PRETTY CURE ALL STARS
LA GRAN BATALLA DE LA LUZ
Por: Escarlata.
Pretty Cure pertenece a TOEI ANIMATION.
Nota: Éste Fanfiction no está ubicado en la línea temporal de las películas de ALL STARS, pero sí al final de cada serie. Las líneas temporales usadas serán casi las mismas que en ALL STARS.
Parte 7 El Preludio a la Batalla
Pasaba de las seis de la tarde para cuando Yuri llegó a su distrito. Estaba mentalmente cansada. Había sido un momento intenso y ni el agradable regreso a casa la hizo sentir mejor. Había muchas cosas que no encajaban en esa situación peligrosa, pero la noticia de los seres mágicos muertos… Era algo que simplemente se negaba aceptar.
No creía en esas palabras y ni el pañuelo de Syrup en sus manos la convencía por completo. Pero ese era el pañuelo del mensajero. Pensó en la posibilidad de un engaño, pero el pequeño trozo de tela tenía una esencia única que era fácil de distinguir para una Pretty Cure. Sin quererlo ni desearlo, el recuerdo de Cologne llegó a su mente y sintió su pecho pesarle más por la angustia.
No tenía corazón para decirles a las demás que sus compañeros mágicos ya no estaban, salvo Chiffon. Estaba segura que Karen no tardaría en comunicarse con ella para preguntarle qué información había conseguido. Lo cierto era que no había conseguido otra cosa que las malas nuevas. Todas las chicas tenían la esperanza de rescatar a sus amigos, eso era lo que las mantenía bajo control.
La noticia causaría un shock de resultados inesperados y no sabía si serían capaces de estar bajo control. De hecho, temía que la furia se apoderara de ellas y se lanzaran sin pensar a pelear contra sus oponentes. Aunque eso era exactamente lo que Black y White buscaban, aparentemente, el que Yukishiro Honoka la provocara hasta el grado de haber estado a poco de transformarse era clara señal de ello. No sabía si agradecer o no el que Misumi Nagisa apareciera con su fuerte energía para…
- Un momento…
Había algo ahí que casi se le pasaba por completo. La presencia y energía de Honoka la estresó, la tensó y la hizo perder el control como para estar a punto de transformarse y atacarla sin miramiento alguno. Pero cuando Nagisa apareció en escena con su presencia y su energía, ésta era distinta aunque igualmente fuerte a la de su pareja de combate, tenía algo que había disminuido su furia inicial como para poder pensar correctamente y evitar enfrentarse a ambas solas.
De no haber sido por eso, seguramente ambas le habrían dado una verdadera paliza. Agradeció no comprobar aquello del héroe solitario y su suerte trágica.
- Tengo que calmarme, tengo que pensar un poco más – se dijo en voz baja mientras seguía caminando sin rumbo fijo.
Al levantar la mirada, un poco más a lo lejos, vio la fachada del Fairy Drop. Pareció sorprendida por un momento y dio media vuelta de inmediato. Si quería evitar que todas entraran en pánico por adelantado, especialmente Tsubomi con lo de su abuela, tenía que pensar bien cómo decirles la noticia. Ni bien dio cinco pasos para ir a su casa cuando topó de frente con Momoka.
- ¡Yuri! – exclamó la modelo con evidente alegría y se lanzó a abrazarla.
- Momoka…
Al sentir el abrazo desesperado y la respiración poco acompasada con que Yuri respondió el gesto, Momoka adivinó de inmediato que algo estaba mal y que ese algo seguramente tenía que ver con todo ese asunto de Black y White. Suspiró y le dio la mano a Yuri. Ésta le miró con aquellos ojos serios y en apariencia poco expresivos, pero para Momoka eran como un libro abierto con grandes letras.
- ¿Platicamos un rato? – preguntó sin liberarla del abrazo.
- Está bien, no te preocupes. – dijo con un tono en apariencia natural pero poco creíble, mismo que decayó al ver una pequeña sonrisa en la modelo. – Debes estar cansada y seguro necesitas dormir un poco para recuperar… te – su voz quedó muda sin que pudiera controlarla.
Al ver la mirada juguetona de Momoka y ese gesto de "no te estoy creyendo una sola palabra" suspiró y se rindió. Le dirigió una sonrisa suave y triste y aceptó la silenciosa invitación de pasar a su casa. La tienda ya estaba cerrada, pero sorpresivamente no había nadie de su familia dentro. Erika seguramente estaba con Tsubomi e Itsuki, sus padres probablemente habían salido a algún lado y prueba de ello fue que le dejaron la cena preparada solo para que la recalentara en el microondas.
