Una Dama no tan Dama

Capítulo 7: El festival de Mayo

Candy y Terry estaban maldiciendo por todas las clases en las que no coincidían, además, el tiempo que pasaban juntos lo consideraban muy poco, y la situación estaba así: por un lado, la pecosa pensaba que Terry tenía detalles con ella porque era su única amiga, y él pensaba que ella lo trataba como una persona normal trataría a su mejor amigo. En fin, nadie daba a conocer sus sentimientos. En cambio:

-Candy, ¡¿puedes creer que Archie se confesó?! - decía Annie muy emocionada.

-¿En serio hizo eso? - Candy lo dijo de una forma muy bien actuada, ya que Archie se lo había dicho y ella le había dado consejos 'de hombre a hombre'.

-Sí, y me preguntó si quería ser su novia. - dijo ahora sonrojándose - Y le dije que si.

-¡Yo te lo dije! - exclamó.

-¿Y qué hay de Terry? - decía Annie ya estando enterada de que Terry sabía su secreto.

-¿De Terry? Eeeeeh ¡nada! -dijo Candy nerviosa.

-Ese sonrojo dice lo contrario - decía su amiga mientras la miraba esperando por respuesta.

Ahí fue cuando Candy le contó a Annie sobre su situación con Terry: de cómo él le regalaba flores cada vez que podía, de cómo conversaban por horas los sábados por la noche, de cómo él de la nada le regalaba chocolates los cuales compartían, de todos los apodos que le había puesto, y de todas las veces que se escapaban juntos. Omitiendo el hecho de que él se acostumbró a aparecerse en la habitación de ella siempre que lo creía conveniente y que a veces él se quedaba en su cama hasta que se quedara dormida.

-Ay Candy, no puedo esperar a que se declaren su amor.

-Nadie ha dicho que él me ama.

-Sólo tú no te das cuenta...

-Lo que sea - luego cambió el tema - ¿sabes de algún suceso interesante?

-Sí, en un mes vamos todos a Escocia para vacaciones.

-Qué interesante... "más excusas para ver a Terry"

-¿Y ahora, por qué esa sonrisa?

-Nada...

Ella sólo estaba pensando en todas las travesuras que iba a hacer. Escaparse, nadar, quién sabe... tal vez irse por ahí con Terry. 'Candice White, en qué diablos estás pensando'

-Deja tus ensoñaciones, que primero está el festival de mayo. - dijo Annie ya sabiendo por donde iban los pensamientos de su amiga.

-Aaah - estaba un poco triste.

-Es una fiesta de disfraces, además, puedes bailar con él - intentó animarla.

-Annie, me acabas de dar una idea - en su cabeza se estaba maquinando un plan, si era de disfraces podría ir como chica ¿no?

-No quiero saber de qué se trata

-Lo sabrás tarde o temprano

-Candy, - dijo Annie que ya escuchaba los pasos de una de las hermanas por el pasillo - ¡te tienes que ir!

-¡Adiós amiga! - al segundo siguiente ya estaba trepando árboles para volver a su habitación.

-Esa Candy...

En otro lado de los dormitorios...

Candy había llegado a su habitación, y se sorprendió de que estuviera vacía.

-Terry tenía algo mejor que hacer, yo mejor voy a ver a Albert.

Así salió de su habitación de camino al zoológico y cuando estuvo allí se dedicó a buscar a Albert. Después de unos minutos encontró la caseta a donde se supone que estaba su amigo.

-Ho... - se sorprendió al ver a Terry ahí.

-Pecosa sabía que te gusto pero no es para tanto, - decía con su característica sonrisa - ¿no se supone que estabas con Annie?

-Para tu información vine a ver a Albert no a ti, y me tuve que dejar a Annie porque una de las hermanas estaba por entrar en la habitación.

-Pequeña ya te estabas tardando en visitarme - dijo Albert para hacer saber que no era invisible, además, hace tiempo que estaba seguro de que esos dos se llevaban bien.

-Hola Al, ¿se puede saber cómo conociste a Terry? - decía Candy.

-Digamos que yo fui el que lo ayudó a llegar a tu ventana aquel día...

-¡Quiere decir que fue tu culpa! ¡Los voy a matar a los dos, a Terry por busca pleitos y a Albert por dejarlo en mi habitación! - a la verdad, hasta ahora, no le había dado mucha importancia, pero a quién rayos se le ocurre dejar a un adolescente nada inocente "Terry" en la habitación de una chica, es que no le encontraba sentido.

-Mejor los dejo solos, no quiero terminar con algunos buenos moretones ¡Adiós! - decía Albert mientras se iba sigilosamente y los dejaba solos.

-¿Y tú como lo conoces a él pecosa? - decía Terry un tanto celoso acorralándola entre él y la pared, como hacía cada vez que necesitaba saber algo ta que estaba consiente de que eso la ponía nerviosa.

-Digamos que es mi padre adoptivo...

-Pecosa tienes mucho que explicar. - dijo por fin alejándose.

-¿Qué te parece si te lo cuento mientras paseamos por el zoológico?

-Está bien, pero que no se te olviden los detalles.

