Discúlpame; por suponerte especial,

Por creer que eras más alto que la luna.

Viví en una jaula de cristal

Pero hoy quiero volar

Como ninguna.

Habían pasado dos días y hoy me había armado de valor para enfrentar a Sasuke, al menos para dejarle bien en claro que nuestra relación había terminado, se había ido a la mierda y que con ello nuestro compromiso se anulaba.

Vestía ropa formal, con unos tacones enormes y el cabello suelto, caminaba rumbo a la sala de juntas donde seguramente se encontraba Sasuke, Naruto, y un sinfín de socios más. Me acerque al que anteriormente era el escritorio de Yamanaka, el cual supuse que ya no era porque estaba otra mujer, de cabello azulado.

-Buenos días.- Hable secamente.

-¡Buenos días señorita! ¿En qué puedo servirle?

-¿Eres nueva? Creo que la respuesta es obvia. Te me haces conocida, ¿te he visto en alguna parte?

-Lo dudo, antes trabaja en un hotel sencillo. Soy Konan la nueva secretaria del señor Uchiha, recomendada por el hermano mayor del señor.- Fue en ese comentario que recordé donde la había visto, fue la mujer que me atendió al salir de aquel hotel hace tres días.

-Un gusto Konan, Sakura Haruno; hermana de Naruto Uzumaki.- Le dije estrechando su mano de forma suave, firme y segura.- ¿Dónde se encuentran el señor Uchiha y Namikaze?- Pregunte con un tono de voz indiferente.

-Se encuentran en una reunión con socios, esperando que el señor Hyuga acepte ser un socio más de esta corporativa.

-¿Neji Hyuga?- Pregunte un poco confundida, según tenía entendido Hinata le había dicho a Neji que no quería unirse con los Uchiha y Namikaze, sus razones tendrá para estar aquí.

-En la sala de juntas, señorita. ¿Quiere que les informe que está aquí?

-No gracias, pasare a la sala, con permiso.- Sin más que hacer ahí, camine rumbo a esa mentada sala donde solían encerrarse por horas, toque dos veces y pase.

-Hermanita- Dijo mi hermano.- Sakura.- Sasuke dijo mi nombre casi en susurro, con tono nostálgico, llevaba días evitándolo, sin querer hablar con él.- Saku-chan.- Saludo Neji de forma seca, con una leve sonrisa en sus labios.

-Hola Naruto-san, Uchiha, y Neji-kun que placer tenerte por estos rumbos ¿creo?- Naruto rio ante mi comentario.- Hola Kakashi un placer tenerte de regreso, y un saludo general para el resto.- Dedicándoles una linda sonrisa.- ¿Les falta mucho por terminar?- Pregunta al aire para ver quien respondía.

-No, de hecho ya terminamos Sakura-chan y adivina.-

-Naruto quiero recordarte que aún no me ofrecen el título de adivina, vidente o cosas por el estilo.

-O.K Sakura-chan es solo que Neji ha aceptado unir sus empresas con estas, por lo que la empresa crecerá y ya no seremos dos prestigios sino tres.- Hablo Naruto con tanta felicidad que en su momento me fue contagiada, gire mi vista hacia el heredero Hyuga; el solo asitio, mirándome despreocupadamente.

-Uchiha, debemos hablar.- Lo dije de la forma más fría que mis sentimientos me permitieran, gritándome internamente que no flaquera ante su endemoniado cuerpo de Dios griego, o su mirada de perdición, simplemente no caería en las redes de un embustero profesional.

-Señores podrías dejarnos solos un momentos.- Todos los presentes se pusieron de pie, despidiéndose cordialmente del Uchiha y claramente que de mí también, Neji era el único que no salía, se acercó a Sasuke y le dio un apretón de mano, en seguida se acercó a mí y me abrazo, susurrándome al oído que me esperaría afuera, pude ver como Sasuke ponía el entrecejo fruncido, hasta quedarnos solos, unos minutos el silencio se apodere de nosotros hasta que el dio inicio a un argumento.- Saku… Yo, lo siento…- Lo interrumpí, no quería que dijera ni una sola palabras, ya que ellas podrían llevarme a la perdición.

-Mira Sasuke.- Por primera vez después de varios días le hablaba por su nombre.- Yo no te odio, tampoco tengo nada que perdonarte porque no soy quien para juzgarte.- Sasuke me abrazo fuertemente, rodeándome por la cintura con sus fuertes brazos. Lo aleje de mí lentamente.- Sin embargo tus decisiones decidieron nuestro futuro, no solo el tuyo sino el de ambos, estamos conscientes de que lo nuestro ha terminado que después de esto no habrá boda.

