(Versión original - adaptado: 02/02/2015)
Shugo Chara! © PEACH-PIT (#Respect)
Dato: -&.-Esto es para empezar un recuerdo. -.& -Y esto para terminar.
Sólo el personaje de Haruna es creado, mayor información revisar en mi perfil y dar click al link.
Hitman
'Capítulo 6: Noche alcoholizada-I-'
Mi vista estaba pasando por las imágenes que habían colgadas en la pared, eran bastantes de la familia de Ikuto. Se veían ambos pequeños, muy jóvenes, Ikuto podría tener unos siete o seis años, por lo que Utau tendría unos cuatro o tres. Algunas fotos sólo eran de los dos hijos y otras de los cuatro o los dos adultos, etc… En todas se veían sonrisas sinceras y felices. Provocaban que me pusiera a pensar en mi familia, no recordaba cómo era o si tenía hermanos, sería lindo tenerlos… al menos uno. No estaba recordando mucho, a veces soñaba, pero no estaba segura si eran sueños o recuerdos. Estaba segura de que mi madre era castaña y al parecer ponía muchas responsabilidades sobre mí. A mi padre lo había visto borroso, ayer… estaba tomando una fotografía con la cámara de Utau y pasó. Un hombre alto con una sonrisa que parecía no saldría nunca del rostro. Fue el flash de la cámara la que me llevó a aquel recuerdo y un nuevo flash me trajo a la realidad. Pero no recordaba si tenía algún otro familiar.
– ¿Qué miras~?
La voz de Haruna me sorprendió y me pareció por un momento más baja de estatura.
–Oh~ Las fotos de la familia…–dijo al mismo tiempo que su mirada se tornaba oscura–…yo los veía cuando se tomaban esas fotos–dijo antes de reír divertida–. Ni te imaginas lo caprichoso que era Ikuto-kun con las fotos… Se veía tan lindo~
Algo en su tono de voz sonaba extraño, se oía más pegajoso y juguetón. Además había puesto un honorifico al nombre del mayor y anteriormente no lo había hecho.
–Amu-chan~ ¿a ti te gusta~?
Su preguntó provocó que mi temperatura corporal subiera unos centígrados, y sentía que mis mejillas estaban rojizas.
–No, no~–dijo antes de abrazarme por detrás sobre los hombros–No te pongas nerviosa~ Solo estoy jugando~
Y entonces cuando su aliente llegó a mis fosas nasales distinguí un olor peculiar.
–Haruna… ¿Estás bien?–pregunté tomándola de los hombros, parecía que se iba a caer.
–Estoy bien, perfecta–dijo sonriéndome socarronamente–, vamos~ Hay que seguir viendo fotos.
Después de bailar y bailar con Nagi y Kukai bastantes canciones, me había ido a sentar, les había dicho que iba a descansar. Me dirigí a mi habitación y no me volví a topar con ninguno de los dos, ni tampoco a Utau ni Haruna, a Ikuto no lo había intentado buscar… Había parecido molesto conmigo y no quería enfadarlo más.
Luego de eso me disponía a cambiarme para poder dormir y sujetando la cinta de mi nuca, la oji-azul entró a mi habitación. Me tomó de la mano y me dijo que la noche era joven. Habíamos caminado a la que era la habitación donde se quedaría por dos noches, me había mencionado. Cuando entré estaban todos los mencionados anteriormente, parecían entretenidos con un mazo de cartas. Todos sentados en el suelo, con algunas cartas en sus manos. Había también ese olor peculiar que había olido en Haruna hacía unos minutos. Todos los presentes se encontraban sólo en camisa y pantalón, parecían haberse deshecho de las corbatas y chalecos.
Al entrar todos parecían sorprendidos, habían creído mis dos parejas de baile que ya estaba durmiendo y por eso no me habían llamado. En cuanto a Utau, me resultó difícil reconocerla porque sus cabellos estaban sueltos, me señaló un sitio donde sentarme: entre ella y Nagi.
