Cap. 7

Comienzo

Pasada la emoción del momento, vino la lucidez y realidad; y que si bien la noticia de un bebé era buena, la cosas no acababan ahí, ya que también era una enorme responsabilidad.

Sango: ahora que pienso las cosas más detenidamente… ¿cómo es posible que no supieras de tu embarazo hasta ahora? Es decir, tú sabes, debiste notar que el periodo no te venía o que las nauseas que llevas teniendo desde hace unos días, eran señal de que algo no andaba bien.

Kagome: para serte sincera, si un especialista no me lo decía, creo que no me iba a enterar hasta quien sabe cuándo. Ya que el periodo me sigue viniendo con regularidad y las nauseas las atribuía a todo el estrés que estoy teniendo por mis estudios.

Sango: y… ¿ahora cómo piensas decírselo a tu madre y a tu abuelo? Se van… no sé a molestar o emocionar.

Kagome: yo… no pienso decirles nada, ya que no pienso conservar al bebé, yo… he pensado en entregárselo a Houyo y que sea él quien se haga responsable.

Sango: ¡¿qué?! ¡¿En serio piensas hacer ello?! Es decir, ¡es tu hijo (a)! ¿Qué no te da pena acaso?

Kagome: tú bien sabes que yo no quiero ser madre, no por ahora al menos, quizá en unos años, cuando halle al hombre apropiado y esté estable.

Sango: creí que ese hombre era Inuyasha, como está dispuesto a hacerse cargo.

Kagome: recién estamos empezando una relación y estamos muy enamorados, pero nada, ni nadie garantiza que nos vayamos a quedar juntos, y en cuanto a su ofrecimiento de hacerse cargo de este bebé (señalé mi plano vientre) creo que lo dijo por impulsividad, sinceramente no creo que esté consciente de la gran responsabilidad que conlleva criar un hijo y menos si no es suyo.

Sango: tienes razón, pero… ¿por qué no se lo dijiste?, ¿por qué dejaste que te dijera todo aquello?

Kagome: porque no quiero arruinar sus buenas intenciones. Además ya decidí que o bien Houyo se hace cargo o… lo daré en adopción.

Sango: ¡Ay Kag! La verdad no sé qué decirte, ya que si yo quedase embarazada de Miroku, creo que le pediría que nos casemos, ya que creo que sería lo más apropiado.

Kagome: eso lo dices, porque no estás en mi situación y porque él sería el padre biológico. Además con lo mojigata que eres, te apuesto que vas a llegar virgen al matrimonio (reí con jocosidad, hasta que noté el rostro sonrojado y la mirada picara de Sango) ¡no! Esa mirada tuya me dice que tú… ¡no! ¡¿En serio?! ¿Tú y él… ustedes? Tú sabes ¡¿ya?!

Sango: ¡ay, bueno!, sí, ok, sí lo hicimos y fue tal y como esperaba que lo fuera.

Fue un día acá mismo. Estuvimos conversando y una cosa llevó a la otra y bueno… entre besos, caricias y promesas de que siempre estaríamos juntos… pasó.

Kagome: ¡wuooo, no lo puedo creer! ¡Dejaste de ser la única virgen de toda la ciudad! (reí amenamente)

Sango: jah, jah, jah, muy graciosa, pero bueno, sí es verdad ya no soy la única virgen del grupo. Aunque… bueno, sólo fue esa vez ya que no lo hemos vuelto a intentar, y no es porque Miroku no quiera, sino porque creo que lo mejor es que tomemos las cosas con calma

Tú sabes, prefiero que vayamos juntos a un médico que nos pueda orientar en cuanto a natalidad y no prescriba un método de cuidado que vaya de acuerdo con ambos.

Kagome: sí, te entiendo, para que no acabes en la misma engorrosa situación que yo.

Sango: bueno amiga, ¡arriba esos ánimos!, todo en esta vida tiene solución y lo que parece el fin del mundo en este momento, con el tiempo se volverá tu mayor alegría. Ya que estoy segura que en cuanto conozcas a tu bebé te sentirás tan feliz de tenerlo que harás todo por él o ella.

Kagome: quizá sea así, pero por ahora mi decisión no cambiará.

Sango: bueno, ya mañana sabrás cual será el siguiente paso a seguir.

Por hoy que te parece si nos relajamos y salimos a bailar en la noche con Jakotsu ¿qué dices?

Kagome: puede ser. Distraerme un poco me haría bien.