Discúlpame; por suponerte especial,

Por creer que eras más alto que la luna.

Viví en una jaula de cristal

Pero hoy quiero volar

Como ninguna.

¿Había escuchado bien? Claro que lo había hecho y ella estaba cancelando nuestro matrimonio.

-No Saku, no puedes hacerme esto.

-Y tú no pudiste haberme engañado con Ino, mi mejor amiga y a pesar de ello lo hiciste, no hay vuelta atrás lo nuestro se acabó.

-Te amo y tú me amas.- Sentencie con tono de voz sensual, esperando ver en ella una reacción donde se mostrara su indecisión ante tal decisión.

-Sasuke, tú no me amas, si lo hicieras no me hubieses engañado y yo si te amaba con toda mi alma, después de esto no se en que pensar. Es lo mejor para los dos.-Sus palabras hacían eco en mi cabeza, no pude dejar de sentirme como un idiota rechazado, entonces algo dentro de mí enfureció.

-¿Segura que es porque te engañe Sakura? ¿O es acaso que iras tras Neji?

-Sasuke… ¿de qué hablas?- Estaba fuera de mis casillas, perdía a la mujer de mi vida, solo por un momento de calentura, por un desliz.

-¿De qué? Pues de que si quieres ir a revolcarte con Neji o con cualquier otro idiota, me lo digas en mi cara para no quedar como un rogón.- No pude decir nada más, porque Sakura me había dado una fuerte cacheta.

-Escúchame bien Uchiha, no vuelvas a tratarme de puta que para eso tienes muchas, a mí respetas ¿oíste?- Ahora la que estaba furiosa era ella, y con justa razón, la había vuelto a regar.- Y quiero que sepas que no pienso encargarme yo solo de la prensa, pondrás de tu parte, con permiso.

-La que quiere cancelar nuestro compromiso eres tú, arréglatelas con la prensa tú sola.- Después de decirle esto, salió dando un portazo, dejándome a mí con enojo, furia, tristeza e impotencia.

Golpe la pared, en eso logre ver como entraba a la sala Naruto que se acercó a mí, tomando mi hombro en muestra de apoyo.

-Que cancele su matrimonio es algo normal por lo sucedido.- El dobe hablaba serio, rasgo que me dejo impactado ya que el todo lo tomaba en juego.- Tendrás que reconquistarla, luchar por ella, enfrentarte nuevamente a los pretendientes, respetarla, iniciar de cero y sobre todo ser muy paciente.- Remarco la palabra paciencia pues él sabía que los Uchiha no contábamos con mucha, creo que llego el momento de comenzar a ponerla en práctica.

Discúlpame; por suponerte especial,

Por creer que eras más alto que la luna.

Viví en una jaula de cristal

Pero hoy quiero volar

Como ninguna.

Observe como la peli rosa que cautivaba mi corazón salía de la sala de juntas, con la cabeza gacha eso me hizo sentir un nudo en la garganta y unos deseos asesinos que quisiera aplicar con Sasuke Uchiha, me acerque a ella y la abrace, sentí como temblaba entre mis brazos por lo que decidí sacarla de ese lugar, camine con ella abrazada hasta la salida, donde subimos a mi auto, ya luego veríamos a quien mandábamos a recoger el de ella.

Estábamos en una plaza, ella ya más calmada, no quiso contarme nada de lo que hablo con Sasuke por lo que supuse que no quería preocuparme, ambos platicábamos amenamente de cuando éramos adolescentes y todos nuestros amigos, los cambios que dio la vida.

Tan entretenidos estábamos que no nos habíamos dado cuenta de que éramos observados por un par de ojos color verde agua marina, hasta que escuchamos su voz.

-¿Sakura-chan?- Pregunte el hombre de cabello rojizo, al cual yo no conocía, ella giro su rostro, topándose miradas verde jada y verde agua marina, sonrió.

-¿Gaara-kun? ¡Oh! Eres Gaara, ¿hace cuánto?- Se puso en pie y abrazo al peli rojo, y él le correspondió rodeando con sus brazos su estrecha cintura, a lo que no pude evitar sentirme molesto.

-Mucho tiempo.- Ella se dio cuenta de que no estaba sola, por lo que nos presentó diciendo que ambos éramos excelentes amigos de ella, duramos buena parte de la tarde platicando de lo torpe que llegaba a ser Sakura, y es que era la verdad de adolescentes ella solía ser muy patosa, con todo tropezaba, se le caían las cosas.

Discúlpame; por suponerte especial,

Por creer que eras más alto que la luna.

