-¿Segura que tiene arreglo?- Dijo el rubio mientras le pasaba a su compañera aguja e hilo

-Sí, siempre me la paso remendando ropa de todos donde vivo. Te aseguro que puedo arreglarlo- Respondió Hinata mientras tomaba los objetos ofrecidos- Gracias.

-Por cierto ¿Cómo se daño de esta forma? Parece como si te hubieran atacado- dijo naruto confundido.

-Yo… no soy muy buena con los perros que digamos-Ella se sonroja al dar esa respuesta tan tonta, aunque no había duda que Naruto se la había tragado. No le gustaba mentir.

Pasaron horas desde la llegada de la tímida morena a la casa de Naruto. Ya sus manos no temblaban y no titubeaba al hablar, su vista no se desviaba y su mente ya no se quedaba en blanco con solo escuchar su voz. Ahora ella podía hablar con tranquilidad con Naruto, lo hacía con paz y alegría.

Para conocer del otro se hacían como un juego de preguntas: primero pregunta uno y luego el que responde interroga al otro.

Todo tipo de preguntas aparecieron: familiares, gustos de comida o música, animales y todo se respondía de modo telegrama (Pregunta-Respuesta-Pregunta-Respuesta…) pero no de un modo frívolo, se sonreían y ponía mucha atención al otro. Aunque Hinata era la mas interesada en escucharlo y conocer de él: Neji era su único confidente varón que conocía y ahora estaba creando otro por su cuenta. Pero ¿Por qué es distinto a cuando hablaba con su primo?

-Bien, me toca- dijo Naruto algo entusiasmado- ¿Tienes novio?

Hinata se pincha el dedo al escuchar la pregunta, esas palabras la habían desorientado. Viniendo de Naruto no podía ser un "Entonces ¿Quieres que yo sea tu novio?", era imposible puesto que apenas se estaban conociendo. El confesar que no tenía y que nunca lo tuvo la hacía sentir como una fracasada.

Tantas vueltas que daba en su mente hacían que la duda de Naruto creciera, pero Hinata ni cuenta se había dado, trataba de buscar las palabras correctas para confesar la triste verdad de la joven. Tan sumida estaba en su mente que no notó como Naruto acerco su cuerpo al de ella y su cara cada vez estaba más próxima a la de su compañera.

Hinata, en medio de su vacilación, lo notó. Este repentino movimiento de Naruto hizo que se pusiera mas que nerviosa.

-Acaso… ¿Querrá besarme?... No, no quiero…

-¿Qué… Que haces?- dijo ella en voz baja, tan bajo que ni Naruto, cada vez mas cerca de Hinata, pudo escucharlo.

Hinata podía ya sentir la respiración de él, le hizo acordar a su escena con Sasuke … "Cualquier cosa puedes hacer que tu amigo practique contigo lo que te enseñé esta mañana" Pero algo era diferente, un aura de tranquilidad la invadía y su cuerpo no le permitía alejar al rubio. Al ver que su ser no reaccionaba a sus deseos cerró sus ojos fuertemente y esperó.

Al segundo, pudo sentir como un calor abrazante surgía de su frente. Extrañada, abrió los ojos y pudo ver al enérgico joven posando su frente en la de ella mientras miraba para arriba pensativo.

-Menos mal, creí que tenías fiebre- dijo él alejándose de ella con una sonrisa- tus mejillas estaban muy rojas.

Hinata aprieta sus mejillas con fuerza comprobando el ardor que estás producían y cada vez se ponía peor: por esa pregunta tan vergonzosa que le hicieron, por tener un contacto tan cercano con Naruto y, sobre todo, por ser tan tonta al creer que alguien querría besarla. Pero por otro lado, la preocupación que tenía el rubio por ella, la hacían reconfortarse un poco, lo suficiente para que una mínima sonrisa apareciera en su rostro.

-No tienes que preocuparte… me pasa mucho- dijo Hinata finalmente.

-Es que estuviste tanto tiempo en el frío con esa ropa, pero si dices que estás bien…- Naruto vuelve a retomar su lugar inicial al otra lado del sofá- Retomando el tema, no me contestaste ¿Tienes?

Hinata vuelve a quedarse en blanco, pero esta vez por un tiempo corto. Baja la cabeza para que no vea su rubor otra vez, mirando al suelo atentamente, junta aire para dar a la luz su realidad, pero Naruto la interrumpe.

