Capítulo 3.1
El ignoto
La madrugada se mantuvo agitada, a mínimas excepciones todos revisaron cada centímetro del cuartel general, no hubo centímetro que no fuera examinado dentro y fuera de la guardia de la anguila, en cuestión de minutos no quedaba zona que inspeccionar.
Al parecer el hombre misterioso había logrado escapar una vez más, ¿Cómo lo había hecho? ¿Cuál había sido su punto de entrada? Inmediatamente Leiftan y Nevra desplegaron un grupo que corroboraría el estado de los escudos.
A la una de la mañana atravesaron la muralla galopando en imponentes Cryslams, Rawist, ocemas, minaloo, unicornios y otras bestias míticas inimaginables más, los cuales estaban revestidos con resplandecientes e imponentes armaduras de un material tan ligero que era imperceptible al tacto de los familiares, pero tan fuerte como una gruesa capa de acero cuyas propiedades abarcaban la seguridad física y mágica.
A media llanura los jinetes se dispersaron en parejas, rompiendo la majestuosa línea cabalgante, cuya meta era abarcar rápidamente todas las ubicaciones de los escudos.
Nevra se dirigió a toda velocidad en su Rawist hacia uno de los límites del bosque obscuro, era un largo recorrido por lo que no podía disminuir su marcha.
Iba acompañado de Brissa quien cabalgaba en un espectral unicornio, se internaron en el obscuro bosque, que paulatinamente extinguía la luz, lo cual se debía a los inmensos árboles cuyas ramas y hojas se unían solidificándose y convirtiéndose en una coraza cada vez más homogénea que impedía la entrada de los rayos lunares.
Una vez en los límites la obscuridad los abrumó. Aunque sus familiares ellos gozaban de una inhumana vista nocturna, la profunda noche empezaba a mermar su rápido y ágil cabalgar.
— ¡Cuidado! — Advirtió Nevra a Brissa mientras paraba abruptamente el galopar de su Rawist . Milagrosamente la joven alcanzó a saltar una gran raíz emergente del suelo.
La advertencia de Nevra le brindó unos importantes segundos que le permitieron sortear aquél obstáculo.
— ¡Wow! —tiró fuertemente las riendas de su montura, causando la detención de su cabalgar. Un relinchido espectral resonó en el bosque, el Unicornio apenas había tenido tiempo para frenar, esta vez un inmenso árbol se había interpuesto en su camino—Buen chico— suspiró aliviada.
— ¿Estás bien? — preguntó Nevra, del cual apenas podía distinguir su silueta.
—Si— dijo aún con su corazón latiendo velozmente— Casi caigo. Me es imposible seguir en esta penumbra, voy a tientas— Nevra dirigió una amplia sonrisa a su compañera, a sabiendas que esta no la distinguiría, su vista era una de las mejores en toda la guardia de la anguila, no le sorprendía que ella se encontrara en penumbras.
—Entonces, es momento de revisar la zona— La subordinada comprendió el trasfondo de la orden, abrió un bolso que cargaba en su costado derecho, con delicadeza introdujo su mano y con su índice acarició la pequeña carita de su familiar, el cual obedientemente se colocó en la palma de su dueña para que esta pudiese sacarlo.
—Pequeño dormilón, es hora de despertar— le susurró a una especie de murciélago negro con algunas pequeñas plumas fosforescentes azuladas que se distribuían elegantemente en su cuello, alas y rabo. Era una sub raza de chestok. — A trabajar— inmediatamente el chestok sobrevoló en círculos por encima de los árboles, al tiempo que abría y cerraba su boca simulando gritar pero sin proferir algún tipo de sonido.
En realidad sustituía sonido por ondas, de esta manera este tipo de familiares cazaban; con las ondas silenciosas detectaban y reconocían a sus presas sin revelar su presencia.
Si había alguien acechando el Chestok lo encontraría a kilómetros.
Después de sobrevolar por un par de minutos regresó a la palma de su dueña, con sus patitas rascó su pista de aterrizaje.
—Buen chico— le acarició la cabeza y lo devolvió a su bolso—Despejado— informó
— ¿Estas segura? — Brissa meneó la cabeza afirmativamente.
—Si rasca mi palma el entorno esta libre, si se abraza a alguno de mis dedos significa que encontró algo o a alguien en el perímetro—
—Entonces continuemos— sin perder más tiempo Nevra profirió un par de palabras, al instante una esfera flotante de luz cálida alumbro el sendero.
Ambos reanudaron su galopar a toda velocidad, unos diez minutos después los árboles volvieron a dejar pasar los rayos Lunares, lo cual seguía sin disipar aquel aire lóbrego característico de esa zona boscosa.
