Fairy tail no nos pertenece, escribimos esto sin ningún fin lucrativo.
Capítulo 7
Natsu reposaba en su cama con la cara hundida de la almohada. Había llegado a casa bastante temprano, decidió saltarse en resto del día escolar sin decir ninguna palabra. La succubo no sabía el porque del cambio tan radical, pasó de ser de un idiota que no cerraba la boca, a alguien totalmente opuesto.
Ella pensaba que su comportamiento se debía a la escena que ellos vieron, donde Erza miraba con amor a un chico peliazul.
"¿Quién es ese hombre? "Fue lo último que le dijo antes de que Natsu quedara en silencio.
Ella aún no lograba comprender la relación de ellos dos. Erza lo odiaba por un motivo desconocido, y Natsu dejó en claro con sus acciones que quería recuperar la amistad de la pelirroja a cualquier costo.
-(Esto es tan estúpido) -murmuro bajando su voz.
- ¿Dijiste algo? -preguntó Natsu. La succubo se dio una bofetada mental al recordad que el chico podía oir lo que decía, aún si lo mencionaba en un tono inaudible.
- (¿Y bien?) - preguntó en forma de obtener una respuesta.
- ¿Qué? - dijo un confundido Natsu.
-(¿Quién era el sujeto con quien estaba Erza?) - a pesar de que ella solo había preguntado dos veces, ya lucía un poco impaciente.
-Oh es eso -hizo una pequeña pausa, Natsu pareciera que quería ocultarle algo. -No lo conozco.
-(Sabes muy bien que puedo buscar en tus recuerdos, así que dímelo ya)- amenazó cortantemente.
Natsu lucía un poco sorprendido, normalmente ella no hubiera preguntado, se habría metido en sus pensamientos y encontrado la respuesta antes de que el se la hubiera contado.
-¿Porqué me has preguntado primero?
Esa pregunta tomó por sorpresa a la demonio, ella también se preguntó porque no lo había hecho, normalmente era la más astuta de los dos.
-(¿Acaso te estoy tomando confianza?) -aún lucía confundida.
-Estas empezando a confiar en mi; eso me halaga -Natsu sonrío felizmente ya que creía que su relación con ella progresaba.
-(No quieras desviar el tema, Dragneel, ahora responde mi pregunta o te haré una lobotomia cerebral para sacarte la información) - amenazó con frialdad la demonio.
-Tranquilízate un poco -Natsu río levemente al escuchar su reacción.
-Habló en serio -tomó control de su mano izquierda y la dirigió a su mejilla dándole una fuerte bofetada.
-No tenías porque hacer eso -Natsu se frotaba la mejilla con su mano ya recuperada. -Su nombre es Jerall Fernández - el tono de su voz había cambiado por un momento, ahora solo reflejaba amargura y dolor.
-(¿Qué relación tiene con ella? -la succubo dudo por un momento de hacer esa pregunta, pero quería saber más, ya que Erza le parecía una mujer muy mirada de Natsu se llenó de tristeza y nostalgia.
-Cuando Erza se lanzó a la candidatura como presidenta, Jerall fue como una especie de consejero.
-( ¿Qué me estas ocultando?)
Natsu suspiro pesadamente, sabía que no serviría de nada ocultarle información, ya que ellos eran uno solo, ella terminaria sabiendolo tarde o temprano.
-Erza en un principio me tomó a mi como su consejero -Natsu comenzó a sentir un nudo en la garganta, le empezaba a costar trabajo hablar. -Después ella dejó de hablarme, pensé que su enojo le duraría unos días, espere varias semanas pero nada. Una mañana la fui a buscar a la biblioteca para tratar de reparar nuestra amistad , hay nos reuníamos para intercambiar ideas, y entonces la vi tan alegre y sonriente con Jerall. Al acercarme, ella solo me vio, se levantó del asiento y se marchó sin decir una palabra, junto con aquel tipo.
La succubo quedó impresionada por la historia, debido a la unión que tenía con Natsu, pudo sentir el dolor de sus palabras, no solo eso, podía sentir los sentimientos del chico como si ella hubiera estado presente en el relato.
-(¿Qué pasó después?) -se atrevió a preguntar.
- "Ella ahora me pertenece". Es lo que me susurro Jerall antes de marcharse juntó a ella. Solo pensaba en golpearlo por decir eso -Natsu apreto ambos puños conteniendo su furia.
-( ¡¿Lo golpeaste?! ) -La succubo parecía que disfrutaba del relato.
Natsu hizo una larga pausa, la demonio podía sentir como su respiración aumentaba, una ira incontenible invadia cada célula de su cuerpo. Ella sabía muy bien que la respuesta iba a ser negativa.
- Habló de Erza como si fuera un objeto, no podía permitirlo. Lo tomé de su hombro haciendo que volteara hacía mi, con todas mis fuerzas le lanze un golpe directo a su rostro, no me importaban las consecuencias. Pero evadio el golpe velozmente y golpeó mi estómago. Lo último que recuerdo antes de perder el conocimiento, fue verlo mientras me miraba con una sonrisa burlona.
-( ¡¿Él te ganó?! ) -La demonio no podía creerlo, de un solo golpe Natsu había sido vencido, tal vez si fuera alguien más lo creeria, pero estaba hablando del chico que sobrevivió el proceso de unión.
El dolor al que se somete el huésped al momento de la simbiotizacion es terrible, casi insoportable. La succubo sabía muy bien que el índice de éxito era muy bajo, supuso que tendría que esperar mucho tiempo para encontrar al humano que podría soportar el proceso. Cuando Natsu la tocó en modo de invernacion, pudo sentir que el era la persona correcta.
Ella supo de inmediato que había algo extraño. Un simple golpe acabó noqueando al chico que soporto un proceso infernal, una fractura craneal y un agujero en su pecho; en las últimas dos,ella había ayudado a sanar las ultimas dos, pero sanaron también gracias a la fortaleza del chico.
-(Tengo que investigar algo) -la mente de Natsu quedó en silencio.
Dragneel se movió incomodamente en su cama, ya había pasado suficiente tiempo boca abajo. Se puso de pie para que sus piernas se estiraran, miró hacía la ventana, pudo observar solo oscuridad.
-Ahora que lo pienso, no he comido nada desde la mañana -su tristeza y enojo se desvanecio mientras bajaba las escaleras para dar un pequeño asalto a la cocina.
Las puertas giratorias rechinaban cada vez que alguien entraba, como era un hotel de que habían catalogado de dos estrellas, no generaban suficientes ganancias para poderle pagar el sueldo justo a su personal de mantenimiento, por consecuencia habían renunciado, y el rechinido tendría que esperar otra semana.
Cuando Jerall entró al establecimiento, no le importó aquel molesto ruido, al contrario, parecía que anunciaba su llegada al que el pensaba que sería el "principio del cambio". Se dirigió a la recepción donde una atractiva mujer de alrededor de unos 30 años, entregando unas llaves a sus temporales inquilinos.
-Buenas noches -saludó gentilmente el chico. La mujer le devolvió el saludó un poco cansada.
-Me gustaría alquilar una habitación.
-¿Sencilla? -preguntó ya habia muchas opciones a escoger.
-Por supuesto, solo quiero ocuparla para dormir -bromeo el chico, la recepcionista solto una pequeña risa forzada.
- ¿Cuánto tiempo piensa rentarla?
