CAPÍTULO 7

DEJANDO STORYBROOK

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La sirena de la ambulancia era oída por todo el pueblo, a pesar de la fría tarde de inicio de invierno, algunos de los habitantes salían de sus hogares, la curiosidad de saber que ocurría, era más que el frio. Dentro del vehículo Azul se encontraba sentada al lado derecho de la reina mientras los paramédicos en el lado izquierdo controlaban los signos vitales. La desesperación en el rostro del hada cada vez que miraba la falda cubierta de sangre de Regina, era demasiada. Parecía que el viaje desde la Mansión Mills al hospital duraba horas.

Whale y algunas enfermeras esperaban afuera del hospital, mientras la ambulancia que traía a Regina ingresaba a toda velocidad y se estacionaba frente a la puerta de Urgencias; rápidamente uno de los paramédicos bajó del vehículo y abrió la puerta trasera, Azul bajó. Whale se acercó a la camilla que los paramédicos bajaron mientras preguntaba a Azul que era lo que había pasado. El hada en su nerviosismo logró explicar lo acontecido.

De inmediato Whale y las enfermeras ingresaron al hospital a Regina, iban abriendo las puertas una trás otra por los diversos pasillos que pasaban, a la vez despejaban el camino de los curiosos que querían saber que pasaba con la reina quien se encontraba inconsciente y con algunas heridas en el rostro. La principal preocupación de Whale era la mancha de sangre que cada vez crecía y crecía. Azul tuvo que contarle sobre el embarazo. Llegaron a una sala en donde ya no se le permitió el paso al hada, ella permaneció en la sala de espera mientras Whale se perdía junto con Regina entre unas puertas de color plomo, que llevaban un letrero que decía : "Solo personal autorizado".


- Mary Pero... ¿Qué fue lo que pasó? - preguntó la rubia acercándose a su madre luego de haber llamado a David.

- ¡Sólo discutimos Emma! - dijo Snow exasperada por las preguntas de su hija mientras se paseaba de aquí para allá con los puños cerrados de rabia - Ella cayó sola por las escaleras... ¿dicen que todo se paga no? Pues ahí está...Regina a tenido lo que merece...

- ¿Qué te pasa... Como puedes decir eso? - dijo su hija con las manos en la cintura.

- ¿Cómo puedo?, ¿Qué cómo puedo...? ¿no te das cuenta Emma?... Ella embrujó a tu padre... por ello los problemas entre nosotros... Por eso tu padre se alejó de mí... Ese embarazo no era otra cosa que el fruto de su venganza y traición... sólo espero que ese supuesto hijo de verdad esté muerto - Ni Emma ni Ruby podían creer lo que escuchaban de Mary - Un bastardo en la familia es lo último que nos faltaba... ¡Maldita Regina!

- ¿Snow, estás escuchándote? Estás deseando la muerte a un niño que no tiene culpa de los problemas entre ustedes - dijo Ruby colocando las pertenencias de Regina sobre el sillón, cosas que pertenecían al equipaje de la reina que había caído junto con ella al momento del accidente.

- ¡Por favor! Es un bastardo! - dijo Snow levantando la voz - ¿Ahora te vas a poner de parte de ella? ¿No se supone eres mi amiga?

- Sí, pero piensa en lo que estás hablando, estás deseando la muerte a un inocente... ¡no te reconozco Snow!

- ¿Un Inocente? Ruby por favor... ¡abre los ojos... ! Ese bastardo era la prueba más clara de la venganza de Regina contra mí... Pero ves... ella está desangrándose en el hospital y ese niño ya debe estar muerto, el destino se a encargado de dar a Regina lo que merece; todo esto era producto del hechizo... - Snow rió - ya me parecía extraño que el pueblo estuviera tan calmado en estos últimos días, como no pude darme cuenta que todo era un plan de ella... - se sentó en uno de los sillones de la sala mientras tomaba el portarretrato que se encontraba en la mesita de al lado, era una foto de Regina y Henry, la observó y la voltio contra la mesa. - ¡el bien siempre triunfa!

Ruby iba a decir algo más pero...

- ¿Qué fue lo que pasó... Donde está Regina? - preguntó David interrumpiendo a Ruby al ingresar a la mansión Mills seguido de Killian.

- ¡Amor! - gritó Snow poniéndose de pie y abrazando al príncipe de la cintura. Él no correspondió el abrazo, con la mirada buscaba alguna señal de Regina, su vista se detuvo ante la mancha de sangre cerca de las escaleras. Su corazón se congeló.

- ¿Dónde está Regina? - preguntó otra vez.

- Amor, todo se va a arreglar, podemos pedir ayuda a las hadas o comunicarnos con Gold, aún no lo sé... Pero volveremos a estar juntos...encontraremos la manera de romper el hechizo, ¿siempre lo hacemos, no? - decía Snow abrazada a David - estaremos juntos de nuevo. - David la miró sin entender lo que decía, tomó de los hombros a Snow y la alejó de él.