A la mañana siguiente…

Separarse de la mullida cama y la confortable almohada a la cual estaba abrazada, se le hacía casi imposible. Su mente y cuerpo se enfrentaban en una lucha titánica intentando hacer que se levante, ya que por un lado su conciencia la carcomía diciéndole que no debía haberse ido de juerga sabiendo que su novio le dijo que no se amanecería ya que debían ayudar a su nuevo inquilino con la mudanza y su cuerpo por otro lado, le agradecía la noche de relax total y no quería que terminará.

Luego de varios minutos de interminable debate, finalmente puso un pie fuera de la cama y por inercia el resto de su cuerpo hizo lo mismo.

De forma casi mecánica, se dirigió a la ducha y en cuanto sintió el agua fría recorrer su espalda, todo el sueño y pesadez se le fue en un santiamén.

Luego de la fría ducha, se vistió lo más rápido que pudo para calentar su congelado cuerpo, y en cuento se disponía a preparar su desayuno… el timbre de empezó a sonar.

Maldijo para sus adentros la puntualidad de su novio y en cuanto abrió la puerta, se topó con los que ella consideró la sonrisa masculina y los ojos turquesa más bellos que había visto en su vida.

Muchacho: buenos días Kagome, soy Bankotsu. Amigo de Inuyasha.

Kagome: (sentí que el piso que estaba debajo de mis pies se desvanecía, si bien lo había visto con anterioridad, no había prestado atención a su atractivo natural y pensé ¡qué hombre!) hola… yo… tú… es decir… ¿Inuyasha dónde está?

Bankotsu: ésta dirigiendo el camión de mudanza hasta tu casa.

Yo vine a pie ya que vivo relativamente cerca e Inuyasha me encargó recogerte para que le diéramos el alcance en tu casa; como yo no sé bien donde es, él pensó que sería buena idea que fuéramos juntos.

Kagome: ok, voy por mis cosas y le diré a Sango que ya me voy. No demoro, ok.

Bankotsu: tómate tu tiempo que yo aguardaré por ti.

En cuanto ingresé a la casa, suspiré profundo, ya que no podía creer que semejante monumento de hombre fuese a vivir bajo mi mismo techo. Él era la manzana del edén puesto en la tierra.

Me dirigí a la habitación donde aún estaba durmiendo Sango y la desperté con efusividad.

Sango: (a medio despertar) ¿qué… ocurre? ¿La casa se quema, estamos en peligro o qué?

Kagome: él… él… está aquí, es decir en la puerta… lo que quiero decir es que… vino por mí y no iremos solos hasta mi casa o peor aún… ¡vivirá en la misma!

Sango: ¡¿qué?! No te entiendo nada. Primero cálmate y luego explícame, que por tu timbre de voz aduzco que no es Inuyasha y sea quien sea "él" te ha puesto las pulsaciones a 1000 por hora porque estás, toda agitada.

Kagome: (tomé una bocanada de aire para calmarme) Bankotsu, el amigo de Inuyasha, ha venido a recogerme para que lo guie hasta mi casa y ¡oh, por todos los cielos! Es el hombre físicamente…al menos… perfecto para mí.

Tú sabes, ojos turquesa, piel bronceada cabello negro, es, es… ¡mi sueño hecho realidad! Y estoy segura que si lo desvistiera, ¡tendría un físico monumental!

Sango: (sobándome los ojos por el sueño) sí es verdad Bankotsu es tal y como lo describes ¿y que con eso? Es decir es un simple mortal como cualquier otro, además tú misma me dijiste que estás perdidamente enamorada de Inuyasha. Por lo que no comprendo por qué reaccionas así.

Kagome: un minuto… ¿tú lo conoces y no me dijiste nada?

Sango: (poniéndome una bata) sí, lo conozco desde hace un tiempo. Inuyasha me lo presentó y nos hicimos amigos, bueno al menos yo, ya que lo conocí cuando andaba en malos pasos y a cambió que correspondiera a sus sentimientos decidió cambiar.

Kagome: ¡¿qué?! Está enamorado de ti y te atreviste a rechazarlo ¿por qué?

Sango: por el simple hecho que no es mi tipo. Ahora si me disculpas quiero usar el baño.

Kagome: ok, ok, pero date prisa.

Sango: ¿prisa para qué?

Kagome: para que nos acompañes a mi casa.