Había estado un rato con ellos porque me habían enseñado en ese instante a jugar lo que ellos estaban jugando cuando llegué. Parecía que Kukai estaba ganando todas las partidas hasta ahora, sólo entonces me puse a pensar en cuanto tiempo había estado sola en mi habitación sin hacer nada.
Por otro lado, Ikuto parecía indiferente a mi presencia, sólo me había mirado cuando aparecí en la puerta de la mano de Haruna. De ahí no me había mirado ni cuando lanzaba una carta, parecía inmerso en el juego o tal vez yo estaba paranoica.
Ya una hora y media había pasado aproximadamente desde que nos habíamos ido de la fiesta. Y en ese tiempo habían seguido tomando de las botellas que tenían cerca y habían terminado riéndose de todo. A excepción de Ikuto, que parecía el más sobrio que todos. Ikuto había comenzado a ganar pero supongo que por el estado que tenía el castaño. Yo salí sin que nadie lo notase del cuarto de quien me había invitado, que estaba cerca a la sala en donde estaba ahorita.
Mi vista se posó en la foto que estaba en uno de los estantes ahora y distinguí dos figuras femeninas. Eran la inconfundible de Utau y otra niña de cabellos cortos. Ambas sonrisas resplandecían, parecían tener unos diez u once años.
–Mira~ Soy yo~
Su frase me dejó sorprendida y por un momento volteé a verla y luego a la niña. Sus ojos azules eran los mimos, sólo que en la foto se notaban más risueños y su cabello definitivamente era más corto.
– ¿No soy adorable~?
En realidad lo era, por lo que no dudé en asentir con una sonrisa.
– ¿Se conocen desde pequeñas?
–Mi familia se encargaba de cuidarla y le regalamos esa foto a su mama cuando se volvieron a reunir–dijo asintiendo efusivamente y luego sus ojos se abrieron sorprendidos–. Ups, eso no debí decirte~
Otra vez soltó una risa pegajosa y estaba vez se fue al sillón.
–Esta familia está de locos–dijo desparramándose en el sillón–, si supieras los secretos que guardan te morirías~–dijo tomándose el cuello con las dos manos fingiendo ahorcarse.
Intuí de algunas manera que me estaba diciendo cosas que no debía saber, pero la familia enserio llamaba mi atención. Tal vez fuese su notorio estado de ebriedad o tal vez no estaba del todo ebria.
–Por eso yo me quedaré soltera por la eternidad…
No me parecía bien el ser entrometida, pero algo me incitaba realmente a saber de ellos. Además, no era lógico que me tuvieran aquí por tanto tiempo y no quisieran ir a un hospital a preguntar. Porque desde luego que habría de ser más fácil si íbamos a un hospital… o si quiera por qué estábamos en Amsterdan. El estado de Haruna me podría ayudar.
–Lo único que me gustaría saber es por qué estoy aquí.
Por un momento estuvo tan silencioso que creí que todo se quedaría de esa manera, no había respuesta de su parte. Junte entonces el poco valor que tenía para voltearme a encararla.
–Hmm~
Movía su cabeza de un lado al otro y luego suspiró cansada.
–Fue un capricho de Ikuto, se sentía algo culpable y ha gastado mucho en ti, tal vez demasiado–dijo aún con su mirada perdida.
– ¿A sí?
–Pues si, traerte de Osaka a aquí para… que no pasaras peligro fue lo más costoso~–dijo asintiendo lentamente, sin dejar su tono juguetón–. Pero todo fue para bien, ahora estás mejor, sólo necesitamos que pase la tempestad
– ¿Tempestad?
–Si~ Pero no quiero hablar del trabajo, se supone que estoy de vacaciones~ Así que no pienso decirte nada más~–dijo riendo divertida.
Corrí a su lado y me senté junto a ella.