- Emma, ¿Que pasó...donde está Regina?

La ojiverde miró a su padre a los ojos, y contestó:

- La acaban de llevar al hospital...cayó por las escaleras... al parecer discutió con Mary y por accidente cayó - el príncipe apoyó la mano derecha en la chimenea que se encontraba a su derecha y con la otra se revolvió el cabello en evidente señal de frustración y preocupación..., nuevamente su vista se dirigió a la mancha de sangre junto a las escaleras. David volvió a mirar a su hija tragando en seco...

Emma respiró antes de contestar, tenía que decírselo de una vez.

- Al parecer... al parecer Regina estaba embarazada - el príncipe palideció ¿estaba embarazada? ¿Estaba embarazada? ¿ESTABA...?

- David todo estará arreglado entre nosotros, volveremos a ser felices nuevamente, ni Regina, ni nada logrará separarnos, somos Amor Verdadero - dijo Snow tratando de captar la atención de David, pero él no prestaba la más mínima atención a lo que ella decía.

- ¿Embarazada?... ¿Entonces era cierto? ¿Estaba embarazada? ¿Por qué no me lo dijo? - preguntas estúpidas rondaban su cabeza, pero él no se daba cuenta.

- David ya todo acabó, ya te dije... yo veré la manera de romper el hechizo que ella lanzó, te salvaré y seremos felices nuevamente.

- ¡¿SNOWW, PUEDES CALLARTE?! - David gritó exasperado por las cosas sin sentido que repetía su ex mujer. Todo quedó en silencio ante el grito del príncipe.

- ¡David! - susurró Snow.

- ¿Hace mucho que la llevaron al hospital? - preguntó volviéndose a su hija. Ella negó con la cabeza.

- Azul fue con ella - Dijo Emma y sin decir una palabra más David salió de la mansión.

Emma se acercó a Ruby.

- Sé que Mary está fuera de sí en estos momentos y sé que lo que está diciendo está mal, pero por favor sácala de aquí y mantenla vigilada no dejes que vaya a decir frente al pueblo alguna cosa... O hacer alguna locura - Ruby asintió - voy por Henry.

La rubia salió de la mansión Mills y se dirigió a su escarabajo amarillo, Killian la detuvo.

- ¡Amor, espera! ¡Voy contigo! - ella abrió la puerta del auto y antes de entrar se giró para mirar a Killian.

- Te pedí miles de veces que me contaras, me dijeras que era lo que pasaba con mi padre, y miles de veces me repetiste que no sabías, Me estuviste mintiendo todo este tiempo...

- Emma...

- ¡Cállate y no me sigas! ¡Voy por mi hijo! - Emma sostuvo las lágrimas, pero ellas eran evidentes en los ojos verdes. Entró en su auto y se marchó del lugar dejando a un Killian con muchas cosas por decir.

Ella había deseado durante 28 años tener una familia, cuando por fin la encontró nunca se imaginó ser hija de Blancanieves y el Príncipe Encantado, poco a poco se fue haciendo a la idea; ellos y su amor verdadero eran realmente cursis pero se amaban y ella los amaba así... Ahora que veía la relación de sus padres desmoronarse se sentía triste y sola... de nuevo.

Uno de sus dones era el poder sentir la magia, pero la ciudad estaba tranquila ella no la había sentido; estaba más que confirmado que no había ningún hechizo en el pueblo, su madre estaba equivocada si había pasado lo que había pasado entre Regina y su padre, no era producto de nada relacionado con magia. ¿Y ahora qué? ¿Cómo hacer entrar en razón a su madre? ¿Cómo decirle que no había ningún hechizo, y que David el principe encantador le había sido infiel sin necesidad de magia de por medio?

¡Regina y David! ¿Cómo pudieron hacerle eso a Mary? - golpeó el volante, frustrada y desepcionada - ...Y ahora había un bebé de por medio. Regina ya era parte de la familia, ¿qué había pasado con ella, para que actuara así? ¿Y su padre? ¿El príncipe encantado infiel? - golpeó el volante nuevamente ante la rabia - ¿Cómo debía actuar ella?

Ponerse del lado de su madre era lo más sensato, al fin y al cabo su madre era la víctima en todo esto. Pero ¿Y cómo sheriff? Si las palabras de Mary llegaran a oídos del pueblo todos creerían que de verdad la reina malvada creo un hechizo para atrapar al príncipe y así vengarse de Snow, pensándolo bien a esta hora, el chisme ya debería estar en boca de todos. Gracias a quien existiese allá arriba, el pueblo no se había levantado contra Regina. ¡Regina! ¿Cómo estaría? y ¿su hijo? ¿Habría logrado salvarse?

El viento frío del invierno entraba por la ventana abierta, la cerró y continuó conduciendo.


Con ayuda de algunas enfermeras, el equipo de ultrasonido fue llevado hasta la sala donde se encontraba la reina, rápidamente Whale hizo el examen y definitivamente confirmó que había habido un aborto debido a la caída y para evitar alguna infección en Regina, debía realizar un legrado de emergencia, hizo algunos estudios y descubrió que la Hemoglobina de la reina se encontraba en 6, valor no permitido para entrar a quirófano, tendría que realizar una transfusión de sangre.

