Los personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki pero yo me he enamorado de casi todos ellos, por eso los tomo prestados.

El fin de Kanryu Takeda:

El salón principal de la mansión Takeda se encontraba dispuesto para dar la bienvenida a los hijos de Kanryu, la mesa estaba puesta y las copas servidas con vino caro; Takeda gustaba de las costumbres occidentales y todo había marchado según el plan. Kenshin Himura se había mostrado conforme con la administración de Toyama y al parecer había quedado satisfecho con Tsubame, así que había que celebrar.

La familia Takeda entró alegre a la estancia, todos tomaron asiento y comenzaron a comer mientras conversaban animadamente.

- Parece que al final nos fue beneficioso que tuvieras a esa bastarda - dijo una de las hijas de Kanryu

- Yo hasta pensé en tenerle lástima a la pobre pero me arrepentí - dijo su segunda hija

- ¡Lástima! pero si es la primera esposa del gobernador de 6 regiones tiene hasta mejor situación que nosotros - le replicó su marido

- Bueno cuñado pero eso es sólo de papel, tal vez que perversiones practicará con ella ese asesino - dijo el hijo de Takeda en tono burlón y haciendo reír a los demás

- Esa niña no me interesa en lo más mínimo, lo único que me importa es que gracias a ella estamos en paz con el emperador y tenemos cerca a Battousai - dijo Ran

- Eso es lo más importante, si Battousai se interesa en nuestros negocios podemos seguir amasando fortuna sin que nadie no moleste - dijo confiado Takeda

De pronto la conversación se fue apagando; las personas que tan alegremente conversaban comenzaron a sentirse mareadas, la vista se les nubló, intentaron ponerse de pie pero sólo consiguieron caer al suelo. Kanryu Takeda, él único que no había sido afectado por esta extraña sensación, se levantó rápidamente para llamar a algún sirviente pero antes de llegar a la puerta fue detenido. Aoshi Shinomori se encontraba en el umbral. Takeda tembló, el hombre parecía tener dos cubos de hielo en lugar de ojos y su inexpresividad le parecía aterradora.

- No tiembles todavía al que le debes temer es a él - dijo Aoshi señalando un lugar tras Kanryu.

Kanryu volteó y vio a Kenshin que se encontraba al otro extremo de la habitación junto a la ventana. Takeda miro sus ojos y no fue capaz de sostener esa mirada, no podía describirla, sólo podía pensar que esos ojos color ámbar eran los ojos de un asesino.

- Mi señor, yo… yo no sé qué significa esto… qué, qué los ha hecho volver - balbuceo Takeda

- Esa interesante conversación que sostenían hace unos momentos - dijo Kenshin esbozando una sonrisa

- Mi señor no sé qué habrá escuchado pero yo puedo explicarle más tarde, mi familia, mi familia necesita atención médica creo, creo que algo en la comida no estaba en buen estado

- En realidad ha sido el vino - dijo Aoshi

- ¿Qué es lo que quieren hacer con nosotros?

- De momento tomarás asiento - dijo Kenshin indicándole un sillón que estaba en uno de los rincones de la estancia.

Kanryu Takeda caminó hasta el sillón acompañado por Aoshi que se ubicó tras él. Kanryu lo sentía muy cerca y sabía que cualquier movimiento podía costarle la vida, apenas se atrevía a respirar.

Kenshin trasladó uno a uno a los demás miembros de la familia Takeda y los puso de rodillas frente a Kanryu. Estaban aterrados, incapaces de hacer nada, su cuerpo no les respondía pero estaban conscientes y sabían que serían víctimas de la furia de Battousai. Aoshi tiró un saco a los pies de Kenshin, él lo recogió y sacó una daga kaiken. Miró a Kanryu y dijo:

- Te detesto por muchas cosas, también por lo que haré ahora. Los hombres a los que he asesinado tenían honor, arriesgaban su vida por un ideal, por eso siempre fue de frente y en combate… pero tú y los tuyos son unas ratas que no se merecen contemplaciones.

Se acercó a una de las hijas de Kanryu, se agachó tras ella y la jalo del pelo dejando su cuello totalmente expuesto. Le dijo:

- Tienes razón en no sentir lástima por Tsubame, ella se encuentra segura y yo me encargaré de protegerla, me aseguraré de que sonría todos los días y me esforzaré en cumplir sus deseos. Ahora mantente así, me será más fácil y tu muerte será rápida, si intentas mover tu cuello tal vez falle y la agonía será dolorosa.

