07. Vongola 15°.
— ¿Te encuentras bien? —preguntó Midoriya, saliendo de uno de los muros donde observaba a Tsuna.
El Décimo Vongola se giró a él, ruborizándose instantáneamente. ¡Qué vergonzoso! ¿No lo habría visto llorar o sí? Además, ¿qué estaba haciendo él ahí? Aunque no era de extrañarse que los estuvieran vigilando.
—E-Estoy bien. —respondió poniéndose de pie.
—Tus amigos comenzaran a preocuparse si no llegas con ellos. —dijo Izuku, sonriendo.
—Lamento lo sucedido. —recitaron a coro, sorprendiendo al otro.
— ¿Eh? ¿Por qué lo sientes? —preguntó Tsuna. —Fue Hibari-san quien se salió de control… el usualmente dice que va a morder a todos hasta la muerte, pero está vez fue diferente, de verdad parecía querer matar a Bakugou-san. Fue muy confuso, lo lamento mucho.
—No, no. Kacchan también es muy explosivo, creo que sus personalidades chocaron demasiado y termino de esta forma. —comentó Deku, rascándose la mejilla. —Lamento haberlo lastimado.
—Querías defender a tu amigo, además Hibari-san ya está fuera de peligro.
— ¡También Kacchan! —exclamó más emocionado Deku. —Gracias a las llamas amarillas de Sasegawa.
Tsuna sonrió al igual que el chico de cabello verde; el Décimo Vongola no estaba seguro del porqué pero se sentía una calidez similar a la de Uni emanando de Midoriya. Quizás fuera comenzaba a extrañarla, pese a que en su presente ella estaba con vida.
—Por cierto…—Izuku alargó sus palabras, mirando el techo, las paredes y las escaleras.
— ¿Qué sucede?
— ¿De dónde sacaron esos poderes? —preguntó apretando los puños contra su pecho, poniendo cara de fascinación absoluta. Tsuna pegó un brinquito al ver que la distancia se recortaba. — ¿Puedes usarlos a tu propia voluntad o es necesario que uses lo que te tomaste antes de que te salieran las flamas? El profesor Aizawa no los dijo, te vio tomar algo. ¿Crees que pueda verlo? Además, ¿cómo transformas las llamas en hielo? ¿Crees que podrías enseñárselo a Todoroki-kun o a Kacchan?
— ¡Hiiiii! ¿Q-Qué esta pasando? —Tsuna lo miró con los ojos en blanco. ¡Ya no le recordaba a Uni en absoluto!
— ¡Espera, no me respondas! —gritó de pronto, apartándose. — ¡Tengo que ir por una libreta para anotar todas tus respuestas! ¡Traeré a Todoroki-kun también!
—A-Aguarda…
Era tarde Midoriya ya había bajado por las escaleras corriendo, casi activando su quirk.
—Encontraste a alguien igual de inútil que tú, Tsuna.
— ¡Reborn! —exclamó el chico. — ¿Has estado ahí todo el tiempo? … ¿de dónde diablos sacaste el uniforme de la escuela?
—Kufufufu, tengo mis trucos, Dame-Tsuna.
— ¡Le esta copiando descaradamente a Mukuro!
— ¡Décimo! —gritó Gokudera, apareciendo con la misma ropa deportiva que Reborn y los demás chicos de la Academia U.A. —Que bueno, lo hemos estado esperando por bastante tiempo.
—Gokudera-kun… ¿de dónde sacaron los uniformes?
—Ah, esto. El imbécil musculoso dijo que nos pusiéramos esto ya que nuestras ropas se desgastaron por la pelea. —se encogió de hombros, estirando la tela. —Es bastante cómodo aunque no me gusta vestir igual que esos imbéciles que nos atacaron.
— ¡Tsuna! —llamó Yamamoto, saludándolo junto a Ryohei y Chrome. Todos ellos, incluso la reservada chica, traía puesto lo mismo. —Creo que por hoy dormiremos aquí.
—Sí. —suspiró.
—Nos han dicho que alguien puede bajar para observar a Hibari. —explicó Yamamoto. —Aunque nos estarán vigilando en todo momento y todavía no nos darán nuestras armas.
—No tomaron los guantes de Tsuna. —sonrió Reborn. —Pensaron que eran inofensivos, quizás con eso podamos escapar de aquí.
—Reborn, no creo que escapar sea la mejor forma de pagarles lo que hicieron con Hibari-san.
—Hibari es fuerte, para mañana ya lo verás levantado. Él no es un perdedor, como tú.
— ¡Reborn!
