DECLAIMER: La historia no me pertenece esta novela le pertenece a Lynne Graham nada mas lo utilizo de a adaptación, como tampoco me pertenece los personajes de Card Captors Sakura que les pertenece a las maestra del Shojo las Clamp
Sin más!
A leer!
=)
La Novia embarazada
CAPITULO 7
Sakura oyó a Shaoran llegar. Al salir del trabajo había ido a su apartamento a esperarlo. Y se sentía como inestable gelatina. Cuantas más incongruencias recordaba del comportamiento de Shaoran más se las iba explicando y más frustrada y resentida se sentía. Shaoran entró en el salón a grandes pasos, con ojos insondables. Estaba tenso y estresado.
-Creo que Meiling te ha visitado -dijo ácido-. Ha sido muy generosa de su parte, pero claro, no se podía esperar otra cosa de ella.
-¿Generosa? ¿Estás loco o es que eres tonto?
Shaoran se quedó muy quieto. De sus rasgos emanaba una expresión de disgusto que dejó a Sakura helada.
-Te ha ofrecido su apoyo, y tú te has mostrado ofensiva y mal educada. No me ha gustado nada tener que disculparme por tu comportamiento.
-¿Disculparte por mi comportamiento? -repitió Sakura comprendiendo de pronto que había subestimado a la ojirubi. ¿Acaso era apoyarla ofrecerle dinero para abortar? Era evidente que Meiling le había contado a Shaoran su versión antes que ella, pero no podía dejar de preguntarse qué le importaba eso a ella-. Me ofreció un millón de libras a cambio de que abortara.
Shaoran se quedó observándola durante diez segundos con enormes ojos ámbar llenos de incredulidad.
-Si tienes que mentir al menos trata de inventarte algo más verosímil y menos melodramático. Meiling nunca caería tan bajo.
Sakura se quedó mirándolo en amargo silencio, atónita ante la seguridad que él mostraba.
-Realmente te la mereces -dijo en un duro tono-. Y si es tan especial, ¿por qué has estado conmigo?
Shaoran se quedó helado.
-No voy a discutir sobre Meiling contigo, Sakura.
-¡Es una lástima que a mí no me tengas el mismo respeto que a ella! -soltó Sakura tan ciega por la ira que apenas era capaz de pronunciar palabra.
Un ligero rubor subió a las mejillas de Shaoran, tensas.
-Lo mínimo que le debía a Meiling era una explicación sincera.
-¡Pero a mí ni siquiera pudiste mencionarme su existencia! ¡Deberías de haberte dado cuenta de que el día del funeral de tu padre yo ni siquiera tenía idea de quién era! -lo condenó Sakura apasionadamente -. Creí sencillamente que era una pariente...
-Es pariente lejana -concedió Shaoran.
-¡Qué bien! ¡No es de extrañar que no me la presentaras! ¡Qué relación tan enrevesada la de ustedes! ¡Si ella hubiera sido una persona más amable hasta podría haberme compadecido de ella por estar tan desesperada por cazarte!
Shaoran posó una mirada ámbar y brillante sobre Sakura, una mirada que parecía echar fuego.
-No voy a seguir escuchando cómo la injurias. No sabes de qué estás hablando.
-Y si fuera por ti nunca lo sabría, ¿no es eso? -rió Sakura desgarradamente-. Pero ahora ya no importa. Confié en ti. Pensé que eras un hombre libre.
Nunca me hubiera relacionado contigo de haber sabido que ella existía.
-Sakura y yo no somos amantes -declaró Shaoran serio-. En realidad nunca había hablado de matrimonio con ella hasta anoche. No obstante nuestras familias siempre pensaron que nos casaríamos.
-¿Y por qué diablos no te casaste con ella cuando te lo dijo tu padre?
-Me irritaba la presión que él ejercía sobre mí, pero debo señalar que Meiling nunca trató de presionarme.
-Y aquella noche que pasamos juntos... ¿sabías ya entonces que cumplirías ese deseo familiar y te casarías con ella?
-En el fondo siempre pensé que me casaría con Meiling. Por mucho que te duela es una realidad, es cierto y no puedo cambiarlo -aseguró Shaoran con énfasis.
-Pero no fuiste sincero conmigo. No me lo dijiste ni me diste la oportunidad de elegir, y eso no puedo perdonártelo. Además, ahora que lo sé, encuentro irritante que me pidieras que fuera tu amante cuando ni siquiera estabas casado con ella -explicó Sakura con un gesto de repulsión-. ¿Qué sentido tiene casarse con alguien a quien no se es fiel?
