Capítulo 7
«Pagarán por haberse metido conmigo… Conmigo»
La auto implicación en las palabras de Albert me estaba estrujando la mente que sumado a mi incontrolable preocupación me iban a causar un coma permanente. La nota estaba sucia de tantas gotas de café derramadas sobre ella, el mal de Parkinson debía tener estos síntomas, no dejaba de temblar ninguna hebra de mi cuerpo. El tiempo transcurría lento ya era más de las ocho de la noche y ya se habían cumplido seis horas de la desaparición de Anthony.
Albert parecía tan seguro de saber el lugar exacto en donde encontrar a mi hijo, que la sola idea aferrada a esa posibilidad hacia que yo permanezca en pie a la espera de alguna noticia. Pero ¿Qué pasaría si Albert estaba equivocado y no lo encontraba? La mera idea me carcomía, cada minuto que pasaba la vida se me estaba yendo a pedacitos. Ninguno de los dos aparecía ¿Sería este el castigo recibido por mi egoísmo? perderlos a los dos a la vez. No lo soportaría moriría junto a ellos.
«Andrew»
Mi pasado había vuelto para terminar con mi presente. Dentro de mí sentía que todo esto me llevaría a un lugar donde posiblemente nunca hubiera querido llegar. Albert, su trabajo, el dinero excesivo, la nota y la desaparición de Anthony me tenían que llevar a una sola respuesta ¿Pero cuál era? «Rayos» yo ya la sabia.
Poco después de media noche, cuando estuve a punto de llamar a la policía por que la desesperación ya no podía más y estaba a punto de dominarme. Un auto se estaciono frente a la casa, corrí a la puerta y la abrí de un golpe, espere en el porche rogando a todo los santos que traiga con bien a mis amados. El clima tampoco me ayudaba mucho, había una neblina espesa que envolvía el ambiente dándole un aspecto tétrico ¿sería mi imaginación o esto era el presagio de algo? Del auto salió un hombre elegante, delgado con traje oscuro «Dios» no era Albert.
« ¡Que no haya pasado nada, por favor!»
El hombre rodeo el auto y abrió la puerta del pasajero. Con extrema lentitud vi como el señor elegante ayudaba a descender con dificultad a Albert quien cargaba un bulto en sus brazos « ¡Gracias al cielo!» ¡Anthony! Mi Anthony.
Con paso apresurado Albert y el hombre ingresaron a la casa y depositaron a mi hijo en el sofá quien yacía dormido con las mejillas sonrosadas por el calor. Lo abrace y solloce sobre sus blondos y suaves rizos. El alma volvió a su sitio, mientras la respiración y la paz intentaban instalarse.
— Gracias… gracias —dije muy pegada al cuerpo de mi hijito y con el rostro bañado en lágrimas.
— Sr. William debería ir a un hospital la herida podría infectarse.
« ¿Qué? ¿George? »
— Como en cámara lenta regrese a ver al hombre que entro con Albert ¿Demasiado aturdida estuve para no darme cuenta? ¿Qué hacia aquí? ¿Cómo lo había llamado?
— ¿George?
— Srta. Candice es un placer volver a verla.
— Pero que...
— George es mi asistente, no podía enfrentarme solo a esos delincuentes. Él me ayudo con el apoyo logístico. Gracias Amigo.
— Para servirle Sr.
El rostro de Albert estaba surcado por el cansancio, hizo una mueca de dolor y con horror vi que estaba herido.
— ¡Dios mío Albert pero mírate cómo estas! ¿qué sucedió?
El ignoro mis exclamaciones y se sentó en el sofá.
— Debes llevarlo a descansar. No está lastimado pero todo esto debió confundirlo. Le dije que era un juego, solo espero que lo crea.
— Dame un momento.
Lleve a mi hijo a su habitación y apenas me tomo unos cuantos minutos desvestirlo, colocarle su pijama y arroparlo. Me asegure que tanto las ventanas, su cama y su habitación este en correcto orden no quería volver a sufrir lo insufrible si le ocurriese otra cosa a mi bebe. Con paso lento pase por mi habitación y tome mi maletín, la respuesta que pedía tanta incógnita manifestada en la nota, cada vez se clarificaba, al llegar lo vi tomando una copa del Brandy de Terry. Pase de largo y fui hasta la mesa del comedor tome la sucia nota y regrese al salón.
— No es prudente que bebas de esa forma con una herida así, déjame verla.