-Máximo hasta mañana en la tarde, para el anochecer ya estará desocupada.
La dama revisó un pequeño gabinete donde guardaba las llaves, segundos después le entregó las respectivas a su habitación.
Jerall pagó en efectivo, para así poder marcharse fácilmente al dia siguiente. Dirigió su marcha a la habitación, no era muy lujosa, pero era lo que el esperaba, una cama, una pequeña televisión, y un baño.
-Esto es perfecto, mañana nosotros obtendremos lo que hemos deseado por tanto tiempo. ¿Verdad? Azmael.
La succubo tardó tiempo en encontrar el recuerdo de la confrontacióncon Jerall. Estaba oculto en los confines de su mente, ya que estaba claro que Natsu trataba olvidarlo.
-(Veamos que es lo que realmente pasó) - activo el recuerdo como si se tratara de un videojuego de primera persona, lo que Natsu veía lo podía ver ella.
Los hechos fueron exactamente como los relató el chico, por una parte se alivio de que ahora tuviera confianza en ella para contarle la verdad, sentía que al fin podría trabajar como un equipo, pero aún sentía preocupación, era como si una señal de alarma de activara cuando vio al peliazul. En el momento que Jerall golpeó a Natsu, ella también pudo sentir el golpe, escupio un poco de sangre mientras se reponia.
- ¿Qué acaba de pasar?. Se supone que esto es solo un recuerdo -murmuro aún confundida.
La imagen se congelo antes de que Natsu perdiera el conocimiento, su vista solo abarcaba la mirada de que Jerall.
- (¿Sera posible?) -dijo pensativa mirando aquellos ojos del peliazul.
Natsu acababa de devorar un enorme pedazo de carne que había encontrado en el refrigerador. Tocó su barriga y suspiro dando hecho que ya estaba satisfecho.
-(Oye Natsu. ¿Qué mas sabes de ese sujeto llamado Jerall? ) -Natsu casi se cae hacía atrás desde su silla debido a la sorpresa.
- ¡Me has asustado!. ¿Nunca te enseñaron a no interrumpir a una persona que acaba de comer? -mencionó un tanto molesto miestras se volvia a acomdar en su silla.
-(Te acabó de hacer una pregunta).
Dragneel le pareció extraño el tan repentino interés de la succubo por ese odioso sujeto.
- ¡Oh dios mío! -dijo bastante asustado. - Lo has elegido para ser tu próxima fuente de alimento.
Natsu por un momento se imaginó a él y a Jerall completamente desnudos en una habitación.
- Se gentil, es mi primera vez -dijo Jerall un tanto apenado, cubriendose con las manos su sexo.
-( ¡Deja de imaginarte cosas, maldito pervertido! ) -La succubo tomó control de su brazo y le acerto un gran golpe en la cara, sacandolo de sus pensamientos. -(En primer lugar, simpre me alimento del sexo contrario al de mi huésped. Y en segunda, deja de imaginarte eso, me dieron escalofrios al ver esa imagen en tu cabeza.)
-Vaya, que alivio -Natsu sintió una gran relajación, uno de sus peores miedos se había descartado. -¿Qué mas quieres saber?
-( ¿Porqué ya no tienes ningún recuerdo de él después de que te noqueara? )
-Cuando las elecciones terminaron, Erza había ganado, y el simplemente desapareció.
-(Interesante)
A Natsu no le gusto el tono en el que la succubo dijo eso. Parecía que traía algo entre manos, y la última vez que sucedió eso, pues el no lo había pasado muy bien.
- ¿Que traes entre manos? -preguntó en un tono mezclado entre la desconfianza y la curiosidad.
- (Ahora que lo he meditado, creo que fui muy duro con Erza. ¿Qué tal si tratamos de solucionar esto?.
-No creo que debamos...
-( ¿Acaso te estas rindiendo? )
-No es eso, es solo que...
La succubo pudo sentir la inseguridad de Natsu recorrer cada parte de su cuerpo. Tendría que esforzarse más para engañarlo y convercerlo de que fuera a ver a su antigua amiga.
-( ¿Qué puedes perder?. Ella ya te odia. Solo ve y pidele una disculpa, tal vez te perdone y se arregle todo).
Natsu analizó las sus palabras por un momento. Ella tenía razón, tenía que intentarlo al menos por una última vez. Pero de alguna forma se le hacía un tanto sospechosa la actitud de la succubo, primero se encargó de humillarla frente a todo el grupo, después la había amenazado y ahora como si fuera un milagro querían que ellos dos volvieran a ser amigos.
- ¿No estarás pensando en enganarla para que te sirva de alimento? ¿Oh sí? -preguntó con cautela.
-(En estos momentos nuestro livido esta a su tope debido a Mirajane. Sólo lo hago para deshacernos de ese cargo de conciencia que ya me tiene molesta. Vamos, ve y aclara todo lo sucedido, pero no le cuentes mas de lo que debe saber).
Natsu pudo notar un ligero toque materno en la voz de la demonio, fue como si escuchara por un momento a una madre dando un consejo.
- ¡Hagamoslo! -sonrio bastante confiado. Natsu salió a toda velocidad hacía la casa de Erza.
Varias prendas de vestir era descartadas y tiradas al piso por la indecision de Erza. Rebuscaba en su gran armario un vestido bastante femenino que usar, ya que para ella, mañana sería un día especial. Ya había vaciado la mitad del mueble sin haber encontrado algo que llenara sus expectativas, se arrepintió durante unos minutos de no haber sido mas femenina a través de los años.
Solo le quedaban los dos cajones inferiores, los cuales habíamos quedado en el olvido para ella, dudó que encontraría algo valiosos hay, pero de todos modos busco ya que estaba desesperada.
En el primer cajón no encontro nada que la ayudara. Estaba por cerrarlo cuando vio en el fondo un pequeño hilo rojo, se extraño un poco ya que ella no tenía ninguna prenda roja, ya que según su opinión, tenía demasiado color escarlata en su cabello. Tiró del pequeño hilo haciendo que este se alargarse más, sospecho que estaba descociendo la prenda así que optó por sacarla completamente para ver de que se trataba.
Una vieja y empolvada bufanda era lo que se encontraba hasta el fondo. Erza hizo una mueca de sorpresa, no recordaba que aún la tenía. Su mente viajó a traves del tiempo, retrocedió dos años exactamente, en la época de navidad. Era una helada mañana cuando Erza se dirigía a la casa de Natsu, ambos habian acordado darse un pequeño regalo hecho por ellos mismo, eso de alguna forma reforzaba su amistad. Caminaba mientras sostenía con mucha seguridad y cautela una pequeña caja adornada con papel de la temporada, con un toque distintivo tenía un gran moño rosa en su frente.
Una pareja pasó a un lado de ella, sonreían alegremente mientras se miraban bastantes enamorados, ambos igual que ella, sostenían regalos en su mano contraria. Erza no pudo dejar de verlos, en un momento se visualizo con Natsu tomados de las manos y, caminando en una fría noche. Un leve sonrojo se asomó en sus mejillas, rápidamente sacudio su cabeza para sacar esos pensamientos, al mirar al frente, notó que ya había llegado a su destino.
Un gran adorno rojo en forma de dragón con un sombrero navideño colgaba en la puerta de entrada.