-¡No tienes que avergonzarte, Hinata!- dice Naruto entre risas- Esta bien si no tienes, puedes decirlo tranquilamente.

-¿Cómo sabías que diría que no?- pregunta Hinata confundida.

-Tienes una cara fácil de adivinar- responde Naruto con una sonrisa- Pero no tienes que sentirte mal ni nada.

A Hinata no le reconfortaba nada eso, el recordarle que nunca tuvo novio y que encima era predecible la ponía de mal humor, era alguien a la que todo le afectaba, hasta lo mas mínimo. En resumen, alguien histérico.

Naruto no tardó nada en darse cuenta que había herido a la morena nuevamente así que dijo algo que a lo mejor la haría sentir mejor.

-Yo no tengo novia hace tiempo, pero no por eso me avergüenzo.

Hinata levanta la cabeza y lo mira detenidamente a los ojos. No lo demostraba, porque aún tenía un choque de emociones en su mente, pero estaba feliz por escuchar esas palabras.

Por otra parte, ya siendo la una de la tarde, Sakura se disponía a tomar su descanso para comer el almuerzo.

-¡Espera! Sin tu dinero no podrás comprar nada, frentona- Gritó Ino mientras salía de su tienda con un sobre en la mano, moviendo este energéticamente.

-No lo muestres así por la calle, podrían robarte- Dijo Sakura mientras agarraba el sobre con enojo y lo guardaba muy profundamente en el bolsillo de su enorme saco- pareciera como si tu intención fuera que vieran que tienes dinero en la mano.

-Mi intención era solo que no olvides tu dinero y espero que así no vuelvas a olvidarlo- dijo Ino sonriente- Si no llevas dinero no podrás pagar el almuerzo y si no comes tu pechos no crecerán nunca.

Sakura odiaba que la agarre siempre por ese costado. Desde los doce años, los pechos de Ino habían crecido hasta llegar la copa D actual que poseía además de esas curvas pronunciadas que poseía. Los senos de Sakura apenas rozaban la copa B y no tenía la cintura tan marcada como desearía cualquiera, pero si tenía lo suyo: Ojos verdes brillantes y atrayentes, una cabello brillante y corto además de sus largas piernas.

Ino puso una mano tras su cabeza y otra en su cintura mientras inflaba el pecho en la cara de Sakura. Las calzas negras ajustadas mostraban sus piernas bastante bien y aunque llevaba un sweater largo y de color chocolate que, a pesar de ser holgado, no podía contener el busto de la joven.

-No te desanimes, Sakura- dijo la joven de cabellera dorada con una sonrisa- Algún día podrás compararte conmigo.

-Al menos no necesito ropa grande para ocultar el estómago, Ino-cerda - gritó Sakura con odio- Prefiero ser delgada y plana que ser como tú y ver como mis pechos se ponen aguados y cada vez alcanzan mas el piso.

No era raro verlas pelear, todos disfrutaban de los pleitos que tenían. No podían negar que eran buenas amigas por muchos gritos o insultos que haya entre las dos.

-Me voy, sino no tendré tiempo de comer- dijo Sakura dándose media vuelta con cara de ofendida.

-Sí, vete. Es mas, tienes hora libre, no quiero ver tu cara en un rato largo- Gritó Ino mientras se metía a su negocio nuevamente.

Al estar unos metros más lejos, Sakura cambia su cara de enojada por una tímida sonrisa. Ino la amaba y ese amor era mutuo. La rubia sabía que Sakura estaba agotadísima, no dormía bien en las noches y su mente estaba en otro mundo por tantas preocupaciones (no hace falta aclarar porque) que prefirió darle mas tiempo para que se relajara. Si fuera por ella, le daría vacaciones pagas, pero la ayuda en la florería era indispensable en esos momentos y no estaba para dar plata por caridad a nadie, igual que todos.

Lo primero que hizo Sakura con su tiempo libre fue comer. El primer puesto que encontró era de Ramen y eso le hizo recordar que Naruto no tenía casi nada de comer, pero el tiempo no le alcanzaría ni para llegar as u puerta.

-Bueno, creo que había fruta en la nevera- dijo Sakura con una sonrisa mientras tomaba asiento en el local.

Solo le había llevado quince minutos acabar su ramen, era de comer rápido y llenarse fácil. Con una hora y media de sobra decidió ir al mercado central y pagar las deudas que tenía (o las que el dinero le podía permitir).

