Capítulo 6: Ghosttwon.
Yuffie caminaba tranquilamente por las soleadas calles de Vergel Radiante, disfrutando de su paseo sin ningún tipo de preocupación, metida en los pensamientos de su mundo, aislada de toda la en su mundo hasta que llegó a la casa de cierto hechicero ya que necesitaba de su sabiduría para solucionar ciertos problemas personales.
Pero al entrar a la casa no había rastro de Merlín – "Vaya parece que Merlín no está en casa, tal vez está con todos los demás en el castillo" – Dijo mientras se disponía a marcharse si no hubiera sido porque el ordenador de Cid no paraba de producir molestos ruidos – "Y ahora ¿Qué le pasará a este trasto?" – Dijo mientras se acercaba a la máquina pero no entendía nada de todo los datos que aparecían en cuestión de segundos por la pantalla y no se atrevía a tocar nada por miedo a volver a dañar la máquina; por lo que se disponía a irse como si nada nunca hubiera pasado hasta que de repente escuchó algo que la detuvo.
"Mayday, Mayday, aquí Naminé sigo viva, ¿Alguien puede oírme?" – Dijo cierta voz que nunca pensé en volver a oír por lo que al principio pensó en que eran sólo alucinaciones suyas pero por curiosidad Yuffie volvió a acercarse al ordenador y pulsó un botón para luego hablar - "Na – Naminé ¿Eres tú?" – Dijo esta, sin creérselo ella misma, ¿Se estaría volviendo loca?"
"¡Sí, sí, sí! ¡Yuffie soy yo, Naminé!" – Cuando oyó eso no se lo podía creer, Naminé seguía viva pero cómo era posible, ella misma vio los restos de la nave y francamente era un milagro que sus amigos hubieran sobrevivido a aquel impacto.
"¡Oh dios mío! – Grito de alegría cuando por fin proceso todo – "¡Naminé eres tú! Pensábamos que habías muerto pero no es así ¡Sigues viva! – Volvió a gritar ya que era algo a celebrar.
"Yuffie no sabes cuánto me alegro de oír tu voz"
"¿Dónde estás? Tenemos que ir a buscarte inmediatamente" – Dijo esta centrándose ya que esto era algo importante.
"No sé las coordenadas del lugar, solamente sé que se llama Pangea" – Le dijo Naminé.
Pangea… no conocía ningún mundo con aquel nombre – "Espera que voy a rastrear tu señal ahora mismo" – Le dijo poniéndose manos a la obra.
"De acuerdo"
Pero sus esfuerzos eran completamente inútiles, aunque el ordenador fuese capaz de recibir la señal de los restos de la nave cuando parecía que iba a obtener las coordenadas del lugar, la máquina le daba error y cuando intentaba colocar la procedencia de la señal en algún punto del mapa espacial esta era también incapaz; era como si ese mundo, Pangea no existiera… o no quisiera ser encontrado. Para colmo la señal de Naminé se había vuelto de repente muy inestable, había un montón de interferencias hasta le pareció oír como un montón de personas hablando a la vez.
"Naminé ¿Has dicho algo? – Dijo Yuffie – "No puedo rastrear tu señal, es como si no estuvieras en ningún lado del universo"
"Creo que ya sé la forma de que encuentres mi señal, a lo lejos creo que veo una ciudad" – Le dijo ella y eso llamo bastante la atención de la ninja.
"¿Una ciudad? ¿Sabrías decirme cuál es?" – Tal vez si ella sabía el nombre de dicha ciudad a lo mejor le sonaría o podrían ser capaces de contactar con sus habitantes.
"No, pero si voy para allá creo que sabré darte mis coordenadas" – Le dijo – "No sé cuánto tiempo pasará hasta que pueda contactar contigo Yuffie pero espero que sea lo antes posible, por favor dile a los demás que estoy bien"
"Vale" – Dijo Yuffie. Y finalmente la conexión terminó.
Sin pensarlo dos veces Yuffie salió corriendo de la casa del mago a gran velocidad hacia el castillo, donde estaban todos sus amigos y gracias a sus habilidades ninja el recorrido lo hizo en nada. Cuando llegó al lugar, esta se encontró con todos los elegidos, al rey junto a Donald y Goofy, así como a Ansem el sabio junto a su aprendiz más joven; se había formado un completo barullo en la sala y ella no entendía por qué.
"¡Tenemos que hacer algo, todo visteis como Nam estaba viva!" – Decía Sora furioso ante la negativa de sus amigos por rescatar a la chica.
"Sora cálmate" – Le dijo Roxas - "Que te pongas así no sirve de nada para rescatar a Nam y lo único que haces es agobiarnos"
"Chicos" – Intento llamar la atención la ninja.
"¡Tenemos que hacer algo ya, no podemos dejarla sola y herida!" – Dijo Xion.
"Xion escucha lo que dijo Roxas, tenemos que pensar en frío, no podemos dejar que las emociones nos influyan ahora"- Le dijo Riku.
"Chicos" – Hizo un segundo intento fallido,
"Claro para ti es muy fácil decirlo, como ella no te importa una puta mierda" – Le escupió Sora a la cara – "Te apuesto a que si hubiese sido Xion la que estuviera en su lugar no estarías tan relajado"
"Claro y si hubiera sido Kairi la que estuviera en su lugar también estarías así… ¡Ah! Espera es verdad, como ahora es Naminé por la que babeas te importa de verdad pero antes de esto te apuesto lo que sea que no estarías haciendo tantos esfuerzos por rescatarla" – Le dijo Riku cabreado.
"No veis que esto es lo que quieren Xehanort y Vanitas" – Dijo el rey – "Que hayan disputas entre nosotros para debilitarnos y vencernos"
"Con su debido respeto majestad no tiene nada que ver esto con el hecho de que estamos perdiendo aquí sin hacer nada por rescatar a Naminé"
"Sora cierra el pico de una vez y acepta ya que Naminé debe estar muerta ¿De verdad crees que pudo haber sobrevivido a aquello que vimos? Una persona como ella le sería imposible sobrevivir"
"¡Qué estás insinuando maldito gilipollas! Que porque ella no es una elegida ni tiene habilidades mágicas es capaz de sobrevivir" – Le dijo Sora apunto de abalanzársele si no hubiera sido porque Roxas y Ven lo sujetaron – "Por lo menos ella nunca nos traiciono uniéndose al lado oscuro sólo por sus deseos egoístas de ser más fuerte o dejo que la vieja chocha de maléfica le lavara la cabeza con argumentos absurdos"
De repente un sonoro silbido hizo callar por completo el barullo, he impidiendo que las cosas se desmadraran, era Yuffie que por fin había conseguido llamar la atención de todos los presentes.
"Yuffie ¿Qué ocurre?" – Dijo Donald.
"Es Naminé, he conseguido hablar con ella" – Cuando dijo eso todos en la sala quedaron estupefactos.
"¿De verdad?" – Dijo Sora sin poder creérselo.
"Sí, me ha dicho que se encuentra bien y que no nos preocupáramos por ella"
"¿Sabes dónde está?" – Le dijo Ansem.
"Me temo que no, el ordenador de Cid fue incapaz de encontrar sus coordenadas"
"Pero ¿Dónde estará?" – Se preguntó Kairi.
"Ella no lo sabe pero me dijo que vio una ciudad y que se dirigía hacia allá para ver si de ahí era capaz de saber dónde estaba y contactar conmigo"
"Una ciudad, interesante" – Dijo Ienzo – "¿Por casualidad no sabría su nombre?"