-Esto debió ser idea de Natsu -pensó un tanto alegre, ya que a su amigo le encantaban los dragones.
Tocó la puerta, después de unos segundos esta fue abierta por Igneel.
-Buenos días, señor Igneel - hizo una pequeña reverencia. Él le devolvió el saludo con alegría.
-Adelante, estas en tu casa - ambos entraron - Natsu bajara en unos segundos.
Erza asintió, se dirigió a sentar a la sala mientras veía como Igneel sacaba con dificultad los adornos del sótano mientras soltaba unas leves maldiciones cada vez que rompía una esfera.
-Se supone que las esferas deben llegar intactas al árbol -se escuchó una voz femenina en forma de queja desde la cocina.
-NATSU, DEJA DE HACER COSAS DUDOSAS EN TU HABITACIÓN, ERZA YA HA LLEGADO -gritó Igneel tratando de hacer quedar mal a su hijo.
-EN UN MOMENTO BAJO, VIEJO PERVERTIDO - recibió de respuesta Igneel mientras casi rompía otro adorno.
Una de las cosas que ha Erza le encantaba cada vez que visitaba a su mejor amigo, era la relación entre Igneel y Natsu. Ellos dos se trataban con mucha confianza; ella en algunos momentos deseaba tener una familia tan peculiar como la de su amigo.
-Querido, te he dicho muchas veces que no trates de humillar a Natsu frente a Erza.
Una hermosa mujer salió de la cocina, a los ojos de Scarlet, parecía un ángel con su larga cabellera ondulada de color dorado, unos ojos verdes que hipnotizaban con su inocencia y, esa apariencia de juventud que aún reflejaba a pesar de sus años.
-Bienvenida Erza -saludo amablemente, lo que provocó un leve sonrojo a la invitada.
-Buenos días, Mavis -respondió rígidamente.
Unos pasos apresurados se escucharon desde las escaleras. Natsu saltó emocionado los dos últimos escalones para llegar a la sala.
- ¿Cuántas veces te he dicho que no corras en las escaleras? -Igneel cerró su puño y lo dirigió hacia el centro de la cabeza de su hijo, Natsu se arrodillo debido al impactó del golpe.
Erza río levemente al ver esa escena, no importaba cuanto tiempo pasara, ellos dos nunca cambiarían.
-Hola Erza. ¿Cómo has estado? -saludó su mejor amigo con su típica sonrisa, aún tocándose la cabeza tratando de recuperarse.
-Yo bien. ¿Pero tú lo estas? -dijo un tanto preocupada.
-Los golpes de mi padre ya no duelen tanto. Creo que esta perdiendo fuerza debido a su vejez.
- ¿Vejez? -Igneel hizo una mueca de preocupación ya que una de las cosas que le quitaban el sueño era los problemas relacionados con su edad. -No estoy tan viejo -murmuraba mientras caía arrodillado con una oscura aura de depresión, todos los presentes lo miraban con una gota de sudor en la sien.
-Hay que darle privacidad a los muchachos -Dijo Mavis despreocupada jalando a Igneel desde el cuello de su camisa hasta la cocina.
Hubo unos cuantos minutos de silencio en que los dos se quedaron viendo mutuamente, pareciera que no sabían quien primero debería entregar su regalo.
-Yo...
-Yo...
Pronunciaron al mismo tiempo un poco sonrojados, debido al tenso momento que se había creado.
-Toma -dijo Natsu rápidamente para no volver a estar en otro momento incómodo.
Erza extendió su mano para recibir el regalo cuadrado, pareciera que acabaran de envolverlo debido a que algunas partes de la caja estaban un poco descubiertas. Ella hizo lo mismo entregándole su respectivo regalo, Natsu espero un poco ansioso a que su amiga abriera primero el regalo, la pelirroja abrió su obsequio encontrando en su interior una hermosa bufanda roja.
El timbre de la puerta sonó repetidamente haciendo que Erza saliera de su alegre y melancólico recuerdo.
-¡Bien, aquí vamos! -Natsu tocaba insistente el timbre.
-(Creo que ya te oyeron) -la succubo tuvo que tomar control de su mano para que dejara de presionar el timbre.
-Lo siento, es que estoy un poco nervioso- la respiración del pelirosa comenzó a aumentar.
-(No te preocupes cariño, todo saldrá bien o eso espero. Además, ¿qué es lo peor que podría pasarnos? )
-La última vez nos abrió el pecho.
-( ¡Rayos, lo había olvidado! ) -la succubo trago saliva, sabía muy bien que debía prepararse para lo peor, en algun momento empezó sentir un poco de ansiedad, los segundos que permanecieron afuera se le afiguraron minutos.
La puerta comenzó a abrirse lentamente, Natsu podía sentir como sus latidos aumentaban.
-Jerall, no te esperaba tan...-Erza quedó en shock al ver al pelirosa sonriendo nerviosamente frente a ella.
-Hola -fue todo lo que pudo decir Natsu.
Scarlet parpadeo unos segundos tratando de asimilar la imagen. Su siguiente reacción fue la de cerrar la puerta con todas sus fuerzas.
-(Creo que nos va a cerrar la puerta) -la demonio pudo ver sus intenciones -( ¡No lo permitas! ).
La puerta fue empujada cob una increíble fuerza, pero no había cerrado, bloqueando su paso estaba el pie de Natsu en una forma poco natural.
- (¡ME HA ROTO MI PIE! )- gritó el pelirosa en su mente, ya que por el exterior no se había inmutado.
-(Descuida, ya lo arregló) -dijo la demonio cubriendose los oídos, se veía que también había sentido el golpe.
-Solo...dame...un...segundo -pronunció palabra por palabra soportando el dolor, sus ojos estaban totalmente abiertos y apretaba con mucha fuerza sus dientes.
Erza estaba a punto de volver a empujar la puerta, así que Natsu no tuvo otra opción que entrar por la fuerza empujando su cuerpo. Entró exitosamente, pero debido a su impuso fue a parar estrellandose en la pared.
- ¡Sal de aquí o llamare a la policía! -amenazó la pelirroja bastante molesta.
-(Deberías apresurarte) -opinó la succubo al ver que Erza tomaba el teléfono.
-Solo dame un momento -Natsu se lanzó hacía Erza logrando arrebatarle el teléfono.
La pelirroja sabía muy bien que Natsu era muy persistente, eso lo había aprendido muy bien a través de los años.
- ¿Para que quieres que te escuche, acaso me vas a volver a amenazar? -Erza guardó su distancia frente al pelirosa.
Natsu se quedó en blanco al ver como su amiga cedió tan repentinamente. De hecho, el pelirosa no había planeado cuáles eran las palabras correctas para disculparse.
- (¿Qué pasa, aprovecha el momento?) -se apresuró a decir la succubo.
-(Estoy en blanco) -se excuso el pelirosa.
-(Déjame ayudarte) -la demonio se volvió a apoderar de todo su cuerpo. -(No te preocupes, no haré nada malo)
Esta vez Natsu no discutió con ella, solo se quedó en silencio mientras ambos intercambiaban lugares.
- ¿Entonces? -preguntó Scarlet al no obtener respuesta.
-He venido aquí para obtener cierta información. Me refiero a Jerall. -Natsu fijo su mirada en Erza.
- ¿Qué es lo que quieres con mi novio?
