Bueno se de alguien que queria saber de que trataba este cap. Aparte de mi.
Siento que estubo muy cursi pero ya hare mas cosas sangrientas.
Alice muere de la envidia, lo logre; ahora yo si me pase con Jasper de la manera mas sensual jajajajaja.
I love you.
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Las vegas
(Bella)
Unas luces de neón cegaron mis ojos y perdí el hilo de lo que quizás sería el peor de mis sueños en la vida. Al observar de una manera más analítica las luces y el lugar, note que esto era totalmente alucinante. El olor del licor y sexo se tornaban de amargos a dulces. La experiencia era como si yo fuese una niña que entra a una tienda de dulces y estuviesen preparando una buena taza de chocolate.
-Es lo más impresionante que he visto en mi vida. Esto es increíblemente ingenioso e innegablemente encantador.
-Por fin despertaste, baja que ya encontramos habitación y tienes que descansar en una cama decente- el escuchar la voz de Edward no me ponía para nada feliz-.
-Voy- cerré la puerta del coche de golpe y solo recibí una mirada del enojo de parte de Jasper.
Entre a lo que parecía más bien como una pocilga antigua. El olor a humedad era penetrante y el piso estaba a punto de colapsarse. Por lo demás las camas estaban muy bien y el baño bastante ingenioso, pues solo tenía espejos y un tubo en la regadera. "Genial no les alcanza el presupuesto para pisos y aromatizantes pero si para tubos de estríper en el baño"
-Duerme bien que mañana tenemos que hacer un encargo aquí y debe ser temprano- la voz de Edward sonaba demandante-.
-Yo no los voy a acompañar- proteste molesta-.
-Bella- suplico Jasper- No seas malcriada y obedece.
-Pero… pero…- unas muecas muy infantiles llenaron mi rostro lo cual hizo que luciera aun más joven-. No se vale.
-Así es la vida- finalizo mi dios de los ojos verde eléctricos- ya vete a dormir.
-Espera…- complemento Jasper- primero tú tienes algo pendiente con cierta persona muy importante.
-La carta- respondí deprimida y ausente- necesito una hoja y un bolígrafo.
Edward me acerco ambos materiales y luego salió de la habitación. Jasper me miro de cerca y luego me sonrió, unos amenazantes colmillos relucieron ante la tenue luz de la lámpara que estaba a mi lado. Me acomode en lo que sería como una mesa y comencé a escribir.
Querida abuela.
Como sabes estoy de viaje y no pretendo regresar pronto, pues tengo cierta misión que aun no he cumplido. Pero no te preocupes me la estoy pasando genial y no estoy en nada peligroso.
Sabes tuve la oportunidad de viajar al desierto de Death Valley, a un concierto de rock; tu más que nadie sabe que esa música me encanta y lo disfrute como nunca. Además de que tú sabes que en toda la vida quise ir a ese lugar.
Ahora ¿adivina qué? Me encuentro en Las Vegas, este lugar está lleno de luces y magia entera, todo huele a sexo, drogas y alcohol. Que gracioso ¿no?
Muero porque estés aquí conmigo. Te extraño.
En fin, soy muy feliz me la estoy pasando increíble, y no tengo ni una sola queja.
Otra cosa más. Necesito que me mandes una carta para saber cómo estás y en que te puedo ayudar. Mira la mandaras a las vegas, al hotel Bloodie Rose. Es el único hotel llamado así por lo que no habrá pierde. Trata de mandar la carta antes del 12 de este mes.
Por lo demás te extraño y en realidad deseo que estés bien. Te amo.
Bella.
Tome mis cosas y me adentre al baño donde me cambie de ropa. Mi clásica pijama era un pequeño short y la blusa de tirantes ambos negros. Aunque hubiera preferido dormir desnuda por el calor tan sofocante de las vegas. Me acerque al lavabo y moje mi rostro, me mire al rostro y luego aquellas finas cicatrices en el cuello. No lo pude evitar y un deseo invadió mi cuerpo y lo extasió de la manera más ilógica. Una de mis manos acaricio la herida y un escalofrió recorrió mi columna. Los deseaba, quería ser suya, ser de aquellos dos seres tan perfectos, aquí en este lugar.