Sirvió su comida, algo de té y fue con Yuri a su habitación. Primero comió en silencio para dejar que Yuri se destensara un poco, sabía que en casos como esos debía dejar que Yuri se animara a abrir la conversación. La chica de lentes apenas si le había dado un par de sorbos a su taza de té. Pasaron un considerable rato en silencio, mismo que la guerrera rompió.
- Hoy fui al distrito de Cure Black y Cure White – murmuró Yuri contemplando su propio reflejo en la taza.
Momoka ya había terminado de comer para el momento en que su novia se animó a hablar, y fue una suerte que esperara hasta ese momento o la chica se habría atorado con su propia comida gracias a la sorpresa. La miró de manera expectante.
- No peleamos, pero…
El repentino sonido del comunicador en una de las bolsas de Yuri hizo respingar a ambas chicas por la sorpresa. La joven de lentes palideció. Seguramente era Karen esperando noticias de la misión. Tragó saliva y miró a Momoka. La petición silenciosa de apoyo moral era obvia. La modelo se sentó al lado de su pareja mientras ésta tomaba el comunicador y, tras un largo respiro, lo prendía.
- ¡Yuri-san! – exclamó Karen al verla, estaba aliviada de verla viva y a salvo. – No estaba muy segura de llamarte antes, pero las chicas me obligaron a hacerlo y…
- ¿Las chicas? – preguntó Yuri sintiendo que la sangre se le iba a los pies.
- Sí. Lo siento mucho, se suponía que era secreto lo de tu pequeña misión en Wakabadai, pero me escucharon a escondidas y ahora quieren saber qué pasó.
Yuri tomó una de las manos de Momoka y la apretó ligeramente. Suspiró hondo.
- Nada interesante – dijo Yuri de inmediato y poniendo una cara bastante natural y seria. – Solo descubrí que Black y White son tan populares como decían los rumores, sus amistades las siguen tratando con bastante naturalidad, como si fueran las mismas de siempre. Nadie ha notado ningún cambio raro en ellas. Al parecer son más agradables con su gente cercana que con nosotras.
- Eso podría ser la prueba de que están siendo controladas por algo más – supuso Komachi. – Puede que las controle por momentos, es una buena posibilidad…
- Lo mejor será no ir a su distrito de nuevo, por suerte no las topé, tenían actividades de club, hubiera sido peligroso que me vieran – le interrumpió Yuri. – No queremos que nadie más se vaya – ante esas palabras apretó las manos por debajo de la mesa, cosa que Momoka notó sin problema y que se preocupó por callar. – Sigamos su juego un poco más. Lo que después podemos hacer es buscar la ubicación del lugar que marcaron para la pelea.
- Tienes razón, Yuri-san, lo mejor será no dar un paso en falso – comentó Karen con una sonrisa. – Buscaré la ubicación y luego me comunicaré con Setsuna-san para que vayamos a revisar.
- Esa es una buena idea – murmuró Yuri, sintiendo que su temple a cada minuto se quebraba.
- ¡Podremos rescatar a los chicos y regresaremos a Black y White a la normalidad! – exclamó Nozomi con bastante entusiasmo – ¡Está decidido!
Yuri sintió que estaba por derrumbarse cuando Momoka vino a su rescate, tomó el comunicador y saludó a las chicas con su mejor sonrisa.
- Tienen que ganar esa pelea, chicas, parece que nuestras agencias están llevando bien los contratos y haremos el concierto de Urara-chan con Miki-chan y las demás chicas bailando – dijo con una enorme sonrisa.
- ¡Qué bien! – exclamó Urara con alegría.
- Bueno, nosotras nos despedimos, tenemos toneladas de tarea por hacer y Yuri amablemente me va a ayudar – canturreó la modelo. – Adiós, chicas.
- ¡Adiós! – se despidieron y de inmediato apagaron su comunicador.
Momoka solo vio que Yuri palideció y se dejó caer en el suelo, mientras algunas lágrimas fugitivas y silenciosas escapaban de sus ojos. Alertada, se colocó sobre ella y la abrazó con fuerza. En ese momento Yuri no necesitaba un interrogatorio, necesitaba consuelo. La modelo cerró los ojos y se dedicó a darle pequeñas caricias en la espalda.
Yuri lloró en silencio por un rato. Simplemente no fue capaz de decir una sola palabra sobre lo que se enteró de boca de Honoka Yukishiro, no podía romperle las esperanzas a las chicas, ella bien sabía que una noticia como esa acabaría con la moral de sus compañeras más jóvenes. Ella misma ya había pasado por eso una vez y no quería que ellas pasaran por eso mismo, no aun, no todavía. Sabía que era inevitable que se enteraran de lo sucedido, pero no quería darles un dolor como ese.