Al escuchar las palabras Natsu sintió una fuerte opresión en su pecho, seguido de un gran nudo en la garganta. La succubo no se inmuto de los mas mínimo.
-¿Novio? -Natsu arqueo una ceja. - ¿Desde cuándo?
-Eso no te incumbe -contestó cortante.
Si la succubo quería llegar al fondo del asunto tenía que elegir bien su siguiente pregunta. De alguna manera, Erza la seguía fascinando cada vez más, ella era una rara mezcla de fortaleza, inocencia, belleza e inteligencia.
- ¿El tipo desaparece después de un tiempo y cuando regresa aceptas ser su novia? ¿Qué conveniente, verdad? -El tono de la succubo insinuaba muchas cosas.
- ¿Qué insinúas? -preguntó con ira la pelirroja. -Gerall si es un hombre de verdad, no como...
-Yo -interrumpió. - Nunca te hice daño, sin contar lo de esta semana.
-Ahora resulta que eres inocente, tu sabes muy bien lo que hiciste -Erza parecía mas enojada de lo normal.
- ¿Y eso fue?
Esta pregunta solo reflejaba el cinismo de Natsu por parte de Erza.
- Si te digo la razón. ¿Saldrás para siempre de mi vida?
-Lo prometo -Natsu pudo escuchar un "lo siento" por parte del demonio.
-Jerall me dijo que amenazabas y golpeabas a los demás estudiantes para que votaran por mí en las elecciones estudiantiles -reprocho con odio.
Natsu y la succubo se quedaron fríos al oír la acusación.
- (¡YO NUNCA HICE ESO!) -gritó Natsu a la defensiva.
-(No necesitas gritar, te creo).
-(Esto es increíble, le daré una lección al Jerall por difamarme).
-(¿Tal como lo hiciste la última vez?)
Natsu se quedó en silencio, no supo responder ya que sabía que la succubo tenía razón.
-Ahora, márchate -ordenó Erza señalando la salida.
Natsu se dirigió lentamente hacía la puerta.
- ¿Recuerdas el día en que me preguntaste si estaba dispuesto a protegerte? -Natsu tenía la mirada baja.
-Solo éramos unos niños -respondió con frialdad.
-Tú no mereces el amor de Natsu -la succubo levantó la mirada hacía Erza.
Jerall observaba desde la lejanía el departamento de Erza. Pudo sentir un leve sentimiento conocido como miedo al ver salir a Natsu de este.
- Parece que tendremos que atar ciertos cabos sueltos para que todo salga bien -sonrio maliciosamente.
La succubo sentía la sensación de la derrota al salir de aquel lugar.
-Lo siento, Natsu -se disculpo su compañera devolviendole el control de su cuerpo.
-No hay nada de que disculparse.
-(¿Qué harás ahora? )
-Fácil, trataremos de averiguar toda la verdad. ¡Vamos por Jerall! -la mirada de Natsu había recuperado su confianza, pero también esta tenía un poco de enojo.
-(¿Trataras de recuperar la amistad de Erza? )
-Una vez dije que estaba dispuesta a protegerla.
-(Sabía que dirías eso) -dijo con alegría la succubo.
Una figura encapuchada apareció frente a ellos hostilmente. Antes de que Natsu pudiera reaccionar, aquella figura ya lo había golpeado en las zonas de las costillas. Ambos pudieron sentir como los huesos correspondientes a esa zona se rompían fácilmente. Fueron abordados por un dolor impensable.
-Natsu Dragneel. Debiste mantenerte alejado -dijo amenazante el sujeto.
-Esa voz - pronunció Natsu hincado en el suelo debido al dolor. – ¿J-Jerall?
El encapuchado se descubrió revelándose ante el pelirosa. No podía equivocarse o confundirse, era el hombre que lo había vencido, Jerall Fernandez. -Eres un estorbo, basura.
Natsu se reincorporo velozmente, ignorando el dolor. Solo le importaba golpear aquel rostro y borrar esa burlona sonrisa.
- ¡AAAHHH!- Él grito con todas sus fuerza cuando lanzo su puño.
Pero fue inútil. Jerall bloqueo su golpe fácilmente, y lo mantuvo sujeto con su brazo izquierdo.
-Puedes salir librado de esta, solo aléjate de Erza -Jerall esperaba una respuesta lógica por parte del pelirosa.
-Ella es mi amiga, jamás la abandonare.
-Respuesta equivocada -Jerall rompió el brazo del pelirosa con demasiada facilidad. Pero no quebradura normal. Su brazo esta torcido hacia el otro lado.
Natsu no pudo gritar debido al shock de ver su brazo colgar de manera antinatural. Después de unos segundos perdió el conocimiento.
-Maldito. ¿Qué demonios eres? -preguntó la succubo ahora tomando el control.
-Somos el futuro -contestó Jerall sin emociones.
- ¿Somos? -preguntó confundida.
La succubo solo necesito esas palabras para descubrir lo que estaba pasando, ahora sabía el significado de aquella marca en el ojo de Jerall.
- ¿Qué planeas? -preguntó amenazante la demonio.
- Eso no te incumbe- Jerall poso la palma de su mano frente a la cara de Natsu.
Natsu fue arrojado tres metros hacía atrás debido a una extraña onda de poder proveniente de la mano de Jerall. La succubo cayó al borde de la inconsciencia.
- (Esto…no puede…)
-Todo esta arreglado, no hay nada de que preocuparse -escuchó la demonio antes de desmayarse.
Erza se encontraba finalmente preparada para su cita. Tardo demasiado tiempo en encontrar algo para que ponerse. Su decisión fue un vestido negro de una pieza.
Su único pensamiento que tenía en contra era: "¿No es un poco atrevido?"
Después de todo, ella iba a su primera cita. Y estaba al tanto de todo lo que hacen los jóvenes hoy en día.
Gracias a eso pudo darse cuenta su mayor problema. No era la ropa que vestía de afuera sino la que usaba adentro.
Ella desde hace mucho tiempo (No pregunten por que) había comprado ropa interior especial para este tipo de ocasiones. Pero aun así no podía dejar de pensar que estaba siendo muy indecente con este tema.
- (¿Qué hago? A lo mejor lleguemos mas lejos que un beso…)- Ella pensaba con nerviosismo. Pero algo se le vino a la cabeza. – ("Tu no mereces el amor de Natsu")- Pensó en las palabras de su ex-amigo.- ( ¿Qué clase de idiota habla en tercera persona? A lo mejor me pase con el golpe de la última… ¡No! ¡Era lo que se merecía! ¡¿Quién se preocuparía por…?!)- Ella bajo su mirada y su expresión cambio.- ("Yo siempre te protegeré")- Recordó esa frase que le decía desde que era un niño.- (…Ese idiota…)
El timbre de su casa sonó. Erza fue corriendo hacia la puerta. Cuando llego a ella se paro enseguida. Tomo un gran aliento y abrió la puerta.
- Ya era….- Ella abrió la puerta con una sonrisa pero para su sorpresa, su novio no estaba solo.- ¡¿Natsu?!
Jerral llevaba a un Natsu inconsciente en sus hombros.
- Lo encontré inconciente en el piso. Parece que tiene el brazo roto. – Él entro a la casa y recostó a Natsu en el sofá.
Erza no tenía palabras. Sabía que Natsu era un hombre que se metía en problemas pero jamás lo vio así en toda su vida. Tan…herido.
