Los personajes que reconozcas no son míos, se los robe un ratito a J.K Rowling, para que puedan jugar con mis los míos propios. Prometo devolverlos sanos y salvos a su lugar.

Todo lo aquí escrito es producto de nuestra inestable mente, y no consentimos que plagien nuestra historia.


McGonagall estaba sentada en su escritorio, con las manos entrelazadas sobre el mismo.

Dos pelirrojos, dos rubios, y dos muchacho de cabello azabache la miraban con expectación.

-Bien, se preguntaran porque los he hecho a llamar. Según el comportamiento de sus respectivos hijos- Dijo mientras miraba a Ron, Draco y Harry- Puede deducir la clase de padres que son, y no se me ha pasado por alto que algunos de ustedes deberían fortalecer las relaciones padre-hijo. Es por eso que he decidido intervenir, si bien a mi no me concierne, el comportamiento de tales es afectado por dichos…problemas. Y si el carácter no es adecuado para el colegio, no tengo mas opción que intervenir.- La directora los escruto a todos con lo ojos.

- Mi intervención se basa en algo sumamente sencillo. Es un juego de padre –hijo. Es un famoso juego muggle que he encontrado bastante interesante para poner en practica. Se lo llama "Las escondidas". Es un bastante simple, en el cual uno de los participantes cuenta hasta un determinado numero, mientras otro se esconde hasta ser encontrado. Creo conveniente jugar en el bosque prohibido, bajo mi tutela claro esta, y cada padre jugara respectivamente con su hijo.-Finalizo con una mirada seria.

Draco y Scorpius tenían la mirada desenfocada. "¿Un juego muggle? Que insulto"

-Disculpe directora, pero debo advertir que mi hermano James, quien es el principal causante de todo, no se encuentra aquí. En su lugar estoy yo, que no tengo nada que ver- Albus se cruzo de brazos y miro a McGonagall fijamente.

Esta sonrío, como si esperara que le hicieran esa pregunta.

-Entiendo su punto de vista, señor Potter, pero su hermano esta cumpliendo un castigo mayor en estos momentos, y creí conveniente que su padre también participara. Ya sabe, para alivianar las tensiones- Apunto mirando de soslayo a Ron y a Rose- Y no podía dejar que participe solo, por lo tanto insisto en que usted participe junto a el, si no encuentra ningún inconveniente-Finalizo.

Albus suspiro. Ahora entendía. La directora quería que su padre participara para asegurarse que Ron y Rose no armaran una escena ni nada por el estilo. No podía negarse.

-No encuentro ningún inconveniente-Musito mirando a su prima, quien estaba fastidiada.

-Pues yo si encuentro un inconveniente- Bufó Rose.- No pienso jugar a un estupido juego de niños con este hombre-Y con un dedo señalo a Ron- Y no pueden obligarme, así que lamento arruinarle su pequeña diversión directora, pero me largo si no tiene nada realmente coherente que decir- Acto seguido se levanto del asiento, y se dirigió a la puerta. Con la mano en el picaporte, la voz de McGonagall la detuvo.

-Si no realiza esta actividad, usted señorita Weasley, será destituida de su cargo como Premio Anual-

Rose paro en seco y se giro lentamente.

-¿Por qué? Eso no es justo, nada de esto tiene que ver con mis obligaciones de Premio Anual- Rebatió.

-Pero la que hace la leyes aquí soy yo, señorita. Por lo tanto si es mi deseo que usted participe lo hará. Creo que Jessa Lynn tiene unas notas considerablemente aceptables para un premio anual- Musitó con una socarrona sonrisa de superioridad.

-Pues si usted cree que ella cumple con los requisitos de un Premio Anual, allá usted. Será mi placer, otorgarle la torre.-

-Rose, no deberías hablarle así a la directora- La regaño Ron. La pelirroja lo miro y sonrío de manera retorcida.

-No te metas- Murmuro. Dispuesto a replicar, el hombre pelirrojo abrió su boca, pero la mano de la directora lo silencio.

Draco Malfoy sonrío. Harry Potter suspiro.

McGonagall miro intensamente a Rose, y tras un breve silencio, se acomodo los anteojos.

-Que así sea, mañana a primera hora tráigame la carta de renuncia de capitanía al equipo de Quidditch.-

Rose abrió desmesuradamente los ojos.

-¿Por qué ray…?

-Rose- La calmo su primo, adivinando sus palabras. –Contén tu lenguaje-

Ella solo suspiro, y reformulo su pregunta.

-Directora McGonagall, yo dije de entregar el puesto de Premio Anual, nunca la capitanía del equipo.

-Oh, ya lo se señorita Weasley. Pero si no puedo confiar el puesto de Premio Anual a usted, no la considero capaz de la capitanía de su equipo.- Su rostro inalterable, permaneció serio.

Rose se mordió el labio y sin musitar palabra volvió a su asiento. Resoplo mientras se cruzaba de brazos.

McGonagall se permitió una leve s sonrisa. Perfecto.

-¿Tiene usted algún inconveniente, señor Malfoy?-Pregunto.

Scorpius negó lentamente con la cabeza. No podía arriesgarse a perder su preciado puesto.

-Pues perfecto entonces. Les pediré que se reúnan en el inicio del Bosque Prohibido, en diez minutos los alcanzare.

*/*/*

Rose caminaba junto a su primo Albus en silencio. ¿Quién se creía McGonagall para obligarla a jugar a un estupido juego de niños muggles?

Albus miraba el perfil de su prima. Irradiaba tanto enojo que hasta el podía sentirlo. Scorpius iba del otro lado del oji-verde. Toda esta situación le parecía absurda.

Llegaron al inicio del Bosque, donde sus respectivos padres los esperaban. Harry se veía un poco intranquilo, igual que Ron. Draco lucia su perfecta cara de nada.

La directora de Hogwarts apareció junto a un profesor.

-Bien, ahora, les indicare las reglas. Primero, nada de magia o trampas. Cada padre contara hasta el numero 50 y sus respectivos hijos se esconderán dentro del limite marcado en el Bosque. Este esta marcado por una barrera mágica que con mucho gusto el profesor Milt me ayudo a construir. Bien, los hijos deberán llegar hasta aquí antes de que sus padres los encuentren- Luego indico al profesor que diera un paso al frente. Este tenía una pequeña cajita grabada con caracteres desconocidos en las manos.

