Advertencias: En este capítulo, ninguna realmente. Ooc como de costumbre.


¡Disfruta de la lectura!


.

7章

VIDEOJUEGOS

.


.

.

.

¿Qué probabilidad había de que ella se fuera? Después de todo, a su padre le había agradado Sakura. Sasuke maldijo por lo bajo, de nuevo se reprendía por estarse planteando aquello. Bastante fastidiado estaba ya.

Era viernes, y el Uchiha menor estaba desayunando junto a su hermano. Últimamente no parecía prestar mucha atención a su entorno, ya que, los problemas que tenía en casa se le hacían presentes, y por problemas, se refería a la pequeña niña que había "adoptado".

Que hablando del rey de roma, Sakura se adentraba al comedor, ya vestida y aseada, saludando educadamente a ambos hermanos. Tomó asiento frente a Itachi y pronto Matsuri le sirvió una taza de leche con chocolate.

—Buenos días, Sakura. Hoy te has levantado más temprano de lo usual.—comentó Itachi con una sonrisa. Sakura río levemente.

—Es que hoy vendrá el maestro Kakashi. —justificó la niña emocionada.

Cierto, se decía Sasuke. Hoy vendría Kakashi a darle clases particulares. Claro que conocía bien a ese cabrón, fue también su maestro particular tanto de Itachi comode él, tanto en primaria como en secundaria. Un ya cercano amigo de Fugaku. Mentalmente le deseó buena suerte a la niña, pues para aprobar con ese profesor, era como aguantar la respiración cinco minutos —sin ser experto o profesional— bajo el agua. Difícil, pero no imposible.

—Ya veo. Mucha suerte entonces.

Sasuke miró de reojo a su hermano, incluso él sabía a lo que Sakura se tendría que enfrentar.

—Gracias…Aunque también me gustaría ir a la escuela, justo como ustedes dos.

—Pronto, si le echas muchas ganas, seguramente en unos años ya estarás asistiendo a una.—alentó Itachi, al tiempo en que tomaba su periódico, extendiéndolo para leerlo.

Sakura asintió con cierta energía ferviente.

.

Una vez que Sasuke terminó con su desayuno, se levantó de la mesa y tomó sus cosas para irse a la preparatoria. Dejando a los otros dos terminar su desayuno.

— ¿Llegarás temprano hoy?

Sasuke se giró al escuchar aquella pregunta proveniente de una vocecita ya conocida por él. Sakura tenía un bigote de leche con chocolate y miraba al joven con deslumbramiento. Sasuke se giró rápido, ocultando su notable irritación hacia sí mismo.

—No lo sé.

Si Sasuke la estuviera viendo, hubiera visto a la pequeña agachando la cabeza desconsolada.

—Bueno, está bien….Que te vaya bien, Sasuke.

El joven no respondió nada más y salió de su casa, con el paso un tanto más rápido de lo habitual. Itachi, por otro lado, miró a Sakura con cierta lástima y a la vez observó partir a su hermano con cierta confusión, pero más que confusión, era pena.

—Sakura, te daré un par de consejos para lidiar con tu nuevo maestro.—dijo Itachi, en un intento de animar a la niña, cosa que no resultó del todo efectiva.

.

.

.

"¿Habré sido muy duró con ella?"

Sasuke tenía ganas de darse un golpe, en serio. Ya era la tercera vez durante el transcurso del día que había pensado en esa pequeña molestia.

Puso empeño en la clase y le fue suficiente como para evadir sus "problemas" durante un largo rato. Incluso, durante ese día, le presto toda su atención hasta el más bobo comentario de Naruto.

—Como te dije, el estúpido vendedor no me quiso vender esa revista sólo porque no era "mayor de edad" ¿Puedes creer esa guarrada?

—Naruto, te apuesto cien yenes a que ni siquiera sabes que es guarrada.

— ¡Claro que lo sé! Es algo cómo…Significa que…Una grosería. ¡Oye, imbécil, que ese no era el tema!—escudó el rubio enojado. Sasuke sonrió de lado; conocía tan bien a su amigo que hasta le provocaba risa.

—Ok, ya, suficiente. —dijo Naruto cruzándose de brazos.—Cambiando de tema ¿Puedo ir hoy a tu casa?