Salí del baño meditando lo mucho que los deseaba y lo poco que les atraía. Mire a las camas y ellos estaban parados caminando de aquí para allá. Luego Jasper me miro y me sonrío para después dedicarme una sonrisa de complicidad. Por otro lado Edward simplemente me analizaba de los pies a la cabeza y pareciere que mentalmente anotaba cada uno de mis defectos. Me sentía como si yo fuera la criatura maligna y de una especie rara.
-Duerme y deja de pensar esas cosas- musito Edward- a la cama.
Yo solo pude asentir con la cabeza y acatar las estúpidas reglas que Edward me mandaba a cumplir.
De un momento a otro el sueño me venció y yo permitir que Morfeo se encargara de mí.
"Oh mi buen creador me torturaras la eternidad y lo que la vida me depare después, acaso serás piadoso y me dejaras vivir menos de lo que merezco, yo simplemente así lo quiero".
Desperté casi de inmediato al sentir una parte de mi brazo derecho fría, mire a mí alrededor y note que una silueta oscura me miraba desde la puerta de la habitación. La silueta se acercaba más y más hasta ofrecerme una de sus manos como ayuda, yo gustosa la tome. Un mareo repentino me tumbo y me regreso nuevamente a la cama. La ventana estaba abierta y quise suponer que el mareo se debió a causa de ello en cuanto al ángel tomo forma y le pude distinguir.
Jasper lucia unos increíbles vaqueros de color negro y una camisa sin mangas del mismo color. Realmente estaba hermoso y sensual y su piel brillaba con tanta intensidad con los rayos del sol que penetraban por la ventana y por encima de las cortinas. Lo deseaba tanto como me era posible. Me estaba comportando como un niño que exige que le compren dulces. O quizás peor.
-Dulce ángel de piel nívea y ojos de brujita amistosa mira cómo has amanecido estas totalmente sudada- recito mi amado Jasper- Mejor te bañas.
-¿Qué hora es?
-Las once de la mañana.
Me dirigí al baño, me di una rápida ducha tratando de evitar a toda costa los espejos pues me negaba rotundamente a mirar las cicatrices. Tome algunas prendas que Edward me compro. Unos jeans grises con una blusa de manga corta negra y unas sandalias fueron mi conjunto más perfecto. Salí del baño y note que Jasper me estaba esperando pero encima tenía su chaqueta de cuero negra y unos lentos de sol. Suponía que nadie debe verlos sin eso o alarmaría a la gente. Evadí su vestimenta y pensé en algo más.
-¿Edward no regreso?
-Sí, pero volvió a salir, el automóvil necesitaba gasolina y de paso mando tu carta a correo urgente.
-Entiendo.
-¿A dónde iremos hoy?
-Yo te llevare a comer, y Edward estará arreglando algunos asuntos sumamente importantes.
-Ah sí, ¿Pero no que iríamos todos?
-Decidió que no era el momento de que te estés codeando con los de nuestra especie.
-Ok pero… ¿Qué tan importantes son esos asuntos?
-Lo suficientes como para que sepas que de ahí sacamos el dinero para este viaje y demás lujos.
-Entonces lo veremos en la noche ¿no?
-Así es.
Salimos del hotel caminando pues no había carro. Las vegas no eran tan impresionantes como en la noche, aunque el clima estaba para freír un huevo igual el lugar no perdía la magia. Lamentablemente la gente no dejaba de mirar a Jasper y su maldita chaqueta que de manera ridícula portaba como si nada. Como si los treinta y seis grados solo fueran una mentira.
Un centro comercial, muchos restaurantes, muchos clubs, gente alcoholizada en las calles, prostitutas. Todo estaba repleto de malicia que se contagiaba y uno lo podía aceptar contento.