- Yuri…
- Les mentí, sí las encontré, y de ellas mismas supe que hicieron algo horrible – murmuró Yuri con suficiente volumen apenas pudo hablar. – No quiero decírselos todavía, no quiero que pasen por ese dolor, no quiero que sus esperanzas se esfumen y su corazón se llene de pesar. No quiero.
Momoka no entendía de lo que ella hablaba, al menos no en un principio. Se quedaron en silencio mientras Yuri seguía aferraba a ella de forma desesperada, casi suplicante por un poco de paz. Repasó mentalmente las palabras de su compañera. Si Black y White habían hecho algo horrible, algo más horrible que llevarse a algunas de las criaturas mágicas, ese algo podría ser…
Abrió los ojos como platos al pensar siquiera en aquello horrible a lo que Yuri podría estarse refiriendo.
- ¿Ellos están…? – ni siquiera terminó de formular la pregunta cuando Yuri asintió en silencio y entre mudas lágrimas. – Imposible…
Permanecieron en silencio otro rato. Yuri ya se había tranquilizado gracias a las pequeñas caricias en su cabeza y espalda. Momoka no preguntó más, Yuri no dijo otra cosa. Debía ser muy doloroso para ella y la modelo lo sabía. Lo único que podía hacer por Yuri era permanecer a su lado y darle fuerza, a veces lamentaba no poder hacer más. No era necesario que ella le dijera que mantuviera el asunto en secreto.
- ¿Puedo quedarme así un rato más? – preguntó Yuri con un tono casi apagado de voz.
- Todo el tiempo que quieras – respondió Momoka con dulzura. – Para eso estoy aquí. Tal vez no pueda pelear como mi hermana o las demás chicas, pero al menos puedo ayudarte de ésta manera.
- Con que estés a mi lado es suficiente – murmuró Yuri mientras se pegaba un poco más a ella y disfrutando del calor y el perfume suave que despedía todo el cuerpo de su novia. – No debes estar ahí cuando sea la pelea, pero pensar en ti me bastará para sentirme fuerte en la batalla… y más cuando ellas deban enterarse de la verdad.
- Entiendo.
Sin intercambiar una palabra más, Momoka se quedó abrazando y dándole pequeños besos a Yuri hasta que ésta tuvo que volver a casa ya casi entrada la noche.
Mientras, en la panadería de los Hyuga, Michiru y Kaoru ayudaban a Saki a cerrar. Como era costumbre, la panadería siempre estaba rebosante de clientes y ese día no fue la excepción. Sin embargo, las hermanas notaban los extraños ánimos en sus amigas y compañeras de batallas. No se habían enterado de casi nada de lo sucedido el pasado fin de semana.
No habían tenido oportunidad de hablar mucho antes ni durante la escuela y, al parecer, al menos podrían tener alguna idea de lo que pasó si lograban hablar con ellas. Aunque Kaoru era parte del Club de Arte, prefirió quedarse ese fin de semana ayudando en la panadería con Michiru a falta de Saki y Mai en esos días.
Fue una sorpresa verlas con sonrisas forzadas por la mañana y taciturnas en clase, además de bastante tristes y desanimadas. Las hermanas tenían que saber qué pasó.
Apenas habían cerrado, no tardaba en caer el atardecer cuando las mellizas tomaron a las chicas y las llevaron casi a rastras a los pies del Gran Árbol del Cielo. Saki y Mai sabían que debían contar todo quisieran o no, las mellizas tenían derecho a saberlo. Flappy y Choppy estaban preocupados igualmente y apenas si habían asomado la cabeza de los estuches. Moop y Foop, que desde hacía un tiempo se habían ido a vivir con Michiru y Kaoru, estaban igualmente preocupados por las chicas y sus amigos.
- No las vemos por cuatro días y regresan en ese estado, ¿qué sucedió? – preguntó Michiru apenas sentaron a las chicas en las raíces del árbol. – Si es algo malo, saben que pueden confiar en nosotras.
- Moop y Foop dicen que se transformaron en esos días – continuó Kaoru, ese dato pareció sorprender a Saki y a Mai – ellos reaccionan a su poder como espíritus que son, así que si es una nueva pelea, entonces pueden contar con nosotras.
- No es algo tan simple como un nuevo enemigo – dijo Mai con una sonrisa apagada. – Es una situación un poco extraña, ni siquiera sabemos bien qué es lo que está sucediendo.
