Capitulo 6: Un reencuentro inesperado.
- ¿Cómo te van las clases –preguntó Calíope a Sirius, que caminaba a su lado. Ambos iban paseando tranquilamente por los terrenos del colegio con una bolsa de tela vacía en la mano que momentos antes había estado cargada con fiambreras con comida para Snape.
- Bien, bien. –replicó- Los alumnos suelen estar callados por miedo a que les asesine.
¡¡KRRAS!!
- ¿Qué ha sido eso? –preguntó Sirius.
- No lo sé. – dijo Calíope alarmada- vamos a echar un vistazo.
Ambos se dirigieron a la entrada principal de Hogwarts. Pero mientras avanzaban, notaban que algo no encajaba.
- La puerta. –gritó Calíope-Alguien ha echado abajo la puerta.
- ¡Mortífagos! –gritó Sirius echando a correr hacia allí- Son unos doce, aproximadamente. Esperemos que no sean una avanzadilla…
- ¡Espera! Necesitamos a Akasha y a Lupin para detenerlos, tú y yo solos no podemos. Además, tenemos que salvar a Snape, seguramente vienen a por él, pero ellos no saben que está en la Casa de los Gritos.
Sirius se puso pálido al ver que comenzaban a perseguirlos y echó de nuevo a correr en sentido contrario, seguido de Calíope.
- ¡Entonces se dirigirán al colegio! Tenemos que conducirles hasta la casa y una vez allí intentaremos reducirles. – dijo Calíope.
- ¡De acuerdo!
Echaron a correr de nuevo hacia La casa de los gritos, pero descubrieron, contrariados, que solo, les perseguía la mitad de los mortífagos con Amycus a la cabeza, mientras que la otra iba en dirección al colegio. Sirius soltó un juramento por lo bajo cuando llegaron al pie del Sauce Boxeador.
- ¿Y ahora qué? –preguntó Calíope con nerviosismo.- ¿Entramos o intentamos abatirlos aquí fuera?
- Será mejor que entremos, aquí estamos en clara desventaja. –resopló Sirius- Nosotros conocemos el entramado de pasillos de la Casa mientras que ellos no tienen ni idea. Intentemos aprovecharnos.
- De acuerdo, -asintió ella. –Intentaré dispersar a los que se acercan más mientras tú aprietas el nudo para paralizar al árbol.
- Bien.
Calíope se dirigió rápidamente hacia Dolohov, que se aproximaba rápidamente hacia Sirius, que buscaba rápidamente en nudo. El mortífago pasó de largo por delante de ella sin prestarla atención, de lo cual no tuvo ocasión de arrepentirse cuando recibió una patada en la espalda y un hechizo reductor en el estómago. El siguiente mortífago no cometió el mismo error que su compañero y se dirigió hacia ella, pero paró súbitamente tras recibir otra patada en el estómago y un hechizo aturdidor. Desgraciadamente, ahí acabó la suerte de Calíope, cuando se giró para plantarle cara al siguiente mortífago, recibió un rayo de luz roja por la espalda y se derrumbó.
Afortunadamente Sirius había terminado de esquivar las ramas del sauce y acababa de apretar el nudo.
- ¡Calíope! – gritó asustado al ver a la chica tirada en el suelo.
Lanzó un hechizo contra el mortífago más cercano y corrió a recoger a su compañera. Al instante, volvió a correr en dirección al árbol, intentando esquivar los hechizos. Bajó por el pasadizo hasta la casa y entró en la habitación donde estaba Snape. Pero Sirius se llevó una sorpresa al verle peleando con otros Mortífagos.
Dejó a Calíope en la cama y se dispuso a ayudarle. Consiguieron reducir a los Mortífagos que habían entrado en la casa, pero Snape cayó al suelo cuando recibió una maldición en la espalda. Sirius, desesperado, pensó que iba a tener que pelear contra todos, cuando aparecieron Akasha y Lupin y cogieron desprevenidos a los Mortífagos que estaban allí. Lupin y Sirius intentaban hacer retroceder a los Mortífagos hacia el pasillo de la entrada y Akasha peleaba con Lucius Malfoy y Amycus Carrow.
- ¿Quién la ha dejado inconsciente? –preguntó señalando con un golpe de mentón a Calíope.
- Yo. –dijo Carrow con una sonrisa torcida- y ahora haré lo mismo contigo, con ese híbrido y con Black.
- Ya se verá. –replicó Akasha sonriendo siniestramente.
Malfoy y Carrow se abalanzaron sobre ella, ante lo que Akasha respondió rápidamente con una técnica parecida a la de su hermana, dándole un puñetazo en la nariz a Amycus y una patada en el estómagop a malfoy, luego se giró sobre sí misma, agarrándoles a ambos del cuello de la túnica, chocó sus cabezas y los soltó.
- A mí con varitas. – dijo sonriendo con suficiencia.- Eso os pasa por meteros con mi hermanita.
Rápidamente se volvió y levantó a Snape del suelo. Lo arrastró y lo dejó al lado de Calíope, luego corrió a ayudar a Sirius y a Lupin con los Mortífagos que restaban, que cada vez estaban más hacia la puerta, donde los tenían arrinconados.
Cuando vieron que ya no podrían ganar, los Mortífagos se desaparecieron con un fuerte ruido, y Akasha, Lupin y Sirius se quedaron en la puerta, agotados por la lucha. Sirius y Akasha volvieron rápidamente a ver como estaban los heridos y Lupin convocó un patronus con un mensaje para el Ministerio.