Entramos en lo que seguramente sería el lugar donde comeríamos, nada del otro mundo, todo el lugar olía a cigarro y era muy ordinario lo contrario de la fachada, afuera lucia con más clase. Por dentro había palmeras y adornos egipcios, todo bastante excéntrico. Pero aun así no de mi agrado.
El host nos indico el lugar donde debíamos sentarnos. Un momento estuvimos solos hasta que la mesera llego a darnos la carta y coquetear con Jasper, lo cual me molesto una inmensidad. La zorra esa se retiro.
-Así me siento yo cuando alguien más piensa en ti de esa manera.
-¿A qué te refieres?
-Tus celos son lindos-susurro mi hermoso ángel de ojos azules-.
-Basta
-No lo puedo evitar. Me haces amarte más.
-Bastardo. Bueno ya no más de mis celos hablemos de de tu vida.
-¿Que deseas saber?
-Ya sabes-dije en voz cantarina- ¿Quién demonios es Alice?, ¿De dónde eres? ¿Qué te llevo a ser un vampiro? ¿Es amena la experiencia? ¿Para qué me quieren?
-Primera respuesta, ella es mi esposa y la amo, segunda respuesta soy de aquí de Estados Unidos soy de Texas, tercera alguien sediento de poder y de sabiduría fue quien me convirtió en esto, pues con beber la sangre de una persona incluso de los de nuestra especie podemos saber su vida completa y más. La experiencia, si claro es amena me he acostumbrado. A lo último aun no lo puedes saber pero entiende que con el tiempo lo descubrirás.
-Supongo que por el momento me basta.
-Eso es bueno escucharlo. Ahora come.
Comí muy lento y ni siquiera pude comer todo pues aun rondaba por mi cabeza las preguntas y las respuestas. Jasper me ayudo a levantarme y luego caminamos por toda la avenida principal. Entramos al centro comercial y Jasper me sugirió que comprara mas ropa ya que a los lugares a los que iríamos serian así o más cálidos. Acepte y compre muchos shorts pequeños y blusas con tirantes. Algunas prendas con más tela como pantalones y un pequeño suéter. Cuando estábamos a punto de entrar en el elevador Jasper grito de la emoción y corrió a lo que sería el aparador de una tienda. Y luego señalo un increíble vestido. Lo logro; me lo compre.
Las locas compras terminaron no sin antes comprarme un pequeño baby doll de color negro, para ver qué pasaba.
Al hotel llegamos ya casi dando las siete de la tarde. Encontramos a Edward sentado en la cama de la izquierda, nos miro con tristeza y luego me extendió lo que sería una carta. La tome y la leí en voz alta.
Bella.
Tu abuela no podrá contestarte ninguna carta. Y no porque no la deje hacerlo como especificaste en tu primer carta, sino porque tu abuela a empeorado y su salud ya no es estable. La he llevado al hospital y le han diagnosticado cáncer terminal.
Morirá, y te pediré de favor que no regreses pues tú has sido la causante.
Supongo estarás feliz. Como sea, si le vuelves a escribir otra carta la romperé.
En todo caso si sucede algo ten en cuenta que te avisare. Pero no porque quiera tu ayuda, sino porque quiero que te des cuenta de lo desgraciada que fuiste.
-¿Cómo fue que llego tan rápido la carta?- dije sollozando- ¿cómo es que es que paso esto?
-Tranquila Bella- Jasper me tomo de la cintura y yo solo me desvanecí a su lado-.
-Fui hasta Hawthorne- respondió Edward- y tu abuela realmente lucia mal. Sabía que algo grave pasaba por eso me aventure a ir tan lejos pero no fui en coche. Me fui corriendo.
-¿Entonces si esta tan mal?- pregunto ausente Jasper-.
-Sí
-¿Bella?
-Déjame sola con Edward.
-¿Segura?- yo solo asentí a la pregunta de Jasper- Está bien.
Jasper salió de la habitación y después tuve que hacer la pregunta obligatoria.
-¿Cuánto lleva de muerta?
-¿A qué te refieres?
-No trates de verme la cara. ¿Cuánto… dos días?