- A decir verdad, nosotras no somos las únicas Pretty Cure, hay más grupos y todas protegen cosas distintas e importantes. Pero un par de ellas están siendo controladas, nos atacaron, se llevaron a varios seres mágicos y ahora quieren una pelea formal con todas nosotras éste fin de semana – resumió Saki lo mejor que pudo.
- ¿Ellas son fuertes? – preguntó Kaoru, obviamente refiriéndose a las chicas controladas.
- No sabemos cuál sea su verdadera capacidad, sus ataques son muy básicos y en apariencia podrían ser muy débiles, pero en realidad son grandes oponentes. El verdadero problema es un instinto que tenemos entre Pretty Cure que nos impide atacarnos las unas a las otras con todo nuestro potencial – continuó Mai. – No sabemos si ellas tienen o no su instinto activo, hemos peleado, pero no ha habido ningún herido.
- Tenemos esa pelea con ellas, tenemos que salvar a las criaturas lo antes posible. No solo a ellas, también a la abuela de una de nuestras amigas, era una Pretty Cure también – finalizó Saki.
Michiru y Kaoru se miraron entre sí. Sus amigas estaban preocupadas por los cautivos, no tanto por la pelea en sí. Sabían que sí estaban apuradas por recuperar a las guerreras controladas, pero en ese momento la prioridad eran los prisioneros.
- ¿Y el plan es…? – preguntó Michiru, animándolas a seguir con la plática.
- De momento, esperar hasta la pelea, será este fin de semana en el distrito de Wakabadai, en un bosque a las afueras – respondió Saki, ya más calmada por haber platicado con las mellizas.
- ¿Y por qué no van por ellas de una buena vez? – preguntó Kaoru, algo extrañada de que no lo hubieran hecho antes.
- Son varias cosas, no solamente por los espíritus y la abuela, también que ellas ahora se han vuelto más agresivas, a menos que sigamos las reglas, no solamente los demás estarían en peligro, también nosotras. Podrían matarnos, y sé que tienen la capacidad de hacerlo, nos han tomado por sorpresa varias veces en pocos días, han resistido muchos ataques, parecen estar en todos lados. Decidimos esperar a la pelea y seguir sus condiciones – explicó Mai con cierta gravedad.
Las hermanas se miraron nuevamente entre sí, era una situación complicada, sí, pero la preocupación estaba haciendo que sus amigas olvidaran algo importante.
- ¿Cuándo dicen que es la pelea? – preguntó Michiru con una sonrisa confiada.
- Éste sábado que viene, el primer día de vacaciones de verano – respondió Mai en automático.
- Eso suena bien – murmuró Kaoru. – Ahora, ¿qué tal si mañana, después de clases, nos reunimos en casa de alguna de ustedes para estudiar para los exámenes y platicar un poco sobre sus nuevas amigas y esas Pretty Cure contra las que van a pelear?
- ¿Tienen un plan? – les preguntó Saki con una sonrisa aliviada.
Las mellizas asintieron, contentas de ver a sus amigas más animadas. Todo saldría bien si trabajaban juntas y si Saki y Mai estaban de acuerdo con el plan que les iban a proponer después de clases.
Al menos para las guardianas de la Tierra de las Fuentes, el resto de la semana pasó con relativa tranquilidad, más cuando escucharon la estrategia de sus amigas y se dieron cuenta que era un buen plan. Había sido una suerte que ni Saki ni Mai les hubieran contado demasiado a las demás chicas sobre las peleas que habían tenido, el poco tiempo que tenían de conocerse no habían permitido que nadie contara demasiado sobre sus propias peleas y hazañas.
Mientras, en Clover Town, a las chicas les tomó un par de días más tranquilizarse por completo. Love seguía destrozada por la ausencia de Chiffon, Tart y Azukina, aunque hacía todo lo posible por aparentar que no a los ojos de sus amigas más cercanas; Setsuna había decido ser ese fuerte pilar del que Love pudiera sostenerse, y así lo hizo. Miki, como era su buena costumbre, se mantenía tranquila y serena, casi estricta al recordarle constantemente a Love que debían pelear con todo si es que quería salvar a sus amigos y a los demás. Inori, por su parte, estaba triste pero con la esperanza en alto, seguía mucho a Miki en busca de la seguridad que la chica siempre desprendía. Buscaba mucho a la modelo y ésta no estaba reticente a recibirla a su lado, al contrario, parecía feliz de que Inori la buscara tanto. El apoyo mutuo era importante.