-Cuando abra la caja, el tiempo empezara a correr. Solo tendrán una hora para completar el juego- El profesor Milt poso una de sus manos en la cajita- Listos…Ahora-Gritó, y de la cajita emergió un enorme reloj de arena blanca mágica. Los padres cerraron los ojos y empezaron a contar, mientras Albus, Scorpius y Rose se adentraban en el bosque prohibido.

Rose comenzó a correr por una colina medianamente inclinada para alejarse de su primo y de su amigo, cuando accidentalmente tropezó con una rama. Un grito se escapo de su garganta cuando sintió como la tierra desaparecía debajo de sus pies.

Ambos Gryffindors, ya lejos de la chica, se miraron y salieron corriendo en dirección al alarido de la pelirroja.

Cuando llegaron al punto de donde provenía el alarido, no vieron a Rose, pero observaron un rastro de hojas desperdigadas y una rama quebrada. El rastro seguía por debajo de la colina Desviaron su mirada y allí estaba ella, tendida en el suelo boca abajo. La pelirroja se incorporo rápidamente e intento pararse, pero un dolor agudo en su tobillo la hizo desistir. Se tomo la parte herida con las dos manos, y el mero contacto con su piel le dolió. Frustrada se sentó en el suelo.

Los chicos bajaron rápidamente hacia donde estaba Rose. Ella los vio llegar, y en vez de alegrarse se frustro más. Su caída había sido patética y encima ellos llegaban como salvadores a su rescate. "Mas patético todavía."

-Rose, ¿Te encuentras bien?-Pregunto Albus, agachándose a la altura de su prima.

-Si Albus no te preocupes, solo decidí sentarme a hablar con el suelo-Respondió sarcásticamente, mientras se cruzaba de brazos.

Su primo suspiro. Su sarcasmo indicaba que no se encontraba demasiado herida.

-¿Puedes pararte?-Pregunto el.

-Claro que si, es por eso que todavía sigo sentada en el suelo-Volvió a exclamar frustrada. Su salvador no servia. Albus rodó los ojos.

-Dejémosla aquí Albus, se ve que no nos necesita- Resoplo Scorpius.

-Lamentablemente, Scor, Rose es familia- Albus tomo el tobillo de su prima y esta palideceo. No grito ni se quejo, pero sintió su temblor.- Creo que te torciste el tobillo-

-No me digas, capitán evidente-Volvió a resoplar. Albus sabía que cuando Rose se sentía frustrada consigo misma por no saber resolver una situación, su sarcasmo podía llegar a parámetros descomunales. Y la verdad es que era raro ver Rose en una situación en la cual no podía controlar. Solo lo había presenciado una vez, cuando intento cocinar.

-Será mejor que llame a alguien- Y se levanto del suelo. Rose lo detuvo.

-¿Adonde crees que vas?-Lo interrogo la pelirroja.

-A buscar ayuda, será lo mejor. Debes tratarte enseguida o tal vez, no podrías jugar al Quidditch.- El corazón de la Slytherin se detuvo por un momento. "No jugar…Quidditch" Imposible.

-No soy una debilucha cualquiera Albus, deja de exagerar las cosas-

El oji-verde, observó a su prima y frunció el entrecejo.

-Ya lo se Rose, pero…-

-Pero nada. ¿Crees que necesito ayuda por una torcedura? Ciertamente no me conoces Potter.-

-Rose, no lo entiendes…- Intento explicarse el.

-Claro que lo entiendo, no soy una…-

-Cállate Rose!- Exploto- No sabes de lo que hablas, ¿Qué no eres débil? Ya lo se, pero créeme que uno no decide si su cuerpo lo es o no. Y déjame decirte, Rose, que tienes un cuerpo enclenque que podría partirse por nada.

Rose lo miro iracunda

-No soy ninguna enclenque, maldita sea!- Bramo. "¿Enclenque?"

Albus se relajo, y bajo el tono de su voz.

-Lo siento, no es lo quise decir. Claro que no eres ninguna enclenque Rose. Pero tienes un cuerpo…delgado, y tus huesos van acorde a eso. Solo...Solo no quiero que te lastimes más si intentas caminar. ¿Si?- Dijo a la vez que le acariciaba la cabeza.

Rose asintió con la cabeza mansamente.

-Creo que será mejor que yo busque ayuda Albus- Musito el rubio, que había visto toda la escena. Se sentía realmente fuera de foco

-No lo creo Malfoy…Déjame ir a mi. Sabes que mi sentido de orientación es mejor que el tuyo-

-Albus, eso no es cierto. Quédate tú. Yo iré- Scorpius empezó a caminar, pero un brazo lo detuvo por la espalda.

-No, déjame a mí. Si vas y le explicas a McGonagall la situación con el padre de Rose allí, no se hará una buena idea.-

-No me interesa lo que piense, tu te quedas- No pensaba quedarse con Weasley allí, mas sarcástica de lo común.

-No agraves la situación Scorpius.- Y dicho esto salio disparado en dirección contraria, sin darle a Scorpius oportunidad de detenerlo.

-Maldito idiota, muérete en el camino!- Grito el Premio Anual, haciendo eco con la palma de sus manos.

Scorpius estaba harto de ayudar a Rose porque era prima de su estúpido mejor amigo.

*/*/*

-No me dejes sola…Ayúdame- Dijo en tono firme, como dando una orden.

Scorpius sonrío, todavía de espaldas a la muchacha.

-¿Cómo has dicho?-Pregunto, aunque la había escuchado perfectamente.

Rose se mordió el labio. ¿El maldito de Malfoy iba a hacerla rogar? Ni de raja, ella no rogaba a nadie. A nadie.

-Me oíste bien Malfoy, así que mueve tu trasero aquí y ayúdame- Rezongo.

-Weasley con esas palabras no lograras nada de mí. Vamos, dí las palabras correctas- Sabía que parecía un infante, pero no le importaba mucho. La idea de ver a Weasley rogar era demasiado jugosa, como para dejar pasar la oportunidad.

Rose ladeo su cabeza de lado. Scorpius no entendió porque lo hizo.

-¿Qué palabras Malfoy?-Preguntó.

-Por favor Weasley, la gente correcta suele pedir por favor cuando desea un favor de otra persona-

La muchacha se quedo estática. ¿Por favor? El sonido de esas palabras en su mente le supieron amargas. No iba a pedirle por favor. Ni que fuera un perro.

-No voy a hacerlo Malfoy-

-Entonces quédate a esperar a tu primo, sola- Recalcó. Lo había intentado, y no podían culparlo. Había comenzado a caminar cuando Rose volvió a hablar.

-No Malfoy espera…Mierda Malfoy! No me hagas decirlo- Protesto ella, abrazando su cuerpo, que empezaba a enfriarse.