Shaoran enlazó ambas manos en un repentino y violento gesto de frustración.
-Las últimas veinticuatro horas han sido un verdadero infierno para mí, no estoy de humor para soportar mucho más. Te guste o no aquí la víctima es Meiling. La he herido en su orgullo y la he fallado, pero de sus labios no ha salido una sola palabra de reproche.
-Sí, es una mujer muy inteligente, mucho más que yo.
-Jīdū... ¿Cómo puedes ser tan rencorosa? ¡Es contigo con quien me voy a casar!
Sakura se inclinó para recoger su bolso con manos temblorosas y luego se enderezó y lo miró con ojos vacíos de toda emoción.
-No me casaría contigo ni en bandeja, Shaoran.
-¡Juro que te estrangularé antes de llevarte al altar! -replicó Shaoran mirándola de reojo con una expresión sombría.
-Hablo en serio -contestó Sakura tranquila, atisbando un primer brillo de perplejidad en los ojos de Shaoran, que comenzaba a asimilar la información -. Ayer tenía pánico y fui lo suficientemente estúpida como para aceptar tu oferta de matrimonio. Pero tu lealtad está con Meiling, no donde debería de estar, y no pienso formar parte de ningún sucio triángulo...
-¡No seas irracional! -la condenó Shaoran.
-No, soy muy sensata.
-Pero estás embarazada de mí hijo...
-Y ésa es la única razón por la que me pediste que me casara contigo... No es suficiente -añadió Sakura pasando por delante de él y caminando hacia el hall.
-Hay algo más entre tú y yo, mi pequeña - exclamó Shaoran.
-Puedo arreglármelas sin el sexo -contestó Sakura.
-¡Vuelve aquí! ¡Esto es ridículo!
Sakura se volvió para mirarlo con el rostro pálido como el mármol.
-No... Lo que es ridículo es que hayamos estado juntos.
-Sakura...
-Por favor, dame tiempo -insistió ella-. No me llames por teléfono, no te acerques a mí. Quizá, cuando todo esto haya pasado, podamos hablar sobre el niño... ahora mismo no.
Sakura continuó con su vida normal durante la semana siguiente de un modo automático. Anhelaba y odiaba a Shaoran al mismo tiempo, y se sentía por completo apartada del mundo. Él la llamó a diario, pero Sakura llegó incluso a colgar el teléfono sin ni siquiera responder. No confiaba en sí misma, se sentía vulnerable.
Saber de la existencia de Meiling Chang la llenaba de celos, de mortificación y de culpa, pero comprender que Shaoran confiaba en ella infinitamente más la destrozaba. ¿Acaso Shaoran ignoraba sus propios sentimientos? Había rechazado a Meiling en una ocasión. ¿No sería irónico que descubriera cuánto la valoraba justo cuando tenía que renunciar a ella?
Ella nunca hubiera podido ser para Shaoran más que una segunda y pobre alternativa, y sin el embarazo él nunca le hubiera ofrecido nada más que una aventura.
Aquel fin de semana el sobrino de Takato Nagasaki, Kioshi Nagasaki, la llamó para contarle que su tío tenía un constipado y no iría a la librería. El domingo Sakura fue a ver a Rika para explicarle que no volvería a trabajar al edificio Li.
-Haces bien en no volver, Sakura. Algunas chicas están muertas de envidia.
-Pues si supieran cómo estoy no lo estarían. Todo ha terminado, Rika. En realidad nunca comenzó.
-Pues él está que arde, lo está poniendo todo patas arriba. Los ejecutivos de la última planta dicen que está verdaderamente de mal humor...
-No quiero oír hablar de él, Rika, en serio.
Al llegar a casa le esperaba una sorpresa. El sobrino de su jefe, un pomposo hombre de unos cincuenta años, estaba sentado en la oficina de la trastienda revisando las cuentas. Y, lo que era aún peor, le confesó que en realidad lo que quería era verla a ella.
Kioshi Nagasaki le informó a Sakura de que su tío se había retirado y de que él personalmente se haría cargo del negocio. Era lo último que le faltaba.
-Pero si usted ya tiene un trabajo... -musitó Sakura.
-Voy a acogerme al retiro anticipado. Pretendo invertir bastante dinero en remodelar todo esto, así que... siento tener que comunicártelo, pero no voy a seguir necesitando tus servicios.
-¿Cómo dice? -inquirió Sakura casi en un susurro.
