N.A: ¿Comó vamos? Me pregunto a estas alturas si alguien se acuerda de esta historia que ha estado parada por lo menos un mes completo. Estoy muy apena de no haber podido actualizar pero en mis vacacioens tuve problemas. Pero pienso seguir actualizando, gracias por los comentarios y por las lecturas. Tratare de subir el proximo viernes otro capitulo.
Convenios
Ervin se paraba recto viendo como los costureros visten a su señor. No se siente bien. Esa mañana está haciendo un día claro pero sin sol. Claro y azul y hace frió que le hace temblar como no le hicieron temblar las campañas de invierno.
El olor de perfumes le da nauseas y le aprieta el bajo vientre y mirar la piel de la espalda de Roderich, blanca, la de la gente que nunca ha ido a una batalla. No le ayuda. No sabe si lo que le da es ganas o ganas de vomitar porque es el ultimo día que va a ver eso.
Cambia de posición, la espada en su cinturón y la daga que esconde contra su pecho el parecen muy pesadas y el dolor bajo el ombligo solo aumento cuando entra por la puerta el olor a un bouquet de flores. Y lego entra el propio bouquet, rosas amarillas, con Gilbert.
Una broma de mal gusto. O una súplica.
Gilbert más guapo que nunca haciendo ruido con las botas de su uniforme militar aún era muy temprano para que lo use pero talvez era para impresionar a Roderich
-¿Ya está lista la princesa de esté pueblo?- Dice y se rie de su broma y los sirvientes ayudando a Roderich no pueden reprimir una sonrisa.
Si es para eso sirve porque el primogénito se quedo admirándole un rato atontado sin prestar atención a los costureros. Mira la capa larga de Gilbert que es negra y su espada y las ropas de seda blanca y negra que flotan y en los bajos que al contrario se apegan a sus piernas.
-Gilbert- Dice Roderich recuperando su voz monótona y un poco aguda; de profesor- Rosas amarillas, fin del amor, celos…que lindo hermano muy propio de ti.
Pero esta sonrojado. En cambio Gilbert se viró y le dio a él las flores. Ervin se demoro un rato en entender y cogerlas. El olor era fuerte pero no se pudo marear está concentrado en la mirada de Gilbert que parecía cansada.
Roderich levanto los ojos.
-Sácale de aquí por favor Ervin.- Ordenó y aunque desviaba la mirada segía sonrojado.
Si. Ervin casi se cae cuando se avanzo a coger a Gilbert por el brazo sin soltar las flores.
Gilbert se dio cuenta de su mal estado pero solo levantó una ceja. Disimulaba bien. Su cuerpo siempre le había ayudado a disimular el dolor en la guerra. Ahora todo le dolía menos de hecho no tenía nada, pero sufría más.
-Suerte hermanito! - Lanzo Gilbert con una sonrisa forzada que solo recibió al espalda de Roderich.
-Permiso señor.
Mientras salían juntos los dos sabían que. Detrás de las bromas de Gilbert y del cuerpo de Ervin que había decidido traicionarle, se escondían sus malos agüeros.
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-No me toques, ¿Por qué tocas?- Preguntó Lovino mientras le daba un codazo a Antonio que solo se reía.- ¡Soy un príncipe imbécil! ¡Si no quiero no me tocas! ¡Le voy a contara mi abuelo todas las cochinadas que le dijeron a Feli!
Antonio se acercó a Lovino Y cogiéndole del brazo le hizo darse la vuelta... Lovino evitaba mirar a los ojos para no sucumbir.
- Lovino mi amor era necesario.- Dijo el español que hubiera parecido serio si no hubiera tenido un ataque de risa un segundo después cogiendo fuerte a Lovino para que no huya. Con la cabeza para atrás para reír mejor.
-Y tu de que te ríes idiota!