"Me temo que no, ella tampoco lo sabía"
"¡Pero qué clase de lugar es ese!" – Exclamo Axel.
"Ahora que lo recuerdo, ella me dijo que lo único que sabía era que el lugar donde estaba se llamaba Pangea" – Dijo Yuffie.
De repente la cara de Ansem cambio por completo a una de preocupación ante lo escuchado – "Mis disculpas, pero debo atender otros asuntos más importantes" – Dijo para marcharse a gran velocidad ante las miradas de desconcierto de todos los presentes.
"¿Y a ese qué le pasara ahora?" – Dijo Ventus.
"Sabe algo" – Le dijo Sora.
"¿Tú crees?" – Le dijo Ventus.
"Sino por qué se marchó así, sabe algo y no nos lo quiere decir" – Dijo Sora mientras veía el camino por donde se había marchado el científico.
Narra Naminé.
"Eres tú" – Dije en un inaudible susurro a la figura que tenía delante de mí, a unos cuantos metros de distancia. La cual me contesto con una cordial sonrisa.
Después de decir aquello, sentí como mi nariz sangraba y de repente todo comenzó a dar vueltas. Antes de que perdiera la conciencia y todo se esfumara, vino a mi mente todos los recuerdos que había vivido para llegar aquí como una película.
Flashback.
El frío invernal congelaba mi piel pero no me inmutaba lo único que hacía era tener mi vista fija en la criatura que también tenía su diabólica mirada puesta en mí, me di cuenta que uno de sus ojos estaba destrozado, era al que le clave la flecha.
De un rápido movimiento la criatura saltó para abalanzarse sobre mí pero yo fui más rápida y rodé hacia la izquierda para luego levantarme a pocos centímetros del vacío y dispararle una flecha la cual no le hizo nada – "¡Qué!" – Dije sin creérmelo. Acto seguido la criatura se di la vuelta y vino corriendo a toda velocidad contra mí y si no me hubiera tirado a la derecha este me habría tirado de la plataforma.
Me levante a prisa pero sentí como una de sus cola se enrollaba en mi tobillo para luego jalarme, haciendo que cayera contra la plataforma y golpeara la barbilla; me di la vuelta quedando justo en frente de él para ver como me iba jalando poco a poco, así que volví a cargar el arco y disparé pero la flecha de nuevo volvió a atravesarlo – "Joder" – Pensé al ver como la distancia que nos separaba cada vez era más pequeña.
Sin tener mucha idea de si funcionaría, saque el piolet y se lo clave al bicho en la cola y el grito de dolor que pego me demostró que si funcionó, entonces mire como un líquido negro y espeso salía de la cola y manchaba todo mi pie y rendijas de la plataforma. Una vez libre me levante y al ver que tenía la escalera cerca no le di más vueltas y comencé a subir con rapidez, de repente comencé a sentir calor y al mirar abajo, vi como la primera plataforma estaba completamente en llamas – "¿Pero en qué momento ha pasado eso?" – Pensé al ver las llamas.
Una vez que llegué a la segunda plataforma, todo estaba tranquilo, lo único que se escuchaba era el ruido de las llamas debajo de mí, la criatura había desaparecido y eso no me gustaba, caminaba muy despacio con una flecha preparada; de repente escuché como el sonido de garras golpeando contra el metal. Mire de un lado a otro y no conseguí encontrar la procedencia del sonido hasta que sentí como algo golpeaba contra mi espalda, tirándome al suelo a la vez que unas cuantas lágrimas escapaban a causa del dolor, era como si quemara. El Wendigo había utilizado una de sus colas de látigo.
Me levante como pude y al llevar una de mis manos a la herida note que la camisa estaba rota un poco e impregnada de un líquido viscoso y caliente, era sangre. Furiosa cargue de nuevo el arco, apunte a la dirección de la que había venido el golpe, para ver al Wendigo dentro de la estructura de la torre, y comenzar a disparar; pero ninguna flecha le dio, todas y cada una de ellas sólo lo atravesaron – "¡Joder por qué no funciona!" – Grite furiosa.
"Las flechas no funcionan porque la criatura se vuelve inmaterial" – Me dijo la chica.
"Pues voy bien"
"Pero para él también es una desventaja ya que para poder atacarte debe volverse material"
"Por eso pude clavarle el piolet antes"
"¡Cuidado!" – Me grito ella.
Y al volver a la realidad vi que la criatura estaba preparando una bola de fuego, sin pensarlo le dispare una flecha y esta le dio justo en el brazo de la bola haciendo que lanzara el proyectil hacia otro lado, que desgraciadamente fue al interior de la estructura donde el proyectil impactó de lleno contra uno de los pilares principales haciendo que toda la antena temblara.
Acto seguido la criatura furiosa se lanzó hacia donde me encontraba pero se notaba pero se notaba que la flecha lo había herido porque al apoyarse se quejó, volví a dispararle pero este ya se había desmaterializado, no tenía nada que hacer así que lo más razonable fue correr. Corrí por toda la plataforma perseguida por el bicho, mi plan era llegar lo antes posible a la escalera y subir a la siguiente plataforma.
"¡Al suelo!" – Me grito ella.
Sin pensarlo me tire como ella dijo y al instante sentí como una bola de fuego paso por encima de mí para impactar contra otro pilar, al levantar la cabeza pude ver como parte del pilar estaba al rojo vivo derritiéndose.
"Mierda" – Dije – "No quiero pensar cómo hubiera quedado si eso me hubiera llegado a pillar" – Pensé mientras me levantaba y seguía corriendo. Una vez que llegué a la escalera comencé a subirla antes de que el Wendigo prendiese la plataforma entera en llamas, para cuando estaba a punto de llegar a la siguiente plataforma la criatura lanzó varios proyectiles que la destruyeron, por lo que tuve que continuar a la siguiente pero llego un punto en el que a la escalera le faltaba un tramo para continuar por lo que tuve que apoyarme en el final para saltar y agarrarme al siguiente tramo, pero al hacerlo un hierro me rajo la mano. Tuve que aguantarme el quejido y seguir adelante, aunque fue un poco difícil con la mano empapada de sangre.
Para cuando llegue a la siguiente plataforma, me mire la mano y la herida, de la que no paraba de brotar sangre, me atravesaba la mano oblicuamente – "Esto tiene mala pinta" – Pensé.
"Con el bicho materializándose y desmaterializándose va a ser complicado acabar con él" – Me dijo ella
"Creo que tengo un plan ¿Se supone que ese ser es medio humano? Bueno de cintura para arriba"
"Sí ¿Por?"
"Espera y verás, sino me mata él antes" – Le dije al ver como el Wendigo llegaba hasta donde estaba yo – "Es hora de acabar esto maldito hijo de puta"
Agarre el arco, cargue una flecha y corrí hasta él, y él hacia mí, para luego dejarme caer y quedar debajo de él para dispararle, rápidamente este se hizo intangible y con la misma velocidad, volvió a la normalidad. Quedamos cara a cara, en pocas palabras se podía decir que estaba mirando a la misma muerte pero tampoco me inmute, más bien sonreí y este en cambio rugió, permanecí como una estatua. Este poco a poco fue abriendo su boca pero rápidamente la cerró, algo andaba mal.