Revise su hombro, solo era una magulladura, pero debió llegarle el arma a un vaso por que sangraba por doquier. La herida había sido hecha por un artefacto corto punzante.
— ¿Como paso? ¿Donde encontraste a Anthony?
— No tienes por qué saberlo.
— Oh si, desde luego que tengo todo el derecho de saberlo. Además que tiene que ver George en todo esto. ¿Desde cuándo?
— Candy. George es mi asistente
— Eso ya lo sé Sr. Andrew.
El silencio reinaba en la sala, solo se escuchaba el sonido de las tijeras cortando, incluso se podía oír el caer de las hilazas de la gasa al suelo y afuera el sonido de la lluvia cayendo y chocando contra el suelo fuertemente. Minutos antes, con una cordialidad y tranquilidad envidiable George se había marchado dejándonos a nuestra merced. Yo me afanaba por terminar con mi labor, necesitaba separarme de su presencia, su aroma cada vez y cuando me tentaba a perderme en ella. En ese preciso momento mi resolución se estaba deshaciéndose, pero no importaba debía ser fuerte, una raya mas al tigre no cambiarían las cosas ya llegaría la hora de que se marchara con toda su historia y que me dejara en paz. Me levante y cerré mi maletín, lleve las toallas sucias al baño, respire hondo y camine hacia la mesita del salón, extendí el viejo, arrugado y sucio papel amenazador y por fin hable.
— Y bien ¿qué es lo que tienes que decirme?
— Si mal lo recuerdo ambos debemos dejar en claro muchas cosas.
— De acuerdo eso no lo discuto, pero por algún lado debemos comenzar. Aquí está la nota del rapto de mi hijo. ¿Qué es lo que tienes que decir?
Vacilo. Estaba claro que estaba muy nervioso, se levanto del sofá y con la cabeza gacha y gesto de meditación se puso la camisa blanca ahora llena de sangre debido a la hemorragia causada por la herida. Me dio la espalda y comenzó.
— Perdón, perdón sino supe cómo y dónde encontrarte. Perdón si me tarde más de lo debido en hallarte y presentarme, perdón por ser tan crédulo y no averiguar más a fondo los hechos. Perdón por haberlos puesto en peligro y haberles causado tanto daño. — Se dio la vuelta y se puso frente a mí, sus ojos estaban cristalinos. — Déjame contarte todo por favor, escúchame y una vez que hayas oído todo lo que tengo que decirte, escuchare todo lo que tengas que decirme y que Dios dicte lo que deba suceder.
Tome asiento en uno de los sillones individuales de la estancia, él hizo lo propio en el sofá que quedaba frente a mí. Cada uno estaba perdido en la mirada del otro como queriendo grabar el último minuto de convivencia. « ¡Que sea lo que Dios Quiera!»
— Estuve en Escocia por tres años. Años que cambiaria con gusto por seguir sin memoria. Cuando salí del apartamento esa noche, no lo hice con la intención de abandonarte, solo era momentáneo quería poner en regla algunos asuntos, era preciso, nosotros ya no éramos paciente y enfermera, además de amigos éramos pareja y yo no deseaba darte esa posición. Tú te merecías ser dueña y señora de todo lo que poseía incluido mi corazón y mi cuerpo, aunque para ese caso ya lo eras. Tome la decisión de hacer oficial mi presentación como quien realmente era: William Albert Andrew. — respiro hondo y enlazo sus manos. — cuando reaparecí frente a George, la algarabía que lo ensalzo le duro apenas unos minutos, después me extendió una misiva indicándome que mi presencia era necesaria en la tierra de mis ancestros, uno de los ancianos del clan estaba convaleciente y tenía que revelarme un gran secreto de la familia. Tenía que partir inmediatamente, quería regresar pronto para presentarme y pedirte que fueras mi esposa. Pero el destino no me ayudo.
Albert espero unos minutos y se levanto de su asiento, se acerco hacia mi posición y se arrodillo frente a mí.
— Yo viajé a Escocia a cumplir con lo pedido en la misiva, viaje con la Tía Abuela quién iba hacer de testigo en la privada presentación frente al clan y todo su concejo. George también viajo conmigo aunque él tenía órdenes expresas de regresar y buscarte para llevarte conmigo si esto se extendía más de lo debido. Tarde me di cuenta que el llegar allá me causaría mas de un problema, el anciano del concejo tenia el deber de revelar un acuerdo hecho hace años para preservar la magnificencia del clan. — Agacho la cabeza como intentando borrar imágenes de su mente. — El acuerdo consistía en preservar el linaje, la paz y la armonía en McAndrews y sus alrededores, así como en las tierras altas y bajas. Hace años atrás habían realizado el pacto entre el Clan Andrew los Highlands y el Clan Douglas los Lowlands, donde debían contraer nupcias los herederos directos de los jefes de cada clan, si el acuerdo no se cumplía se perdería gran parte de las tierras pertenecientes al varón correspondiente.