–Por favor… Necesito saber, nadie aquí me dice algo–dije inflando mis mejillas, ella pareció sorprendida y antes de responderme tomó algo más de la botella que había traído con ella.
–Nou~ No diré nada, después de todo soy la mano derecha del jefe–dijo orgullosa, poniendo ambas manos en su cintura.
– ¿Quién es tu jefe?
– ¿Quién?–me preguntó confundida y sorprendida– ¿Me preguntas quién?–preguntó moviendo sus manos exageradamente, yo me limité a asentir–. Ikuto, ¿quién más? Es mi jefe y el de Nagi–dijo mientras daba otro sorbo a su botella–. Pero créeme que quien se encarga de hacer ciertas cosas siempre soy yo, por eso soy la mano derecha–dijo moviendo su mano derecha enfrente de mi rostro.
– ¿Y a qué se dedican?
–Es complicado–dijo antes de tomar lo último de su botella–. Se acabó~ En fin, ¿a ti te gusta el jefe?–preguntó pasando su brazo por mi hombros.
– ¿Eh?
No podía negarlo, pero no podía admitirlo, en este estado ella podría decírselo en este mismo instante y no podría mirarlo a los ojos otra vez. Aunque realmente no estaba segura de lo que sentía.
Me sentía triste porque él no me había hablado en toda la noche, sólo cuando me vio con el vestido y eso que sólo me había preguntado por qué estaba ahí. Y en el cuarto ni me dirigió un monosílabo. No parecía estar interesado en mi persona y me hacía sentir muy apenada. Pero entonces recordaba todo lo que había hecho por mí y sentía que los latidos de mi corazón se aceleraban y mis mejillas se sonrojaban. Después estaba el sentimiento de soledad que sentí cuando llegó Haruna y yo había quedado a un lado.
–No lo sé
– ¿Ehh~? ¿Y cómo es eso?–preguntó alejándose de mí confundida.
–No lo sé–dije tapándome el rostro–. Aún si lo supiera no sería correspondida, Haruna.
–Ohh~ Tienes miedo de que no te corresponda–dijo inflando sus mejillas, luego se lo pensó un rato–. La única forma de saber si ese obstinado está enamorado es… bueno nunca le ha gustado nadie en realidad… Yo creo que le gustas pero cuando le toco el tema se pone en plan de–dijo antes de aclararse la garganta–: Soy genial y muy frio y no comparto mis sentimientos–dijo con una voz más masculina.
No pude evitar reír a carcajadas por su imitación.
– ¿A poco me salió igual a él, no?–dijo sonriéndome–. Ese idiota no tiene remedio~
Mi risa duró por un rato más y luego pude ver como se perdía su mirada en el techo.
– ¿Tu sabes sobre eso?
Me miró con curiosidad y frunció sus labios.
–No soy una experta pero puedo tratar de ayudarte–dijo sonriente–. Ahora cuéntame todo con lujo y detalles…–dijo dejando caer su cabeza en mi hombro.
Entonces comencé, desde que había despertado hasta ahora. Como ella misma me dijo con lujo y detalles, la canción que me tradujo el día que me limpió las heridas al despertar. Al visitar a Souko y Utau, los Hotori, el cambio de casa. Que me acompañara a dormir y se quedara conmigo hablando. La llegada de ella y que él repentinamente se apartara. Acepté sentirme triste porque la miraba más a ella que a mí. Empezar a caminar con ayuda de Kukai, conocer a Aruto y la reacción que tuvo él. La pelea de los zapatos y su reacción al entrar yo en la habitación que ella estaba usando.
– ¿Are? ¿Estabas celosa~? ¿De mí~?–preguntó entre risas, sonaban tan exageradas como antes, ya que había traído otra botella en la mitad de mi historia–. Si supieras… Ikuto sólo hablaba de ti y eso que de hablar… usualmente suelta monosílabos y yo tengo que interpretarlos… Es muy reservado en ese tema pero… no sé~–dijo negando con su cabeza dando otro sorbo a la botella–. Hm… Tal vez sea un tanto idiota con estas cosas… No es muy propenso a expresarse con palabras, es muy malo hablando. Es más como el dicho: un gesto vale más que mil palabras–dijo con una sonrisa más calmada–. ¿Por qué estabas celosa, Amu-chan~?
