-¿Rose?- una coqueta sonrisa dibujaba el rostro de una chica cuya piel pálida y ojos verdes, cabello rojizo revoltoso de rizos eran conocidos por el rey –Su majestad- dijo con la mano en su pequeña y delicada cintura, se dirigió al rubio sin dudar abrazándolo vigorosamente, incómodo para Sarah incluso hasta para el ave pero los había salvado -Me alegro estés bien. Salí a buscarlos y Allan me encontró, escuchamos a los tragabotas y pues Pach me ayudo a rescatarlos- medio acariciando al plumífero

-Gracias...-

-Mmm ya hablaremos de tu magia. ¿Tú debes ser Sarah Williams?-

-Sí, sí mucho gusto- confundida pero agradecida

-Mi nombre es Rose Bach- Jareth observo nervioso

-¿Cómo sabes de mí?-

-Bromeas, ganaste "El Laberinto", además el señor Vermont siempre me escribe-

-Vermont... ¿El abuelo de Jareth?-

-Y mío- menciono Allan molesto junto a su caballo -Muy ingeniosa Sarah, casi los matan-

-Perdón... Aunque, si no hubiese hecho eso no me entero de nada- palpablemente molesta aludiendo al rubio

-Bueno, que dicen si nos vamos, mi padre te está esperando Jareth- tomándolo del brazo -A ambos-

-No me digas, mi abuelo te dijo lo de Mirlo-

-Oooh no seas tan malo con él-

-¿Nos vamos?- iniciando la caminata Pach el ave desapareció para regresar a su hogar, mientras menos estuvieran incluidos Larx no tendría que lastimarlos, en pleno amanecer

-Tengo hambre-

-Ssssh Allan quieres comportarte- dijo divertida Rose

-Creo que tengo unos cup cakes, aún de mi cumpleaños- La mujer se recostó para empezar a sacarlos, por arte de magia cayó una rosa roja al suelo.

-Qué bella rosa Sarah- Dijo Rose ayudándola a levantarla, los ojos de Jareth se retorcieron en una arruga de su entera desaprobación –Si gracias, emmm-

- Un lindo gesto y por lo que siento de la flor, fue alguien que te quiere mucho-

– ¿Ah sí?-

-A pesar del tiempo que llevaba en la mochila debe quererte mucho para que no se marchitará-

-Rose es experta en eso Sarah, de hecho se dedican a eso por crear muchos hogares para las aves, además de allí viene su nombre- Dijo curioseando Allan.

–Déjame ver... la cortó una mañana fresca, llena de rocío, tiene altas expectativas contigo y no fue un familiar...-

-Bueno, fue un chico... de la escuela- poniendo un mechón detrás de su oreja

-Le gustas, eso es seguro. Ahora ¿A ti te gusta?- la pelirroja y el castaño la acosaron con la mirada

-¡SUFICIENTE, SEGUIMOS CAMINANDO GENTE!-

-Jareth, estamos en medio de una importante conversación, Sarah conoció a alguien-

-¿Aaaah si? ¿Alguien como Howard? ¿Un amigo?-

-Que antipático eres, después seguiremos hablando- guiñándole el ojo.

La castaña empezó a repartir los pastelillos a lo que Jareth se rehusó a tocar uno, prefería morir de hambre que probarlos

-Tómalo- le dijo entre dientes

-No y es mi última palabra-

-Bien, Allan ¿Quieres? fueron un regalo de mi padre- el rey se sintió tonto al escucharla pero su dignidad permanecía.

-Si seguro-

-¿Rose?-

-Oh gracias Sarah-

Los 4 se pusieron en marcha hacía el reino del Castillo De Roca, Jareth observaba de reojo a Sarah mientras trataba de zafarse del brazo de Rose, una tempestad se asomaba en su semblante -"Tal vez ya conoció a alguien... fue tanto tiempo Jareth como permitiste distanciarte así de ella, una rosa já debe ser un chiquillo pretencioso, vanidoso, lo único que se ganará es que le tumbe los dientes"- A la vez Sarah los miraba de reojo -"Es bonita, mejor que elija a alguien de acá yo no sirvo para tolerar a un Rey loco"- ocultando con todas sus fuerza y auto convenciéndose de que él no es para ella.