La abuela Chiyo era querida por todos y vista como una buena samaritana. Se hizo cargo de Sasori sin ayuda de nadie cuando los padres de este murieron y a pesar de que la situación no era buena adopto a Sakura y Naruto de la calle dándoles lo mejor que pudo hasta el último segundo de su vida.

Ese amor y dedicación lo compartió con todos su vecinos a lo largo de su existencia, en sus tiempos libres creaba marionetas de madera y hacía espectáculos gratuitos en la calle en sus días libres para los niños. Del mercado siempre recibía frutas, vegetales o carne de regalo a cambio de la alegría que repartía.

Sakura también se había ganado el afecto de la gente siendo la que mas duro trabajaba tanto en la casa como en los estudios. Al irse Chiyo, lo único que podía hacer la gente por los pequeños que dejo atrás era darles empleo y comida. Fiarles la comida tampoco era molestia y nunca los presionaban para pagar pero Sakura era demasiado delicada con ese tema y mientras mas rápido saldaba deudas, mejor.

El primer lugar era una carnicería donde tenía acumulada la deuda mas grande. En la puerta apretó el bolsillo lleno de dinero rezando que esta vez alcanzara para saldar todo.

Entró con una sonrisa y saludo educadamente al encargado.

-¡Sakura!- dijo el anciano con una sonrisa mientras se limpiaba las manos con un trapo- ¿Qué vas a llevar?

-Nada por hoy, solo venía a pagar lo que le debo- Respondió sonriente Sakura mientras sacaba el sobre.

-¿Pagar? No hay necesidad, pequeña- respondió el anciano mientras se reía.

-Pero tengo suficiente dinero, no se preocupe- dijo ella preocupada, siempre le discutían que no había apuro con pagar.

-No es eso, es que tu ya no me debes nada- respondió el dueño del lugar.

Sakura se queda atónita, nunca olvidaba ese tipo de cosas y no recordaba para nada haber pisado el lugar en mucho tiempo. A lo mejor la había pagado la última vez que fue y ya no recordaba producto del estrés acumulado por culpa de Sasuke.

-Ah… - dijo ella aún confundida luego de un momento de silencio- ¿Está seguro? Porque no recuerdo.

-Mas que seguro- interrumpió el viejo-No des tantas vueltas al asunto, tu ya no me debes nada.

-Si ese es el caso, me voy- dijo ella metiendo su dinero de nuevo en el bolsillo de su abrigo mientras se encaminaba a la puerta- Gracias y hasta pronto.

-Adiós Sakura y felicidades- Grito el anciano dejándola confundida.

¿Felicidades? ¿Acaso era su cumpleaños o algo así? Había veces que lo olvidaba pero estaba segura que ese no era la razón de la felicitación. A lo mejor él se había confundido pero aún así no hizo caso y fue a la siguiente tienda, cerciorándose de equivocarse esta vez.

Esta vez era una verdulería, una anciana y su nieta comía sandía sentadas en pequeñas sillas con asientos de paja tejida. Ambas conversaban y reían. La pequeña al ver a Sakura saltó de su asiento para recibir amorosamente a la recién llegada.

-Sakura vino y se quedará a jugar conmigo hoy- dijo la pequeña con una sonrisa en el rostro.

-Maya creciste desde la última vez que te ví- dijo Sakura con una sonrisa- Lo lamento pero hoy no puedo. Abuela, vine a saldar mi deuda, aquí tengo el dinero del mes.

-Pero cielo, ese dinero no hace falta- dijo la anciana mientras miraba al rostro de Sakura- Ya recibí tu dinero.

-¿Cómo?- preguntó Sakura casi alterada. Una vez valla y pase, dos ya no es una coincidencia- Pero si estoy segura que no le pagué.

-Tu no, ese jovencito vino y pagó todo por ti. Nunca recuerdo su nombre- dijo la anciana mientras ponía una cara pensativa mirando el suelo.

Esa mujer ya estaba vieja y su memoria ya estaba empezando a fallar desde hacía ya tiempo. Igual con memoria fallando o no, casi siempre olvidaba el nombre de Naruto, no siempre era él el que pagaba al mercado o iba de compras.