Scorpius hizo caso omiso de sus palabras y siguió caminando. Le hartaba la personalidad infantil de Rose.

Rose se debatía consigo misma. No iba a pedirle por favor…Pero no le gustaba estar sola. Pero no sola físicamente, si no sola…sola. En soledad, sin nadie a quien recurrir, sin nadie con quien estar…

-Malfoy…Ayúdame…por …favor- Murmuro derrotada, en un tono sumamente bajo.

El joven se detuvo abruptamente. ¿Lo había dicho? Scorpius esbozo una sonrisa enorme, mostrando sus blanquecinos y perfectos dientes.

No podía creerlo. Rose le había dicho por favor! O algo parecido, porque había hablado en un murmullo tan bajo que no le había entendido bien…

-¿Cómo dijiste?- Pregunto, mientras se daba la vuelta. Rose estaba sentada en el suelo, abrazándose como una niña pequeña, con la vista fija en el piso, y si bien no estaba sonrojada, un color natural y saludable subió a sus pálidas mejillas.

La imagen la hacia parecer muy…vulnerable.

-Disculpa, no te escuche bien la primera vez…-Repitió, mientras se agachaba a su altura.

Rose se sintió tremendamente ridícula. Odiaba sentirse tan patética. Y encima el idiota de Malfoy no ayudaba en nada para reducir su vergüenza. Había dicho por favor. Seguro que cualquier persona pensaría que no era tan difícil, pero se había quemado la garganta y la lengua al decir esas dos palabras, y Malfoy quería que las repitiera. Si claro.

Se sintió violenta y alzo su mirada a los ojos mercurio de Malfoy.

-No pienses que voy a repetir esas palabras. Ya las dije y no tengo necesidad de volver a repetirlas, si eso no te basta ya no es mi problema Malfoy. Si no quieres ayudarme, bien. Vete. No pienso rogarte una maldita palabra más- Y aguantándose el agudo dolor de su tobillo, se levanto en el acto y le dio la espalda a Malfoy.

Comenzó a caminar como si no tuviera ninguna herida. Rose era autodisciplinada por naturaleza, y se obligaba a no sentir dolor.

"Todo es mental, si ni lo piensas, el dolor no esta ahí."

Scorpius torció la boca y también se levanto. Debió esperarse una reacción así de ella. La vio alejarse y pensó que por dolor o no que Rose sintiera, si seguía caminando podía llegar a quebrarse el pie. Y a su amigo no le gustaría nada.

Camino hacia ella, y en un rápido movimiento la levanto por detrás, y la acomodo en sus brazos. Era más ligera de lo que parecía, ya era la segunda vez que lo comprobaba.

Rose abrió de la sorpresa sus enormes ojos. Miro escéptica a Malfoy.

-Malfoy, bájame.- Comento con voz mordaz, mientras se revolvía bajo los brazos de Scorpius.

-Quédate quieta Weasley, vas a caerte.- Murmuro con dificultad, mientras intentaba calmar a la chica, que se revolvía con más fuerza.

-Suéltame-Amenazó, con una voz gélida.

-Escucha, no es que a mi me guste llevarte como si furas una princesa ni nada por el estilo, pero si sigues caminado, te duela o no, vas a quebrarte el pie. Y tú primo si me matara. Ahora haz esto algo mas llevable, y quédate quieta-Gruño con el mismo tono de Rose.

La muchacha calló, y se concentro en otra cosa, que no fueran las grandes y calidas manos de Malfoy, desprendiendo calor a través de su ropa. Tampoco su acompasada respiración, y en los latidos de su corazón.

Los latidos del corazón. Rose amaba ese pequeño sonido que marcaba la vida de alguien. Era como oír la vida, como oír el tiempo pasar, que aunque el cuerpo cambiaba aquel delicioso sonido seguía inalterable. Inconscientemente recostó su cabeza en el pecho de Scorpius y cerro los ojos, deleitándose con el suave bombeo de su corazón.

El rubio se estremeció cuando sintió la cabeza de la chica en su pecho. Iba caminando por el bosque, intentando encontrar el claro, mientras respiraba lentamente, intentando no aspirar el suave olor que parecía emanar de Rose. Uno de sus brazos estaba bajo sus dos rodillas, y el otro la sostenía de la espalda.

Podía sentir la tersidad de su piel blanca e impoluta. Tenía una textura deliciosa. El cuerpo de la chica cabía perfectamente entre sus brazos. Sus rizos le hacían cosquillas en el mentón, y no podía evitar aspirar la delicada fragancia que parecía emanar de ellos. También los sintió suaves. Reprimió el tonto impulso de tocarlos.

La chica permaneció en silencio. A lo lejos pudo divisar el claro.

-Malfoy, allí esta el claro- Señalo con una mano.

En efecto, el claro se encontraba a unos pocos metros. En el centro estaban todos, los tres padres, McGonagall y Albus. Este último estaba rojo y gesticulaba muchísimo con las manos. Estaban absortos en el relato de Albus, y cuando se dispusieron a ir hacia el Bosque Prohibido, Scorpius surgió de entre los árboles con Rose en lo brazos.

Ron palideceo, para después tornarse de un rojo talmente confundible con su cabello.

-Si claro Albus, tu tienes mejor sentido de orientación que yo, es por eso que llegaste antes- Dijo con burla el rubio, mientras su amigo enrojecía. Camino hasta el centro del claro.

-Rose! hija , ¿Te encuentras bien? ¿Te has hecho daño?- Pregunto Ron, acercándose a ellos.

Rose gruño.

-Claro Ron, es que como estaba cansada decidí usar a Malfoy como mi transporte personal. Estoy bien, solo me duele un poco el tobillo, y por favor deja de fingir que te importa, no hay cámaras alrededor, no hace falta jugar a la familia feliz- Declaró en tono glacial, que dejo perplejos a todos parcialmente.

Scorpius sintió lo tenso que se había puesto el cuerpo de la pelirroja.

Ron contrajo su cara en una mueca de dolor.

-Rose, no es necesario que discutamos esto ahora…-Comenzó.

-No hay nada que discutir.- Afirmó- Malfoy bájame, ahora puedo sola.- Scorpius no la soltó, e ignoro su pedido mientras avanzaba hasta la directora.

Draco Malfoy posaba los ojos en Rose y luego en Ron. Así que los héroes de guerra no eran la feliz familia que el se había imaginado.

Harry sostenía a su hijo por el hombro, impidiendo que este intervenga en la disputa familiar. Sabía que Ron había cometido un error, pero desaprobaba la forma que tenia su sobrina de demostrarlo.

