Lectores! Creo que me he dejado llevar un poco…¡no sé como saldrán de ésta! xDxD ¿Cómo va la cosa? ¿Os mola? Uhm no estoy muy segura de este capi.

En fin…gracias mil por los comentarios (en serio ^^)

Saludos de vainilla!^^

Capítulo 7. Posición de guardia

El miércoles las nubes se adueñaron de Hogwarts. No había llovido pero la amenaza de hacerlo tomaba a cada instante mayor fuerza.

Harry y Ron intercambiaron una mirada mientras se dirigían nerviosos al campo de quidditch. Ninguno hablaba pero no hacía falta. Desde el viernes Hermione no había aparecido, sabían que se escondía en algún rincón de su habitación pero no la habían visto en ningún momento, a ninguna hora, nunca. Desde hacía ya 4 días. ¿Cómo estaba? Era todo un misterio. ¿Seguiría dolida? La lluvia diría. Y ahora ambos aguardaban la prueba final: se enfrentaban a la primera clase de esgrima desde que la chica se sumiese en soledad; si ella no aparecía, Harry y Ron conocerían la magnitud de su enfado.

Fue solo una advertencia – Ron fue el primero en quebrar el silencio. - Cuando dijimos a Hermione que dejara a Malfoy en paz. Fue solo una advertencia – repitió.

Harry permaneció en silencio. En su fuero interno sabía que Ron había sido duro con su amiga y que su preocupación por ella le había hecho traspasar el límite. Pero también sabía que Hermione había reaccionado de manera exagerada. ¿4 días sin dirigirles la palabra? Demasiado hasta para una chica del calibre de Hermione. Así que Harry estaba determinado a callar y de este modo no dar la razón a ninguno de sus dos amigos. Por otro lado, guardaba la esperanza de que la chica apareciese y los sonriese de oreja a oreja con un "He estado ocupada, lo siento". Se acabaría casi todo: el enfado, los refunfuños de Ron, incluso su empeño en darle a Malfoy su merecido…Todo.

He estado ocupada – Harry tuvo que pestañear un par de veces antes de creerlo. Hermione había aparecido detrás de ellos; contenta, feliz.

Te falta el "lo siento" – respondió Harry sin pensar.

La chica lo miró sorprendida y antes de que pudiese contestar McGonagall llamó a los alumnos al centro del campo.

¡Estudiantes! Chicos… ¡chicos! – los grititos agudos de la profesora casi pasaban desapercibidos – Longbottom por acá. Coja eso… ¡No! ¡No deje el florete ahí!

Harry, Ron y Hermione también se acercaron. El entusiasmo de la chica casi daba miedo, desenvainaba nerviosa su espada y la volvía a envainar. A lo mejor hacía un par de movimientos y luego ponía cara de disgusto y los repetía, o a lo mejor se quedaba quieta un instante y cuando menos se esperaba blandía su espada en el viento con furia. Unas palmadas la hicieron recobrar algo de cordura.

Está bien, atended. – McGonagall se empeñaba en hacerse oír - ¡, por favor! Espero que todos hayan practicado un poco; si no, tendrán la oportunidad de hacerlo durante la clase. – la directora miró al cielo preocupada. Sin duda llovería - ¡Posición de guardia! – gritó - Estupendo. Esa mano algo más arriba, Potter.

Harry se tambaleó un instante mientras McGonagall paseaba a su lado. Ron rió a su lado y Hermione ni siquiera lo miró. Estaba demasiado concentrada en la espada. Observó el filo y lo inclinó levemente. Increíble. Brillante. Frágil. Letal…Entonces le vio. Justo detrás. Con una perfecta postura, Draco Malfoy se erguía orgulloso hacía un invisible oponente. La chica movió nerviosa el florete y la imagen del rubio Slytherin desapareció.

Excelente. Descansad. – la profesora miró a cada uno de sus alumnos y volvió a hablar – Haremos duelos, como la semana pasada. ¡No refunfuñe Longbottom! El Taller de Invisibilidad estaba disponible si deseaba usted una práctica más tranquila… - entonces McGonagall sacó una hoja de pergamino de su capa y entornó su mirada - Leeré las parejas: Abott con… Deelan ¡vamos, no tenemos todo el día! ; Butter con…

McGonagall continuó emparejando a sus alumnos y el revuelo se hizo eco en el campo de quidditch. Ron aprovechó para acercarse a Harry y la aparente calmada Hermione.