- Natsu…- Ella susurro horrorizada.- (¡¿Qué estoy haciendo?! ¡Tengo que llamar a una ambulancia!) Jerral, llamare a una ambulancia, tú quédate con él.
- ¡S-Si!
Ella corrió desesperada hacia el teléfono. Quiso marcar el número del hospital pero no había tono.
- ¡Mierda! ¡¿Por qué ahora?!
-Tranquilízate, Erza. Nada saldrá bien si te desesperas. – Su novio trato de calmarla.
- S-si tienes razón, no tengo que desesperarme.- Jellal puso su mano en el hombro de Erza. Ella abrió sus ojos en sorpresa y se sonrojo.- ¿Q-Que sucede…?
- No te preocupes todo va a estar bien. Puede ser que él estaba molesto después de verte y se metio en una pelea.
- Puede ser. A lo mejor esta molesto y…es mi culpa…- Ella dijo con un tono de culpa. Erza abrazo a su novio para tranquilizarse.
Ella podía sentir el calor de su cuerpo y de sus brazos en su espalda. Eso la ayuda a tranquilizarce. Ella aun tenía que ayudar a Natsu a recuperarse de su…¿Pelea?
Natsu supuestamente estaba en una pelea por que estaba…¿Molesto por ella? Eso no es común de Natsu. Es común que pierda la calma enseguida pero no era alguien que se meteria en cualquier pelea por algo tan estupido como eso.
- Un momento.- Ella abrió sus ojos, como si se hubiera dado cuenta de algo. - ¿Cómo sabías que él había venido a verme?
Su pregunta tenía sentido. Puede ser que ella pudiera creer lo de la pelea pero…¿Cómo Jerral sabía sobre que Natsu vino hacia su casa? Al menos que….
- ¿Tú le hiciste eso?
- ¿Qué? Por supuesto que no.
- Entonces, ¿Cómo sabes que vino a mi casa?- Ella le pregunto confundida.- Eso fue hace mucho y yo nunca dije que él había venido.
- Es que Natsu me lo dijo cuando lo encontré…
- ¿No lo había encontrado inconsciente en el piso? Y si es así, ¿Cómo es que sabes que estaba molesto por mi culpa?
El peliazul no contesto nada. Se quedo en un silencio profundo.
- Je, soy un mal actor. Creo que debería mejorar mis actuaciones.
- ¿Q-Que quieres decir?- Erza lo agarro con fuerza por los brazos y lo miro con seriedad.- ¡Dime que no lo hiciste…!- La visión de Erza se volvía borrosa y distorsionada.- (¿Q-Que sucede…? Mi…cabeza me da….)- Ella cayo al suelo inconciente.
- Que mal me salió. Llegar a utilizar un hechizo para dormir, se nota que me falta todavía. Pero no mas. No hasta esta noche, Azmael.
La cabeza de Erza Scarlet estaba dando vueltas en su inconciente. Intento pensar lógicamente su situación.
Jerall trajo a Natsu herido e inconsciente hacía su casa, cuando ella intento pedir ayuda no pudo llamar a una ambulancia. Tras gritar en enojo, su novio trato de calmarla. Y es ahí donde todo esta mal.
Él dijo cosa que eran imposibles que él supiera, por lo tanto llego a una conclusión: él fue el quien lastimo y dejo a Natsu en ese estado.
- Despierta…- Una voz masculina la llamaba por su nombre.- Erza…despierta…- La voz le era muy familiar.
"¿Jerall?" Pensaba ella en es momento. De a poco recuperaba su conciencia. Su vista dejaba de ser negra y logro ver el lugar donde se encontraba.
- Finalmente despertaste, Erza.- Era él sin duda. Era Jellal.
Ambos se encontraban en una habitación de un hotel de cuarta. No había muebles en la habitación, solo ellos dos.
- ¿Cuándo llegamos…?- El dedo de Jellal paro sus palabras.
- No digas nada mas, Erza. Es tiempo de que todo comience. Y tú, tu será nuestro precioso ángel que nos traerá la fortuna que tanto deseamos.
No respondió. No dijo nada. No podía pensar nada. Todo le era muy confuso. Ese tipo delante de él no era el Jellal que conocía. No era el Jellal del quien ella se enamoro. No era nadie que ella conocía.
- ¿Qué esta sucediendo? ¿Dónde esta Natsu?- Ella intento moverse pero no pudo. No sentía nada de su cuerpo.- (¡¿Por qué no me muevo?! ¡¿Qué me hicieron?!)
- No te esfuerces, Erza. No solo es inútil, te puedes hacer daño, y eso es lo último que todos queremos. – Su sonrisa cambio completamente. Ya no era… ¿Humana?- ¿Crees en Dios, Erza?
No respondió nada. Su pregunta solo la confundió aun más.
- Supongo que sí. Y si crees en Dios, también debes creer en el Diablo o como lo llamen en cualquier lugar.- Él la miro fijamente.- Pero te diré una cosa, son lo mismo. Dios y el diablo son completamente lo mismo, no importa lo que digan los aficionados. Dios no puede darnos nuestra felicidad, pero yo sí. Yo les daré esa felicidad. No. Más bien, Azmael nos dará el paraíso en la tierra.
- ¡Deja de joder! ¡¿De que mierda hablas, Jellal?! ¡¿Desde cuando eres así?!- Ella le grito con todas sus fuerzas pero no lograba nada.
- Desde siempre. Yo soy así, Erza. Acéptalo. Tal cual como lo hizo Azmael. Y espero que ustedes se acepten…No, ¿Qué estoy diciendo? SE VAN A ACEPTAR.
- ¿D-De que estas hablando?
- Hablo de que tú serás nuestra diosa. Nuestra esperanza. Nuestro sueño. Nuestro futuro.- Con un movimiento de su mano, Erza se levito por el aire.- No te resistan, no dolerá. Ya no sentirás dolor. Nadie lo hará.
- ¿Q-Que quieres?
- Quiero usarte para la salvación. Para traer a nuestro salvador en tu cuerpo. Para que te transformes en….nuestra diosa.
Jellal acerco a Erza. Fue hacia su espalda, más bien, el cierre de su vestido. El agarro el cierre y lo fue bajando de a poco. Erza lanzo un gemido de vergüenza e humillación.
- ¡¿Qué haces?! ¡Para!- No tuvo caso. Él prosiguió a sacarle el vestido, dejándola en ropa interior.
- Oh, veo que estas muy emocionado por lo de hoy. No es muy decente que una señorita use eso en la primera cita.
- D-Detente…- Ella casi le suplico en su oración.
Ahora, le desabrocho el sostén. La cara de Erza se ponía mas roja cada vez, pero no era por solo la vergüenza, era por el dolor y la humillación que sentía por eso. Finalmente, su sosten cayo al suelo.
- ¡NOOO!- Ella grito con todas sus fuerzas. Sus ojos se humedecían por la humillación. Ella quería tapar su desnudez pero no podía. Y en ese momento, penso en lo que seguía después de eso. - ¡No! ¡Para aquí, por favor!
- No grites, por fa….Va que, grita si quieres. De todos modos, nadie vendrá a este lugar. Ni siquiera el personal.
Ignorándola, el joven puso ambas manos en las bragas de Erza. Y procedió con lo demás.