Esto le confirmaba que Sasuke no merodeaba por el lugar, cosa que le daba cierto alivio, pero ahora estaba preocupada y enojada ¿De donde había sacado tales cantidades ese niño? Últimamente ella estaba preocupada por el dinero y Naruto se había dado cuenta de ello fácilmente ¿Y si había hecho alguna estupidez por plata? No decía que robar ya que hasta en sus épocas de vagabundo él nunca había tomado dinero ajeno, pero si podía pensar en préstamos a gente equivocada o trabajos ilegales. Era imposible que lo haya pagado con el dinero de su último trabajo ya que Sakura era la encargada de los ingresos.

Pensando lo peor decidió llamar a Ino desde un teléfono público y decir que Naruto necesitaba de ella ahora y que si quería podía descontar algo de su salario. Mientras mas rápido se sacara esa enorme duda, mejor.

Mientras tanto, en el hogar de la preocupada joven, Naruto y Hinata reían mientras hablaban de experiencias graciosas que habían pasado en varios momentos de su vida. A medida que las palabras surgían de la boca de él, Hinata empezó a sentir que no le bastaba con saber esos mínimos detalles sobre su vida, quería mas. Que su distancia entre ambos se acortará, que sus tiernas y cálidas tocaran las suyas, que esos hermosos ojos azules la miraran para siempre. Sumergida en sus pensamientos, no notó el leve sonrojo en sus mejillas y la inocente sonrisa que se formaba en sus finos labios.

-"…Me gustas"

Hinata imaginó esas palabras saliendo de Naruto, alegría en su rostro y un escenario completamente blanco. Ellos dos solos, mirándose fijamente sin decir nada…

¿Pero que estaba pensando? ¿Qué clase de sueños estaba teniendo? Hinata movió su rostro nuevamente y se agarró la cabeza. ¿En que clase de pervertida se estaba convirtiendo? Era la segunda vez en su vida que pasaban un momento juntos y ya imaginaba cosas alocadas.

-Sabes en cierto modo me haces acordar a Sakura- dijo Naruto cortando con el breve silencio de hace unos segundos- Seguro se llevarían bien si se conocieran…-Naruto se pone una expresión pensativa- ¿Y si la conoces? Ella llegará a las cuatro ¿Te podrás quedar hasta esa hora?

Hinata en ese momento reacciona: No sabía a que hora debía marcharse, ni siquiera donde debía encontrarse con Sasuke, aunque dudaba que el mismo supiera cuanto tiempo tardaría, era de hacer todo impulsivamente.

Tenía miedo de conocer a la pequeña de cabellos rosados ya que tenía la impresión de ser igual a Sasuke cuando se trata de ocultarle algo: es imposible. Seguro ella sabría que esta relacionada con Sasuke y la echaría. ¿Mentir? Era demasiado mala para eso, a la justa Naruto creía sus estupideces.

-La verdad… me da vergüenza- dijo ella mirando a un costado- Creo que se molestaría al saber que una desconocida entró a su casa.

Naruto suspiró al ver que no podía competir con la timidez de esa niña. Él por naturaleza era sociable (aunque para muchos era cargoso) y no le gustaba ver que Hinata era tan recluida, le daba pena. Quería ayudarla, verla feliz hablando con mas personas y, a la vez, conseguir una amiga de verdad.

Si nunca había conseguido una novia era por no ser muy bueno con las mujeres: lo veían como un bruto y desalineado, siempre metido en peleas callejeras y con vendajes o rasguños en la cara o sino lleno de polvo y tierra producto de esos trabajos que conseguía. No lograban ver al dulce chico que Hinata veía.

-Entonces tendrás que irte antes de las cuatro- dijo Naruto con algo de tristeza, la verdad era que estaba ansioso por conocerla mejor- Pero el saber que volverás me hace sentir mejor.

Hinata sonríe mientras acomoda su cabello que de tantas movidas de cabeza. Sentía como su corazón emitía un dulce tic-tac mientras grababa en su mente esos momentos hermosos.

Mas lejos, Sakura buscaba algún lugar donde llamar a Ino. Los teléfonos públicos por allí no abundaban mucho ya que los destrozaban para sacar las moneadas de ellos. Al no ver ninguno cerca, decidió ir a un negocio donde tenía deuda acumulada a preguntar sobre Naruto y si sabía algo sobre aquel dinero, ya le daría explicaciones a la rubia estando en su hogar. Además no quería llegar a su casa y gritar desesperadamente. A lo mejor había una explicación a todo.