Azul seguía en la sala de espera, iba de aquí para allá mientras minutos pasaban y no había noticias de Regina. Se sentó; al frente de ella una imagen de una enfermera con un dedo sobre los labios indicando silencio, miró hacia los costados, el personal del hospital caminaban de un lugar a otro con pasos apresurados pero ninguno era Whale y eso la ponía más nerviosa.

- ¡Azul! ¿Cómo está Regina? - preguntó David mientras se acomodaba el suéter y miraba por todos lados tratando de encontrar un médico que le diera noticias de la morena.

- No lo sé David. Estoy esperando a Whale...

- ¿Hace mucho que la ingresaron? - la preocupación en el rostro de David era obvia.

- 20 minutos aproximadamente

David no dijo más, se sentó en uno de los sillones y se movía impaciente de rato en rato, mientras observaba su reloj cada 5 minutos. Miles de ideas rondaban su mente. De pronto Whale salió quitándose el gorro de plástico que llevaba y descubriéndose el rostro cubierto por la mascarilla.

- ¡Whale! ¿Cómo está Regina? - dijo David poniéndose de pie inmediatamente al ver al doctor acercarse a ellos.

- Aún está inconsciente, la caída fue grave, pero al parecer fue sólo golpe... en estos momentos están curando las heridas superficiales.

- ¿Y el bebé? - el hada preguntó.

- No pudimos hacer nada, como les dije la caída fue grave y el feto era aún muy inmaduro - tanto Azul como David quedaron desconcertados - Necesito practicarle un legrado, pero antes de ello le haré una transfusión de sangre - Azul asintió...

- ¿Puedo verla? - preguntó David.

- David, por favor No! - Azul intervino.

La evidente preocupación en el rostro de David y la intervención de Azul no pasó desapercibida para Whale. Se dirigió a ambos:

- Aún no, pero en unos minutos la pasaremos a una habitación para la transfusión y entonces podrán pasar a verla - Ambos asintieron y Whale se retiró.

David se dirigió a sentarse a uno de los sillones. Azul lo siguió sentándose en otro.

- ¿Por qué no me lo dijo Azul? ¿Por qué no me dijo que estaba esperando un hijo mío? - dijo el príncipe con lágrimas en los ojos.

- Tenía miedo David, de tu reacción, de todo el pueblo...

- Yo le pregunté, le pedí que me dijera si era verdad el rumor del embarazo...

- ¿Y cómo se lo preguntaste David?... ¿Cómo querías que te contara la verdad si apareciste alterado y gritando ah?... ¡le gritaste David!, prácticamente le exigiste que te dijera que ese supuesto embarazo era una mentira... La Heriste. - el príncipe derramo unas lágrimas, las cuales secó al instante.

- Lo sé, sé que la traté pésimo, pero estaba preocupado... asustado, Snow y yo todavía estábamos juntos... Pero si me hubiera contado que esperaba un hijo mío, hubiera estado con ella...

- ¿En serio?... ¿Y Snow?, ¿sé lo hubieras dicho?... No te creo David, serás el príncipe encantado y todo lo que quieras, pero te comportaste como un cobarde tanto con Regina como con Snow.

- ¡Azul...

- ¡Qué! ¿Te molesta que te digan las cosas en la cara?, eres un cobarde David, hace dos meses que fue la fiesta de bienvenida de Killian, tuviste dos meses para hablar con Snow sobre lo ocurrido entre tú y Regina... - bajó la voz - y no lo hiciste, al contrario de ello seguiste ocultándoselo y además de ello empezaste a ver a Regina con otros ojos... Y No trates de negarlo, soy un hada y desde el día de la fiesta de bienvenida de Regina... Me di cuenta de tus sentimientos.

- Ok, acepto que me porté como un cobarde con ambas, pero como querías que se lo contara a Snow ah?

- ¡No lo sé!, eso hubieras pensado antes de lo ocurrido esa noche...

- Yo no soy el único culpable, Azul... Regina también...

- ¿seguro? ¿Estás seguro David? No sé cómo pasaron las cosas... Puede que ella también tenga culpa... Pero hasta donde sé, según la misma Regina, esa noche ella estaba muy tomada y no recuerda nada de lo ocurrido... ¿Pero tú, estabas tan ebrio para no recordar nada?

David, permaneció callado escuchando a Azul y recordando que fue él quien empezó el encuentro de esa noche... Y que debió haber sido él quien parara.

- Ahora no vengas a lamentarte por algo que no supiste sobrellevar y mucho menos por el niño que no ibas a ser capaz de reconocer...

- ¡No sabes nada Azul! claro que hubiera reconocido mi hijo... - gritó

- Pues tus actitudes no lo demostraron... y estas son las consecuencias, Regina hospitalizada y esa criatura muerta.