Vislumbrar aquella rechoncha luna brillar significaba el límite del bosque y con él, el fin de su camino. Ambos desmontaron a sus respectivos familiares, el vampiro incremento el brillo de la esfera hasta producir una iluminación solar lo cual permitió que encontraran su objetivo rápidamente.
Nevra pinto una línea imaginaria que delimitara el perímetro del campo de fuerza que protegía la guardia de la Anguila, lo traspasó y se alejó varios metros. Una vez que se encontró a una distancia considerable, tomó una piedra y la arrojó en dirección al punto del ritual, provocándole un gran desconcierto cuando esta pasó sin problemas.
—¡Rompieron el escudo!— Brissa estaba sorprendida—¡Rompieron el escudo de Ezarel! — repetía perpleja.
Sin lugar a dudas Brissa había acertado, el escudo ya no existía, de lo contrario la roca jamás lo habría atravesado.
Los escudos, campos de fuerza o protección, se dividían e tres niveles; el tercer nivel tenía una vulnerabilidad de 8%, el segundo nivel de 5% y el primer nivel era impenetrable. Este último solo podía ser creado por expertos ya que requería de una gran fuerza mental y física, la energía espiritual y el manaa que consumían dejaban a su creador agotado, se necesitaban conocimientos bastos en el tema además de una gran experiencia en conjuros y hechizos.
Los escudos se subdividían en dos tipos; los que al ser activados no permitían violación alguna al interior y los que además de proteger destruían cualquier cosa que quisiese entrar o que se les ordenase. A si mismo podían tener la flexibilidad de convertirse en campos de detención, es decir; también podían capturar o retener algo y protegerlo al mismo tiempo o destruirlo.
Eran armas muy útiles y poderosas, cualquiera podía evocarlas, no obstante crear uno de primer nivel requería una gran cantidad de manaa del individuo y fuerza mental, por lo que solo hechiceros poderosos y experimentados podían realizarlos.
Para lograr su penetración solo existían tres formas; la primera consistía en que los creadores otorgaran su consentimiento o bien un miembro del interior realizara un ritual que le permitiera abrir una brecha. El inconveniente de que algún interno que no fuera el evocador abriera la brecha era el arduo conjuro que tenía que elaborar, el cual además poseía limitantes como el tiempo y la repetición constante del proceso para evitar que el escudo se cerrase, lo que conllevaba un gran desgaste para el conjurante.
La segunda forma era que el atacante abriera una brecha: esta opción requería un gran conocimiento en alquimia, magia y un gran poder. Los pocos que lograban abrir una fisura en un campo de tercer nivel utilizaban casi toda su energía y en uno de segundo nivel la perdían completamente.
La tercer forma era radical, consistía en romper el campo de fuerza: un escudo de tercer nivel destruido acaba con la energía del sujeto e incluso provocaba lesiones físicas, uno de segundo nivel provocaba la muerte en la mayoría de los casos, los pocos casos de los que se tenía conocimiento que habían logrado sobrevivir quedaban en coma.
—No hay sangre, no hay un cuerpo, una sola persona no pudo haber hecho esto— Una paloma hecha de luz surgió de la nada, Nevra le susurró los hechos descubiertos y la lanzó al cielo en donde se dividió en 7 partes, las primeras seis notificarían al resto de los equipos que corroboraban la integridad de los escudos y la séptima al Q.G.
—Fue el escudo de Ezarel. Él es de los mejores en hechicería, no puedo creer que…— ¿Ezarel se había equivocado en un conjuro tan sencillo? ¿A cuántos implicados se enfrentaban? Miles de cuestionamiento surgían sin tener respuesta aparente—Nevra, tú me dijiste una vez que cuando realizamos algún conjuro o hechizo dejamos una huella, también me explicaste que mientras más poderosa es la persona y el encantamiento la huella que se genera es más profunda—
—Efectivamente, pero es una huella muy fácil de borrar, con una poción o un conjuro especial y hasta un lapso de tiempo bastaría para eliminarla— suspiró, la probabilidad de encontrar una pista era remota—Hazlo, finalmente es parte del protocolo— Anqué lo consideraba una pérdida de tiempo era un requerimiento administrativo que debía cumplir.
Brissa sonrió infantilmente, raramente podía llevar a la práctica sus destrezas mágicas y añadiendo el especial contexto en el que se hallaba no dudaría en demostrarle a su atractivo superior su alta capacidad.
Olvidando momentáneamente el severo asunto en el que se hallaban, cerró sus ojos y a la par recitó las perfectamente aprendidas palabras del hechizo, su espectral voz se armonizó con el corto cantico que efectuó. Instantáneamente una especie de remolino miniatura bailo a su alrededor, girando por todos lados sin dirección aparente, finalmente paró en seco y giró sobre su mismo eje, exactamente en el lugar donde Ezarel había llevado acabo el ritual.
