Siento la demora pero es que he tenido exámenes y muchos trabajos, pero hoy he podido dedicarme a escribir el capítulo 7 y creo que está tomando forma! ;)
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Capítulo 7: Família
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Han pasado ya 2 semanas desde que desperté del coma y hoy, de una vez por todas, el medico ha pasado por mi habitación a darme la grata noticia de que ya me puedo ir a casa.
No era de esperar que la noticia fuera recibida con alegría por todos los que me rodeaban, en especial por Sherlock que parecía ansioso por volver a la rutina y abandonar el edificio de paredes blancas.
Al saber la noticia parece ser que todos quisieron venir a recogerme y celebrar mi recuperación, cosa que a Sherlock, nuevamente, no parce gustarle demasiado pero lo esconde o al menos lo intenta en vano, detrás de esa extraña meuca que forman sus labios.
-No necesito la silla de ruedas, puedo caminar- digo yo, sintiéndome culpable por el pobre Anderson que está tirando de la silla.
-No te preocupes no me molesta- me contesta educadamente.
- A mi si me molesta- salta Sherlock- tu voz, así que cállate y empuja la silla- dice con burla. Parece que hay cosas que nunca cambian, por mucho tiempo que pase.
-¿¡Como puede molestarte mi voz?- grita indignado.
-¡Anderson cállate!- le grita Lestrade.
-¡No estamos en un caso!- grita el frustrado.
-Lo siento es la costumbre- responde el detective inspector con vergüenza y yo no puedo evitar reírme de Lestrade y del pobre Anderson que ahora está despotricando por todos lados y a este paso yo y la silla iremos rampa abajo.
-Hermano coge tú la silla del pobre John o lo tendremos que volver a hospitalizar- Comenta Mycroft que hasta ahora no había abierto la boca.- Tu amigo está muy exaltado y no queremos que el pobre John salga rodando- me muestra uno de sus intentos de sonrisa. La palabra amigo ha hecho efecto en el detective que con un arranque de coraje le quita la silla de las manos al pobre Anderson. Ahora me siento más tranquilo- Ay el amor… Es impredecible- dice como en un suspiro resignado y nos mira con insistencia- ¿No cree John?- me vuelve a mostrar esa mueca.
-Yo también lo creo- Salta de repente Sherlock con una voz sarcástica con un toque de enfado- Pobre Ian…(1) – Continua, no entiendo nada pero parece hacer mella en Mycroft que ha adoptado una actitud amenazante-¿Ya lo sabe lo tuyo con Lestrade?-. No entiendo nada, Myroft y Lestrade… ¿juntos?
-¡Shercok Holmes, no te consiento que metas en mi vida privada!- grita enfurecido. Ahora si que tengo miedo de irme calle abajo.
-Yo tampoco te lo consiento pero nada te impide husmear constantemente en mis asuntos, estamos a mano-Se despide de él mientras veo como un taxi para delante de nosotros y ágilmente me hace entrar y mete la silla en el maletero y rápidamente desaparecemos de su vista con un ultimo grito de Lestrade.
-¿¡Mycroft, quien es ese Ian?
-¿Quién es Ian?-Pregunto intrigado mientras bajo de taxi parado delante del 221B de Baker Street.
-La pareja de Mycroft- me contesta- Un abogado bastante prestigioso.
-¿Pero y Lestrade?- llegamos a la entrada del edificio y desplaza de llave por la cerradura, abriendo la puerta. Intuyo que no me responderá, pobre Lestrade.- ¿Y la mujer de Lestrade?-pregunto yo.
-Se divorciaron hace un mes- me responde. Me dispongo a subir los escalones hacia nuestro piso pero un brazo me para.
-Yo te cargo, no debes hacer esfuerzos-me dice mientras me levanta sorpresivamente como una princesa. Que bochorno.
-¡Serlock puedo subir solo, no soy una chica!- grito avergonzado.
-Caíste desde un segundo piso no puedes hacer esfuerzos- me responde rotundamente mientras sube conmigo en brazos.
Me inquita esta nueva faceta que Sherlock ha estado mostrando estos últimos días, no parece el mismo, me pregunto como habrá pqsado estos últimos meses el detective, esperando a que yo despertase… Esta actitud sobreprotectora conmigo es una una estaca clavándose dentro de mi porqué se que cuando me recupere todo volverá a ser igual que siempre y no quiero, quiero estar entre su brazos para siempre, oler su aroma a tabaco, sentir su calor, el respirar acompasado y el palpito de su corazón sonando armoniosamente con el mio.
Siento como unas pisadas bajan apresuradas por la escalera y aparece la señora Hudson toda contenta.
-¡John, Sherlock ya han llegado!- se acerca emocionada y me da un beso en la frente. Yo me avergüenzo por la escena, e intento soltarme una vez más.
-Sherlock bájame esto es vergonzoso- le reprocho peor él me ignora y continua subiendo hasta el piso de arriba.
-¡Señora Hudson!- grita él como siempre.