-Señor Malfoy, por favor lleve a la Señorita Weasley a la enfermería. No queremos que nuestra capitana del equipo de Quidditch quede inhabilitada para jugar.- Intervino McGonagall. Scorpius asintió y la llevo a la enfermería.

Una vez desaparecidos de vista, Ron se volvió a su mejor amigo, completamente desolado.

-Harry, no hay caso, no importa lo que haga, no importa cuanto lo intente, Rose no me perdonara. Me arrepiento profundamente de lo que le dije en primer año, pero es que ella no quiera entenderlo! – Soltó de un tirón.

-Pa, iré a ver como esta Rose- Albus se soltó de la mano de su padre, y corrió tras su mejor amigo.

El oji-verde suspiro.

-Lo se Ron, se cuanto te arrepientes, pero sabes como es Rose. Tiene un carácter un tanto difícil…No se que decirte- Dijo con resignación.

Draco se mantuvo al tanto. Ahora mas que nunca le agradaba Rose.

-Bien- Carraspeo la directora- Teniendo en cuenta nuestro pequeño incidente, doy por terminado el juego. Padres son libres de irse. Les concedo media hora con sus hijos, y luego los invito a retirarse de mi colegio. Vamos Milt- El pequeño profesor, hizo que el reloj de madrea volviera a ser la minúscula cajita de antes y se marcho tras la directora.

Draco se dirigió a la enfermería.

*/*/*

-Muy bien Rose, con esto estará. Me extraña que hayas venido aquí simplemente por una torcedura, generalmente tus heridas son un poco mas…serias- Finalizo la señora Pomfrey, cerrando el tarro de ungüento que había colocado a Rose. Le sonrío y agregó- No te preocupes podrás jugar al Quidditch, pero por hoy deberás descansar el pie, ¿entendido? Y nada de trampas esta vez, o tendrás que quedarte una semana entera.- Y tras un guiño de ojo, salio de la improvisada habitación hecha con mantos blancos, dejándola junto a su primo y a Scorpius.

-¿Te sientes mejor Rose?-Pregunto Albus, tomando la mano de su prima.

-Oye, ni que hubiera tenido una fractura craneal- Ella sonrío burlonamente, mientras apretaba la mano de su primo-

Scorpius carraspeo, sintiéndose un poco anónimo a la pareja de primos.

-Scorpius, muchísimas gracias por cargar a la pequeña- Su mejor amigo le guiño un ojo, mientras recibía un suave golpe por parte de la pelirroja, por el uso del termino "pequeña"- Se que no debió haber sido fácil…Eres lo mejor. Te debo…-

-Millones de favores- Completo el rubio sonriéndole.

-Millones de favores- Repitió Albus.- Rose creo que deberías agradecerle a Scorpius el haberte cargado…- Comenzó el, con vos suave.

-No fui yo quien le pidió cargarme. Fue más bien algo suyo, así que no tengo porque hacerlo realmente- Comento con aire distraído la muchacha mientras jugaba con su cabello.

Albus suspiro. Su prima era imposible.

-Ni te molestes Albus.- Comento Scorpius.

En ese instante, un hombre colorado, con algunas canas imperceptibles, y algo de barba entro en la habitación.

-Disculpen chicos,¿ podrían dejarnos solos unos momentos?- Pregunto Ron. Ambos chicos se miraron y asintieron. Albus se levanto de la cama, pero algo lo retuvo. Su prima no había soltado su mano, y la apretaba con fuerza. Se acerco hasta su oído y le dijo:

-Vamos Rose, todo estará bien. Solo serán unos minutos. Lo prometo. Estare fuera esperándote. Si me necesitas solo dilo.

-Te necesito- Respondió ella, mirándolo a los ojos.

-Eres fuerte Rose. Más fuerte que muchos chicos y chicas que conozco. No eres ninguna enclenque. Derribaste a Bullstrode de su escoba. Es lo mismo que patear a un elefante- Su primo le sonrío suavemente- Se que no me necesitas- Le apretó suavemente la mano, y su prima lo dejo ir.

Cuando ambos Gryffindors salieron, Ron se sentó en la cama donde Rose se encontraba.

Intento tomar su mano, pero ella la aparto bruscamente.

-Rose, escucha. Lamento de sobremanera lo que te dije esas vacaciones, cuando volviste de Hogwarts en tu primer año. Estaba cegado por que me sentí defraudado que no quedaste en Gryffindor. Pero estuvo mal, porque no tuve que dejar que mis prejuicios me separaran de mi única y hermosa hija. Por favor Rose, perdóname. Me estas matando, cada vez que vuelves a casa y me dices Ron en vez de papa. Porque a tus dulces once, ya no me decías papi o me llamabas cuando tenias miedo. Para ti solo era un inquilino. Por favor Rosie, te lo suplico, perdóname. Ya no se que hacer para volver a ganar tu confianza- Murmuro mirando hacia abajo, con clara resignación.

El pelirrojo sintió como una mano lo tomaba delicadamente del mentón y levantaba su cara.

-No agaches nunca la cabeza. Eso no es lo que me enseño mi padre. Mi padre me dijo que había que ser fuerte siempre, nunca agachar la mirada, y menos la cabeza. Mi padre me dio un consejo muy sabio.- Murmuro Rose, sonriéndole levemente. Luego lo soltó.

-No creo que sea fácil para mí olvidar todo el desprecio y la furia con la que fui golpeada por ti. No creo que sea fácil olvidar la mirada de indignación en tus ojos. No puedo perdonarte, porque ese día, te llevaste toda mi infancia contigo. Ese día, el cariño hacia los demás murió para mí, ya que acepte que ni mi padre podría quererme. Cuando ni tu familia te quiere o acepta, para mi estaba claro que entonces no importaría como tratara a los demás. No puedo perdonarte, porque el rencor prevaleció en mí a partir de tus palabras. Para ti, tal vez, fue un simple error. Un arranque de furia. Pero para mí, significo aceptar que nunca seria lo suficientemente buena para formar parte de ti. Es por eso, que no puedo llamarte papa. Puedo aceptarte y con el tiempo, tal vez, volver a reconocerte. Pero no vengas insinuando que quieras que te perdone ya. Porque eso no va a ser posible. Seamos amigos- Rose sonrío con amargura.