—No tenemos otra opción, Tsuna. —dijo de pronto, poniéndose serio. —A como están ahora las cosas necesitamos la ayuda de la familia Vongola. Si les explicamos la situación, seguro entenderán.
—Supongo que tienes razón…—suspiró, decaído. No deseaba que la mafia fuera su recurso más efectivo. —Pero no tenemos a nadie ya ahí y no podemos viajar a Italia así como así. ¡Debe ser muy costoso!
—Idiota, podemos llamar por teléfono. —dijo Reborn.
— ¿Por teléfono? ¿No crees que en cinco siglos ya hayan cambiado el número?
—N-No creo que Reborn-san se refiera a eso, Décimo. —se metió Gokudera, contrayendo las cejas, buscando no reírse. —El chico que tiene el cabello de dos colores dijo que su padre ha trabajado para los Vongola, quizás él nos pueda brindar algún contacto, aunque sea pequeño nos las podemos arreglar con eso.
—Oh, eso es brillante, Gokudera-kun. —sonrió Tsuna.
—Fue mi idea, Bakadera. —le golpeó Reborn, mandándolo al suelo.
—Eso, eso. —sonrió Ryohei, feliz de que pusieran al cabeza de pulpo en su lugar; se había pasado diciendo un montón de cosas que no entendía.
—Tsuna… ¿crees que podamos comer algo? —preguntó Yamamoto, acariciándose el estómago. Ahora que lo pensaba él también se estaba muriendo de hambre.
—El sujeto de cabello largo dijo que esperáramos. —comentó Chrome.
— ¡TENGO MUCHA HAMBRE AL EXTREMO! —gritó Ryohei. — ¡QUIERO COMIDA!
—Esa maldita vaca tiene suerte, debe estar durmiendo en este momento. —gruñó Gokudera, siendo sometido por Reborn.
—Tal vez no sea mala idea bajar. —dijo Tsuna, señalando las escaleras. —Podemos buscar el comedor nosotros mismos e intentar prepararnos algo. Aunque en el futuro eso nunca salió bien…—pensó contrariado.
— ¿A dónde creen que van, mocosos? —preguntó Aizawa subiendo por las escaleras junto a Izuku, Todoroki e Iida, los tres traían dos charolas con comida en cada mano. Tsuna notó con cierta gracia que en una de las bandejas de Izuki estaba una libreta con una pluma.
Al parecer el chico hablaba muy enserio con eso de hacerle preguntas.
—Vayamos a la habitación donde estaban, ahí podrán comer más tranquilos.
— ¿Dónde está el sujeto musculoso? —preguntó Yamamoto, ayudando a Izuku con una bandeja, Ryohei hizo lo mismo y aunque Tsuna lo intentó también, Gokudera fue más rápido y le arrebato una a Todoroki.
—Definitivamente es igual que Bakugou. —pensó él, con una diminuta sonrisa.
—Tenía algo más importante que hacer. —dijo Aizawa restándole importancia.
Una vez que entraron a la habitación los chicos Vongola casi se abalanzaron a la comida, disfrutado cada platillo de esta. El único que mantenía su compostura era Reborn, que incluso ordenó una taza de café que Todoroki tuvo que irle a conseguir. Al terminar se sintieron mucho más relajados, ahora un baño les caería de maravilla aunque debían esperar un poco más para eso.
—Entonces, ¿cómo pueden contactar a su organización? —preguntó Aizawa. —Le pregunté a Endeavor y me dijo que fue hace mucho tiempo cuando trabajo para ellos, incluso antes de casarse.
— ¿Cómo puede mantenerse en contacto con ellos entonces? —dijo Reborn, sospechando. — ¿No te parece un poco extraño?
— ¿De qué hablas, Reborn?
Izuku comenzó a poner atención a cada palabra dada por cada uno de ellos, buscando analizarlas.
—Primero llegamos aquí como si fuéramos invitados en un autobús que no recuerdo haber montado jamás. Aparecemos en la Academia U.A y de la nada se forman las parejas para una pelea de entrenamiento que se sale de control a la primera; al momento en que Nezu y yo salimos del trance, nos dimos cuenta que no nos conocíamos en absoluto; aparte Hibari tiene algo extraño en el cuello y desaparece como si se tratara de las llamas de la niebla. Además, Todoroki mencionó a los Vongola diciendo que su padre le había hablado de ellos pero ahora resulta que trabajo hace ya bastante tiempo, además, contestaron a su pregunta de la décimo quinta generación demasiado fácil.
—Quizás el padre de Todoroki-kun tenga su confianza. —dijo Iida, mirando a su amigo.
—Dudo que sea así, es confuso el recuerdo.