Ella comenzó a llorar mientras que sus ojos imploraban piedad. Kenshin soltó su cabello y tomó sus manos, le puso la daga entre ellas e hizo que la tomara con firmeza, luego movió sus brazos y fue acercándose lentamente a su cuello. Takeda intentó ponerse de pié, pero fue detenido por las kodachis de Aoshi. Una a cada lado de su cuello, lo suficientemente cerca para que pudiera sentir el frío de la navaja, pero lo suficientemente lejos para no herirlo. Se resignó; se quedó en su asiento apretando sus ojos y sus puños mientras la daga se incrustaba en el cuello de su hija, la muerte fue casi instantánea, casi sin dolor, ya que una vez que la daga estuvo lista para entrar en la carne Kenshin hizo un movimiento rápido, seguro y preciso. El cuerpo de la mujer cayó sobre él. Kenshin lo acomodó en el suelo, su víctima aún se aferraba a la daga: cualquiera que lo viera estaría seguro de que había sido jigai, como lo haría una mujer samurái con honor.

Kenshin fue en búsqueda de un tantô, se acercó al esposo de la mujer y le dijo:

- Lo lamento pero a ti no te puedo asegurar poco dolor.

Se arrodilló al lado izquierdo del hombre, puso el tantô entre sus manos y empujó con fuerza movió la hoja hacia la derecha, volvió rápidamente al centro y subió hacia el esternón. El hombre comenzó a agonizar dolorosamente. Kenshin se puso de pie y le dijo

- Te ahorraré más sufrimiento.

Sacó una Katana del bolso de Aoshi ya que no quería usar la suya, y de pie junto al hombre, con un veloz movimiento cortó su cabeza con una precisión tal que esta se mantuvo sobre sus hombros. Cortó para provocar una muerte instantánea pero se aseguró de que la cabeza no rodara por el suelo. El cuerpo del hombre cayó al suelo después de unos breves momentos.

Kenshin repitió con la otra hija de Kanryu y con su madre lo mismo que con la anterior. 4 cuerpos yacían en el piso cuando se acercó al único hijo de Takeda. A él le dijo:

- No me gustó tu manera de referirte a Tsubame y a mi. Si hubieses aprendido a expresarse con respeto de las otras personas tal vez ahora no te encontrarías en esta situación. Tsubame es una niña pura y me aseguraré de que lo siga siendo, juro por mi vida que nunca más será obligada a hacer algo en contra de su voluntad y que nadie la tocará hasta el día en que ella sea capaz de decidir con qué persona desea estar.

Repitió con él exactamente el mismo "Seppuku". Sólo quedaba Kanryu. Kenshin le arrojó el último tantô y le dijo:

- ¡Hazlo!

Takeda recibió el tantô y tembló. Se arrodilló y lo acercó a su vientre, miró suplicante a Kenshin pero no obtuvo respuesta; su familia estaba muerta, el apellido Takeda destruído, no le quedaba nada, la muerte era la única opción, sin embargo, sin embargo era un cobarde y no se atrevió a asestar el golpe, bajó sus manos y su cabeza. En ese momento la puerta se abrió, entró Yoshimi junto a Sanosuke quien traía en sus brazos un niño inconsciente. Kenshin se volteó a mirarlos y Takeda al darse cuenta se lanzó contra él, Kenshin lo esquivó y lo golpeó en la espalda con la funda de su katana, Kanryu cayó al suelo. Sanosuke rió y dejando al niño en un sofá dijo:

- ¡Vaya! Llegué a tiempo para la diversión

Kenshin le dejó el camino libre, Sanosuke jaló a Takeda por el cuello de su camisa y le propinó un golpe en el estómago. Takeda cayó al suelo estrepitosamente y un hilo de sangre cayó desde su boca.

- Este tipo no aguanta nada - dijo decepcionado - pero me alegro de poder haberle dado un buen golpe, es la única manera de relajarme cuando estoy molesto - sonrió

Aoshi se acercó a Takeda y rápidamente le enterró una aguja justo en el cuello, le dijo:

- Ya que eres un cobarde te estoy inyectando lo mismo que consumieron tus familiares. En unos momentos tu cuerpo no reaccionará y te sentirás rígido, pero tu conciencia no estará para nada alterada; verás y sentirás todo.