-Ayer.
No lo pude contener y las lágrimas brotaron de mis ojos como un par de cascadas, el dolor me era insoportable y trataba de sollozar para que esto no se convirtiera en llanto. Estaba sufriendo y en mi corazón no había más que odio y rencor hacía mi misma. La angustia me estaba matando y solo pensaba en morir. No quería nada que no fuera la muerte. Solo quería que el aire me desintegrara y me hiciera parte de él. Yo estaba dispuesta a hacer lo que fuera con tal de ya no ser parte de la materia tangible de este mundo. El llanto me estaba ahogando y ya me era imposible respirar, mis ojos estaban totalmente nublados y me ardían pues secos ya estaban.
-Bella mi amor mírame- Edward me tomo del rostro y me obligo a verle-.
-No quiero vivir. Soy una amenaza para la gente que me rodea.
-Bella mírame- grito de manera demandante-. No es tu maldita culpa me oyes.
-Lo es, claro que lo es. Lo que pasa es que tú no entiendes. Yo simplemente me quiero morir.
-No, ni siquiera te atrevas a pensar en ello.
-¿Por qué? ¿Por qué me necesita?
-Porque te amo- me tomo de la cintura y me condujo hasta donde él para luego suspirar cerca de mis labios-. Te amo, ¿es tan difícil de entender?
-Sí me es difícil- mientras le respondí me condujo hasta la cama y me acostó lentamente para acomodarse sobre mi pero sin dejar caer todo el peso de su cuerpo-. Pero alguien me dijo: Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. Y yo no veo que sufras.
-Sufro más de lo que te imaginas, y ahora más ya que has tenido una pérdida muy grande.
-Me quiero morir.
Lentamente condujo su mano a mi cuello y lo acaricio suavemente, paso sus gélidos dedos por mis labios y acerco los suyos tan lentamente para que no me asustara. Miro fijamente a mis ojos color purpura y sonrió. Comenzó a besar mis labios de la manera más dulce, su lengua jugueteo con la mía creando nueva prosa silenciosa. Cada beso se volvía más y más insistente. Sabía a lo que llegaría esto.
-¿Estás segura? Puedo parar si así lo quieres- menciono Edward entre respiros acelerados-.
-No lo hagas, no me dejes- dije aun entre sollozos lastimeros-. Continua.
Una vez dada la orden nuevamente regreso a mis labios para después bajar a lo que sería mi cuello.
-Muérdeme- susurre- Quiero ser tan tuya como lo soy de Jasper.
Casi de inmediato un dolor invadió mi cuello y yo solo pude contraer mi cuerpo al de él. El me abrazo apresándome como si tratara de protegerme. Yo no me negué. Claramente sentí como perdía fuerzas lentamente y me entumecía a cada sorbo que daba.
-Para- gemí-.
Fue entonces cuando me miro a los ojos otra vez y lentamente empezó a desnudarme. Primero la blusa y luego el pantalón. Yo por mi parte también lo desvestía tratando de no parecer una desesperada. Claro en mi corta vida nunca he desvestido a un hombre, afortunadamente él lo noto rápidamente y se levanto en rodillas sobre la cama para que a ambos nos fuera menos difícil el trabajo.
Nuevamente me recostó sobre la cama. Ya solo llevábamos la ropa interior; de la manera más delicada retire lo poco que le quedaba de ropa. Entonces mire lo que sería su miembro. Nunca había visto uno personalmente, siempre me causaba terror pensar en tener a alguien dentro de mí, pero ahora era diferente, realmente lo quería; realmente quería que me penetrara. Estaba por demás enterada de que me dolería, pero no me imaginaba a que grado. Y no quería pensar en ello.
Alzo mi vientre y quito mis pantaletas de la manera más sabia luego lo beso y acaricio, yo me estremecí, ya que jamás había sentido algo así. Un leve mareo profundizo el momento y el nirvana se apodero de mí ser inmaculado, todo a causa de que él se encontraba ya besando y jugando entre mis piernas. Yo solo emitía gemidos contraídos. Edward se estaba poniendo cada vez más insistente y eso me provocaba espasmos deliciosos. Me miro y subió a mis senos, los descubrió del sostén y los lamio pasivamente.