Y, ¿cómo has estado? – preguntó haciendo como que nada había pasado. Hermione le miró por primera vez en 4 días y tragó saliva.

Tengo algo que contaros. – dijo ella como respuesta.

Thomas con Brown, si Brown….

¿Más sorpresitas? – Ron puso los ojos en blanco y bufó. Harry por su parte sintió la respuesta más que Hermione; porque si las cosas estaban tensas, Ron acababa de dar un golpe maestro para empeorarlas. La chica se volvió desconcertada.

¡Weasly! ¡¡Weasly!! – McGonagall se desgañitaba intentando llamar la atención de Ron – Póngase acá con Zabini

El pelirrojo se volvió indignado y como si mover los pies fuera la tarea más complicada e insoportable del mundo deambuló hasta su oponente. Hermione lo siguió con la mirada y luego se dirigió a Harry quien se encogió de hombros.

Granger con… - cuando McGonagall pronunció su apellido el silencio brilló en los alrededores de Hogwarts. Todos sabían el nombre del contrincante de la chica y todos contenían el aliento cada vez que ambos se batían. – Potter

¿Potter? – el desconcierto se saboreó en la voz de Draco Malfoy. Algunos rieron, pero la mayoría no se atrevió a respirar.

Si, sr. Malfoy. ¿Alguna objeción? – la profesora respondió con seguridad. Había temido ese momento. Granger y Malfoy. Malfoy y Granger. Debía ser así. De otra manera ninguno de los dos encontraría un rival a su nivel. De otra manera, nadie ofrecería un combate emocionante. Tomó aire y mantuvo la mirada del Slytherin.

No – Harry se adelantó al rubio.

Y nadie supo quien clavaba los ojos con mayor inquina en la nuca negra azabache, si un dolido Malfoy o una desconcertada Granger.

La clase acabó unos minutos antes de lo esperado: Neville se había desmayado a punta de florete y McGonagall acusando al tiempo dio por terminada la jornada y desapareció llevándose al chico por los aires. No habían todavía empezado a recoger sus cosas cuando Malfoy se plantó ante Harry con un humor de perros.

¿A qué ha venido eso, Potter?

¿A qué ha venido qué, Malfoy? – Harry aparentó mantener la calma. No se volvió.

Granger y yo siempre nos enfrentamos en duelo. Es mi rival. – el rubio más que arrastrar las palabras las devoraba.

A lo mejor es hora de que las cosas cambien – ahora si Harry viró a favor de Malfoy.

¿Qué soy qué? – Hermione se ocultaba detrás de Harry

¡Cállate Malfoy! – Ron gritó haciéndose partícipe de la pelea.

¡¡Ron!!

Cállate tú, comadreja. – Malfoy no se giró hacia el pelirrojo, seguía con la miraba fija en Harry – ¡Ni siquiera deberías estar en esta clase! Dime, ¿cómo han podido pagar tus padres ese florete?

Por lo menos tengo padres. ¿Dónde están los tuyos? ¿Dónde? ¿En la cárcel o muertos? Acláranos la situación oficial, por favor.

Ron – Harry masculló el nombre. Era un golpe bajo el mentar a los padres de Malfoy. No se mezclaban padres muertos en peleas de colegio, él lo sabía muy bien.

Cállate Weasly

¿O qué? Vas por ahí haciéndote el gallito pero nunca te mojas las manos… ¿Sabes lo que eres? ¿Eh? ¿Lo sabes? Eres un cobarde.

¡Ron! – Harry y Hermione gritaron a la vez.

Repite eso.

Cobarde.

Déjalo Ron. No merece la pena – Harry intentaba calmar los ánimos. Sabía que su amigo no se estaba comportando bien.

¡No! Eliges a Hermione, para no tener oponentes mejores. ¿Sabes por qué?