Feliciano sent ado en un diván no podía dejar de reír. Por ver la risa contagiosa de su cuñado y por al vergüenza de los libros con hombres y mujeres desnudos. Feli ya sabía eso le había explicado su abuelo pero las palabras vulgares de Francis y los Conejos de Antonio sobre el amor y la piel le hicieron estar incomodo. Aun soltaba una risita infantil a veces.
Francis estaba mirándole, sent ado en el final del diván interesado uno de esos libros obscenos. Feliz de haber hecho reír a Feliciano que había pasado llorando durante la semana. Lovino y Antonio también estaban felices de eso.
Bruscamente, Francis dejó el libro
-Feli.- Feliciano desvió la atención de su hermano y miró con los ojos chocolate a Francis y su sonrisa inocente de niño, esperando dulces.- Escucha muy bien tu hermano. Eres Príncipe tu también Feli y si tú no quieres Roderich no te toca.- Dice pensando que si él fuera Roderich no habría modo de decirle que no.- Imponte Feli. Sé duro.
Feli tuvo miedo un segundo pensando en quien seria de un hombre que no conocía y para evitar que siga pensando, Francis sonrió se paso una mano en los cabellos rubios y le guiño el ojo.
-Sí quieres acción con tu esposo, en cambio….
Feli sonrió avergonzado. Y Lovino, que seguía resistiéndose a Antonio, miró de lado a su hermano y suspiró. Antes de darle por sorpresa una cachetada a su prometido.
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Le gustaría no estar en una silla de ruedas. En ese momento le gustaría poder pararse recto como Gilbert se para ahora con su traje de capa roja y el pelo blanco sobresale entre los invitados. Le gustaría tener ese porte de héroe. No tan chabacano y de cuartel como Antonio ni tan amanerado como el de Francis. Le gustaría poder ser, en estos momentos, como su hermano mayor. Un príncipe el día de su boda.
Pero no. Está nervioso sentado al lado de un niño que parece que ha llorado demasiado. No es admirable. Por eso tal vez los ojos de Ervin se fijan más en su hermano como si no quisiera verle a él. Odia Cuando Ervín se fija más en Gilbert que en él. Odian aún más la sonrisa divertida que Gilbert y Ervin comparten que parece misterioso o triste.
Le molesta. Trata de concentrarse en oir al oficiante para no ver a las filas enormes y desorganizadas de invitados y las flores, los lazos, las velas. Serás un hombre Roderich tu vida cambiará para siempre.
- Que pueda esta Unión ser lazo inquebrantable entre pueblos hermanos.- Y la voz lleno la sala silenciosa.
Tiene que ser un hombre y no sabe qué hacer con Feliciano por eso no se atreve a devolverle las miradas mientras el oficiante dice cosas sobre la religión y el deber. Las palabras nobles que no son como en los matrimonios de plebe donde se desea felicidad e hijos y de caminar por campos de flores.
Por eso ni siquiera les preguntan nada.
-Aceptando esta alianza que, con la ayuda del Sagrado, será eterna.
No se supone que hablen. Pero Feliciano quiere, lo puede ver de reojo la cara totalmente virada hacia él como queriendo verle. Queriendo decirle que le ayude a salir de allí. Roderich endereza la espalda, mira a los vitrales y hace un movimiento de cabeza que es un "Sí acepto". Para que entienda Feliciano que es un hombre derecho. Para mostrarle a su padre que ya es un hombre.
Luego cierra los ojos calculando los segundos que Feliciano se va a demorar en decir que si con la cabeza. Porque no pueden estar casados, no con un gesto de cabeza. No tan pronto. No así, sin querer.
Un poco de angst en la vida. Espero que no estuviera muy pesado pero habra más acción el proximo capitulo ha y etsa es solo una ceremonia, Habra fiesta pero en le castillo de Roderich y un poco despúes. Roderich, Hungría y Gilbert, no me canso de escribirlos.
En el proximo capitulo: Yao, visitas matrimoniales y dinero