Y precisamente lo que andaba mal era que cuando se desmaterializo aproveche para meter mi mano en su tórax, no se dio cuenta de que estaba a centímetros de su corazón hasta ahora. Moví mi mano dentro de este para agarrarle el corazón y comenzar a apretarlo, al instante empezó a chillar de dolor como un puto cerdo en el matadero; y no me quede ahí, ya que a causa del dolor este se había olvidado de desmaterializarse y yo aproveché para sacar el piolet y encestárselo en la cara. Primero, a causa de sus movimientos, fallé y no le di donde quería pero en cambio se lo clave en el pómulo derecho y al tirar se lo desgarre por completo, apreté su corazón todavía más fuerte y comencé a tirar al mismo tiempo que volví a encestarle con el piolet; el cual en clavó en su frente y al sacarlo comenzó a salir el mismo líquido negro de antes. La criatura no paraba de convulsionar.
El siguiente golpe se lo clave lo suficientemente profundo que al tirar le abrí el cráneo por la parte de la frente – "Nos vemos en el infierno cabrón" – Le dije mientras era salpicada con su sangre antes de volver a golpearlo y clavarle el piolet en todo el cerbero a la vez que tiraba y le arrancaba el corazón seguido del ruido de como todas las arterias, vaso sanguíneos y ligamentos a los que estaba pegado se rompían.
La criatura dejo de moverse, ya no habían más gritos ni quejidos, solamente un hermoso y perfecto silencio. Para que no me cayera encima, lo empuje con mis piernas y dejé que la gravedad hiciera el resto, precipitando su cuerpo sin vida por el vació. No me di cuenta del poco espacio que me separaba del vació hasta que fui a apoyar el brazo derecho y este quedo colgando en el aire. Me quede un momento acostada, completamente manchada de sangre para luego mirar el corazón que sostenía en mi mano derecha, de él todavía colgaban algunos restos de vasos sanguíneos, tenía la mano completamente manchada de sangre, teñida de negro, y con una expresión de asco también la dejé caer.
Poco a poco mi respiración se fue normalizando, sentía como mi cuerpo se iba desentumeciendo a causa del calor procedente de los niveles inferiores de la antena, la adrenalina que hace un rato dominaba mi cuerpo estaba desapareciendo; y entonces pensé en lo que acababa de hacer. Era una completa locura que me habría matado aunque al final salió bien, pero a fin de cuentas una locura.
"Lo has hecho…. Has matado al Wendigo" – Dijo ella sin creérselo.
"Lo he matado" – Dije procesándolo, seguía sin creérmelo.
"Tantos esfuerzos y vidas para conseguir matar a ese bicho, y una chica normal y corriente sin ningún tipo de adiestramiento militar ha tenido éxito donde los demás han fracasado… mmm, no te tomes a pecho lo que acabo de decir, sólo es que me cuesta creerme lo que ha pasado" – Me dijo algo apenada.
"Tranquila sé que pensarías que iba a morir, yo en tú lugar lo hubiera pensado al ver que alguien como yo se iba a enfrentar al Wendigo"
"Tampoco seas tan humilde… Puede que pienses que no vales nada pero tienes que ver que no es así, para nada, déjame decirte una cosa señorita, ninguno de tus amigos hubiera sido capaz de matar a ese bicho… si te preguntas como sé lo de tus amigos, digamos que mis poderes me permiten entrar en tu mente y conocerte a fondo" – Me dijo – "Bueno… no tanto como quiero aparentar ya que hay partes de tu mente que me son inaccesibles pero se lo suficiente de tu historia como para saber que tus amigos hubieran sido incapaces de hacer lo que tu hiciste"
"¿Y cómo estás tan segura de ello?"
"Pangea se rige por otras reglas de la naturaleza, en otras palabras la magia que tanto les gusta usar a tus amigos y esos juguetitos que ellos llaman llaves espadas que los hacen tan fuertes pero a la vez de las que tanto depende no les hubieran servido de nada"
"¿Cómo? No lo pillo"
"Pangea es un mundo donde la magia no existe"
"¡Un mundo sin magia!" – Nunca creí que escucharía eso.
"Así que piensa que tú fuiste capaz de valerte de los recursos que tenías, tu fuerza e ingenio para derrotar al Wendigo algo que estoy más que segura que tus amigos no hubieran sido capaces de hacer… sólo digo que vale que serán muy buenas personas y tendrán unos ideales dignos de admiración, pero si les quitas la magia qué queda de ellos como héroes"
Eso que me dijo ella me hizo pensar, todos mis seres queridos, incluido Vanitas, abusaban demasiado de la magia para afrontar las situaciones pero si esas situaciones tienen lugar en un sitio tan raro como este, ese pilar básico que es la magia se desmorona – "Pero pude escuchar que en aquella grabación que el Wendigo antes era una especie de mago.
Ella suspiro – "Se hacía llamar mago porque creía capaz de controlar las leyes física que rigen la naturaleza a su antojo, pero el problema era que el hombre desconocía el alto precio que tiene juguetear con algo tan delicado como es eso"
"Ya veo"
"Así que mi niña ahora levanta tu cabeza y siente orgullosa de todo lo que acabas de hacer porque aunque creas que sigues siendo la misma, en realidad has cambiado, ya que no eres la misma que en un primer momento piso estas peligrosas tierras, y ese cambio en bueno" – Me dijo.
Lo que me dijo ella me toco en lo más profundo de mi inexistente corazón, produciendo una cálida sensación que no entendía. Nadie en todo mi vida jamás me había dicho algo así, nunca habían valorado mis actos de aquella forma; que una persona completamente desconocida dijera eso de una forma tan bonita y orgullosa a otra que tampoco conocía era algo completamente increíble pero también por alguna razón sentí que lo que me decía esa chica no era en vano sino que lo decía de verdad como si me conociera; lo cual fue demasiado y tocó mi fibra sensible. Lo cual me obligo a tapar mis ojos con el dorso de mi brazo ya que me avergonzaba de las lágrimas que estaba soltando.
"Pero ¿Por qué lloras?" – Me dijo ella divertida.
"Perdón" – Le dije mientras me recomponía y levantaba – "Pero no estoy acostumbrada que las personas me traten de una forma tan buena, más bien me suelen tratar como un estorbo"
"Pues que les den por culo" – Lo que dijo hizo que me riera – "Ellos se pierden lo que eres y en lo que te estás convirtiendo"
"Vale" – Les dije divertida – "Que les den"
"¡Esa es la actitud!"
Pero el momento idílico llego a su fin cuando, de repente, un temblor sacudió la estructura fuertemente obligándome a agarrarme a uno de los pilares para no caer – "¡Qué demonios ha sido eso!" – Entonces otro temblor volvió a sacudir la antena pero fue seguido por un sonido desgarrador, uno de los pilares principales se había roto haciendo que la antena comenzara a doblarse rápidamente hasta tal ángulo que hizo que los otros pilares no aguantan más se partieran y esta comenzara a caer barranco a través junto a mí. Por la forma en que esta descendía quede acostada sobre el pilar al que me aferraba.
La antena se deslizaba bruscamente a medida que caía, llevándose por delante todas las irregularidades de montaña lo cual producía cada golpe que me balanceaba de tal manera que parecía como si montara un potro salvaje. Pero de repente aquel temblor ceso cuando sentí como mi cuerpo empezó a flotar.
Al abrir mis ojos para saber qué estaba pasando, con lo primero que se toparon estos fue con un precipicio, al instante grite. La antena había terminado de deslizarse ladera abajo para caer por uno de los barrancos, me aferré con más fuerza hasta la barra hasta el punto que fue doloroso deseando que el descenso acabara de una maldita ves. Y mis plegarias fueron escuchadas, pero no de la forma en la que yo esperaba ya que todo acabo al sentir como la antena impactaba contra el agua.