David no dijo más, y tanto él como el hada permanecieron en silencio unos minutos... Hasta que:

- ¿Cómo ha estado... estos días...?

- Muy vulnerable David, estaba preocupada con el embarazo, tenía miedo de la reacción del pueblo, tú sabes cómo son... aparte de eso las náuseas, los mareos... Pero a pesar de ello estaba feliz, la hubieras visto David, ese niño la había hecho sonreír de nuevo - Dijo Azul con la voz entrecortada - y ahora no sé, no sé cómo le voy a decir que ha perdido a su bebé...

David derramó unas lágrimas. Las palabras de Azul habían calado en él y sentía culpa de todo lo ocurrido a Regina.


Luego de haber dejado a Violet en su casa, cabizbajo y triste el adolescente iba rumbo a la suya, acomodó la mochila que llevaba en la espalda, luego la bufanda que lo protegía del frio y continuó caminando.

Después de lo ocurrido esa tarde, había salido con Violet, la chica había tratado de animarlo pero no lo había logrado, la traición de su madre le dolía demasiado, él había confiado en ella, pensaba que después de todos estos años en los que había luchado del lado de los héroes, ella se había redimido... pero esta tarde había comprobado que todo había sido una farsa... Ella logró su venganza contra Snow de la peor forma.

- ¡Henry! - la rubia llamó a su hijo desde dentro de su auto. El adolescente levantó el rostro.

- Ahora no mamá.

- Henry sube por favor, necesitamos hablar - La rubia insistió y el joven rodó los ojos imitando un gesto parecido al de Regina, a pesar de no tener algún ligamento sanguíneo con la mujer, Henry tenía algunos gestos de su madre adoptiva. El muchacho subió al escarabajo amarillo a regañadientes.

- ¿Qué pasó?

- Henry, Regina...

- No la menciones no quiero saber nada de ella.

- ¡Henry, Regina ha tenido un accidente! - dijo la rubia de una sola vez, el muchacho miró a su madre atónito.

- ¿Y ahora que ocurrió con ella? - preguntó.

- Discutió con Mary y cayó por las escaleras, en estos momentos está hospitalizada...

- ¿Pero está bien, no?

- No lo sé chico, pero lo que sí sé... es que estaba Embarazada - el chico miró a su madre en silencio por algunos segundos hasta que:

- ¿Era de David? - la rubia asintió.

- Estoy camino al hospital. ¿Quieres ir a verla? - él estaba preocupado, pero no lo admitiría.

- ¡No!, no quiero verla, Emma; llévame a casa por favor - A penas dijo esto se arrepintió, pero no quería saber nada de la mentirosa de su madre. La rubia negó con la cabeza y prendió el auto.

El camino a casa de Emma fue silencioso, sólo el motor del auto era escuchado. Afuera el pueblo estaba muy calmado, ¡Extraño!, algunas hojas anaranjadas y amarillas que había dejado el otoño, revoloteaban en la acera.


Luego de unos minutos, los cuales fueron eternos para David, por fin Whale dio autorización para que vieran a la alcaldesa.

- Pueden pasar a ver Regina, pero por favor que sea uno por uno, ella aún está inconsciente, muchas personas en la habitación puede ser fatal, su sistema inmunológico está débil - Whale se retiró.

- Azul por favor, déjame verla - susurró el príncipe, el hada se negó al principio pero ante la insistencia del príncipe cedió.

David se colocó una bata plástica color celeste, un gorro, mascarillas y guantes del mismo color, abrió la puerta de la habitación en donde se encontraba Regina y entró.

Ella se encontraba muy pálida, casi del color de la bata que usaba, tenía algunos curativos en las heridas del rostro, un equipo de transfusión que conectaba su muñeca a una bolsa de sangre que colgaba de un parante al lado derecho de la cama, David se sentó en uno de los bordes de la cama y acarició su mano.

- Perdóname - susurró.

- No sé si me escuchas, pero perdóname por ser un cobarde Regina. - unas lágrimas fueron derramadas.

- Me he comportado como un idiota todo este tiempo, ni tu ni mi hijo se merecían esto... por favor créeme nunca, nunca hubiera rechazado un hijo tuyo, nunca hubiera rechazado a un hijo nuestro, al contrario lo hubiera amado tanto como Te Amo a Ti - El sentimiento había sido confesado pero Regina seguía inconsciente, su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración - Me he enamorado de Ti y no es producto de aquella noche como la mayoría podría pensar... he aprendido amarte por cómo eres, por tu fortaleza, por tu bondad, por ese gran corazón que posees, por tu belleza - apretó la mano de la reina y respiró pesadamente - me gustaría que estuvieras despierta, para confesarte cara a cara mis sentimientos. Haría de todo para retroceder el tiempo y hacer que mi hijo estuviera vivo, haría lo que fuese por ver nuevamente tus ojos castaños, aquellos que con una simple mirada calientan mi corazón - acarició la pálida mejilla de la reina con delicadeza - Regina quisiera que estuviéramos juntos, quizá fuera de Storybrook nosotros pudiéramos... - Fue interrumpido por gritos que venían de fuera del hospital, se asomó a la ventana que daba a la calle y observó un tumulto de personas, encabezadas por Leroy que se acercaban, muchos de ellos traían consigo armas, antorchas de fuego y gritos tales como ¡Venganza! ¡Traición a la corona! ¡Justicia para Snow! y ¡Muerte a la reina Malvada!