Realmente ella sabía que decir para sonrojarme al instante, porque esa era la palabra. Había estado celosa de Haruna.
–Porque parecían ser muy pegados y yo me sentía a un lado… Además no tengo derecho a enamorarme de él… me ha ayudado y sólo soy un huésped, una carga y no pido que me vea de otra manera… Por eso pensaba que tú podrías tener un futuro con él que yo no podría.
–Oh vamos, el destino los unió y esa vaina…–dijo moviendo su mano como dándome aire–…deberías intentar algo…
– ¡No podría! ¡Él me ha ayudado y le estoy agradecida!
–Entonces dices que no sientes nada por él sólo agradecimiento…
–No, no… Yo dije que le estoy agradecida y por eso no intentaré nada pero realmente siento que me gusta y cuando estoy junto a él no dejo de pensar en otra cosa que no sea él…
La pelinegra torció el gesto disgustado y se terminó el resto de la botella.
– ¡ME RINDO! ¡AMBOS SON UN PAR DE IDIOTAS!–gritó dejándose caer en el sillón.
–Haruna…
Sin respuesta.
–Por si te interesa… me gustaba Ikuto cuando estaba en primaria, pero tal vez él nunca lo supo. No me gusta en este momento o tal vez nunca me gustó, he llegado a sentir que es necesario para mí… como un soporte, como un hermano. No pienso entrometerme entre ustedes, solo para dejarlo claro–dijo poniéndose de pie, tomando las dos botellas vacías con una mano, se volteó a sonreírme, antes de guiñarme un ojo–, me gusta un hombre de masculinidad dudosa–dijo entre risas, suspiró cansada después de esto y se estiró un poco–. Me voy, quiero dormir~–dijo inflando sus mejillas que estaban sonrojadas por el estado en el que estaba–. Vamos–dijo tomándome de la mano nuevamente–, hay que botar a la gente que molesta.
Al entrar a su habitación nos encontramos con un Nagihiko por los suelos con el rostro bien rojo y parecía estar intentando dormir. Utau estaba echada en uno de sus brazos, de manera que sus cuerpos formaban una "T". Mientras que Kukai e Ikuto estaban uno frente al otro, el castaño estaba intentando no cerrar sus ojos y en su mano tenía un vaso vacío. El oji-zafiro estaba tomando lo último de su vaso y al terminar sonrió con superioridad mirando a su cuñado. Este de un momento a otro se tambaleó pero luego se sostuvo con las dos manos, y con una de estas cogió nuevamente su vaso y lo estrelló contra el suelo. El mayor sonrió burlón y tomó la botella que tenía a su costado, y comenzó a llenar el vaso.
– ¡NO~! Kukai tu no toleras el alcohol~
–Déjalo–dijo Ikuto con un tono de voz que no reconocía en él, parecía algo más animado–, si no, no podrá casarse con Utau–dijo antes de reír divertido…
Sé que todos comparten un mismo pensamiento… ¡¿Quién es él y qué le hizo a Ikuto?!
–Pero va a vomitar~
–Utau será mi esposa, Tsukiyomi, aunque te duela–dijo levantando el vaso–, a tu salud cu-ña-do.
Y antes de que pudiese terminarlo cayó al suelo derramando lo que quedaba del vaso en su camisa y parte del suelo.
Tsukiyomi rió a carcajadas señalando el estado en el que se encontraba el oji-esmeralda, decía cosas incoherentes o tal vez en otro idioma no sabría decirlo.
– ¡AHHH~! ¡UTAU! ¡LLÉVATE A TU NOVIO!