Al divisar el castillo de roca perenne el rubio busco a su hermano tomándolo del brazo se alejaron de sus acompañantes

-Iremos con Hasin ¿Lo sabes, no?- El rostro de Allan lo decía todo, estaba absolutamente fuera de contexto la pregunta

-Emmm ok ¿Qué te sucede? ¿Por qué preguntas eso?

-Necesito la llave de Hasin, pero...- se aseguró nadie los escuchara cerciorándose vio a ambos lados Necesito finjas que eres tú el que... ya sabes... Sarah

-¡Pufff! ¡Genial! Los gnomos te pegaron la locura- en modo de sarcasmo colocando sus manos en la cintura

-Tu sabes que Rose es hija de él y no quiero perder mucho tiempo en dramas, solo será en el tiempo que permanezcamos allí, además...-

-¿Ajá?-

-Es amigo del abuelo y no quiero que le lleguen más chismes de Sarah-

-¿Desde cuándo acá te importa lo que diga el abuelo? ¿Y qué te asegura a ti que él no le contó a Hasin?-

-¿El abuelo? Neeeh, preferiría comerse mis botas antes de que medio reino se enteré que su nieto intento seducir a una mortal, pero de seguro sabe de Sarah y todas esas cosas, por eso necesito mantengas a Sarah... ¨Alejada¨-

-¿Alejada de ti?-

-Alejada, entretenida, fuera de la vista de lo que haga dudar a Hasin alguna estupidez, sabes que es súper inmiscuido, adora el chisme-

-No me suena esta idea-

-Por favor, haz lo que tengas que hacer para salir de este reino lo más pronto, será solo acá. No me hagas rogarte, sabes que no lo hago-

-¡Esta bien! Que otra, lo haré- haciendo a un lado al loco de su hermano

-¿Todo bien Jareth?- se dirigió la peliroja al blondo sobando su cabello y este quien fingió una sonrisa

-Sí, Allan tenía un calambre- el serio moreno siguió la corriente sin querer hacer más ridículos procedieron con su ruta

Caminaron alrededor de unos 40 minutos con energías recargadas después de los dulce amargos pastelillos que Sarah compartió, llegaron a un tipo de rejas que tenían enredaderas, Rose sacó una especie de concha de mar que era la llave-Bienvenidos...- un castillo de roca se hizo visible por completo, aliviados entraron para encontrarse con unos soldados con trajes medievales los hicieron pasar, el gobernante del lugar salió a recibirlos en la puerta, un hombre robusto de barba negra y espesa, armado con una espada en la cintura, al igual que sus guardias con armadura

-Hija mía has llegado a salvo- dándole un beso y abrazo a la pelirroja

-Padre. Permíteme presentarte ella es Sarah Williams, la ganadora del laberinto-

-Mucho gusto- haciendo una reverencia

-Sarah Williams es un gusto Hasin Bach a sus órdenes- besando la mano de la mujer.

-Tal vez no lo recuerdes pero él es Allan-

-Allan duque de Kers soy hermano de Jareth-

-Su majestad, un honor verlo otra vez- dándole un fraternal abrazo

-Lo mismo digo- casi incrédulo al gesto

-Y Jareth...- con un dejo en la voz suspirando

-Concejal hace tanto tiem...-

-Al grano su alteza, ¿qué necesita? ¿Por qué mi hija tuvo que salir corriendo a ayudarles?-

-Bueno Hasin necesitamos su roca para la autorización así poder hablar con Mirlo y...

-Me enteré que estás a nada de perder tus poderes y con ello el reino-

La hostilidad y verborrea del gobernante estaba poniendo de malas a Jareth

-Si, por eso necesito hablar con Mirlo- respondió irónico

Interrumpidos por un joven de aspecto parecido a Hasin solo que sin barba de unos 17 años.