«Oh si claro, y yo soy chita»
— Mira Albert si piensas que yo voy a caer en esa mentira estas más que equivocado. Si. Yo sé que los Andrew tienen su linaje y todo lo que quieras... pero no crees que es una historia bastante rebuscada.
— Candy… por favor escúchame…
— Y ¿que me vas a decir ahora? que te casaste y ahora eres el dueño de toda Escocia el jefe de no se cuantos clanes... mira ¡Ay! no insultes mi inteligencia ¿quieres?
— No te estoy subestimando, todo lo que te cuento es la verdad. Por favor necesito que abras tu mente y me escuches.
— No más mentiras Albert. — ¿Cómo podía ser tan caradura? ¿Cómo pensaba que iba a creerle algo así? ¿Qué más faltaba? — Mira Albert yo me espere cualquier explicación menos algo así. Pero yo si te voy a decir una cosa que es muy real. Me dolió, tu abandono acabo con el amor que sentía por ti, me caí, me devaste, sino fuera por Terry y su madre quien sabe donde este en estos momentos. Pero me levante del suelo y seguí adelante con mi vida, no se termino y aquí me tienes trabajando día a día para darle lo mejor a mi bebe, he soportado noches, madrugadas, frio y todo lo que te puedas imaginar, por lo que mas me importa en estos momentos, mi hijo. — Me levante del asiento y me acerque a la columna que daba a la salida de mi casa. — Anthony es tu hijo como bien sabes y créeme en este momento no tengo la mas mínima intención de enterarme como lo supiste. Ahora ¿Por qué no te lo dije? Por que en primer lugar no tenia ni idea donde estabas y cuando me entere de mi estado ya no vivía en Chicago, pero eso no importaba de todas maneras tú no estabas allí, desde ese entonces tú ya perdiste todos los derechos. — Me limpie las lágrimas. Y suspire tratando de recomponerme. Difícil, yo estaba a punto de desmoronarme — Cuando te volví a ver en esa fiesta de Recaudación, no lo podía creer, la tierra te había tragado para mi y de repente apareces como si nada, no Albert las cosas no cambiaran ya no soy la misma de antes. Te agradezco en el alma lo que hiciste por mi hijo, te deberé toda la vida este favor, no te niego el derecho de ver a Anthony pero no me pidas nada más.
— ¿Eso es realmente lo que quieres?
— Si.
Se hizo un silencio atormentador. Quería que salga de mi casa y de mi vida inmediatamente
— Quisiera que me escuches tan solo una vez más, pero veo que ahora es imposible. Esta es la invitación a la recepción que tengo el día viernes. —Puso una especie de carta sumamente fina sobre la mesita del salón. — Si, soy irracional y masoquista Candy; pero, esperare hasta ese día para demostrarte que todo lo que te estoy diciendo es verdad. Tomate todo el tiempo del mundo para pensar, pero solo te pido que asistas, aunque sea para quitarte la duda.
No me atreví a mirarle, el dolor me había consumido como un cáncer y así de simple no podía irse y más con una absurda historia como esa, ¿Como fui tan tonta en creer que tenia una muy buena excusa para su desaparición? aunque a decir verdad a mi no se me ocurría ninguna, pero cualquier otra era mas creíble que la que había escuchado de boca de Albert. Di un brinco al oír la puerta abrirse, estaba tan perdida en mis pensamientos que el estruendo me sacudió.
— ¡Sorpresa! Apuesto a que no esperabas verme tan pronto pecas. — Terry entraba en la casa con la mas grande de las sonrisas, me alzo en sus brazos y me hizo dar vueltas estrechándome con fuerza antes de percatarse de mi rostro ceniciento.
— ¿Candy estas bien? oye mi intención era darte una sorpresa, no asustarte. ¿Que sucede pecas?
Por instinto me abrace a él y lo apreté tan fuerte que lo estaba asfixiando, solloce en su pecho con pesar. Movía la cabeza negando a cualquier situación de felicidad y confort en ese momento.
— ¡Oh Terry! Terry.