Nadie decide por mí, Ron. –Hermione intentó defenderse. - ¿Qué intentas hacer?

¿Sabes por qué? Porque acabarán contigo, como hicieron con tus padres. – pero Ron la ignoró y marcó sus palabras con un desprecio digno del propio Severus Snape.

Malfoy y el pelirrojo se mantuvieron la mirada. A su alrededor los alumnos habían formado un corrillo. Nadie sabía muy bien qué hacer, la situación era más que tensa y Malfoy tenía los dados pero carecía de la oportunidad para lanzarlos.

¿Ahora te callas? ¡¡Cobarde!! Entérate, no vales nada. – Ron atacó de nuevo, parecía fuera de sí.A cada palabra su mandíbula sobresalía una milésima más – Nada. ¡Vamos! Ten dignidad y defiéndete. ¡Enfréntate a mí!

Ron esperó. Su respiración era entrecortada y su rostro estaba tan encendido como su cabello. Harry se adelantó y le tomó por los hombros pero el pelirrojo se desembarazó con un violento movimiento.

Malfoy lo miró un segundo más en un gesto indescifrable. Y para sorpresa de todos, recogió su florete y se marchó. Voló con el viento tan despacio que las nubes tuvieron tiempo de dar la vuelta al mundo y regresar a Hogwarts para romper a tronar.

¡Cobarde! ¡Cobarde! ¿Me oyes? – Ron seguía gritando a la espalda de Malfoy - ¡¡No tienes agallas!!

Y de nuevo el silencio. Casi todos observaban a Ron, cómo temblaba, las aletas de su nariz parecían tener vida propia y la sangre no circulaba más debajo de su pronunciada yugular. De no ser porque era imposible la cabeza le habría estallado hace mucho.

Ron, ¿qué narices te pasa? – Hermione enfrentó a su amigo.

¿Qué te pasa a ti, Hermione? ¿No te ha maltratado lo suficiente el mini-mortífago ese durante los últimos 7 años? ¿No fue él el que casi mata a Dumbledore?

¿Qué te pasa? ¿Vamos a desenterrar ahora a Voldemort? Por favor, asume que estás celoso y no lleves esto a tales extremos. – la chica contestó a pleno pulmón y Harry se calmó al ver la sonrisa sarcástica de Hermione.

¿Celoso? Mira sí. Lo estaba, pero también estaba ciego. ¿En qué te estás convirtiendo?

En nada Ron. Solo son clases de esgrima. Solo es un hobby más, una diversión. Acéptalo.

¿Solo? Es un asesino. Un asesino con espada por si no te has dado cuenta. ¿Por qué te escapas con él por las noches? ¿Por qué si quiera le diriges la palabra? – Ron no rebajaba el tono de su voz.

¿Qué has dicho? ¿Fuiste tú el que le dijo a McGonagall que Malfoy y yo estábamos en la Sala de los Menesteres? ¿Fuiste tú, Ron?

¿Qué? ¡Oh si! Claro, y volvería a hacerlo… Es un asesino, Hermione. Igual que sus padres – repitió Ron - ¿Quieres formar parte de ello? ¿Quieres ser también tú una asesina?

Hermione miro a Ron como si jamás antes le hubiese visto. Abrió los ojos como platos y dejó caer su florete. Sintió como el aire le daba una bofetada y retrocedió un par de pasos.

Vas por ahí jugando con él a las espaditas. – Ron desvió la mirada, por primera vez algo menos ajeno a sus palabras y añadió - Discúlpame si me preocupo por ti.

Escúchame Ron Weasly porque solo lo diré una vez. – Hermione susurraba cada palabra con un ardor infinito – Soy una asesina. – el fuego se convirtió en un grito desesperado y la voz de Hermione quebró el aire con dolor - ¡Si! ¡Maldita sea! A partir de ahora soy una asesina y tú has sido mi primera víctima.

El cielo lanzó un bramido y hubo una carrera secreta. Una gota salada se atrevió a salir de los ojitos de Hermione y llevaba tanto dolor encima que tocó el suelo antes que el estruendo lluvioso que desde hacía horas se avecinaba.

Porque a partir de ahora, y óyeme bien; para mí, estás muerto.