- ¡No! ¡Para!- De a poco iba bajando. - ¡Detente! ¡Por favor!- Ella sentía que lo ultimo que le quedaba iba resbalándose por su trasero. - ¡PARRRAAAA!- Grito con todas sus fuerzas cuando sintió que paso su entrepierna.
De una vez por todas, ella perdió toda su ropa. O sea, se encontraba como dios la trajo al mundo. Su cuerpo perfecto estaba a la vista de todos pero ella perdió algo además de su ropa, su orgullo.
-No pongas esa cara. Puede ser que te hice eso pero necesito que estés tal como llegaste al mundo. Y si lo estas pensando, no voy a violarte. El recipiente necesita ser…puro.
No escucho nada de eso. Solo lloraba de vergüenza y temblaba por la impotencia de la situación. Aunque Natsu la había dejado desnuda antes, esto no era como la otra vez.
Ella si perdió todo su orgullo en esta ocasión. Y lo peor de todo, es que arruino la última oportunidad de reconciliarse con su amigo.
- (Perdóname…perdóname, por favor….Natsu.)
- ¡Erza!- Natsu grito enseguida cuando recupero su conciencia.- Esta es la casa de Erza, ¿Cómo…?
- (Alguien no debío haber traído.)
- ¿Crees que Erza…?
- (No. Creo que fue…maldición, fue Jerral!)- Le dijo exaltada.
Natsu se levanto enseguida del sofá. Grito por toda la casa el nombre de la chica. Pero no obtuvo ninguna respuesta.
- ¡Mierda! ¡¿Se la habrá llevado?!
- (Puede ser. Y si es así tenemos que apresurarnos, ella podría estar en peligro.)
- ¿Por qué lo dices?
- (Ese tipo, Jellal. Aunque lo vi por unos segundos pude ver que en tenía la marca de un contrato en su ojo derecho.)
- ¿Un contrato? ¿Qué es eso?
- (Ese hombre hizo un contrato con un demonio.)- Los ojos de Natsu se abrieron en sorpresa. – (Es como escuchaste. De alguna manera, logro encontrarse con un demonio y hacer un contrato con él.)
- ¡¿El es como nosotros?!
- (No. Nosotros poseemos una relación simbiótica. Nosotros ya somos uno. Pero en lo contratos, es diferente. A cambio de algo, el demonio le da parte de sus poderes al contratista. Es decir, el contratista se nutre de los poderes del demonio mientras que nosotros tenemos que alimentarnos de otro tipo de energía para sobrevivir.)
- ¿Y que tiene que ver Erza en todo esto?
- (No lo se. Pero algo le va a hacer si no los encontramos rápido.)
- ¿Cómo? ¿Hay alguna manera de encontrarlos?
La Succubo no le respondió. Se quedo pensando profundamente en silencio hasta que…
- (¡Natsu! ¡Ve a oler su ropa interior!)- Le sugerio con toda la seriedad.
- ¡Maldita! ¡Solo piensas en alimentarte!- Le grito furioso.
- (No, idiota. Bueno en parte si, ¡Pero déjame explicarlo! Tenemos los sentidos aumentados, por lo tanto, si obtenemos su rastro podremos seguirla.)
- ¿Por qué la ropa interior de todo lo que podrías utilizar?
- (Por que necesitaremos la mayor cantidad de libido que podamos conseguir, si queremos salvar a Erza.)
No podía decirle nada. Tenía toda la razón como dijo Igneel. Sin volver a discutirlo, el fue hacia el lavadero de la casa y busco el canasto de la ropa.
Ahí agarro lo que podía agarrar con ambas manos y lo olio desesperadamente. Eran de todos los colores y texturas. Pero no era eso lo importante, lo importante se había conseguido. El aroma de Erza.
- Un poco mas aquí…. ¡Listo! ¿Ves? No fue la gran cosa.
Erza no le respondió, hacia rato que no decía nada. Y desde ese rato, Jerral dibujo un circulo en su estomago desnudo. Parecía una estrella roja, o más bien, como un círculo mágico.
- Veamos…virgen desnuda lista, circulo raro en estomago en forma provocativo listo. Lo último que nos falta son las palabras y luego, ¡Bum! Ya tendríamos nuestro paraíso.
El joven contratista saco un libo viejo. Levanto su mano libre y el circulo en el estomago de Erza comenzó a brillar.
- O señor de la muerte y el final. Este servidor te ha de llamar nuevamente para que obtengamos nuestro paraíso prometido. Tráenos todos nuestros deseos y sueños bajo tu mano. He de ofrecerte a una virgen sagrada para tus cometidos. Y he de pedir a cambio que, si no es mucha molestia, nuestro nuevo futuro.- El circulo brillo con un rojo intenso, generando dolor en su recipiente.- Tu determinación se transformara en nuestro camino. Hemos de seguir las huellas que dejaras en la tierra que pises. Aquellos que osen en ponerse en su camino, han de perecer en la oscuridad y ser comido por las ratas del bajo mundo. – Erza gritaba cada vez mas. El ritual llegaba a un punto importante.- Nuestro gran y amado señor Azmael, acepta el cuerpo de esta mortal como tu recipiente de todos nuestros…
-¡JELLALLLLLLLLLLLLLLL!- Un grito de ira se escucho por toda la habitación. La puerta golpeo a Jellal y lo tiro por la ventana.
- (Genial. Otro in- No, podría sernos útil.)- Pensó mientras caía por 2 pisos.
El hechizo que mantenía a Erza en el aire se desvaneció. Finalmente recupero su movimiento del cuerpo. Se dio vuelta para ver quien era el hombre. Y al verlo sus ojos se abrieron.
- Natsu…- Ella dijo sorprendida y en shock.
- ¿Qué onda Erza? Pasaba por aquí y olí a un idiota que merecía morir.- Ella no lo sabía pero la Succubo era quien hablaba.- Wow, parece ser que te divertiste un poco.- Le dijo con una sonrisa burlona mientras la miraba desnuda.
- ¡Kyah!- Ella se hizo bola para taparse todo lo que podía.- ¡No necesito tu ayuda, maldito pervertido…!- Una camisa y una bufanda le cayo encima suyo.
- Idiota, no puedes ir desnunada por ahí. Te resfríaras.
Erza lo miraba con confusión. Aunque lo había tratado tan mal los últimos años, él seguía ayudándola. Pero algo estaba mal. Cuando lo miro a los ojos se dio cuenta de algo. No sabía, pero no eran los ojos de Natsu. Ella podría reconocerlos enseguida pero esos ojos no era los de su amigo.
- (¿Este es realmente Natsu?)
- Espérame un poco, tengo que darle una paliza a cierto tipo.- Después de eso, la succubo salto sin pensarlo por la ventana.
Ella cayo frente a Jerall, que se encontraba como si nada después de ese golpe.
- Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? ¿No te basto lo de hace unas horas?
- ¿Eso? Ja, solo me deje golpear por que tenía mucho sueño. Pero ahora estoy bien, así que podemos proseguir.
Ellos dos se miraron fijamente uno al otro. El aire soplo silenciosamente entre ellos. Jerall dio el primer ataque. Levanto su mano y creo un pequeño círculo mágico. De el, salio una garra roja que apuntaba hacia Natsu.
La succubo lo esquivo con una medialuna hacia un costado. Del círculo seguían saliendo esas manos rojas. Ya eran muchas para esquivar e iban muy rápido.