La puerta de la habitación fue abierta con brusquedad y entró Azul seguida de Whale.

- ¡Vienen por ella David! ¡Vienen por Regina! - Azul gritó desesperada.

- ¿Qué diablos está pasando?, la gente está eufórica allá afuera, y exigen venganza... - intervino Whale.

- ¿Qué hacemos David? - Azul.

- ¡Tenemos que sacarla de inmediato de aquí! - David.

- ¿Están dementes? no podemos hacer eso. Regina está muy débil y cualquier movimiento brusco puede ser fatal, hace 10 minutos que hemos empezado la transfusión...

- ¡Tenemos que hacerlo Whale! El pueblo está furioso, no van a entender razones y son capaces de cualquier cosa por hacer pagar a Regina

- ¿Hacerle pagar qué? ¿Qué ha hecho? - preguntó el médico, David miró a Azul, luego a Whale y respondió.

- El hijo que esperaba Regina era mío.

Whale miro a la mujer que yacía inconsciente y luego a David.

- Tienes que ayudarnos por favor Whale - pidió David.

El médico respiró profundamente, pero asintió.

- Azul por favor ve abajo y por ningún motivo permitas que esa gente entre al hospital, Whale y yo prepararemos a Regina para poder sacarla del hospital - el hada asintió y de inmediato salió a enfrentar a la muchedumbre.


- ¿Seguro que no quieres ir a ver a tu madre? - preguntó Emma colocando una taza de chocolate caliente frente a su hijo.

- ¡Ya te dije que No, mamá! - gritó el joven ante la insistencia de su madre.

- ¡Ok Tranquilo! - dijo la ojiverde tomando asiento en el sillón frente a su hijo - Escucha Henry, quiero que sepas que no siento magia en el pueblo - el chico la miró - No hay ningún hechizo lanzado, Mary está equivocada - el adolescente frunció el ceño.

- Si vas a culpar a Regina de esta traición, debes culpar a David también, ya no eres un niño y sabes muy bien que el sexo ocurre de a dos. Él es hombre y no sólo el príncipe encantador... - una llamada interrumpió la charla madre-hijo.

- ¿Qué pasó Whale, cómo está Regina? - contestó la rubia, Henry prestó atención a lo que decía su madre biológica.

- ¿QUÉ?... - la rubia miró a su hijo - Si, si, en quince minutos estoy por allá, trata de mantener a todos fuera del hospital - colgó la llamada.

- ¿Y ahora qué ma? - Henry

- Hay personas fuera del hospital exigiendo entrar y hacer pagar a tu madre, al parecer quieren hacer justicia con sus propias manos...Escúchame Henry, no te muevas de acá ¿sí?, debo ir a solucionar eso... Y regreso... - Tomó su chaqueta de cuero roja que estaba en el espaldar de uno de los sillones, le revolvió el cabello a su hijo y lo dejó sólo.

Henry meditó las palabras de su madre, "no había hechizo de por medio" y "Hay personas queriendo hacer pagar a tu madre"... eran las frases que revoloteaban en su cabeza.


- Sabemos que la reina esta acá, y si los sheriffs del pueblo no hacen justicia ante lo sucedido, nosotros la haremos con nuestras propias manos y cueste lo que cueste - gritaba Leroy a unas enfermeras que no les permitían el ingreso

- ¡Basta! - gritó Azul - Ninguno de ustedes va a hacer justicia con sus propias manos.

- ¿Y quién lo va a impedir? ¿Tú hermana? Sabemos que estás de parte de ella - dijo el enano rascándose la barba.

- ¡Leroy, Cálmate!

- ¡No me voy a calmar hermana! ¡La reina malvada tiene que pagar por la traición cometida!

- ¡SI! ¡SI! ¡JUSTICIA PARA SNOW! - el pueblo se manifestaba.

- ¡Esa bruja nos ha estado mintiendo todo este tiempo! ¡Hechizar al príncipe, fue lo más malévolo que ha hecho! ¡Debe pagar! - gritaba Leroy.

- ¿Hechizo?

- ¡Sí, un hechizo, parecido al que puso sobre tí, es inadmisible que estés de parte de la bruja!

- ¡Leroy, Cállate!, ¡No hay ningún hechizo ni en mí, ni en David! - decía Azul tratando de hacer entrar en razón al enano.

La gente seguía gritando y exigiendo justicia contra Snow y venganza contra Regina.

- ¡Hermana retírate porque vamos a entrar!