-Sí papá, lo que tú digas - ella salía mientras él pensaba en como seguirle el juego.

-No me hables en ese tono jovencita, como castigo visitaremos a tus parientes los monos. - esa no fue la mejor opción, ya que terminó con el pie hinchado debido al pisotón que le acababan de dar. - Tampoco es para tanto, mona pecosa.

Ella lo ignoró. Ya estando fuera ella le contó toda la historia, y por qué se hacía pasar por chico.

"Pecosa si te casaras conmigo podríamos buscar a tus padres juntos, yo sólo buscaría que fueras feliz"

-¡De la tierra a Terry!

-Ah, sí,? ¿En qué estábamos?

-En nada, tú sólo te quedaste mirando al suelo.

-Lo siento por eso, pero tengo una duda ¿para qué viniste a visitar a Albert?

-Lo quería invitar al festival de mayo, luego ma di cuenta de que él no podría asistir. Así que mejor vine a saludar.

-Pecosa, sólo falta una semana, ¿ya sabes qué vas a usar?

-No, y creo que sólo iré a ver cómo la están pasando todos y luego me voy a ir. - claro que a Candy ya le habían informado que Terry nunca iba a los festivales, así que no tenía nada que hacer allí. Pero a Terry esto le pareció un tanto extraño:

"Eso ya lo veremos"

oooooOOOOOooooo

Había llegado el día del festival de mayo, Stear y Archie hicieron que Terry se enterara de que el cumpleaños de Candy era en mayo, por lo tanto Terry, que no tenía forma de regalarle algo digno, se puso como objetivo invitarle una o dos piezas.

-Albert, ¿qué mandó en tío abuelo Williams para que uses en la fiesta? - preguntaba Archie que necesitaba saber qué iban a usar todos para así convencerse que su atuendo era el más atractivo para Annie.

-A la verdad ni me interesa -tomando en cuenta que iba a ir de "Julieta" el resto de la tarde si es que a Terry le daba por aparecer - Aunque creo que voy a ir de Romeo.

-Interesante la idea, pero no le encuentro sentido al personaje.

-Deberías leer la obra.

-Tal vez a Annie le guste...

-Créeme, le fascina. - recordó que cuando eran niñas la Señorita Pony llegó al hogar con el libro y lo leyó por toda una semana a los niños, Annie soñaba con un novio que la quisiera así.

-¿Y tú cómo sabes eso? - decía algo celoso.

-Porque la última vez que nos reunimos todos a jugar ella me comentó que amaba la historia.

-Gracias por el consejo. Ya debería estar arreglándome, ¡Adiós!

-Hasta luego. - de la que salvó, casi mete la pata por estar hablando de más.

Rápidamente, prosiguió a tomar un baño, y de los disfraces que Albert le había hecho llegar, ponerse el de Romeo e ir a la fiesta. Ya luego se cambiaría.

Llegó a tiempo al festival, y pudo ver a todas las jóvenes desfilando con sus vestidos primaverales. Y Terry, en algún lugar por ahí.

-Entonces caballero de establo te dignaste a venir - decía Elisa que no podía quedarse el veneno para sí misma (nunca lo ha hecho).

-Claro que tenía que venir, ¿Y dónde está tu hermano? - sabía que Neil la evitaba desde el día en que le dio la paliza, si Elisa quería molestar, no se lo iba a hacer fácil - creo que me ha estado evadiendo las últimas semanas.

-Simplemente se aburrió de ti, como va a pasar con Terruce cuando le diga todo lo que has hecho.

-Perdón señorita pero el joven pecoso aquí presente es la persona más noble que he conocido, a decir verdad, para ser un caballero de establo como usted dice, es mucho más educado que usted.

Elisa estaba inmóvil, Terruce Grandchester, el que planeaba fuera su nueva conquista, le había hablado, y no para entablar conversación.

-¿Sabía usted que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?

-Digamos que más de la mitad de las personas que estamos al lado suyo escuchamos sus gritos, así que mejor vaya a hablar chismes con sus amigas y deje al resto de los estudiantes en paz.

No le quedó más remedio que irse con el pensamiento "esto no se acaba aquí huérfano", sin embargo, Candy no se imaginaba que Terry fuera a interceder por ella, claro, eran amigos y todo, pero algo dentro de ella brincaba de felicidad.

-Gracias

-De nada

En eso se escuchó la música que daba inicio al baile, por lo que llevaba puesto Candy sólo pudo bailar con Annie, Patty, y una que otra chica que se le cruzara por el camino. Digamos que tiene el mejor maestro en galantería, el cual no tenía la menor intención de presentarse. Así que fue directo a su habitación a cambiarse.

Al llegar, todo estaba tranquilo, y se cambió sin problemas. Lo único fue que se quitó la venda del pecho con el disfraz ya puesto porque se sentía observada, de hecho, estaba en lo correcto.

-¿Lista pecosa?

-Terry, ¿me viste?

-Te vi pero no te miré.

-Sí claro... - a la verdad, Terry la hartaba en algunos momentos.