Era miércoles después de clases cuando las chicas estaban comiendo algunas donas con Kaoru, el comunicador sonó, eran Karen y Komachi.
- Chicas, tenemos que ir a buscar el lugar del duelo con Black y White, lo mejor será preparar una estrategia de combate y evitarnos sorpresas – dijo de inmediato la chica. – Yuri-san dijo que mientras no fuéramos a Wakabadai todo estaría bien, solo vayamos al bosque, busquemos el sitio del duelo y veremos qué hacer.
- ¡Buena idea, Karen-san! – exclamó Love ya con sus ánimos casi normales.
- No es necesario que vayamos todas, de momento necesitamos a Setsuna-san – dijo Komachi con tranquilidad – y ocuparemos voluntarias para tomar algunas fotografías del área, Erika-chan dijo que nos prestaría algunas cámaras digitales que no usa su padre. Entre más aprovechemos el terreno, mejor.
- ¿Podemos ir nosotras también? – preguntó Love con entusiasmo. – Tomaremos fotos.
- Por supuesto – finalizó Karen. – Las esperamos en mi casa, pasen por Erika primero, está en el invernadero Hanasaki.
- ¡Entendido! – exclamó Setsuna. – Yo me encargo, vamos, chicas.
Se despidieron de Kaoru y partieron de inmediato.
Mientras, en Kibougahana, Erika revisaba las cámaras tomando fotos de flores al azar. Trataba de entretenerse tanto como le era posible, aunque se notaba ansiosa y no precisamente por ver el lugar de la pelea. Solo la seria presencia de Yuri le ayudaba a controlarse un poco de seguir pensando en Tsubomi. Estaba muy preocupada por ella. Varias veces sintió el deseo de ser ella la que estuviera a su lado para darle apoyo moral, como antes cuando solo eran ellas dos.
Sin querer, recordó aquella historieta de Pretty Cure hecha por Ban, donde Blossom y ella eran las protagonistas y al final prefirieron quedarse una para la otra en lugar de buscar el amor. En esos momentos, como deseaba que la historia fuera así. Fue casi igual, salvo que ella no estaba enamorada de Itsuki, pero bien que le dio ánimos y valor a Tsubomi para que se arriesgara a andar con su amiga.
Sacudió la cabeza y aclaró sus pensamientos. No era ni el momento ni el lugar para estar pensando en esas cosas, tenía que concentrarse en su misión y en la importante pelea. No tenía tiempo de preocuparse por esas cosas cuando los seres mágicos y la abuela estaban en grave peligro. Pensar en Black y White le ayudó a recuperar el orden de sus prioridades.
Por su lado, Yuri miraba los mensajes en su teléfono. Había tantos de Momoka que solo podía sonreír. La mayoría de esos mensajes eran encriptados y breves textos de apoyo moral y devoto amor, en ese orden.
Momoka sentía mucho no poder estar a su lado en esos momentos tan tensos. El trabajo le comía todo su tiempo libre y en las noches no era el mejor de los momentos para buscar a Yuri. Breves conversaciones telefónicas eran todo lo que habían tenido en esos días. Detalles y atención suficientes para mantener la calma y el temple de Yuri, pero aparentemente no suficiente para calmar la intranquilidad de Momoka.
Un par de horas antes Momoka le llamó por teléfono a Yuri, a sabiendas que estaría en casa y aun no iría al invernadero a esperar al resto de las chicas junto con su hermana. Si la joven modelo estaba al tanto de todos los movimientos, era porque Yuri le contaba todo, detalles incluidos.
- Ten mucho cuidado, Yuri – fue una de las dulces frases de Momoka durante la llamada.
- Lo tendré, tranquila. Debo evitar que las demás chicas se pongan en peligro innecesario, o que nos encontremos con ellas sin querer – fue la respuesta calmada de Yuri. – Solo iremos a revisar el área como ya te comenté, no creo que corramos ningún riesgo.
- De acuerdo, cuida de Erika y de las demás chicas – dijo enseguida la modelo. – Y cuando llegues, llámame, aunque no haya pasado nada – breve silencio, - solo quiero saber que estés bien.
- Lo haré, lo prometo…
- Gracias…
Ante aquellas palabras, Yuri solo había atinado a suspirar con una pequeña sonrisa.
- Gracias a ti por todo, Momoka… - había dicho de inmediato. – No sé qué haría sin ti.