Al instante me hundí junto a esta y al abrir mis ojos me vi rodeada de agua lo que me desespero bastante, así que sin pensarlo dos veces me dispuse a marcharme si no hubiera sido por el hecho de que al intentar moverme una parte de mi cuerpo no lo hizo, dirigí mi vista para descubrir que mi brazo izquierdo había quedado atrapado entre dos hieros. Rápidamente comencé a tirar e un intento desesperado por zafarme pero esto no sirvió de nada ya que cuanto más tiraba lo único que hacía era hacerme daño y mi brazo seguía igual.
En poco tiempo comencé a sentir como mis pulmones ardían por la necesidad vital de aire lo cual me desesperó más por liberarme e hizo que empezara a tirar con más fuerza hasta que sentí un fuerte dolor que hizo abrir mi boca de forma instantánea haciendo que el poco aire que tenía almacenado saliera – "¡Mierda!" – Pensé.
Poco a poco sentí como ya no me quedaban fuerzas para moverme y mi visión se comenzaba a oscurecer, no me podía creer que había pasado por tanto para nada, para volver a repetir la misma historia del río. Quería gritar de rabia y llorar por la impotencia, pero me quede quieta ya que no quería desperdiciar las pocas fuerzas que me quedaban, de repente vinieron a mi mente imágenes de mis seres queridos y las ganas de llorar se intensificaron.
"¿De verdad esto es todo lo que puedes dar Nam?" – Escuche la voz de Van en mi cabeza – "Esperaba más de ti" – Me dijo decepcionado.
"Perdóname Van, pero creo que al final te voy a abandonar" – Pensé mientras me hacía a la idea de que me quedaría aquí hasta que mi cuerpo se hiciera polvo y desapareciera en el olvido.
La corriente de agua producía un agradable sonido que me acunaba hasta que finalmente cerré los ojos. Mi cuerpo comenzó a flotar de forma apaciguada sin oponer ningún tipo de resistencia, balanceado suavemente por la corriente.
"Naminé" – Escuché la dulce voz de una mujer y al instante una caricia rozo mi mejilla produciéndome cosquillas – "Ánimo pequeña no tires la toalla, ya estás muy cerca de la verdad" – Escuché como me susurraban a la vez que depositaban un beso en mi frente.
Abrí los ojos rápidamente, apoye mis piernas a ambos lados del hierro y tire con todas fuerzas que me quedaban, hasta que finalmente sentí como mi brazo se liberaba pero junto a un 'crack' que produjo mi brazo al dislocarse. No tuve tiempo a quejarme del eléctrico dolor ya que lo único que hice fue nadar lo más rápido que pude a la superficie, donde una vez fuera llene mis pulmones con la mayor cantidad de aire posible.
Seguido a esto me agarre a los hierro de la antena para descansar un poco pero tuve la mala suerte de que unos restos, debido a la corriente, fue directo contra mi abdomen, golpeándome y haciendo que perdiera todo el aire que tenía y la herida de mi costado despertara. Como consecuencia del golpe me solté y fui arrastrada por la corriente río abajo, comenzando así una lucha por mantener la cabeza a flote lo cual fue una tarea complicada en la que en muchas ocasiones me hundía y me entraba agua, y rápidamente volvía a la superficie; lo cual mermo bastante mis fuerzas. Finalmente choque contra que aunque me dejo un poco aturdida, me aferré a ella como si la vida, nunca mejor dicho, me fuera en ella.
El problema era que la corriente se había intensificado y al mirar atrás vi que me había estado a punto de caer a los rápidos, por lo que me agarré más rápido hasta el punto de que me rasgue las yemas de los dedos con la roca, pero a causa de la humedad acabe resbalando y cayendo a los rápidos. Antes de que mi cuerpo cayera y fuese golpeado bruscamente por todos lados, con el brazo bueno protegí mi cabeza ya que sabía que un golpe en esa zona sería mi sentencia de muerte.
Finalmente salí de los rápidos completamente magullada y sin fuerzas para luchar, era arrastrada por la corriente que se había vuelto más salvaje que antes, por lo que al hacer el esfuerzo para mirar descubrí que el río llegaba a su fin en una cascada que se continuaba con un enorme precipicio, por lo que la caída era mortal. Ya no podía hacer nada, para cuando me di cuenta ya estaba justo en el ángulo de caída pero cuando mi espalda dejo de sentir el agua y esta fue reemplazada por el vació quise gritar y cerrar los ojos pero en cambio dirigí mi vista a una de las dos montañas por las que surcaba el río, para ver a una mujer la cual no era humana ya que su cuerpo era completamente azul, casi parecía translucido, del cual brotaba una luz azul celeste; esta mujer me miraba, sin inmutarse por nada, y yo la mira también como si el tiempo se hubiera ralentizado.
De repente, esta hizo un sutil movimiento con su mano y entonces el espacio alrededor de mí, comenzó a moverse como cuando tiras una piedra a un estanque en calma y se producen esas ondas; era como si el tiempo y el espacio ya no siguieran su flujo constante y las leyes de la física ya no existieran, de pronto la realidad comenzó a distorsionarse hasta tal punto que ya no sabía qué era real y qué no. Hasta que llego un punto, de mi lenta caída, que perdí la conciencia.
Desperté al sentir que me asfixiaba, todo me daba vueltas, estaba desorientada; cuando pude enfocar mejor vi que estaba tirada en la orilla del río, con más de la mitad del cuerpo metida en el agua, se escuchaba el ruido de la cascada de fondo pero no la podía ver por lo que suponía que estaría a varios kilómetros de distancia. Me fui arrastrando poco a poco hasta llegar a terreno más seco.
Mi cerebro seguía procesando lo que acababa de pasar pero había tanta información que este solamente colapso produciéndome una terrible jaqueca. Estaba tirada boca arriba, mirando el cielo, mi cuerpo no paraba de tiritar, espero no enfermarme; lleve una de mis manos al costado para ver que estaba manchada con un poco de sangre, mis tripas rugían a causa del hambre ¿Cuánto haría que no comía nada? Pero lo más increíble de todo era que podía mover el brazo que me había dislocado.
Para cuando ya estaba un poco mejor me levante pero una vez de pie me mareé aunque no me caí. Para mi suerte todavía conservaba mis cosas por lo que agarre la radio para comunicarme con la chica, tal vez ella sabría quién demonios era esa mujer.
"¿Estás ahí?" – Dije pero no recibí respuesta alguna, lo único que se escuchaban interferencias – "Genial otra vez sola" – Dije mientras guardaba la radio. Entonces mire que de una de mis bolsillos delanteros sobresalía un papel que al agarrarlo y verlo recordé que era la foto que sostenía aquel hombre, el doctor Parks si no recuerdo mal.
"Creí que la había perdido" – Pensé – "Para el mejor padre del mundo, espero que vuelvas prontos de esas investigaciones que tienes que hacer en la montaña y m cuentes todo tus descubrimientos… firmado tu hija" - Leí ya que estaba viendo la parte trasera de la foto, el agua había limpiado la sangre. Y para cuando volteé la foto por curiosidad me quede sin palabras y completamente estática, en la foto se veía al hombre abrazando felizmente a su hija.
"¿Olette?" – Dije sin creérmelo. Era ella, era ella, algo más grande, como unos veinte años le echaba, con el pelo más largo y un peinado distinto ¡Joder sí que era ella! Pero ¿Cómo? Primero Ventus y ahora ella. ¿Qué coño estaba pasando en este puto sitio? – "Necesito respuestas ya" – Dije – "Tengo que llegar a la ciudad cuanto antes" – Dije mientras miraba una rastro de escombros metálicos que se adentraba en el bosque y el cual me dispuse a seguir.