— ¿Qué sucede Candy? dime ¿que paso? Anthony ¿está bien?
— Mi hijo esta perfectamente durmiendo en su habitación. Gracias por preguntar.
«Albert»
¡No puede ser! me olvide de él por un instante. Sus ojos azul cielo estaban surcados por un halo de oscuridad y no dejaba de mirarnos, su ceño estaba fruncido y las manos apretadas, pero ahora que importancia tenia. Ya todo estaba dicho.
— Candy ¿necesitas un minuto? Yo puedo subir las maletas a la habitación, podemos hablar luego.
— ¡No! — por poco le rogué a Terry que se quedara. — no es necesario Albert ya estaba por salir. Albert muchas gracias por salvar a mi hijo, te aseguro que toda mi vida no será suficiente para agradecerte. Gracias y mil veces gracias.
— No tienes nada que agradecer lo hice por los dos: por ti y por mi hijo. Terry buenas noches espero que hayas tenido un excelente viaje.
— Buenas noches. Si maravilloso gracias. —Terry se volvió a mirarme, la química que habíamos adquirido por años actuó, entendió que yo quería que Albert saliera de la casa. — Te agradezco la visita y todo lo que hayas hecho, ya es tarde y debemos descansar. Permíteme te acompaño hasta la puerta.
Albert lo miro con furia, temí lo peor. Pero se recompuso tomo su chaqueta y al pasar por mi lado me miro y me dijo.
— No te dejare ir Candy luchare, aunque mi vida entera se vaya en ello.
Terry lo acompaño hasta la puerta se estrecharon las manos sin quitarse la vista de encima. Mi amigo espero hasta que él suba al auto y saliera del frente de nuestra casa. Cerró la puerta con paso aletargado y luego regreso al salón con la cabeza gacha meditando sus propias teorías. «Oh. Oh»
— Bien pecas, ahora si dime ¿Qué fue lo que sucedió aquí? Te escucho.
Continuará...
Hola Chicas!
Hoy lo subo antes de tiempo... resulta que el fin de semana me toca trabajo duro! asi que... no voy a estar por estos lados ...:(
Asi que antes de que no tenga nada de tiempo, les mando otro capitulito de Senza di te.. mil gracias por leer..y a todas por favor paciencia!=)
MissAndrew : jejejej mil gracias ese entusiasmo y por aventártelo de una vez todos los caps… mil gracias preciosa y en parte si y en parte no tienes razón… jeje que mala no?
Magdy: Bienvenida a FF, y si tranquila las dudas se quitaran poco a poco…jejej eso espero… pero por si acaso en referencia a (que te gustaría saber como se dieron las cosas…) tranqui.. Por ahí tengo un bonus track.. ósea un extra que lo escribí hace ratito… ahí espero explicarles o por lo menos develarles lo que les paso esa noche.. Luego hago algo pov Albert vale…
Ale85 Chica que lindo review y pues como que es obvio lo del hijo.. solo a Albert por sus celos y su cegera no lo vio antes…y si pero Terry es un ser maravilloso que se merece lo mejor.. yo también lo quiero .. pero amo a Albert así que…! …. Mil gracias tus comentarios… espero te guste este cap.
arigatho100: Thanks for reading =) and for leaving your comments me, again a new chapter, I wait your reviews .
Leticia de Ardley: en serio… pues veamos si te ayuda este capitulo alguito gracias por leer mis locuras.
serenasexilady : Si son muy malos…. Pero recuerda WAA es poderoso… no debían meterse con su hijo…acaba otro cap..
monapecosa: pues claro Albert es muy piloso.. quien sabe ya lo investigo.. no se sabe..! pero algo es seguro nada se le escapa.. gracias por leer.
Claridad….Vaya… estoy sin palabras… y fijate que eso es muy pero muiy difícil.. sino preguntale a Rony... veraz lo que te dice jejejej pero mil gracias por seguir aca… y no te creas yo también te leo…. Asi que =P que será un 39 de solamente mia? Jajajjajaj mil gracias las porras.. vaya estoy ruborizada…gracias miles…
Mi querida Señorita Rony de Andrew Brown… jejej tienes razón.. así se representan los dos rubios mas bellos del Candymundo.. aaay si no fuera que son familia no lo creería .. jaja. Y si desde luego ellos pagaran.. pero eso veámoslo en otra historia jejejeje bueno…. Aca va otro cap.. Gracias mi linda verito.
Excelente Fin de semana
KARIN
