UN ELFO SILVANO NUNCA CAMBIA
Habían pasado apenas unas pocas horas luego de que todos se retiraran a dormir, cuando nuevamente los sirvientes de Aragorn comenzaron a despertar a todo mundo. Los primeros en despertar como era de esperarse fueron Legolas Y Aragorn, este último ordeno que todos sus invitados estuvieran asistidos por dos de sus empleados.
Fue así como durante las primeras horas de la mañana, todos y cada uno tomaron una ducha y comenzaron a vestir elegantemente, tal y como la ceremonia lo ameritaba.
La tradición de Gondor requería que se sirviera un gran banquete por la mañana antes de comenzar con la festividad, en donde la pareja era la anfitriona, a este solo asistían sus amigos y parientes más cercanos. Así que cumpliendo con el protocolo real, apenas todos estuvieron listos, se encaminaron al comedor principal el cual ya se encontraba predispuesto con diversos platillos y los debidos cubiertos. Dos sillas encabezaban la mesa, en su extremo izquierdo había siete lugares puestos, mientras que de su lado derecho se encontraban ocho sillas dispuestas, frente a cada lugar se podía leer un pequeño letrero con el nombre a quien pertenecía dicho lugar.
Así, los asistentes pronto comenzaron a llegar, empezando por Gandalf quien llego al lado de los hobbits.
-¡Oh! ¡Esto es realmente emocionante! Exclamo Sam extasiado mientras tomaba asiento.
-En verdad que a ti el amor te está afectando amigo mío. Respondió juguetón Gandalf.
-La verdad es que espero poder casarme alguna vez con Rosita, como ahora el señor Trancos y el señor Legolas lo harán. Confeso el hobbit pensando en su enamorada.
-Ya verás que así será Sam, algún día te casaras con ella y ella será la hobbit más afortunada de toda la comarca. Le alentó Frodo.
-¿De verdad serás tú quien conduzca la ceremonia? Pregunto Pippin intrigado.
-Así es mi querido Hobbit, Hoja verde y Aragorn me pidieron que fuese yo quien dirija el enlace. Contesto sonriente Gandalf.
-Y haciendo honor a su puesto, será Frodo quien porte los anillos. Recordó Merry divertido haciendo reír a todos sus amigos.
-¿pero quién fue el que los hizo? Pregunto Gimli que en ese momento iba entrando al comedor. –Además seré yo quien sea el encargado de encender sus velas. Informo orgulloso el enano sentándose a la mesa.
-Los he visto ya Gimli, y debo decir que hizo un magnífico trabajo con esos anillos. Opino Frodo.
-¡Bah! Estos son los provisionales, esperen a ver los reales. Se jacto el enano haciendo sonreír a sus amigos.
Luego de ellos Lord Elrond en compañía de sus hijos, así como de la Dama Galadriel y Celeborn, se hicieron presentes; todos los recibieron con una reverencia.
Los siguientes en llegar fueron Eömer al lado de su hermana Eöwyn y Faramir.
El último en llegar fue Thranduil, al verlo, los mortales al igual que los hobbits se levantaron de su lugar para reverenciarlo, reverencia que Thranduil correspondió.
-Descuiden, veo que todos ustedes son amigos de mi hijo, así que nos necesarias tantas formalidades. Indico mientras se sentaba.
Luego de unos cuantos minutos, las trompetas del comedor anunciaron que la pareja real estaba a punto de entrar al salón.
-¡Anunciando la llegada de la pareja real! ¡Hace acto de presencia con vosotros, Aragorn Estel legítimo rey de Gondor al lado de su consorte Legolas hoja verde del reino de Mirkwood! Anuncio el vociferador.
De inmediato todos en el salón se pusieron de pie; las puertas del comedor se abrieron y del otro lado se encontraba Legolas junto a Aragorn, quienes en seguida entraron a reunirse con sus amigos, tomando asiento a la cabeza del comedor.
-Nuestros estimados amigos y familiares, el día de hoy Legolas y yo agradecemos su presencia. Comento Aragorn de pie frente a todos.
-Y queremos decirles que significa mucho para nosotros el que compartan con nosotros uno de los días más importantes para ambos. Hizo saber Legolas.
Después de eso, prosiguieron a comer el banquete, el cual transcurrió en una amena charla entre los presentes. Una vez que todos hubiesen terminado, fue Merry quien tomó la palabra.
-¿Y seguirán la tradición de Gondor? Pregunto interesado el hobbit.
-¿Qué tradición? Cuestiono curioso Thranduil.
-Según la costumbre de Gondor, cuando una pareja se casa, ambos deben pasear la tarde entera por todo el reino, todos los solteros y solteras de Minas Tirith salen para dar un beso a la pareja, según se cree, traerá buena suerte para aquellos que desean casarse también. Explico Faramir.
-¡¿Un beso?! Volvió a cuestionar el rey de los elfos desconfiado.