-Tranquila- jadeo excitado-. Necesito que me ayudes. Guíame.
Abrió mis piernas y se coloco en posición. Tomo mi mano e hizo que sujetara su miembro. Los nervios me estaban matando. Lo coloque donde yo suponía tendría que estar. Entonces sentí como algo luchaba por entrar y un dolor en mis caderas me provoco gemir de dolor el cual devino en placer. Mi mano continuaba entre mis piernas y note que aun no estaba del todo adentro. Yo solo asentí con la cabeza y entonces el penetro con un poco más de fuerza, fue solo entonces que sentí como algo en mi interior se rompía y el dolor en mis caderas fue aun más intenso. Era como si la delgada línea entre la niñez y la madurez se partiera en mil pedazos. Unas cuantas lágrimas rodaron por mis mejillas.
-¿Estás bien?- pregunto nervioso y preocupado pero sin dejar de estar agitado y sin salir de mí- Si te hice daño me detengo.
-No- jadee- no me dejes sola. No creo soportarlo. Continúa amor.
Retomo el asunto y su penetración se volvió continua y más rápida, el dolor se tornaba excitación, placer, delirio, adrenalina, todo esto era mejor que estar drogada en las calles de Hawthorne. El me penetraba de la manera más deliciosa y lo hacía ya sin temor alguno.
-Mi amor- gemí- Jamás me vayas a dejar.
-Nunca- jadeo alterado pero sin detenerse-Te deseo más que a la propia sangre mi diosa personal. Te has convertido en el mejor sueño y la mejor pesadilla de mi tormentosa eternidad. No mas vagar por las penumbras del abismo y ya basta de las estupideces de un simple te voy a dar todo lo que tengo- gimió-.
La mano que tenía entre mis piernas se posiciono en su rostro y con la poca y tenue luz que iluminaba la habitación note que lo había ensuciado de sangre. Esto siendo la manera más macabra de demostrar mi virginidad. Edward miro mi mano y la lamio, lo más extraño es que ese acto me excito aun más. Continuamos por más de dos horas hasta que un espasmo recorrió mis piernas, mi vientre, incluso mi cuello. Entonces algo a lo que prefiero llamar como descarga de energía provoco que simplemente emitiera el gemido (que a mi parecer sonó exquisito) resonara en el cuarto. Edward me haría segunda tres segundos después.
-Te amo- me susurro al oído-.
-Estoy agotada.
(Jasper)
Bella me saco de su habitación hace más de dos horas y suponía lo que había sucedido. El deseo de matar a Edward me estaba atormentando. Pero si la lastimo por supuesto que lo haría. Necesitaba regresar y ver qué pasaba.
Salí del pequeño bar y me dirigí a la habitación. Ahí estaba Edward mirando a las estrellas y fumando un cigarro (n/a: me gusta la idea de que los vampiros sean tan increíbles que hasta fumar y beber alcohol puedan hacer), le dedique una mirada de desprecio y entre a velocidad de vampiro a la habitación.
-Supongo que ya le leíste la mente a tu amigo- musito Bella- vete.
-No- respondí furioso- ¿Por qué con él?
-No lo sé- su voz entre cortada me alarmo por lo que corrí a donde ella, mi ángel estaba totalmente desnudo y con sangre entre las piernas y el cuello- Abrázame.
-Bella te amo- le susurre al oído- te amo como jamás he amado nada, más que la sabiduría, más que el coraje, más que el encanto del mal, más que la riqueza y la misma sangre. Te amo con mi humilde corazón que hasta ahora no sabía que poseía, te amo mi criatura de ojos purpura, mi mística de magia antigua, deja que te estreche contra ti, no me atrevo…
Bella levanto el rostro e introdujo su lengua entre mis labios. Te quiero, te quiero con toda mi alma ¿Me oyes?, En mi alma no hay otro dios más que tu y Edward. No le perteneceré a nadie más que a ustedes. Soy suya.