Una especie de halo negro emergió del ojo del remolino, ambos se acercaron y dejaron que este los cubriera. Un escalofrió los estremeció, la persona que había realizado el conjuro tenía un aura llena de odio y maldad, pudieron sentir los restos de un gran poder, aplastante e ilimitado.
— ¡No puedo más! — Gritó Brissa con desesperación mientras repelía aquel halo, dando un abrupto fin a esa fase del conjuro y a la interpretación en la que Nevra había puesto suma concentración.
Abrió los ajos abrumado, aquel residuo de presencia era perturbadora y abrumadora, sentía un malestar incomprensible, jamás en su vida había sentido a una presencia con aquellas características. Miró a Brissa quien también se veía contrariada, se apoyaba en un árbol y temblaba.
—¿Estas bien?— se posicionó Nevra a su lado, para sostenerla, le miraba incrédulo, era una joven muy fuerte tanto física como psíquicamente, tenía un alto rango en la guardia sombra debido a sus excepcionales cualidades, verla en ese estado le azoraba.
— ¿No lo sentiste? ¿No sentiste el caos ahí? — Señalaba con terror el remolino, que era absorbido por la tierra, lo cual anunciaba la última fase del conjuro.
Pese a su malestar, recuperaron la compostura y reactivaron su atención, observaron el desaparecer del remolino y se acercaron para echar un vistazo al resultado. Un extraño jeroglífico quedó grabado en la tierra, cuidadosamente lo removieron y lo depositaron en una caja de madera.
Nevra introdujo la caja cautelosamente en su bolso, el cual llevó al frente de su cuerpo, visto que no había nada más por hacer decidió que era momento concluir su misión.
Sacó una pócima de tonalidad viscosa y negra, realizó un cantico al tiempo que vertía lentamente la sustancia, la cual no tocaba la tierra y se quedaba en el aire lo cual le permitía dibujar una especie de hoja que se tornó verdosa e iluminó intensamente el bosque por unos segundos a lo largo de varios kilómetros a la redonda.
El escudo estaba reactivado, ya no tenían nada que hacer allí, así que dio la inmediata orden de partir.
Visto el estado de su compañera, le ayudó a subir a su unicornio, esta se abrazó inmediatamente al cuello de su familiar en un intento por recuperar la compostura.
—Buen chico— su cuerno brilló, generando una mejora en su ama— ¿Qué sucede? ¿Tú también lo sentiste? — Nevra esperó unos minutos y contemplo a su turbada compañera, una vez que Brissa recuperó su equilibrio, el procedió a montar a su Rawist.
Inesperadamente su familiar se levantó en sus patas traseras y relinchó asustada, Nevra le abrazó para no caer, sintiendo el contacto de su amo su Rawist se limitó a trotar en círculos.
—Vamos bonita, tranquila— le susurraba en su oreja al mismo tiempo que le acariciaba la cabeza.
—Esa presencia les afectó también a ellos— decía Brissa asustada—Mira como los puso. Esto es muy malo Nevra ¿Mira lo que dejo entrar Ezarel?—
—No saquemos conjeturas precipitadas, probablemente había alguien más, las presencias pudieron mezclarse causando este fenómeno —
—El conjuro de rastreo e identificación los habría detectado, son mi especialidad— su voz era aprensiva— No encontró a nadie más—
—Tal vez porque no realizaron ningún movimiento. Sabes muy bien que existen innumerables variables que pueden alterar el resultado de esta técnica. No conjeturemos sin todas la pruebas, está claro que estamos alarmados y eso nubla nuestro juicio, es momento de que nos vayamos— ordenó, iba a agitar las riendas cuando Brissa le interrumpió.
—Aguarda un momento ¿Puedo pedirte un favor? —Nevra asintió con la cabeza— No apagues tu luz, déjala así como esta ¿Podrías hacer eso? ¿Por favor? —
—Está bien, si eso te tranquila— estiró su mano para alcanzar su hombro y apretarlo, este pequeño acto logró aminorar la tensión de su compañera que con una amplia sonrisa pronunció un sincero "Gracias".
Iluminados exageradamente regresaron al cuartel general, probablemente una vez que los viesen llegar harían mofa de aquella esfera luminosa que molestaba un poco la visión del vampiro, pero claramente era lo único que reducía el miedo de Brissa, así que opto por la resignación.
Con aquella esfera iluminándolos, los guardias lograron distinguirlos desde muy lejos. Cuando llegaron las puertas ya estaban abiertas, sin perder tiempo cabalgaron hasta el Q.G., de un salto desmontaron a sus familiares, corriendo se dirigieron hasta la sala biblioteca. A medio pasillo Brissa trastabilló, con agilidad logró sostenerse de una pared, se veía agitada y más transparente de lo usual.