La rubia no parecía en mejor estado y con los ojos entreabiertos se levantó de muy mala gana y pegó un grito al ver a Kukai. Dirigió una mirada asesina a su hermano y este se encogió de hombros para después flexionar sus piernas. Soltó una sarta de maldiciones y como pudo se colgó el brazo de su novio al hombro. Logró despertarlo un poco en el proceso y comenzaron a caminar lentamente para salir de la habitación.
– ¡TU~!–dijo Haruna pateando al pelilargo en la espalda– ¡TRAVESTI DE CUARTA! ¡VETE DE MI HABITACIÓN~!
–Cinco minutos más Haru~–dijo para voltearse de lado apoyando su cabeza en su brazo.
– ¡FUJISAKI NAGIHIKO~!
Fujisaki…
&. Estaba en un salón amplio, no parecía un salón de clases, si no uno dónde daban un conferencia de orientación. Orientación vocacional, hablaban de diferentes personas de Japón… encargadas de esa labor. Parecía interesante. Pero no llamaba mucho mi atención…
–Pareces aburrida, Amu-chan…
La delicada voz provocó que girara mi cabeza y la imagen que se topó ante mis ojos fue la de Nagihiko… No, las pestañas eran más largas y sus cabellos estaban sujetos en un carmín de flores de sakura. La sonrisa que me mostraba me llenaba repentinamente de muchas emociones.
–Un poco, Fujisaki-san–dije para sorpresa mía… ¿Fujisaki?
–Te dije que me dijeras Nadi o Nadeshko… ¿Somos amigas ahora, no?
Asentí, pero no parecía segura de sus palabras.
El señor que daba la conferencia dijo unas palabras más y luego todos comenzaron a ponerse de pie. Sonó algo así como una explosión y unos gritos y alguien más nos tomó de la mano. También de cabellos largos pero vestía diferente a ella, se parecían y al voltear todo se me tornó borroso.&
–… ¡AMU! ¡¿QUÉ LE HAS DADO NIÑA TONTA?!
Escuchaba voces llamándome, se escuchaba borroso y la cabeza me daba vueltas y olía a alcohol.
– ¡YO NO HICE NADA!
Esa era Haruna, con el tono juguetón de hace unos minutos, pero algo en ese tono parecía preocupado.
– ¡RESPÓNDEME! ¡AMU!
El último grito de Ikuto provocó que abriera los ojos de golpe y levantará mi rostro, sólo para que me topara con rostros preocupados. Al ver a Nagihiko moví mi cabeza hacia el siguiente rostro… que no ayudó mucho porque era el de Ikuto.
Estaba yo arrodillada en el suelo y mis manos ayudaban a que no me fuera de frente contra este, aún me sentía mal. Todo estaba dando vueltas y algunas voces y gritos resonaban en mi cabeza. Y la imagen de la última persona que vi, estaba seguro que era Nagihiko, yo lo había visto, estaba segura.
– ¿Qué pasa?–preguntó aún con ese tono raro de voz–Dime, Amu, es como si te hubieses ido por un momento…
–Yo… me mareé… debe ser por usar zapatos de tacos–mentí con una sonrisa, intentando sonar arrepentida.
Pareció dudarlo por un momento pero luego se volteó a Haruna y le golpeó la cabeza levemente. No parecía dolerle mucho, pero había provocado que se mareara por el estado de ebriedad. Se sujeto la cabeza e intento mirarlo, pero no podía abrir bien los ojos. Pero cuando lo hizo me miró frunciendo el ceño y antes de poder decir algo el mayor sujeto con ambas manos su cabeza y la movió bruscamente.
– ¡Tonta!–le gritó antes de ponerse de pie y extenderme sus dos manos–. Vamos te llevo a tu habitación.
Tomé sus manos, algo dudosa, él tampoco estaba en buen estado y no quería problemas.
– ¿Estás seguro? Pareces mareado.
–Tengo más aguante de lo que pudieran pensar…–dijo sonriendo divertido, sonrisa que parecía mostrar mucho en estos momentos.