-Que no necesito a ninguna dependienta a jornada completa.
-¿Pero sabe usted que su tío acordó venderme el negocio? -preguntó de nuevo ella.
-Mi abogado me ha asegurado que si no hay testigos ni nada escrito es casi imposible que pruebes que eso es cierto.
-Pero...
-Mi tío debería de habértelo dicho hace semanas, no puedes culparme a mí de que a él le diera miedo contarte que había un cambio de planes. Es natural que la familia prefiera que el negocio quede en casa. Por supuesto te pagaremos todo lo que te debemos. Te estoy avisando con un mes de antelación... ¡Ah!, y... también esperamos que dejes la casa de arriba.
Nunca hicisteis contrato de alquiler, y yo la necesito para otros fines.
-Me iré mucho antes -contestó Sakura alzando la cabeza, tensa y temblando.
Tras aquella conversación Kioshi Nagasaki se marchó. Eran sólo las seis.
Sakura se dejó caer sobre un escalón, al pie de las escaleras. Tras cinco años sin apenas vacaciones y un salario ínfimo ése era el trato que recibía.
Había demostrado ser una estúpida concibiendo aquellos sueños. Era el momento de hacer nuevos planes. Comenzó a subir las escaleras y justo entonces llamaron a la puerta. Sakura se volvió y vio Yang Hashimura por el escaparate. No podía creerlo.
-¡Vamos, Sakura... ábrete, Sésamo!
-¿Cómo has sabido dónde vivía? -preguntó ella al abrir.
-Eché un vistazo a los archivos antes de cambiar de trabajo. Llevo años pensando en llamarte, pero ya sabes cómo son estas cosas...
-¿Demasiadas mujeres y poco tiempo?
-Sí, eso es, bueno, no puedo evitar ser tan famoso. No, seré sincero, la verdad es que he estado saliendo con una chica que...
-Cuenta, cuenta... ¿qué quería?, ¿otra cita?
-¿Podría... quieres que pase dentro?, hace frío.
-No lo creo oportuno, Yang. Te comportaste como un tonto en las corporaciones Li. He oído decir que te marchaste en circunstancias no muy claras, ¿es eso verdad?
-¡Por supuesto que no! -la contradijo él sonriendo satisfecho-. He tenido suerte y he conseguido ascender, eso es todo.
-¿Y sigues estando en ese nuevo trabajo? -inquirió Sakura sin poder resistirse, preguntándose si Shaoran tendría razón.
-¡Claro que no! ¡Me he marchado de allí también! Era una empresa que no me convenía, ya me entiendes. ¿Quieres que demos una vuelta en mi coche?
-Estoy embarazada, Yang.
-¿Que estás... qué? ¡Dios mío!, ¿qué ha ocurrido?
-Pues...
-¡Demonios! ¿Y quién es el padre? ¿Dónde está? -Sakura se encogió de hombros-. Ya comprendo. Bueno, bien... quizá vuelva a llamarte... el año que viene o algo así -musitó Yang-. O quizá nunca. No estoy para niños en esta época de mi vida.
-Gracias por tu sinceridad -respondió Sakura impotente y divertida, poniéndose de puntillas y besándolo en la mejilla.
Yang rió extrañado, bajó la cabeza y, con las manos sobre los hombros de ella, murmuró algo en su oído. Un segundo más tarde algo lo apartó violentamente de Sakura. Ella levantó la cabeza y llegó justo a tiempo de ver a Shaoran insultándolo en chino y arrojándolo contra la pared tras darle un puñetazo.
-¡Ya basta! -gritó Sakura.
-¡Apártate de ella! -gritó Shaoran acorralándolo -¿Me oyes? ¡O te apartas de mi mujer o te las verás conmigo!
-¡Te estás comportando como un salvaje, Shaoran! - gritó Sakura.
Shaoran soltó por fin a Yang con un gesto de desprecio. Luego observó a Sakura con ojos brillantes y llenos de reproches.
-Y tú pregúntate a ti misma de quién es la culpa. Te he visto besándolo...
-En la mejilla -se apresuró a decir Yang tratando de recuperar el aliento-.
¿Sabes? Podrías tener problemas si te acusara de asalto.
-Haz lo que se te dé la gana -replicó Shaoran sin prestarle atención.
-Y más aún si voy a los periódicos a contar cierta historia -musitó Yang.
-Tú lo que le mereces es un buen puñetazo por haberte aprovechado de esa información que oíste en la oficina -intervino Sakura por fin.