— ¿Para qué?

— ¿Pues que no es obvio? ¡Para ver a Sakura!

De nuevo, aquel extraño sentimiento, incomodo e irritador perturbaban al moreno.

—Como quieras. Pero te advierto que posiblemente este ocupada, hoy empieza sus clases con su maestro particular.

—No me digas ¿Le dará Kakashi?

Sasuke asintió, a lo que Naruto se le tornó la cara azul. Él también lo conocía bastante bien, ya que, su madre lo había obligado a tomar sus clases también, al ir tan mal en la escuela.

—Pobre Sakura, lo que le espera. —lamentó el rubio compadecido. —Pero sabes, no es tan mal maestro, aunque es un poco raro y estricto. Es agradable cuando quiere, además suele decir cosas que dan risa, como sus excusas que ponía cada que llegaba tarde. Su peinado me daba risa igualmente ¿Todavía lo utiliza? También utilizaba un cubre bocas…

—Ni te hagas ilusiones, sigue utilizando ambas.

—Ya veo. ¡Qué bien! Siempre tuve curiosidad de verle toda la cara sin aquel estúpido cubre bocas.

—No hagas nada tonto, por favor.

— ¡Oh, no te hagas, Sasuke! Tú y yo sabemos que también le quieres ver la cara.

—Hmph.

Naruto rió burlón.

—Como sea. Ya quiero verlos a ambos—finalizó Naruto, recargando su nunca en sus manos entrelazadas.

.

.

.

Cuando las clases terminaron, ambos muchachos se apresuraron en ir al auto del moreno.

—Vaya, que hoy si tenías prisa por irte. —soltó Naruto una vez ya cómodo en el asiento del copiloto.

Sasuke se quedó callado. Ni el mismo sabía porque la urgencia de llegar pronto a su casa. Se colocó el cinturón de seguridad antes de encender y arrancar el auto.

—Y dime, por lo que me dijiste de que tu padre ya conoció a Sakura ¿Qué tal, como reaccionó? Seguramente igual de amargado, como tú. —bromeó el joven, frotándose el dedo índice por debajo de la nariz.

—Idiota. —replicó Sasuke a la defensiva. —No fue eso…De hecho, es la primera vez que veo a Fugaku sonreír, después de años sin haberlo visto…Fue extraño.

Naruto parpadeó un par de veces. Luego una sonrisa iluminó su rostro.

— ¡Eso es bueno! ¿No te parece?

Sasuke, que no apartaba la vista del camino, tardó en contestarle.

—…Supongo que sí.

.

.

.

Cuando ambos jóvenes llegaron a la casa del Uchiha, bajaron del auto y al instante se adentraron a la casa. Dejaron sus cosas en un sofá, Naruto fue el primero en subir al cuarto de Sakura. Bajó a los pocos minutos, diciendo que ella no estaba allí. Sasuke levantó una ceja.

—Entonces, deben estar…

— ¡En el patio!—terminó de decir el rubio, para luego encaminarse al jardín. Sasuke le siguió por mera costumbre.

Desde metros atrás, Sasuke ya lograba distinguir la cabellera grisácea de Kakashi, a través de la puerta deslizable de cristal y, por supuesto, también la a alcanzaba distinguir a ella. Desvió la mirada.

— ¿Y entonces, puedo ver su rostro?

Fue lo primero que Sasuke escuchó cuando se acercaron a ellos. Era Sakura, quien se inclinaba desde su silla, buscando algún hoyuelo en el cubre bocas del maestro, para con ello, ver una parte de su rostro.

—Claro, si me dices que es el "Sistema coordenado unidimensional" en menos de dos segundos, te mostrare mi rostro.

Sakura se quedó sin habla…Para luego colocar expresión seria.

—Lo odio.

Aunque no se le viera la boca, bastaba con ver sus ojos, las arrugas que se le formaban alrededor de ellos y el movimiento del cubre bocas para saber que Kakashi estaba sonriendo, burlón.

—Sigue siendo igual de malvado ¿Eh?—dijo finalmente Naruto.

—Y de seguro a que tú todavía sigues sin saber que es el "Sistema coordenado unidimensional"

Al igual que Sakura, Naruto se quedó sin habla.