—Ve con Eweleïn— Nevra la tomo de las muñecas y la giró en dirección opuesta.
—Pero…—balbuceó.
—No objetes, es una orden. Yo llevaré esto y haré el informe— Señaló el bolso que llevaba al frente.
—Gracias— dijo apenada la subordinada.
—Pasaré en un rato a ver como estas o mandaré a alguien a verificar tu estado— aquel gesto ablando la preocupación de la chica, con una amplia sonrisa observó como su acompañante desaparecía en el amplio pasillo.
Nevra abrió de par en par las puertas de la biblioteca, provocando el sobresalto de los presentes, quienes ya le esperaban.
En la estancia en primer fila se encontraban Miiko, Leiftan, Valkyon, Ykhar, Kero, Cryllis, y Jamon, por otra parte ocupando otra mesa contigua que había sido improvisadamente juntada con la suya se hallaban Lander y sus padres (Eudor y Raissa), junto a ellos se encontraban Aretha y Arsen quienes de igual manera acompañaban a sus padres; Victoria y Magnus, dos elfos de alta jerarquía intelectual en Eldarya, debido a sus magnánimos conocimientos en alquimia y herbolaria los cuales se encargaban de impartir y compartir.
Victoria era la viva imagen de sus hijos, su emblemática y hermosa genética los había bendecido. Por su parte su padre tenía una altura colosal, su cabello era largo y castaño el cual se peinaba hacía atrás dejando al descubierto sus puntiagudas orejas.
Llamó la atención de Nevra que Ezarel se encontrara alejado de todos, se hallaba de frente a un estante de libros, mantenía su habitual postura erguida, pero su mirada parecía molesta. Cruzaron sus miradas, ninguno pronunció palabra, Nevra se limitó a cerrar las puertas y a tomar asiento en el centro de todos.
—Bien, ya estamos todos— Inició Miiko— Los presentes— señaló a Magnus y Aretha, Victoria y Arsen, Eudor y Lander, Raissa y Jamón, Leiftan y Cryllis — como sabrás participaron en lo misma misión que tú y… — Se percató de la inasistencia de Brissa.
—Se encuentra indispuesta, en unos momentos explicare porque, es relevante con lo acontecido— todos le miraron con preocupación —Se encuentra bien, incluso fue con Eweleïn por su propio pie — explicó para tranquilizarles.
—Entonces proseguiré…los escudos que estas parejas revisaron están intactos y en buen estado, a diferencia del tuyo que según comunicaste, fue destruido— enfatizó el final.
—Es correcto, realizamos un conjuro de rastreo e identificación—sacó la caja de su bolsa y la abrió para que pudieran observar el contenido—Este, fue el resultado final con respecto al residuo de la presencia del único atacante que registró. Puedo aseverar que su aura era muy poderosa y maligna, jamás había presenciado algo parecido— detuvo su explicación al ver la consternada expresión de los asistentes, quienes miraban con estupefacción la roca con el símbolo tallado dentro de la caja.
—Prosigue por favor— le pidió Miiko quien intentaba mantener un aspecto sereno.
—Nuestros familiares se inquietaron, aunque no estuvieron expuesto al halo como para que pudieran sentirla, sin embargo era tan grande que parecía propagarse a gran escala. Brissa no la soportó y quedo algo afectada— extrañamente no parecían preocupados, tal vez creyesen que exageraba.
—Mira esto— Leiftan le extendió una caja de metal con una huella idéntica— Obtuvimos esto en el cementerio, 3 guardias fueron heridos de gravedad, no tuvieron tiempo ni para activar la alarma— Leiftan parecía bastante a afectado, tomó aire y recuperó fuerzas para continuar su explicación— Una vez que nos encargamos de los herido, realizamos la respectiva revisión en la que encontramos varias tumbas hurtadas—
— ¿El Intruso causo todo estos por un par de cadáveres? — preguntó Nevra lleno de confusión.
—No cadáveres, cenizas— Corrigió Ykhar
—El problema es que fueron las Cenizas de Yvoni y entre otras tantas más de esa índole— agregó Kero
—Aún estamos inventariando, desconocemos la identidad del resto de las tumbas profanadas— Le informó Miiko— Leiftan continua…—
— Ezarel y yo realizamos el conjuro de rastreo e identificación, obteniendo y en encontrando una única e impresionante presencia jamás nunca antes vista por ninguno de nosotros—
—Con esto concluimos que solo hubo un atacante— sentenció Magnus, el resto confirmó con un gesto.
—Un escudo de segundo nivel destruido es impensable, no hay manera de que un intruso pueda romperlo sin terminar herido y aún con fuerzas para atacar a 3 guardias tan fuertes— señaló enérgicamente Victoria — La única explicación que encuentro es un garrafal fallo en la elaboración— Sus hijos miraron a Ezarel apenado, sabían lo brusca que podía ser su madre al opinar.