- Pues a mi me gustaría hacer más, mucho más por ti a solo ver cómo vas a pelear – murmuró Momoka con un tono un tanto amargo, casi triste. – A veces me siento tan inútil de no poder hacer nada más por ti, Yuri. Siento mucho si todos mis mensajes y llamadas te cansan, pero no sé qué más hacer para ayudarte…
- Momoka…
- Yo no puedo pelear como mi hermana, o como Miki-chan y las demás chicas, yo no tengo ese poder, ni ningún otro poder para hacer algo más importante por ti – le interrumpió, obviamente afligida al enumerar todas las cosas que no podía hacer.
- Momoka, no… - la joven ni había tenido tiempo de pensar en alguna respuesta que tranquilizara a su pareja.
- Pero haré todo lo que pueda por ti, todo lo que pueda con éstas manos – continuó diciendo la joven, recuperando la compostura.
Yuri sabía que esa conversación no podía seguir por teléfono. Solo se le había ocurrido que lo mejor sería hablar con ella frente a frente a la menor oportunidad. Quería demostrarle lo importante que era tenerla a su lado en momentos como ese.
- No creo que regresemos tan tarde, ¿puedo ir a buscarte más al rato, Momoka? – pidió Yuri con una suave sonrisa.
- Sí, de acuerdo – suspiró la chica.
- Hablaremos con más calma cuando nos veamos. Ahora ve a trabajar y concéntrate, todo mundo tiene que ver lo hermosa que eres por mucho que me desagrade esa idea – bromeó, provocando una risilla en Momoka por el gracioso tono serio y celoso con el que había dicho eso último.
- Nadie te manda a tener una novia tan linda como yo – respondió con alegre voz, - vayan con cuidado, Yuri.
- Así será…
Recordar toda esa conversación había llenado a Yuri de una brillante felicidad.
Tanto Erika como ella seguían esperando a que las demás chicas llegaran para ponerse a trabajar. Pero tampoco tuvieron que esperar tanto. Una luz roja brilló en el invernadero antes de darle paso a Love, Miki, Inori y Setsuna.
Sin perder más tiempo, el ahora grupo de seis fueron a casa de Karen y partieron de inmediato al lugar indicado por Black y White.
Komachi había estado investigando y encontró fotografías aéreas y algunos datos, pero lo mejor sería ver el terreno en persona. Al llegar a la zona de pelea, lo primero que vieron fue la enorme sombra a sus pies que daba la gran roca con forma de cabeza de león. Había un claro a los pies de la formación rocosa, más allá un lago donde el sol parecía fundirse en el agua, y miles de árboles alrededor. Era un sitio muy hermoso. Coffret se transformó en capa y llevó a Erika a la cima de la formación rocosa.
- ¡Increíble! – exclamó Erika desde la cima y comenzó a tomar fotografías del fondo.
- ¡Erika, ten cuidado! – le gritó Yuri desde abajo.
Las demás chicas rieron al ver que Erika solo respondió a señas, siguieron con lo suyo e hicieron un pequeño plano del área. Era un sitio demasiado hermoso como para que tuviera que ser escenario de una batalla, pero era obvio que Black y White habían elegido ese lugar por una razón.
- Es triste que debamos pelear en un sitio tan lindo – dijo Inori con una triste sonrisa. – Hay animales, el aire es muy fresco, el lago es hermoso, apuesto a que podríamos nadar y pescar ahí.
- No te preocupes, Bukki, cuando ganemos la pelea, podremos venir todas, con todos nuestros amigos, ¿verdad, Karen-san?
- Ese es el plan, Love – sonrió la chica.
Yuri guardó silencio a esas palabras. Gracias al apoyo de Momoka había recuperado la calma, pero no podía evitar sentirse mal cada que escuchaba a las demás chicas animadas ante la idea de ganar la pelea y recuperar a sus amigos. Era doloroso, pero debía aguantar, debía resistir un poco más si es que quería que sus compañeras se mantuvieran con el espíritu en alto.
Al poco rato, Erika bajó de la cabeza de león y mostró las fotos que había tomado desde la cima. Parecía tan animada como siempre solía serlo, aunque era obvio que extrañaba que Itsuki, y mayormente Tsubomi, no estuvieran ahí. Según lo que Yuri mencionó, las chicas se habían quedado en el invernadero, Tsubomi seguía alterada y lo último que necesitaban era que la chica perdiera el control por completo.
- Se puede ver la ciudad por aquel lado – señaló Erika. – Es ahí donde viven Black y White, ¿verdad?
- Sí, ahí viven, creo que por eso eligieron ésta zona, creo… - murmuró Karen.
- No es precisamente por eso – dijo Coffret, llamando la atención de las chicas. – Se siente mucha energía aquí, no una mala, más bien los espíritus, la luz y otras energías naturales se concentran. Por eso se sienten bien aquí. Energéticamente es una zona poderosa.