-Es un beso que se da en la mejilla a la pareja deseándoles suerte y esperando que sean ellos los próximos en casarse. Declaro Lord Elrond tranquilizando un poco a Thranduil.
-Desde luego que si Merry. Aseguro Aragorn. –De hecho esperábamos que algunos de ustedes nos acompañaran en el recorrido.
-¡Por supuesto! Exclamo Pippin alegre.
En seguida los demás hobbits también se unieron a la propuesta, Gimli, Elledan, Elrohir, Faramir, Eöwyn y Eömer aceptaron gustosos también. Mientras tanto, los señores elfos prefirieron esperar en el castillo, al igual que Gandalf quien se quedó a hacer los últimos preparativos de la ceremonia.
-Entonces… según esa tradición ¿aquel que bese a alguno de ustedes será el próximo en casarse? Pregunto Frodo curioso y algo malicioso.
-Es lo que se cree. Contesto Legolas.
-Entonces tú deberías darle un beso alguno de ellos Sam. Indico el astuto hobbit.
-¡Es verdad! Concordó Merry
-Tal vez sea cierto y seas tú el próximo en casarte con Rosita. Dijo Pippin uniéndoseles a sus amigos.
-Adelante Sam. Dijo el montaras agachándose un poco para que su amigo pudiera dar un beso en su mejilla.
Aunque sonrojado y apenado, Sam deposito un beso en la mejilla de su amigo.
-Espero que esto sea verdad, de lo contrario solo me habré espinado con la barba de Trancos por nada. Declaro el hobbit haciendo reír a todos.
-¿Puedo hacerlo yo también? Pregunto Eöwyn algo avergonzada.
-¡Por supuesto! Respondió Aragorn permitiendo que esta también le diera un beso en una de sus mejillas.
Aunque Faramir dudaba en hacerlo, al final se llenó de valor y se acercó al elfo.
-¿Me permitiría mi señor? Pregunto el senescal con las mejillas encendidas.
-¡Desde luego! Respondió Legolas recibiendo un beso de Faramir.
Aunque todos sospecharon de algo entre el senescal del rey y la dama de Rohan, todos prefirieron no decir nada.
-¡Bien! Salgamos entonces. Exclamo Gimli entusiasmado.
Pronto, el cuerno de Gondor se hizo escuchar anunciándole a todo el reino que la pareja saldría, y que todos aquellos que buscaban casarse pronto, salieran a recibirlos. Así que cuando Legolas y Aragorn salieron del palacio, había ya demasiadas personas afuera esperando por ellos.
-Creo que justo ahora preferiría que todos ellos fueran orcos. Confeso Legolas. –Me sentiría mejor matando a esos monstruos que siendo besuqueado por todo tu pueblo.
-¿Pero que escucho? ¿Un elfo que se siente intimidado por un montón de mortales? Exclamo Gimli divertido al oír los quejidos de su amigo.
-Creo que está olvidando el hecho de que un elfo Silvano jamás se deja intimidar por nadie mi señor enano. Respondió Legolas orgulloso. –Incluso creo que puedo recolectar más besos que Estel.
-¿Eso es un reto? Pregunto Aragorn divertido.
-Lo es mi señor Aragorn. Respondió divertido el elfo.
-En ese caso, es mejor que te des prisa, porque te voy ganando por uno. Hizo saber el hombre antes de comenzar a caminar por el reino.
Detrás de él lo siguió Legolas y todos sus demás amigos.
Tan pronto como comenzó tan entretenida tradición, se percataron de que Legolas tenía razón, no era nada común ver a un elfo todos los días, así que la mayoría se sentía atraído por su raza, así como también por su belleza, no había pasado ni una hora, cuando el elfo ya superaba al humano por más de la mitad, incluso había aldeanos que regresaban a besar a Legolas dos veces, y aunque este ya lo había notado, solo sonreía cada vez que veía pasar a algún rostro ya conocido.
La tarde estaba ya casi por terminar, ya la gran mayoría de los solteros y solteras habían besado a alguno de los novios, solo faltaban en verdad muy pocos. Entre ellos, un hombre algo atlético, y francamente atractivo, el cual tenía entre el reino reputación de mujeriego.
La pareja se encontraba a mitad de la calle aun, completamente rodeados por algunos aldeanos y aldeanas que aun esperaban por un beso. Aprovechando la gran multitud, el hombre se filtró entre la gente, y con una simpática sonrisa se acercó al elfo.
-Mis felicitaciones majestad. Dijo el hombre depositando un beso en la mejilla de Legolas, aunque para incomodidad de este, muy cerca de sus labios.
Culpando a la gran muchedumbre de gente y a todo el alboroto, este no le presto mayor importancia; acto seguido el hombre abrazo al joven príncipe, el cual correspondió el afecto pues no era extraño que muchos además del beso les abrazaran también felicitándolos. Pero aprovechando esta situación, el hombre paso una de sus manos por la entrepierna del elfo y acaricio una de sus piernas.