Llevaba ya un buen rato atravesando el bosque, siguiendo el rastro de piezas metálicas hasta que finalmente llegué a un punto donde los arboles habían sido sustituidos por lo que parecía una autopista de un precioso metal pulido gris, que brillaba a la luz del sol.
"Vaya que hace esto aquí" – Dije mientras bajaba el terraplén hasta la autopista y una vez dentro comencé a mirarla impresionada hasta llegar a un punto, justo delante de mí, donde esta perdía todo su esplendor al estar cubierta de piezas de lo que parecían vehículos, estaba completamente destrozada y con un montón de grandes manchas negras de explosiones – "Dios mío ¿Qué ha pasado aquí?" – Dije mientras atravesaba el laberinto de escombros. El recorrido no mejoro cuando llegué a un punto donde encontré cadáveres desperdigados de soldados con armaduras, me detuve un momento para ver de un lado a otro el gran números de restos humanos que llenaban el lugar, uno de ellos estaba lo suficiente cerca de mí como para ver un agujero que tenía en su pecho, probablemente de un disparo – "Algo muy malo tuvo que pasar aquí" – Pensé mientras seguía caminando y mis afirmaciones sólo crecieron cuando vi lo que parecía un tanque.
Seguí caminando hasta que llegué a un punto donde la autopista se adentraba en un túnel que no me dio buena espina, pero al fondo podía ver la luz al final del túnel lo cual me motivo a adentrarme y recórrelo lo más rápido posible. Una vez adentro la piel se me erizo debido a la fría corriente del lugar, iba ya por la mitad del recorrido pero la oscuridad del lugar era tan profunda y absorbente que tanto la salida como la entrada parecían que estaban a kilómetros de distancia – "Vamos Naminé, tú puedes" – Me dije mientras respiraba profundamente. Continúe caminando hasta que tuve que parar debido a una fuerte punzada en mi costado, al tocarme sentí que seguía sangrando y a eso se le sumaba que sentía mi cuerpo cada vez más frío con bastantes escalofríos.
"No voy a parar ahora" – Dije mientras me recomponía y me disponía a seguir pero al mirar hacia delante me detuve en seco al ver una pila de cadáveres – "Que demonios" – Me acerque un poco para ver como todos los cuerpos estaban completamente calcinados, lo que fueron alguna vez sus armaduras se habían derretido y pegado, como una segunda piel a su cuerpo, una sensación horrible me recorrió el cuerpo como si yo también fuera capaz de sentir aquel inhumano horror que aquellas personas también debieron sentir.
Al mirar hacia arriba vi una fila de cañones en el techo apuntando hacia ellos – "Una trampa" – Dije – "¿Quién sería tan monstro como para hacer algo así?" – Tenía que seguir caminando pero el problema era que tenía que atravesar la pila de cadáveres. Disculpándome mentalmente con las almas de todas aquellas personas por lo que estaba a punto de hacer. Comencé a ascender por la pila de muertos, pisándolos, sintiendo como a veces mis piernas se hundían entre ellos. Una vez que los había pasado, no dude en correr como alma que lleva el diablo hasta la salida, aunque eso supusiera un sobre esfuerzo en mi estado, para por fin salir del túnel y ser segada a la vez por la luz del sol.
Para cuando mis ojos se acostumbraron a la luz del lugar mi mandíbula se cayó al ver lo que tenía delante de mí, un enorme puente colgante del más puro y brillante acero conducía a una enorme ciudad cuyo enormes edificios que llegaban hasta los cielos, construidos de los mismos materiales que había visto antes y cuya arquitectura futurista te dejaba sin palabras, se extendía por todo el firmamento.
"Es… Alucinante"- Dije sin creérmelo, las vistas te dejaban sin aliento – "Un momento" – Dije y entonces todos aquellos dibujos que alguna vez hice comenzaron a llegar a mi mente al igual que todo lo que había leído de aquel libro – "No puede ser… estoy en Aldebarán" – Dije sin creérmelo – "¡Estoy en Aldebarán!" – Grite llena de alegría mientras daba pequeños saltos – "¡He encontrado Aldebarán! ¡He encontrado la ciudad perdida de Aldebarán!"
Sin pesármelo dos veces, comencé a correr hacía la ciudad en un estado de alegría del que nunca pensé imaginar, atravesando aquel kilométrico puente mirando de un lado a otro maravillada por la arquitectura del lugar pero tal estado no duro mucho ya que paré en seco cuando vi que le puente estaba destruido por la mitad, había un enorme trozo de este que sobresalía del mar – "Necesito cruzar esto pero ¿Cómo?" – Dije mirando de un lado a otro. Entonces vi en uno de los extremos del puente una barra de metal que seguía en pie.
"Es lo mejor que tengo" – Dije mientras me acercaba hasta el extremo izquierdo del puente y subirme en el murillo para comenzar a caminar, esta era la parte más fácil ya que la cosa se complicada cuando llegué a la barra y deje de tener a un lado toda la superficie del puente, que si la cosa se complicaba podría saltar ahí y nada pasaría, para ser sustituida por toda una caía a un mar embravecido – "Vamos Nam, tú puedes, esto no es nada con las demás cosas que has tenido que hacer" – Me dije y poco a poco caminar por aquella inestable barra, parando cuando esta temblaba o una fuerte ráfaga de viento me podía desequilibrar. Llego un momento en el que me detuve al ver que en el océano habían clavadas enormes torres de acero, las cuales no seguían un orden.
Para cuando llegué al final del recorrido, se me bajo la tención debido a que desde el punto en el que yo mire el recorrido este era completo, pero en realidad eran dos barras separadas por un pequeño espacio – "Mierda" – Dije al pensar en la única forma de cruzarlo, retrocedí un poco para luego correr y saltar, y exitosamente caer del otro lado; el problema fue cuando la barra comenzó a sonar de una forma nada agradable – "¿Y ahora qué coño pasa?"
De repente la barra comenzó a doblarse y yo comencé a correr para no resbalar y caer al vació, el problema fue que casi llegando al final la barra se rompió y tuve que saltar y clavar el piolet al acero para quedar colgando de una mano, mientras me balanceaba bruscamente, del vació – "¡Oh mierda, vamos!" – Dije mientras intentaba agarrar la otra parte – "Sólo un poco más" – Dije para finalmente impulsarme y agarrarme. Poco a poco, fui subiendo hasta que finalmente había llegado a la otra parte del puente casi de una pieza.
"Bien, sigamos" – Dije mientras caminaba y a medida que lo hacía, me di cuenta que los edificios más cercanos al puente estaban la gran mayoría en ruinas, como si hubieran sido atacados y al igual que en la autopista habían un montón de restos tecnológicos desperdigados por todas partes, pero no había rastro de cadáveres.
Una vez que llegué al final del puente me vi en la obligación de tener que atravesar otro túnel para poder acceder al centro de la ciudad, tenía un presentimiento que entrar en ese túnel no era buena idea pero no me quedaba otra opción pero para mi suerte el techo del túnel estaba destrozado y la luz inundaba el lugar, recorrí el largo y solitario túnel sin problemas; iba pasando a través de los vehículos abandonados hasta que me detuve en un punto – "Dios que huele así" – Dije tapándome la nariz debido al fuerte olor, seguí el olor para ver como al otro lado del vehículo había un ciervo en plena descomposición, abierto en canal y con todas las vísceras desperdigadas, qué clase de animal haría eso, al instante vomite lo poco que tenía en el estómago. Entonces vi como un rastro de sangre se extendía del animal hacía un agujero en la pared completamente oscuro pero lo que más me puso los pelos de punta, fue ver una huella de sangre en la pared que se parecía mucho a la de un humano – "Nueva norma, evitar los lugares oscuros o poco iluminados" – Pensé mientras avivaba el paso.