-¡Que no soy la criada!-le responde ella subiendo mi equipaje por la escalera hasta llegar hasta nosotros.
-Abra la puerta- le ordena.
-¡Podrías abrirla si me bajaras! Puedo caminar. - Nos abre la puerta y entramos aún en esa posición.
La casa no parece haber cambiado demasiado desde la ultima vez que estuve, solo simples detalles como la calavera que ha desaparecido del lugar que siempre ocupada encima de la chimenea para ahora ocupar el sillón que yo siempre ocupaba, intuyo que se ha pasado estos últimos meses hablando con ella.
Algo distrae mi atención, Sherlock me agarra con fuerza y un ruido extraño sale de la cocina. De ella aparece una figura inconfundible enfundada en un lujoso abrigo rojo. Su pelo rubio ha crecido desde la última vez que la vi, las ojeras que antes adornaban macabramente su cara han desaparecido y la delgadez fantasmagórica ha sido remplazada por la figura estilizada que ahora se mostraba delante di mi. Los labios rojo sangre a conjunto con el abrigo le daban un aire aristocrático, ¿Dónde estaban los labios rojos, el trazo tembloroso y los dientes rojos? Abandonada en el pasado, como Harry.
-¿Siempre lo supe de Harry, pero tu John?- me dice con decepción- He venido a verte, si no me lo hubieran dicho no me entero de que estuviste en coma- me regaña.
Me bajo de Sherlock que se mantiene al lado, no tengo porque darle explicaciones, ya debe saber quien es.
-Si nadie te lo ha dicho es por algo- le digo a la defensiva- ¿A qué has venido madre?
-¿Es que ya no puedo ni ir a visitar a mi hijo preferido?
-Tu ya no tienes hijos, no se si lo recuerdas- le respondo con furia.
-Yo tengo un hijo, y ese eres tu- me contesta con la misma intensidad- ¿No nos presentas?- cambia de actitud y ahora mira a Sherlock con cara asqueada.
-No veo la necesidad, yo se quien es usted y usted sabe perfectamente quien soy yo, señora Watson.- le contesta por mi Sherlock que hasta ahora solo estaba observando la reunión familiar.
-Ahora señora Brook- le corrige.
-Ya veo…no has tardado a deshacerte del apellido Watson a la más mínima oportunidad- escupo las palabras con rabia- ¿Algun hombre adinerado? – pregunto mirándola repugnado- Te ves bien, no como la ultima vez que te vi
-¡Me abandonaste!- grita intentando exculparse- Te fuiste a Afganistán y me dejaste aquí sin nada! ¡Me apartaste como una rata, soy tu madre!
-¿Acaso no es esto lo que hiciste con Harry? ¡Apartarla como una rata!- grite furioso adelantándome hacia ella pero una mano me retiene con fuerza- ¡Me fui porqué quería huir como lo hiciste tu! ¡No sabes las veces que deseé no ser un Watson! Pero lo soy, y viviré siempre con ello, por mucho que me cambie el apellido.
-Por eso mismo, somos iguales, por eso he venido, quiero que vengas conmigo, como antes- me dice ella acercándose a mi lentamente- Solo tu y yo, lejos de esa desviada.
-¡Esa desviada, como la llamas, es mi hermana!
-John, ¿no recuerdas lo que me decías cuando eras pequeño? Esas noches cuando nos escondíamos en la azotea y tu te acorrucabas en mis brazos?- me toco el brazo suavemente como haciendo que me abrazaba- Mamá huyamos juntos, quiero ir contigo, quiero ir muy lejos…- Me dice suavemente. No la quiero oír, no quiero recordar esos días. Con brusquedad la alejo de mí.
-¡No lo recuerdo! ¡No lo recuerdo!- grito- Yo ya hui y tu también, no pienso volver a la azotea, antes era un crío y no entendía lo que pasaba a mi alrededor, pero ahora todo es distinto, yo rehíce mi vida, sin ti, y tu hiciste lo mismo ¿Por qué ahora?
-Hablé con Harry- pronuncia su nombre con repulsión.
-¿A si? Y no te ha partido la cara, tengo un recuerdo muy feliz de ti con la nariz sangrando- digo con sarcasmo.- ¿Qué ha pasado que sea tan importante como para que vayas a ver a Harry después de tantos años?
-Eso no es importante- alude el tema- Lo que me importa es tu relación con ese Holmes- mira a mi compañero que aún no me ha dejado el brazo.-Me contó cosas muy interesantes, por eso he venido, no dejare que te descarriles como ella, tu aún puedes salvarte- me intenta convencer de algo que a mi parecer no tiene discusión.
-Yo no necesito ser salvado.- Le respondo intentando hacerla entrar en razón.
-Entiendo que tengas que pensártelo, ya volveré otro día y hablamos más tranquilamente, recupérate, ¿vale?- Me da un abrazo que no correspondo y la pierdo de vista escaleras abajo.
Me arrastro silenciosamente hasta el sillón y me dejo caer como un peso muerto. Hundo mi cabeza entre mis manos y respiro hondo, intentando no pensar en nada.