- ¡NADIE VA A ENTRAR Y NADIE VA A HACER NADA! - Gritó Emma apenas bajó de su auto., a la vez llegaron otras patrullas con policías que custodiaban los límites del pueblo, Emma los había llamado.

Azul aprovechó la llegada de la ojiverde para rápidamente ir con Regina y ver como estaban los preparativos para sacarla del hospital.

- ¡Emma, la reina tiene que pagar lo que ha hecho! Retírate.

- ¡Los que se van a retirar son ustedes!, ¡nadie va a a hacer daño a Regina!

- ¿También estás hechizada? ¿Estás de parte de esa bruja y no de tu madre?

- ¡NO HAY NINGÚN HECHIZO, USTEDES SABEN QUE YO PUEDO SENTIR LA MAGIA, Y AHORA MISMO PUEDO SENTIR QUE NO HAY MAGIA DE POR MEDIO! - dijo la rubia agitando las manos.

Los manifestantes empezaron a murmurar.

- ¡Pues entonces ella se le metió por los ojos al príncipe, igual es traición! - alguien gritó.

- ¡Si, Si, Sí! - otros estuvieron de acuerdo con lo dicho por el desconocido.

- Emma, si tú no vas a hacer nada por ayudar a tu madre, nosotros sí...- Dijo Leroy levantando su antorcha en mano, dando la señal para que el resto lo siguiera, la rubia al darse cuenta que los manifestantes entrarían, lanzó su magia dejando inmóviles a algunos, pero la gente que exigía venganza había aumentado en los últimos minutos, otros fueron detenidos por los policías, un grupo aún permanecía gritando y tratando de entrar, otros en cambio lo habían hecho, entre ellos Leroy. Emma palideció cuando se dio cuenta, sabía de la lealtad que el enano guardaba a su madre, el sería capaz de cualquier cosa por vengarla. La rubia corrió detrás de él, Leroy entró como loco al hospital abriendo cada puerta que encontraba y exigiendo que la reina se entregara.


Whale había colocado algunas medicinas en unas bolsas, había alistado un botiquín de emergencia, pero no había detenido la transfusión de sangre, ésta tenía que continuar hasta que por lo menos tres unidades fueran transfundidas, David miraba por la ventana, cuando observó que llegó su hija a calmar al pueblo, Azul de inmediato apareció en la habitación.

- ¡No se van a calmar con nada!, ¡tenemos que sacarla de aquí y si es posible del pueblo! - dijo el hada.

- ¡No pueden salir del pueblo Azul, perderían sus recuerdos! - dijo el príncipe.

- ¡Sí podemos! ¡Hay poción suficiente para las dos! - el príncipe la miró interrogante.

- ¿Tenían pensado irse? - el hada asintió - ¿Cuando?

- Hoy nos iríamos...

- ¿Había pensado irse sin decirme que esperaba un hijo mío? - el príncipe dijo triste y furioso a la vez mirando a la reina que aún se encontraba inconsciente.

- ¡David, no estamos para resentimientos, Regina corre peligro! - el miró a la mujer que yacía acostada y luego dirigió su vista a través de la ventana, su hija trataba de hacer entrar en razón al pueblo, pero ninguno daba su brazo a torcer. Perdió el color, cuando vio que Leroy y otros lograron entrar.

- ¡HAN ENTRADO! - dijo el príncipe tomando las cosas que había dejado Whale, el médico hizo su entrada corriendo con un par de bolsas más que contenían dispositivos y materiales médicos, el hada los tomó...

Pasos y gritos eran escuchados por los pasadizos, Leroy y los otros estaban cerca...

Azul, miró a David asustada...

- ¡AQUÍ ESTÁ! - gritó el enano al ver a todos reunidos alrededor de Regina, Azul no esperó más, agitó su mano derecha y desapareció junto con la reina, David y Whale.

- ¡Maldita sea la Reina Malvada! - dijo Leroy pateando la cama en la que hace minutos había estado Regina.

Emma entró y respiro aliviada al observar que habían logrado sacar a la reina del hospital. La rabia era evidente en el rostro del enano, salió topando el hombro de la rubia sin importarle, caminó el largo pasillo de la derecha, luego fue a la izquierda y cuando por fin se vio sólo sacó su teléfono de uno de los bolsillos de su pantalón. Dígito algunos números y llevó el móvil a su oído derecho.

- No está más en el hospital, Han logrado escapar - informó el enano a alguien al otro lado de la línea.

- Sí, Sí, no te preocupes, yo me encargaré de hacerle pagar su traición.

- Ajá, Si, Aún no sé dónde están, pero tienes mi promesa que la encontraré. Mi lealtad siempre la tendrás. - colgó el teléfono y lo guardó en el bolsillo del pantalón, se percató de que nadie lo hubiera escuchado y se retiró,


Aparecieron en la sala de la mansión Mills y Regina en uno de los sillones. David rápidamente fue hasta ella y sostuvo su mano.

- Azul necesito explicarte cómo manejar y utilizar algunos equipos en caso cualquier emergencia - El hada asintió, pero antes de ir con Whale se dirigió a David.

