Disclaimer: noo me pertenecen los personajes ni nada por el estilo, pero ya quisiera ^^

Holaaa! Siento haber tardado! En fin, no he tenido tiempo hasta ahora y el ordenador me daba problemas... Pero mejor tarde q nunca! Aqui tienen!


A algunas personas les divertía el quiddich, a otras jugar al ajedrez, otros en cambio insultando y humillando… (le lancé una lánguida mirada al rubito de bote y su estúpida sonrisa) y otros, como la profesora William, les encantaba dejar en ridículo a personas como a mí.

-Señorita Granger… no es tan difícil… - dijo con tono impaciente mirándome con ojos aniquiladores-. Sólo tienes que decir… "¿Va a tomar una copa, señor Steve? Estaría encantada de acompañarle." ¡¡Eso es todo!!

No, para mí no era "todo". No teniendo en cuenta que el señor Steve era Draco Malfoy, que me encontraba en medio de 15 alumnos ensayando mi papel, que Malfoy estaba a punto de echarse a reír a carcajadas y que mi cara había alcanzado tal punto de rojez que habría sido imposible encontrarme en un puesto de tomates. No, la cosa no era simple, pero la profesora no lo entendía, y sus manos empezaban a tener espasmos tratando de no perder los nervios.

-¿Acaso no puedes aprenderte dos frasecitas Granger? – dijo una voz melosa.

Que Merlín me diera paciencia…

La estúpida de Meg Waylan se había pasado media hora intentando insultarme sutilmente y no paraba de fracasar. Cuando lo hacía miraba a Malfoy, intentando atraer su atención. ¿Podría el rubito haberse buscado una chica con menos cerebro? Cuando la vi en ese momento, intentando resaltar sus pechos, tuve muy claro que no. De seguro alguien le había dado a optar entre cerebro y nariz sintética… y ya se veía la elección.

-Ya por no hablar de la escena en la que os besáis y él se aparta… - dijo William totalmente exasperada-. Ni siquiera la habéis ensayado una vez.

-Cuando quiera, señorita William – contestó Draco donando a la profesora una de sus mejores sonrisas. Yo recibí una de pura malicia. Estaba preparada para gritar, chillar, golpear e insultar antes que tener que ensayar esa desquiciante y ridícula escena.

-No hay tiempo ya, querido, Meg tiene que ensayar su canción.

Y esta era la nueva parte divertida del club de teatro. Meg había cantado bien en el ensayo, si, pero… la canción que tenía que cantar en la obra le sobrepasaba. Ver como hacía el ridículo no tenía precio.

Pasada la media hora, Meg se sentó después de cantar (sin ponerse roja siquiera, aquella chica no conocía la verguenza) y varios alumnos terminaron de ensayar sus escenas.

-Chicos, la clase ha acabado, ya sabéis que mañana tenéis que volver a la misma hora.

Los que íbamos a la clase forzados salimos medio trotando.

-¡Eh, Malfoy y Granger, esperen, quiero hablar con ustedes!

Solté un gemido involuntario y Malfoy soltó una risa entre dientes al escucharme.

-Lo que ha sucedido en la clase de hoy no puede volver a repetirse. Quiero que ensayen en sus ratos libres las escenas en las que ambos aparezcan – debió de ver la negativa en nuestras caras-. Notaré en la siguiente clase si me habéis obedecido o no. No hagan que informe a sus padres de mal comportamiento en Hogwarts.

No me lo podía creer… ¿me estaban obligando a besar a Malfoy?

Salí medio mareada y casi sin ser consciente de que Malfoy caminaba a mi lado hacia la salida del aula. Digo "casi" porque me parecía imposible no respirar aquel perfume embriagador que le rodeaba.

Ginny me esperaba fuera del aula. Le sorprendió ver a Draco caminando junto a mi y sin su habitual sonrisa sarcástica. También debió notar que yo estaba totalmente trastornada por algo. Draco se marchó silenciosamente por el pasillo, con su paso elegante. Ambas fuimos en sentido contrario hacia el campo de quiddich.

-Herm…

-Ginny, ¿crees que la suerte me odia?

-Tú no crees en la suerte, Herms.

-Pues seguro que es por eso por lo que está cabreada. Jamás he tenido tanta mala suerte seguida.

-Exagerada… - murmuró poniendo los ojos en blanco.

Le explicó con lujo de detalles (como a ella le encantaba) la "escena" que ambos debían interpretar.

-Creo que después de todo te ha venido bien el castigo del teatro…

-Ginny, ¿qué parte del… tengo que besar a Malfoy y el aparta la cara... es la que no entiendes?

-No, si al final resultara que lo que más te duele es que él aparte la cara…- dijo la pelirroja con cara de concentración y pensativa.

-¡¡Ginny, para!!

-Yo solo te mostraba mi inocente opinión – dijo pestañeando y mostrando su encantadora carita.