Los tres amigos intercambiaron miradas, no podían creer que Ezarel hubiera errado, era de los mejores, incluso sus padres reconocían sus grandes méritos, no por nada ocupaba un puesto tan importante en la guardia de la Anguila.
—Son conjuros muy sencillos, un error grande lo único que causa es la disminución de efectividad, la más baja registrada es de 10%. No veo viable que un desliz causase todo esto— le defendió Raissa.
—Para alguien de su rango y conocimiento un error de 0.1% es inadmisible, mi esposa, yo y mis hijos conocemos su trayectoria por lo que nos asombra el resultado— fue la dura opinión de Magnus, la cual logró desestabilizar a Ezarel.
Le enfurecía ver como todos hablaban de él como si no estuviese presente, pero estaba tan apenado que no se atrevía ni a defenderse.
—Si el procedimiento de Yunel, que es la menos experimentada fue perfecto, con más razón el de Ezarel— Intercedió Kero.
—¿Yunel? La humana—preguntó Victoria mientras arqueaba una ceja con dejo escéptico, ante este gesto Kero simplemente asintió con la cabeza.
—Todos tenemos un mayor o mínimo rango de error, ninguno de nosotros está exento de fallos, en esta ocasión parece ser que una humana realizó algo tan sencillo de mejor manera, puedo confirmarlo; mi hijo y yo corroboramos su trabajo— Magnus hablaba con cierto desprecio, acentuaba la palabra "humana" manifestando su nula simpatía.
—Todos conocemos a Ezarel, dudo que haya cometido algún mínimo error. Me preocupa más el hecho de que nos han espiado— Todos miraron a Valkyon esperando una explicación— ¿Por qué no atacar el escudo de la persona más débil? Ezarel jamás hubiera cometido un error de esa magnitud y aunque lo hubiese hecho, su fuerza espiritual habría generado un escudo más poderoso que el de Yunel, aunque esta hubiese realizado un trabajo impecable.
Segundo punto; supongamos que sí, el escudo de Ezarel fue el menos fuerte, esto me hace preguntarme ¿cómo lo dedujeron?; obviamente vigilando, para saberlo tuvieron que revisar escudo por escudo, lo que nos brinda la tercer incógnita ¿Cómo supieron cuántos escudos había y en qué zona se ubicaban? — su gruesa voz llena de razón les mostró un panorama aún más crítico del que preocuparse, buscar culpables en este momento no ayudaría.
— ¿Sugieres la presencia de un infiltrado? — pregunto elegantemente Victoria
—Es una posibilidad, entre otras más. Podrían tener tan muy buenos espías que han logrado burlar nuestra seguridad— Explicó Valkyon, lo último que quería era generar pánico y desconfianza entre ellos.
—La humana podría ser la infiltrada— acusó Magnus— Piénsenlo, precisamente el primer año que presencia la festividad anual de la guardia de la anguila sucede un ataque, en realidad ¿qué conocemos de ella? Solo sabemos que proviene de nuestro viejo hogar, más no conocemos sus raíces, a sus ancestros, ni siquiera sabemos que poder tiene—
—Es normal, yo tarde en descubrir mis cualidades, nuestro lado humano bloquea la contraparte mágica— intercedió Valkyon, sentía pena por Yunel, de alguna forma aquel momento le recordaba los estereotipos y tratos con los que lidió cuando recién llegó.
—Por otro lado es su primer año, obviamente es la primer tradición con la que lidia. Estos problemas ya los arrastrábamos de tiempo atrás, su llegada no los origino— La voz de Ykhar sonaba molesta, esto se asemejaba a una cacería de brujas.
—Ykhar ¿No comentaste que Miiko y tú la encontraron en la sala de Cristal justo en el momento que el intruso estaba dentro? — señaló victoria.
—Sí, peor estaba en pésimo estado físico—
— ¿Y si fingía?—
—Las reacciones fisiológicas y Biológicas no se pueden simularse, si sudas de nuestro testimonio Eweleïn podrá corroborarlo— dijo Molesta Miiko, ante su semblante Victoria prefirió dirigirse con cautela.
—Es verdad, yo mismo presencie su estado. Si tienen aún sospechas, estoy seguro que Alajéa les brinda su opinión con respecto a Yunel, la cual no creo que diste mucho de lo que manifestamos, ya que ella ayudó a Ykhar a llevarla a la enfermería — Intervino Nevra.
—Yunel ser demasiado débil— Jamón veía inverosímil la creencia de aquellos arrogantes elfos.
