Disclaimers: Los nombres de los personajes pertenecen a Rowling, no a mí.

N/A: Éste fic es una adaptación del fic del mismo nombre, al ser adaptación, muchas cosas no se apegarán a la realidad de los personajes creados por Rowling, ni personalidades, ni edades. Aún así, espero que puedan darle una oportunidad.

Séptimo capítulo, muchas gracias por los reviews, y perdón el retraso de actualización.


Capítulo 07: Cena.

Ginny y Draco se quedaron casi toda la mañana sentados junto al río, la verdad, era la primera vez que podía sentarse en esa casa sin sentirse vigilada, sin sentirse preocupada.

—No es bueno dejar a un extraño merodeando en tu casa Ginevra –escuchó que le hablaban — ¿Qué tal si es un asesino? –se burlaron.

Ginny abrió los ojos, observó el reloj sobre su buró, eran casi las seis treinta de la tarde, se giró y se acomodó de nuevo, faltaba casi una hora para que su padre llegara, aprovecharía para seguir durmiendo un rato y…

Se incorporó de inmediato ¿en qué momento había pasado eso? ¿Cuándo se quedó dormida? ¿En qué momento perdió relación con el terreno consciente? ¿Dónde estaba Draco?

Bajó corriendo, Draco no estaba en ninguna parte de arriba ni abajo, volteo hacia el río Anker, Draco estaba sentado frente al río, muy tranquilo ¿Qué ese idiota no sabía que tan peligroso era estar en esa casa? Se preguntó Ginny.

— ¡Draco! –le gritó y este volteo a verla un poco confundido.

Se quedó quieta un momento, la mujer que había quitado su sueño ese día, salió y estaba frente al tonto y descuidado Draco, vio a Ginny e inclinó el rostro y le otorgó una sonrisa siniestra, estaban a distancias diferentes, la mujer estaba más cercana de Draco, pero Ginny corrió hasta él.

—Quítate –lo jaló de la chaqueta –quítate, quítate de aquí.

—Ginny, espera, me estás asfixiando –expresó incómodo.

— ¿Qué demonios te pasa? –le inquirió molesta.

—Nada, te quedaste dormida, te llevé al que pensé era tu cuarto y bueno, bajé a este lugar, es tranquilo, no pensé que te fueras a enojar.

—Eres un idiota ¿no sabes que tan peligroso es este lugar? –lo reprendió.

— ¿Por qué me reprendes? –Preguntó él –por no irme o…

—Sólo dime si estás bien –lo observó.

— ¿Estás preocupada por mí? –sonrió.

—Eres un idiota –le soltó, dio media vuelta y caminó hasta su casa, se detuvo a unos metros, Draco seguía en ese lugar –ven acá –gruñó molesta.

—De acuerdo –él la siguió sin decir más.

—Perdón por gritarte –se disculpó.

—Perdón por besarte –se excusó él.

— ¿Qué? –preguntó Ginny sorprendida.

—Lucias tan… tranquila y… —le sonrió y la besó –perdón por engañarte sobre haberte besado.

—Eso me pasa por traer extraños a mi casa –se alejó de él.

—Soy un buen extraño si eso te tranquiliza –sonrió.

—Demasiado, no sabes cuánto –contestó.

—Te dejé dormir –sonrió –y no te robe nada, soy un buen extraño ¿no lo crees? –curioseó.

—Tengo una alarma contra ladrones –murmuró.

—No sonó cuando te robé el beso o… —se quedó callado y sonrió –al menos que no fuera robado.

—Fue sin permiso, fue robado –se quejó Ginny.

—Pues tu alarma contra robos no sonó, o lo permitiste o también querías que lo robara ¿Qué fue Ginny? –caminó hasta ella.

—Eres guapo –admitió Ginny y se puso roja ante la atenta mirada de Draco –pero ya te dije que eso no tiene porqué desarmar a todas las chicas.

—No me importa si desarma o no a las otras chicas, quiero saber si te desarma a ti.

—Vaya, sí que eres directo –tragó saliva.

—No encuentro el chiste a ir divagando si al final tendrás que decirlo.

—A veces, las personas prefieren que divagues un poco antes de que las sorprendas con cosas que no les importan.

—Así que no te importa decirme si te desarmo o no.

—No lo haces –contestó por fin –no tú.

—Eso es malo escucharlo, entonces ¿Qué es lo que te desarma Ginevra?

—creí que no te gustaba que las personas divagaran un poco.

—Bueno, me gusta que tú divagues un poco, así que vamos, desvía mi atención de lo que importa un poco.