—Lo odio—musitó el rubio con desdén. Sakura soltó una leve risa y Naruto le guiño el ojo como saludo—¡Claro que lo sé! Lo que pasa es que en estos momentos no recuerdo, eso todo.—continuó el rubio indignado.

— Es un sistema que establece una correspondencia uno a uno entre todos los puntos de una recta y los números reales o viceversa.—contestó Sasuke ya fastidiado de aquella pregunta, que Kakashi llevaba preguntando desde hace años.

—Vaya, pero si es el arrogante Sasuke. No me sorprende que fueras tú el que me contestara. Aunque claro, la primera vez que te lo pregunte, tampoco me supiste responder.

—Hmph. Hola Kakashi, tiempo sin verle.

—Igualmente. Veo que siguen siendo uña y mugre ustedes dos.—señaló el hombre de lo más despreocupado.

Naruto soltó un chillido molesto y Sasuke bufó por lo bajo.

—¡Y veo que usted sigue con ese peinando raro y ese fetiche de usar ese cubre bocas viejo!—replicó Naruto como así su naturaleza se lo demandaba.

—Ya te lo dije, lo usó porque soy alérgico a tanto smog de la ciudad.

—Si claro, como no.

—Como sea, niños. — interrumpió Kakashi, comenzando a guardar sus cosas.—fue divertido mientras duró, pero me tengo que ir. Soy un hombre muy ocupado.

— ¿Tan pronto se tiene que ir?—habló Sakura después de haber permanecido un rato en silencio.

—No te preocupes, vendré nuevamente el lunes…Para que tu tortura continúe, así que estudia.—sugirió el maestro intentando sonar serio. Sakura enarcó una sonrisa y asintió obediente.

—Entonces, me retiro. — anunció Kakashi tomando su portafolio.—Naruto, Sasuke, me alegro de volverlos a ver. Naruto, me saludas a tus padres. En cuanto a ti Sasuke, necesito dejarte un recado para tú padre. se lo daría yo, pero ya sabes, tengo asuntos de la vida que resolver.

Sasuke no tuvo ninguna objeción y decidió acompañar al profesor hasta la puerta en lo que le decía el mensaje. Naruto se despidió igualmente de Kakashi, muy a su manera, para luego quedarse con Sakura en el jardín a ayudarle a recoger sus libros y libretas.

.

— ¿Cuál es el recado?

— Pues verás, tú padre me había pedido una observación respecto a Sakura. Así que dile que no hay nada fuera de lo común con ella. Es muy lista, en unos años ya podrá integrarse en una escuela normal. Listo, es todo.—terminó con una sonrisa, para luego salir de la propiedad muy tranquilamente.

Kakashi, siempre tan él, pensó Sasuke mientras lo veía partir. Por otro lado, no le sorprendió en absoluto la observación que había hecho sobre Sakura. Ya sabía lo lista que era, claro que ya lo sabía.

.

Cuando regresó al jardín, Naruto cargaba a Sakura sobre su espalda, haciéndole de caballo, yendo de un lugar a otro. Ambos parecían pasarla bien. No tardaron en notar la presencia del moreno.

— ¿Ya se fue ese raro de Kakashi? —inquirió Naruto, dejando a Sakura nuevamente en el suelo.

—Sí, se ha ido.

— ¡Sasuke, me alegro de que llegaras temprano!—exclamó Sakura corriendo hacia él para luego mostrarle una dulce sonrisa. Sasuke no le dijo nada, se limitó a observarla.

— ¡Ah! Ahora todo tiene sentido, con razón tenías tanta urgencia de llegar a tu casa, ¿Eh, Sasuke? —era Naruto con cierto tono de "te pille, picarón"

—Tsk. Cállate, no fue por eso.

Aún con ese comentario, Sakura no quitaba esa sonrisa tan alegre. Sasuke sintió un puntazo en el pecho.

"Mierda, deja de verme así, deja de sonreírme así."

— ¡Hey, Sasuke, tengo hambre, salgamos a comer!—vociferó Naruto, sacando justó a tiempo al Uchiha de sus cavilaciones.

—Tú siempre quieres estar en la calle, Naruto. Además, no soy tú chofer para llevarte de un lado a otro a la hora que te plazca.—regañó Sasuke dejándose llevar por su frustración.