Sango: ah, no, eso sí que no, si yo voy con ustedes Bankotsu no va dejar de insistirme en que acepté su proposición de salir con él, además ya quedé en ver a Miroku en par de horas.

Kagome: ¡pero Sango! Qué no entiendes que si estoy a solas con él, me pondré muy nerviosa.

Sango: pues contrólate, además tú tienes a Inuyasha y no lo hagas esperar mucho, porque terminará dándole la noticia del bebé a Houyo, él solo; porqué no me vas a decir que ya te olvidaste que citaste a Houyo para hoy.

Kagome: (la melancolía me invadió) tienes razón, me había olvidado por completo en el lío que me encuentro.

Te espero en la sala, para que al menos nos despidas.

Sango: Kag… no era mi intención que te pongas triste, pero… no puedes tapar el sol con un dedo.

Kagome: sí tienes razón, por lo que por favor, solo date prisa y acompáñame a la puerta, eso es todo lo que te pido.

Sango: ok, dame 5 y salgo.

Kagome: (suspirando y pensando en voz alta) me preguntó que irá a pasar de ahora en adelante. Inuyasha se irá en unos días, Bankotsu vivirá en mi casa; en un rato Houyo se enterará del bebé y yo no sé en qué parte quedaré en toda esta historia.

Sango: ¿con quién hablas?

Kagome: con el techo. Bueno ya me voy, debo ir a enfrentar mi destino.

Sango: (la abracé cálidamente) no estás sola, me tienes a mí y a todos los que te queremos.

Kagome: gracias. Bien dejémonos de cursilerías que imagino que tu fan enamorado debe estarse impacientando.

Sango: no creas, él está acostumbrado a esperarme horas, hasta que salgo de casa.

Kagome: que mala eres con él.

Sango: no soy mala, es él que no entiende que nunca le voy a corresponder (abrí la puerta)

Hola Bank ¿qué hay?

Bankotsu: ¡cuánto tiempo Sango! Me alegra que tener el agrado de volver a verte, después de tanto.

Sango: he estado ocupada, tú sabes.

Bankotsu: sí algo oí por ahí, como que ya tienes novio y ese no soy precisamente yo.

Sango: tú bien sabes que lo nuestro no se va a dar, así que ya olvídame.

Bankotsu: (sonreí de medio lado) el que tengas novio, no amilana mi interés por ti…preciosa.

Sango: Kagome, se les está haciendo tarde y a mí también, por lo que mejor no perdamos más tiempo.

Kagome: gracias por escucharme, te quiero mucho San (nos dimos un afectuoso abrazo)

Bankotsu: ¡hey!, ¿para mí no hay abrazo?

Sango: (lo ignoré por completo) te iré a visitar pronto, ok.

Bankotsu: ¡perfecto!

Sango: obviare ese comentario.

Kagome: (reí por inercia) ustedes son muy cómicos, creo que me hará bien verlos juntos más seguido.

Bankotsu: ¡lo ves! Tu amiga sabe lo que te conviene.

Sango: así como yo sé, que lo que les conviene es que se vayan de una vez o no llegarán a tiempo.

Kagome: ya nos vamos.

San, espero verte pronto.

Sango: así será, hasta pronto Kag (ingresé a casa)

Bankotsu: bueno, en vista que eres la mejor amiga de Sango, imaginó que la volveré a ver pronto.

Kagome: sí es posible, pero bueno ¿nos vamos ya? En un rato irá alguien a verme y no quisiera llegar tarde.

Bankotsu: desde luego; dejé mi auto a media calle de acá, por lo que espérame que lo traigo.

Kagome: no hace falta, vayamos caminando, hasta el mismo.

Bankotsu: por cierto, Inuyasha me comentó que también estás alquilando el garaje, por lo que podrías rentármelo.

Kagome: desde luego, en 3 días estará disponible, mientras puedes dejar tu auto fuera de mi casa, sino te importa, claro.

Bankotsu: en lo absoluto.

El trayecto en auto, hasta la casa fue muy silencioso, las únicas palabras que cruzaron fueron las indicaciones que ella le fue dando, para llegar al destino.

En cuanto estuvieron afuera de la casa, pudieron notar que el camión de mudanza ya había llegado y entre Inuyasha y Koga estaban desmontando el contenido del mismo.

Kagome: al fin en casa (suspiré angustiada)

Bankotsu: ¿te encuentras bien? Pareces algo afligida.

Kagome: estoy bien, descuida.

Entremos para mostrarte tu habitación, ¿de acuerdo?