El padre de Ginny no tardó en llegar, pasa su sorpresa, ambos hombres parecieron encajar perfectamente, hablaron sobre autos, y cultura en general, no le importó cuando la excluyeron de la plática, tenía cosas mejores que pensar por ejemplo ¿Por qué las cosas se volvían tan normales cuando estaba con Draco? Bueno, normales no al grado de ser extrañamente normal, sino que el contacto sobrenatural se detenía o se reducía por un momento

— ¿Quieres más? –Preguntó su padre –Ginny –la llamó.

— ¿Qué ocurre? –volteó hasta ellos.

— ¿Te encuentras bien cariño? –observó a su padre que se veía preocupado.

—Sí, es sólo que no he podido dormir bien, eso es todo.

Observó a Draco que no dijo nada, sólo la observó atento, había dormido bien hacia unas horas, pero comparado con todos los días que no había podido dormir, no equivalía a una justa distribución de sueño.

—Me agrada que mi hija tenga un amigo –continúo su padre en la charla con Draco.

—Bueno, es un poco complicado ser amigo de alguien como Ginny, en un segundo te grita y al otro se preocupa, no sé si es de chicas eso, pero es un poco confuso –sonrió.

—Así son las chicas, pero creí que deberías saberlo –rio –te ves como esa clase de chicos que trae locas a las mujeres, ya sabes, se nota tu experiencia con las mujeres.

—Bueno –contestó Draco viendo nervioso a Ginny –siempre llega el momento que por muy experimentado y por mucha experiencia con las mujeres, te comportas como un idiota con una, siempre hay una chica que sobresale del resto.

—En eso tienes razón –admitió el hombre –recuerdo cuando conocí a la madre de Ginny, comencé a ser un idiota con todo, pero en realidad me gustaba, supe que sería la mujer de mi vida cuando no corrió al decirle que su actitud era como la de un león reclamando su territorio.

— ¿En serio le dijo eso? –indagó Draco divertido.

—Sí, en la segunda cita le dije eso, en nuestra primera cita llovió y fui tan idiota que no le ofrecí mi abrigo, fueron un desastre nuestras primeras citas, me sorprende que después de ese desastre accediera a casarse conmigo –sonrió.

—Todo terminó en desastre al final ¿no? –preguntó Ginny mirando a su padre.

—Ginny –la llamó cuando se puso de pie y salió.

—Iré yo, si no le molesta, claro –comentó Draco.

—Para nada –sonrió apenado.

Draco salió al patio trasero en busca de Ginevra, tal vez Ginny se negara a lo que ambos tenían, sin tenerlo, pero él lo sabía y lo aceptaba, era algo extraño lo que les pasaba, pero al fin de cuentas, nada era muy normal para ellos.

— ¿Estás bien? –le preguntó cuándo llegó hasta ella.

—Creo que deberías irte Draco –lo observó –no es la mejor cena que ofreciera mi padre.

—Algo me dice que no suele ofrecer muchas cenas.

Ginny volteo a verlo, algo le decía que la sombra detrás de él no era la misma que a ella la aterraba por las noches, bueno, en realidad la aterraba a todas horas, no era que tuviera un horario especifico en el cual asustarla.

— ¿Quién es quién te lo dice? –preguntó a la sombra.

—Nadie –mintió él.

—Algo me dice que no estás siendo honesto conmigo –argumentó a su favor.

—Es sólo que desde que mi abuela murió, no me he sentido de la misma forma.

—Bueno, desde que mi madre murió todo cambió radicalmente –confesó ella.

— ¿Cómo murió? –preguntó.

—Cáncer –suspiró –no ganó la guerra.

—Lo siento –la tomó por los hombros –mi abuela murió de un infarto.

—También lo siento –se disculpó.

—Así es la vida, sabes desde el momento en que naces que morirás un día y no sabes que tan lejos está ese día del de tu nacimiento.

— ¿Por qué dices que cambió tu vida? –lo observó.

—Porque cuando amas tanto a alguien, tu vida cambia Ginny, no es como si muriera un vecino, no es alguien ajeno a ti, la sangre de esa persona corre por tu sangre, eres parte de esa persona tanto como tú eres parte de ella, somos como un rompecabezas, que cada que pierdes a alguien, vas perdiendo una pieza de ti mismo, hasta que al final, quedas tan incompleto, y no hay repuestos para esas piezas, sólo queda andar por ahí, incompleto y esperando que llegue nuestro turno para unirnos con ellos ¿no lo crees?