Capítulo 7. La muerte de un amor.

Al instante de eso Naraku cayó al suelo en un charco de sangre, Shippo viendo esta escena desde lo lejos corrió en auxilio de su líder.

- Señor Naraku lo logró, usted venció al demonio - dijo mientras sostenía el cuerpo de su señor.

- ¡Sí!, Shippo logramos vencer al enemigo - dijo con un deje de alivio mientras caía sangre de todo su cuerpo.

- Señor lo llevaré junto a la señorita Kikyo, se pondrá bien... ya lo verá - tratando de sonreír; pero dándose cuenta que el cuerpo de su señor no resistiría más.

- No Shippo, no poder llegar con vida hasta mi amada, no quiero que sufra al ver mi cuerpo en este estado. Quiero pedirte que permanezcas a lado de Kikyo y su hermana Kaede, protégelas, permanece en su aldea, y dile a Ki...kyo, que yo...Que yo... - decía esto, mientras las palabras se entrecortaban y su aliento se perdía.

- Señor, tranquilo por favor, saldrá de esta - respondía Shippo con gran angustia al ver que su Señor moría en sus brazos.

- por...por favor. Dile...Dile que... La... ¡L...La amo! - dijo, mientras sus ojos se cerraban para no abrirse nunca más.

Estas fueron las últimas palabras de Naraku, el último aliento de su vida fue dirigido a Kikyo, su gran amor.

Shippo no pudo contener las lágrimas, pues estuvo con su señor en su último momento, abrazo el cuerpo de Naraku ya sin vida prometiendo ante él, que haría lo que él le pidió, protegería a la señorita Kikyo y a su hermana; pero él no podía dejar los cuerpos de sus camaradas y mucho menos el de su líder así como si nada, así que en aquel campo de batalla, comenzó a cavar tumbas para darles sepultura a cada uno de los cuerpos, sin duda le llevaría mucho tiempo puesto que se trataba de un ejército pero él lo haría.

Mientras tanto en la aldea Kikyo sufrió un desmayo, ya habían pasado tres meses y dos semanas desde el día que ella y Naraku se despidieron.

- Kikyo ¿Estás bien? - preguntaba Kaede muy asustada.

- ¿Qué...me sucedió? - decía Kikyo mientras abría los ojos con gran pesadez.

- Te desmayaste, me diste un gran susto hermana - replicó Kaede.

- Estaba sirviéndome una taza de té, pero de repente todo se…se me nublo- respondía con dificultad Kikyo.

- Hermana, quiero preguntarte algo...- hizo una pausa antes de continuar - Tú y Naraku ¿estuvieron juntos antes de su partida? - pregunto Kaede algo incómoda.

- ¿Por qué preguntas eso Kaede?- replicó Kikyo mientras apartaba la mirada del rostro de su hermana.

- Perdona que te cuestione sobre eso onne-chan; pero he notado que tu vientre cada día crece mucho más, además tienes un brillo muy singular en tu mirada.

- Igual he notado que mi vientre ha aumentado Kaede y respondiendo a tu pregunta; Naraku y yo estuvimos juntos el día del eclipse lunar - respondió con un sonrojo.

- Entonces mis sospechas eran ciertas Kikyo, ¡estas embarazada! - le dijo Kaede con gran alegría.

Kikyo acariciaba su vientre escuchando las palabras de su hermana, imaginando que el fruto del amor que se tenían ella y Naraku estaba creciendo en su interior.

- Si eso resulta ser cierto Kaede, yo sería la mujer más feliz del mundo - decía esto mientras lágrimas de felicidad rodaban por sus mejillas.

- Eso quiere decir que seré tía - replico Kaede mientras se acercaba a su hermana para darle un fuerte abrazo.

- Si serás tía Kaede, Naraku y yo seremos papás... Los papás más felices del mundo - esbozando con una gran sonrisa.

Kikyo aún no sabía la noticia que pronto destrozaría su felicidad...

CONTINUARÁ...