-Pecosa perdóname, lo que pasó no lo hice por mal, sólo te quería esperar aquí, pero llegaste y comenzaste a cambiarte, fue muy difícil resistirse a la vista. - intentaba sonar arrepentido pero tampoco estaba arrepentido, bueno, tal vez un poco.

-¡Qué voy a hacer contigo!

-No te preocupes, los caballeros como yo perdemos la memoria en estos casos, y tampoco voy a hablar por ahí de esto , así que si me preguntan, no vi ni miré nada. Tienes mi palabra. - decía levantando la mano derecha con un ojo cerrado y el otro abierto para ver la reacción de la pecosa.

-Quisiera saber qué sería de mi si no fueras un caballero inglés.

-No quieres saber.

-Hey, ¿a qué te refieres con eso?

-Me aprovecharía de tu inocencia.

-¿Cómo así?

-Pecosa, te falta mucho por aprender.

Candy rodó los ojos, tardaría mucho en comprender a qué se refería él, pero también sabía que su amigo era una "perla" por así decirlo. Fueron de camino a algún lugar cerca del baile en el cual se pudiera escuchar la música.

-Señorita pecas, ¿me concede este baile?

-Sería un honor, mocoso engreído.

Y así comenzaron a bailar la canción que ella recordaba como la que bailó por primera vez (con una de las pocas amigas agradables de Elisa) en la mansión de los Leagan.

-Pecosa, ¿te pasa algo?

-Nada malo, esta fue la primera canción que bailé.

-Pues entonces, disfruta... Además, feliz cumpleaños.

-¿Y tú cómo te enteraste de eso? - Ya había recibido felicitaciones de Stear, Archie, Annie y Patty, suponiendo que esta última fue informada por Annie.

-Tengo mis medios. - en ese momento, las lágrimas de ella amenazaron con salir al recordar que su fecha de cumpleaños fue establecida por Anthony.

-Ahora sí que no me puedes decir que no te pasa nada, esos ojos no me engañan.

-Recordé a una persona muy querida, de hecho mi mejor amigo antes de venir a Londres.

-¿Te importaría contarme sobre él?

-Tal vez algún día, pero no hoy. No voy a estar triste en mi cumpleaños.

"¿Y qué rayos habrá pasado entre esos dos?" Se preguntaba él, para luego recordar que en algún lugar había escuchado que un miembro de la familia Andrew, un tal Anthony, había fallecido a causa de caerse de un caballo, también escuchó que uno de sus amigos se llamaba Albert. " Así que por eso le temes a los caballos pecosa". En ese momento, la abrazó. Sabía que ella no iba a llorar, pero también comprendía (en parte) lo que se sentía perder a un ser querido (y digo en parte porque aunque haya sido separado de su madre, ella todavía está viva).

-Pecosa no estés triste, él no quisiera verte así. Piensa en que debes hacerlo feliz estando feliz tú también.

-Gracias - por fin dijo ella correspondiendo al abrazo. No se había dado cuenta antes, pero Terry olía muy bien, por su parte, él tenía su rostro entre los rizos de ella. Estuvieron así por unos largos minutos, hasta que Terry tuvo una idea, por más que quisiera quedarse en esa posición, necesitaba una manera de alegrarla.

-Acompáñame - la tomó de la mano y aprovechando el atardecer, la invitó a subir un árbol para apreciar la vista.

-¡Terry es hermoso! - exclamaba ella como si fuera la primera vez que observaba el atardecer desde un árbol muy alto.

-Pensé que te gustaría.

Juntos esperaron hasta que oscureciera un poco, pues tampoco iban a poder ver por dónde iban si estaba completamente de noche. Así que optaron por regresar a sus habitaciones, no sin antes acordar que Terry buscaría el disfraz de Romeo para que ella cambiara su atuendo y así no levantar sospechas. Esta vez él prometió no mirar. Más tarde , cada uno sobre sus camas esperaba por segundo que fueran vacaciones para poder ir a Escocia y pasar más tiempo juntos.

oooooOOOOOooooo

En algún lugar cercano a la mansión Grandchester...

-Necesito que te deshagas del hijo de Richard Grandchester. ¿ideas?

-Sí señor, el suceso se llevará a cabo en Escocia, ya que Terruce siempre se encuentra solo será la oportunidad perfecta, y nadie se dará cuenta. El duque dará inicio a la búsqueda de su hijo, y cuando se entere, usted estará fuera de la lista de sospechosos.

-Toma - l entregaba una bolsa llena de monedas y un fajo de billetes - ¿ves esto?, cuando me entere de que está muerto te daré el triple. - ambos hombres salieron de la habitación complacidos con el trato, pero uno, tenía un plan más allá:

-Terruce Granchester no merece el título de duque, mi hijo sí. Y cuando lo logre hermanito, ¡vas a lamentar todo lo que tú y tu esposa nos han hecho pasar!

¡Hola!

Ahora sí, están permitidas las quejas de por qué publiqué tarde. También quería dar gracias a las que dejaron comentarios en capítulos anteriores a causa de mis tardanzas, quiero informarles que me encuentro perfectamente bien. Para las que están esperando que estos dos se confiesen su amor, no se desesperen que ahí viene.

Bye!