-¿Éste es... Yang Hashimura? -preguntó Shaoran tras una pausa, helado.
Yang hizo gala entonces de su instinto de supervivencia y desapareció de improviso en su coche. En un minuto se había ido. Sakura se estremeció.
No podía dejar de mirar a Shaoran. Su cabello castaño brillaba a la luz de las farolas.
-¡Yang Hashimura! ¿Qué diablos estaba haciendo él aquí?
-¡Vamos, por favor! -gimió Sakura-. Sólo pasaba por aquí. Y no me importa lo que pienses de lo que has visto. ¡No tienes derecho a comportarte como un bruto!
-¡Jīdū! ¿Cómo crees que me siento al verte con otro hombre? -gruñó Shaoran-. ¡Me dijiste que me mantuviera alejado de ti, me estás tratando como si tuviera la lepra! ¡No puedo soportarlo más!
-Es que no sé qué va a ocurrir ahora -confesó Sakura.
-Pues yo sí... -respiró Shaoran alargando los brazos para levantarla y posar su boca sobre la de ella.
Aquel fiero y exigente beso dejó a Sakura atónita y tambaleándose. El crudo deseo de Shaoran le hizo perder el control, desató todas las emociones que ella tanto había luchado por gobernar. La cabeza le daba vueltas, el corazón le latía acelerado, y la excitación comenzaba a atenazarla. Sakura se estremeció, se agarró al fuerte y musculoso cuerpo de él, gimió desde lo más profundo de su garganta y se agarró a sus hombros.
Shaoran se apartó. Sus ojos brillaban como el fuego mientras contemplaba el rostro de Sakura.
-Siempre consigues sacar el animal que hay en mí, mi pequeña -dijo con voz ronca entrando en la tienda y dejándola en el suelo-. ¿Dónde está el sistema de alarma?
-¿La... alarma? -repitió Sakura desde otro mundo. Shaoran la encontró, la encendió y apagó las luces. Luego tomó el bolso de Sakura y la sacó fuera.
-¿Qué estás haciendo?
-Vamos a ir a cenar y a hablar.
-Pero si no estoy vestida para...
-Llevas ropa encima, ¿no? Estás maravillosa -añadió Shaoran obligándola a entrar en el Ferrari sin mirarla siquiera.
El rincón del restaurante en el que se sentaron estaba vacío. Sakura levantó la copa de vino. Shaoran la miró, pero luego levantó una mano y le quitó la copa.
-¡No puedes beber eso!
-¿Y por qué no?
- ¡Estás embarazada! Es mucho mejor que no bebas nada de alcohol. ¿Esque no lo sabías?
-¿Y por qué iba a saberlo?
-Bueno, pues porque eres una mujer...
-¿Y?
-Se supone que una mujer sabe ese tipo de cosas - explicó Shaoran frunciendo el ceño.
-Bueno, pues yo no. Tengo veintiún años, estoy soltera y mi único objetivo en la vida es... bueno, era... -musitó Sakura en voz baja-. ¿Por qué iba a interesarme lo que debe o no hacer una mujer embarazada?
-Pues no lo sé pero... ocurre que Eriol me dio este libro. Es para futuros padres, como yo -explicó Shaoran encogiéndose de hombros tras ver la expresión de extrañeza de Sakura-. Sólo lo he hojeado un poco.
Sakura estaba segura de que Shaoran había leído cada palabra. Aquello la conmovió. Él había hecho un esfuerzo mayor que ella, que además trabajaba en una librería.
-Quieres de verdad a este niño, ¿no es eso?
-Sólo si tú también entras en el lote.
-¿Y qué significa eso?
-Que por tu forma de comportarte ya no sé qué esperar. No quieres estar embarazada, no quieres estar conmigo... excepto en la cama -se corrigió con una mirada desafiante.
-Esono es cierto... sí que quiero a este niño -lloró-. ¡Por el amor de Dios! ¿Por qué estoy llorando?
-Ahora estás muy alterada por tus hormonas, eso te pone muy sentimental -aseguró Shaoran alargando una mano hacia ella.
-¿Y has leído también en ese libro que me pondría cabezota?
-No, pero recomienda al padre mostrarse comprensivo y tratar de apoyar a la madre.
-Tú no tienes tacto.
Una sonrisa divertida curvó los sensuales labios de Shaoran. Sakura sintió que su corazón se aceleraba. Era tan atractivo que no podía apartar los ojos de él.