-Miren lo que el viento trajo, ¡Jareth!- abrazo al rubio -Hace tanto no te miro desde que mi hermana y tu dejaron de verse-

-Sí y no cambias, ¿verdad Roger?- en tono sarcástico

-Vaya que linda chica- admirando a Sarah, el avergonzado Hasin aclaro la garganta

-Ooh mis modales, mucho gusto Roger Bach, el hermano menor de toda mi familia-

-Sarah Williams, un placer- beso la mano de la dama sin quitarle la mirada de encima

-Roger-

-¿Si padre?-

-Vete a preguntar si ya está listo el desayuno-

-Si papá- anonadado con Sarah

-Roger ¡AHORA!- el grito hizo despabilar al muchacho

Un silencio incomodo quedo entre la pequeña reunión

-Bueno, pasamos les llevaran sus pertenencias a las habitaciones- esbozo Hasin un tanto molesto

Los no tan invitados se refrescaron, preparándose para comer en la mesa y así empezó el juego de Jareth y Allan, éste último inicio sus atenciones como cualquier chico interesado por una chica las hubiera hecho

-¿Madame?- corriendo la silla

-Vaya Allan, gracias- a la vez que Roger no dejaba de ver a la mujer los dedos de Allan tronaron frente a la mirada del joven -¿Se te perdió algo amigo?-

-No- con un dejo de voz suspirando

-Deja algo para Allan hijo, no querrás gastarla solo con tus miradas- el comentario mordaz de la comida.

Una amable mujer se acercó a Jareth preguntando

-¿Cómo desea sus huevos su majestad?-

-Por favor atienda a las damas primero-

Otro hombre cerca de Sarah le hizo la misma pregunta

-Revueltos bien cocidos poca sal por favor-

-Vaya, te los comes igual que Jareth- grito Roger -Lo recuerdo bien porque amo los huevos con tomate pero él los prefiere sosos y...-

-Hijo, creo que ya entendimos- interrumpió Hasin

Sarah aún molesta por lo de las esmeraldas ahora esto, la casa de una de sus ex novias, dos reinos seguidos con el mismo descaro y el desconsiderado no ha hecho más que restregarme sus andanzas, discutía la castaña en su cabeza

-Bien Jareth y ¿cuánto tiempo planean estar acá?-

-Bueno señor, solo estamos de paso, nuestro objetivo es no tardarnos más de una día-

-¿Y los caminos? ¿No serán demasiado arriesgados?-

-No, no lo son-

-Pues eso no parecía cuando Rose los ayudo- sin percatarse el Rey había doblado un cubierto, Sarah del otro lado de la mesa con la mirada lo invito a que se tranquilizará

-Nos tomó desprevenidos-

-Como sea, espero el gordo Jei Mong se encuentre bien-

-Bueno Hasin, agradezco la comida pero solo venimos por tu permiso y no molestaremos más, agradezco nos lo des- finalizando de comer

-¿Molestar? Para nada- haciéndolos pasar a un jardín para guiarlos a sus aposentos, -Permite que Sarah conozca un poco más, no has olvidado cuando venías y pasabas días enteros con Rose en la playa ¿o sí? Además los enamorados necesitan tiempo- Lanzando la mirada en los distraídos compañeros iniciales de viajes, sumando otro comentario satírico a la lista del pobre hígado de Jareth.

Trabo los ojos conteniendo no lanzarle un hechizo para mandarlo al Pantano del Hedor Eterno

-El problema es que tenemos poco tiempo-

-Si Jareth, ya sé que siempre tendrás una excusa, bueno Rose los guiará a sus habitaciones, refrésquense, haremos una cena y la respectiva ceremonia para concederte el permiso

-Solo dame el maldito permiso Hasin- imponiéndose al murmurarle en el oído

-¿A qué le tienes miedo Jareth?- inmiscuyo con la mirada

El blondo hombre no respondió

-Descansen, ha sido una larga noche y agotador viaje- mientras se quedaba discutiendo con el Rey Goblin

-Sarah y Allan, síganme por favor- Rose los empezó a guiar a unas gradas fuera del Palacio.

-No puedo permitir que dos hermosas damas anden así como así- Ofreciéndoles el brazo a cada una a lo que ellas encantadas aceptaron incorporarse al apuesto caballero.