- Por favor coloca el equipaje de Regina y mío en el auto mientras yo me encargo de aprender a usar estas cosas - dijo señalando los aparatos que Whale tenía en la mano.

David besó tiernamente la pequeña mano de su reina y se dispuso a hacer lo que había sido ordenado por el hada. Minutos más tarde Azul tenía las bases de cómo brindar primeros auxilios, como colocar un equipo de venoclisis, como colocar medicamentos en él y cómo hacer para que el equipo de transfusión funcionara correctamente en Regina, las cosas de ambas ya estaban en el auto, los materiales que Whale había dado también, David tenía en brazos a Regina, la reina ya tenía instalado el equipo de transfusión y Whale sostenía en alto la bolsa que contenía las unidades de sangre que serían transfundidas a Regina, esta había sido adecuada por el médico de una forma ingeniosa con tal de mantener la sangre en condiciones normales y profilácticas para ser transfundida.

Antes de salir Azul hecho un vistazo a la mansión, observó el suelo con la mancha de la sangre de Regina, agitó la mano y limpió, se giró y cerró la puerta.

David ya se encontraba en la parte posterior del auto con Regina en su regazo. Azul subió adelante pues ella conduciría. El médico se acercó de inmediato a la ventana del auto.

- Apenas lleguen a donde sea que vayan, ve a un hospital por favor, ella necesita ser vista por un especialista lo más pronto posible - el hada asintió.

- Gracias por todo Whale.

- De nada y buen viaje - respondió el médico

Azul encendió el auto y partió por la carretera que llevaba a los límites del pueblo, en el camino observó por el espejo retrovisor que David no despegaba la vista de Regina y de rato en rato acariciaba sus pálidas mejillas. En serio el Príncipe Encantador se había enamorado de la Reina Malvada; ¡Qué irónico! - pensó - El amor es como un rayo: no se sabe dónde cae, hasta que ha caído. Por lo menos en David ella podía notar eso. Ella también se había percatado de los sentimientos de Regina y se había dado cuenta que aún había dudas en ellos; en cambio en David No, la duda no existía. Estaba enamorado y punto.

- ¿Estas segura que sólo hay poción para dos? - preguntó David interrumpiendo los pensamientos del hada.

- Si David, sólo hay poción para dos - respondió Azul, estacionando el auto a unos centímetros del cartel que decía "Dejando Storybrook"

David nuevamente miró a Regina, besó su frente y descendió del auto, junto al hada acomodaron a Regina, una vez terminado David con las manos en los bolsillos del pantalón intentó "sacarle" el lugar en donde se instalarían pero no lo logró. Azul revisaba que los documentos de ella y Regina estén completos.

- ¡David no puedo decirte!, Ella lo había decidido así y pretendo cumplirlo - dijo dándole la espalda al príncipe.

En un impulso David cogió el teléfono celular del hada que se encontraba en el asiento del copiloto, dígito su número y se timbró el mismo...

- No voy a estar tranquilo hasta saber cómo está Regina, tienes mi número y yo tengo el tuyo, avísame cuando lleguen, mantenme al tanto de cómo está por favor. - el hada arrancó furiosa su teléfono de las manos del príncipe pero no dijo nada, guardó su celular en su bolsa y a la vez sacó la botellita con la poción. Con ayuda de David hicieron beber a la reina, ella subió al auto, lo encendió, bebió lo que quedaba de la poción, y fue así como lograron salir de Storybrook.

David observó el auto desaparecer a lo lejos y no pudo evitar derramar unas lágrimas. Él amaba a Regina, pero ¿qué haría ahora que ya no la vería?, ¿quién sabría cuánto tiempo pasaría sin ver los ojos color chocolate que tanto amaba?


- ¡Whale! ¿A dónde llevaron a Regina? - preguntó Emma al ver al médico regresar caminando al hospital.

- ¡No lo sé Emma!, pero ya no están más en el pueblo..

- ¿QUÉ? - Gritó Henry agitado por la velocidad que había puesto al correr hasta el hospital, había decidió ver a Regina, el saber que el pueblo quería vengarse lo había preocupado, pero lastimosamente llegó tarde, su madre se había ido, y él no se había despedido y ni siquiera sabía cómo estaba.

- ¿Cómo que ya no está en el pueblo? - dijo el chico con lágrimas en los ojos, imágenes de su madre cuidándolo desde pequeño, arropándolo, jugando, consintiéndolo, pasaban como films en su memoria, sus ojos, su sonrisa, pensó en el tiempo que no había estado con ella, esas semanas que no había ido a verla, su triste voz cuando le pidió que fuera a visitarla, su rostro triste cuando él le dijo que lo había decepcionado.

- ¿David fue con ella? - preguntó la ojiverde mientras abrazaba a su hijo.

- No, él sólo fue a acompañarlas al límite del pueblo - la rubia asintió y el médico se retiró no sin antes apretar el hombro del adolescente en señal de que entendía su dolor.