Para cuando llegué al final del túnel, tuve que escalar una enorme compuerta de acero que era como el largo de un caballo en grosor, para colarme por la pequeña abertura del medio y dejarme caer del otro lado.
"Es más impresionante todavía" – Dije mirando de un lado a otro la enorme ciudad, cuya skyline era más impresionante por dentro que por fuera, era como estar dentro de un enorme laberinto, formado por enormes rascacielos, donde cada punto debía de tener miles de historias. Ninguna de las ciudades en las que había estado tenían esta arquitectura y complejidad, y mucho menos magnitud – "Ahora ¿A dónde voy?" – Dije mirando todas las desiertas calles que habían – "Tantas opciones"
Al final de forma inconsciente, deje que mis pies me llevaran por una de las incontables calles, era extraño pero tenía la sensación de haber estado antes aquí. Caminaba por la tranquila y desolada ciudad sin rumbo alguno hasta que llegue a una gran vía formada por ocho carriles tanto a izquierda como a derecha, y justo en medio un paseo con árboles. Seguí por aquella parte hasta que me vi en la obligación de tener que rodear unos enormes camiones que me impedían el paso. Ojala nunca lo hubiera tenido que hacer.
Despreocupada rodee los vehículos y al hacerlo me paralice, delante de mí había miles de personas… cristalizadas. Mujeres, hombres y niños, todos ellos convertidos en cristal, en poses que demostraban que huían de algo antes de ser transformados en este estado, había gente en el suelo siendo pisoteados por otros, parejas huyendo de la mano, cerca de un coche pude ver como dos personas en el suelo se abrazaban, ocultando sus rostros. Pase cerca de un parque donde pude ver a un niño en el suelo, en posición fetal y tapándose sus oídos, mientras una mujer, posiblemente su madre, lo intentaba levantar; mientras que otros niños dirigían sus rostros a un punto de la ciudad.
No dije nada, sólo seguí pasando con la cabeza agachada, con alguna que otra lágrima que se deslizaba por mi rostro y presentando mis respetos. Llegue a una parte de aquella fosa común donde me encontré la figura de una madre cargando a su hija mientras que la pequeña miraba hacia atrás y extendiendo su mano, como si quisiera coger algo; intrigada fui a la dirección que ella señalaba para encontrarme con una muñeca de trapo y la piezas se unieron, esta era la niña que había visto en mi sueño, la que su madre agarraba y la pequeña dejaba la muñeca atrás. Me agache para coger el juguete y sacudirlo suavemente, quitándole algo de polvo y restos de partículas de cristal y al levantar mi cabeza hacia delante, verme reflejada en una polvorienta vidriera.
No me reconocía, parecía una completa extraña ante mis ojos, no sólo por mi terrible aspecto sino porque sentía que algo en mí había cambiado. Mire a la niña una vez más y luego guarde la muñeca en la mochila para continuar mi camino, me dirigía hacia donde todos huían.
Después de un par de horas caminando me encontraba a las puertas de un enorme edificio con una base en forma de estrella, era el más alto de todo la ciudad pero al cual se le notaba que en lo más alto le faltaba una parte de su estructura (N/A: Para que os hagáis una idea pensad en el Burj Khalifa de Dubái, pero mucho, mucho más grande), cruce la pequeña muralla que rodeaba el lugar por una puerta arqueada, para entrar en los bellos enormes, verdes y coloridos jardines que guardaba el lugar; donde no me detuve mucho tiempo y comencé a subir los escalones que llevaban al interior. Una vez dentro me quede sin palabras al ver el enorme recibidor (N/A: Pensad en el interior con una arquitectura tipo el interior de la Sagrada Familia en Barcelona, pero con los mismos materiales descritos) con aquella arquitectura tan fascinante.
Al fondo del lugar me pareció ver la silueta de una persona e intrigada comencé a seguirla por el laberíntico lugar hasta que finalmente, y no sé cuántos pisos por arriba de donde estábamos, llegue a dos enormes puertas de metal con dibujos tribales grabados en dorado, de la cual provenían varios ruidos. Abrí las puertas sin ningún tipo de dificultad y de repente me encontré en otro enorme salón, el cual reconocí al instante porque aquí fue el sueño de la boda con Ven.
Di unos cuantos pasos para encontrarme el cadáver de una chica acostada en el suelo – "Olette" – Dije triste sin creérmelo. Estaba viendo el cadáver de una persona que sabía que estaba viva justo delante de mí.
"Sí… es ella" – Escuche que me respondieron, lo cual hizo que casi gritara y buscara el lugar de donde provenía la voz.
"Eres tú" – Dije en un inaudible susurro a la figura que tenía delante de mí, a unos cuantos metros de distancia. La cual me contesto con una cordial sonrisa.
Después de decir aquello, sentí como mi nariz sangraba y de repente todo comenzó a dar vueltas y me desmayé.
Fin del Flashback.
"Oh mi cabeza" – Dije mientras me incorporaba y al ver mejor donde estaba, lo primero que me encontré fueron unos profundos ojos azul verdoso observándome. Al instante grite a la vez que retrocedí para encontrarme con una de mi misma edad, de cabellos castaños que llevaba una falda de cola blanca con un top a juego.
"¡Perdón!" – Me dijo ella apenada – "No era mi intención asustarte, sólo es que estaba preocupada por ti y al ver que despertabas me he emocionado, parece que los medicamentos hicieron efecto"
"¿Medicamentos?"
"Sí, presentabas síntomas de deshidratación y desnutrición, y tus heridas estaban infectadas; así que corrí a la enfermería a buscar productos para desinfectarlas, un ungüento que acelera la regeneración de tejidos en pocos minutos y medicamentos para tratar la deshidratación y desnutrición; así como unos que reconocen cualquier agente extraño en tu cuerpo y lo eliminan" – Me dijo – "Lo que me preocupaba era que por el tiempo que tenían todos esos productos estuvieran caducados y te mataran una vez dentro de ti, pero parece que no hicieron… así que o los productos eran muy buenos o los que los hicieran eran todos unos eruditos, pero lo importante es que no te mate"
"Eh… ¿Gracias?"
"No hay de que… no sabes lo contenta que estoy de verte de nuevo Naminé"
"Espera un momento, tú y yo sólo nos hemos comunicado por la radio así que ¿Cómo que te alegras de verme de nuevo? Si ni siquiera te conozco"
"Eh… pues…. Bueno… Llevas varios días muy duros, lo mejor es que descanses" – Dijo ella nerviosa mientras me empujaba para que me acostara y luego levantarse para ir a otro lado del gran salón.
"No quiero rodeo ¡Quiero respuestas y las quiero de una vez! ¡Estoy harta de todo este puto secretismo que ha aparecido de repente en mi vida!" – Le dije mientras me levantaba para agarrarla de una mano y tirar, deteniéndola.
Sin mirarme, esta dirigió su mirada al suelo, al parecer estaba preocupada.
"No es bueno que te lo diga, no serías capaz de procesarlo"
"¡Dímelo!"