Bankotsu: como tú digas.

Kagome: como podrás ver, hay una sola puerta de entrada, la cual conecta al garaje y acá (señalando la puerta auxiliar) es la entrada a tu habitación. Puedes ingresar por la principal o por esta (le mostré el lugar completo)

Bankotsu: es más acogedor de lo pensé, ya que prácticamente es como tener un apartamento de soltero; tengo conexión directa a la cocina y el resto del primer piso.

Kagome: si así, es, recorre el resto de la casa si gustas, yo iré a ver si Inuyasha y/o Koga necesitan ayuda; ya luego te presentaré a mis primos formalmente.

Bankotsu: ¿Cuántos vamos a ser?

Kagome: nosotros, mis primos Koga y Ayame…y, (sentí nauseas) ya regreso; mientras ve conociendo todo el lugar.

Bankotsu: mejor iré a ayudar a Inuyasha y a tu primo.

Como las nauseas me ganaban, no le dije más y me dirigí al baño del segundo piso.

En vista que Kagome le había autorizado recorrer el resto de la casa, se dispuso a hacerlo, pero en cuanto se dirigió al jardín interno terminó todo mojado, gracias a una joven que se encontraba regando el mismo.

Ayame: (gritando sin control) ¡ ¿qui… qui… quién eres?! ¡ ¿Qué… qué… es lo que haces acá?!

Bankotsu: (sacudiéndose el agua) soy el nuevo inquilino, me llamó… (Le fue imposible terminar la frase, ya que en un parpadear un sujeto desconocido, lo tumbó al piso, amenazándolo con golpearlo)

Koga: ¡¿qué demonios le hiciste a Ayame?!

Bankotsu: deberías preguntar, qué fue lo que ella me hizo a mí.

Koga: ¡maldito desgraciado, ahora verás! (estaba a punto de caerle a golpes, cuando…)

Ayame: ¡detente! Él no me hizo nada, simplemente me espanté en cuanto lo vi, eso fue todo.

Bankotsu: (quitándose a Koga de encima) si así es como vamos a empezar, entonces creo que lo mejor es vayas sabiendo que tendrías todas las perder contra mí.

Koga: ¿eso crees, estúpido?

Ambos estaban a punto de enfrentarse a los golpes, cuando de pronto sintieron que alguien los mojó con agua fría.

Ayame: ¡basta ustedes dos! En lugar de querer resolver todo a golpes, empecemos por arreglar este mal entendido.

Koga: solo porque tú me lo pides, de lo contrario, le rompería la cara a este imbécil.

Ayame: ¡he dicho que basta! Una más y te prometo que me mudaré de esta casa ¿te quedó claro?

Koga: como digas.

Bankotsu: ¡bah! Ya veo que tienes domadora.

Ayame: guarda tu ponzoñosa lengua dentro de tu enorme boca y discúlpate.

Bankotsu: ¿qué hay si me niego?

Ayame: llamaré a la policía por allanamiento de morada.

Bankotsu: para ser tan linda, tienes muy mal carácter.

Ayame: tan sólo discúlpense y déjense de tonterías (ambos se dieron la mano de mala gana)

Muy bien, ahora dime ¿quién eres tú y que haces acá?

Bankotsu: soy el nuevo inquilino, me acabo de mudar a la habitación de la lavandería.

Koga: si piensas vivir, bajo el mismo techo que nosotros, lo mejor es que te mantengas alejado de Ayame o la próxima vez, ni ella podrá hacer que me contenga de molerte a golpes.

Bankotsu: adelante, no te contengas. No te tengo miedo

Ayame: es todo, haré mi equipaje, me mudo hoy mismo.

Koga: ¿pero, por qué dices ello?

Ayame: porque eres insufrible, no puedes controlar esa impulsividad tuya de querer atacar a todo aquel que me acerca y ya estoy harta de ello.

Koga: está bien… prometo que no mataré al tipo este.

Bankotsu: no te creas tanto.

Ayame: en lugar de seguir siendo un completo idiota, deberías aprender a llevarte bien con nosotros, después de todo viviremos bajo el mismo techo, por lo que te dejaré con tu pésima actitud y me iré a mi habitación.

Koga: será mejor que hagas caso y no ocasiones problemas ¿entendiste? (pasé por su lado y seguí a Ayame)

Bankotsu: vivir acá va a ser más divertido de lo que imaginé (empecé a estornudar por estar mojado) maldición, mujer loca. Lo mejor será que me cambié antes que me enfermé.