Me tomó de una sola mano y se despidió con un meloso: buenas noches, dejando a Haruna y Nagihiko solos en la habitación. Cerró la puerta detrás de él y soltó una risa divertido.
– ¿Enserio estás bien?
Pestañeó un par de veces y me miró.
– ¿Por qué lo dices?
–A parte de que es raro que no me respondas con tu 'Hmp' o 'Tsk' o 'Quién sabe', pues… estás riendo mucho…–dije sintiendo que mi voz se apagaba con cada palabra.
Rió ante mi comentario.
–Que no ría así contigo no significa que no me reía así con los demás.
–No es justo–susurré.
– ¿Dijiste?
–Na-da.
Se encogió de hombros y siguió caminando con mi mano sujeta a la suya. Parecía hacerlo con paso lento como siempre pero algo era diferente. Tal vez no estaba lo suficientemente sobrio para decir bien como él decía. Nos detuvimos entonces en la puerta de la que estaba siendo mi habitación por el momento. Él pareció admirarlo como si fuera algo de otro mundo, parecía algo ido, tal vez estaba mal después de todo.
–Tu cuarto es este, ¿verdad?–preguntó frente a la puerta blanca, me limité a asentir para girar el pomo yo misma habiendo soltado su mano.
El cuarto estaba tal cual lo había dejado después de que Haruna llegase y me ayudara a cambiarme. El mueble seguía donde lo había dejado después de intentar ocultarme de la pelinegra y mi vestido para dormir en el suelo. Las cortinas del balcón estaban abiertas por lo que la luz de la noche iluminaba mi habitación.
Entré a la habitación y cuando estaba a punto de cerrar la puerta, para sorpresa mía, él entró detrás.
–Es realmente grande, tiene bonita vista…
–Ya habías venido tu…–dije restándole importancia, no quería ponerme nerviosa cuando ya había logrado entablar conversación con él–. No sé de qué te sorprendes–dije mientras recogía el polo del suelo.
–Sí pero… para serte sincero, sólo me percaté de tu persona en esta habitación, quería acompañarte, no tenía intención de separar mi vista de tu figura.
La forma en la que lo dijo, tan calmado y serio, provocó que mis mejillas se tiñeran automáticamente. No necesitaba un espejo, sentía mis mejillas arder y era suficiente. Felizmente él no me miraba.
– ¿Cómo debo tomar eso, pervertido?–pregunté sentándome en mi cama para quitarme los zapatos.
– ¿Pervertido yo? Fuiste tu la que se me quedó mirando con una sonrisa cuando me quedé contigo aquella noche que vine.
Touché.
–C-Claro que no, t-tu eres el pervertido aquí–dije rápidamente, que sentí que las palabras se me entreveraban, estaba hecha un lío.
– ¡P-Pues p-p-por… todo!–dije golpeando el suelo con mis pies ahora descalzos.
Sentí que la cama se hundía a mi derecha, por lo que no tuve que adivinar quien se sentaba a mi lado.
–Hmp… Así que lo sabes–dijo tan calmado como siempre, pero algo me decía que no era el de siempre, por lo que tuve la necesidad de voltearme y mirarlo, como descubrí él estaba haciendo–. Supongo que fui muy notorio…
– ¿Huh?
–Sí, todo, tienes razón, debo dejar de mirarte siempre y de sonreír cuando te miró, voltearme rápidamente para evitar que me tomes en cuenta. Dejar de entrar en tu habitación cuando estás dormida para acariciar tus lindos cabellos rosados. Dejar de pensar tanto en ti y descuidar mi trabajo, porque cuando menos me lo espero te colas en mis pensamientos. Pero por más que intento no controlo mis sueños, y tu eres lo primero que viene a mi cabeza antes de dormir, en mis sueños o pesadillas y la primera persona en la que pienso al levantarme… Tienes razón, soy un pervertido…
–Tu…
La sonrisa ladina en su rostro pudo haber brocado que me derritiera como un chocolate en el calor del verano. Era surrealista, lo sentía de esa manera, él me miraba todo el tiempo y yo creí que ni siquiera me tomaba en cuenta.
