DISCLAIMER: Harry Potter y todos los otros personajes y lugares pertenecen a J. K. Rowling.

Capítulo 7 – La historia de un familiar

Draco estaba delante de la puerta del despacho de su padre. Mirando a la puerta, después a la carta que tenía en la mano, se mordió el labio antes de mirar a la gigantesca Pantera Negra que descansaba a su lado. Los ojos de la pantera brillaban y tenía cara de pura alegría. Era casi como si tuviera ganas de empezar el encuentro con su padre. 'Estúpido animal, Padre va a estar muy cabreado cuando vea mis notas.' Pensó Draco antes de levantar la mano para llamar a la puerta de madera de cerezo. Entró cautelosamente cuando su padre le dio la orden.

La habitación estaba prácticamente a oscuras. En el estudio de su padre raramente había más iluminación que la que ofrecían una pocas velas, lo que la hacía intimidante y la sala más temida de Draco. Draco se acercó al gran escritorio cuidadosamente, con el confort de la presencia de Damian quien avanzaba con confianza a su lado. Extendió el sobre hacia la mano que parecía haber aparecido de las sombras. Sentándose elegantemente en la silla que le fue ofrecida con un gesto de la mano de su padre, miró a Damian quien había dejado su lado.

La pantera estaba asesinando con la mirada al retrato de su padrino que colgaba al lado de la chimenea. Damian parecía odiar a Severus, consiguiendo perseguirlo hacia la Sala Azul sin importar lo tarde o temprano que viniera. Ocultó una sonrisa al recordar a Severus declarar que había visto a la pantera mirándole por la ventana como si supiera que Severus iba a venir. Draco había empezado a esperar lo inesperado de su pantera, especialmente desde la primera vez que había aparecido después que lo hubieran encerrado en la salita. Siempre que iba a encontrarse con su padre en algun pasillo, Damian iba a aparecer casualmente por alguna esquina, como si hubiera estado siguiendo a Draco en la distancia.

Saliendo de sus pensamientos, chasqueó los dedos, llamando la atención de Damian y haciéndole señas para que viniera. Se aguantó la respiración cuando la pantera se lo miró pensativamente antes de acercársele y se tumbara a sus pies.

"¿Una 'A' Draco?" El suave ronroneo de Lucius sonaba todo menos amistoso.

"No es culpa mía. Ese horrible gigante enseña la clase y sus estúpidos animales siempre me están atacando. Además es amigo de Harry Potter, lo que lo hace odiar a los Slytherins." Dijo Draco suavemente, Sabía que sus notas no iban a satisfacer a su padre. Había aprobado todas las asignaturas con una 'O' menos dos 'E' y esa estúpida 'A'. (1)

"Esperaba más de ti Draco." El suave siseo hizo que Draco se encogiera y cerrara los ojos , esperando el golpe que normalmente seguía a esa frase. Escuchó el sonido de madera al crujir y después un suave 'thud'. Abriendo los ojos, rápidamnete se levantó y intentó alejar la pantera de la mesa. Damian estaba de pie sobre sus patas traseras y con las delanteras apoyadas en el escritorio. Garras afiladas como dagas podían verse sobresalir de las patas, rayando la perfecta superficie de la mesa.

"Bájate Damian." Siseó Draco tirando de la pantera, sorprendido cuando la pantera se bajó obedientemente, aunque todabía gruñendo amenazadoramente.

"Por lo menos has conseguido domensticar a esa bestia."Asumió Lucius, mirando mal a los dos. "Tu madre te espera en su salón en cinco minutos. Espero que no llegues tarde así que te sugiero que vayas yendo.

"Gracias Padre." Murmuró Draco, saliendo de la habitación rápidamente antes de parar repentinamente ante el sonido de los gritos de su padre. Girándose notó que Damian no estaba. Maldiciendo suavemente corrió hacia el estudio de su padre, parando ante la puerta y mirando en shock el escenario que se encontró. Damian estaba avanzando hacia él inocentemente desde donde había estado al lado de la chimenea. Una de las sillas ante el fuego llebaba sus arañazos como amenaza. Marcas de garras profundas estaban en la maravillosa tela de la silla, arruinando un par de sillas perfectas que posiblemente llevaban en la familia Malfoy varias generaciones. Cogiendo a Damian por el collar y lo sacó de la habitación a rastras antes de que su padre tuviera tiempo de reaccionar y sacara la varita.

Sentado en una cómoda silla en el salón de su madre, Draco sospesó el peso de las acciones de Damian. La pantera parecía disfrutar destruyendo muebles de la mansión, sobretodo si llevaban el nombre Malfoy grabado en ellos. La habitación de Draco había salido bastante bien parada hasta el momento. Damian también pasaba una gran parte de su tiempo arañando y destruyendo cada retrato de Lucius que encontraba, y después llevando a Draco a verlo para asegurarse de que su trabajo era debidamente admirado. Negando con la cabeza, miró a su madre quien se sentaba delante de él; ella estaba bebiendo su té delicadamente mientras leía una carta de una amiga suya. Dejando la carta de lado, miró a su hijo pensativamente antes de coger la caja de joyas que reposaba en la mesa que estaba al lado de su silla.