Inmediatamente recordó la panadería a dos calles de allí, tomó aire y caminó lo mas rápido que pudo hacia su destino. Se tocaba el pecho con su mano derecha, sintiendo lo acelerado que estaba su corazón. Tenía miedo de enterarse de algo que la desgarrara por dentro, su querido Naruto, su hermano mayor al cual trataba como un mocoso… él no podía hacer algo de que arrepentirse.

Al llegar, no espero ni dos segundos para entrar. Sakura puso sus manos en el mostrador, sentía que debía sostenerse o se desmoronaría, la falta de sueño y el trabajo excesivo la estaban debilitando.

-Sakura, que alegría verte- dijo el dueño de la panadería, el señor Takeshi- Justo iba a llamar a tu casa para hacerte saber que tu dinero me fue recibido.

-Justo de eso quería hablarle- dijo Sakura pensando que había dado en la tienda correcta- Yo nunca le di a Naruto dinero para que le pague a nadie.

-Yo nunca dije que Naruto me pagó- dijo el hombre desconcertando a la joven- A él no lo veo hace tiempo. Vino un joven, mi esposa lo atendió, era de cabello oscuro y ojos rasgados ¿Acaso mi pequeña ya anda de novia?- esta última frase la dijo de modo juguetón pero a Sakura no le hizo gracia.

Separó sus manos del mostrador y se alejó lentamente sin darle la espalda al amable señor el cual quedo confundido.

Pasos cortos y pausados eran los que Sakura daba, su rostro ahora estaba pálido y sus manos temblaban. Tal era su distracción que no pudo evitar tropezar e irse de espaldas para el suelo, pero ¿Qué era de una princesa si no estaba su príncipe para salvarla?

-Cuidado, no quiero que mi conejito se haga daño- Manos grandes y suaves sostenían a Sakura por los hombros y una mínima sonrisa estaba formada en los labios de ese apuesto caballero.

-Sa…Sasuke- dijo ella al encontrar esos ojos negros con los de ella.

-Sakura, casi me das un susto de muerte- dijo el señor Takeshi mientras se movía de su puesto e iba a auxiliar a la joven- Muchas gracias joven.

-No hay porqué, es el papel de todo novio- ¿Novio? Sakura estaba muy confundida para contestar- La llevaré a su casa así descansa un poco.

-Así que si eres su pareja. Bien, cuida de mi niña. Te la encargo mucho- El señor Takeshi tomó el silencio de Sakura como una señal de que eso de la pareja era una realidad, pero ella estaba muy choqueada para corregirlo.

Con ayuda de Sasuke, Sakura se reincorporó y camino en silencio hacia la puerta junto a su caballero egoísta. De vez en cuando miraba para atrás, tratando de gritarle a alguien a sus espaldas que estaba con un joven que podía llegar a violarla, pero tenía miedo.

En su mente ella creía que él un día vendría, la sacaría de su cama y la llevaría a un motel para luego dejarla abandonada, pero había que reconocer que hoy había un caballero a su lado. Aún así, no todo estaba bien entre ellos.

-¿Qué haces aquí?- preguntó Sakura con frialdad sin mirar a Sasuke, solo caminaba sin rumbo.

-Pregunta estúpida ¿No crees?- dijo Sasuke sonriendo- Sabes a lo que vine.

-Eres un puerco- dijo ella sin motivo alguno, era algo que tenía guardado en la garganta hace mucho- Intentaste violarme y ahora vienes por mas.

-Te recuerdo que mi visita estaba anunciada- dijo Sasuke algo molesto- Si te molesta tanto entrégate y me iré.

-Ni hoy ni en mil años- Dijo ella con repulsión mientras intentaba adelantarse a los pasos del azabache

-Tengo todo el tiempo del mundo para ti- dijo Sasuke riendo- Eres histérica, violenta y aún así muy hermosa. Hace poco tuve sexo con una chica que no me satisfacía en nada, solo intentaba pensar la forma de acercarme a ti mientras la penetraba. Una chica que me vuelve tan loco no puede irse de mis manos.

Sakura, a pesar de que pensaba de que esa frase era asquerosa y atrevida, encontró el lado gentil de esas palabras, lo suficientemente amable para hacerla sentir avergonzada.

-¿Y que piensas hacerme hoy?- dijo Sakura tratando de desviar el tema.

-Hoy nada, no tenía nada planeado- respondió Sasuke- Solo quería volver a verte, lo necesitaba mucho.