Han pasado tantos años desde esos sucesos en la azotea… Tantos años que al ver la mujer salir de la cocina, incluso tardé en reconocerla. Ya no recuerdo cuantos años abran pasado desde la última vez que nos vimos, antes de ir Afganistán. Hacía ya tanto tiempo que por fin había olvidado el olor el repugnante olor alcohol y regaliz, y esos dientes negros y esa torcida sonrisa de mi padre. Por fin había dejado de soñar en esa azotea.
He deseado tanto ser Harry, ser dejado atrás como hizo mamá, y olvidarme de esa gente inunda…
No se en que momento Sherlock se ha deslizado hasta mi hi se ha arrodillado delante de mi y suavemente ha posada su mano en mi hombro. Le miro directamente a los ojos que ahora están a la misma altura que los míos. Me mira incomodo sin sabe exactamente que hacer y yo con un impulso que no se de donde ha salido me inclina hacia él y lo abrazo con fuerza, hundiendo mi cabeza en su hombro y haciéndonos caer de rodillas al suelo, sin dejarnos ir, aun apretándolo más contra mi, intentando en vano que su cuerpo se funda con el mio.
La puerta se abre interrumpiendo el momento.
-John quería decrite que había venido tu madre pero entrasteis y no quise interrumpir…- Dice la Señora Huson entrando por la puerta y de repente calla sintiéndose avergonzada.- ¡Lo siento!- grita avergonzada por interrumpirnos- No sabia que estabais.. yo…
-¡No ha interrumpido nada!- grito avergonzado.- No es necesario que se vaya, hace mucho que no la veía- le digo con una sonrisa mientras con la ayuda de Sherlock me vuelvo acomodar en el sofá
-Ahora que está aquí prepárenos un té-. Le dice Sherlock.
-¡¿Cuantas veces tendré que repetir que no soy la criada!- vuelve a repetir como siempre indignada pero dirigiéndose hacia la cocina.-¿¡Qué es esta cosa? ¡Sherlock quita esta asquerosidad de la cocina o lo tiraré todo!- le grita repugnada.
-¡No toque nada!- Grita él exaltado y con dos grandes saltos corre hacia la cocina dejándome solo en el salón.
Siento los pasos de la casera acercándose a mi mientras Sherlock salva sus experimentos.
-¿Cómo estás John?- Me pregunta ella mientras de vez en cuando da una ojeada a lo que Sherlock hace y le grita cuatro improperios para que recoja todo.
-Bien, gracias- le sonrío.- ¿Como…?- no se como decirle sin que parezca raro.
-¿Cómo ha estado Sherlock, te refieres?- termina mi pregunta con una sonrisa tierna mientras yo asiento con la cabeza.-La verdad… No muy bien, los primeros días estaba destrozado, luego volvió a su actitud indiferente pero no engañaba a nadie. Luego de 3 semanas ya ni siquiera dormía ni comía, pensábamos que iba a desfallecer en cualquier momento, pero no lo izo.- paro un momento para mirarme y se aseguró de que el detective aún estuviera ocupado para no hacernos caso- Un día lo encontré tirado en el suelo del salón y todo estaba lleno de humo y jeringuillas por el suelo, realmente creí que moriría esa vez, luego de eso, se tranquilizó y se evocó en sus experimentos, hasta que desapareció.- Finaliza ella.- Siento no haberlo cuidado lo suficiente- se avergüenza ella con tristeza.
-No se culpe- la consuelo.- No podía hacer nada.
-¿Y tu estas bien?- me pregunta dudosa- Sentí los gritos desde abajo- finalmente se atreve a decirme.
-No se preocupe, siempre que nos encontramos es así- le sonrío falsamente- Siempre que nos encontramos es lo mismo, uno al final se acostumbra.
-Eso no es verdad- me acaricia la mejilla- uno nunca se acostumbra a eso- me sonríe con tristeza.- Tu y Sherlock sois tan parecidos…- suspira resignada y el detective entra en la sala.
-Ya puede entrar, no hay peligro de contaminar ninguna prueba- le dice.
Él se sienta en el sofá y yo me levanto y me acomodo a su lado, delante de la tele. La enciendo.
"Y ahora la lectura del cuento del dragón por Richard Brook…"- La imagen de Jim, ahora casual y acogedora se mostraba sentada en una butaca, con un cuento en las manos-"… Y los aldeanos fueron desapareciendo, uno a uno, cada semana un aldeano era enviado donde el dragón, hasta que un día el dragón eligió a la hija del rey. ¿Qué ara el rey? Su única cosa preciada estaba a punto de desaparecer… ¿Qué tenía que hacer?"
CONTINUARA...
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(1) Ian es una persona real , su nombre original es Ian Hallard y es el marido de Mark Gatiss que hace de Mycroft en la serie. Me izo ilusión meterlo, además Ian interpreta el abogado defensor de Moriarty en The Reichenbach fall (jkjkjkjkjkjk¬¬) no me pude resistir.