"Cuando me acababa de casar con tu padre, me regaló un familiar. Estaba muy contenta porque nunca había tenido uno. Solo compartimos enlace de sangre, me tomó un tiempo darme cuenta de que él estaba guardando magia en ella y absorviendo lentamente su fuerza vital. Ella era la leona más dulce del mundo, recuerdo que la llamé Doria, por el color dorado de su pelaje." Narcisa paró, mirando a Damian quien estaba matando con la mirada una foto de su marido. El gigantesco gato tiró las orejas hacia atrás antes de levantar una pesada pata hasta la cabeza del marco y bajarla de golpe, destruyendo así la foto; una vez acabó, el gato volvió a su lado. Draco se sorprendió cuando vio que su madre sonreía al ver lo que hacía su familiar antes de seguir con la historia de Doria.

"Ella hacía que la vida fuera soportable, siempre podía contar con ella cuando necesitaba a alguien. Un verdadero familiar es extremadamente leal; él te seguirá sin importar donde vayas o cuan peligrosa sea la situación. Damian te protegerá con su vida si se lo permites. Me parece que tienes a un pequeño campeón aquí, creo que él haría cualquier cosa que le pidieras. Varios días antes que Doria muriera había ido a una tienda especial y hice poner unas cuentas especiales en el collar de Doria. Espero que las uses en Damian; él parece quererte tanto como Doria me quiso a mi. Ahora voy a buscar mi capa para que podamos ir al Callejón Diagon; tienes que comprar tu material escolar."

Pasándole una caja de terciopelo, ella se fue hacia el baño, parándose y girándose ligeramente antes de murmurar, "Ama a tu familiar Draco, y él te amará a ti de vuelta." Su madre desapareció en su dormitorio, dejándolo mirando la caja en sus manos.

Harry continuó paseando por la habitación, escuchando la conversación entre Draco y su madre. Algunas de las cosas que había dicho estaban demasiado cerca de la verdad según el gusto de Harry y su última frase le había dado escalofríos. Abanzando hacia Draco, se sentó firmemente delante suyo, mirando la caja. Cuatro cuentas brillaban suavemente contra la seda negra. La primera cuenta que levantó Draco era una espada de oro con un safiro en la empuñadura. Una pequeña marca lla identificaba como un hechizo de protección con la mayor defensa que los magos eran capaces de proporcionar. A su lado había una 'D' brillante hecha de bronce, una marca que correspondia a Doria. La última cuenta eran dos: dos cascabeles de plata. Sonaron suavemente cuando Draco los levantó cuidadosamente, aguantando una por la cadena que tenía enganchado permitiendo al resto descansar en su palma. Harry miró la marca curiosamente, los ojos esmeralda se abrieron desorbitadamente. La marca lo señalaba como un portkey. Cuando el señor del enlace aguantaba un cascabel y decía el nombre de su familiar el señor aparecía al lado del familiar. Miró como Draco se colgaba alrededor del cuello uno de los cascabeles antes de poner las otras tres cuentas en el collar de Damian.

Draco sonrió ampliamente a Damian quien estaba tumbado plácidamente ante él. La cuentas brillando mientras la pantera se mobía. Draco se levantó cuando su madre entró en la habitación, rápidamente yendo a abrazarla.

"Gracias Madre, son hermosas. ¿Me puedes contar que le pasó a Doria?" Preguntó Draco mirando los ojos de su madre.

"Murió. La encontré una mañana tirada en el jardín. No tenía ninguna herida física; era como si le hubieran absorbido la vida. Como yo asumí había ocurrido." Por un momento pareció como si fuera a llorar, pero el momento pasó cuando los guió hacia la puerta. Deslizando una mano por el pelo de terciopelo negro de la cabeza de Damian, miró a los ojos esmeralda.

"Odio a ese hombre." La frase había sido prácticamente inaudible, pero la pantera empezó a gruñir.

Yo también

Una voz susurró suavemente en la cabeza de Draco, se giró de golpe y sacó la varita pero la habitación estaba vacía. Miró la pantera a los ojos antes de murmurar algo sobre oír cosas y correr tras su madre, intentando cogerla antes de que se fuera sin él.

A/T: Hola! Lo siento pero esta vez no cuento con la ayuda del corrector del Word así que me disculpo por todos los errores que pueda haber. Además también quería deciros que puede que tarde más en actualizar ya que mi ordenador se ha estropeado y ahora tengo trabajo y estoy más ocupada.

Lo siento mucho! No me había dado cuenta! En lugar de colgar el acabado puse otro. Procuraré que no vuelva a pasar pero teniendo en cuenta lo despistada que soy... Bueno, que no lo volveré a hacer.