-Lo que tú pretendes es matarme de un infarto. Bueno… tú, William, Malfoy…

-Me pregunto de qué forma conseguiría matarte Malfoy de infarto…

-¡¡Ginny, ya vale!! – grité, totalmente ruborizada. Ginny solo podía reírse. ¡Pero cuánta inocencia había en Hermione…!

-Entonces… ¿cuándo vais a ensayar? Volvéis a tener clase mañana…

-Nunca, Ginny, nunca ensayaremos semejante escena. Hablare con la profesora McGonagall y…

-Herms, sabes perfectamente que te va a mandar a la mie…

-¿Quieres hablar bien por una vez en tu vida? – Ginny solo me sonrió -. Gracias. El caso es que de algo me tiene que servir mis años de alumna modelo…

-¿Y qué hay de los años con fama de estricta de McGonagall? En serio, creo que lo tienes mal…

-Lo que está claro es que esa escena la ensayaremos o haremos cuando yo quiera – dije obstinada y cruzándome de brazos mientras llegábamos a las gradas.

-Lo que tú digas, pero permíteme que te recuerde la lista de candidatas que morirían por estar en tu lugar.

-Ginny…estamos hablando de un rubio de bote plastificado…

-No, estamos hablando de un codiciado Malfoy.

Bufé y le despedí con la mano mientras Ginny se metía en los vestuarios trotando y con una sonrisita traviesa.

Esta loca… pero eso yo ya lo sabía. Odiaba tener que decirlo, pero realmente Malfoy era uno de los chicos más codiciados en Hogwarts. El muchacho no era feo en absoluto… no, ni por asomo, de hecho… se había vuelto guapísimo. De repente, volví a verme mover la cabeza hacia los lados para asegurarme de que nadie me había escuchado. Menuda estupidez. Cualquiera reconocería que el muchacho es guapo… ¿no?

Luna y Seamus me saludaron mientras caminaban a través del campo hacia donde yo estaba sentada.

-¡Hola Hermione! – me saludó Luna con entusiasmo.

-¡Hola a los dos! – les dije con una sonrisa.

-Últimamente a Harry le falta amenazarnos para que veamos los partidos… dice que le damos ánimos al equipo o algo así… - dijo Seamus meneando la cabeza de un lado a otro desaprobatoriamente. Se me escapó la risa -, creo que se lo toma demasiado en serio.

-Y que lo digas, tiene al equipo sobreexplotado.

Luna asintió con la cabeza.

-Oye Hermione…¿ya sabes lo que vas a ponerte?

-Lo que voy a ponerme… ¿cuándo?

-¡En la fiesta que están preparando los slys, claro! – me lo dijo mientras entrecerraba los ojos. De repente su expresión cambió y se dio un golpecito en la frente con frustración-. No lo sabías, ¿verdad?

-Pues no, no sabía que había alguna clase de fiestecita de los estúpidos slys – murmuré enojada. Sí, lo sé, me comportaba como una niña pequeña cuando se trataba de los slys, pero la culpa la tenía un chico de ojos grises y su pandilla de víboras-. No lo sé, no creo que vaya.

-Venga ya, Hermione, no va a ser tan malo, iremos todos… - me dijo Seamus-, incluidos los de las otras casas…

-Hermione… se te hace tarde…

-¡Oh, sí! Voy a avisar a Ron, ¡después os veo!

Corrí por el césped reluciente hasta los vestuarios. Como supuse, Harry no paró de refunfuñar y maldecir a la jefa de nuestra casa mientras Ron y yo salíamos de allí.

Cuando llegamos al despacho de McGonagall todo el mundo nos esperaba. No pude evitar sonrojarme ligeramente… ¡Qué poquita gracia me hacía que la gente me mirara!

-Sugiero que tomen asiento – nos dijo McGonagall mientras hacía aparecer dos sillas con una pequeña floritura de varita-. Señores, la fiesta de navidad se acerca poco a poco, así que debemos darnos prisa con los preparativos.

La profesora siguió hablando pero fui incapaz de comprender sus palabras. Notaba la mirada de Malfoy como una estaca en mi cuerpo. ¿Qué quería ahora?

-Ustedes no van a tener que organizarlo todo, pero si colaborar un poco…

-Profesora – exclamé alzando un poco mi mano mi mano bien adiestrada -, ¿hay alguna norma en la fiesta? Para comunicarla a los alumnos…

-Por supuesto que sí señorita Granger, pero se lo comunicará a los alumnos el profesor Dumbledore. Solo les diré que está totalmente prohibido tomar alcohol – la profesora lanzó una mirada como flechas a los slys presentes (la pánfila de Pansy y el demonio de mi vida). Ambos tenían una odiosa (en el caso de Pansy) y atractiva sonrisa de suficiencia en el rostro de Malfoy.

-No necesitarán pareja para el baile… bueno, al menos no al principio – Vale, las cosas se le estaban yendo de las manos a alguien. Ya era raro que no nos encasquetaran el muerto de organizar la fiesta a nosotros, pero la frase de la profesora y la sonrisita que casi se le escapa… eso era demasiado.