-Todavía quiero casarme contigo -declaró Shaoran. Pero si tú tienes una solución mejor, dímela... mientras no implique que vayas a tener al niño en una sillita todo el día, detrás del mostrador...
-No, no es eso lo que deseo.
-¿Entonces qué? ¿Dejarlo para salir tú a trabajar?
-Pues...
-¿Negándote a recibir mi apoyo financiero?
-Shaoran, yo...
-No, escúchame -se impuso él-. Si no nos casamos este niño crecerá fuera de mi familia. Y no voy a mantenerlo en secreto, así que no creo que te agradezca el hecho de ser diferente del resto de los hijos que, algún día, tendré en mi futuro matrimonio... con otra mujer.
Sakura se desinfló como si fuera un balón. Otra mujer significaba Meiling.
Meiling, que odiaría a aquel niño cada vez que fuera a visitarlos. Meiling que, viéndose al fin como madrastra, no dudaría en humillar y denigrar al hijo ilegítimo. Sakura sintió que se le encogía el estómago.
-¿He dicho algo por fin que haya hecho mella en ti? -murmuró Shaoran con voz de seda.
-Quizá fuera un poco exagerada al decir que no te quería ni en bandeja.
-Eso te ha quedado muy bien, mi esposa. ¿Significa acaso que sí vamos a casarnos? -inquirió Shaoran con suavidad.
-Tú no crees lo que te dije de Meiling Chang, ¿verdad? -preguntó Sakura a su vez.
-No -confesó Shaoran en voz baja-. Podría mentirte con tal de hacer las paces contigo, pero no voy a hacerlo. Naturalmente comprendo que aquel día estuvieras enojada, no sabías nada de Meiling, y ella... no se dio cuenta.
Si ella lo hubiera sabido nunca se habría acercado a ti -Sakura apretó los labios. Era evidente que Shaoran nunca iba a creer su versión. Conocía a Meiling de toda la vida, y su confianza en ella era absoluta. ¿Cómo podía vivir con eso?-. Sakura...la noche en que descubriste que estabas embarazada tomé una decisión equivocada. Pensé que no era el momento más adecuado para contarte lo de Meiling.
-Pero quizá nunca me lo hubieras contado.
-Tú ya tenías encima la suficiente presión. Y, de todos modos, el asunto de era algo a lo que me tenía que enfrentar yo solo.
-Te sentías culpable con respecto a ella -respiró Sakura tensa.
-¿Y cómo crees que podía sentirme?
-¿La... amas?
-¿Qué tiene que ver el amor con esto?
Aquello silenció a Sakura. Era una respuesta que decía mucho, y al mismo tiempo no decía nada. Amara o no a Meiling se casaría con ella, pues esperaba un hijo. ¿Pero cuánto tiempo permanecería con ella? ¿Tendría Meiling razón? Y, por otro lado, si se casaban, ¿qué tenía ella que perder? Sería su mujer durante una temporada, y su hijo sería legítimo. Aquello quizá no fuera importante socialmente, pero sí lo era para Sakura después de la experiencia de su padre.
-Lo primero es el niño, después nosotros -declaró Shaoran entonces, poniendo punto final a la discusión.
Aquello sonaba a receta para el desastre a oídos de Sakura, pero lo que en el fondo le importaba en ese momento era que lo amaba.
-Me gustaría casarme en una iglesia, y vestida de blanco. Así que si estabas pensando en un registro civil, lo siento.
Hoooola a todo el mundo como están espero que estén bien jejejeje espero que no me maten por dejarlas tanto tiempo en espera verdad. Bahh tampoco es tanto =)
Jejeje de verdad discúlpenme por no actualizar rápido es que ya empece las clases en la uni y como verán no están fácil y aprovecho esta semana, que es semana santa para actualizar n_n
Bueno como verán aquí la situación cada vez se está poniendo color de hormiga para nuestros protagonistas y cada vez queremos matar a shao verdad? y su falta de tacto no? Y como ven, donde tiene su lealtad u.u (que triste)
Agradecimientos a:
Princessmalfoy10, gisselVG, estrella rosada, Miss No-Eyebrows, kata, SL, lfanycka, Amizumi Hiwatari, megafanHP, LMUndine, chii tsuki hime, cereza21, the hope y a estrella rosada 2
Gracias por sus buenos comentarios y espero que lo disfruten jejeje y a las lectoras que agregaron la historias en sus alertas y también en sus favoritos de verdad muchas gracias jejejeje
Buenos me despido hasta al próximo cap
Bye!