Ella respiro profundamente para luego darse la vuelta y mirarme a los ojos – "¿Cómo te tomarías que te dijera que todos esos sueños que has tenido desde hace poco son recuerdos de tu vida pasada?... Bueno quiero decir tu verdadera vida, no esta que crees tener"
Me quede impactada ante lo dicho por la chica y sin saber cómo ni por qué comencé a reírme hasta llorar – "Eso ha sido un buen chiste" – Pero por la cara que la chica tenía era todo lo contrario.
"Lo siento sino te lo crees Nams, pero es la verdad…. Así era como solía llamarte" – Dijo ella con una sonrisa nostálgica"
"Eso es una completa mentira" – Le dije histérica apartándome de ella
"Oh ya empezaste con la fase de la negación" – Me dijo.
"¡Cállate!"
"Y ahora a la ira"
"¡Yo sé exactamente quién soy!... Soy Naminé un incorpóreo de la princesa del corazón Kairi, soy un ser de la oscuridad que nunca debió existir… la cual no tiene corazón"
"¿Qué clase de cuento absurdo es ese?" – Dijo ella – "Todo el mundo tiene corazón"
"¡Yo no!"
"No seas boba, claro que lo tienes… justo aquí" – Dijo ella tocando con su dedo índice el lugar.
De repente una deslumbrante luz comenzó a brillar de mi pecho, sentía un montón de cosas que no sabría describir y que recorrían mi cuerpo, era algo tan confortable y placentero que jamás había experimentado en toda mi vida, ¿Sería esto tener corazón? Pero la cosa no acabo ahí, delante de mis ojos comenzaron a pasar escenas. En ellas veía a una niña pequeña… esa niña era yo, la cual correteaba por los infinitos pasillos de este edificio; de repente vinieron otros recuerdos en donde aparecía esta chica junto a mí, ambas reíamos y éramos felices y entonces unas palabras vinieron a mi mente – "Ojala fueras mi hermana mayor Tamara" – a lo que ella respondió – "¿Quién dice que no lo puedo ser?" Otros recuerdos aparecieron en mi mente, esta vez era con más personas que me apreciaban y quería, y entre la multitud vis dos caras conocidas, eran Olette y Ventus; entonces a mi mente vinieron más recuerdos, entre ellos, uno donde Tam y yo reíamos hasta más no poder de la paliza que le había dado Olette a Ven en una lucha de artes marciales. Pero de repente todo se volvió negro y de la nada apareció una mujer, muy idéntica a mí la cual estaba agachada en el suelo con los brazos abiertos mientras yo corría hacia ella para saltar y ser cogida por sus brazos, ambas reímos y luego esta me dio un beso en la frente –"Te quiero mamá" – Le dije mientras la abrazaba. Después de aquello todos los demás recuerdos que faltaban se unieron a los demás.
Después de ver todo aquello agache mi cabeza mientras las lágrimas comenzaban a manchar mi rostro, estaba temblando, mi pecho ardí como el mismo infierno y lo odiaba. Levante mi cabeza mientras hacía un esfuerzo por mantener a raya el llanto – "Tamara" – Le dije soltando algunos sollozos. Ella asintió con lágrimas en los ojos.
Sin pensarlo dos veces salí corriendo de ahí mientras ella me llamaba, pero la ignore, sólo quería un sitio donde poder llorar en paz, sin que nadie me viera.
Narra Vanitas.
La búsqueda de Naminé no había dado los frutos que yo esperaba y lo único que tenía era un callejón sin salida. Era como si ella se hubiera esfumado de fas de la tierra, lo cual sólo me preocupaba más y más.
Por ello ahora me encontraba en el castillo de Tierra de Partida, observando desde la sombras a los elegidos, ya que aunque odie admitirlo necesitaba su ayuda para encontrarla pero jamás se la pediría no sólo por mi orgullo sino también porque nada más verme estos me fulminarían, lo cual no les culpo yo también lo, por lo que era más fácil y seguro quedarse en la sombra, cayado y observando.
Descubrí, en el poco tiempo que llevaba, que habían convencido a Yen Sid de llevar a cabo el mismo hechizo que hizo el maestro Xehanort para poder ver a Naminé, además de todos ellos también estaban los animales parlantes y el viejo ese sabio de Vergel Radiante.
"¿Cuánto más vas a tardar?" – Le dijo Sora.
"Joven Sora, un hechizo de estas magnitudes no se invoca así como si nada"
"No estaríamos en estas situación si nunca la hubierais ido a buscar" – Dijo el pelo plata.
"Cállate" – Le dijo Sora. Había tención entre los elegidos, lo cual era divertido.
"No empiecen de nuevo" – Les dijo Kairi – "Esto no es culpa de ninguno de nosotros, sólo de Xehanort y Vanitas"
"Sólo digo que nada de esto estaría así si primero Sora no fuera tan capullo y egoísta, segundo nunca hubieran idos a buscar a Naminé sabiendo que podía ser una trampa y mirad lo que paso en el reino Disney"
"Para desgracia tuya y desdicha nuestra, esta vez no fuimos nosotros quienes destrozaron de aquella forma el reino de los ratones; así que yo que tú empezaría a pensar quién fue capaz de llevar a cabo aquel grado de destrucción" – Pensé.
"Y tercero, si Xehanort nunca se hubiera aparecido en el despacho del maestro Yen Sid con un papel con las coordenadas de Naminé, nada de esto hubiera pasado"
"Espera ¡Qué!... ¿El maestro fue el que delato nuestro escondite? Pero ¿Por qué?" – Pensé impactado por las palabras del tío aquel.
De repente delante de todos nosotros, apareció una pantalla mágica que poco a poco se fue tornando en una nítida imagen y justo delante de nosotros apareció Naminé, al instante sentí como mi pecho daba un salto. Entonces me detuve a observarla, su aspecto era horrible, su ropa estaba destrozada y tenía manchas que suponía que eran de sangre y de otro líquido negro que no sabía que era, tenía un montón de magulladuras y manchas de suciedad por todo el cuerpo; entonces me fije mejor en la escena, estaba sentada en unos escalones, con la piernas pegadas al pegadas al pecho, auto abrazándose y con la barbilla apoyada en las rodillas. Al fijarme en su rostro, vi que esta tenía la mirada perdida y los ojos completamente rojos, señal de que había estado llorando y al parecer mucho.
"¿Qué le pasará?"
De repente en la escena apareció una chica que se sentó a su lado y comenzó a acariciarle la espalda y Nam sólo cerró los ojos.
"¿Quién es esa?" – Preguntó Axel.
"¿Cómo te encuentras?" – Escuché que le pregunto.
Naminé se tomó quedo un momento en silencio para luego limpiarse los ojos con el dorso de la mano – "Es complicado" – Dijo – "Confundida, creía saber quién era pero cuando cierro los ojos todos esos recuerdos vienen a la mente, como ecos que no paran de volverme loca"
"Lo entiendo"
"No creo que lo entiendas… de hecho en bastante complicado entender el hecho de que todo lo que he vivido en realidad es una ilusión, que tuve una vida en otro tiempo que por alguna razón olvide y que esa vida era mi verdadera vida; y pero es cuando llegas a la conclusión de que todas esas personas que recuerdas ahora están muertas…. Mamá" – Susurro ella mientras más lágrimas escapaban de sus ojos.
La sala se había quedado completamente en silencio, todo estábamos impactados acerca de lo que Naminé acababa de decir.
"Por lo menos tu nos los tuviste que ver morir" – Le dijo la chica triste. Entonces Naminé levanto su cabeza sorprendida ante lo dicho por la chica, acto seguido esta se levantó y desapareció de la escena y Nam la siguió con la mirada.
Finalmente le hechizo no aguantó más y la pantalla de desapareció.