—Padres, como compañera de Yunel puedo asegurarles que no es una espía—
—Aretha, tu opinión no tiene buen juicio, eres su amiga— le refutó su madre— Además tu misma dijiste que era más fuerte de lo que aparentaba—
—No, mi hermana te dijo que tenía mejor condición física que muchos de nosotros, lo cual es cierto, pero conforme los entrenamientos evolucionaron ella se quedó atrás.
En cuestión de fuerza y resistencia dista de igualar a alguien de aquí, es verdad que su agilidad e inteligencia le ayudan, pero aun así tiene limitaciones físicas que siguen siendo evidentes — Arsen se sentía apenado con el comportamiento de sus padres, su notorio resentimiento hacía los humanos afloraba constantemente. Le molestaba que no visualizaran la gravedad del asunto y perdieran su capacidad de análisis.
— ¡Basta! Tenemos cosas más importantes que resolver como para pensar en una simple humana— Ezarel por fin intervino— No pueden sacar conclusiones desmesuradas sin pruebas, hasta que no revisen mi encantamiento y puedan comprobar un error, no permitiré que me sigan difamando—
—Las pruebas hablan por sí solas y…—
—Basta Magnus— interrumpió Miiko harta de aquella discusión sin rumbo— sabes que te apreciamos a ti y a tú esposa, pero no permitiré acusaciones al aire. No se trata de encontrar culpables ni de convertir esto en un cacería de brujas sin fundamentos. Por mi parte meto las manos al fuego por Ezarel, él ha demostrado ser un gran líder, su capacidad ha salvado incontables vidas, no es justo que por un supuesto error se le juzgue tan severamente—
—Miiko es necesario fincar responsabilidades, estamos en peligro todos, no solo el Q.G. si no toda la ciudad, tal vez nosotros podamos defendernos, pero haya fuera hay ciudadanos y niños que no podrán hacer frente contra lo que nos acecha— Victoria denotaba preocupación, miraba a sus hijos agobiada, las pruebas mostraban que alguien muy fuerte se hallaba tras todo esto. Si este decidía atacar, sus hijos tendrían que pelear y eso los pondría en peligro.
—Entendemos su preocupación, todos hemos perdido algo, por eso mismo debemos permanecer unidos para proteger lo que nos queda— Leiftan acaba de comprender el actuar de aquellos padres, ellos también habían presenciado aquel aura maligna, seguramente no les hacía gracia imaginar a sus hijos arriesgando su vida contra aquel ente desconocido.
— ¡Aquí están! — Interrumpió Karenn la acalorada discusión para alivio de muchos—No podrán creer los resultados— extendió temblorosamente una hoja con una lista de nombres.
— ¡Dios mío! — Miiko Leía con una mirada desorbitada. Cuando finalizó, todos quedaron atónitos.
—Todos son infectados— Decía Leiftan lleno de confusión — ¿Para qué quiere sus cenizas? No creo que se haya tomado tantas molestias solo por esto—
—Es momento de que descansemos, no podemos hacer nada más por el momento— propuso Miiko con resignación.
Ezarel salió apresuradamente sin decir palabra, el resto decidió ir a descansar, por su parte Nevra decidió verificar el estado de Brissa. Estaba por salir rumbo a la enfermería cuando Miiko le detuvo.
—Nevra espera un segundo— Esperó a que la biblioteca se vaciase casi por completo— ¿Me gustaría pedirte un favor?, puedes rechazar si te parece molesto— dijo finalmente una vez que solo quedaron Nevra, Leiftan, y ella en la habitación.
—Adelante, dime ¿qué es?—
— ¿Puedes vigilar a Yunel? Su comportamiento últimamente es inusual—
— ¿Por qué yo? — No negó lo evidente, aunque le había prometido a Yunel guardar su secreto, tampoco podía evitar que Miiko se percatase de su extraña conducta.
— Porque eres de los más cercanos a ella y al mismo tiempo de los más objetivos— Nevra le miró pensativo sin decir palabra— Tengo entendido que ha comenzado a relacionarse con con varios miembros del cuartel general, entre los cuales te incluyes—
—No voy a negar que hemos compaginado en algunas situaciones, pero no soy el único, Valkyon, Ykhar, Kero y hasta Ezarel le han tomado estima, inclusive se ha relacionado con otros miembros de rango menor a los cuales seguramente también te podrías acercar ya que por sus actividades interactúa más con ellos—Miiko ya rozaba la paranoia, efectivamente Yunel actuaba diferente, más distraída y apesadumbrada a su parecer, pero no consideraba que fuera un comportamiento sospechoso— Podrías preguntarle a sus compañeros de entrenamiento, te consta su buena reputación, no por algo participaron en la misión de hoy, ahora que si quieres alguien con más tiempo en la guardia podrías preguntarle a Karenn, Alajéa o Chrome, sobre todo este último; continuamente les veo juntos—
—Pensé en Valkyon, pero su historia compartida los ha unido y pienso que no sería imparcial. Por el contrario, Ezarel en su estado actual la Criminalizaría y a cualquier detalle insignificante le atizaría algún complot inexistente. El resto sabes al igual que yo, que son emocionales, lo que les resta racionalidad —
— Está bien. Me encargaré de ella—
— Gracias—
Tras aquel encargo se dirigió a la enfermería. Cuando llegó la sala irradiaba estrés, Eweleïn y varios miembros del Q.G. mayoritariamente de la Guardia Absinthe atendían a los heridos.