—Mentira, que yo no me la pasó en la calle…Bueno, no tanto como tú dices. Además, no es para que te pongas nena. Relájate. Y salgamos un rato, se nota que te hace mucha falta.

Sasuke suspiró, intentó calmarse antes de decir o hacer algo hiriente. A fin de cuentas, distraerse un poco era lo que más necesitaba.

—Lo que sea.

.

.

.

Definitivamente, estar en un lugar repleto de videojuegos, máquinas de jugar y comida rápida, en algún lugar del centro de Shibuya*, no era su plan. Había demasiado ruido, el ruido de las maquinas, de las personas hablando, algunas gritando, niños y adolescentes proliferando como cucarachas. Eso sí, la iluminación era cegadora, luces y luces por doquier.

Sasuke estaba más frustrado que cuando se encontraba en su casa.

Sentado, con los brazos cruzados y esperando a que llegara el pedido de comida chatarra que Naruto junto con Sakura habían ordenado, así estaba en esos momentos. No muy lejos, Naruto le enseñaba a Sakura a disparar una pistola de plástico hacia una pantalla de plasma, donde salían unos monitos de negro.

Una vez que el pedido de ambos llegó, tanto Naruto como Sakura corrieron a devorar sus hamburguesas y papas. Naruto le ofreció un poco a Sasuke, pero este negó con la mano. No tenía apetito, realmente.

Terminado su sano platillo, Naruto se quedó sobándose el estómago, por haber comido mucho, diciéndole a Sakura se fuera a jugar un momento sola en lo que él se recuperaba. La niña se mostró notablemente decepcionada al tener que ir solita por allí, con un montón de desconocidos. Entonces, miró a Sasuke con cierta suplica. Y antes de darse cuenta, Sakura le tomaba de la mano, invitándolo a que la acompañara.

Sasuke sintió la pequeñez y calidez de su mano.

—No me jales, Sakura. Ya te dije que no. Ve tú sola, Naruto ira en unos momentos.— explicó el moreno zafándose del agarre de la niña. Sakura nuevamente se mostró decepcionada. Aún con todo, decidió irse a jugar sola.

— ¿Por qué no la vas a acompañar, Sasuke?—cuestionó su amigo extrañado. Sasuke no respondió y continuo cruzado de brazos, vigilando a la pelirrosa de que nada le pasara. Naruto lo miró con recelo.

—Es sólo que, prefiero quedarme aquí. —articuló finalmente.

—Entiendo…

Hubo un momento en el que Sasuke la perdió de vista, pero cuando la volvió a localizar, ya no estaba sola. Si no con un niño de su edad, ambos jugando plácidamente.

Sasuke, por primera vez en su vida se tomaba la molestia de ver con atención a todos y cada uno de los movimientos de ambos niños. En espacial del blanquito, cabello castaño que acompañaba a Sakura. Parecían pasarla bien, ambos, sonriendo y conviviendo como la fresca mañana.

— ¡Mira, Sakura se consiguió un amiguito!—comentó el rubio lo que para Sasuke ya era bastante evidente.—Me alegro por ella, así ya no jugara sola.

Si, Sasuke también se alegraba de que hubiera encontrado alguien que le hiciera compañía. Pero entonces, si se legraba ¿Por qué torcía la boca?

De nuevo ese sentimiento de asco hacia sí mismo lo invadían. Era estúpido lo que en esos momentos sentía y no podía hacer nada para dejar de sentirlos.

—Será mejor irnos de aquí.

— ¿Ah, pero que dices? Si no tenemos mucho que acabamos de llegar.—se quejó su amigo. No, ahora no era buen momento para que Naruto se pusiera terco.

—Ya, que me duele la cabeza, necesito irme de aquí.—mintió en un intento desesperado de salir de aquel lugar tan sofocante. Naruto lo miró con duda.

—Está bien. Entonces nos vemos mañana, Que de aquí ya me retiró yo a mí casa.

Sasuke asintió y al instante fue por Sakura. Se acercó lo suficiente como para que esta lo escuchara.

—Hey, nos vamos. —Llamó el Uchiha serio. Sakura lo giró a ver, para luego girar a ver a su acompañante.

—Me tengo que ir. Me gustó mucho jugar contigo. Nos vemos.