Para sorpresa de todos, Legolas respondió al acto muy a su manera, pues enseguida desenvaino una daga que traía atada a su cintura y en un rápido movimiento sometió al hombre mientras que mantenía el filo de la daga en su cuello.
Inmediatamente todos voltearon al percatarse de lo acontecido, incluso Aragorn corrió al lado de su prometido al ver tal escena.
-¡¿Qué ocurrió?! Pregunto el rey a su pareja.
Elledan y Elrohir se habían percatado de todo gracias a su impresionante vista elfica, así que en cuestión de segundos, los gemelos se encontraban también apuntándole al hombre con sus espadas. Quien también había presenciado todo fue Frodo, quien al ser testigo de la falta de respecto de la que su amigo había sido víctima, en seguida fue donde Aragorn.
-Ese hombre se atrevió a tocar inmoralmente a Legolas. Declaro Frodo claramente enfadado.
Al oír esto, Sam, Merry y Pippin debieron agarrar a Gimli para que este no se le fuera encima a aquel hombre.
-¡¿Cómo osas faltarle el respeto a mi prometido frente a mí?! Pregunto Aragorn furioso.
-Estaría encantado de atravesarte ahora mismo con mi espada. Hizo saber Elrohir colérico.
-Pero la verdad es que no ensuciaría una espada elfica con sangre de una basura como tú. Comento Elledan uniéndose a su hermano.
-¡Pero por otro lado yo estaré más que encantado de verte podrir en mis calabozos! Exclamo Aragorn igual de molesto.
-¡Aragorn! ¡Basta! Exclamo Legolas tranquilizando a su pareja. -¡Todos basta! Dijo mirando a Elledan y Elrohir quienes volvieron a guardar sus espadas.
Por ningún momento el elfo había soltado al hombre, y aun lo mantenía contra el filo de su daga.
-Dejare que te vayas. Hizo saber Legolas acercándose al hombre. -Aunque solo lo hare porque tú me das lastima, lo que sentiste es lo máximo a lo que puedes aspirar en tu miserable vida, porqué puedes estar seguro de que no habrá elfo o mortal que desee estar al lado de una escoria como tú, te dejare ir, pero puedes estar seguro de que si escucho si quiera un rumor de que le faltaste el respeto a alguien más, ¡así sea una flor!, yo mismo estaré más que complacido de atravesarte con una de mis flechas, la cual reservare especialmente para ti. Advirtió el príncipe mientras liberaba bruscamente al hombre y volvía a guardar su daga.
Pero enfurecido por el ridículo al que acababa de ser sometido, el aldeano volvió a levantarse y molesto intento golpear al elfo, pero este fue más rápido, así que Legolas logro esquivar el golpe sin mayor esfuerzo, y en su lugar empujo al hombre al suelo, provocando que este cayera al lodo, después de eso aquel aldeano salió corriendo ridiculizado y sin más.
-¡Debiste haber dejado que lo atravesara con mi hacha! Exclamo Gimli molesto.
-Un ser como él no merece que ninguno de nosotros se manche las manos. Respondió Legolas con su habitual porte.
-Nada mal. Dijo Aragorn ya una vez que la situación se había destensado.
-¿Nada mal? Pregunto su prometido suspicaz.
-La próxima vez deja que sea yo quien te proteja. Comento Aragorn divertido.
-Puede que esté a punto de desposarte, pero no olvides que seguiré siendo tu compañero de batallas, y además un elfo Silvano, no necesito que nadie me proteja. Contesto Legolas presuntuoso.
Con la respuesta de su pareja Estel dejo escapar una pequeña risa.
-Pues me parece mi señor elfo, que usted aún está olvidando algo.
-¡Ha! ¿Si? ¿Y qué es?
-Que todos en el reino te han besado a excepción de mí. Declaro el montaras con una pícara sonrisa.
-Eso puede cambiarse. Respondió Legolas con tímida sonrisa.
Aragorn no necesito de más palabras, así que se acercó a su prometido y frente a todos le robo un dulce beso en los labios. Mientras tanto todas las personas exclamaron un ¡Huuuy…! Situación que sonrojo al elfo.
-Dejen un poco para su luna de miel tortolos. Declaro Eömer al ver que la pareja real seguía sin separarse.
-De cualquier forma es momento de que regresemos. Hizo saber Faramir.
Luego de que ambos se separaran, los doce amigos emprendieron su camino de vuelta al palacio.
Una vez que llegaron, se percataron de que lord Elrond al igual que Gandalf ya los esperaban.
-¿Dónde estaban? ¡Ya es tarde y todos ustedes aún deben alistarse! Les reprendió Gandalf.
-Lo sentimos, tuvimos un pequeño percance. Informo Eöwyn
.
-Como sea ahora vayan a cambiarse, la ceremonia empieza en menos de dos horas. Informo Elrond.
Enseguida todos corrieron a sus aposentos a alistarse.
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Espero que les hayan gustado :D
Mis exámenes terminan el lunes, por lo que si me comentan, estaría subiendo el próximo capítulo el lunes :3.