- ¿Eso podría darles más poder en la pelea? – preguntó Karen, bastante interesada en aquel dato.
- Si ellas fueran como ustedes, sí, solo los ataques mágicos tendrán más poder, pero no la fuerza física – respondió Coffret.
- Pareciera que nos están dando toda la ventaja que pueden – comentó Komachi.
Todas se quedaron pensando en esa posibilidad, no solo las estaban provocando, no solamente buscaban desatar su furia, como Yuri bien sabía, si no que les estaban dando todas las ventajas posibles en la batalla. Era algo muy extraño.
Luego de un rato, las chicas volvieron a casa y planearon quedarse con Karen el viernes por la noche. Al día siguiente irían a la pelea como estaba planeado y, confiando en que todo saldría bien, recuperarían a sus amigos, a Kaoruko y también a las dos guerreras perdidas. Solo Yuri sabía que eso no tendría un final muy feliz. Por la noche hablaron con todas por los comunicadores para darles detalles generales del plan para viernes y sábado. Todo tenía que salir bien, todos tenían que salvarse.
El día jueves, en la secundaria Verone, se llevó a cabo un partido amistoso de Lacrosse contra el recién formado equipo de la secundaria Aria de la Ciudad Kanon. Nagisa había asistido al partido para animar a su ex–equipo, pero descubrió algo interesante: en el equipo de lacrosse visitante había una chica muy llamativa, y no solo eso, entre los alumnos que habían llegado a apoyar a su equipo había otra chica con esa presencia tan familiar que Nagisa ya conocía. No tardó en conocer el nombre de la chica en el equipo que, ella ya sabía, era una Pretty Cure: Hibiki Houjou.
Luego del partido, donde el equipo visitante perdió por un punto, las de casa las llevaron al Tako Café para celebrar el divertido encuentro que habían tenido. Nagisa fue a buscar a Honoka a la biblioteca, añadir a dos oponentes más sería una gran idea.
- ¿Entre más, mejor, verdad? – preguntó Nagisa con muchos ánimos.
- Hasta donde sé, solo los grupos que ya visitamos son los que están preparados para pelear apropiadamente con nosotras – dijo Honoka con cierta preocupación. – Si éstas nuevas guerreras son… bueno, nuevas, entonces no están listas para hacernos frente, podría ser peligroso para ellas. Si están comenzando con sus batallas, entonces…
- ¡Nada perdemos con probarlas, vamos! – exclamó la chica, tomó a su compañera de la mano y la llevó corriendo al Tako Café.
Se quedaron detrás de unos árboles viendo a los equipos comer takoyaki como si fuera la última comida de la Tierra, en especial la chica a la que Nagisa estuvo vigilando: Hibiki. Tenía un apetito fenomenal y Honoka rió ligeramente al mencionar que ese apetito sí que le era familiar. Y mientras esperaban a que el equipo de Verone se retirara, notaron cierto movimiento cerca de un arbusto vecino. Al fijarse, se frotaron los ojos para reconocer bien aquello que se movía: una colorida nota musical.
Nagisa sonrió y estiró la mano.
- Ven, pequeño, estás a salvo – le llamó la chica y la nota se posó en su mano.
De pronto, una tercera voz intervino, asustando a la pequeña nota.
- ¡Esa nota es mía! – gritó una gata negra y enseguida corrió tras la nota, que salió volando para internarse en el bosque.
- ¡Déjala-nya! ¡Yo recuperaré la nota-nya! – gritó una pequeña gata blanca corriendo detrás de la otra.
Para terminar, tres hombres seguían a las felinas de cerca. Nagisa y Honoka se miraron, sonrieron y siguieron a los particulares personajes. En el camino se transformaron, quizá esa sería una buena oportunidad para probar a aquellas nuevas guerreras. En un claro la pequeña nota se escondió en una roca, que de inmediato fue transformada en un monstruo que gritaba "Negatone" constantemente. La gatita blanca estaba aterrada, la negra ya tenía bajo control al monstruo. Era el momento para entrar en escena.
- ¡Ve y has infelices a todos, Negatone! – ordenó la gata negra.
- ¡Están en la zona equivocada, aquí no toleramos éste tipo de problemas! – gritó Black apareciendo por un lado del claro.
- ¡Su batalla es en otro lado, así que peleen donde les corresponde! – exclamó White.
- ¡¿Quiénes son ustedes? – preguntó Seiren, sorprendida y algo aterrada del poder que ellas dos desprendían.