Una vez listo Kenshin repitió lo mismo con Takeda, fue un Seppuku limpio, sin embargo, cuando Takeda agonizaba espantosamente acercó a él la katana aún cubierta de sangre de su hijo y le dijo:

- Lo siento pero en estos momentos no queda nadie que pueda ser tu segundo, tendrás que soportar el dolor hasta morir.

Kenshin salió del salón seguido por Sanosuke que volvió a tomar al niño en brazos. Aoshi se quedó un tiempo más para asegurarse de que la escena fuera perfecta, incluso ató las piernas de las mujeres para que no hubiera duda del suicidio colectivo. Yoshimi, a su vez, dejó la carta falsificada en un lugar visible cerca de los cuerpos. Cuando estuvo todo listo y salieron del salón, Kanryu continuaba agonizando.

Aoshi y Yoshimi se reunieron con Kenshin y Sanosuke en el jardín de la mansión, Yoshimi dijo:

- Mañana temprano enviaré un mensajero al campamento avisando del suicidio y pidiendo instrucciones.

- Ten todo en orden para cuando llegue el nuevo señor de Toyama. En cuanto llegue el mensajero al campamento lo enviaré a donde se encuentra el clan Saitou; el mensaje será que al desaparecer el clan Takeda estaríamos muy complacidos con contar con ellos para el gobierno de la región y que no tenemos más condición que su lealtad para conmigo y el emperador - dijo Kenshin

- Hajime Saitou será el nuevo señor de Toyama, es un hombre muy honorable así que confío en que no te dará problemas Yoshimi, al contrario, creo que puedes aprender mucho de él - dijo Aoshi

- Espero que después de la escena que viste puedas dormir amigo, hasta pronto - dijo Sanosuke

- Hasta pronto muchachos - dijo Yoshimi, los demás hicieron una reverencia a modo de despedida y se marcharon.

Tsubame derramó lágrimas de felicidad y preocupación cuando vio a Yahiko. Llegaron al campamento al amanecer y lo primero que hicieron fue despertar a Tsubame, después a Gensai, el médico que les acompañaba, para que atendiera al chiquillo. Yahiko se encontraba bien, sólo un poco débil ya que había sido mal alimentado durante el último periodo, pero era un muchacho fuerte. Despertó ese día por la tarde y se sorprendió al ver a Tsubame a su lado, ella le ayudó a comer mientras le contaba todo lo que le había sucedido. Estaban conversando solos en la tienda que servía como enfermería cuando entró Kenshin, Yahiko hizo una reverencia y dijo:

- Muchas gracias por ayudarme señor

- Mi nombre es Kenshin - respondió amablemente. Se sentó con ellos y dijo

- Cuando te encuentres más repuesto enviaré a Tsubame a Edo, me gustaría saber si quieres ir también Yahiko

- ¿Puedo? - preguntó Yahiko incrédulo. Kenshin le sonrió y dijo

- Claro que puedes Yahiko. Tsubame me contó que eres huérfano así que pensé que tal vez podrías aceptarme como tu familia.

- ¡Di que sí Yahiko! - pidió Tsubame

- Yo… es cierto que no tengo familia pero no sé si quiera ver a Tsubame a su lado señor - dijo Yahiko sonrojándose un poco. Kenshin entonces les mostró uno de los documentos que le había traído Aoshi y dijo

- La única razón por la que no anulé el matrimonio con Tsubame es porque no quería que corriera el mismo destino del clan Takeda, además quería darle una familia, pero gracias a Aoshi he podido modificar el lazo que me une a ella. En este documento dice que Tsubame es Tsubame Himura, mi hermana pequeña. Si bien los datos que aparecen ahí no son verdaderos es un documento legal por lo que nadie podría negar ese parentesco, Tsubame ahora figura como soltera, como lo debería ser cualquier niña de su edad. Lamentablemente no hay una edad legal mínima para casarse, y eso queda como decisión del padre… creo que ya tengo una primera propuesta de ley para el emperador; ninguna chica debería casarse antes de los 16. Yahiko, si así lo quieres, cuando te encuentres totalmente repuesto puedes viajar a Edo con Tsubame y Sanosuke, yo estaré de viaje por un tiempo largo pero regresaré a Edo antes del final de año.

- Acepto - dijo Yahiko con una sonrisa llena de esperanza, por fin tendría un lugar estable donde vivir, y una familia.