-Eh… profesora… un momento… ¿cómo que no al principio? – preguntó Erni alzando una ceja -, ¿es una clase de juego o qué?

-Algo así, no puedo decirles nada. Solo quería anunciarles que pronto habrá una salida a Hogsmeade, para que sugiráis a sus compañeros que vayan buscando sus trajes. Y… por cierto, he sido enterada accidentalmente de algún acto clandestino el sábado por la noche… si encuentro a alguien merodeando por ahí… que se atenga a las consecuencias.

Las frases de la profesora fueron lapidarias, como una losa. ¿Para mí? Un salvavidas.

-Y ahora a hacer deberes… - murmuró Ron frunciendo el ceño mientras salíamos todos del despacho.

-Siempre os digo que deberíais hacerlos con tiempo…

-Ya, Herm, ya, no todos tenemos ni tu inteligencia ni tu fuerza de voluntad, ya lo sabes.

Fui incapaz de no poner los ojos en blanco. Siempre me saltaban con ese tipo de respuestas.

-¿Vienes a la Sala Común? – me preguntó.

-Mmm…creo que no, ya he acabado todos mis deberes, así que creo que me iré a la biblioteca…

-Vale, ¡deséame suerte con mis redacciones!

Le dirigí una sonrisa mientras le despedía con la mano. Fui caminando distraída por los largos pasillos. No tenía muy claro eso de ir a al biblioteca, y aún quedaba más de una hora para la cena. ¿A dónde ir? Bueno, sabía perfectamente a dónde quería ir, era mágico ver el atardecer en la torre de Astronomía, pero…

¿Y si estaba él?

Me detuve en medio del pasillo mordisqueándome el labio inferior sin saber por qué la idea de encontrármelo no me resultaba tan mala. Dirigí mis pasos hacia allí sin control y totalmente distraída, en mi mundo. Cerca ya de las escaleras que subían a la torre, noté como mi cuerpo chocaba con otro más duro, desestabilizándome. Maldije, repantingada en el suelo, mi horrible torpeza. Alcé la vista lentamente, temiéndome lo peor sabiendo que mi suerte últimamente no era la mejor. Su media sonrisa burlona me paralizó y ni siquiera hice amago de coger la mano que me tendía para levantarme. ¿Por qué tenía que ser yo la que siempre acababa en el suelo? Una vocecita en mi cabeza me contestó que yo era una enana al lado de él. Fruncí el ceño, traicionada ya hasta por mi propia mente.

-Que nos encontremos y que tú acabes en el suelo empieza a hacerse costumbre – dijo divertido, con un brillo en los ojos que no pude definir y burlándose de mí.

Enrojecí sin quererlo y me levanté deprisa, sin coger su mano. Quizá me levante más rápido de lo necesario, porque me mareé y a punto estuve de caer de nuevo si él no me hubiera sujetado de un brazo. Sus cejas se alzaron con incredulidad y sus ojos me taladraron con curiosidad.

-Mmm…gracias…supongo - murmuré con la cabeza alta. Él se rió entre dientes.

¿Antes había dicho que no sería tan malo encontrarme con él? Vale, retirado lo dicho. Draco Malfoy tenía la nueva y odiosa capacidad de ponerme nerviosa a cada segundo. Capacidad que él desconocía, por ahora.

-Te estaba buscando.

-¿A mí? ¿Qué ha hecho que te rebajes al nivel de buscarme? – intenté apartar los ojos de su cara, pero se me estaba haciendo difícil. Muy difícil.

-¿Te suena la palabra ensayo?

-¿Te suena la frase… jamás lo haré?

-Por Merlín, Granger, nadie te está pidiendo que te desnudes – un chispazo de picardía iluminó sus ojos. ...Pervertido…

-No, de hecho me desnudaría antes que besarte – contesté ácidamente.

-Bueno, podemos mencionarle eso a Williams para que lo sustituya por el beso…

-¡Por supuesto que no! – le fulminé con la mirada-. Eres odioso, ¿lo sabías?

-Sí, alguna vez me lo has dicho… - dijo con una sonrisa. Estaba de muy buen humor-. Venga ya, Granger, no me obligues a llevarte a un lugar donde no puedas salir hasta haber ensayado. Lo último que me falta es que manden una carta a mis padres de mal comportamiento.

-¿Ahora con amenazas? Piérdete.

-Respuesta incorrecta – dijo mientras avanzaba sigilosamente hacia mí.

-Malfoy… no me obligues tú a hechizarte – palpé con cierta desesperación el bolsillo donde debería estar mi varita.

-¿Buscas esto? – me preguntó mientras jugueteaba con MI varita. Debía de habérmela cogido en la caída.

Miré con precaución al pasillo desierto que se extendía detrás de mí, sin quitarle el ojo a aquel demonio hecho para amargarme la existencia.

¿Podría correr y llegar a un lugar seguro antes de que me atrapara?


Y esto es todo! Graciias por las alertas, los favoritos y los reviews! Un besoo, espero sus opiniones!=)