- ¡Son Pretty Cure-nya! – exclamó Hummy con alegría.
- ¡Emisaria de la Luz, Cure Black!
- ¡Emisaria de la Luz, Cure White!
Seiren retrocedió y se colocó en los hombros de uno de sus compinches, mientras estos, por cierto, estaban particularmente aterrados por el poder en ellas.
- ¡Negatone, atácalas! – ordenó Seiren y el monstruo obedeció.
Black se quitó de donde estaba, dejando a White sola con el Negatone. Eso sorprendió a todos.
- ¡Detente ahora mismo! – le ordenó White al monstruo y éste no solo se detuvo, se arrodilló frente a ella. – Buen chico. No te preocupes, todo saldrá bien y serás el mismo de antes, lo prometo – continuó, acariciando un brazo del Negatone como si de su perro se tratara.
Seiren y los demás vieron que los ojos de Cure White estaban teñidos de sombras, Black se quedó junto a Hummy, que miraba la escena con mucho desconcierto.
- Tomaremos prestado su Negatone, ustedes váyanse de aquí antes de que nos enojemos – les dijo Black con tranquilidad y los brazos cruzados.
- ¡N-No tenemos porqué obedecerlas! – tartamudeó Seiren, erizada.
- ¡LARGO! – gritó White con un tono profundo, aterrador, oscuro y acompañado de un golpe de energía que ninguno de ellos había sentido jamás.
Sin pensarlo demasiado, el trío y la gata salieron corriendo para no mirar atrás. Aquella energía fue demasiado, tanto, que Hummy temblaba contra un tronco. Black la tomó en brazos y la pequeña gatita se calmó de inmediato. Contrario a la presencia de White, la energía de Black era clara y llena de luz y vida.
- Probaremos un poco a tus chicas, ¿no hay problema? – le preguntó Black. – Prometo que no les pasará nada malo… y White solo usa eso cuando es necesario, no te asustes.
- De acuerdo-nya – respondió Hummy con alegría y disfrutando del contacto con Black.
- Vamos, White, si ellas pueden ayudar sería genial.
- Vamos – respondió y miró al Negatone. – Espera a que todos se duerman y después ataca, ¿de acuerdo? – indicó White, el monstruo asintió.
En el Tako Café ambos equipos comían con ambiente festivo. Hibiki hacía gala de su apetito, a lo que Akane solo rió comentando que conocía a alguien con un apetito similar. Hikari, por su lado, ya sabía que esa chica, y su amiga que le regañaba por sus malos modales, eran Pretty Cure. Estaba segura de lo que iba a suceder a continuación, a ella solo le correspondía proteger a las demás personas presentes. Al sentir la energía de sus amigas cerca, entró a la camioneta y no pasó demasiado antes de que todas las presentes, incluida Akane, cayeran dormidas. Hibiki y Kanade se pusieron en guardia.
Al ver al Negatone salir de entre los árboles, tomaron sus broches y se transformaron de inmediato aprovechando que todas a su alrededor estaban dormidas. Black y White tomaron una precaución extra en caso que ellas no estuvieran lo suficientemente maduras como guerreras: se colocaron capas oscuras encima y se escondieron en la espalda del Negatone, haciéndose pasar como parte del monstruo.
- ¡Tocando un ritmo furioso, Cure Melody! – se presentó Hibiki, ahora transformada en una llamativa guerrera de rosa.
- ¡Tocando un tono grácil, Cure Rhythm! – se presentó enseguida Kanade, en forma de una guerrera rubia y de blanco.
Y sin perder más tiempo, ambas chicas se lanzaron con todo contra el Negatone. Éste, por cierto, estaba algo entorpecido por el peso extra en su espalda. El par de guerreras eran buenas peleando, pero Black y White sabían que aún tenían mucho camino por recorrer, eran fuertes, pero no lo suficiente todavía, eran rápidas, pero podían serlo más.
Fue cuando las chicas prepararon sus ataques mágicos usando un par de artefactos.
- ¡MUSIC RONDO!
Black y White saltaron del Negatone antes de que éste cediera al ataque de las guerreras, la pequeña nota fue rescatada por Hummy y, sin otorgarles descanso alguno, el par se lanzó contra Melody y Rhythm con puños y piernas listas para golpear.
- ¡¿Pero qué dem…! – Melody no tuvo tiempo de decir más, un puño se estrelló en su cara.
- ¡Melody! – exclamó Rhythm, antes de recibir un poderoso rodillazo en el estómago.
Era momento de ver si esas guerreras serían o no de ayuda.
Continuará…