Estarán bien, llegaron a tiempo— le dijo una pequeña duende—mi esposo esta aquí, estoy esperando indicaciones—
Lo siento mucho, si hay algo que pueda hacer hágamelo saber—
No se preocupe. Hábleme de tu, no soy tan vieja— sonrió la mujer.
Por favor también tutéame, no estoy acostumbrado a ser tratado de usted—
—Deberías, eres el jefe. Aunque debo de admitir que me siento rara hablándole de usted a alguien que podría ser mi hijo— Nevra sonrió, aquello dio pie a una agradable conversación.
Conocía al señor Emeka de vista, sabía que era miembro de la guardia obsidiana al igual que su esposa lo había sido una vez.Era de los guerreros más veteranos y fuertes. Conocía diferentes anécdotas bélicas sobre aquel matrimonio, las cuales ella misma le corroboró; al parecer su estatura causaba que sus oponentes les subestimaran, lo que les brindaba una ventaja estratégica la cual aprovechaban de divertidas maneras.
Se enteró de sus 3 razones (ósea hijos) para desertar del Q.G., dos eran carpinteros y uno hechicero, este último fue miembro de la Guardia de Absinthe por muy poco tiempo, ya que en una misión se enamoró de una pequeña duendecilla hechicera, quien era una de las pocas de la región y la única del pueblo, por lo que al casarse tuvo que quedarse a radicar con ella, lo cual hizo gustoso ya que apoyó a la enseñanza de las artes mágicas y a la protección del pequeño poblado.
No pararon de reír ante cada divertida situación narrada, le sorprendía ver lo relajada que Zyanya estaba y la entereza con la que tomaba aquel delicado asunto.
—Niño, pareces extrañado de mí actuar. Estoy tranquila porque el oráculo nos anunció nuestra muerte hace algunos siglos y créeme aún falta mucho— Era verdad que antes de que el Cristal se rompiese, el Oráculo se hacía presente con más frecuencia.
— Zyanya, por favor pasa. Tu esposo ya despertó— Anunció Eweleïn amablemente — ¿Puedo ayudarte? — desvió la mirada al percatarse de la presencia de Nevra.
—Vengo a ver a Brissa—
—Lo siento le pedí que descansara, llegó bastante impresionada. Estará en observación hasta mañana— sin decir más se dio media vuelta.
—Mi esposo estará feliz de saludar al jefe de la Guardia sobra, le admira mucho, acompáñeme por favor— Sin poder objetar Eweleïn les invitó a pasar, los llevó hasta un pasillo donde había varias habitaciones y les indicó a cual debían dirigirse.
—Les dejo, esta noche estamos muy ocupados—
— Te agradezco querida— Zyanya y Eweleïn se tomaron de las manos y se sonrieron por un breve instante, finalmente la elfo se giró para regresar a sus labores pero no sin antes dedicarle una mirada cargada de desaprobación a Nevra.
—Cuando trajeron a mi esposo yo le acompañe, estaba muy nervioso, no le gustan los doctores a ese terco, así se esté muriendo prefiere evitarlos, por ejemplo hoy; decía que estaba bien y pedía que le dejasen regresar a casa— Nevra no pudo evitar sonreír, ya había escuchado varias historias así sobre él.
—Bueno, yo tampoco diría que esta es mi área favorita— respondió Nevra confundido— ¿Entonces? ¿Entramos para que salude a su esposo? —
— ¡No hijo! — le golpeó maternalmente la espada— Cuando llegué, vi a Brissa entrar a la habitación contigua, ellas es muy amiga de mi esposo, es una niña muy linda. A veces me ayuda a cuidar a mis nietos—
—Entiendo, gracias— le parecía divertido aquel descabellado plan.
—Por nada. Tú amenizaste mi espera, hubiera perdido la paciencia esperando sola con esta preocupación— Abrió la puerta mientras le indicaba con su pequeña mano que hiciera lo mismo— pasa a despedirte antes de irte, es verdad que a mi esposo le gustaría saludarte—
— ¿Con quién hablas mujer? — pregunto una rasposa voz
—Con Nevra— respondió la señora Zyanya, sin darle la espalda al aludido
— ¡No seas igualada mujer! ¡Pídele que pase, quiero saldarle! — sonriente negó con la cabeza.