Era una situación para usar sus poderes.
- ¡Karyuu no Kagidsume!- Los dedos de Natsu se prendieron fuego y cambiaron de forma. Eran mas garras que dedos. Cosa que necesitaba ahorra.
Ella lanzo el ataque contra las manos. El ruido de los ataques retumbaba en el lugar. Flamas volaban por todos lados, quemando el patio trasero del hotel.
Tras eso, ellos pararon sus poderes y se miraron nuevamente.
- Que interesante. Al parecer tú también tienes poderes demoniacos. ¿Contratista también?
- No es de tu incumbencia. Además, la verdadera pregunta sería: ¿Cómo obtuviste esos poderes?
- Curioso, iba a preguntarte eso.
- (Hey, ¿Qué esta haciendo? ¡Tenemos que golpearlo ahora!)- El pelirosa le hablaba desde su mente.
- (No te preocupes, lo tengo todo bajo control. Además, no hay que subestimarlo.)- Ella intentaba calmarlo.
Era una situación difícil. Ella jamás pensó que iba a pelear contra un contratista cuando despertó de su sueño.
- (Si que es problemático.)- Pensó para ella misma.
Nuevamente prendió fuego sus manos. Le lanzo a su oponente unas bolas de fuego.
- Ah, que ternuras. ¿Cómo se llaman?- Él toco una de las bolas con su dedo índice. Con solo un pequeño roce, la bola de fuego se expandió y exploto sobre el joven contratista.
- (¡Bien! ¡Ganamos…!)
- ¡No! ¡Él aun…!
- "Esta vivo", ¿No?- Detrás de ellos se encontraba Jellal, sin ningún daño alguno. – Ahora, procedamos.
Natsu se dio vuelta y retrocedió de un salto. Pero no fue a su voluntad. Algo lo había golpeado en el torso, haciendo que retrocediera.
- ¿Qué…? ¡!- Lo que le sucedió fue simple. Su oponente lo había golpeado 2 veces sin que se diera cuenta. Dándole como resultado dos costillas rotas.- (Bien, esto dolerá un buen rato…)
- ¡WIA mother fucker!- Jellal apareció detrás de ellos y les dio una patada voladora en el cuello. El joven choco contra la pared del patio.
- Hijo de…- Antes de que pudiera terminar su insulto, Jellal volvio aparecer frente a él.
- ¡Flash Kick!- Tras eso, le dio una patada giratoria que lo lanzo por los aires. Y haciéndolo caer en la calle, o sea, de un golpe lo saco fuera del hotel.
Ellos se encontraban tirados en medio de la calle, con varios huesos rotos y hemorragias internas.
- (De acuerdo, esto va a ser mas complicado de lo que pensé.)
- (¿Por qué no puede sentir nada de lo que le pasa a mi cuerpo?)
- (Decidí que sería mejor que yo este conciente de todo lo que nos pasa. Además, si sintieras lo que nos paso, de seguro ya hubieras perdido cuando no dio el primer golpe.)
- (P-Puede ser. Pero ahora necesitamos que te levantes y le rompas la cara.)
- (Es mas fácil decirlo que hacerlo, niño.)
El peliazul apareció a unos pasos delante de él. – Probablemente te haya roto el cuello- no, te haya matado por romperte la medula. Bueno. Eso es lo que le sucedería a un hombre normal pero tú, Natsu, no eres un hombre. Eres un ser con estos poderes, y si me equivoco podría ser lastimado muy gravemente. Es mejor que me fije si realmente esta muerto. Veamos su respiración.- El puso su mano en su oído para oír mejor. La succubo decidió aguantar la respiración hasta que él se rindiera.- No escucho nada. A lo mejor si me acerco un poco…- Dio unos pasos hacia delante pero después paro y volvió a caminar hacia atrás.- No, no, no, sería muy lógico. ¿Qué tal sus latidos?- Jellal puso su oído sobre el asfalto de la calle.
- (Bien, Natsu, este es el plan. Voy a ser que nuestro corazón baje su ritmo cardiaco. Por lo tanto, él no podrá oírlo. Espero…)- Ella dejo de hablar de repente.
- (¿Qué pasa?)
- (¿Por qué no puedo sentir nada?)
- No puedo oír nada. A lo mejor si lo mate.
- (¡Bien! ¡Mordió la carnada! Ahora solo necesitamos que…)- Ellos vieron que Jellal con sus manos desnudas arranco una señal de transito.
- (¿Por qué saco esa señal?)- El se dirige hacia ellos.- (¿Por qué viene hasta aquí?)- Jella levanta la señal lo más alto que puede. – (Oh no. No. No. No. No. No. ¡No! ¡No!)
- Considérate afortunado, Natsu. Vivirás como mi frasco para poner mi colección de estampas.
Era lo peor que podría sucederles. La señal apuntaba a la pierna de Natsu. Podrían contraatacarlo pero todavía le faltaba un poco de tiempo para recuperarse, al menos, lo suficiente para golpearlo.
- ¡AAAAAAAHHH!- Un grito femenino se escuchaba detrás de Jellal. Ese grito era de su diosa, Erza. Que le había partido un extinguidor en la cabeza.
- ¿Erza? ¿Qué estas haciendo?- Erza intento golpearlo pero el paro su puño. – Tienes algo de fuerza para ser una humana. Pero…- El se da vuelta y la estrangula con su mano izquierda.- …no es suficiente para lastimarme.- La pelirroja intentaba sacar la mano de Jellal, forcejeaba para escapar pero el dolor era muy fuerte para un humano. Pero aun así, ella le dio un rodillazo en la pera para que la suelte.
- ¡Haaa…haaa…haaa!- Su respiración era agitada y dolorosa. Un poco mas y hubiera muerto ahogada.
Dejando eso aun lado, Jellal estaba algo sorprendido. Y eso era por que ese último golpe lo había lastimado, al menos, un poco.
- (Interesante, me ha lastimado. A lo mejor obtuvo un poco del poder de Azmael. Pero aun así, no creo que pueda vencerme.)
- ¡HHHHHHHHAAAAAAAAAAAA!- La succubo agarro la señal que Jellal dejo caer en el piso y lo ataco con ella. Pero, una vez más, fue inútil. Él la detuvo con una sola mano.
- ¿Qué estas haciendo, demonio?- Le pregunto confundido y curioso.
- ¡C-Cállate…!- Su voz era muy forzada, apenas podría hablar. - ¡Y-Yo…yo…te venceré!
- Deberían considerar que yo, Jellal,…puedo hacer esto.- Con su otra mano, mas bien, su canto de mano, rompe en dos la señal de transito. Luego, el agarra la parte de adelante y la usa para cortar la garganta de Natsu.- ¿No lo ves, Natsu? Todos tus esfuerzos son inútiles, inútiles, inútiles, inútiles, inútiles. Es por que, tu eres debil. Tu eres frágil. Tu…no estas aquí.
Cuando el se dio la vuelta, Natsu y Erza ya no se encontraban detrás suyo. Preguntándose: "¿Dónde estarán?"
El peliazul siguió lo que pareciera un rastro de sangre que lo llevaba hacía el hotel. Probablemente, Erza lo había ayudado a escapar y, ahora, están escondiéndose en el hotel. Para poder rastrearlos, parte de su contrato le permitía aumentar sus sentidos.