Viví en una jaula de cristal

Pero hoy quiero volar

Como ninguna.

-Sai, muévete que todavía me falta entrar a varias tiendas.- Tenten sí que tenía energía, llevábamos toda la mañana y parte de la tarde en el centro comercial comprando ropa, zapatos, joyas, artículos de pintura, maquillaje para ella, entre otras tantas cosas.

¿Cómo fue que llegue aquí? Simple, según Tenten la mejor forma de solucionar todos los líos de amor, y cosas sentimentales era derrochando dinero en tiendas.

La verdad es que me entusiasmaba verla así, nunca quieta, sin rendirse, de esas pocas personas que son fuertes no solo en apariencia física sino que también lo era en lo emocional.

Visualizamos una cabellera rosa acompañada de dos hombres, uno de cabello rojo y otro negro por lo que decidimos acercar a saludar a los conocidos que eran solo Sakura y Neji.

-Sakura-chan.- Saludo Tenten estrechando a la susodicha con sus brazos.- Me da gusto verte.

- Tenten-chan a mí también me da mucho gusto verte, ¿Qué hacen por aquí?- A lo que mi acompañante alzo un par de bolsas que llevaba cargando.- Desquitándote de la vida, comprando sin medida. Hola Sai-kun, un gusto verte, ¿cómo estás?

-Mejor, aquí la señorita no me deja morirme.- Tente se ruborizo, a lo que a mí respecta se veía linda, y no es que empezara a enamorarme de ella porque no es así, para mí solo es como una hermana pequeña.

-Hola Neji.- Saludo Tenten desde lejos, y este solo respondió con un asentimiento de cabeza, la chica volteo hacia el otro joven, sus ojos se abrieron de sorpresa.- ¡OH no! Estoy alucinando, veo muertos, Sai-kun pellízcame.- Y así lo hice, la pellizque por lo que grito de dolor haciendo una mueca y en seguida volver a sonreír.- No estoy soñando, Gaaraaaaaa.- Y se lanzó en sus brazos, cuando dijo su nombre vaya que yo también me lleve una gran sorpresa.

Discúlpame; por suponerte especial,

Por creer que eras más alto que la luna.

Viví en una jaula de cristal

Pero hoy quiero volar

Como ninguna.

¿Qué les había dado a todas las mujeres que conozco lazarse a los brazos de este peli rojo? Si con Sakura me moleste, no puedo decir claramente que sentí cuando observe a Tenten, asombrarse, ilusionarse, entusiasmarse y lazarse en sus brazos y para colmo de males ser correspondida por ese niñato de quinta

-Hola pequeña, ha pasado tanto tiempo que no te reconocía, ahora está más hermosa.- Le dijo el idiota de Gaara a mí Tenten, poco a poco soltaron su agarre, bueno solo él, ya que ella lo tenía sujetado de su cintura, sonriendo como niña chiquita.

-¿Por qué no me avisaste que vendrías a Konoha?- Le pregunto Sakura a Gaara, a lo que Tenten le dio la afirmativa a la peli rosa, haciendo un adorable puchero, después miro su reloj y puso un cara de fastidio, aburrimiento o un sentimiento que no logre reconocer.

-Bueno, yo me tengo que ir.- Dije de la nada, todos volteamos a verla confundidos, ella no se basaba en agendas y programas, odiaba lo rutinario y planeado.- Sai, ¿te molestaría irte en taxi?

-No te preocupes, nosotros lo llevamos.- Se ofreció la dueña de mi corazón.

-Gracias Sakura-chan, nos ve…- En eso su celular comenzó a sonar, atendió la llamada sin alejarse de nosotros y sin soltar a Gaara que parecía no molestarle el que ella lo tuviese cogido de esa forma.

-Bueno… ¡Ah! Entiendo… Si, estaré ahí en quince minutos… O.k. en diez… Lo olvide… Lo que digas… ¿Respeto? Sabes el respeto se gana… No me grites, te escucho… Espera…

-Chicos tengo que irme, los veo mañana, un placer haberte visto Gaara-kun.- Desde cuando tantas confiancitas con los hombre, además parecía preocupada, lo único agradable fue que soltó el agarre y camino hablando por el móvil.

-Mira lo que digas, nos vemos allá…- Fue lo último que alcanzamos a escuchar

-Se comportó raro, ¿no lo creen?- Pregunto Sakura, a lo que Sai, y yo asentimos, Gaara siguió viendo como la castaña se marchaba en su auto azul.

Discúlpame; por suponerte especial,

Por creer que eras más alto que la luna.

Viví en una jaula de cristal

Pero hoy quiero volar

Como ninguna.