—Alguien está jugando con nosotros. —sentenció Reborn. —Tiene la habilidad de implantar recuerdos en nosotros a su antojo pero no es muy fuerte al parecer, pues se van difuminando con el paso de las horas. Sólo quiere algo en específico.
—Que contacten a los Vongola. —concluyó Izuku, saliendo de su modo analítico. — ¿No es así?
—Mira Tsuna, puede que no sea tan inútil como tú.
— ¡Él Décimo es mucho mejor! —reclamó Gokudera, aniquilando con la mirada a Izuku.
—De verdad que es igualito a Bakugou. —volvió a pensar Todoroki.
— ¿Y para qué querrían eso? —preguntó Tsuna, confundido. —Si tanto quiere que los contacte, ¿por qué no hacer que fuéramos a donde él?
—Eso no lo sé. —respondió Reborn.
—No sabremos hasta que lo llames. —Aizawa sacó su teléfono, pasándoselo a Tsuna.
— ¿Eh? ¿Yo? —se señaló alarmado. — ¡No quiero!
— ¿No dijiste que era el Décimo Vongola o algo así? —preguntó hacía Reborn.
—Tsuna si me avergüenzas te mataré. —exclamó el arcobaleno apuntándolo con su pistola.
—HIIIIII! —chilló haciéndose bolita en el suelo. —No quiero marcar, ¡tengo miedo!
—Quizás yo pueda hacerlo, niño. —dijo Yamamoto, señalándose.
—Es su responsabilidad como el inútil jefe. —Reborn lo pateó, logrando voltearlo. —Muere. —y le clavó una bala de la última voluntad en su cabeza, dejando a los otros cuatro helados en su lugar.
— ¡REBORN!
— ¿Qué está pasando? —cuestionó Aizawa. De verdad, no le pagaban suficiente para soportar todo eso.
— ¡MARCARÉ ESTE NÚMERO COMO SI FUERA A MORIR! —gritó, reviviendo. Midoriya lo observó fascinado, anotando todo movimiento que hacía en su libreta. — ¡ESTE NO SIRVE! —gritó Tsuna, pues sin querer había roto el teléfono de Aizawa.
— ¡Eh, ¿qué haces?! —preguntó Iida al ver que el chico en calzoncillos comenzó a buscar algún teléfono en sus bolsillos. Al no encontrar ninguno paso con Midoriya y Todoroki, este último dejándose hacer al alzar los brazos.
— ¡NO HAY NINGUNO! —gritó corriendo, atravesando la puerta de la habitación.
— ¿¡Cómo diablos hizo eso!? —exclamó Iida, sorprendido. —Más importante, ¡se está yendo!
Tsuna llegó corriendo a los dormitorios, armando todo un escándalo con los estudiantes. Tomó el teléfono de Aoyama, el cual tenía un montón de brillantes por todos lados. Al hacer el estruendo en la sala de estar, las chicas comenzaron a bajar, algunas tallándose el rostro por comenzar a dormir.
— ¡E-Está en calzoncillos! —gritó Momo, cubriéndose el rostro.
— ¡Viene con todo! —secundó Mina, aunque ella parecía estar emocionada.
— ¿Qué esta pasando? —preguntó Tsuyu, bajando.
— ¡Ahh, no veas, Tsuyu-chan! —exclamó Toru, tapándole los ojos.
—Puedo ver todo a través de tus manos, Toru-chan.
—Es bastante apasionado. —dijo Uraraka. —Quiso venir a salvar a su amigo a pesar de no tener pantalones.
— ¡Mineta, ayúdame a cubrirlo! —espetó Mashirao, intentando que Toru no mirara. —Arrógale las bolas de tu cabeza.
— ¡Esperen, idiotas, ¿qué creen que hacen?! —llegó Gokudera, junto a los demás. Chrome tenía las mejillas sonrojadas y miraba avergonzada a otro lado.
— ¡Ustedes que creen que hacen! ¡Traen a Chrome-chan con un pervertido! —regañó Momo, corriendo a ponerse delante de ella.
— ¡GUARDEN SILENCIO! —exclamó Aizawa, apareciendo.
Tsuna comenzó a volver de su modo hyper justo cuando la llamada comenzaba a enlazarse. Reborn se colocó en su hombro, buscando escuchar también.
—Ah, conecto. —dijo Tsuna. — ¿Hola?
— ¿Tsunayoshi Sawada? —preguntó una voz que congelo la sangre de Tsuna, a pesar de no conocerla, sabía el peligro que emanaba de ella. —Estoy feliz que después de todo haya contactado a su verdadera familia.
— ¿Quién eres? —atinó a preguntar, tragando saliva.
—El décimo quinto Vongola. —dijo serio. —All for One…