Sakura baja la cabeza ¿Qué le pasaba? Él era un asqueroso pervertido, atacante de vírgenes y el idol mas falso del planeta, el diablo en persona. Aún así era tan cautivador, pero le faltaba mucho mas para hacerla caer a sus pies.

-¿Mañana a que hora saldrás de trabajar?- preguntó Sasuke.

-Averígualo tu mismo- dijo Sakura como un intento de ver los fuerte que era.

-No me costaría ni dos segundos hacerlo, pero quiero ahorrarme algo de tiempo, no es fácil ocultar mi rostro en una zona llena de jovencitas- Dijo Sasuke mientras ocultaba su rostro mas de lo que estaba bajo la capucha.

-Mi descanso es a las dos y salgo a las cuatro, se discreto o te mataré- dijo Sakura resignándose a ganarle esa batalla.

-¿Ahora que harás?- preguntó Sasuke para sacar tema.

-Tengo que ganarme el pan, no estoy para perder el tiempo contigo- Sakura se voltea y ve la hora en un televisor sobre una mesita al lado de una verdulería. Diez minutos mas y su tiempo libre acabaría.

-Seguro ni quieres que te acompañe- Dijo Sasuke con una sonrisa medio arrogante- De todos modos estoy demasiado cansado.

Sakura se voltea y camina lentamente hacia su trabajo, no llegaría temprano muy seguramente pero igual no iba a perder la paga del día.

Sasuke sonríe mientras las ve partir, mira su delicado cuerpo mientras pensaba que algún día la haría suya.

El arrogante Uchiha toma su celular y escribe "Sal de allí, ahora". Lo manda al celular de la pequeña Hinata mientras pensaba que seguro se había olvidado que tenía el móvil encima. Caminó hasta la casa de Sakura y se paró casi en la esquina de la calle, de donde podía ver perfectamente como el rubio le habría la puerta a la dulce Hyuga. Una sonrisa maquiavélica había formado en su rostro mientras observaba que las ropas que llevaba puestas no le pertenecía. Al menos la chaqueta no era de ella.

-Nada mal-dijo Sasuke relamiéndose los labios- Hinata consiguió un buen botín aunque…no se me compara en nada.

Luego de un simple saludo de manos, Hinata se alejó de la puerta con un rubor leve en las mejillas y una sonrisa pequeña en sus labios. Ni el encontrar con la mirada a Sasuke la saco de su felicidad.

-Y bien ¿Te desnudó al menos?- preguntó Sasuke para ver avergonzada a Hinata, cosa que le divertía.

-Yo la pasé bien ¿Y usted?- respondió Hinata con una serenidad y alergia que ni Sasuke ni ninguno esperó.

-…Mañana me irá mejor- dijo Sasuke mientras abría su celular y llamaba al chofer.


IMPORTANTE DE LEER

El capítulo salió antes de esperado ¿No?

Se que dije una semana pero la creatividad lleva tiempo, trato de darles lo mejor y prefiero tardar un poco y darles algo decente para leer y no hacerlo en dos días y hacer que pierdan su tiempo en algo mediocre.

Bueno, ese no es el item importante. Lo importante es que… MEGHAN tiene Facebook =D

Se que todos en el mundo adolescente tienen Facebook, pero este es especialmente para este espacio. Donde podrán escribirme, comentarme o hacer lo que quieran en mi muro. Espero que sea una manera mas linda de relacionarme con mis lectores y conocerlos mejor. Claro que para hacer un perfil en Facebook hay que tener mail, el cual también esta disponible para ustedes.

Podrán consultarme cosas, hacer sugerencias, criticarme (sí, eso también) o pedirme One-shots. Antes también hacía historias al pedido de la gente de cualquier serie (que haya visto, aunque generalmente eran de Naruto) y se las dedicaba. Esa opción esta disponible también y voy a tratar de dejar a todo el mundo conforme =3

Bueno, en resumen, a los que desean, opinar, comentar, criticar, felicitar, recomendar historias o simplemente charlar, entre otras cosas, la cuenta de Facebook lleva el nombre de Meghan Hakumo. Para que sepan que agregan a la persona correcta la foto de perfil actual es de mi pareja favorita de Vocaloid: Gakupo y Luka ~

El mail es otra opción pero por alguna razón no se muestra completo aquí, visiten mi perfil y encuentrenlo ^^

Espero ver sus solicitudes de amistad pronto y verlo otra vez leyendo mis historias, gracias por el apoyo de siempre. Nos vemos =)