El niño le sonrió y asintió con la cabeza. Luego, miró a Sasuke con extrañeza, cosa que Sasuke ignoró soberanamente. Sakura lo siguió hasta llegar nuevamente a la mesa donde se encontraba Naruto, se despidió rápidamente de él, para luego ir tras Sasuke. Una vez que ambos estaban dentro del auto, Sasuke de piloto y Sakura en el asiento trasero, el silencio incomodo se hizo presente.

—D-dime… ¿Por qué nos hemos ido tan rápido?—se atrevió a preguntar con cierto temor, sin saber exactamente porqué. Quizá porque lo notaba enojado.

—Por nada. — tan seco y cortante como de costumbre, tal vez, hasta un poco más de lo que Sakura estaba acostumbrada.

Fue todo lo que él le dijo en el camino, y también todo lo que ella preguntó. De allí, el camino de regresó fue bastante callado.

.

En cuanto llegaron, Sakura fue la primera en bajar, Sasuke la miró entrar a la casa, corriendo. Se quedó un par de minutos dentro del auto. ¿Pero qué demonios le estaba ocurriendo? Sakura no se merecía el trato que le estaba dando, era un problema consigo mismo, no con ella o con Naruto o cualquier otra persona, sólo con él.

Cuando se decidió entrar finalmente a su casa, Matsuri le dio el aviso de que su padre lo buscaba en su oficina. Agradeció el recado y en seguida fue a ver a su padre, no sin antes preguntarle a la empleada si sabía dónde estaba Sakura.

—Me parece que en su cuarto. Le hable un par de veces pero no me contestó.

—Ok, Gracias.

.

Su padre bebía un poco de café, sentado tras su escritorio, como siempre firmando y revisando papeles.

—Siéntate.—ordenó el señor una vez percatándose de la presencia de su hijo. Sin rodeos, le dijo del porqué lo había llamado. — Sasuke, el detective que contrate, al parecer a localizado a un familiar de Sakura, una tía, para más exactos.

Sasuke ni estuvo seguro de que fue lo que sintió cuando su padre le informó sobre la noticia. Se mantuvo atento, escuchándolo, mesurado. Vacío. Por otro lado, Fugaku estaba más serio de lo normal

— El detective vendrá mañana para darme la información más detallada.—finalizó manteniendo postura.—De acuerdo, que era todo lo que te quería decir.

Sasuke agradeció por haberle avisado, luego dio una pequeña reverencia antes de salir del lugar.

.

.

Se recostó sobre su cama, mirando al techo sin dirección fija, como si estuviese mirando el infinito.

¿Por qué se sentía así? ¿Por qué ahora su padre le decía aquello?

Toda su mente era una distorsión, un enredo, una locura andante. Fue cuando escuchó a alguien entrar a su cierto. Dirigió la vista hacia el intruso.

"Genial, de todas las personas tenías que ser justó tú"

Sakura se mantuvo parada en el umbral de la puerta, con cabeza gacha y apretando sus ropas con nervio.

— ¿Qué?

— ¿Estás enojado conmigo, acaso hice algo mal? Si es así, lo siento mucho.

Sasuke relajó la mirada y con ello también el cuerpo. Se levantó de la cama y se acercó a ella. Tocó su cabeza y mantuvo su mano sobre ella.

Era la primera vez que sentía algo así por alguien y el no admitirlo y negarselo una y otra vez, sólo lo estaba llevando a una actitud más fría y severa de lo común con él mismo y con el mundo que lo rodeaba.

Está bien, por más que le costara trabajo, reconocía que se había encariñado y más que eso, le tenía un cariño especial a esa pequeña mocosa. Y qué, por más que lo negara el saber que se tendría que ir, le hacía sentir vacío y además afligido.

Sakura alzó el rostro, sin cortar el contacto con la mano de Sasuke. Sus ojos mostraban curiosidad y a la vez asombro.

—No, no estoy enojado.

A la niña se le encendió el rostro. Sonrió abiertamente. Y Sasuke, sólo le sonrió levemente...

.


Shibuya*: es un barrio de Tokio (Japón). Se encuentra en la línea circular de tren Yamanote en el oeste de Tokio, un poco al sur de Shinjuku.

.