Y Ron, entendió, que no importaba lo que el hiciera, su arranque de ira, provoco que perdiera a su hija para siempre. Y eso lo derrumbo. Las lagrimas se agaloparon en sus ojos, y tras una leve asentimiento con la cabeza, escapo de allí. No soportaba aceptar que su hija, realmente, su retoño, su pequeña Rosie, jamás volvería a llamarlo papa. Harry lo esperaba fuera, y al ver la cara contrariada se u mejor amigo, no hizo acotación alguna, y con uno de sus brazos en el hombro de su amigo, se fueron de Hogwarts.

Albus y Scorpius se miraron asombrados. Habían escuchado todo detrás del manto, y no podían creer lo que Rose le había dicho a su padre. Entendieron el daño que le había causado Ron. Y no podían comprenderla, porque sus padres jamás los despreciarían. No sabían como reaccionar, no sabían que decir. Pero ante toda respuesta, una morocha de ojos transparentes, entro en la enfermería y se adentro en la habitación de la pelirroja. Ambos jóvenes suspiraron. Circe se haría cargo de Rose. Aliviados por dejar a la chica en buenas manos, ambos salieron de la enfermería. Scorpius echo un último vistazo hacia la habitación.

Le gustaría poder comprenderla. Le gustaría llegar a conocer sus debilidades, ya que Rose parecía ser una fortaleza impenetrable. Nada podía derribarla. Si era capaz de no reconocer a su padre, era porque no albergaba sentimiento alguno en su interior. Y Scorpius sintió pena.

El se sentía sumamente amado por sus amigos y por su familia. No le importaba una mierda lo que la sociedad pensara de él.

El rubio salio de la enfermería, con un gusto amargo en la lengua. Se encontró a su padre, que lo esperaba para despedirlo.

-Esa chica Weasley…me cae bien- Dijo Draco resueltamente. Scorpius hizo una mueca.

-Realmente no v…- La mano de su padre lo corto.

-Debo irme. Solo, intenta llevarte mejor con ella. No es mala persona.- Y tras un asentimiento de cabeza, Draco Malfoy se alejo, dejando a su primogénito atónito.

*/*/*

-Lorcan, se que estas molesto pero no se…no creo que ella sepa que lo estas- Murmuro Lyssander. Los gemelos Scamander estaban en la biblioteca, haciendo un trabajo para pociones, cuando Lily ingreso junto a su mejor amigo. Lorcan les dirigió su mejor mirada asesina.

-Lyss, ¿Tu también crees que ella no me tiene en cuenta?- Dijo, mirando a la pareja de reojo, por encima de su libro.

-Hermano, sabes que nunca te mentiría, peor me gustaría hacerlo…-Susurró.

-Vamos, dime la verdad-Insistió el. Sabia que la respuesta no le agradaría en lo mas mínimo.

-No creo que estés en el círculo de sus amigos mas allegados- Pronuncio Lyss, eligiendo cuidadosamente sus palabras.

-Lo se- Suspiro resignado. Se levanto de su mesa y salio de la biblioteca sin echarle una mirada a la mesa donde Lily estaba riendo en voz baja junto al idiota de Dan Perkins.

A Lily no se le había pasado por alto que los gemelos Scamander se encontraban en la biblioteca. Para nada. Tampoco se había pasado por alto, el repentino cambio en el carácter de Lorcan. Ya no la acosaba, no la molestaba, no le coqueteaba. Merlín, ni siquiera le hablaba.

En un principio la chica se sintió aliviada, pero luego de cierto tiempo, inconscientemente, empezó extrañar al gemelo. Le divertían sus indecentes propuestas, y su traviesa sonrisa.

Le echaba de menos, y tampoco sabia el porque de tan repentino cambio. Y tampoco era cuestión de que ella fuera y le preguntara. ¿Cuántas veces le había gritado que la dejara en paz? Millones de veces. Y ahí estaba ahora, disfrutando su adorada "paz".

Sintió una punzada en el pecho. Intento recordar algo que estuviera relacionado con el gemelo, pero el último recuerdo que tenia de él, era cuando la había "secuestrado" para ir a tomar una cerveza de mantequilla. Los habían perseguido, Dan había aparecido, y lo había invitado a estar con ellos. Luego de eso, Lorcan se torno arisco y se marcho.

Lily dejo de respirar por un momento. Se golpeo la cabeza con la palma de la mano.

Se levanto de la silla, dejando atónito a Dan.

-Lily, ¿adonde vas?-Pregunto el, dejando de lado los libros de Historia de la Magia.

-Ah..ya vuelvo Dan. Espérame para hacer la tarea..o si quieres empiézala. Luego te busco. Adiós- Y salio de la biblioteca, detrás de Lorcan.

Lyssander, quien contemplaba la escena sonrío.

Lily atravesó los pasillos rápidamente, esquivando a los alumnos que la maldecían por lo bajo, al chocarse con ella.

¿Cómo no se había dado cuenta? Ah Lorcan le había molestado que invitara a Dan. Después de todo era su "cita". El orgullo de un hombre, puede ser más grande que el de cualquier mujer, en estos casos. Excepto el de Rose.

Al final del corredor, lo vio. El rubio, estaba un tanto ocupado, con una chica castaña. La tomaba de la cintura, y la besaba con ferocidad. La chica gimió cuando sintió los labios del rubio en su cuello.

El corazón de Lily dejo de bombear por un momento. ¿Qué era lo que sentía en el pecho? Después de todo no le gustaba ni nada…¿Cierto? Lentamente se retiro y se metió al baño de las mujeres. Apoyo su espalda contra el frío mármol, y se dejo caer al piso. Su respiración estaba agitada, y sentía una incomoda punzada en el pecho y en el estomago.

¿Por qué se sentía así?

*/*/*

Scorpius estaba sentado bajo la sombra de un enorme árbol, frente al lago. Tenia los ojos cerrados, mientras pensaba en Rose. En su vida. Le gustaría saber la forma en la que pensaba, en como veía al mundo. Su punto de vista sobre las cosas siempre era tan… frívolo. Hablar con Rose era hablar con la pura y cruel realidad. Estaba sumido en sus pensamientos, cuando advirtió la lechuza que Albus usaba regularmente para llevar notas a su casa, entrar en la lechucearía. Algo extrañado, se levanto. Albus solo mandaba una nota al mes, y ya lo había hecho.

Se levanto, y se sacudió la tunica y el cabello. Aflojo su corbata y se dirigió a la lechuzería. En el camino Jessa Lynn, una HufflePuff de séptimo año, lo intercepto en el camino.

-Malfoy…¿cierto?-Pregunto algo nerviosa. El chico sonrío.

-Así es-Respondió con una sonrisa.