- Lo siento chico - dijo la ojiverde abrazando y consolando a Henry que lloraba sin cesar.

Alguien detrás de un árbol había escuchado la pequeña plática entre Emma y el médico, de inmediato sacó su teléfono y llamó a otra persona.

- Ha logrado salir del pueblo... No sé cómo... Sólo Azul la acompañó... Ajá, sí él se quedó... No te preocupes... Ya veré la manera de traerla de vuelta... Sí, Sí... Mi lealtad es para ti, ya lo sabes. - colgó.


- ¿Dónde estabas? - dijo Ruby asustando a Snow que entraba silenciosamente y guardando su teléfono celular en el bolsillo del abrigo.

- Hablando por teléfono... ¿algún problema?

- ¿Y por qué no lo hiciste dentro? - la princesa rodó los ojos.

- ¿Emma también te pidió que me vigilaras con quién hablo? - resopló - Salí porque no había señal dentro y para que le informes a Emma, de una vez te aviso que estaba hablando con Archie. - Snow no dijo nada más y subió las escaleras dirigiéndose a su dormitorio. Ruby le creyó.

Fin Flashback


- Las primeras 3 horas del viaje de Storybrook a Vermont fueron tranquilas, pero las últimas dos fueron las más preocupantes que he vivido - dijo el hada con la mirada perdida en algún lugar de la pared mientras recordaba los acontecimientos de las últimas semanas - cuando me detuve en una estación para llenar el combustible me acerqué a ver como estabas y para mi sorpresa, al parecer por el movimiento del auto empezaste a sangrar de nuevo, y el equipo de transfusión estaba desconectado. Me desesperé y conduje lo más rápido que pude, cuando llegue a la ciudad hice lo que Whale me recomendó fui de frente al hospital. El Dr. Stone te ingresó a cirugía de inmediato.

Regina respiró pesadamente cuando Azul terminó su relato, obviamente el hada había omitido decirle que habían tenido ayuda de David. La reina se puso de pie, cruzó los brazos, y empezó a caminar de aquí para allá preocupada.

- ¿Entonces el pueblo quería vengarse de mí? - respiró - eso ya lo veía venir y...

- Regina prometiste que no te alterarías

- Sí lo sé, pero es que... ¿Tú crees que logren salir del pueblo?

- No lo creo, No hay nadie en Storybrook que sepa preparar la poción. Gold y Belle no han regresado al pueblo desde que se fueron a vivir a Nueva York...

- ¿Pero y si regresan?, y logran convencer a Gold de preparar la poción...

- ¡Regina, tranquila No va a pasar nada... - la reina resopló preocupada.

- ¿Y David? ¿Sabes si se llegó a enterar del embarazo? - dijo la reina mordiéndose el labio inferior, el hada se tensó pero respondió de inmediato.

- Es lo más probable Regina, sabes cómo corren los chismes en el pueblo...

- ¿Y Henry? ¿Lo viste? ¿Sabes en casa de quién se quedó? - preguntó triste al recordar a su pequeño príncipe.

- No lo sé ¡Pero siéntate y tranquilízate por favor, estás recién recuperándote! - dijo el hada dando un ligero apretón en el hombro de su amiga - Henry ya no es un niño, seguro que en casa de quien esté estará bien.

Ambas quedaron en silencio unos minutos hasta que:

- ¡Cielos! Es medianoche mañana no voy a querer levantarme - dijo el hada sorprendida al ver el reloj.

- Lo siento por haberte hecho trasnochar.

- ¡No te preocupes! - dijo el hada levantándose del sillón y tomando el tazón que horas atrás había contenido la ensalada de frutas.

- Bueno me voy a acostar, Buenas Noches Azul. - dijo Regina un poco triste y dirigiéndose a su habitación.

- Buenas Noches Regina.

El teléfono del hada sonó, al observar quien llamaba rodó los ojos, giró para ver a Regina entrar a su cuarto, dejó su tazón en el lavaplatos y corrió a esconderse en el baño más cercano.

- ¡Cuantas veces tengo que decirte que no me llames! ¡Ella puede darse cuenta!... Sí, Sí, está tranquila... ESTÁ BIEN... ¡No insistas!... ¡No te voy a decir donde estamos!... ¡Ahora por favor déjame descansar!...

- ¿Azul estás bien? ¿pasa algo? - preguntó Regina dando unos pequeños toques a la puerta, había regresado por su celular y escuchó a su amiga discutir.

Él sonrió del otro lado de la línea al escuchar la voz de la mujer que le quitaba el sueño.

- Si sii sólo una llamada del trabajo. - respondió el hada

- Buenas Noches David, no vuelvas a llamarme - susurró al teléfono y colgó, de inmediato salió del baño.

- ¿Segura que estás bien? - dijo Regina al ver a su amiga salir con el ceño fruncido.

- Sí, Vámonos a descansar - Azul le sonrió, Regina le devolvió la sonrisa y cada una fue a su respectivo dormitorio.


¿y entonces q me dicen de este capitulo?