Escenas medio gays y sentimentalismo fome. Algo de violencia también.
~ 4 ~
Se había asegurado que las muñecas de su adversario hubiesen quedado perfectamente sujetas por sus manos, de manera tal que no se le ocurriera escapar. Podía sentir el cuerpo del italiano un poco nervioso bajo suyo, casi como si en cualquier momento se fuera a poner a forcejear para huír de ahí.
-¿Preguntas? Como quieras...
Aún si hubiese querido disimular la cara de total fastidio que tenía, no lo habría logrado. De verdad se le notaba bastante molesto por haber sido interrumpido por el propio alemán cuando se la estaba pasando tan bien. Pero no es como si le importase demasiado, la verdad. Por ahora sólo quería saber más tras la supuesta Italia que tenía ante él.
-¿Qué le has hecho a Italia? ¿En dónde está?
-¿Pero qué dices? Yo soy Italia.
Una dura y la otra desafiante, ambas miradas se hallaban entrecruzadas. El agarre aún seguía firme.
-Mientes.
Necesitaba llegar al fondo de este asunto.
-No tengo necesidad de mentirte, puedes verlo con tus propios ojos: Éste es mi cuerpo y lo sabes.
El tono insinuante y el doble sentido que había añadido a sus últimas palabras no le habían gustado para nada. Clavó un poco sus uñas en las muñecas, aunque el castaño no pareció notarlo.
-Italia no haría cosas como las que tú acabas de hacer. Él...
-Soy un idiota, torpe y bobalicón, ¿no? Bueno, eso -decía- es relativo... Incluso a Roma le suceden cosas como ésta de vez en cuando.
Con "Roma" tal vez estuviese refiriéndose a su hermano mayor, analizó. ¿Por qué había bajado el tono cuando empezó a decir esas cosas? Su mirada castaña lucía incluso un poco más apagada.
Agitó un poco la cabeza. Necesitaba concentrarse en esto.
-¿Qué es lo que pretendes? ¿Por qué estás aquí? ¿Qué quieres de mí?- preguntó
Y ahí estaba de nuevo esa mirada cínica y burlona que para nada le recordaba al italiano que él conocía. Lástima...
-Con calma, con calma. Sólo he venido por Berlín...
Alemania arrugó el cejo, como queriendo reprocharle algo. Italia dejó su semblante serio en el momento en que vio que sus palabras habían logrado el efecto deseado.
- Es broma, ¿cómo es que le dice tu hermano, el del pollo en la cabeza? Ah, sí: "tomar tus regiones vitales".
Enarcó una de sus cejas, con la interrogante en mente.
-¿Pretendes invadirme?
El agarre tenía la intención de masificarse, ahora las piernas del castaño estaban completamente inmovilizadas por la presión ejercida por sus rodillas. Todavía seguía sin inmutarse.
-No, cabeza de patata. He venido por ti. Por Ludwig.
¿Ah? ¿Acababa de decir su nombre humano?
La confusión comenzó a turbar un poco sus pupilas azules.
-¿Me estás tomando el pelo? Eso no tiene sentido.
Algo raro había en Italia ahora. Parecía que iba a decir algo, pero de la nada se detuvo y tomó una pausa para inhalar y exhalar una bocanada de aire. ¿Nervios? ¿Por qué?
-Mira... La verdad es que te quiero. Quiero estar contigo por siempre, que seas mío... ¿No es normal querer follarse a la persona amada?-preguntó con la mayor sencillez del mundo, casi como lo habría hecho la estúpida Italia que él conocía.
Un ruido apenas perceptible se coló en su mente. Era el sonido de un telar.
Apenas podía contener su sorpresa, era incrédulo.
-Ahora estás diciendo algo que jamás diría Italia...
¡Y por mucho! Sabía del miedo que le tenía por ser tan estricto y aterrador con él a veces. Estaba loco.
-"Quiero estar junto a él sin que nada se arruine" "No quiero lastimarme" "Todavía no puedo dejarlo todo atrás". Son ese tipo de cosas, ¿entiendes? Todo lo que podría suceder...
Algo se rasgó, como si su mente fuera la tela del telar y la hubieran rajado de cuajo con un cuchillo muy afilado.
El agarré cedió su fuerza por completo, pero el castaño no hizo ni el más mínimo intento de zafarse o huir. Seguía mirándole fijamente con aquella mirada tan inquieta y brillante que poseía mientras coninuaba diciendo toda aquella perolada.
Dudó.
-Dime una cosa... ¿Por qué debería creerte?
-Porque te amo. -respondió, claro- No Italia, sino Yo, Feliciano Vargas. Y sé que tú también. Sólo es cuestión de tiempo para que...
Otra raja más. Esta vez lo metieron todo en un triturador de basura.
El telar dejó de sonar.
De repente le dieron muchas ganas de vomitar, todo le daba vueltas...
Vale, faltan dos partes más, probablemente mis favoritas por cómo han quedado. Esta cosa salió más larga de lo que esperaba...
En fin, comentarios, amenazas, bla, bla, bla. Lo de siempre. Estaré muy agradecida con ellos :3