–Discúlpame por haberte dicho todo esto, me hicieron memorizarlo de una película…–dijo poniéndose de pie, pero lo sujeté de la mano para evitar que caminara.
– ¿Es verdad todo eso… o es producto de una noche alcoholizada?
~Bonus~
Dos semanas, dos semanas se me pasaron tan lentas que se me asemejaron a dos largos años… En fin, Amu ahora parecía haber estado un poco menos alejada de mí, menos reservada. También había comenzado a tener pesadillas y despertarse gritando a mitad de lo noche o a veces en las mañanas. Me hacía saber si necesitaba algo o si no. Parecía también estar aburrida en mi casa y como Utau había dicho: No es necesario que cargue yo con todo el peso.
Estaba de camino a la casa que alquilaron por unos meses, estaba a unas horas de la casa de los Hotori, así que Amu estuvo algo aburrida en el camino. Preguntándome infinidad veces cuanto faltaba para llegar. Por más que Utau hacía lo mismo, Haruna y Nagihiko igual, no me molestaba como cuando ella lo hacía. Se me hacía divertido verla curiosa, me gustaba esa sonrisa cada vez que veía algo de su interés. Sin embargo, tenía que ser consciente de la posición en la que me encontraba y ella no estaba en mi casa porque yo la había invitado. Lo que me hacía pisar tierra y enfocarme en la investigación de Amu. Si tan sólo recordara su apellido sería más sencillo. Pero no me fío de los hospitales, no pienso llevar a Amu allí y ninguno de los míos sabe sobre estas cosas. Tendría que esperar la corriente para ver lo que me traía.
Utau me recibió tan emocionada como siempre, hizo un par de bromas con Amu para que ella pudiera sentirse más confiada. Agradecí el gesto y le encargué a Amu, la verdad es que no quería dejarla pero tenía cosas por hacer.
Tenía que conducir al hotel donde se estaba quedando Haruna, saber si había encontrado algo que me pudiera ayudar. Tenía entendido que la señora Fujisaki había dejado la gran casa y su escuela de danza por unas vacaciones. Se habían ido lejos y por nuestra seguridad había desistido de decirnos a donde había ido con su esposo. No estaba en el derecho a exigirle saberlo, pero sabía que si lo hacía me lo hubiese dicho. A pesar de ello no lo hice, porque no pienso involucrarla más y que pierda a otro hijo.
–Pero mira, si estás aquí… Creí que no vendrías.
La pelinegra estaba parada fuera del ascensor del gran hotel, parecía que recién había bajado. Tenía su típica mochila, parecía haberse cansado del lugar a pesar de no haber estado mucho tiempo.
Su sonrisa se notó algo más socarrona que de costumbre y cuando quiso hablar el sonido de su celular la interrumpió. Chasqueó la lengua y puso los ojos en blanco al ver quien llamaba.
–Tu amado te llama–dijo dándome el celular ya habiendo contestado y saludado al heredero de los Fujisaki.
– ¿Cómo te encuentras cariño mío?
Sonreí ante su grato saludo, habiendo entrado ya en mi auto junto con mi subordinada.
–Un poco cansado, te recuerdo que soy niñero–dije recordando a la pelirrosada, habiéndolo puesto en alta voz.
–Tú te ofreciste, mi madre quería hacerse cargo te recuerdo y yo también me ofrecí… Pero tú insististe.
–Además, te recuerdo que el niñero no puede ligarse a la niña que cuida–dijo Haruna con un tono meloso en su voz.
–Exacto.
–No te pongo en alta voz para que se pongan a molestarme, necesitamos ver ciertos movimientos y ver el momento perfecto. Quiero salirme de esto lo antes posible.