- Ya veo, quieren el juego de las escondidas. Yo cuento: 1…2…3…4…8, 9 y 10! ¡Listo o no, aquí voy!- El les grito como un loco mientras corría por todo el pasilla. Pero el sintió algo conocido detrás de una puerta. Al pararse frente a ella, una mancha de sangre se expandía por debajo de ella. – ¡Vaya! Parece que agarre a alguien en su momento del mes.- El pone su mano en la cerradura.- Veamos que hay…en la puerta numero uno…- Y al abrirla, una ola de fuego le cayo encima de él.- ¡FUEGO! ¡¿POR QUÉ SIEMPRE HAY FUEGO EN DETRÁS DE LA PUERTA NUMERO UNO?!
- ¡Ahora!- Erza agarro uno de los carros de mantenimiento del hotel y se lo lanzo ha su exnovio.- ¡Vámonos, Natsu!- Ella ayudaba a su amigo ha escapar de ese mar de llamas.
En otro lado, Jellal de un grito rompió toda su camisa. Dejando totalmente expuesto su torso.
- (Bien, mis lectoras, miren sus panties y díganme que eso fue innecesario.)
Dejando a Jellal solo, Erza intentaba escapar junto con Natsu pero el fuego ya era muy potente. La entrada principal no podía ser utilizada, y aunque si pudiera usarse, todavía tendrían que lidiar con Jellal.
- E-Erza…- Natsu intentaba hablarle.
- ¡No te fuerces! ¡Descansa!
- N-no…t-tu me dejaras y escaparas…
- ¡No! ¡No te voy a dejar! D-Después de lo que te hice, no puedo dejar aquí solo y ignorarte. No te preocupes Natsu. Yo te protegeré esta vez.
La succubo miro a Erza con sorpresa. Por primera vez desde que la conoció, estaba tratando a Natsu justamente. Tal como ella veía en los recuerdos del pelirosa. Ahora podía ver a la verdadera Erza.
Y eso por alguna razón le hizo sonreír.
- No eres tan mala como pareces…
- ¿Eh? ¿Qué dijiste?
- Nada impar-ghh!
- ¡Natsu, resiste!
- Erza… ¿tú a quien amas realmente: a Jellal o a Natsu?- Le pregunto abruptamente. La cara de Erza se sonrojo un poco.
- ¿Q-Que dices tan de repente?
- ¡Necesito la respuesta! ¡Ahora!- Le grito con lo que le quedaba de fuerzas.
La mente de Erza daba miles de vuelta por segundo. Estaba muy confundida por eso. Es cierto que ella estaba muy enamorada de Jellal pero después de eso, esos sentimientos se rompieron más rápido que el cristal.
Pero ella aun tenía una pregunta en la mente: ¿Amaba a Natsu? Es cierto que ella era su mejor amiga. La persona con la que mejor se llevaba hasta ese día. Ahí lo empezó a odiar con toda su alma. Tratándolo como un pedazo de basura. Ignorándolo completamente. Insultarlo y humillarlo cuando podía. Pero ahora esos sentimientos de odio se desvanecieron como sus sentimientos de amor hacia Jellal.
Ahora ya no sabe lo que realmente siente por ellos. ¿Odio? ¿Amor? ¿Cuál es el verdadero?
"Yo siempre te protegeré". Eso le retumbaba en la cabeza en eco. La promesa que le había hecho cuando eran unos niños. Que siempre la protegería, sin importar las consecuencias.
- P-Puede ser que me agrades de cierta manera….- Dijo con un increíble rubor en la cara.
- No importa, con eso me basta.- Él se acerco a la cara de Erza con rapidez y procedió a besarla.
- ¡!- Sus ojos se abrieron en sorpresa y su cuerpo se paralizo por el beso. Pero aunque era Natsu el que la besaba, por alguna razón ella no sentía que era Natsu. Y aun sabiendo eso, la sensación que obtenía del beso era placentera. No quería que terminara.
Pero todo lo que tiene un principio tiene un final, ese beso no era la excepción.
- Bien, con esto será suficiente para pelear un poco más. Lamento lo de recién, no espero…
- ¡No!- Ella lo interrumpió de repente.- N-No me disgusto que lo hicieras…- Dijo con terrible sonrojo en su cara.
Por alguna razón, esa cara que puso hizo sentir un golpe en el pecho a la succubo.
- (¿Q—Que le pasa? ¿Qué acaba de hacer? ¡No! ¡Olvídalo! ¡Lo que importa es matar a Jellal…!)
Antes de que pudiera terminar su pensamiento, Jellal salio del piso y lo ataco por detrás.
- ¡Hablando de matar!- Le dio una patada voladora que lo tiro al borde de las escaleras.- ¡Nunca debes quedarte abierto en una pelea…!
- ¡Natsu!- Erza le da una patada en la nuca a Jellal con toda la fuerza que tiene en su cuerpo, y lo empujo hacia el pelirosa.
- ¡Karyuu no kagidsume!- El prendió fuego su pierna y lanzo su ataque hacia él. Lastima que Jellal atrapo su pierna a tiempo y lo tiro contra el piso.
- ¡Ja! ¡Nunca debes dejarte tan abierto durante una…!
- ¡Karyuu no Koen!- Esta vez se envolvió todo su cuerpo en fuego y se lanzo contra él. Ambos cayeron por el hueco que dejaban las escaleras de hotel. - ¡Karyuu no…!- El empujo a Jellal en aire para abajo. Su boca se expandía para los costados. Como si algo estuviera creciendo por ahí adentro.- ¡Hokou!- De su boca lanzo un rugido de fuego.
El contratista recibió el ataque completamente, empujándolo aun más rápido para abajo. El fuego del rugido se esparcía por todo el lugar, avivando las llamas del incendio. Aun tras recibir ese ataque. Aun tras estar rodeado de un mar de fuego. Jellal no perdía su sonrisa.
- ¡¿Realmente crees que simple fuego puede matarme?! ¡No importa con que me des! ¡Jamás seré derro…!- El rugido de Natsu lo empujo hasta la punta de las escaleras. Pero no cualquier punta. Era una punta totalmente triangular, que tuvo el mismo efecto que una lanza perforando el pecho de Jellal.- ¡! ¡! ¡FFFFFFFFFUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUCCCCCCCCCCCCCCCCCC KKKKKKKKKKKK.-¡!
El fuego logro llegar hasta uno de los caños de gas que había bajo el edificio, y quemarlos. Creando así una explosión aun mayor, que envolvió a Jellal en un mar de fuego.
Por cierto, si se preguntaban por Natsu y Erza: Cuando Natsu termino su ataque, Erza lo agarro ante de que él cayera por el edificio. Tras ayudarlo, ellos dos se dirigieron por la venta y salieron por las escaleras de emergencia.
Una vez que salieron del edificio, se sentaron en la acera sin energías.
- (Bien, eso fue…intenso)
- (¿V-Verdad?...Te..te..te…dejo al…m-mando…ya…)
- (Si, lo has hecho bien. Te lo agradezco.)- Le dijo con una sonrisa. Después de eso, la voz de la succubo callo.
Erza miraba a Natsu con seriedad. Jamás había pensado en ver a Natsu de esta manera, y sobretodo, que viniera a rescatarla. Pero ella aun no entendía bien la situación.
- Bieeeen, supongo que tengo que decirte lo que realmente pasa.
Fin del capitulo