La chica se sonrojo escandalosamente, y no pudo evitar comparar sus sonrosadas mejillas, con las de Rose, las cuales nunca de los nunca, había visto sonrojarse.

- Me preguntaba si….Tu sabes…¿Irías a Hogsmaide conmigo este fin de semana?- La chica miraba el piso y jugaba nerviosamente con sus manos.

Scorpius abrió los ojos un poco sorprendido, pero luego sonrío y asintió con la cabeza.

-Por supuesto.- Respondió, mientras contemplaba a la joven, quien había dejado de ponerse roja. Jessa también sonrío.

-Gracias, nos vemos- Saludó, mientras caminaba moviendo la caderas.

Scorpius la observo marchar, y retomo su camino.

Una vez dentro del castillo subió las infinitas escaleras hasta que en uno de los pasillos diviso la puerta. Se acerco silenciosamente y la abrió, haciendo un chirrido estrepitoso, que alboroto a todas las lechuzas.

-Malditas lechuzas- Murmuro, mientras se cubría la cabeza, de las afiladas garras de las lechuzas. Diviso una blanca de ojos amarillos, y tomo rápidamente la nota que estaba en la pata.

Salio, cerrando de un portazo. No es que fuera chismoso, ni nada por el estilo pero…Le extrañaba. Aparte, a veces el leía la correspondencia de Albus, después de todo, no había nada que se ocultaran. Albus también lo hacia.

Se metió la nota en el bolsillo y bajo hasta una escalera. Se sentó en el primer escalón, y acomodándose un poco la tunica, saco el arrugado papelito.

"Weasley, nos encontramos en Cabeza de Puerco la semana que viene. Trae lo acordado, no queremos tener que recurrir a medidas extremistas. B.B"

¿Weasley? Hasta donde sabia, Albus era un Potter. A veces Rose usaba la lechuza de su primo… ¿Podría ser? ¿Quién era B.B? ¿En que estaba metida Rose?

Rápidamente, guardo el papelito, y entro de nuevo en la lechuzería. Esquivando a las lechuzas, volvió a colocar la nota, en la patita de la lechuza. Salio rápidamente.

No le interesaba, es mas, ahora tenia una HufflePuff en que pensar. Camino por los pasillos, hasta su torre anual. Rose no estaba allí. Tal vez seguía en la enfermería. Subió por la escalera de mármol, y entro en su habitación. Se saco la túnica, los zapatos y la corbata, y se tiro en la cama. Cerró los ojos, con una rara sensación de inquietud.

*/*/*

Hilary Green, estaba tranquilamente sentada en la biblioteca. Si bien, no era su lugar preferido, había que admitir que era bastante relajante. Sin un sonido, ni un alma allí dentro. Se acomodo mejor en la silla y cerro los ojos, intentando serenarse. Es que Merlín, últimamente, Scorpius hablaba hasta por los codos de Weasley. La tenia harta. Weasley esto, Weasley aquello. Y odiaba su mueca despectiva cada vez que lo hacia. Rose no era tan mala persona…creía.

Un ligero murmullo la saco de su trance. Giro su cabeza esperando ver de donde provenía el sonido. Nada. Bufo y volvió a cerrar los ojos. Ese murmullo de nuevo. Molesta, abrió sus ojos nuevamente y se levanto. Inspeccionó las estanterías con atención, y encontró una cabeza rubia, tirada en un rincón apartado, roncando levemente. Así que eso era. No reconoció al chico.

Se acerco hacia ese gigantesco cuerpo desparramado en el suelo. Se agacho, y le pego una fuerte bofetada en la cara.

El muchacho abrió sus ojos desmesuradamente, y se giro a todos lado.

-¿Mais quoi??- Murmuro furioso. La chica se sorprendió. ¿Había hablado en francés?

-No es el mejor lugar para dormir, y si vas a hacerlo, procura no roncar, ¿quieres? Es demasiado molesto- Hilary se enderezo y lo miro extrañada. No sabía que había estudiantes extranjeros. También ignoraba si la había entendido o no.

El chico también se levanto y antes de que esta se diera media vuelta y se fuera, agarra a la chica bruscamente de la muñeca.

-¿Que cree que hacia mademoiselle?-Pregunto el rubio, con una marcado acento francés.

-Te despertaba.-Comento simplemente la chica- Ahora mas te vale soltarme francesito, me haces daño.

El chico pareció reaccionar y la soltó rápidamente. Tenía de un extraño color azul. Azul con destellos plateados. Hipnotizantes.

-Pardon, no pretendía dañarla- El chico bajo al cabeza, arrepentido. Hilary lo miro desorbitada. Había sido ella quien lo había golpeado fuertemente, y ¿Él le pedía perdón, por reaccionar de una manera común?

-Perdonado- Murmuro en voz baja. ¿Quién rayos era ese? El chico levanto su mirada y regalo una sonrisa traviesa.

-Perdone usted mi error. Que desfachatez la mía al no presentarme debidamente. Soy Louis Weasley- El chico tenia los dedos de la chica marcados en la mejilla, pero parecía no molestarle en absoluto.

-¿Weasley? ¿Rubio?- Pregunto ella. Louis río ante el desconcierto de la chica.

-Lamento no estar a la altura de mis primos. ¿Creías que todos los Weasley eran pelirrojos?- Pregunto, con su acento.

-Bueno, la verdad si…-El chico río más fuerte. Pince los calló.

-Soy hijo de Fleur DeLacour. Tal vez eso explique algo- Explicó en voz más baja.

"Claro Fleur DeLacour, la esposa de Bill Weasley." También explicaba su acento.

-Creo que sería cordial, si usted también se presentara, madmoiselle-

-Hilary, Hilary Green- La chica sonrío.

-Été enchanté- Respondió el chico, mientras tomaba la mano de la chica, y depositaba un beso en ella.

Ella la retiro rápidamente.

-¿Pero que rayos crees que haces?- La Slytherin alzo la voz, claramente molesta. Pince volvió a callarlos.

El chico la miro un poco desorbitado.

-¿Hice algo que la molestara?-Pregunto, con cierta dolencia en su voz, lo cual hizo que la chica se desconcertara.

-No puedes andar besando la mano de las chicas como si nada.-

-¿Parce que?- Preguntó

-No es natural…-¿Qué diablos pasaba con este chico? ¿Porque era tan gentil y caballero?

-Perdón señorita- Murmuro el apenado- No fue mi intención molestarla.

-¿Pero que rayos pasa contigo?-Pregunto, alzando mas la voz. El chico pareció asustarse. Pince los silenció con un fuerte "shush"

-Pardon!- Repitió. Louis no entendía que había hecho mal. Se había presentado como su madre le había enseñado, había sido caballero, y sobretodo le había besado su mano.