—Shhh, guarda silencio, vendrá en un rato—
—Así es— confirmó solemnemente el vampiro.
— ¡Es verdad, no me engañas! — se emocionó la voz tras la puerta
—Shhh, no vendrá si lo descubren por tu escandalo—
—Lo siento— dijo susurrante el herido.
—Vamos, márchate o de lo contario no se callará y te descubrirán— Nuevamente le indicó la puerta a la que debía dirigirse. Se despidieron y prometiendo regresar, se dispuso a continuar su visita.
Toco suavemente la puerta, no quería alertar a nadie, un susurrante "adelante" le invito a pasar, el cual obedeció rápidamente para evitar ser capturado por Eweleïn.
—No hagas ruido— habló silenciosamente Brissa y señaló la camilla contigua en la que yacía Yunel —Pobre chica, se ha quejado desde que llegué, parece tener un sueño muy inquieto—
Nevra le contemplo; sus parpados se movían rápidamente, su respiración era pausada y profunda, pero su rostro reflejaba preocupación.
— ¿Cómo te sientes? — pregunto sin quitar la vista de Yunel.
—Cansada. Eweleïn me explicó que interactuar con una presencia tan pesada aunque sea solo con su residuo, merma la energía —
— ¿Eso significa que estarás bien? —
—Sí, solo me quedaré lo que sobra de esta noche y el resto de la mañana. Con lo que me recetó y el reposo, por la tarde ya estaré como nueva—
—Me alegra ¿Y ella? —señaló a la joven humana.
—No lo sé, cuando yo llegué ella ya estaba aquí— Brissa subió los hombros indicando desconocimiento. Era la primera vez que compartía un espacio tan íntimo con aquella humana. No le profesaba desprecio, pero tampoco había tenido oportunidad para tratarle y sacar su opinión propia— Eweleïn solo me pidió que no le despertase— su voz se volvió seca, por alguna extraña razón aquella insignificante humana le generaba celos, lo cual le molestaba ya que le generaban una opinión irracional e injusta acerca de ella.
Percatándose de la actitud de Brissa, Nevra no pregunto más y se limitó a ponerla delicadamente al tanto sobre los últimos incidentes, no quería causarle un desmejoramiento.
— ¿Están seguros? — Intentó no gritar una vez que se conoció la alarmante situación —Gracias por informarme— susurró finalmente después de un gran silencio.
—Tenías derecho de saberlo, finalmente nosotros descubrimos gran parte de esto. Descansa tengo que ver a alguien más—
— ¿Seguramente a una enfermera sobornada con tus encantos? Dudo que Eweleïn te permitiera visitarme— Nevra negó mientras le dirigía una sonrisa galante.
—No te pongas celosa, es solo un buen amigo— Tras decir esto se despidió y se dirigió a la sala contigua a cumplir su palabra.
Cuando la puerta se cerró totalmente, Brissa se quedó en la soledad contemplando a su compañera, la tenue luz que irradiaba su cuerpo se mezclaba con la luz de la luna que se filtraba a través del cristal de la ventana, lo que le permitía contemplar sus finos y humanos rasgos.
— ¿Qué te ve a ti? Mírate, eres débil— susurró con desprecio— Ni humana ni hada— Un sentimiento de culpabilidad interrumpió sus pensamientos, nuevamente contempló aquellos peculiares rasgos.
Tenía un parecido con Valkyon, ambos gozaban de rasgos humanos y rasgos de hada, lo que les concedían una singlar y exótica belleza.
Un fuerte quejido paró sus pensamientos, Yunel se levantó precipitadamente de la cama, miraba la pared y respira con dificultad.
— ¿Estas bien? — Brissa se acercó a ella, conjuró una pequeña esfera de luz, se sentó a su lado y la tomó de los hombros para tranquilizarla y verificar su estado —¿Me escuchas? —
En ese instante notó que seguía dormida, contempló su rostro, toco su helada frente, le extrañaba que un humano tuviera una temperatura tan baja, por lo general eran cálidos.
Inesperadamente los parpados de la sonámbula se abrieron, provocando que Brissa se retrajera. Para su buena suerte aún seguía dormida, lentamente se acercó a sus ojos azules y los escudriñó.
Su mirar no era humano, era inusual, acercó la bolita de luz a ellos y se tapó la boca para no gritar al encontrar un macabro reflejo, rápidamente la atrajo hacía ella y le masajeó la espalda, esperando que el contacto la apaciguara. Una vez que surtió efecto y percibió la regulación de su respiración la reclinó y le cerró los parpados.
—Vaya, vaya, quien diría que somos más iguales de lo que pensamos. Tú y yo tenemos que conversar— Tras estas palabras la luz desapareció y Brissa decidió dormir.