Al mismo tiempo en el segundo piso; Kagome se encontraba dejando su alma en el retrete. A pesar del antiemético que le había recetado la Dra. Las nauseas eran igual de fuertes.

Inuyasha: (llamando al puerta del baño) Kag, ¿estás bien? Llevas buen rato encerrada.

Kagome: estaré bien, solo dame unos minutos, sí.

Inuyasha: déjame entrar, para ayudarte.

Kagome: no gracias, esto es muy vergonzoso como para que me mires.

Inuyasha: ¡ay, vamos! Estamos juntos en esto, por lo que no deberías apenarte.

Kagome: déjame sola, por favor, esto solo me concierne a mí

Inuyasha: no... No es sólo asunto tuyo y lo sabes. Estoy contigo y así será por siempre… Kag por favor ¿uh? (Vi pasar a Ayame con los ojos llenos de lágrimas) Un momento Kag, ahora vuelvo.

¿Qué ocurre? ¿Por qué esa cara?

Ayame: (me refugié en su pecho para llorar) ¡Es un idiota! No lo soporto, siempre es lo mismo con él. Lo quiero, pero ya no lo soporto más.

Inuyasha: (no entendía nada) ya, ya, calma, sea lo que sea que haya pasado, tiene solución, para eso existe el dialogo (en ello Kagome salió del baño)

Kagome: ¿otra vez se pelearon?

Koga: (desde las escaleras a escasos pasos del resto) ¡Ayame! Dame otra oportunidad por favor, no te vayas de la casa

Ayame: ¡no quiero verte, vete! Déjame en paz (me encerré en mi habitación)

Kagome: ¿qué fue lo que hiciste esta vez, para que se enoje tanto?

Koga: solo la defendí de ese tal Bankotsu y por eso se enojó.

Kagome: ¿uh? Qué fue eso que supuestamente pasó.

Koga: ya sabes cómo es ella de escandalosa, grita por todo y en cuanto la escuché gritar, fui en su auxilio y cuando vi que estaba con un sujeto que no conozco, me le fui encima, pero ella nos detuvo.

Inuyasha: creo que la tienes muy protegida y es por ello que exagera las cosas, quizá deberías ser menos protector.

Koga: sea como sea, ahora quiere irse de la casa y no sé cómo convencerla de lo contrario.

Kagome: hablaré con ella, pero hasta entonces, no la provoques o en verdad se irá esta vez (iba a hablar con ella, cuando de pronto…)

Bankotsu: ¡hey, arriba! ¿Alguno me escucha? Hay un sujeto afuera, preguntando por Kagome, dice que se llama Houyo.

Kagome: (palidecí al oír ello) gracias, en seguida bajo.

Inuyasha: tranquila, todo va a estar bien, yo estaré contigo.

Kagome: gracias.

Luego… hablaré con ella ¿sí? Ten un poco paciencia.

Koga: está bien. Estaré en mi habitación por si me necesitas, ok.

Kagome: (sonreí levemente) ok

Por cada peldaño que iba bajando, mi corazón se aceleraba más y más. Estar frente a mi ex y soltarle menuda noticia, me ponía muy nerviosa.

Bankotsu: ¿estás bien? Te pusiste pálida.

Kagome: sí, descuida, por favor has pasar a Houyo (me dirigí a la sala para esperarlo)

Bankotsu: oye, ¿estás seguro que debe reunirse con ese sujeto?, no la veo bien.

Inuyasha: es algo inevitable, ellos… tienen temas que zanjar.

Bankotsu: uhm, bueno, ustedes están bastante grandes para saber en qué se meten.

En cuanto las miradas de Houyo e Inuyasha se cruzaron se formó un ambiente tenso de inmediato. Uno sabía perfectamente quien era el otro y que rol jugaban en la vida de Kagome.

Houyo: creí que me habías citado para hablar a solas, no con tu chaperón presente.

Kagome: lo que tengo que decirte, es muy importante y nos involucra a los tres, es por eso que estará presente.

Houyo: uhm… no me saldrás con quieres hacer un trío (rió con sarcasmo)

Kagome: ¡eres un estúpido! Ese es uno de los muchos motivos por el cual te dejé.