"¿Qué acaba de pasar?" – Dijo Aqua sin entenderlo.
"No lo veis" – Le dijo Ansem – "Naminé acaba de recuperar los recuerdos de su verdadera vida, ella perteneció a un momento del tiempo y de la historia completamente diferentes"
"Pero ¿Cómo?" – Dijo Roxas.
"Eso me temo que no os lo puedo decir pero lo importante de esto ahora es que no podemos permitir que Naminé sea capturada por el enemigo"
"¿Por qué?" – Dijo el rey.
"Su majestad aquel secreto que os dije en su momento acerca de la chica es esto. Naminé perteneció a la antigua civilización de Aldebarán y vuestras mentes desconocen el poder de aquella gran civilización no sólo por su conocimiento sino por su armamento. Armas de tecnología futurista increíble, naves estelares más potentes y poderosas de las que existen, objetos sumamente destructivos y peligrosos que no podemos permitir que entren en contacto con el enemigo. Naminé es como la llave que permite la entrada a esa gloriosa ciudad y sus riquezas" – Dijo Ansem.
Eso fue suficiente, salí del castillo pensando en todo lo ocurrido para luego abrir un portal, me importaba una mierda que Naminé fuera de otro tiempo o de las riquezas de esa ciudad, eso me daba igual. Lo único que quería era que ella volviera, nada más pero ahora tenía que hablar con el maestro para saber por qué me quito a la única luz de mi oscuridad.
Narra Naminé.
Había sido muy imprudente, cómo había pasado por alto el hecho de que ella también estaba viva y tuvo que ver cosas muy dolorosas. Ahora ella estaba a unos cuantos metros de distancia, parada contemplado un hermoso roble mientras pasaba la palma de su mano sobre el tronco.
"Tamara" – La llame.
"Dime Tam" – Dijo mientras se daba la vuelta con una cálida sonrisa – "Así solías llamarme de pequeña"
"Claro Tam" – Le sonreí – "Perdón por tratarte de forma tan fría… es sólo que sé que te conozco pero a la vez me pareces toda una extraña"
"Tranquila" – Dijo mientras se agachaba hasta mi altura – "Para mí también es raro verte también ahora cuando la última vez que te vi me llegabas un poco por arriba de las rodillas"
"Podrías decirme…" – Le dije.
"¿Cómo es que sigo viva?" – Me dijo ella.
"Sí"
"Claro" – Dijo mientras nos levantábamos – "Pero volvamos al Prismodium que está a punto de anochecer y no es seguro estar aquí afuera"
"¿Por qué?"
"No estoy segura de ello todavía por lo que no te lo puedo decir" – Dijo mientras jalaba de mi mano para entrar cuando antes al gran edificio.
Una vez dentro, esta me llevo por los oscuros niveles inferiores del edificio, la visibilidad era casi nula pero a ella parecía no importarle parecía saber a dónde íbamos hasta que finalmente estuvimos delante de dos puertas entre abiertas que al abrirlas conducían a una cámara completamente cristalizada, era la habitación de mi sueño; y justo en medio se encontraba aquella estructura de cristal la cual ahora estaba rota. Entramos en la habitación y no pude evitar fijarme como Tamara la atravesó sin importarle que el suelo estuviera cristalizado y ella descalza, una vez delante de la gran flor ella se dio la vuelta para hablar.
"He estado aquí adentro desde hace los cuatro mil años que calló la ciudad, dormida pero a la vez despierta"
"¿Cómo?"
"Sí, sé que suena raro pero es la verdad, por alguna razón era capaz de enterarme de todo lo que pasaba a mi alrededor, por ello podía comunicarme contigo o abrir la puerta gracias al poder que quedaba"
"No sé suponía que en este mundo no había magia"
"Sí pero esta cápsula era parte del cristal y el cristal no seguía las mismas leyes que este mundo"
Me acerque al cristal impresionada, mientras pasaba mis manos por la superficie y entonces vi la espada que estaba clavada – "Esta espada ¿A quién perteneció?" – Le dije y al ver su cara, por la rápida expresión de dolor supe que tenía que ser alguien importante para ella.
"¿Qué te parece si dejamos esta tumba? No quiero estar más tiempo aquí" –Me dijo evitando mi pregunta.
"Claro" – Le dije mientras nos marchábamos.
Una vez arriba en la entrada, el sol ya se estaba terminando de poner y Tamara por la expresión de su cara estaba preocupada.
"Vamos a ver cuánta energía le queda a este viejo mastodonte" – Dijo mientras se acercaba a un pistón en el suelo, una vez ahí pulso un botón y justo delante de nosotras apareció un panel holográfico azul en el cual ella comenzó a teclear cosas como si fuera algo sólido. Mi cara de asombro estaba presente – "Bien hay energía más que suficiente como para encender el ascensor" – Dijo ella.
Entonces de un círculo al lado del suelo comenzó a brillar y de la nada se proyectó un haz de luz que ascendió por una compuerta que se abrió en el techo. Otra vez mi mandíbula volvió a caer del asombro.
"¿Qué pasa? ¿No hay ascensores gravitatorios en dónde vives?" – Moví mi cabeza en señal de negación a lo que ella se rio – "Lo que te queda por ver" – Me dijo mientras entrabamos en el ascensor para ser elevadas.
Ya había anochecido por completo, estábamos en uno de los pisos más altos del lugar, tanto que los rascacielos más altos de la ciudad habían quedado unos cuantos kilómetros por debajo. Estábamos en una habitación iluminada únicamente por una fogata que habíamos hecho, ya que ella reusó la idea de prender las luces de la gran habitación; yo me encontraba terminado de cocinar un par de aves que habíamos cazado. Lo cual fue divertido porque ella sin más me quito el arco y salió a una de las terrazas del lugar para disparar a una bandada de pájaros que pasaban, lo único que me dijo al recoger los cuerpos fue: 'Ya tenemos cena'. Mientras que ella se encontraba mirando por uno de los ventanales la inmensa ciudad que se cernía bajo nuestros pies.
"Ocurre algo" – Le dije cuando se sentó junto a la fogata y le pasaba su plato con comida.
"No" – Me dijo.
"Y por qué has cerrado la puerta automática con seguro" – Le dije mientras me llevaba un bocado a la boca.
Ella trago con dificultad, a la vez que desviaba la mirada, pensaba que no me había dado cuenta.
"Te lo contare dentro de poco, déjame estar segura no quiero preocuparte" – Me dijo mientras colocaba su plato a un lado – "Y ahora ¿Qué te parece si te cuento todo acerca de lo que pasó en la ciudad?"
"¡De veras!"
"Sí, creo que es bueno darte las respuestas que mereces y con lo que te voy a contar más tus recuerdos podrás tenerlas"
"Gracias"
"No hay de qué, pero ten en cuenta que todo lo que te voy a decir es casi mi vida"
"Mejor, así podre conocerte mejor"
"Está bien, pues en ese caso escucha atentamente porque la historia de como una de las civilizaciones más importantes de la historia y sus habitantes, los cuales desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, comienza así"
Bueno he aquí el sexto capítulo de la historia! Espero que os gustase leerlo tanto como a mí escribirlo, digamos que es unos de los capítulos que más ganas tenía de publicar. Disculpen, como siempre, la tardanza. La canción que me inspiro y que lleva el título es Ghosttown de la mismísima Madonna, espero ansioso vuestros comentarios y nos veremos, no sé deciros cuando sólo que espero que sea en un futuro cercano con el siguiente capítulo que será All Things Go. Hasta la próxima and122!