–Tengo entendido que Hotori-kun se irá de viaje pronto con sus padres… Lulu también.
–Sí, lo escuché de Tsukasa–dije comenzando a conducir.
–Mi punto es… ¿dejarás su casa? ¿Irás a la tuya? ¿Volverás a Japón?
–No planeo volver a Japón ahora, sólo necesito unos meses para completar el plan con mi padre… El problema es que-
–Les estás ocultando cosas a Souko-san otra vez, también a tu hermana…
–Touché.
–Es lo mejor, el problema es Amu, mi padre piensa hacer una reunión cuando llegue y no la mantendré oculta.
–No creo que vayan personas que quieren matarte, te recuerdo que Amu estuvo encapuchada en la conferencia y realmente nadie supo quien era ella exactamente. Salvo si se enteraban de su nombre en el hospital, no fue así, no creo que sepan quien es.
–Ahora lo importante es mantenerla segura, como dijo Haruna, es poco probable que sepan quien es exactamente. Si no me equivoco invitará a gente de Easter, para volver a su trabajo normal. Investigué la semana pasado sobre la lista de invitados de Easter, no hay nadie involucrado en estas cosas. El director Hoshina sabe elegir muy bien al personal, si me permites decirlo.
–Ese viejo es más sabio que cualquiera, por eso anda por buen camino su empresa–dije suspirando–. Entonces tienes que irte a traerlo y terminar el contrato–dije mirando a mi acompañante, quien parecía emocionada–. No seas sádica ni cruel.
–Nagi no me dejará hacer nada–dijo encogiéndose de hombros–, así que da igual.
– ¿Estás trayendo equipaje?
–No, quemé mi ropa de Japón al venir y compré unas prendas antes de ayer para ir a Paris…
Después de dejarla en el aeropuerto, me dirigí a la casa de los Hotori y bajé un par de cajas del ático. Tadase me había dicho que un camión recogería las cosas de las cajas con cinta de embalaje. Una vez estuvieron en el pórtico todas las cajas no pasó mucho para que el camión llegara. Ya les habían pagado por lo que mi limité a agradecer y partir a la casa rentada donde había dejado a Amu.
Para sorpresa mía, mi madre se había animado a cocinar, no pude evitar comentar sobre lo desabrida que estaba. Pero cuando era pequeño era algo más notorio, dudo que Utau lo recuerde o lo sienta en este momento. Yo había vivido en una casa donde todo debía ser perfecto y podía distinguir bien si faltaba sal o algún condimento.
Por otro lado mi oji-miel estaba completamente limpia, Utau había insistido en ello según me contaba ella misma. Estaba con ropa que mi madre se empeñó en comprar y le habían quitado todas las vendas. Sus heridas parecían casi ni notarse, en especial la de su pierna porque al estar con short podía notar una pequeña costra cruzando debajo de su rodilla. Amu se demoró un poco más de lo usual en comer, pero más parecía estar pensando en algo más que en el sabor del almuerzo. Yo me limité a molestarla, viendo como sus mejillas se tornaban de color rojo. Terminó al fin y nos fuimos rumbo a la casa donde nos estábamos quedando. Mi hermana me dio una cima de ropa para Amu, parecía que había gastado más que en ella misma.
Al llegar a la casa Amu se había quedado dormida y la tuve que dejar en el cuarto donde yo me estaba quedando. Porque era el único cuarto vacío y ciertamente quería dejar todo en caja para cuando vinieran los Hotori. Que sería dentro de unos días más y como mu no despertó no tuve que preparar cena, no tenía hambre. Terminé tomando las últimas latas de cerveza del refrigerador. Fue como una noche alcoholizada en la preparatoria, me sentía igual que en aquel entonces y como nunca terminé llorando en la sala. Por Nadeshko, por mi madre, por mi hermana, por no haber sido más cuidadoso con todo. Tal vez Amu estaría con su familia en este momento.
Gracias por leer ^^
Attn. Kiriha-chan