Houyo: ¡tú me dejaste por el idiota éste! ¡¿Qué crees que no me di cuenta el cómo lo mirabas el día de la fiesta?! Eres una infiel asquerosa y tienes la osadía de citarme para hablar, con él presente, tú eres…

Inuyasha: detente ahí o no respondo de mis actos. Tú la perdiste y ahora ella está conmigo, por lo que sino piensas respetarla, lo mejor es que te largues por donde viniste o no respondo de mis actos.

Houyo: ¡me iré una vez que sepa para que me hizo venir! Ya que conociéndola, no creo que haya sido para restregarme que ahora están juntos.

Kagome: tienes razón. Te cité porque hay algo muy importante que debes saber, sinceramente preferiría no decirte nada, pero… supongo que tienes derecho (le entregué el resultado de mis análisis)

Houyo: ¿esto qué es?

Kagome: léelo por favor y luego te diré que he decidido.

Houyo leyó detenidamente el contenido de aquellas hojas de papel (los análisis de sangre y las imágenes de la ecografía)

Houyo: ¿esto es cierto?... tú… tú… tú, estás esperando un hijo mío (el corazón me latió fuertemente de emoción, era un sueño hecho realidad)

Kagome: sí, así es. Tal y como aquellos documentos los comprueban, sin embargo, yo… no quiero tenerlo.

Houyo: ¡¿qué?! No eso no, de ninguna manera permitiré que te deshagas de mi hijo, ¡es mi hijo también! ¡¿Entendiste?! Es mío, tú… ¡no puedes decidir sobre él o ella!

Kagome: cálmate, que no voy a hacer lo que estás pensando, si fuera así, lo hubiera hecho sin que lo supieras.

A lo que voy es, que… yo no puedo, ni quiero criarlo y es por ello que he pensado que estaría mejor contigo. Después de todo la mayor parte de tu familia son mujeres y tu madre dirige una guardería, por lo que estoy segura que estaría bien cuidado, ya que tu bien sabes que yo no quiero ser madre, bueno al menos no por ahora.

Houyo: ¿estás segura de lo que dices? Es decir, nosotros podríamos retomar nuestra relación y… yo estaría dispuesto a casarme contigo para que no tuviese que criar sola a nuestro hijo(a)

Kagome: lo siento, pero declino de tu propuesta, ya que si por lo has olvidado Inuyasha es mi novio y es con él con quien quiero estar y no considero que el tener un hijo sea motivo por el cual deba casarme contigo.

Houyo: entiendo… en ese caso, me haré cargo de mi hijo en su totalidad, y… tú podrás hacer de tu vida lo que quieras, con quien quieras. Solo una cosa te voy a pedir.

Kagome: ¿Cuál?

Houyo: que una vez que nazca, te olvides por completo que existe y nunca, lo que es nunca lo quieras recuperar, ni siquiera pienses en conocerlo.

Kagome: es por ello que te llamé, porque es precisamente lo que quiero. Pienso entregártelo en su totalidad.

Houyo: bien, en ese caso estaré en contacto contigo para asistir juntos a tus chequeos y estar al pendiente de lo que necesites.

Kagome: no, yo no quiero que me vuelvas a ver hasta el día del nacimiento. No quiero mantener ningún tipo de relación contigo.

Houyo: ¡no puedes prohibirme que esté al pendiente de mi hijo!

Kagome: y no lo hago, solo te pido que te mantengas, alejado de mí, lo que dure mi embarazo. Lo que sea que necesite el bebé, te lo haré saber, ya que para cuidarme, tengo a Inuyasha y tú no eres prescindible en todo esto.

Houyo: no estoy de acuerdo con esto, pero por el bien de mi hijo, me mantendré al margen.

Si eso es todo lo que me tenías que decir, me retiro.

Inuyasha: ¿te sientes más tranquila?

Kagome: la verdad sí, ya que me acabo de quitar un gran peso de encima (suspiré) solo espero que las cosas salgan bien.

Inuyasha: todo estará bien ya verás.

Kagome: mientras estés a mi lado, tengo confianza de que así será (estábamos a punto de besarnos, cuando vi a Ayame bajar con una pesada maleta)

¡No puedes ser, me olvidé de hablar con ella!, luego seguimos en lo que nos quedamos, ok (le di un fugaz beso)

Inuyasha: de acuerdo, iré a ver si Bankotsu, necesita ayuda con algo.

Kagome: ¿prima a dónde vas?

Ayame: a donde sea, donde ese estúpido Koga no se halle.

Kagome: ya, ya calma. Porqué no salimos a dar una vuelta y conversamos acerca de lo que pasó, ¿qué dices?