- ¿Dónde estoy?- preguntó Calíope, desorientada.
- En la enfermería del colegio.- dijo dulcemente Akasha.- Amycus te lanzó un hechizo y caíste desmayada, por lo que me ha contado Sirius.
- ¿Sirius? ¿él está bien? ¿tu como estás?- preguntó Calíope incorporándose.
- Estamos todos bien.- asintió Akasha.- pero…los profesores ya saben que Snape está aquí.
- ¡¿Cómo?!
- Resulta que a él le lanzaron otro hechizo y le trajimos a la enfermería también. Casi les da un infarto a todos.
- No me extraña.- respondió ella.- ¿Qué quieren hacer con él?
- Bueno…ser directora tiene sus ventajas. Les he "pedido" a los profesores que no digan nada a nadie. Pero ahora no están muy contentos ninguno.
- Normal. Mató al abuelo ¿no?
- Voy a ver como está ahora. Está en mi despacho.
- ¿Ya ha salido de la enfermería?- preguntó indignada.- ¿Por qué yo sigo aquí?
- Por que te diste un buen golpe en la cabeza al caer. Quédate tranquilita, que ahora le diré a Sirius que entre.
- Vaalee.
Akasha subía por el despacho cuando oyó reír a Yuui por las escaleras. Se asomó a la puerta y vió a éste jugando con Snape, que estaba sentado en el sillón. Yuui le lanzaba la pelota y Snape la recogía y volvía a lanzársela al niño. Akasha sonrió al ver el momento y solo entró cuando Snape se giró y la vió en la puerta.
- ¿Os lo pasáis bien?- preguntó Akasha, abrazando a Yuui.
- ¡Mucho!- dijo feliz Yuui.
- Me alegro. ¿Por que no subes y recoges algún juguete y eso?
Cuando el niño subió, Akasha se puso seria y girándose hacia el hombre que se recostaba en el sillón, le preguntó:
- ¿Estás bien? ¿Cómo te encuentras?
- Estoy bien, no tienes que preocuparte.
- No me preocupo.- repuso ella.- Es por si te habías dado un golpe en la cabeza….
- ¿y eso?
- Como estabas jugando con mi hijo…No creo que sea algo corriente de ver.
- Estaba el solo jugando y daba un poco de lástima….
- ¡Oye! No te pases.
- ¿Lo cuidas tu sola?
- Bueno, Calíope y yo.
- Entiendo.
Akasha vio bajar a Yuui por las escaleras y cayó sobre las piernas de ambos, que tuvieron que acercarse el uno al otro para que el pequeño no cayera al suelo. Akasha levantó la mirada y se topó con la mirada de Snape, que bajó otra vez la mirada hacia el hijo de ella de nuevo.
Sirius entraba en la enfermería, pálido. Calíope se giró para mirarle y, al verle con esa cara de asustado, no pudo evitar reírse.
- ¡Calíope! No te rías, esto es muy serio, podrías…
- ¿Podría haber sido pisada por una manada de ñus en estampida?- repuso ella, divertida.
- ¡Podrías haber muerto!- gritó él.
Calíope se quedó mirándole, un poco triste.
- ¿Todos vosotros estáis bien no?- preguntó ella.
- Si.- replicó Sirius.- Perdona, no quería gritarte, es que….si te hubiese pasado algo….
- Pues te buscarías otra amiga y a otra cosa, mariposa.
- No digas eso. ¿Cuántas más habría como tu?
- Gracias, hombre.- dijo ella, divertida.
- Lo digo en serio. Prométeme que no harás tonterías como la de pegarle a un mortífago una patada.
- Es lo primero que me pasó por la cabeza. Además; no puede pasarme nada. ¿Quién buscaría casa contigo si no estuviese yo?
Sirius sonrió con lo que dijo ella.
Tres días más tarde del ataque, Akasha y Lupin estaban arreglando la puerta como buenamente podían. Snape estaba sentado bajo la sombra de un árbol mientras Yuui correteaba mientras intentaba atrapar una mariposa.
A la décima vez que la puerta cayó al suelo, Akasha bufó con impotencia.
- Esto no hay quien lo consiga.- dijo ella.
- Quiza deberíamos pedir ayuda a Hagrid.- dijo Lupin.
- ¿Nos ayudas, Clarita?- preguntó Akasha.
- ¿Clarita?- replicó Snape molesto.
- Si, hombre si. La amiga invalida de Heidi….
- ¿Y a que viene eso?
- Como no te levantas, ni te mueves ni nada….
- No me gustaría que me espachurrara una puerta, gracias.
- ¿Y si me apachurra a mí que?
- Un malo menos para el mundo.
- ¡¿ Como te atreves!?- gritó ella.- ¡Ven y ayuda!
- ¿Prefieres que te ayude yo, guapa?
Un hombre con una media melena rubia y los ojos grises, miraba sonriente a Akasha, que se quedó pasmada delante de él.
- ¡Papa!- gritó Yuui, corriendo hacia él.
- ¡Kadar!- exclamó Akasha corriendo y besándolo, sintiendo la mirada de Snape en la nuca.
Hola!! Bueno, hemos colgado este capítulo antes del día que dijimos, estamos muy orgullosas porque además es el capítulo más largo que hemos escrito hasta ahora. A lo largo de la semana seguramente escribiremos algún capítulo más, asi que esperamos que nos dejeís muchos reviews.
Importante: Hemos releído el prólogo, y nos hemos dado cuenta que hemos cambiado las personalidades de ambas hermanas U así que lo reeditaremos, y lo cambiaremos por este.