-Deja de pedir perdón, maldición!- Dijo frustrada- ¿Por qué te comportas así?-

-¿Es que acaso no es la manera en que un caballero debe tratar a una dama?- Pregunto el a su vez, alzando una ceja.

Hilary se pasmo por la respuesta. Había encontrado un chico totalmente decente en Hogwarts. Sonrío para si misma. Menuda suerte.

-Nunca te había visto antes.- Dijo ella, ignorando la pregunta del chico.

-Es que antes estaba en Francia. Entre este año. Mi madre, quería que viniera al mismo colegio que mis hermanas-

-Lamento haberte gritado Weasley- La chica se arrepintió en el acto. Es solo había sido gentil.- No estoy acostumbrada a este tipo de trato

-¿Pero no es así como hay que tratar a las damas?- Volvió a preguntar el.

-En verdad…si, debería ser. Pero lamentablemente, los chicos nos suelen tratarme así. Son algo más…groseros-

-Mais qu'une horreur, les filles doivent gentillement être traitées- Murmuro el rápidamente.

-Lo siento, no se francés…- El chico se sonrojo. "Pero que adorable"

-Pardon, he dicho que, que horror, las chicas deben ser tratadas gentilmente- Y Hilary sonrío de oreja a oreja. Definitivamente, ese era su día de suerte.

*/*/*

Circe acariciaba lentamente la cabeza de Rose. Estaba caminando por los pasillos, cuando de repente sintió una extraña opresión en el pecho. Rose, pensó de inmediato. No sabia como, pero ambas habían desarrollado un vínculo bastante singular. No era que podían sentirse ni nada parecido, es solo en que momentos donde había emociones muy fuertes, algo dentro suyo se inquietaba. Era como un radar, algo totalmente inusual. Pero estaban acostumbradas, y no les molestaba en absoluto.

Cuando vio al señor Weasley supo de inmediato que había pasado, solo tuvo que hablar con unas personas, y dirigirse a la enfermería.

-Circe, ¿lo sabes, verdad?- Pregunto Rose de repente- Yo nunca quise decir esas cosas…¿verdad que lo sabes?- La chica se sentía mal por haberle hablado de esa manera a su amiga. Circe suspiro y sonrío. A veces podía ser tan infantil.

-Claro que lo se, ¿tu sabes que yo tampoco quise decir esas cosas no?- La morena siguió acariciándole la cabeza. Estaba sentada en la cama con la pelirroja, y con el otro brazo la tomaba de los hombros. Rose descansaba al cabeza en el pecho de su amiga.

-Si, también lo se. No me gusta pelearme contigo- Declaro al final.

-A mi tampoco- Dijo Circe. Y siguieron así por algún tiempo, no hacia falta que ella preguntara nada, y Rose que contara algo. En pleno silencio era cuando mas se entendían.

Después de un rato, Rose suspiro y esa fue la señal para que Circe la soltara.

-Vámonos Weasley, dentro de poco tenemos entrenamiento de Quidditch, y andan diciendo por ahí que esa chica de HufflePuff los esta entrenado duro.- La morena de Slytherin se levanto de la cama, y se acomodo la pollera.

Rose bufó.

-La enfermera dijo que tendría que pasar todo el día aquí si es que no quiero estar toda una semana…Así que Nott, ve tu y suplántame. Mas te vale que no seas suave con ellos, porque yo no lo seré contigo, si me llego a enterar- Y le sonrío a su mejor amiga torcidamente.

Circe le guiño un ojo y salio de la enfermería. Le picaba la lengua, ya que le hubiera gustado poder decirle "Mejor me quedo contigo…" Pero sabia que Rose se negaría, y además, no quería dejar a su equipo sin practica.

Diviso a parte del equipo, listos para entrenar, en el patio frontal de Hogwarts.

Enderezándose lo máximamente posible, se dirigió hacia ellos. Carraspeo un poco para llamar su atención. Ellos se dieron vuelta.

-Rose esta en la enfermería, peor no es grave, no se preocupen, me comunico que me dejaba cargo y que sigamos con el entrenamiento. Agarren sus escobas y vamos a la cancha. – Todos obedecieron sin chistar y la siguieron.

Llegado al campo, volvió a hablar.

-Este año HufflePuff tiene un equipo…bueno. Raya lo aceptable, pero no quiero sorpresas. Rose ha estado estudiando las tácticas de cada competidor. Dado que nuestro primer partido será con ellos, escuchen con atención. Zirca, Mashwad- Dijo dirigiéndose a una chica castaña de ojos chocolate un tanto alta, y a un formidable chico de ojos negros y piel morena- Sus bateadores tiene una fuerza increíble, pero no saben utilizarla, eso juega a nuestro favor. Su buscador es ágil, pero algo despistado, así que si le lanzan budlgers cuando este desconcentrado, lo harán caer de seguro. No descuiden a los cazadores, ya que parece que son sus objetivos favoritos- Ambos chicos asintieron.

-Kita, Summers, Murrai, escuchen, la debilidad del guardián es el aro derecho. Parece ser que no se coordina del todo bien, Que ese sea su objetivo. Pero no abusen, porque podrían darse cuenta de nuestra táctica, y no queremos que eso pase. Esquiven las budglers como puedan, y por nada del mundo dejen caer la pelota, o que les den.- Tres chicos de complexión mas bien pequeña asintieron con la cabeza.

-Eso es todo, ahora a entrenar- Y de una patada, la morena se perdió en el cielo.

*/*/*

Scorpius se levanto un tanto agitado. Había tenido una pesadilla en la cual cierta pelirroja era golpeada por un grupo de matones. Aunque no tenia idea de porque había soñado eso. Se sentó en la cama, e intento calcular la hora. Pero le fue imposible, y resignado se levanto de su cama y salio del cuarto. En la Torre no había señales de que Rose estuviera allí. Todo estaba bien tranquilo, así que se dirigió a su baño y se lavo la cara.

"B.B" ¿Quién diablos era ese? ¿Debería preguntarle algo a Albus? Decidió que lo mejor era esperar un poco, y bajo hacia el Gran salón. Había poca gente, e intuía que eran casi las cinco de la tarde. Busco a Albus por todos lados, pero no lo encontró.

Fue hacia el patio, y se topo con Leonard Zabini.

-Ey, Scor, ¿Dónde has estado? No encuentro a Hilary por ningún lado, y ella iba a ayudarme en pociones…-Comento el, mientras buscaba a la chica con la mirada.