Nos tumbamos en la cama. Mis manos ansiaban tocar todo su cuerpo, la piel que se escondía debajo del rígido algodón, la breve pero amplia curva de sus caderas, sus pechos, su pálido cuello, sus labios, sus partes íntimas, húmedas y dispuestas para que yo las acariciara… Mis labios le arañaron el cuello, sin atreverme a hacer más que sentir la sangre pulsando debajo de su piel mientras mis dedos la llevaban al orgasmo, mientras ella gemía contra mí, mientras su cuerpo se tensaba hasta alcanzar el clímax, mientras yacía inerme contra mi pecho.
La sangre retumbaba en mis oídos. Fluía velozmente a través de mi mente. Decía yo la quiero. Pero permanecí inmóvil.
Oprimí los labios contra su frente. La sangre que fluía a través de mi cuerpo devino dolor. El dolor alcanzo el clímax, al igual que la pasión de Bella. Y en la suavidad de su mejilla y sus labios halle paz y dulzura, y la mañana aún era oscura.
Bella deslizó la mano sobre mi hombro, sobre mi pecho.
-Sabes lo que quiero de ti- dijo con aquella voz profunda y lustrosa, dejando que el dolor y la determinación subrayaran sus palabras-. Esto es lo quiero de ti, y te quiero a ti. Me he repetido todas las razones nobles por las que debo sepárame de ti, me he repetido todos los argumentos morales, mi mente se ha convertido en un confesionario, un lugar donde se reúnen los filósofos- la sentí temblar en mis brazos- Amor mío…
-¿Crees que esto sea viable?- cuestione-.
-Me ofendes- respondió a la ofensiva-. Te lo demostrare y te advierto que si me detienes te olvidas de mi para siempre.
Sus pequeñas y delicadas manos bajaron hasta mi bragueta y la bajaron. Luego poco a poco fue despojándome de mi camisa para después besar todo mi pecho desnudo. Yo a estas alturas no podía detenerla ya era demasiada excitación para mí.
-Vez que fácil es cooperar- gimió en mí oído y ya posicionada sobre mí cuerpo-.
-Bella- jadee alterado- no…
Ella tomando de experiencia lo recién aprendido con Edward me monto y se penetro; la sensación me provoco gemir aun más de lo que debía, eso le dio pie a ella de hacerlo más rápido. Mirar como sus hermosos senos rozaban mi pecho y su vientre chocaba con el mío, como me tuve que aferrar a su pequeña cintura para llevar su paso me volvió loco y mí absurdo deseo de ser yo quien la tomara por completo hizo que los roles se voltearan y yo me posicionara encima de su frágil y ensangrentado cuerpo. Ella me dedico una mirada de pasión cumplida y permitió que todo el trabajo lo terminara yo. La penetre un poco más fuerte y ella gemía conmigo al unisonó. El momento del orgasmo llego y ambos lo tuvimos al mismo tiempo quedando exhaustos y satisfechos.
-Gracias- musito mi delicada y preciosa Bella- Te amo.
-Te amo.
Nos cubrí con una sabana que estaba húmeda y roja y la abrace a mí de tal manera que no pudiese escapar de mi; no hasta mañana.
-"Que poder tiene el cuerpo que el corazón lo tiene negado. El dolor quizás y solo quizás sea el más factible de las emociones que yo no puedo detener. Tan igual que el deseo del cuerpo y la sangre. Soy el monstruo que acaba con la inocencia de la libertad. Y mi contraparte me ha seguido en el ejemplo".
-"Edward mi gran amigo filosofo jamás tendrás tanta razón como la has tenido con este comentario".
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Ahí tiene chiks salio más capitulo del k esperaba pero yo digo k esta bien.
En todo caso de k no les haya gustado haganmelo saber. Aunque advierto k me niego a hacer algo que conyeve setimentalismos.
Por lo demas hasta consejos quiero tener.
Ah otra cosa más Alice (luisa) i miss you.
