Muy aburrido y muy cansado.

La semana anterior habían comenzado los preparativos para el aniversario del colegio y él estaba a cargo de todo. El show de inauguración, los artistas, las luces, el baile, el local para el baile, la competencia de bandas, el café concert, el día en la playa y toda esa mierda que era demasiado agotadora. Sin mencionar que Vash lo único que quería era abaratar costos. Suspiró. Era un trabajo bastante pesado, sobre todo porque además de eso el desgraciado de Scott lo ponía a ensayar apenas ponía un pie en la casa, el fin de semana había sido igual de movido que el anterior, y Peter fastidiando para que lo dejara invitar a sus amigos a la casa, que después él tenía que estar vigilando y atendiendo porque sus putos hermanos se iban a dormir y lo dejaban solo con el menor. Simplemente ya era demasiado.

Y lo otro ¿realmente tenía que aceptar la tutoría? Es decir, le complicaba el hecho de perder su tiempo en una clase que no tenía nada para ofrecerle teniendo tantas cosas que hacer, siempre había sido bueno, y la verdad era que su ego aumentaba cada vez que le felicitaban por sus escritos, pero ¿Una tutoría? ¿No implicaba eso más tiempo del que ya perdía asistiendo a literatura y haciendo los trabajos? Si fuera sólo durante la hora de la clase estaría perfecto, pero no podía llegar con las manos vacías, y no le hacía ni pizca de gracia el pasar el poco tiempo libre que tenía preparando el material necesario para ello. Suspiró. No había mucho que hacer realmente, el director y su profesor ya le habían dejado muy en claro que no podían evaluarle del mismo modo que a los demás y que tendría que hacerlo. Eso era injusto, no podía con todo ¿era tan difícil de entender que él era un simple ser humano con limitaciones tanto físicas como mentales?

Suspiró y frotó sus sienes con sus dedos. Le dolía la cabeza a horrores, de hecho por eso no había querido siquiera entrar al comedor, y la verdad es que ya no quería más guerra. Pero aun así no pudo sino preocuparse cuando vio a un chico acurrucado en el suelo tan cerca de él. ¿Qué clase de persona puede ver a alguien así de abatido y no querer hacer nada? Además, ¿no era ese el gemelo de Mattie? Sería el peor amigo del mundo si lo dejara ahí a su suerte, donde cualquiera podía grabarlo y luego burlarse en internet. No podía ser tan mal amigo, con lo bueno y simpático que era el de cabello ondulado, así que rápidamente le escribió un mensaje de texto avisándole y se acercó a al muchacho en el suelo.

-¿Estás bien? –preguntó lo más suavemente que pudo, dado lo hostil que podía resultar a veces para quienes no lo conocían. Aunque al parecer no resultó para nada, ya que el más joven levantó su rostro como en cámara lenta, y apenas posó sus ojos sobre él su expresión representó el espanto puro. ¿Era tan feo acaso para que el chico se viera tan traumatizado? Es decir, sabía que tenía unas cejas algo espesas, "como de peluche", como había dicho la misma persona a la que le gustaba, pero tampoco era para tanto ¡Ni siquiera estaba frunciendo el ceño! Se había esmerado en poner su expresión más amable para el hermano de su confidente. ¿Por qué reaccionaba así? - . . . ¿Estás bien? –repitió, moviendo su mano por la cabeza del menor.

-. . . ¿Eh?... Yo… ¡Sí! ¡Hahahahahaha! –Ok. Ahora él lucía un rostro perturbado, ¿qué mierda le pasaba que se reía así? Parecía un lunático descarriado en medio de un ataque epiléptico. Y el ojiazul seguía riendo. ¿Debería alejarse? El más joven desviaba su mirada hacia todos lados, evitando a toda costa el contacto visual. Tal vez sólo estaba algo avergonzado de que le hubiera visto así o algo. - ¿Estás seguro? Si quieres puedo llevarte a enfermería y hacer que te envíen a casa… si tú quieres, claro.

-¡No! Digo, no hahahaha, de verdad que no es nada, estoy estupendo –dijo con una risilla nerviosa. Bueno, si no quería decirle no podía hacer nada, después de todo no lo conocía y tenía todo el derecho a tener sus secretillos ¿no? Le sonrió al más joven y se levantó, para luego ofrecerle su mano- Venga, ¿no quieres comer algo? Pareciera que te fueras a desmayar en cualquier momento- Le sonrió, para luego tomar su mano y llevarlo a la banca en la que se encontraba. Lo obligó a aceptar su sándwich, después de todo ya se había comido la mitad sin tener hambre, y se sentó junto a él a esperar a Mattie… Que nunca llegó. Suspiró una vez más, preguntándose si habría recibido su mensaje. Probablemente no, Matthew no dejaría a su hermano solo mientras tenía un ataque de pánico, ¿verdad?

Lo que no sabía era que a sólo unos pocos metros de ahí se encontraba el chico en cuestión, escondido detrás de un árbol sonriendo complacido. Vaya coincidencia que justamente Arthur fuera quien ayudara y acompañara a su hermano cuando le daban sus crisis Arthurísticas.

-x-

Alfred tenía sentimientos encontrados al respecto.

Por un lado, Arthur se le había acercado, solito, y no sólo eso, sino que lo había invitado a sentarse junto a él y le había dado de su almuerzo ¡Era un sueño! Pero por el otro… ¡Puto Matthew! No podía decirlo de otro modo ¡Lo había dejado solo con Arthur! No es que lo molestara realmente, pero Mattie sabía lo nervioso que se ponía, ¡y aun así lo había abandonado a su suerte! Y lo peor. Lo había visto todo desde una prudente distancia, como si fuera alguna estúpida comedia romántica o quizás qué cosa.

¡Qué vergüenza! Por primera vez en mucho tiempo el héroe sentía vergüenza, y mucha. Suspiró. Sabía que Matt lo había hecho por su bien, para que estuvieran tranquilos y todo eso, pero lo había dejado solo hablando con el amor de su vida, con lo mal que se ponía. Arthie debía pensar que era un tonto retrasado mental. No había dicho una sola cosa coherente y se la había pasado tartamudeando. ¿Podría considerarse eso como alta traición entre gemelos? No lo sabía, pero lo había hecho disculparse y comprarle algo en el McDonalds de la esquina para compensarlo.

Eso y un bonito oso de peluche para su guapo chico de las cejas. Sonrió, no podía esperar para volver a encontrarse.

. . .


Y eso sería por hoy :DD Espero que les haya gustado el capítulo, lo hice con todo mi amor para ustedes y me disculpo si existen faltas ortográficas por allí. Cualquier duda, sugerencia, comentario o simplemente algo que me quieran contar, you know, últimamente me he acercado a una o dos y eso me hace feliz (: Hasta el próximo capítulo y nos estamos leyendo (L)