-¿Hilary? No, estaba durmiendo…¿Ya probaste en la torre de Astronomía? Siempre esta allí- Contesto

-Si, pero no esta, ¿Dónde diablos podrá es…- El Slytherin se interrumpió al ver a su mejor amiga, salir al patio junto a un chico alto de cabello rubio. El chico iba un poco sonrojado y la hacia reír.

-¿Y ese quien es?-Pregunto bruscamente Scorpius.

-No se, pero no me gusta- Lo apoyo su amigo, ambo se miraron y se encaminaron hasta la pareja.

Hilary reía de lo caballero que era Louis, quien se sonrojaba bastante, y se disculpaba por todo. Era adorable. Sin querer sus manos se rozaron, y sintió una descarga eléctrica recorrer su cuerpo. Observo al chico para detectar algo, pero se desilusiono un poco al ver que el chico seguía riendo de algo que ella había dicho. Tal vez no había sentido nada.

-Hilary, ¿Dónde estabas?- La castaña reconoció la voz de amigo, Scorpius.

Se dio la vuelta y vio a sus dos mejores amigos, observando a Louis. El solo miraba hacia abajo y se sonrojaba ligeramente.

-Estuve con Louis. Louis, Scorpius, Leonard.- Los presento la chica. El rubio de ojos celestes contesto con un bajo "enchanté"

Los demás ni se movieron.

-Hilary, prometiste ayudarme con mi redacción de pociones, así que nos vamos. Si no te molesta…Adiós- Leonard tomo bruscamente a la chica del brazo.

-Suéltame, me haces daño- Se quejo la chica. Louis golpeo la mano del Slytherin, provocando que soltara el brazo de Hilary.

-A las damas se las trata bien, monsieur- Dijo el francés, ligeramente molesto. Odiaba ese tipo de trato a las mujeres.

-¿Qué haces?-Amenazo Zabini, avanzando hacia el. Pero el rubio no se inmuto siquiera y se coloco delante de la chica.

-Basta, Leonard. Vámonos, te ayudare en tu trabajo de pociones- Y salio de detrás del chico. –Lo siento Louis, fue un placer- Y tras una leve sonrisa tomo a sus amigos por el brazo y los alejo de allí.

- Hilary suéltanos- Protesto Scorpius. La chica los soltó y los enfrento.

-¿Pero que rayos pretendían? ¿Por qué lo trataron así? Son unos inmaduros! Leonard, te lo advierto, no vuelvas a tratarlo así, o juro que conocerás mi lado oscuro- Finalizo enfriando su mirada.

Scorpius sonrío.

-Así que te gusta el chico…-Murmuro suavemente. La chica enrojeció.

-¿Por que lo dices?- Se defendió.

-Eso, Scor, ¿que cosas dices? A Hilary no le puede gustar nadie- Finalizo, con ese brillo de hermano sobre protector. La castaña lo miro atónita.

-¿Y se puede saber porque?- Pregunto ella.

-Porque vamos, Hily, eres tú. No puedes estar con nadie. Nadie- Respondió Zabini, contra toda cara de "cállate" de Scorpius.

La chica cerro sus mano en puños y lo golpeo en el estomago, dejándolo sin aire.

-Eres un…IMBECIL! Muérete Zabini.- Y dicho esto, se dio la vuelta, y avanzo a zancadas por el patio.

-La próxima vez, cierra esa bocota tuya, que algún DIA, Hilary te va matar en serio- Y tomando a su amigo del hombro, lo llevo a la enfermería. El moreno mascullo maldiciones por lo bajo, mientras intentaba respirar.

*/*/*

Rose estaba sentada en la cama, mirando el techo. Se sentia mortalmente aburrida. Se toco el tobillo, y se sorprendió al comprobar que ya no le dolía. También se sorprendió al comprobar, que no había ningún hematoma. Se palpo la parte con los dedos, y satisfecha se bajo de la cama. Las pociones de Pomfrey, habían actuado mas rápido de lo que esperaba.

Por la puerta, vio entrar a Scorpius, cargando con su amigo. Lo observo hablar con la enfermera y llevar a su amigo hasta una cama.

Scorpius, levanto la mirada, y se encontró con aquellos ojos, azules y profundos como el océano. Indomables. Salvajes. Ella le sonrío torcidamente y se acerco hacia el. Se planto solo a pocos centímetros de distancia, pero no dijo nada. Se dedico a escrutarlo con los ojos, con esa sonrisa tan suya.

-¿Cómo te encuentras?- El Gryffindor, decidió romper el silencio.

Ella se tomo su tiempo en responder. Primero se acerco un poco más hacia el, dejándolo un poco atonto.

-Bien- Respondió. La pelirroja, no sabia porque se había ido acercando cada vez mas a el, pero deseaba fervientemente escuchar nuevamente, los latidos acompasados de su corazón. La atraían magnéticamente. Pronto se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se irguió completamente. Sin dignarse a explicar su raro compartimiento, Scorpius vio como Rose se alejaba de la enfermería." ¿Pero que le pasa?"

-Señor Malfoy, su amigo deberá quedarse unas pocas horas, ¿esta bien?.- Madame Pomfrey lo miraba.

Scorpius reacciono y asintió con la cabeza.

-Si, si claro- Y salio de la enfermería. Pero de pronto se vio inmerso en un mar de personas muy bajitas que lo agarraban de todos lados y vitoreaban "Gracias señor oxigenado, gracias".


Totalmente imposible decirles cuanto lo siento, con respecto al retraso, realmente inaceptable.

Espero que hayan disfrutado de este capitulo, y prometo no volver a tardar tanto. Me siento realmente arrepentida!

Como siempre, muchísimas gracias a todas aquellas que me dejan unos fantásticos reviews, se los agradezco de corazón!

Quiero aclarar a quien encuentre confusa la primer parte de la historia: Como sabrán, en el anterior capítulo, les deje un mini vistazo de lo que sería este en particular. Lo que esta escrito en cursiva es el flashback previo a la situación, lamento si alguien se confundió.

También quiero agradecer a quienes agregan mis historia en favoritos. (Me encantaría saber si la historia les gusta o si hay algo que no les cuadra, por favor dejen un review!)

Con esto, me despido. Como ando corta de tiempo, y porque no quiero hacerlas esperar más, no les respondo a quien no tenga cuenta en FF, pero muchas gracias. Y quiero darle la bienvenida a las nuevas lectoras, ojala disfruten del fic!

Ahora si, hasta la próxima.

-Peque-