-Eres un encantador y coqueto Allan, no cambias-

-Bueno debo decir que ya me estoy rehabilitando-

-Uuuuy, esa chica debe ser muy afortunada. Espero les guste su lugar de descanso- descendieron por un arco de flores para encontrarse una salida al mar con arena blanca, sus aguas turquesas, moradas y verdes

-De ensueño- tartamudeo la ojiverde distrayéndola por primera vez de sus preocupaciones

-Hermoso, puedes nadar si quisieras-

-Ooh sí, creo que lo haré-

-Vamos chicos aún tienen que descansar- llegando a un largo corredor con vista al mar -Aquí Sarah tu cuarto es en esta puerta y Allan puedes elegir en cualquiera de las siguientes, debo ir por Jareth ¿Podrían seguir sin mí?-

-Sí, no te preocupes-

-Tu siempre tan amable Allan, le explicas ¿eh?-

-Si lo haré- tomándola del brazo sagazmente -¿Me permite acompañarla?-

-Muy amable Lord Allan- inclinándose

-Señorita está en su lugar de descanso- hizo una reverencia sacándola una risilla a la castaña

-Muchas gracias-

-Si me permite- abrió la puerta y vaya sorpresa

-¡Qué horror! Bájate de allí animal del inframundo- desenvainando su espada

-¡Saraaaah! ¡Auxilio!-

-¡Noo! ¡Espera, espera!- poniéndose en medio evitando hicieran pedacitos al visitante -Es Hoggle, ¿lo recuerdas? Es amigo mío-

-Sí, el sirviente de mi hermano- bajando la guardia

-Ya la escuchaste escuálido, su amigo, ¡lárgate!-

-Debo hablar con él, puedes dejarnos por favor-

-Bien, solo te comento que es un delito grave en este lugar un hombre se encuentre en la habitación de una doncella o al revés, aunque sea un enano repulsivo-

-Ooh ya veo, nos das un minuto, será rápido- el hombre no pudo negarse a los ojitos de la chica

-Bien, que sea rápido, esperaré afuera-

La joven cerró la puerta cruzo sus brazos esperando una explicación

-Qué tipo tan desagradable ¡baaaah!-

-¿Hoggle?-

-¿A qué hora sirven el almuerzo acá? Muero de hambre-

-Hoggle, ¿cómo llegaste acá? Más bien ¿quién te trajo acá?-

-Eeeeeh, bueno... Yo...-

-¿Fue Jareth?, lo sabía no confía en mi encima de todo-

-En ti si confía, en ellos no confía, son una familia muy detestable-

-Tanto te aborrece y te utiliza, es tan injusto-

-Vamos niña, solo me trajo para cuidarte, no lo tomes a mal-

-Bueno, está bien igual no puedo hacer nada ¿Y los demás?-

-Bueno Ludo junto Sir Didymus y Ambrosious fueron llevados al tercer reino en las montañas, al castillo azul-

-Eso me tranquiliza, dile a Jareth que no se preocupe, tomaré una siesta y nada más-

-Está bien Sarah, iré a ver que puedo comer, dejaré cerrado-

El pequeño se retiró para darle privacidad a la mujer al toparse con las piernas de Allan

-Gracias por el tiempo-

-Sarah estaré disponible cualquier cosa. Espero verte más tarde- tomando su mano propinándole un beso demasiado inquisitivo.

La tarde pasó desapercibida, sus tres visitantes masculinos fueron los únicos que se acercaron a comer mientras Sarah siguió de corrido el descansar o al menos eso fingía. Estaba a la expectativa en que habitación Jareth se metería ya que debía aclarar muchas cosas, entreabrió la puerta camino de puntillas al escuchar venían personas se regresó rápido coloco su oreja en la puerta para escuchar -"Es Jareth y discute con alguien, jummm que raro. Se callaron, bien acá voy" abrió la puerta otra vez dispuesta a enfrentarlo en medio camino encontró a la pelirroja

-Sarah, venía a ver si estabas bien, no bajaste a comer-

-Sí, es solo que no tenía hambre y quería... Ver... El mar- buscando una excusa

-Oooh tontita, en tu habitación tienes vista- llevándola por los hombros

-Cámbiate pilluela y baja en unos 20 minutos se servirá la cena, en un... - "¿Qué le vio Jareth? No es TAN bonita, tal vez era lo que tenía más a la mano, rayos Sarah ¿qué sucede contigo?"- pensaba mientras observaba a detalle que le había gustado de ella - ¿Te encuentras bien?- La joven castaña no quitaba los ojos a Rose sacándola de sus pensamientos parpadeo

-Sí. Estoy bien, me alistaré y bajaré-

- Bien te miro abajo, por cierto mi padre hizo una pequeña cena, baja elegante quieres. Medio cerrando la puerta -¿Qué quiso decir con viste elegante?

Casi de infarto fue su sorpresa al encontrarlo a Él no más darse la vuelta.